Para empezar. Yomomoli es la doncella arquetípica del monte y guardiana del Sea Ania (Mundo Florido) en el panteón compartido de los pueblos yaqui y mayo del noroeste de México (autónimo yoeme, plural yoemem, «el pueblo», para los yaqui, y autónimo yoreme, plural yoremem, «el que respeta la tradición», para los mayo; ambos pueblos de la familia lingüística yutoazteca cahita, en la misma familia que el náhuatl, el cora, el wixárika y el rarámuri). Con una población total superior a los 40.000 yoemem concentrados en los ocho pueblos históricos del río Yaqui en el sur de Sonora y a los 68.000 yoremem distribuidos por el norte de Sinaloa y el sur de Sonora, ambos pueblos comparten el sistema ritual de los cinco mundos yaqui-mayo —Sea Ania (Mundo Florido), Yo Ania (Mundo Antiguo), Huya Ania (Mundo del Monte), Tenku Ania (Mundo del Sueño) y el mundo humano— y el ciclo ritual del venado (saila maaso, «hermano menor venado») documentado por Ruth Warner Giddings en Yaqui Myths and Legends (University of Arizona Press, Tucson, 1959), por Edward H. Spicer en The Yaquis: A Cultural History (University of Arizona Press, Tucson, 1980), por Muriel Thayer Painter en With Good Heart: Yaqui Beliefs and Ceremonies in Pascua Village (University of Arizona Press, Tucson, 1986) y por Larry Evers y Felipe S. Molina en Yaqui Deer Songs / Maso Bwikam: A Native American Poetry (University of Arizona Press, Tucson, 1987), obra canónica que reúne los cantos rituales del venado en yoem noki (lengua yaqui) con traducción inglesa e introducción interpretativa. Yomomoli aparece en los maso bwikam como la doncella-flor que habita el corazón del monte y a la que los cantos invocan como imagen del Sea Ania; el saila maaso danza para ella al pie de la ceiba florida en el amanecer del monte primordial. El pascola y el danzante del venado —maaso yi’iwame— la actualizan en cada ceremonia del waehma (Semana Santa yaqui) y del jujurria nocturno con las sonajas de calabaza en las manos y los tenabarim (cascabeles de mariposa) atados a los tobillos.
| Origen cultural | Pueblos yaqui (autónimo yoeme, singular; plural yoemem, «el pueblo») y mayo (autónimo yoreme, singular; plural yoremem, «el que respeta la tradición»); ambos pueblos de la familia lingüística yutoazteca cahita (misma familia que náhuatl, cora, wixárika y rarámuri); aproximadamente 40.000 yoemem concentrados en los ocho pueblos históricos del río Yaqui (Cócorit, Bácum, Vícam, Pótam, Tórim, Ráhum, Huírivis y Belem) en el sur de Sonora, con diáspora estable en Pascua Village (Tucson) y Guadalupe Village (Phoenix) en Arizona; aproximadamente 68.000 yoremem en el norte de Sinaloa (Ahome, El Fuerte, Choix) y en el sur de Sonora (Etchojoa, Huatabampo, Navojoa); economía tradicional agrícola de coamil y ganadera con base en el maíz, la calabaza y el frijol, complementada por pesca ribereña en el Yaqui y el Mayo; ciclo ritual del waehma (Semana Santa yaqui-mayo) con danzas del pascola, del venado (saila maaso) y de los matachines, documentado por Ruth Warner Giddings, Edward H. Spicer, Muriel Thayer Painter y Larry Evers-Felipe S. Molina |
|---|---|
| Tipo | Doncella arquetípica del monte del panteón yaqui-mayo; guardiana del Sea Ania (Mundo Florido); figura femenina asociada al florecer del monte primordial, al perfume de las flores rituales y a la fecundidad ritual del venado; se manifiesta como joven-flor en el corazón del monte junto a la ceiba florida y a los venados danzantes; aparece invocada en los maso bwikam (Deer Songs) rituales como imagen del Sea Ania; forma parte del sistema yaqui de los cinco mundos —Sea Ania (Florido), Yo Ania (Antiguo), Huya Ania (Monte), Tenku Ania (Sueño) y mundo humano— documentado por Edward H. Spicer (1980) y por Evers-Molina (1987); comparable en el corpus americanista con las doncellas-flor mesoamericanas —Xochiquetzal mexica, Chak Chel maya— aunque preserva rasgos yutoaztecas cahitas por su localización septentrional y por la particularidad ritual del venado |
