Barí es el nombre del pueblo indígena venezolano, que habita en el estado Zulia entre el Valle del Catatumbo y la Sierra de Perijá, un importante tramo de la Cordillera de los Andes, frontera entre Colombia y Venezuela. También se les conoce como los motilones, sin embargo, este nombre fue dado por los colonizadores por la forma redondeada en que cortaban su cabello.
Su territorio es conocido hoy como Serranía de los motilones.
Son descendientes de los Caribes y en la antigüedad se caracterizaban por ser guerreros sanguinarios cuyo lema era sobrevivir a costa de lo que sea. Para el Motilón se vale todo en la vida, incluso matar si la persona involucrada constituye un estorbo. En la actualidad este lema ha cambiado y forman un grupo pacífico y guardián de la naturaleza.
Organización Social y Política del Pueblo Barí
Índice
La estructura social del pueblo Barí —también conocidos como Motilones Barí— refleja un equilibrio entre la cooperación, el parentesco y el respeto por la sabiduría ancestral. Lejos de los modelos verticales impuestos por estructuras coloniales, los Barí mantienen un sistema de gobernanza profundamente horizontal, comunitario y consensuado, que garantiza la cohesión de su grupo y la sostenibilidad de sus decisiones.
Estructura comunitaria
Los Barí viven agrupados en comunidades locales que varían entre 50 y 100 individuos, organizadas en función de relaciones de parentesco y alianzas. Estas comunidades se asientan en áreas del bosque tropical, donde establecen sus casas colectivas, chacras y espacios rituales.Unidad mínima: el hogar ampliado
La célula básica de la sociedad Barí es el hogar ampliado, constituido por:
- Un grupo de hermanos consanguíneos varones (por línea paterna),
- Sus respectivas esposas,
- E hijos comunes, que crecen en estrecho contacto con todos los adultos del hogar.
Este modelo permite compartir recursos, labores, cuidado de los niños y responsabilidades agrícolas y rituales, fortaleciendo los lazos intergeneracionales y la solidaridad interna.
Autoridad y toma de decisiones
En el pueblo Barí, la autoridad no es impuesta ni basada en la fuerza, sino en el respeto, la experiencia, la disposición al servicio y la sabiduría comunitaria. El papel del cacique (ñatubai)
- El ñatubai, o cacique mayor, es la figura de autoridad principal dentro del grupo familiar.
- Su rol no es autoritario, sino coordinador y consejero: organiza las tareas comunes, orienta en situaciones difíciles y planea a largo plazo.
- El liderazgo se gana por méritos como la cooperación, la generosidad y la capacidad de escucha, no por imposición.
Cacique joven (abyiyibai)
- Cada grupo familiar también cuenta con un segundo cacique: el abyiyibai, generalmente un varón más joven.
- Su función es más operativa y ejecutiva, encargándose de llevar a cabo las decisiones y coordinar acciones prácticas como las salidas de caza, construcción de viviendas o actividades rituales.
Democracia en forma de diálogo: el Consejo de Caciques
En la toma de decisiones colectivas, los Barí practican una forma ancestral de democracia directa:
- El Consejo de Caciques se reúne para discutir asuntos importantes: desplazamientos, conflictos, organización de ritos o defensa del territorio.
- Las decisiones no se votan ni se imponen: se consensan tras largas jornadas de conversación y argumentación colectiva.
- Esta práctica refuerza el sentido de pertenencia y la responsabilidad compartida por el bienestar del grupo.
Parentesco y alianzas
Los Barí diferencian entre dos tipos de vínculos:
- Parientes consanguíneos: personas del mismo linaje (hermanos, tíos, abuelos paternos).
- Aliados: vecinos, amigos y comunidades cercanas con quienes no se comparten lazos de sangre, pero sí intercambios y colaboración.
Matrimonio y familia
- El matrimonio Barí se permite solo entre aliados, para evitar el incesto y fortalecer las redes externas.
- La formalización de una pareja se da de forma práctica y simbólica: la construcción conjunta de la vivienda es la consagración del vínculo.
