Sea Muchachim, el Mundo Florido del panteón yaqui de Sonora

En breve. Sea Ania —también Sea Muchachim en su forma plural, «los floridos»— es el Mundo Florido del panteón del pueblo yaqui (autónimo yoeme, plural yoemem) del noroeste de México y del pueblo mayo (autónimo yoreme) vecino del sur de Sonora y del norte de Sinaloa. Constituye la dimensión más alta del sistema de cinco mundos yoeme, hábitat de los venados sagrados, de las flores primigenias, de los pájaros mensajeros y fuente originaria del arte, la música y la danza ritual del pueblo. El corpus del Sea Ania se transmite por sueños y por el canto ceremonial maso bwikam (Deer Songs), estudiado sistemáticamente por Larry Evers y Felipe S. Molina en Yaqui Deer Songs / Maso Bwikam (University of Arizona Press, Tucson, 1987), trabajo colaborativo yoeme-etnólogo que abrió una tradición de etnografía compartida en los estudios americanistas anglosajones. Ruth Warner Giddings ofreció el primer inventario mítico completo en Yaqui Myths and Legends (University of Arizona Press, Tucson, 1959); Muriel Thayer Painter documentó la vida ritual del ciclo cuaresmal en With Good Heart (Arizona, 1986); el historiador Edward H. Spicer resumió cincuenta años de trabajo con las comunidades yoemem en The Yaquis: A Cultural History (Arizona, 1980). El Sea Ania sigue vivo hoy en las danzas ceremoniales de los ocho pueblos yaquis del Río Yaqui (Bacum, Cocorit, Torim, Vicam, Belem, Huirivis, Rahum, Pótam) del sur de Sonora y en la diáspora de Arizona (Pascua Village de Tucson, Guadalupe Village de Phoenix), donde los pascola, los matachines y los danzantes del venado invocan cada año el Mundo Florido en las fiestas de Cuaresma y de Semana Santa.

