Wetsuweten | Ubicacion, Lengua, Vestimenta, Cultura y Alimentacion

Wet’suwet’en

Los Wet’suwet’en (autodenominación: Witsuwit’en, «pueblo del drenaje del Bulkley/Morice») son un pueblo indígena atabascano (dené) del norte de Columbia Británica, Canadá, asentado en los valles de los ríos Bulkley y Morice (que ellos llaman Wedzin Kwa, río sagrado). Con una población de aproximadamente 5.000 miembros, los Wet’suwet’en alcanzaron una notoriedad global sin precedentes en 2020, cuando su oposición al gasoducto Coastal GasLink desencadenó una crisis nacional que paralizó el transporte ferroviario de Canadá y reavivó el debate sobre los derechos territoriales indígenas, la legitimidad de los jefes hereditarios y el consentimiento libre, previo e informado.

Los Wet’suwet’en, junto con los Gitxsan, fueron protagonistas del caso Delgamuukw v. British Columbia (1997), la sentencia que transformó la doctrina del título aborigen en Canadá. Sin embargo, más de un cuarto de siglo después de esa victoria judicial, los Wet’suwet’en siguen sin tratado firmado y sin que su título aborigen haya sido implementado sobre el terreno — contradicción que la crisis de 2020 hizo visible ante el mundo.

Datos esenciales

Ubicación y territorio

El territorio wet’suwet’en (Witsuwit’en Yintah) abarca aproximadamente 22.000 km² del norte-centro de Columbia Británica, centrado en los valles de los ríos Bulkley y Morice (Wedzin Kwa), desde las cercanías de Houston al oeste hasta Hazelton al este, y desde el lago Burns al sur hasta las montañas Babine al norte. Es un paisaje de bosque subboreal, ríos con remontas de salmón, lagos de montaña y praderas alpinas.

Las seis comunidades con consejos de banda son: Hagwilget (Tse Kya), Moricetown (Witset, con el célebre cañón de Moricetown donde los Wet’suwet’en pescan salmón con red de manera tradicional), Burns Lake Band, Nee Tahi Buhn, Skin Tyee y Wet’suwet’en First Nation. El campamento Unist’ot’en, establecido en 2009 en el territorio de la casa Unist’ot’en (clan C’ihlts’ehkhyu) sobre el río Morice, se convirtió en el epicentro de la resistencia al gasoducto.

Historia

Época precolonial

Los Wet’suwet’en han habitado los valles del Bulkley y el Morice durante al menos 5.000 a 7.000 años. Su economía se basaba en la pesca del salmón en los ríos Bulkley y Morice (tributarios del Skeena), la caza de alce, ciervo, cabra de montaña y oso, el trampeo de animales peleteros y la recolección de bayas y raíces.

El cañón de Moricetown (Witset) es un sitio de pesca ancestral donde el río Bulkley se estrecha, creando condiciones ideales para capturar salmón con redes de mano (dip nets) y arpones. Este sitio ha sido usado continuamente durante miles de años y sigue siendo un lugar de pesca activo hoy.

La sociedad wet’suwet’en se organizaba en cinco clanes matrilineales y trece casas (yikh), cada una gobernada por un jefe hereditario (dinï ze’). El sistema de gobernanza wet’suwet’en es prácticamente idéntico al de los vecinos Carrier/Dakelh, con quienes comparten raíces lingüísticas y culturales, y presenta fuertes influencias del sistema de feast de los Gitxsan.

Colonización y el caso Delgamuukw

Los Wet’suwet’en entraron en contacto con los comerciantes de pieles europeos a principios del siglo XIX. La Compañía de la Bahía de Hudson estableció puestos comerciales en la zona, y la construcción del ferrocarril Grand Trunk Pacific (1914) a lo largo del valle del Bulkley trajo colonos que se apropiaron de terrenos agrícolas y pesqueros. Los internados residenciales, como el de Lejac, afectaron profundamente a la comunidad.

En 1984, los jefes hereditarios wet’suwet’en se unieron a los jefes gitxsan para iniciar el caso Delgamuukw ante la Corte Suprema de Columbia Británica, reclamando título aborigen sobre 58.000 km² de territorio combinado. La jefa wet’suwet’en Gisday Wa (Alfred Joseph) y el jefe Delgam Uukw (gitxsan, Earl Muldoe) fueron los principales demandantes. El fallo de la Corte Suprema de Canadá en 1997 reconoció el título aborigen como derecho real y validó la tradición oral como prueba legal, pero ordenó un nuevo juicio para determinar la extensión precisa del título. Ese nuevo juicio nunca se celebró; en su lugar, se iniciaron negociaciones que tres décadas después siguen sin concluir.

El Coastal GasLink y la crisis de 2020

En 2011, TC Energy (antes TransCanada) propuso el gasoducto Coastal GasLink, un ducto de 670 km que transportaría gas natural desde Dawson Creek hasta la terminal de LNG Canada en Kitimat, cruzando el territorio wet’suwet’en — específicamente el valle del río Morice (Wedzin Kwa). Los consejos de banda electos de las seis comunidades wet’suwet’en firmaron acuerdos de beneficios con la compañía. Pero los jefes hereditarios (dinï ze’) se opusieron, argumentando que solo ellos tienen jurisdicción sobre el Yintah (territorio) según la ley wet’suwet’en, y que los consejos de banda, creados por la Ley Indígena de Canadá, solo tienen autoridad dentro de las reservas.

