Yube, la anaconda ancestral del ayahuasca huni kuin del Acre brasileño

Lo esencial: Yube —también llamada Yube-Ainbu o Yube-Nawa— es la anaconda ancestral primordial del pueblo huni kuin (kaxinawá) del Acre brasileño y del alto Ucayali peruano. Heroína cultural femenina, se apareció a un joven cazador como una hermosa mujer que se bañaba en el río y, al ser seguida, se transformó en gran anaconda arcoíris y lo llevó a su maloca subacuática. Allí le enseñó los cantos sagrados huni miyui, los patrones geométricos kené que decoran los tejidos y la piel del pueblo, y sobre todo la preparación del ayahuasca, el nixi pae. Sigue siendo la figura central del renacimiento cultural huni kuin contemporáneo y de las ceremonias del Nixi Pae que se celebran hoy en las aldeas del Acre y del Ucayali.

Origen culturalHuni Kuin (Kaxinawá, familia lingüística pano) del Acre brasileño (ríos Purus, Envira, Tarauacá) y del alto Ucayali peruano
TipoSerpiente-anaconda ancestral primordial, heroína cultural femenina
Función míticaTraer el ayahuasca nixi pae, los cantos sagrados huni miyui y los patrones geométricos kené a los seres humanos
AtestaciónCapistrano de Abreu 1914; Kensinger 1995; Lagrou 1998, 2007
Vigencia hoyFigura central del renacimiento cultural huni kuin contemporáneo; ceremonias del Nixi Pae activas en las aldeas del Acre (Mucuripe, Praia do Carapanã, Novo Segredo); patrones kené protegidos por la Asociação dos Índios Huni Kuin do Acre

Para entender a Yube conviene empezar por el pueblo que la recuerda y por la infusión sagrada de la que ella es dueña. Los huni kuin —»la gente verdadera», nombre con el que se llaman a sí mismos los antiguamente conocidos como kaxinawá o cashinahua— forman uno de los grupos más numerosos de la familia lingüística pano en la Amazonía occidental. Ocupan hoy un territorio bicontinental que se extiende por los ríos Purus, Envira, Muru, Tarauacá y Jordão del estado brasileño de Acre y, cruzando la frontera, por el alto Ucayali peruano y sus afluentes Curanja, Purus y Alto Yurúa. Según los censos brasileños de la FUNAI y peruanos del INEI la población total ronda las diez mil personas, con presencia en 34 tierras indígenas homologadas o en proceso de demarcación.

Este pueblo pasó a mediados del siglo XX por una de las páginas más violentas de la fiebre amazónica del caucho: los seringalistas del Acre y del Ucayali reclutaron a los huni kuin como mano de obra semiesclava en los seringales, con episodios documentados de correrías, exterminio y esclavitud sexual que solo comenzaron a revertirse en los años setenta con la Constituição de 1988 en Brasil y con la Ley de Comunidades Nativas de 1974 en Perú. La demarcación de las tierras indígenas huni kuin, iniciada en los años ochenta, culminó en su mayor parte en los años noventa y dos mil, y con ella nació también el renacimiento ceremonial del pueblo, en el centro del cual ocupa un lugar preeminente la infusión sagrada llamada nixi pae —el ayahuasca— y su dueña ancestral: Yube.

Este artículo reconstruye el mito de Yube en cinco pasos. Primero, el contexto etnográfico e histórico de los huni kuin del Acre y del Ucayali, con la infusión del nixi pae como práctica ritual central. Segundo, el relato mismo del encuentro entre el cazador humano y la mujer-anaconda tal como lo transcribieron João Capistrano de Abreu en 1914, Kenneth Kensinger en la década de 1990 y Els Lagrou en sus obras de 1998 y 2007. Tercero, los paralelos amerindios de la anaconda ancestral en otras tradiciones amazónicas y los debates antropológicos que suscita la figura. Cuarto, la vigencia de Yube en las ceremonias contemporáneas del Nixi Pae y en el arte kené patentado por la Asociação dos Índios Huni Kuin do Acre. Y quinto, cinco preguntas frecuentes sobre la anaconda ancestral del ayahuasca.