Origen culturalPueblo yaqui (autónimo yoeme, «el pueblo, la persona»; plural yoemem; el exónimo yaqui proviene del cahíta yaki y las organizaciones comunitarias lo aceptan como uso corriente sin abandonar el autónimo interno); lengua yoeme noki (cahíta) de la familia yuto-nahua, rama taracahíta emparentada con el mayo (yoreme noki) y con el rarámuri; alrededor de 33.000 hablantes en México según INEGI 2020, distribuidos en los ocho pueblos yaquis del Río Yaqui (Bacum, Cocorit, Torim, Vicam, Belem, Huirivis, Rahum, Pótam) del sur de Sonora, más otros 6.000 hablantes en la diáspora de Arizona en las comunidades federalmente reconocidas de Pascua Village de Tucson y Guadalupe Village de Phoenix (reconocimiento federal estadounidense en 1978, tras la petición encabezada por el líder tradicional Anselmo Valencia Tori); territorio ceremonial extendido al pueblo mayo (yoreme) vecino del sur de Sonora y del norte de Sinaloa, cuyo panteón comparte el sistema de cinco mundos y el ciclo del venado sagrado
TipoDimensión sagrada del panteón yoemeyoreme; Mundo Florido, la más alta de las cinco dimensiones del sistema cosmológico ritual (Sea Ania Mundo Florido, Yo Ania Mundo Antiguo o Encantado, Huya Ania Mundo del Monte, Tenku Ania Mundo del Sueño, mundo humano); hábitat sagrado de los venados sagrados (saila maaso, «hermano menor venado»), de las flores primigenias, de los pájaros mensajeros y fuente originaria del arte, la música y la danza; espacio al que acceden los cantores del venado a través del sueño y del canto ritual maso bwikam; en el corpus paralelo del pueblo mayo (yoreme) el Mundo Florido conserva el mismo nombre y las mismas funciones rituales
Función míticaEspacio de origen del venado sagrado que baja al mundo humano en cada ceremonia del Deer Dance; hábitat de las flores primigenias que dan al canto ritual su corpus poético central; morada de los antepasados divinos y de los pájaros mensajeros que traen las noticias del monte; destino del viaje ritual del cantor (maso bwikame) durante el sueño y durante la ejecución del maso bwikam; fuente de la lutu’uria («verdad»), palabra clave del corpus ético yoeme que designa el conocimiento ritual verdadero transmitido desde el Mundo Florido; complemento del Huya Ania (Mundo del Monte) del que baja el venado terrestre y del Yo Ania (Mundo Antiguo) donde residen los antepasados y las surem (hormigas ancestrales de la etnogonía yoeme)
AtestaciónRalph L. Beals, The Contemporary Culture of the Cáhita Indians (Smithsonian Bureau of American Ethnology, Bulletin 142, Washington, 1945), primer registro sistemático del ciclo ritual yoemeyoreme; Ruth Warner Giddings, Yaqui Myths and Legends (University of Arizona Press, Tucson, 1959), primer inventario mítico completo del corpus; Edward H. Spicer, Potam: A Yaqui Village in Sonora (American Anthropological Association, Menasha, 1954) y The Yaquis: A Cultural History (University of Arizona Press, Tucson, 1980), síntesis clásica de cincuenta años de trabajo con las comunidades del río Yaqui; Muriel Thayer Painter, With Good Heart: Yaqui Beliefs and Ceremonies in Pascua Village (University of Arizona Press, Tucson, 1986), documentación exhaustiva del ciclo cuaresmal de Pascua Village de Tucson; Rosamond B. Spicer, People of Pascua (University of Arizona Press, Tucson, 1988), retrato colectivo de la comunidad yaqui de Arizona; Larry Evers y Felipe S. Molina, Yaqui Deer Songs / Maso Bwikam: A Native American Poetry (University of Arizona Press, Tucson, 1987) y Hiakim: The Yaqui Homeland (Journal of the Southwest, vol. 34, núm. 1, 1992), obras que establecieron el corpus poético del venado con transcripción bilingüe yoeme noki-inglés y comentario etnográfico compartido
Vigencia hoyFigura viva en las ceremonias de Cuaresma y Semana Santa de los ocho pueblos yaquis del Río Yaqui (Bacum, Cocorit, Torim, Vicam, Belem, Huirivis, Rahum, Pótam) del sur de Sonora; núcleo ritual invocado por los danzantes del venado (maso), los pascola, los matachines y los cantores (bwikame) acompañados por los instrumentos rituales tradicionales mansuli (silbato de cañuela), hirukiam (sonajeros de capullos de mariposa) y tenabarim (tobilleras de crisálidas); vigente también en las comunidades yoemem de la diáspora federalmente reconocida en Arizona (Pascua Village de Tucson, Pascua Yaqui Tribe desde 1978; Guadalupe Village de Phoenix); referente identitario en la resistencia territorial contra el Acueducto Independencia (2010-actualidad) que amenaza el caudal del río Yaqui y la continuidad ceremonial del ciclo cuaresmal; incluido en el catálogo del Patrimonio Cultural Inmaterial del INAH y objeto del proyecto de digitalización Yaqui Language Consortium coordinado desde la University of Arizona con Felipe S. Molina como colaborador principal

El pueblo yaqui (autónimo yoeme, plural yoemem) del sur de Sonora ocupa un lugar singular en la etnografía americanista del siglo XX por una razón concreta: siendo uno de los pueblos indígenas del noroeste mexicano con mayor continuidad ritual y territorial —los ocho pueblos yaquis del Río Yaqui (Bacum, Cocorit, Torim, Vicam, Belem, Huirivis, Rahum, Pótam) sobreviven como unidad política reconocida desde la fundación jesuítica de 1617-1620 hasta el decreto agrario de Lázaro Cárdenas del 22 de octubre de 1937—, su corpus ceremonial ha atraído una atención académica sostenida durante casi ocho décadas. Esa atención empezó con la etapa fundacional de Ralph L. Beals, discípulo de Alfred L. Kroeber en Berkeley, que publicó The Contemporary Culture of the Cáhita Indians (Smithsonian Bureau of American Ethnology, Bulletin 142, Washington, 1945) tras trabajos de campo con las comunidades yoeme y yoreme del sur de Sonora en los años 1930. Beals asentó el marco lingüístico y clasificatorio del grupo cahíta y estableció la primera descripción sistemática del ciclo ceremonial, aunque el registro mítico detallado del Sea Ania quedó pendiente para las décadas siguientes.

