Kwakwakawakw | Ubicacion, Lengua, Vestimenta, Cultura y Alimentacion

Kwakwaka’wakw

Los Kwakwaka’wakw (pronunciación aproximada: kwak-WAK-ah-wakw; «los que hablan kwak’wala») son un pueblo indígena de la costa noroeste del Pacífico, asentado en el noreste de la isla de Vancouver y las islas adyacentes de Columbia Británica, Canadá. Con aproximadamente 7.500 miembros registrados en unas quince Primeras Naciones, son conocidos mundialmente por su resistencia tenaz a la prohibición del potlatch (1884-1951) y por una tradición artística de máscaras ceremoniales considerada entre las más espectaculares del mundo.

Antiguamente llamados «Kwakiutl» (nombre de una sola de sus tribus, los Kwagu’ł de Fort Rupert), los Kwakwaka’wakw fueron el pueblo que el antropólogo Franz Boas estudió durante décadas a finales del siglo XIX y principios del XX, convirtiendo su cultura en una de las más documentadas de Norteamérica. El potlatch kwakwaka’wakw, con sus transformaciones teatrales de máscaras articuladas, sus danzas de sociedades secretas y su redistribución masiva de riqueza, fue el caso central del debate antropológico sobre economía, prestigio y reciprocidad.

Datos esenciales

Ubicación y territorio

El territorio kwakwaka’wakw abarca la costa nororiental de la isla de Vancouver, desde Campbell River al sur hasta el extremo norte de la isla, más las islas del estrecho de la Reina Carlota (Queen Charlotte Strait) y la costa continental adyacente hasta Rivers Inlet y Smith Inlet. Es un paisaje de fiordos profundos, bosques lluviosos templados de cedro rojo y abeto de Sitka, canales marítimos y playas de guijarros.

Las comunidades principales incluyen Alert Bay (isla Cormorant, sede del U’mista Cultural Centre y de la comunidad ‘Namgis, con uno de los totems más altos del mundo), Fort Rupert (Tsaxis, comunidad Kwagu’ł, donde Boas realizó su trabajo de campo), Campbell River (Wei Wai Kum), Quatsino, Kingcome Inlet (Gwa’yi, una de las comunidades más remotas y tradicionales) y Gilford Island. Muchas comunidades solo son accesibles por barco o hidroavión.

Historia

Época precolonial

Los Kwakwaka’wakw han habitado la costa noreste de la isla de Vancouver durante al menos 9.000 años, según el registro arqueológico de concheros y sitios habitacionales. Su civilización se desarrolló en un entorno de extraordinaria riqueza marina: las remontas de cinco especies de salmón del Pacífico, la abundancia de halibut, arenque, almejas, pulpo y mamíferos marinos (foca, león marino, nutria) sustentaron una de las culturas materiales más complejas del mundo entre pueblos no agrícolas.

La sociedad precontacto era altamente estratificada: la nobleza hereditaria controlaba los derechos a territorios de pesca, nombres, danzas, canciones y emblemas. La competencia por el rango se libraba a través del potlatch, donde los jefes redistribuían o destruían riqueza (mantas, pieles, canoas, objetos de cobre llamados coppers) para validar su estatus y humillar a sus rivales. Los coppers, placas de cobre con forma de escudo valoradas en miles de mantas, eran los objetos de mayor prestigio.

Contacto europeo y prohibición del potlatch

El capitán George Vancouver cartografió la costa kwakwaka’wakw en 1792. La Compañía de la Bahía de Hudson estableció Fort Rupert en 1849, que se convirtió en el principal centro comercial y en la sede de la comunidad Kwagu’ł. Las epidemias de viruela (especialmente la de 1862) redujeron la población kwakwaka’wakw de unos 20.000 a menos de 2.000 en pocas décadas.

En 1884, el gobierno canadiense prohibió el potlatch mediante una enmienda a la Indian Act, considerándolo un obstáculo a la «civilización» de los pueblos indígenas. Los Kwakwaka’wakw fueron el pueblo que más abiertamente desafió la prohibición. Celebraban potlatches en secreto, en comunidades remotas como Kingcome Inlet, o los disfrazaban de celebraciones navideñas.

El episodio más célebre ocurrió en 1921, cuando el jefe Dan Cranmer organizó un gran potlatch en Village Island (aldea de ‘Mimkwamlis). La policía montada canadiense (RCMP) arrestó a 45 participantes y confiscó cientos de máscaras, mantas, coppers y objetos ceremoniales, que fueron repartidos entre el Museo Real de Ontario, el Museo Nacional de Ottawa y coleccionistas privados. Veintidós personas fueron encarceladas. Esta confiscación se convirtió en símbolo de la represión cultural colonial.