| Función mítica | Habita el corazón del Sea Ania, mundo florido primordial anterior al mundo humano; recibe la danza del saila maaso (hermano menor venado) al pie de la ceiba florida del amanecer; su nombre y su presencia son invocados por el cantador (maso bwikame) durante los cantos rituales del venado a lo largo de la noche del jujurria; asiste a los danzantes en el trance ritual mediante el que estos «van al monte» y ven el Sea Ania con los ojos del sueño; conecta el mundo humano con el Huya Ania (Mundo del Monte) a través del venado sagrado; comparte espacio ritual con el pascola (danzante enmascarado del monte), con los matachines (danzantes marianos del calendario católico sincretizado), con el sol del amanecer y con las flores rituales de la ceiba |
| Atestación | Ruth Warner Giddings, Yaqui Myths and Legends (University of Arizona Press, Tucson, 1959), primera compilación sistemática de la mitología yaqui a partir de trabajo de campo en Pótam y en Pascua Village durante los años cuarenta; Edward H. Spicer, Pascua: A Yaqui Village in Arizona (University of Chicago Press, Chicago, 1940), y The Yaquis: A Cultural History (University of Arizona Press, Tucson, 1980), síntesis histórico-antropológica de los yoemem desde la colonia hasta el siglo XX; Rosamond B. Spicer, People of Pascua (University of Arizona Press, Tucson, 1988), monografía de la diáspora yaqui en Arizona; Muriel Thayer Painter, With Good Heart: Yaqui Beliefs and Ceremonies in Pascua Village (University of Arizona Press, Tucson, 1986); Larry Evers y Felipe S. Molina, Yaqui Deer Songs / Maso Bwikam: A Native American Poetry (University of Arizona Press, Tucson, 1987), colección canónica de los cantos rituales del venado; Alejandro Aguilar Zeleny (INAH-Sonora), diversos estudios sobre el ciclo ritual yaqui contemporáneo publicados por el Instituto Nacional de Antropología e Historia entre 1995 y 2015 |
| Vigencia hoy | Figura viva en el ciclo ritual del pueblo yaqui-mayo; invocada en los maso bwikam cantados durante el waehma (Semana Santa yaqui) en los ocho pueblos del río Yaqui —Cócorit, Bácum, Vícam, Pótam, Tórim, Ráhum, Huírivis y Belem— y en Pascua Village (Tucson) y Guadalupe Village (Phoenix); recibida por los danzantes del venado (maaso yi’iwame) en el trance ritual del amanecer con los tenabarim de mariposa atados a los tobillos y las sonajas de calabaza (senaso) en las manos; presente en el material curricular de las escuelas bilingües yoem noki-castellano de la Coordinación General de Educación Intercultural Bilingüe de la SEP; conservada por la Autoridad Tradicional Yaqui de Vícam en los pronunciamientos por el derecho al agua del río Yaqui contra el Acueducto Independencia, litigio jurídico 2010-2018 llevado a la Suprema Corte de Justicia de la Nación; invocada por el pueblo yaqui en la Guardia Tradicional Yaqui y en el proceso de reconciliación abierto por el gobierno federal en 2021, año del ciento cincuenta aniversario de la resistencia de Cajeme (José María Leyva, 1837-1887) |
Yomomoli es la doncella arquetípica del monte del panteón yaqui-mayo, guardiana del Sea Ania (Mundo Florido) y receptora ritual de la danza del venado sagrado saila maaso. Su figura ocupa el corazón del corpus mítico compartido por los yoemem del río Yaqui en el sur de Sonora y por los yoremem del norte de Sinaloa y del sur de Sonora, dos pueblos yutoaztecas cahitas emparentados lingüística y ceremonialmente. El Sea Ania es el mundo florido primordial anterior al mundo humano, poblado de flores rituales, de venados danzantes y de la propia Yomomoli como imagen del florecer originario. El pascola y el danzante del venado la actualizan en cada ceremonia del ciclo ritual mediante el trance que los transporta simbólicamente al monte primordial. El sistema, con paralelos comparables al orden ritual de I’itoi hermano mayor del panteón o’odham vecino y a la figura del venado azul Kauyumari del panteón wixárika, forma la matriz cahita del noroeste yutoazteca.