Los huni kuin del Acre y el nixi pae

El territorio huni kuin ocupa una faja de bosque tropical de tierra firme al oeste de la selva amazónica brasileña y al este de la peruana, en una zona de transición entre el pie andino y la llanura amazónica que los geógrafos llaman «aguas turbias del Purus». Este territorio, cortado por afluentes de aguas blancas ricas en sedimentos, ha sido habitado por hablantes de lenguas pano desde hace al menos dos mil años según las dataciones de radiocarbono realizadas por la arqueóloga Denise Schaan en yacimientos del alto Purus. La familia pano incluye a los shipibo-conibo, matsés, marubo, yaminawá, kaxarari y una veintena más de pueblos que comparten un mismo pool léxico y una serie de motivos culturales comunes, entre ellos el uso ritual del ayahuasca y el sistema visual de los patrones geométricos.

El nixi pae —expresión huni kuin que se traduce como «el bejuco fuerte» o «el bejuco honda»— es la infusión ritual preparada con la liana Banisteriopsis caapi hervida durante varias horas junto con las hojas del arbusto Psychotria viridis, llamado por los huni kuin muka. Botánicamente, la liana aporta los inhibidores de la monoaminooxidasa (harmina y harmalina) que permiten que la dimetiltriptamina (DMT) de la Psychotria alcance la circulación cerebral por vía oral, produciendo el estado visionario que en la etnografía se llama «efecto ayahuasca». Los huni kuin distinguen entre el nixi pae doméstico o comunitario, que se toma en pequeñas dosis en las noches de ronda ceremonial, y el nixi pae grande de las grandes ceremonias que duran hasta el amanecer y que congregan a varias aldeas.

La preparación de la infusión sigue un protocolo rígido descrito por Barbara Keifenheim en su ensayo Nixi pae als Mittel visueller Kommunikation bei den Kashinawa im Osten Perus (Anthropos, 1999). El bejuco se machaca sobre una plancha de madera, las hojas se lavan por separado, ambos ingredientes se hierven en capas alternadas durante seis a ocho horas hasta obtener una decocción concentrada. El maestro cantor —el huni pae, «el hombre del ayahuasca»— es siempre un hombre experimentado, de más de cuarenta años, iniciado en el repertorio de los cantos huni miyui que Yube trajo a los seres humanos. Los cantos se ejecutan durante toda la noche en un formato antifonal en el que el huni pae inicia cada estrofa y los participantes responden en coro, con la respiración marcada por las visiones geométricas que la infusión hace ver.

La función social del nixi pae en la vida huni kuin es amplia. Se toma en las curas chamánicas para diagnosticar enfermedades enviadas por brujería o por rotura de tabúes alimentarios; se toma en las iniciaciones masculinas del ritual Kacha-Nawa, cuando los muchachos son presentados por primera vez al espíritu de la anaconda; se toma también en ocasiones profanas, en la actualidad, cuando visitantes externos —investigadores, cineastas, activistas de la sociedad civil que apoyan la demarcación territorial— son introducidos por los propios huni kuin en la ceremonia. Els Lagrou, en su tesis doctoral defendida en el Museu Nacional de Rio de Janeiro en 1998 sobre identidad y alteridad en el pueblo kaxinawá, documentó la apertura relativa que las aldeas del Jordão han hecho de sus ceremonias como parte de una estrategia deliberada de visibilización política.

La figura de Yube preside toda esta trama. Es ella, en el mito de origen, quien enseñó al primer cazador el procedimiento exacto de la infusión, quien le transmitió los cantos huni miyui —»los cantos verdaderos»— que el huni pae recita durante la ceremonia y quien reveló al pueblo huni kuin los patrones geométricos kené con los que hoy se decoran los tejidos, las cerámicas y la piel humana. Yube no es una diosa lejana ni una figura del pasado clausurado: es la dueña actual de la infusión, la que se manifiesta en las visiones que induce el nixi pae, la que puede ser vista en los sueños del huni pae iniciado. Por eso los huni kuin dicen que cuando toman el ayahuasca «van a ver a la anaconda», y por eso el nombre ritual del nixi pae en los cantos es a menudo el nombre de la propia Yube.