- Una vez consolidada, la pareja pasa a integrarse en el hogar ampliado o puede formar una nueva unidad satélite si la comunidad crece.
Transmisión cultural y roles por edad
El sistema social Barí permite una distribución armónica de responsabilidades:
- Los ancianos son fuentes de sabiduría, relatores de mitos y guardianes del conocimiento espiritual.
- Los adultos lideran la producción, educación de los niños y la diplomacia con otros grupos.
- Los jóvenes son preparados desde la infancia en la observación, la caza, la medicina tradicional y el arte del diálogo.
Este modelo promueve una educación vivencial, donde cada miembro sabe cuál es su rol y aprende a ejercerlo dentro del equilibrio de la comunidad.
Principales Aspectos Culturales de los Motilones
Los indígenas Motilones se han esforzado por conservar su cultura y tradiciones a lo largo del tiempo, sobreponiendo sus conocimientos por encima del dominio de los blancos.
Lengua
Lengua del Pueblo Motilón-Barí
La lengua originaria del pueblo Motilón-Barí es el Barí Ara, perteneciente a la antigua y extensa familia lingüística Chibcha. Esta lengua no es solo un medio de comunicación, sino un auténtico eje de cohesión cultural y espiritual: a través de ella, los Motilones transmiten sus valores, su memoria colectiva, sus relatos míticos y su cosmovisión ligada íntimamente a la naturaleza.
En el idioma Barí, el término “Barí” significa literalmente “gente” o “persona“, reflejando la importancia que el pueblo otorga a su identidad comunitaria y su pertenencia a un orden ancestral que une al ser humano, la tierra y el mundo espiritual.
| Español | Barí Ara | Significado contextual |
|---|---|---|
| Persona / Gente | Barí | Identidad colectiva. “Nosotros”. |
| Tierra / Mundo | Atuk | Lugar de vida y espiritualidad. |
| Agua | Ni | Elemento vital y sagrado. |
| Sol | Amaik | Relación con el tiempo y la agricultura. |
| Luna | Chareik | Ritmos femeninos, tiempo nocturno. |
| Casa / Refugio | Oshiyá | Hogar y protección espiritual. |
| Hermano / Hermana | Shapik | Base del tejido comunitario. |
| Espíritu | Amasiná | Fuerza invisible de guía y protección. |
| Comer / Alimento | Shikúk | Verbo y concepto ceremonial. |
| Árbol | Nuká | Ser vivo con espíritu propio. |
| Camino / Sendero | Ayú | Ruta física y simbólica de la vida. |
| Fuego | Anné | Fuente de calor, luz y conexión ritual. |
| Jaguar | Bírik | Animal sagrado, símbolo ancestral. |
Historia y valor cultural
El Barí Ara ha sido hablado por generaciones en los territorios ubicados entre el noreste de Colombia (Serranía del Perijá) y el occidente de Venezuela (estado de Zulia). Durante siglos, este idioma fue el canal principal para preservar las narraciones sobre el origen del mundo, las enseñanzas sobre la convivencia, los rituales de sanación y los códigos de respeto hacia la Madre Tierra.
La lengua también codifica aspectos únicos de la vida motilona, como su estructura familiar, las técnicas agrícolas adaptadas al bosque tropical, sus prácticas de caza, y sus saberes medicinales basados en el conocimiento de plantas y animales.
Riesgo de desaparición
Pese a su profundo valor simbólico, el Barí Ara enfrenta hoy un serio riesgo de extinción. El contacto cada vez más intenso con el mundo hispanohablante, los procesos de escolarización en español, la migración y la influencia de medios de comunicación han provocado que las nuevas generaciones hablen principalmente español, relegando su lengua nativa a un conocimiento pasivo.
Muchos jóvenes entienden el Barí, pero no lo hablan con fluidez, lo que compromete la transmisión efectiva de su herencia cultural.
Iniciativas de revitalización
Conscientes de esta amenaza, líderes, sabios y autoridades tradicionales motilonas han impulsado programas de revitalización lingüística que buscan revalorizar el Barí entre los niños y adolescentes:
- Escuelas comunitarias bilingües, donde el aprendizaje parte de su lengua materna.