La primera colección mítica completa vino de Ruth Warner Giddings (1919-1953), etnóloga formada en la University of Arizona bajo la dirección de Emil W. Haury, cuya tesis de maestría defendida en 1945 se publicó como Yaqui Myths and Legends (University of Arizona Press, Tucson, 1959) tras la muerte prematura de la autora. Giddings recogió 61 relatos entre septiembre de 1942 y mayo de 1943 con narradores yoemem de Pascua Village de Tucson —Miguel Barnet, Rosalio Moisés, Ambrosio Castro, Lucas Chávez y Ana María Valencia, entre otros— y ordenó el corpus en secciones que incluían el ciclo cosmogónico, los mitos del venado y del monte, los mitos de las surem (hormigas antepasadas), el ciclo del monstruo Ho’ok y los relatos del ciclo cuaresmal. La obra sigue siendo la fuente etnográfica de referencia para el corpus mítico yoeme del siglo XX. Edward Holland Spicer (1906-1983), formado en la Universidad de Chicago con Robert Redfield y profesor durante cuarenta años en la University of Arizona, publicó Potam: A Yaqui Village in Sonora (American Anthropological Association, Menasha, 1954) tras trabajo de campo en el pueblo de Pótam entre 1941 y 1942, y coronó cinco décadas de trabajo con la síntesis definitiva The Yaquis: A Cultural History (University of Arizona Press, Tucson, 1980).

El giro más importante en la etnografía yoeme contemporánea vino de la colaboración entre Larry Evers (Department of English, University of Arizona) y Felipe S. Molina (cantor yoeme nacido en Marana, Arizona, en 1946), que produjo Yaqui Deer Songs / Maso Bwikam: A Native American Poetry (University of Arizona Press, Tucson, 1987). El libro presentó una selección del corpus poético maso bwikam con transcripción bilingüe yoeme noki-inglés, comentario etnográfico compartido y análisis literario del ciclo del venado como viaje al Sea Ania. El modelo colaborativo —cantor tradicional y académico firmando el libro en pie de igualdad— cambió la práctica etnográfica de los estudios americanistas anglosajones y sirvió de precedente para trabajos posteriores como la Sun Tracks Series de la University of Arizona Press. Muriel Thayer Painter (1898-1974), antropóloga formada en Northwestern por Melville Herskovits, había completado antes el otro polo del corpus con With Good Heart: Yaqui Beliefs and Ceremonies in Pascua Village (editado y publicado póstumamente por Edward Spicer y Wilma Kaemlein en la University of Arizona Press, Tucson, 1986), etnografía monumental del ciclo cuaresmal de Pascua Village de Tucson basada en observación continua entre 1938 y 1974.

El Mundo Florido del panteón yaqui y el sistema de cinco mundos

El sistema ritual yoemeyoreme ordena la realidad en cinco dimensiones —cinco mundos— que Spicer (1980), Painter (1986) y Evers-Molina (1987) documentaron con matices coincidentes. El Sea Ania (Mundo Florido) ocupa el lugar más alto: es el hábitat de los venados sagrados, de las flores primigenias y de los pájaros mensajeros, y fuente sagrada del arte, de la música y de la danza. El Yo Ania (Mundo Antiguo o Encantado) es la morada de los antepasados y de las surem, las hormigas ancestrales del ciclo etnogónico yoeme que rechazaron el bautismo cristiano y bajaron al subsuelo antes de la llegada de los jesuitas. El Huya Ania (Mundo del Monte) es el territorio del monte real donde vive el venado terrestre, donde cazan los yoemem y donde bajan los pascola durante la danza. El Tenku Ania (Mundo del Sueño) es la dimensión intermedia por la que el cantor accede al Sea Ania y trae al mundo humano las palabras del canto ritual. El mundo humano —el pueblo, la fiesta, la casa— cierra el sistema.