Repatriación y resurgimiento

La prohibición del potlatch fue derogada en 1951. A partir de la década de 1970, los Kwakwaka’wakw iniciaron una campaña de repatriación de los objetos confiscados en 1921. En 1980, el Museo Nacional devolvió parte de la colección a condición de que se construyera un museo adecuado. Así nació el U’mista Cultural Centre en Alert Bay (1980) y el Nuyumbalees Cultural Centre en Cape Mudge (Quadra Island), dos instituciones que albergan los objetos repatriados y se han convertido en modelos internacionales de restitución patrimonial indígena.

Hoy, el potlatch kwakwaka’wakw se celebra abiertamente y con vigor renovado. Los talladores de máscaras como Beau Dick (1955-2017) y Richard Hunt mantuvieron la tradición artística al más alto nivel. En 2013, Beau Dick lideró una marcha de protesta desde Alert Bay hasta la legislatura de Victoria portando una máscara Atlakim, fusionando arte ceremonial y activismo político.

Organización social y política

La sociedad kwakwaka’wakw se compone de unas quince tribus (namima, grupos de parentesco), cada una con su propio territorio, jefe hereditario, emblemas totémicos y derechos ceremoniales. El sistema de rango es estrictamente jerárquico: cada posición en la tribu tiene un nombre y un asiento ceremonial específico (seat) cuya ocupación se valida mediante potlatch.

El potlatch es el mecanismo central de la organización social. Se celebra para validar la sucesión de un jefe, un matrimonio, la imposición de un nombre, la erección de un totem o la transferencia de derechos ceremoniales. El anfitrión redistribuye grandes cantidades de bienes —hoy: dinero, electrodomésticos, mantas, alimentos— entre los invitados, quienes actúan como testigos. La generosidad extrema es la medida del prestigio.

Las sociedades danzantes (tseka, ceremonias de invierno) constituyen otra estructura social: la más importante es la Sociedad Hamatsa (danza del caníbal), un rito de iniciación en el que el novicio es «poseído» por el espíritu caníbal Baxwbakwalanuksiwe’ y debe ser «domesticado» a través de cuatro días de danzas rituales. Las máscaras articuladas que se abren para revelar otras máscaras en su interior son el emblema visual de esta ceremonia.

Lengua

Los Kwakwaka’wakw hablan kwak’wala (ISO 639-3: kwk), una lengua de la familia wakashana septentrional, emparentada con el haisla y el heiltsuk. El kwak’wala es una lengua de gran complejidad morfológica, con polisíntesis extrema: una sola palabra puede contener lo que en español serían varias oraciones.

Se estiman apenas 200 hablantes fluidos (2023), todos mayores de 60 años, lo que sitúa la lengua en peligro crítico. Los programas de revitalización incluyen el programa de inmersión en kwak’wala del U’mista Cultural Centre, cursos en escuelas de Alert Bay y Campbell River, y el desarrollo de recursos digitales. La lingüista Margaret Siwallace y el anciano Pewi Alfred han sido figuras centrales en la documentación y enseñanza de la lengua.

El nombre propio «Kwakwaka’wakw» significa literalmente «los que hablan kwak’wala», un nombre adoptado en la década de 1980 para reemplazar el exónimo «Kwakiutl», que solo se refiere a la tribu Kwagu’ł de Fort Rupert.

Diccionario Kwak’wala – Español

Kwak’wala Significado en español
kwakwaka’wakw Los que hablan kwak’wala (autodenominación)
p’asa Potlatch (ceremonia de redistribución)
dzunukwa Gigante salvaje del bosque (ser mítico)
sisiutl Serpiente bicéfala sobrenatural
hamatsa Danzante caníbal (sociedad ceremonial)
‘namima Grupo de parentesco / tribu
gukwdzi Casa grande (big house)
t’łina Cobre ceremonial (copper)
gilakas’la Gracias / bienvenido
m’ikwam Salmón
tsa’wandza Canoa
t’seka Ceremonia de invierno (sagrada)
u’mista El retorno de algo importante (repatriación)

Economía

La economía tradicional kwakwaka’wakw se sustentaba en la pesca del salmón (cinco especies del Pacífico), el halibut, el eulachon (pez vela, procesado para obtener grasa: oolichan grease), la recolección de mariscos (almejas, mejillones, erizos) y la caza de mamíferos marinos. La abundancia de recursos permitía acumular excedentes que se almacenaban y redistribuían mediante el potlatch.

La grasa de eulachon (oolichan grease) era un producto de comercio de altísimo valor, transportado por las «rutas de la grasa» (grease trails) que conectaban la costa con los pueblos del interior. La industria del cedro rojo proporcionaba madera para casas, canoas, totems, máscaras, cajas y vestimenta de corteza.