- Encuentros intergeneracionales en los que los abuelos narran mitos, historias y cantos tradicionales en Barí.
- Proyectos de documentación lingüística, para registrar y conservar el vocabulario, la gramática y las expresiones culturales asociadas.
- Celebraciones y rituales que incentivan el uso ceremonial del idioma.
Estas acciones no solo buscan rescatar palabras y estructuras lingüísticas, sino fortalecer la identidad colectiva y garantizar que el Barí Ara siga siendo el corazón vivo de la cultura motilona.
Creencias Religiosas
Los Motilones creen en Sabaseba o Saymaydódjira, el Dios creador y organizador de todo el universo que les dio la vida y al que cantan para tener éxito en la caza, la pesca y las cosechas. En la etnia Barí no hay autoridades religiosas pero si hay varias figuras religiosas, Sadouyi, que se preparan desde jóvenes para realizar los cantos que Sabaseba enseñó a los primeros pobladores Barí para poderse comunicar con el mundo natural.
Sienten un profundo respeto por la naturaleza y protegen su entorno por ser un regalo de su dios. El Ceiba, Árbol ASA o árbol de la vida, es un símbolo sagrado para la etnia, siendo el árbol más grande de la sierra de Perijá y con el que Sabaseba formó los ríos, mares, océanos y demás seres vivos de toda la tierra, luego que ordenara a los primeros indios derribarlo.
Su cosmovisión se basa en los cantos, hechos por los Sadouyi, a la luna para que iluminen sus caminos, al sol para que sane sus enfermedades, a la flecha, ríos y montañas para que les propicien el alimento.
Tradiciones y Costumbres
Un ritual de gran importancia en la comunidad es el de iniciación, cuando el joven llega a la pubertad, su padre le da status de adulto y le confiere su primer guayuco, además de darle un nombre secreto que sólo conocerá su compañero Ogdjibara. En esta ceremonia de amistad y lealtad se realiza el Canto de las Flechas. Si el motilón revela el nombre secreto de un Ogdjibara, comete el mayor pecado de los Barí, el engaño.
Los motilones acostumbran a hacer un ritual de exorcización a la vivienda con cantos y un trozo de madera encendido para alejar a las enfermedades y la muerte producidas por los Daviddu, espíritus malos de la noche.
Vivienda

La vivienda tradicional de la comunidad Barí es el Bohío o Maloka, casa colectiva rectangular u ovalada, construida con empalizada cubierta de palma hasta el suelo, con capacidad para unas 100 personas. En cada bohío habitan varias familias nucleares, cada una con su espacio para tender hamacas, prender su fogón y ordenar sus enseres.
Por lo general, cada grupo local posee tres bohíos dispuestos en forma cíclica, rodeados por un conuco principal y otros secundarios. Este patrón obedece a una estrategia de defensa del territorio que poseen impulsada por los misioneros.
Economía
Las actividades económicas y de subsistencia del los indios Barí se basan en la agricultura, la caza y la pesca, siendo sus cultivos principales la yuca, el maíz, el plátano, la caña de azúcar y el cacao.
En las selvas del Catatumbo y sus ríos cazan con arcos y flechas aves, dantas, pecaríes o cochinos de monte, aves entre otros animales silvestres, y pescan con flechas o mediante la construcción de represas temporales y el uso de barbasco, una sustancia vegetal que atonta los peces y los hace flotar. También crían cerdos y aves de corral para su alimentación y para la venta en el mercado.
Las mujeres son especialistas en el tejido de chinchorros, hamacas e indumentaria personal, elaboración de cestas y vasijas de barro para recolectar, transportar y almacenar alimentos. Para ello, utilizan diversas fibras vegetales e instrumentos rudimentarios.
Actualmente es común que algunos integrantes del grupo complementan la economía familiar con el jornaleo fuera de su territorio y otras actividades comerciales.
Alimentación

La dieta de la familia Motilón está basada en los rubros que cultivan, la recolección de frutos silvestres y los productos de la caza y pesca. Durante el día se mantienen con muy poca comida, sólo plátano, sin embargo en la noche, la cena es la comida más importante y comen a platos llenos.