La descripción canónica del modelo apareció por primera vez en Yaqui Deer Songs / Maso Bwikam (1987), aunque Spicer ya había ofrecido en The Yaquis (1980) una versión previa con cuatro mundos. Evers y Molina precisaron el esquema de cinco dimensiones a partir del análisis interno del corpus maso bwikam, donde cada canción menciona explícitamente el desplazamiento entre las cinco dimensiones. La categoría central es Sea Ania: los venados sagrados que habitan allí bajan al mundo humano por la mediación del canto ritual, y el danzante del venado (maso) que reproduce sus movimientos en la fiesta es su representación viva. El corpus poético del maso bwikam describe minuciosamente los rasgos del Mundo Florido: los venados de cornamentas azules y blancas, las flores rojas y amarillas que crecen en las llanuras del monte, los pájaros que traen las noticias del amanecer.

La relación entre Sea Ania y Huya Ania es la clave del ciclo ritual del venado. El Huya Ania, el Mundo del Monte, es el territorio profano donde caza el yoeme y donde vive el venado terrestre; el Sea Ania es su contrapartida sagrada, el prototipo trascendente del que el venado terrestre es sombra. Cada acto ceremonial del ciclo del venado —la caza del venado sagrado antes de la fiesta, la preparación del cuerpo del venado por los cantores, la danza del maso con la máscara de venado en la cabeza— es una operación ritual que hace descender al Mundo Florido sobre el mundo humano. La danza del venado no representa al venado sagrado, lo hace presente: durante la fiesta, el maso es el venado. Painter (1986) documentó esta operación ritual en detalle en las ceremonias de Semana Santa de Pascua Village.

El acceso al Sea Ania pasa por el Tenku Ania, el Mundo del Sueño. El cantor del venado (maso bwikame) recibe las canciones durante el sueño ritual, antes o durante la fiesta. Painter (1986) y Evers-Molina (1987) documentaron el testimonio recurrente de cantores que describen sus viajes oníricos al Mundo Florido: caminan por llanuras cubiertas de flores rojas, escuchan el canto de los pájaros mensajeros, ven al venado sagrado («hermano mayor») pastando entre las flores. Al despertar, memorizan las palabras oídas y las transmiten a los otros cantores. El proceso combina el aprendizaje formal con la revelación onírica y es paralelo estructural del aprendizaje del marakame wixárika vecino, que recibe sus cantos del venado sagrado durante los sueños del ciclo peyotero.

Los maso bwikam (Deer Songs) y el trabajo colaborativo Evers-Molina (1987)

Yaqui Deer Songs / Maso Bwikam: A Native American Poetry (University of Arizona Press, Tucson, 1987) reunió por primera vez un corpus sistemático del canto ritual del venado yoeme. Larry Evers, profesor de Literatura en la University of Arizona, y Felipe S. Molina, cantor del venado (maso bwikame) formado en Pascua Village y en la comunidad de Marana desde niño, trabajaron durante casi ocho años (1979-1987) recogiendo, transcribiendo, traduciendo y comentando doscientas canciones del ciclo. La obra presenta el corpus en formato bilingüe yoeme noki-inglés, con anotación fonética, análisis literario del ciclo poético y comentario etnográfico compartido. El prólogo firma explícitamente el modelo colaborativo: Evers describe su papel como el de facilitador académico del trabajo del cantor Molina, y Molina firma la selección del corpus, la interpretación literaria y el comentario cultural.

El corpus del maso bwikam se organiza en torno al ciclo del venado sagrado que baja al mundo humano durante la fiesta y regresa al Sea Ania al final. Cada canción del ciclo corresponde a un momento del viaje: la llegada del venado desde el Mundo Florido, su recorrido por el monte, su danza en la ramada ceremonial, su despedida y su retorno al Mundo Florido. Evers y Molina identificaron un patrón poético común en todas las canciones: la evocación del paisaje del Sea Ania mediante imágenes de flores rojas y amarillas, la mención de los animales mensajeros (mariposas, colibríes, tordos), la descripción de los pasos del venado en el rocío del amanecer y el estribillo repetitivo que marca el ritmo de la danza. El corpus poético está en yoeme noki arcaico, con formas verbales y léxico que ya no se usan en el habla corriente pero que los cantores memorizan y transmiten sin traducirlos a la lengua contemporánea.