Los yaqui (autónimo yoeme, plural yoemem, «el pueblo») suman aproximadamente 40.000 personas concentradas en los ocho pueblos históricos del río Yaqui en el sur de Sonora —Cócorit, Bácum, Vícam, Pótam, Tórim, Ráhum, Huírivis y Belem— con diáspora estable en Pascua Village (Tucson, Arizona) y Guadalupe Village (Phoenix, Arizona) formada tras la persecución porfirista de 1885-1911. Los mayo (autónimo yoreme, plural yoremem, «el que respeta la tradición») suman aproximadamente 68.000 personas en el norte de Sinaloa (Ahome, El Fuerte, Choix) y el sur de Sonora (Etchojoa, Huatabampo, Navojoa). Ambos pueblos hablan lenguas de la familia yutoazteca cahita, próximas entre sí y emparentadas con el resto de la familia yutoazteca del noroeste mexicano —náhuatl, cora, wixárika, rarámuri, pápago—. Comparten el ciclo ritual del waehma (Semana Santa yaqui-mayo), las danzas del pascola, del venado y de los matachines, el sistema de los cinco mundos rituales y la figura de Yomomoli como doncella del monte florido.
La documentación etnográfica moderna del panteón yaqui-mayo se apoya en tres obras clásicas de la University of Arizona Press. Ruth Warner Giddings publicó en 1959 Yaqui Myths and Legends tras trabajo de campo en Pótam y en Pascua Village durante los años cuarenta bajo la dirección de su tesis doctoral. Edward H. Spicer, formado en la Universidad de Chicago con trabajo de campo prolongado en Pascua Village desde 1936, firmó Pascua: A Yaqui Village in Arizona (University of Chicago Press, 1940) y la síntesis histórica The Yaquis: A Cultural History (University of Arizona Press, 1980). Larry Evers, profesor de la Universidad de Arizona, y Felipe S. Molina, yaqui de Marana (Arizona) y cantador ritual del venado, publicaron juntos en 1987 Yaqui Deer Songs / Maso Bwikam: A Native American Poetry, primer trabajo colaborativo yaqui-etnólogo que reúne los cantos rituales en yoem noki con traducción inglesa e introducción interpretativa. Los tres corpus sitúan a Yomomoli en el Sea Ania y describen su vinculación con el ciclo del venado.
La doncella del monte del panteón yaqui-mayo y el Sea Ania
Índice
El sistema ritual de los cinco mundos yaqui-mayo, sistematizado por Edward H. Spicer (1980) sobre la base de Giddings (1959), organiza el corpus mítico en cinco planos superpuestos. El Sea Ania (Mundo Florido) es el mundo primordial de las flores rituales, del venado sagrado y de Yomomoli. El Yo Ania (Mundo Antiguo) es el mundo de los ancestros y de las potencias sobrenaturales heredadas del pasado precolonial. El Huya Ania (Mundo del Monte) es el mundo del monte silvestre habitado por el venado real, por los animales del monte y por los espíritus del bosque. El Tenku Ania (Mundo del Sueño) es el mundo del trance ritual al que se accede mediante los sueños del cantador y del danzante. El mundo humano es el mundo cotidiano de la comunidad y del calendario ritual visible.
Yomomoli habita el Sea Ania como doncella arquetípica del monte florido. Su imagen en el corpus mítico es la de una joven-flor que reside al pie de la ceiba florida del amanecer, con las flores rituales sobre los cabellos y con el venado sagrado saila maaso —»hermano menor venado»— danzando frente a ella. Los cantos del ciclo del venado (maso bwikam) recogidos por Evers-Molina (1987) invocan reiteradamente su presencia como sede del florecimiento primordial. El danzante del venado (maaso yi’iwame) acude a la ceremonia con la cabeza de venado disecada sobre la propia cabeza, con las sonajas de calabaza (senaso) en las manos y con los tenabarim (cascabeles de mariposa) atados a los tobillos, indumentaria que lo identifica ritualmente con el saila maaso que danza para Yomomoli en el corazón del Sea Ania.
El pascola —danzante enmascarado con máscara de madera, típicamente con nariz roma, barba de crin de caballo y motivos florales tallados— es la figura complementaria del venado en el ciclo ritual. Su nombre procede de la voz cahita pahko’ola («el viejo de la fiesta»). Painter (1986) documentó cómo el pascola encarna al espíritu del monte silvestre (Huya Ania) y actúa como intermediario entre los danzantes del venado y la comunidad reunida. Durante la noche del jujurria, el pascola danza al ritmo del arpa y del violín en un lado del patio ritual mientras el danzante del venado ejecuta su danza al ritmo del tambor de agua y del canto de los maso bwikam en el otro. Ambas danzas se encuentran en el amanecer, cuando el sol sale sobre el Sea Ania y la ceremonia se cierra con la ofrenda floral a Yomomoli.