El mito de Yube según Capistrano, Kensinger y Lagrou

La primera versión escrita del mito de Yube la recogió el filólogo brasileño João Capistrano de Abreu en su obra fundacional Rã-txa hu-ni-ku-ĩ: A língua dos Caxinauás do rio Ibuaçu, afluente do Muru, publicada en Rio de Janeiro en 1914. Capistrano no viajó al Acre: trabajó en la capital federal con dos huni kuin adultos, Bôrô y Tuxinî, que habían sido llevados a Rio por el gobernador del territorio del Acre en 1904 y que permanecieron cinco años en la ciudad. Con ellos, Capistrano transcribió más de mil quinientas páginas de mitos y textos rituales en la lengua original y con traducción portuguesa interlineal. El relato de Yube aparece allí bajo el título Yuban unan-katsi, «el hombre que quiso conocer a la anaconda», en el capítulo cuarto.

En la versión que dictó Bôrô, un joven cazador huni kuin descendió una tarde al río a pescar y vio en la orilla opuesta a una mujer hermosa que se bañaba peinándose el cabello largo con un peine de espinas de pupunha. Cruzó el río nadando y la mujer sonrió pero se sumergió en el agua. El cazador se lanzó tras ella, y al tocarla ella se transformó ante sus ojos en una gran anaconda arcoíris cuya piel brillaba con todos los patrones geométricos que hoy se pintan en los tejidos huni kuin. La anaconda lo enroscó suavemente y lo llevó al fondo del río, a su maloca subacuática, un pueblo entero de anacondas transformadas que le recibió como yerno. Allí el cazador permaneció, según el texto de Capistrano, «muchas lunas y muchos años», aprendiendo los secretos que su suegra le fue enseñando.

Kenneth Kensinger, antropólogo norteamericano que pasó veinticinco años haciendo trabajo de campo entre los huni kuin del río Curanja peruano —vecinos y hablantes del mismo dialecto que los del Envira brasileño—, publicó en How Real People Ought to Live: The Cashinahua of Eastern Peru (Waveland Press, 1995) una versión más completa. En la variante del Curanja el cazador es enseñado por Yube en tres pasos sucesivos: primero le muestra la preparación del nixi pae y le enseña a distinguir el bejuco macho del bejuco hembra, criterio del que depende la fuerza de la infusión; segundo, le enseña los cantos huni miyui uno por uno, con sus melodías y con las secuencias rituales que los rigen; tercero, le enseña los patrones kené, primero pintándolos con dedos sobre la arena de la maloca subacuática, luego sobre el cuerpo del propio cazador, luego enseñándole a tejerlos en las bandas de algodón.

Els Lagrou, antropóloga brasileño-belga de la Universidade Federal do Rio de Janeiro y probablemente la investigadora que más ha profundizado en el sistema visual huni kuin, publicó en 2007 su obra pivote A fluidez da forma: arte, alteridade e agência em uma sociedade amazônica (Kaxinawá) (Topbooks). Allí propone que los patrones kené visibles en tejidos, cerámica y pintura corporal huni kuin son literalmente la piel de Yube: cada motivo geométrico corresponde a una zona específica del cuerpo de la anaconda y cada composición reproduce un fragmento del cuerpo cósmico de la ancestra. En un ensayo posterior, Anaconda-becoming: Huni Kuin Image-songs, an Amerindian Relational Aesthetics (Horizontes Antropológicos, 2018), Lagrou muestra que los cantos huni miyui y los patrones kené forman un mismo sistema semiótico y que ambos derivan del cuerpo de Yube.