La colaboración Evers-Molina también dio origen a Hiakim: The Yaqui Homeland, número monográfico del Journal of the Southwest (vol. 34, núm. 1, primavera 1992) editado por ambos como resultado del trabajo conjunto sobre el territorio ceremonial del pueblo yoeme. El monográfico presenta ensayos etnográficos, testimonios de cantores, mapas del territorio de los ocho pueblos, fotografías históricas y documentos del proceso agrario cardenista de 1937 que devolvió al pueblo yoeme el control legal del río Yaqui. La combinación de investigación académica y de participación comunitaria hizo del monográfico un referente del movimiento por la restitución territorial y por la protección del caudal del río frente a las obras de infraestructura hidráulica del gobierno federal mexicano.

El impacto del modelo colaborativo Evers-Molina se extendió a los estudios americanistas anglosajones. La Sun Tracks Series de la University of Arizona Press —dirigida por Larry Evers desde 1971— publicó a partir de los años 1980 obras firmadas conjuntamente por cantores, narradores y académicos yoemem, tohono o’odham, diné (navajo) y otros pueblos, siguiendo el modelo del volumen de 1987. Kathleen Sands, colaboradora de Evers y Painter en Arizona, aplicó el modelo al estudio del corpus del Ho’ok wa’ame con narradores yoemem de Guadalupe Village de Phoenix en Journal of American Folklore (vol. 98, 1985). Rosamond B. Spicer, esposa de Edward Spicer y autora de People of Pascua (University of Arizona Press, Tucson, 1988), reconoció explícitamente la deuda con el volumen Evers-Molina en el prefacio de su obra póstuma. Referencias comparativas del canto ritual y de la flor sagrada llegan hasta figuras como Xochiquetzal del ciclo mexica y Kokopelli del ciclo pueblo del suroeste norteamericano.

Vigencia contemporánea: pascolas, matachines y Pueblos Yaquis del Río Yaqui

El Sea Ania sigue vivo en el ciclo ceremonial de los ocho pueblos yaquis del Río Yaqui (Bacum, Cocorit, Torim, Vicam, Belem, Huirivis, Rahum, Pótam), los ocho asentamientos jesuíticos fundados por el padre Andrés Pérez de Ribas entre 1617 y 1620 y reconocidos por el decreto agrario de Lázaro Cárdenas del 22 de octubre de 1937 como territorio del pueblo yoeme. Las ceremonias mayores del ciclo se concentran en Cuaresma y Semana Santa: las procesiones de los chapayekas (guardias enmascarados que representan a los soldados romanos que persiguieron a Cristo), las danzas de los matachines (danzantes con arcos y carrizos que danzan por la Virgen), las danzas de los pascola (danzantes con máscaras de madera y sonajeros en las tobilleras) y la danza del venado (maso) sostenida por los cantores del maso bwikam. Cada ceremonia moviliza a la comunidad entera y puede durar tres días con sus tres noches sin interrupción.

Los instrumentos rituales del ciclo del venado —documentados por Painter (1986) y por Evers-Molina (1987)— dan sonido al Sea Ania. El mansuli es el silbato de cañuela que imita el sonido del venado en el monte y que llama al espíritu del Sea Ania a la ramada ceremonial. Los hirukiam son los sonajeros de capullos de mariposa —cientos de crisálidas vacías atadas a un aro de cuero— que el maso agita en las manos durante la danza. Los tenabarim son las tobilleras de crisálidas de mariposa que el danzante lleva en los tobillos y que producen el sonido continuo característico de la danza del venado. La combinación sonora reproduce el paisaje del Mundo Florido según lo describen las canciones del maso bwikam: el rumor del viento entre las flores, el aleteo de los pájaros, el paso del venado entre la hierba.