La comparación regional inscribe a Yomomoli dentro de la familia americana de doncellas del monte y de las flores rituales. Al sur, en el corpus mesoamericano, la mexica Xochiquetzal ocupa un nicho comparable como diosa joven de las flores y del amor. Al sureste, la maya Chak Chel reúne rasgos similares en la matriz maya de las tierras bajas. Al norte, el panteón o’odham comparte con el yaqui-mayo el ciclo del hermano mayor I’itoi y la figura ambivalente de Ho’ok, con la que Yomomoli mantiene un contraste polar como doncella-flor frente al monstruo del monte. La particularidad yaqui-mayo reside en la centralidad del venado sagrado en el ciclo ritual y en el sistema de cinco mundos donde el Sea Ania ocupa el plano florido primordial. La sistematización más completa del sistema es la de Spicer (1980) y la de Evers-Molina (1987).
Los Deer Songs (maso bwikam) de Evers-Molina (1987)
La obra canónica sobre Yomomoli es Yaqui Deer Songs / Maso Bwikam: A Native American Poetry (University of Arizona Press, Tucson, 1987), firmada por Larry Evers, profesor de literatura de la Universidad de Arizona, y por Felipe S. Molina, yoeme de Marana (Arizona) y cantador ritual del venado en el maso bwikam yaqui. La colaboración fue el primer trabajo etnográfico coautoreado entre un académico universitario y un cantador ritual yaqui, modelo posterior de la etnografía colaborativa americana. Molina, nacido en 1946, había recibido la formación ritual del maso bwikame (cantador del venado) siguiendo la línea familiar de su padre y de su tío, cantadores rituales activos en Vícam y en Pótam. Evers había trabajado con Molina durante más de una década antes de la publicación conjunta, con grabaciones sistemáticas de cantos en las ceremonias del waehma yaqui.
El libro reúne varias decenas de cantos del venado en yoem noki (lengua yaqui) con traducción inglesa interlineal y con introducción interpretativa. Los cantos, entonados por el maso bwikame al ritmo del tambor de agua durante la noche del jujurria, narran la vida del venado en el Sea Ania: el amanecer sobre las flores rituales, el encuentro con la doncella-flor Yomomoli, la danza en el corazón del monte florido, la persecución del cazador, la muerte ritual del venado y la resurrección al amanecer siguiente. Los cantos son propiedad ritual del maso bwikame: se transmiten oralmente de maestro a aprendiz durante décadas de formación, con memorización precisa del texto en yoem noki y con la responsabilidad de mantener el corpus intacto ante la comunidad reunida.
La aparición de Yomomoli en los cantos toma la forma de invocaciones directas a la doncella-flor. Un canto recogido por Evers-Molina describe a la doncella caminando en el corazón del monte florido con el venado a sus pies; otro describe el amanecer sobre la ceiba florida donde ella espera al cantador del venado; un tercero recoge el diálogo entre la doncella y el venado sagrado al ritmo del tambor de agua. Los cantos son composiciones formulaicas donde imágenes recurrentes —la flor, el amanecer, el corazón del monte, el venado, la doncella— se combinan en variaciones que el maso bwikame puede prolongar durante la noche entera del jujurria. La estructura métrica y la técnica formulaica emparentan los maso bwikam con otras tradiciones poéticas amerindias del noroeste, como las canciones rituales pápago documentadas por Ruth Underhill en los años treinta.
La colaboración Evers-Molina se prolongó tras 1987 con obras posteriores. Wo’i Bwikam / Coyote Songs (Chax Press, Tucson, 1990) reúne los cantos del coyote, ciclo ritual complementario del venado. Los dos autores publicaron también antologías bilingües de literatura yaqui en revistas académicas estadounidenses durante los años noventa y dos mil. La obra fundacional de 1987 sigue siendo, sin embargo, la referencia obligada para el estudio del Sea Ania y de Yomomoli. Se ha traducido parcialmente al castellano en el marco de la colección «Voces del Sonora» del INAH bajo la coordinación de Alejandro Aguilar Zeleny, con antología comentada de una selección representativa de los cantos.