Hoy, la pesca comercial del salmón sigue siendo la base económica de muchas comunidades, aunque ha sufrido por el declive de las poblaciones de salmón del Pacífico y las restricciones pesqueras. El turismo cultural (Alert Bay, U’mista Centre), la venta de arte (máscaras, grabados, joyería de estilo formline) y el empleo en servicios comunitarios complementan la economía. La industria forestal genera empleo pero también conflictos sobre la tala de bosques antiguos en territorio tradicional.

Vestimenta

La vestimenta tradicional kwakwaka’wakw aprovechaba los materiales del bosque lluvioso. La corteza de cedro rojo, procesada hasta obtener fibras suaves, se tejía para confeccionar capas, faldas y sombreros cónicos impermeables. Las mujeres usaban faldas de corteza de cedro trenzada; los hombres, capas sobre los hombros. En verano, la vestimenta era mínima.

La vestimenta ceremonial era espectacular. Los jefes lucían mantas de botones (button blankets): mantas de lana azul o negra con diseños de crest (emblemas de clan) realizados con botones de madreperla cosidos. Las mantas Chilkat, tejidas con lana de cabra de montaña y corteza de cedro, eran objetos de enorme valor adquiridos por comercio con los Tlingit del norte.

Las máscaras son la expresión más célebre de la vestimenta ceremonial: talladas en cedro rojo y pintadas en negro, rojo y verde, representan seres sobrenaturales como la Dzunukwa (gigante del bosque con labios fruncidos), el Sisiutl (serpiente de dos cabezas) y el pájaro trueno (Thunderbird). Las máscaras de transformación, que se abren mecánicamente para revelar una segunda cara interior, son únicas en el arte mundial.

Vivienda

La vivienda tradicional era la casa grande (gukwdzi, bighouse), una estructura rectangular masiva de postes y tablones de cedro rojo que podía medir hasta 30 metros de largo por 15 de ancho. Albergaba a varias familias emparentadas, cada una con su espacio alrededor de un fuego central. El rango se reflejaba en la ubicación dentro de la casa: las posiciones más cercanas al fondo eran las de mayor prestigio.

La fachada de la casa grande se decoraba con pinturas monumentales del crest del jefe propietario. Un poste totémico frontal, a veces con un orificio que servía de entrada, anunciaba el linaje y los privilegios del clan. Las casas grandes ceremoniales eran el escenario del potlatch y las danzas de invierno: los espectadores se sentaban en gradas laterales mientras los danzantes actuaban en un espacio central iluminado por el fuego.

Hoy, varias comunidades han construido casas grandes contemporáneas para uso ceremonial. La Big House de Alert Bay y la casa ceremonial de Fort Rupert son espacios activos donde se celebran potlatches con regularidad.

Alimentación

El salmón era y sigue siendo el alimento fundamental. Se consumía fresco (asado en estacas de cedro sobre fuego abierto, técnica conocida como barbecuing), ahumado en bastidores sobre fuego lento de aliso, y seco para almacenamiento invernal. Las huevas de arenque, depositadas sobre ramas de hemlock sumergidas en el mar, eran un manjar estacional muy apreciado.

La grasa de eulachon se usaba como condimento y salsa para acompañar prácticamente todos los alimentos: pescado seco, bayas, algas. Su preparación era un proceso comunal que implicaba fermentar el eulachon en fosas y luego hervirlo para extraer la grasa. El producto final, de sabor intenso, era un alimento de alto valor calórico esencial para el invierno.

La dieta se complementaba con almejas, mejillones, erizos de mar, pulpo, cangrejo, carne de foca y ciervo, bayas (salal, huckleberry, salmonberry) y raíces (especialmente raíz de helecho). Los festines del potlatch incluían enormes cantidades de comida distribuida entre los invitados: el anfitrión debía demostrar abundancia para validar su prestigio.

Religión y espiritualidad

La espiritualidad kwakwaka’wakw se articula en torno a un mundo sobrenatural habitado por seres poderosos que interactúan con los humanos. El ciclo anual se divide en dos estaciones: el verano (bakoos), dedicado a la pesca, la recolección y la vida secular, y el invierno (tseka), cuando el mundo sobrenatural se acerca y se celebran las ceremonias sagradas de las sociedades danzantes.

El ser sobrenatural central es Baxwbakwalanuksiwe’ («el caníbal del extremo norte del mundo»), espíritu que posee a los iniciados de la Sociedad Hamatsa. La iniciación Hamatsa es la ceremonia más importante del ciclo de invierno: el novicio desaparece en el bosque, «poseído» por el espíritu caníbal, y regresa salvaje, mordiendo a los asistentes, hasta ser gradualmente calmado por las mujeres cantoras y reintegrado a la sociedad humana. Todo el proceso es una representación dramática del paso de la naturaleza a la cultura.

Otros seres sobrenaturales incluyen la Dzunukwa (gigante negra del bosque que roba niños pero también otorga riqueza), el Sisiutl (serpiente de dos cabezas cuya visión petrifica) y Thunderbird (pájaro trueno que causa tormentas al batir sus alas).

