En breve. Tunche es el silbido nocturno del bosque amazónico peruano que las tradiciones ribereñas identifican con un alma en pena. Cuando el sonido se acerca, las viejas del pueblo enseñan a devolverle un silbido idéntico o a callar por completo, porque cualquier respuesta imprudente puede provocar visita, enfermedad o muerte. Es una de las creencias más vivas del folclore de Iquitos, Pucallpa y Tarapoto.
| Origen cultural | Amazonía peruana (Loreto, Ucayali, San Martín, Madre de Dios); tradición mestiza mixta indígena-cocama-castellana con presencia en la ribera del Amazonas, Marañón, Ucayali y Huallaga |
|---|---|
| Tipo | Alma en pena manifestada como silbido nocturno; espíritu del muerto que quedó sin ritos funerarios completos |
| Función mítica | Anunciar la muerte próxima de un familiar; castigar a quien silba imprudentemente en el bosque nocturno; recordar la obligación ritual del velorio completo |
| Atestación | Francisco Izquierdo Ríos, Cuentos del tío Doroteo (1950); César Calvo, Las tres mitades de Ino Moxo (1981); Roger Rumrrill, Amazonía, los mitos y las máscaras (1992); registros del Centro de Estudios Teológicos de la Amazonía (CETA) de Iquitos |
| Vigencia hoy | Uno de los mitos amazónicos peruanos más presentes en la conversación cotidiana; aparece en la telenovela peruana La marca (2019) y en varias producciones de la cinematografía loretana; referente identitario del imaginario urbano de Iquitos |
La palabra tunche tiene raíz quechua amazónica y designa originalmente el silbido penetrante que atraviesa el bosque tropical durante la noche. Con el tiempo, el término pasó de nombrar el sonido a nombrar a quien lo produce: un alma en pena que vaga por el bosque sin encontrar descanso porque los ritos funerarios no fueron completados por su familia. En las comunidades ribereñas del Bajo Amazonas, la creencia se sostiene con una precisión ritual notable: cada silbido nocturno inesperado se interpreta como comunicación del tunche, y cada respuesta imprudente puede tener consecuencias graves para quien la emite.
La regla básica de convivencia con el tunche la formulan las abuelas de Iquitos, Pucallpa y Tarapoto con palabras casi idénticas: cuando se escucha un silbido en el bosque de noche, hay que devolver un silbido de tono idéntico si se está seguro de la propia habilidad, o quedarse absolutamente en silencio si no. Silbar en tono más alto significa desafiar al espíritu; silbar en tono más bajo significa temerle; ambos comportamientos producen visita. Un silbido idéntico, en cambio, funciona como reconocimiento respetuoso que permite al tunche pasar de largo.
César Calvo, en Las tres mitades de Ino Moxo (1981), documentó las variantes shipibo-conibo y cocama del mito. Entre los shipibo, el tunche se identifica con almas de muertos que no recibieron el rito del bewa, canto ceremonial funerario que los acompaña en el viaje al mundo de los ancestros. Entre los cocama del bajo Marañón, el silbido se atribuye a los ahogados en el río durante las crecidas del verano austral, cuyos cuerpos nunca fueron recuperados y cuyas almas permanecen atadas a las orillas. La diferencia teológica es real pero la respuesta ritual es la misma: silbido idéntico o silencio absoluto.
Fenomenología del silbido y explicación bioacústica
Índice
El sonido característico del tunche descrito por los testimonios contemporáneos consiste en un silbido penetrante, sostenido durante entre uno y cuatro segundos, con altura tonal aproximadamente entre 2 y 4 kilohercios, y con una progresión melódica que puede ser ascendente o descendente pero rara vez plana. Se percibe generalmente entre las diez de la noche y las tres de la madrugada, y con mayor frecuencia durante los meses de menor precipitación (julio a septiembre en el bajo Amazonas). Los testimonios coinciden en que el sonido parece acercarse y alejarse cíclicamente, produciendo la impresión de un movimiento por el bosque.
La explicación bioacústica más discutida por los ornitólogos peruanos identifica varios candidatos posibles al fenómeno. El primer candidato es el mochuelo tropical (Glaucidium brasilianum), rapaz nocturna de treinta centímetros cuya vocalización territorial reproduce parcialmente el patrón silbante descrito. El segundo candidato es el poto común (Nyctibius griseus, el mismo del ayaymama), cuyo canto lastimero puede confundirse con silbido en ciertas condiciones acústicas. El tercero es un fenómeno abiótico: el viento tropical atravesando huecos de troncos secos puede producir silbidos naturales que las comunidades locales identifican con el mito.
El antropólogo Roger Rumrrill, en Amazonía, los mitos y las máscaras (1992), argumentó que la explicación bioacústica no invalida la lectura ritual del silbido. Las comunidades ribereñas reconocen la existencia de las causas naturales pero mantienen la creencia como marco cultural para procesar la incertidumbre. Un silbido en el bosque puede ser un ave, un viento en un tronco, o efectivamente un alma en pena; la duda es lo que sostiene la creencia, y la respuesta ritual (silbido idéntico) opera como precaución ante cualquiera de las opciones. La lógica es análoga a la del rezar por el eventual difunto ante una noticia mala sin confirmar.