Vigencia ritual yaqui contemporánea
El ciclo ritual yaqui-mayo contemporáneo mantiene a Yomomoli en el corazón del waehma (Semana Santa yaqui) y de las danzas del venado, del pascola y de los matachines. Los ocho pueblos históricos del río Yaqui —Cócorit, Bácum, Vícam, Pótam, Tórim, Ráhum, Huírivis y Belem— celebran cada año un ciclo ritual documentado por Painter (1986) en la variante de Pascua Village y sistematizado por Spicer (1980) para los pueblos del río Yaqui. El waehma se prolonga desde el Miércoles de Ceniza hasta el Domingo de Resurrección, con la centralidad del enfrentamiento ritual entre los chapayeka (soldados romanos enmascarados) y el maaso yi’iwame (danzante del venado), representación yaqui de la Pasión superpuesta al ciclo del Sea Ania.
El maaso yi’iwame danza durante la noche del Viernes Santo y del Sábado de Gloria al ritmo del maso bwikame —cantador principal—, del tambor de agua y de los rasperos. El danzante lleva la cabeza de venado disecada (masobara), cascabeles de mariposa (tenabarim) atados a los tobillos y las sonajas de calabaza (senaso) en las manos. Su danza reproduce en el patio ritual la escena arquetípica del Sea Ania: el venado corre, se detiene, olfatea el aire, danza para la doncella Yomomoli. El pascola, con la máscara de madera con motivos florales, danza al mismo tiempo en el lado opuesto del patio al ritmo del arpa y del violín, interpretando el papel del viejo de la fiesta. Los matachines, danzantes con tocados de plumas de guacamaya y sonajas de mano, ejecutan su danza al ritmo del violín en el ciclo mariano del calendario católico sincretizado. La combinación de las tres danzas —venado, pascola, matachines— sostiene la ceremonia entera del waehma.
La diáspora yaqui en Arizona, formada tras la persecución porfirista de 1885-1911, mantuvo la vigencia del ciclo ritual en Pascua Village (Tucson) desde la década de 1900 y en Guadalupe Village (Phoenix) desde 1907. Rosamond B. Spicer documentó la vida cotidiana de Pascua Village en People of Pascua (Arizona, 1988), obra póstuma editada por Kathleen Sands. Los yaqui de Arizona obtuvieron reconocimiento federal como tribu en 1978 con el nombre de Pascua Yaqui Tribe, y desde entonces mantienen una nación tribal con base en Tucson que continúa el ciclo del waehma con danzantes del venado, pascolas y matachines formados según la tradición transmitida por Molina y otros cantadores rituales. La colaboración transfronteriza con los yaqui de Sonora es constante, con intercambio ritual y ceremonial mantenido desde los años cincuenta hasta la actualidad. Painter (1986) y R. Spicer (1988) son las referencias documentales del ciclo ritual yaqui en Arizona.
El referente identitario de la resistencia yaqui contemporánea es Cajeme —nombre yaqui de José María Leyva (1837-1887)—, líder militar de la resistencia yaqui contra el gobierno porfirista entre 1875 y 1887. Cajeme organizó la defensa de los ocho pueblos del río Yaqui contra los intentos de despojo de tierras, mantuvo una administración autónoma yaqui durante más de una década y fue finalmente ejecutado el 25 de abril de 1887 tras su captura por el ejército porfirista. Su nombre da hoy nombre a Ciudad Obregón, cabecera del municipio de Cajeme en el sur de Sonora. La Autoridad Tradicional Yaqui de Vícam continúa la línea de resistencia en el litigio jurídico 2010-2018 por el derecho al agua del río Yaqui, contra el Acueducto Independencia que desviaba caudal hacia Hermosillo, y en la Guardia Tradicional Yaqui que patrulla el territorio. En 2021, el gobierno federal mexicano abrió un proceso de reconciliación con el pueblo yaqui en el ciento cincuenta aniversario de la persecución porfirista.
Para terminar
El registro etnográfico de Yomomoli abarca casi un siglo y muestra la continuidad del sistema ritual yaqui-mayo desde el trabajo pionero de Edward H. Spicer en Pascua Village en 1936 hasta las publicaciones del INAH-Sonora del siglo XXI. La doncella del Sea Ania permanece en el corazón del waehma como imagen del florecimiento primordial y como receptora ritual de la danza del saila maaso. Su nombre resuena en los maso bwikam entonados por el cantador durante la noche del jujurria, y su presencia estructura la escena arquetípica del venado danzando al pie de la ceiba florida en el corazón del monte primordial. El corpus reunido por Giddings (1959), Spicer (1980), Painter (1986), Evers-Molina (1987) y R. Spicer (1988) es la base documental completa del panteón yaqui-mayo.