Su alimento preferido es el pescado y el plátano. A los hombres les gusta comer la sal pura y tienen exclusividad en la repartición de las presas (muslos, pechuga y lomo). Los Baríes disfrutan del sabor del mojojoy, un gusano agridulce que abunda en los troncos de los árboles, lo consideran un manjar que comen crudo.
Vestimenta
La vestimenta tradicional del pueblo indígena Barí —también conocidos como Motilones— es una expresión viva de su relación con la selva, su cosmovisión ancestral y sus prácticas ceremoniales. Elaborada con materiales naturales de su entorno y cargada de simbolismo, la ropa en la cultura Barí no solo cubre el cuerpo, sino que comunica identidad, estatus, género, función social y conexión espiritual.
Vestimenta masculina
El atuendo tradicional de los hombres Barí consiste en el guayuco, una prenda sencilla pero significativa que cubre la parte baja del cuerpo. Esta pieza, confeccionada originalmente con fibras vegetales o algodón nativo, les permite gran libertad de movimiento, ideal para la caza, el trabajo en el bosque o la navegación por ríos.
En contextos rituales o durante danzas comunitarias, los hombres también portan:
- Collares de semillas, huesos o cuentas de colores, como expresión estética y protectora.
- Pulseras y brazaletes hechos de fibras trenzadas, algodón teñido o elementos de la fauna local.
- Tocados de plumas silvestres, especialmente del guacamayo, tucán o halcón, que evocan fuerza, sabiduría o conexión con los espíritus de la selva.
- Pintura corporal con pigmentos naturales, como el rojo del achiote (bixa orellana) o el negro del carbón vegetal, que marcan estatus, protegen espiritualmente y preparan el cuerpo para rituales.
Vestimenta femenina
Las mujeres Barí visten tradicionalmente faldas tejidas en telares artesanales, elaboradas con algodón hilado a mano y teñidas con colorantes naturales extraídos de plantas y raíces. Estas faldas, largas hasta las rodillas o los tobillos, pueden tener decoraciones geométricas o patrones que indican la procedencia familiar o el rol dentro del clan.
Complementan su vestimenta con:
- Collares de múltiples hileras, hechos con cuentas, conchas, semillas o madera pintada.
- Pendientes de hueso o madera, y en algunos casos, diademas trenzadas o cintas ornamentales.
- Al igual que los hombres, utilizan pinturas vegetales en rostro y cuerpo, aplicadas en ocasiones especiales como ritos de iniciación, bodas o festividades espirituales.
Durante los ritos más importantes, las mujeres también pueden lucir coronas de plumas como símbolo de madurez, fertilidad o conexión con las aves sagradas.
Significado simbólico y ceremonial
En la cultura Barí, el vestido no es decorativo sino identitario y ritual. Las prendas y adornos expresan pertenencia a un clan, preparación para la vida adulta, protección espiritual o celebración del entorno natural. Cada elemento, desde un collar hasta una corona de plumas, guarda un vínculo con sus mitos, sus ancestros y su forma de ver el mundo.
Además, el uso del color en la piel no es meramente estético. Por ejemplo:
- Rojo (achiote): representa la vida, la energía vital, el sol y la resistencia.
- Negro (carbón o genipa americana): vinculado a la protección contra los malos espíritus, la noche o el luto.
- Blanco (arcilla): utilizado en algunas zonas en contextos de limpieza o purificación espiritual.
Transformaciones actuales
Aunque muchos miembros del pueblo Barí aún conservan sus trajes tradicionales, especialmente en contextos ceremoniales o en territorios más aislados, en las zonas cercanas a centros urbanos y misiones es común que combinen estas prendas con ropa moderna. Sin embargo, existe un creciente interés —sobre todo entre las mujeres y sabias del clan— por preservar el arte del tejido, el simbolismo del color y la fabricación de adornos, como parte del fortalecimiento de la identidad cultural.