Celebraciones y ceremonias

El potlatch es la ceremonia central de la vida kwakwaka’wakw. Puede durar varios días e incluye discursos formales (donde el jefe recita su genealogía y derechos), danzas de las sociedades (Hamatsa, Atlakim, Tokwit), distribución de bienes (dinero, mantas, electrodomésticos, alimentos) y festines. Los invitados actúan como testigos legales de los eventos proclamados.

Las ceremonias de invierno (tseka) se celebran entre noviembre y marzo en las casas grandes. Las danzas de la corteza de cedro rojo (los participantes llevan anillos de corteza roja como marca sagrada) transforman la casa grande en un escenario teatral donde se representan los encuentros entre humanos y seres sobrenaturales.

Los funerales incluyen potlatches donde se transmiten los nombres y privilegios del difunto a sus herederos. Las ceremonias de erección de totems requieren un potlatch de validación. Hoy, los potlatches se celebran con frecuencia en Alert Bay, Fort Rupert, Campbell River y otras comunidades, reafirmando la continuidad cultural kwakwaka’wakw.

Arte

El arte kwakwaka’wakw se inscribe en la tradición del estilo formline de la costa noroeste, pero con un vocabulario estético propio: colores más vivos (rojo, negro, verde, blanco), formas más tridimensionales y una expresividad dramática que distingue sus máscaras y esculturas de las tradiciones vecinas haida y tlingit.

Las máscaras de transformación son la cumbre del arte kwakwaka’wakw: mecanismos de cuerdas permiten que el rostro exterior se abra en dos mitades para revelar una segunda máscara interior, representando la transformación de un ser en otro. Las máscaras Dzunukwa (ojos semicerrados, labios salientes, pintadas de negro), las máscaras de pájaro trueno con picos articulados y las máscaras Sisiutl pueden medir más de dos metros de ancho.

Los totems kwakwaka’wakw son más coloridos y ornamentados que los de otros pueblos de la costa noroeste. El totem de Alert Bay, con 53 metros, fue durante años el más alto del mundo. Los talladores contemporáneos más reconocidos incluyen a Beau Dick (1955-2017), Richard Hunt, Tony Hunt Jr. y Kevin Cranmer. El U’mista Cultural Centre alberga una colección permanente de los objetos repatriados del potlatch de 1921, exhibidos no según criterios museográficos occidentales sino en el orden en que aparecían en el potlatch.

Música

La música kwakwaka’wakw está íntimamente ligada a las ceremonias y danzas. Cada clan, cada danza y cada ser sobrenatural tiene sus propios cantos, que son propiedad hereditaria y no pueden ser interpretados sin permiso. Los instrumentos incluyen el tambor de caja (cajón de cedro percutido con bastón), maracas de madera talladas con formas de animales y silbatos de hueso y madera que producen sonidos sobrenaturales durante las ceremonias de invierno.

Los silbatos de la ceremonia Hamatsa imitan el grito del espíritu caníbal, creando una atmósfera de terror ritual en la casa grande oscurecida. La batería vocal — gritos rítmicos, cantos guturales y melodías que alternan entre registros — acompaña las danzas con una intensidad dramática característica. Los cantos se transmiten oralmente dentro de las familias y cada potlatch incluye la presentación de nuevas composiciones encargadas por el anfitrión.

Pueblos relacionados

  • Nuu-chah-nulth — pueblo wakashano vecino en la costa occidental de la isla de Vancouver.
  • Haida — pueblo de la costa noroeste en Haida Gwaii, comparten tradición artística formline.
  • Tlingit — pueblo de Alaska y norte de BC, comparten elementos culturales de la costa noroeste.
  • Coast Salish — vecinos meridionales en la isla de Vancouver y la costa de BC.
  • Gitxsan — pueblo del interior de BC con sistema de feast relacionado.

Reflexión final

Los Kwakwaka’wakw son un pueblo que convirtió la generosidad en poder, el teatro en espiritualidad y la resistencia en arte. Cuando el gobierno canadiense prohibió el potlatch, no consiguió más que empujar las ceremonias a la clandestinidad de los fiordos remotos; cuando confiscó las máscaras de Dan Cranmer en 1921, no previó que medio siglo después esos mismos objetos volverían a casa y darían origen al U’mista Cultural Centre, modelo mundial de repatriación patrimonial. La palabra u’mista, en kwak’wala, designa el retorno de algo tomado por la fuerza. Hoy, los potlatches se celebran abiertamente en las casas grandes de Alert Bay y Fort Rupert, las máscaras de transformación siguen revelando mundos dentro de mundos, y la lengua kwak’wala, aunque frágil, se enseña a las nuevas generaciones con la misma determinación con que los jefes desafiaron la ley colonial.

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