La comparación regional inscribe a Yomomoli en la familia americana de doncellas del monte y de las flores rituales, con paralelos parciales al ciclo de la Sea Muchachim del corpus yaqui compartido y a la figura ambivalente de Ho’ok del panteón o’odham vecino, contrapunto oscuro de la doncella-flor. El motivo del venado ritual, central en el ciclo del waehma, tiene su paralelo yutoazteca en el venado azul Kauyumari del pueblo wixárika, mensajero en la peregrinación a Wirikuta. La particularidad yaqui-mayo reside en el Sea Ania como plano ritual autónomo dentro de los cinco mundos, sistema que Spicer (1980) y Evers-Molina (1987) devolvieron al registro académico y que la Autoridad Tradicional Yaqui contemporánea mantiene como fundamento del vínculo ritual con el territorio del río Yaqui.
Preguntas frecuentes
¿Quién es Yomomoli en el panteón del pueblo yaqui-mayo?
Yomomoli es la doncella arquetípica del monte del panteón compartido por los pueblos yaqui (autónimo yoeme) del río Yaqui en Sonora y mayo (autónimo yoreme) del norte de Sinaloa y sur de Sonora, ambos yutoaztecas cahitas. Guardiana del Sea Ania (Mundo Florido) y receptora ritual de la danza del saila maaso (hermano menor venado), su figura fue documentada por Ruth Warner Giddings en Yaqui Myths and Legends (Arizona, 1959), Edward H. Spicer en The Yaquis: A Cultural History (Arizona, 1980) y Larry Evers y Felipe S. Molina en Yaqui Deer Songs / Maso Bwikam (Arizona, 1987).
¿Qué es el Sea Ania y cómo se relaciona con Yomomoli?
El Sea Ania es el Mundo Florido, uno de los cinco mundos del sistema ritual yaqui-mayo sistematizado por Edward H. Spicer (1980) sobre la base de Giddings (1959). Los otros cuatro son el Yo Ania (Mundo Antiguo), el Huya Ania (Mundo del Monte), el Tenku Ania (Mundo del Sueño) y el mundo humano. Yomomoli habita el Sea Ania como doncella-flor primordial rodeada de flores rituales y del venado sagrado; los danzantes del venado y el cantador ritual acceden a este mundo en trance durante las ceremonias del waehma yaqui.
¿Cómo son los Deer Songs (maso bwikam) que documentaron Evers y Molina?
Los maso bwikam son los cantos rituales del venado yaqui, propiedad del maso bwikame (cantador ritual del venado). Larry Evers, profesor de la Universidad de Arizona, y Felipe S. Molina, yoeme de Marana (Arizona) y cantador ritual, publicaron en 1987 la obra canónica Yaqui Deer Songs / Maso Bwikam (University of Arizona Press) con varias decenas de cantos en yoem noki y traducción inglesa. Los cantos narran la vida del venado en el Sea Ania, el encuentro con Yomomoli, la persecución y la resurrección al amanecer siguiente. Fue el primer trabajo etnográfico coautoreado entre académico y cantador yaqui.
¿En qué ceremonias contemporáneas se invoca a Yomomoli?
Yomomoli se invoca durante el waehma (Semana Santa yaqui), ciclo ritual anual que se prolonga desde el Miércoles de Ceniza hasta el Domingo de Resurrección en los ocho pueblos del río Yaqui —Cócorit, Bácum, Vícam, Pótam, Tórim, Ráhum, Huírivis y Belem— y en Pascua Village (Tucson) y Guadalupe Village (Phoenix). Los maaso yi’iwame (danzantes del venado) portan la cabeza de venado disecada, sonajas de calabaza y tenabarim (cascabeles de mariposa) mientras danzan al ritmo de los maso bwikam entonados por el cantador ritual durante la noche del jujurria.
¿Qué papel cumple el referente de Cajeme en la vigencia yaqui contemporánea?
Cajeme —nombre yaqui de José María Leyva (1837-1887)— fue líder militar de la resistencia yaqui contra el gobierno porfirista entre 1875 y 1887, ejecutado el 25 de abril de 1887 tras su captura. Su figura da nombre a Ciudad Obregón (municipio de Cajeme, sur de Sonora) y sirve de referente identitario para la Autoridad Tradicional Yaqui de Vícam en el litigio 2010-2018 por el río Yaqui contra el Acueducto Independencia y para el proceso de reconciliación federal abierto en 2021, ciento cincuenta aniversario de la persecución porfirista.