El final del mito varía según la variante recogida. En la versión Capistrano, el cazador regresa un día a la orilla y encuentra a su madre humana llorando por la muerte que ella creía suya; le explica que ha vivido bajo el río, le enseña a los ancianos huni kuin la preparación del nixi pae y el pueblo entero adopta la infusión. En la versión Kensinger, el cazador nunca vuelve del todo: se queda como intermediario entre el mundo humano y el mundo subacuático, y cada vez que un huni pae contemporáneo toma ayahuasca se comunica con él en las visiones. En la versión Lagrou, más filosófica, el cazador es el prototipo del huni pae iniciado, y todo huni pae actual reactualiza en cada ceremonia el mismo viaje descendente al fondo del río donde reside Yube. Las tres variantes coinciden en el núcleo: la anaconda es la dueña, el cazador es el aprendiz y la humanidad huni kuin recibe la infusión sagrada como don ancestral.

Paralelos amerindios y significado antropológico

La figura de la anaconda ancestral primordial tiene ecos extensos en la Amazonía. Ya en nuestro corpus hemos recogido a la Sachamama del alto Ucayali peruano —serpiente ancestral shipibo-conibo del bosque— y a la Yakumama, su equivalente acuático amazónico compartido con quechuas de selva. La Boiuna del bajo Amazonas brasileño, recogida por Câmara Cascudo y presente en nuestro sprint 32, cumple una función parecida entre los pueblos ribereños del Pará. Sinaá, el ancestro juruna del alto Xingu documentado en nuestro sprint 36, es también una serpiente-jaguar primordial. La figura panamazónica de la serpiente cósmica que rige aguas, sueños y visiones aparece en variantes concretas en más de veinte pueblos indígenas de la cuenca.

El caso huni kuin destaca por dos rasgos exclusivos. Primero, la asociación explícita y sistemática de la anaconda con el ayahuasca: mientras que en otras tradiciones la serpiente puede aparecer en las visiones sin ser la dueña de la infusión, en la variante huni kuin Yube es literalmente la propietaria del nixi pae y todo huni pae iniciado se relaciona con ella cada vez que prepara la decocción. Segundo, la asociación con un sistema visual específico —los patrones kené— que la investigación de Lagrou ha demostrado que es al mismo tiempo un lenguaje ritual, una tecnología de tejido y una teoría amerindia del cuerpo. La combinación de estos tres elementos —ayahuasca, cantos rituales y patrones geométricos, todos derivados de la anaconda— hace del complejo huni kuin uno de los sistemas rituales más elaborados de la Amazonía occidental.

Fuera del ámbito panoano, los paralelos comparativos son intrigantes. Los shipibo-conibo, vecinos y parientes lingüísticos, tienen a Ronin —la anaconda cósmica— como fuente de los diseños geométricos kené shipibo, prácticamente idénticos en gramática visual a los patrones huni kuin, y como dueña de la ayahuasca que ellos llaman oni. La antropóloga Angelika Gebhart-Sayer, en The Cosmos Encoiled: Indian Art of the Peruvian Amazon (Center for Inter-American Relations, 1984), reconstruyó la matriz común pano de este complejo anaconda–ayahuasca–patrones geométricos y propuso que se remonta a un substrato ancestral compartido por todos los pueblos panoanos antes de las diferenciaciones históricas del siglo XIX. Fuera del pool pano, el paralelo con la Nag/Naga hindú-budista y con la Rainbow Serpent australiana ha sido estudiado por antropólogos comparativos como Jeremy Narby y Wade Davis, aunque los rasgos comunes deben interpretarse con cautela.

La interpretación antropológica más influyente de la figura de Yube la propuso Anne-Christine Taylor en su ensayo Que reste-t-il, dans le mythe, du chamane? La mythologie du chamanisme en Amazonie occidentale (en Chamanismes en devenir, Karthala, 2007). Taylor sostiene que el mito de Yube es en realidad una autobiografía colectiva del chamanismo amazónico: la trama del cazador que sigue a la mujer, es llevado al fondo del río, aprende de sus suegras y regresa al pueblo humano trayendo la infusión, los cantos y los patrones reproduce paso por paso el itinerario iniciático del chamán panoano. Cada aprendiz de huni pae, en algún momento de su formación, «sigue a Yube» bajo la forma de una experiencia visionaria concreta que él interpreta como el episodio mítico reactualizado en su propia biografía.