La diáspora yaqui de Arizona conserva el ciclo ritual desde finales del siglo XIX. Las persecuciones del régimen porfiriano contra la resistencia yaqui —encabezada primero por José María Leyva Cajeme (1837-1887) y después por Juan Maldonado Tetabiate (1857-1901)— culminaron en la Deportación 1908-1911 (deportación yaqui a Yucatán), que envió a más de 6.000 yoemem a las haciendas henequeneras de Valladolid, Peto y Motul y provocó el éxodo de otros millares hacia el norte de la frontera. Las comunidades de Pascua Village en Tucson y de Guadalupe Village en Phoenix se formaron entre 1900 y 1920 con estos refugiados y sus descendientes; en 1978 el gobierno federal estadounidense reconoció a la Pascua Yaqui Tribe como tribu federalmente reconocida tras la petición encabezada por el líder tradicional Anselmo Valencia Tori. La ceremonia de Semana Santa de Pascua Village sigue el ciclo documentado por Painter (1986) y sigue invocando al Sea Ania con las mismas canciones del maso bwikam que Molina transcribió. El pueblo tohono o’odham del sur de Arizona, vecino del pueblo yoeme de Pascua Village, participa en varias fiestas del ciclo y comparte con los yoemem parte del corpus ritual del héroe cultural I’itoi.

La resistencia territorial contemporánea del pueblo yoeme tiene como núcleo la defensa del caudal del río Yaqui. En 2010, el gobierno del estado de Sonora inició el Acueducto Independencia, una obra de 155 kilómetros que desvía 60 millones de metros cúbicos anuales del río hacia la ciudad de Hermosillo, sin consulta previa a los ocho pueblos yaquis. El líder tradicional Mario Luna Romero, cha’aki (jefe civil) del pueblo de Vicam Estación, encabezó la resistencia jurídica y política contra el proyecto: la Suprema Corte de Justicia mexicana falló en 2013 a favor del pueblo yoeme, pero el gobierno federal continuó las obras. Luna Romero fue detenido en septiembre de 2014 y liberado en septiembre de 2015 tras una campaña internacional del Consejo Nacional Indígena; el asesinato del vocero tradicional Tomás Rojo Valencia en julio de 2021 puso el conflicto en primer plano. La defensa del río es defensa del Sea Ania: sin agua no hay flores, sin flores no hay Mundo Florido, sin Mundo Florido no hay danza del venado.

Para terminar

El Sea Ania registrado por Beals (1945), Giddings (1959), Spicer (1954, 1980), Painter (1986), Evers y Molina (1987, 1992) y Rosamond Spicer (1988) sigue estructurando la vida ceremonial del pueblo yoeme del sur de Sonora y de las comunidades yoemem de Arizona en el siglo XXI. Cada Semana Santa, en los ocho pueblos del río Yaqui y en Pascua Village de Tucson, los pascola descienden a la ramada ceremonial con las máscaras de madera colgadas del cuello, los matachines danzan con las flores de papel en las coronas, los chapayekas patrullan las procesiones con las máscaras de piel de vaca y el maso baila la danza del venado sostenido por los cantores del maso bwikam. La combinación mantiene abierto el puente entre el mundo humano y el Mundo Florido. Recuperar el registro etnográfico preciso, con el sistema de cinco mundos que ordenó Evers-Molina (1987) y con el corpus poético del maso bwikam que Molina transcribió a partir de la tradición oral que aprendió en Marana y en Pascua Village, permite leer la figura del Sea Ania dentro del sistema ritual yoeme vivo del siglo XXI, sin reducirla al folklore regional ni al icono turístico del norte mexicano.

La defensa del caudal del río Yaqui frente al Acueducto Independencia (2010-actualidad), la lucha por la libertad de los presos políticos yaquis del ciclo 2014-2015 y el proceso de esclarecimiento del asesinato de Tomás Rojo Valencia en julio de 2021 han puesto el ciclo ritual del venado en primer plano de la política indígena mexicana contemporánea. Sin el río Yaqui, las flores del monte no crecen; sin flores, el Sea Ania pierde a sus habitantes primigenios; sin Mundo Florido, el maso bwikam deja de tener destino. Los cantores del venado de Vicam Estación, de Pótam y de Pascua Village continúan la tradición que Molina y Evers formalizaron académicamente, y las nuevas generaciones de cantores siguen transmitiendo el corpus a los jóvenes de los ocho pueblos. Otras figuras del panteón yoeme —el venado padre Yomomoli, la mujer-monstruo Ho’ok, las surem antepasadas— y del panteón cora vecino (Tayau del pueblo cora del Nayar) completan el sistema del que el Sea Ania es la dimensión sagrada superior.