Presencia en la cultura urbana amazónica contemporánea
Iquitos, con aproximadamente cuatrocientos setenta mil habitantes y considerada la mayor ciudad del mundo sin acceso terrestre por carretera, ha desarrollado una identidad cultural específica en la que el tunche ocupa un lugar visible. Los taxistas locales evitan pasar por ciertos tramos del malecón Tarapacá después de la medianoche por temor al silbido; los pubs del boulevard Iquitos incluyen la figura en la decoración temática amazónica; los estudiantes de la Universidad Nacional de la Amazonía Peruana organizan concursos de silbido durante las fiestas de la ciudad (24 de junio) que rinden homenaje irónico al mito.
La cinematografía amazónica peruana ha explotado la figura desde comienzos del siglo XXI. La producción más difundida es La marca (2019), telenovela peruana ambientada en la Amazonía que incluye varios capítulos dedicados al tunche. En el cine independiente, cortometrajes como El silbido (Dorian Fernández, 2015) y Tunche (2018) han llevado la figura a festivales latinoamericanos. La literatura amazónica contemporánea, especialmente la narrativa de Ana Varela y de Carlos Reyes-Manzo, ha incorporado sistemáticamente la figura como referente identitario.
La antropóloga Alexandra Almeida, especialista en cultura urbana amazónica, ha documentado que el tunche funciona en Iquitos como marcador identitario que distingue al ciudadano loretano nativo del visitante o del inmigrante reciente. La capacidad de reconocer el silbido y de reaccionar correctamente ante él es parte de la competencia cultural que un iquiteño puede exhibir ante un limeño de paso. La creencia ha migrado así del contexto ritual rural original al ámbito urbano de la performance identitaria contemporánea.
Para terminar
El tunche sigue silbando cada noche en la memoria colectiva del bosque amazónico peruano. Puede ser un mochuelo, un poto, un viento en un tronco seco o efectivamente un alma en pena; los testimonios contemporáneos no eligen entre las opciones sino que mantienen la duda productiva que sostiene la creencia. En Iquitos y Pucallpa las abuelas siguen enseñando la respuesta ritual a los niños, y los niños siguen escuchando el silbido cuando salen a la puerta después del anochecer.
Preguntas frecuentes
¿Qué es exactamente el tunche?
El silbido nocturno del bosque amazónico peruano y el alma en pena que las tradiciones ribereñas identifican como causa del sonido. La palabra tunche tiene raíz quechua amazónica y designa tanto el sonido como al ser que lo produce. En comunidades del Bajo Amazonas se identifica con almas de muertos que no recibieron ritos funerarios completos, con ahogados del río o con víctimas de muerte violenta cuyos cuerpos no fueron recuperados.
¿Cómo responder si se escucha el silbido?
La regla básica formulada por las abuelas de Iquitos, Pucallpa y Tarapoto es devolver un silbido de tono idéntico o quedarse en absoluto silencio. Silbar en tono más alto significa desafiar al espíritu; silbar en tono más bajo significa temerle; ambos comportamientos provocan visita. Un silbido idéntico funciona como reconocimiento respetuoso que permite al tunche pasar de largo sin interactuar con quien lo escuchó.
¿Tiene explicación bioacústica?
Los ornitólogos peruanos han propuesto varios candidatos: el mochuelo tropical (Glaucidium brasilianum), el poto común (Nyctibius griseus) y el viento tropical atravesando huecos de troncos secos. Roger Rumrrill argumentó en 1992 que la explicación natural no invalida la lectura ritual: las comunidades reconocen las causas físicas pero mantienen la creencia como marco cultural para procesar la incertidumbre del sonido nocturno inesperado.
¿Cuáles son las principales fuentes literarias?
Francisco Izquierdo Ríos, en Cuentos del tío Doroteo (1950), aportó la primera sistematización literaria del mito. César Calvo, en Las tres mitades de Ino Moxo (1981), documentó las variantes shipibo-conibo y cocama. Roger Rumrrill, en Amazonía, los mitos y las máscaras (1992), analizó la figura desde perspectiva antropológica y bioacústica. Los tres autores son referencia obligada del corpus de estudios amazónicos peruanos.
¿Aparece en la cultura contemporánea urbana?
Sí. La telenovela peruana La marca (2019) incluyó varios capítulos dedicados al mito. Cortometrajes independientes como El silbido (Dorian Fernández, 2015) y Tunche (2018) llevaron la figura a festivales latinoamericanos. En Iquitos funciona como marcador identitario que distingue al loretano nativo del visitante limeño, y aparece en la decoración temática de pubs del boulevard, en concursos de silbido durante las fiestas de la ciudad y en la narrativa amazónica de Ana Varela y Carlos Reyes-Manzo.