Cecilia McCallum, antropóloga británica autora de Gender and Sociality in Amazonia: How Real People Are Made (Berg, 2001), aportó una lectura de género importante. McCallum muestra que en la sociedad huni kuin las mujeres son las productoras principales de los objetos que llevan el patrón kené —tejidos, cerámicas, pintura corporal—, mientras que los hombres son los ejecutores del nixi pae y los cantores rituales. Yube, siendo mujer-anaconda, unifica en una misma figura los dos ámbitos: es dueña de los patrones que producen las mujeres y de los cantos que ejecutan los hombres, y la reproducción ritual del complejo huni kuin depende de la colaboración equilibrada entre unos y otras. Esta lectura desafía interpretaciones anteriores del chamanismo amazónico como institución exclusivamente masculina y sitúa a Yube en el centro de una economía ritual de género bien determinada.

Más allá del mito

Yube no es una figura del pasado remoto para los huni kuin actuales. Sigue presidiendo la vida ritual de las aldeas del Acre y del Ucayali, y ocupa un lugar destacado en el renacimiento cultural del pueblo iniciado en los años ochenta. La Asociação dos Índios Huni Kuin do Acre —fundada en 1988 con sede en Rio Branco— ha logrado la homologación de más de 630 mil hectáreas de tierras indígenas huni kuin y la protección legal de los patrones geométricos kené, que en 2016 fueron registrados oficialmente en el Instituto do Patrimônio Histórico e Artístico Nacional brasileño como bien cultural inmaterial de referencia huni kuin. Cada patrón, según el registro, es propiedad colectiva del pueblo y no puede ser reproducido comercialmente sin acuerdo previo con las asambleas comunitarias.

Las ceremonias del Nixi Pae, por su parte, siguen celebrándose en las principales aldeas del Envira, Jordão, Purus y Tarauacá. Las aldeas más activas —Mucuripe, Praia do Carapanã y Novo Segredo, todas en el municipio acreano de Feijó— reciben también visitantes externos que han sido introducidos por los propios huni kuin en la ceremonia como parte de una estrategia deliberada de visibilización política e ingreso económico. El huni pae Ninawá Huni Kuin, uno de los líderes espirituales más reconocidos del pueblo y presidente de la Federación de los Huni Kuin del Acre entre 2018 y 2022, ha participado en foros internacionales de la ONU sobre pueblos indígenas y ha llevado los cantos huni miyui a escenarios como el Foro Social Mundial y la Conferencia de las Partes sobre Cambio Climático. Yube viaja con él.

El impacto contemporáneo del mito desborda incluso el ámbito huni kuin. La expansión global del uso ceremonial del ayahuasca —desde las iglesias sincréticas brasileñas del Santo Daime y la União do Vegetal hasta los circuitos internacionales de retiros chamánicos en Perú y en Iquitos— ha llevado la figura de la «anaconda ancestral del ayahuasca» a públicos muy alejados del Acre y del Ucayali. Antropólogos como Marlene Dobkin de Rios y Jacques Mabit han documentado la reapropiación cruzada de la figura por parte de curanderos mestizos peruanos y por practicantes urbanos brasileños. Que un mito recogido por Capistrano en 1914 con dos huni kuin en Rio de Janeiro siga determinando hoy la producción visual del pueblo, la vida ritual de sus aldeas y hasta la iconografía global del ayahuasca dice mucho de la vitalidad de la tradición y de la persistencia viva de la anaconda que enseñó al primer cazador los cantos del fondo del río.

Preguntas frecuentes

¿Quién es Yube y qué significa su nombre?