Arte y Artesanía del Pueblo Barí
La expresión artística del pueblo Barí está íntimamente ligada a su entorno natural, su cosmovisión espiritual y su modo de vida tradicional. En su cultura, el arte no se concibe como un objeto decorativo separado de la vida cotidiana, sino como una manifestación viva de identidad, memoria y relación con la naturaleza.
Artesanía utilitaria y simbólica
Las principales artesanías Barí son elaboradas con materiales naturales recogidos de su hábitat selvático, como fibras vegetales, algodón, semillas, arcilla, maderas livianas, plumas y pigmentos extraídos de plantas y minerales.
Cestería y tejidos
- Elaboran cestas, mochilas y canastos tejidos con hojas de palma o bejucos. Estos objetos no solo sirven para cargar alimentos o herramientas, sino que también se entrelazan con símbolos familiares o del entorno, como ríos, animales o constelaciones.
- Las mujeres son las principales tejedoras. En sus telares artesanales, confeccionan faldas tradicionales con hilos de algodón hilado a mano, a menudo teñidos con pigmentos naturales como el achiote o la corteza de ciertas raíces.
- Los patrones geométricos en los textiles pueden indicar clanes familiares, ciclos de la naturaleza o elementos mitológicos.
Collares y adornos corporales
- Los collares y pulseras hechos de semillas, huesos, cuentas de resina o conchas son tanto elementos de belleza como amuletos espirituales.
- Algunos collares se utilizan exclusivamente durante rituales de iniciación, curación o protección espiritual, y su fabricación está rodeada de reglas tradicionales.
- También elaboran pendientes, vinchas y adornos para el cabello con formas animales o símbolos de poder espiritual.
Pintura corporal y arte efímero
El arte Barí no solo se expresa en objetos físicos, sino también en el cuerpo y el espacio ritual. La pintura corporal con achiote (rojo) o genipa (negro) es un lenguaje visual lleno de significados:
- Rojo: vida, fuerza, fertilidad.
- Negro: protección, conexión con los ancestros, preparación espiritual.
- Se utilizan patrones en espiral, líneas, puntos o figuras zoomorfas, especialmente en fiestas, funerales, ritos de paso o reuniones con otros pueblos.
Además, los Barí decoran sus viviendas y espacios ceremoniales con símbolos vegetales y animales, a veces con hojas trenzadas o dibujos efímeros en el suelo hechos con ceniza, polen o tierra coloreada.
Arte sonoro y musical
Aunque no se suele incluir en la categoría de “artesanía”, la música y el canto Barí tienen una profunda dimensión estética y espiritual. Usan instrumentos simples como:
- Flautas de caña, que imitan el canto de aves.
- Tambores hechos con troncos huecos y pieles, tocados durante celebraciones y danzas.
- Canticos polifónicos que relatan mitos, curaciones o historias de origen del pueblo.
Cada familia guarda cantos tradicionales específicos, transmitidos oralmente de generación en generación.
Función cultural y actualidad
Hoy en día, muchas comunidades Barí continúan produciendo sus artesanías tradicionales, aunque también las adaptan para la venta o el intercambio con el exterior, como forma de sostener su economía sin renunciar a su herencia.
Además, jóvenes artesanos están revalorizando estas prácticas como forma de resistencia cultural frente a la globalización, al mismo tiempo que se promueven proyectos de escuelas comunitarias de arte, donde se enseñan técnicas ancestrales y se refuerza el vínculo con el territorio.






Hola gracias por esta información me sirvió mucho
Gracias, me ayudo demasiado!!
Me sirvió, precisamente lo que buscaba
Hola me gustaría saber si tienes información de donde se cocina, es decir dentro del bohío o en que parte.
En el caso específico de los Barí, la cocina se lleva a cabo en un espacio dedicado dentro del bohío, generalmente en el centro o en un área designada para el fuego. Este lugar está preparado para mantener un fuego constante, que es utilizado tanto para la preparación de los alimentos como para proveer calor y luz en las noches. Los alimentos como el plátano, el pescado, y otros productos de caza o recolección se cocinan sobre el fuego o, en ocasiones, se ahúman para su conservación.