Preguntas frecuentes

¿Qué es el Sea Muchachim en el panteón del pueblo yaqui?

Sea Muchachim (o Sea Ania) es el Mundo Florido del panteón del pueblo yaqui (autónimo yoeme) del sur de Sonora y del pueblo mayo (yoreme) vecino del norte de Sinaloa. Es la dimensión más alta del sistema de cinco mundos yoeme y hábitat de los venados sagrados, de las flores primigenias, de los pájaros mensajeros y fuente sagrada del arte, de la música y de la danza. El corpus del Sea Ania se transmite por sueños y por el canto ritual maso bwikam (Deer Songs), estudiado por Larry Evers y Felipe S. Molina en Yaqui Deer Songs / Maso Bwikam (University of Arizona Press, Tucson, 1987).

¿Cómo se organiza el sistema de cinco mundos del pueblo yaqui?

El sistema ritual yoeme organiza la realidad en cinco dimensiones: Sea Ania (Mundo Florido, la más alta), Yo Ania (Mundo Antiguo o Encantado, morada de los antepasados y de las surem), Huya Ania (Mundo del Monte, territorio real de la caza), Tenku Ania (Mundo del Sueño, dimensión intermedia por la que el cantor accede al Sea Ania) y el mundo humano. El modelo canónico apareció en Yaqui Deer Songs / Maso Bwikam (Evers y Molina, Arizona, 1987) y precisó la versión previa de cuatro mundos que había ofrecido Edward Spicer en The Yaquis: A Cultural History (1980).

¿Qué son los maso bwikam o Deer Songs y quiénes los transcribieron?

Los maso bwikam son el corpus poético del ciclo ritual del venado sagrado yoeme, cantados por los bwikame durante las fiestas de Cuaresma y Semana Santa. Los acompañan el mansuli (silbato), los hirukiam (sonajeros de capullos de mariposa) y los tenabarim (tobilleras de crisálidas) del danzante del venado. Cada canción describe un momento del viaje del venado sagrado desde el Sea Ania al mundo humano. Larry Evers (University of Arizona) y Felipe S. Molina (cantor yoeme de Marana) transcribieron doscientas canciones bilingües yoeme noki-inglés en Yaqui Deer Songs / Maso Bwikam (Arizona, 1987).

¿Qué son los ocho pueblos yaquis del Río Yaqui y qué papel cumplen hoy?

Los ocho pueblos yaquis del Río Yaqui (Bacum, Cocorit, Torim, Vicam, Belem, Huirivis, Rahum, Pótam) son los ocho asentamientos jesuíticos fundados por el padre Andrés Pérez de Ribas entre 1617 y 1620 en el sur de Sonora. Fueron reconocidos como territorio del pueblo yoeme por el decreto agrario de Lázaro Cárdenas del 22 de octubre de 1937. Cada uno mantiene su gobierno tradicional (encabezado por el cha’aki o jefe civil) y su ciclo ceremonial completo de Cuaresma y Semana Santa. Vicam Estación es la sede de la Autoridad Tradicional Yaqui y núcleo de la resistencia contra el Acueducto Independencia desde 2010.

¿Cómo se conserva el Sea Muchachim en la diáspora yaqui de Arizona?

La diáspora yaqui de Arizona se formó con los refugiados de la Deportación 1908-1911 (deportación yaqui a Yucatán) que huyeron al norte de la frontera y con sus descendientes. Las comunidades de Pascua Village en Tucson y Guadalupe Village en Phoenix conservan el ciclo ceremonial completo de Cuaresma y Semana Santa, con danzas del venado, pascolas, matachines y chapayekas. En 1978 el gobierno federal estadounidense reconoció a la Pascua Yaqui Tribe como tribu federalmente reconocida tras la petición del líder tradicional Anselmo Valencia Tori. Muriel Thayer Painter documentó el ciclo cuaresmal de Pascua Village en With Good Heart (Arizona, 1986).

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