Yube —también llamada Yube-Ainbu («mujer-anaconda») o Yube-Nawa— es la anaconda ancestral primordial del pueblo huni kuin (kaxinawá) del Acre brasileño y del alto Ucayali peruano. El término «yube» en lengua huni kuin, del pool léxico pano, se traduce como «anaconda» o «boa», y aparece con la misma raíz en shipibo-conibo como «yobe». Es una heroína cultural femenina que, según el mito de origen recogido por Capistrano de Abreu en 1914, se apareció a un joven cazador como hermosa mujer bañándose en el río, se transformó en gran anaconda arcoíris al ser seguida y lo llevó a su maloca subacuática, donde le enseñó los cantos huni miyui, los patrones geométricos kené y la preparación del ayahuasca (nixi pae).

¿En qué fuentes se atestigua el mito?

La primera versión escrita la firmó el filólogo brasileño João Capistrano de Abreu en su obra fundacional Rã-txa hu-ni-ku-ĩ: A língua dos Caxinauás do rio Ibuaçu, afluente do Muru (Rio de Janeiro, 1914), transcrita con dos huni kuin adultos llevados al Rio en 1904. Kenneth Kensinger publicó una versión más completa en How Real People Ought to Live: The Cashinahua of Eastern Peru (Waveland Press, 1995), fruto de veinticinco años de campo en el río Curanja peruano. Els Lagrou fijó la interpretación pivote en A fluidez da forma (Topbooks, 2007), donde propone que los patrones geométricos kené son literalmente la piel de Yube. Barbara Keifenheim aportó el análisis visual clave en Nixi pae als Mittel visueller Kommunikation bei den Kashinawa im Osten Perus (Anthropos, 1999).

¿Qué es el nixi pae y qué relación tiene con Yube?

El nixi pae —literalmente «el bejuco fuerte» o «el bejuco honda» en huni kuin— es el ayahuasca huni kuin, la infusión sagrada preparada con la liana Banisteriopsis caapi hervida durante seis a ocho horas junto con las hojas del arbusto Psychotria viridis (llamado muka). Yube es la dueña ancestral de esta infusión: en el mito de origen fue ella quien enseñó al primer cazador la preparación exacta, los cantos huni miyui que se ejecutan durante la ceremonia y los patrones geométricos kené que se pintan en el cuerpo de los participantes. Por eso los huni kuin dicen que cuando toman ayahuasca «van a ver a la anaconda», y por eso el nombre ritual del nixi pae en los cantos es a menudo el nombre de la propia Yube.

¿Qué son los patrones kené y por qué están asociados a Yube?

Los patrones kené son el sistema visual de motivos geométricos —líneas rectas, meandros, rombos, cruces— con los que los huni kuin decoran los tejidos de algodón, las cerámicas, las cestas y la pintura corporal ritual. Según la interpretación de Els Lagrou en A fluidez da forma (2007), cada motivo kené corresponde a una zona específica del cuerpo de la anaconda ancestral: los diseños son literalmente la piel de Yube reproducida en los objetos y en la piel humana. Cada composición reproduce un fragmento del cuerpo cósmico de la ancestra. En 2016 los patrones kené fueron registrados como bien cultural inmaterial del pueblo huni kuin en el Instituto do Patrimônio Histórico e Artístico Nacional brasileño.

¿Sigue viva la figura de Yube en las aldeas contemporáneas?

Sí. Yube es la figura central del renacimiento cultural huni kuin contemporáneo. Las ceremonias del Nixi Pae siguen celebrándose en las principales aldeas del Envira, Jordão, Purus y Tarauacá; las más activas son Mucuripe, Praia do Carapanã y Novo Segredo, en el municipio acreano de Feijó. El líder espiritual Ninawá Huni Kuin ha llevado los cantos huni miyui a foros internacionales de la ONU sobre pueblos indígenas y a la Conferencia de las Partes sobre Cambio Climático. La Asociação dos Índios Huni Kuin do Acre, fundada en 1988, ha logrado la protección legal de los patrones kené y la homologación de más de 630 mil hectáreas de tierras huni kuin.

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