En enero de 2019, la RCMP (Policía Montada) desmanteló un puesto de control wet’suwet’en en el camino de acceso al territorio de la casa Unist’ot’en. En febrero de 2020, una segunda operación policial con armas largas y perros provocó un arresto masivo y desencadenó una ola de solidaridad a escala nacional: bloqueos ferroviarios de costa a costa paralizaron el transporte de mercancías de Canadá durante semanas. Los manifestantes — indígenas y no indígenas — exigieron el retiro de la RCMP del territorio wet’suwet’en y el respeto a la jurisdicción de los jefes hereditarios.

La crisis de 2020 puso de manifiesto la tensión estructural entre los consejos de banda (elegidos según la Ley Indígena, con jurisdicción sobre las reservas) y los jefes hereditarios (con autoridad según la ley indígena sobre el territorio no cedido). No se trata de una división interna simple: es el choque entre dos sistemas de gobernanza — el impuesto por Canadá y el propio wet’suwet’en — que la sentencia Delgamuukw reconoció pero que nunca fue implementada.

Las negociaciones entre los jefes hereditarios, los gobiernos federal y provincial continúan. El gasoducto Coastal GasLink avanzó en su construcción durante y después de la crisis, y entró en operación en 2023. El campamento Unist’ot’en sigue activo como centro de curación y afirmación territorial.

Organización social y política

La sociedad wet’suwet’en se organiza en cinco clanes matrilineales: Gilseyhu (Rana/Sapo Grande), Laksilyu (Rana/Sapo Pequeño), Gitdumden (Lobo/Oso), Laksamshu (Fireweed) y C’ihlts’ehkhyu (Oso/Casa pequeña). La pertenencia al clan se hereda por línea materna.

Cada clan se subdivide en casas (yikh), gobernadas por jefes hereditarios (dinï ze’, masculino) o jefas hereditarias (ts’akë ze’, femenino). Los trece jefes de las trece casas forman el gobierno hereditario wet’suwet’en, que se reúne en feast (balhats) para tomar decisiones sobre el territorio (Yintah), la sucesión de nombres y la resolución de disputas.

La dualidad de gobernanza — jefes hereditarios vs. consejos de banda — es el tema político central. Los jefes hereditarios sostienen que su autoridad sobre el Yintah es anterior y superior a la de los consejos de banda, cuya jurisdicción se limita a las reservas. La sentencia Delgamuukw parece respaldar esta posición, pero su implementación práctica sigue sin resolverse.

Lengua

Los Wet’suwet’en hablan witsuwit’en, una variante de la lengua babine-witsuwit’en (ISO 639-3: bcr), de la familia atabascana (na-dené). Es mutuamente inteligible con el babine (ned’u’ten) hablado por las comunidades del lago Babine al norte, y está emparentada con el dakelh (carrier) al sur y el dene del norte.

Se estiman entre 100 y 300 hablantes fluidos (First Peoples’ Cultural Council, 2023), la mayoría mayores de 60 años. La lengua está clasificada como en peligro crítico. Los programas de revitalización incluyen cursos comunitarios en Moricetown (Witset) y programas escolares. El Centre for Excellence in Indigenous Health de la Universidad del Norte de Columbia Británica ha participado en la documentación de la lengua.

El nombre «Wet’suwet’en» significa literalmente «pueblo del río Wa Dzun Kwuh» (río Morice/Bulkley), vinculando la identidad del pueblo a su territorio fluvial de manera inseparable.

Diccionario Witsuwit’en – Español

Witsuwit’en Significado en español
witsuwit’en Pueblo del drenaje del Bulkley/Morice (autodenominación)
yintah Territorio ancestral
dinï ze’ Jefe hereditario (masculino)
ts’akë ze’ Jefa hereditaria (femenino)
balhats Feast / potlatch de duelo
yikh Casa / clan
wedzin kwa Río Morice (río sagrado)
tah Agua
tselh ts’o Salmón
yez Alce
sus Oso negro
dzë Tierra
mussi Gracias

Economía

La economía tradicional wet’suwet’en se basaba en el ciclo estacional: pesca del salmón en verano y otoño (especialmente en el cañón de Moricetown), caza de alce y ciervo en otoño e invierno, trampeo de animales peleteros en invierno y recolección de bayas en verano. Cada yikh (casa) poseía derechos exclusivos sobre territorios específicos (house territories) donde sus miembros cazaban, pescaban y trampeaban.

El comercio interregional era fundamental: los Wet’suwet’en intercambiaban pieles, carne seca y cueros con los Gitxsan y otros pueblos costeros por grasa de eulachon, algas secas, conchas y bienes marítimos. Las rutas de la grasa atravesaban el territorio wet’suwet’en.

Hoy, la economía combina empleo comunitario (administración, salud, educación), industria forestal, guías de caza y pesca deportiva y caza y pesca de subsistencia. Los acuerdos de beneficios con Coastal GasLink, firmados por los consejos de banda, generan ingresos pero son rechazados por los jefes hereditarios. El campamento Unist’ot’en ofrece programas de curación en la tierra (healing on the land) para personas en recuperación de adicciones y trauma, combinando prácticas tradicionales con enfoques contemporáneos de salud mental.

Vestimenta

La vestimenta wet’suwet’en, adaptada al clima frío del interior, estaba confeccionada con pieles de alce, ciervo y caribú curtidas. Los hombres vestían túnicas de piel, polainas, mocasines y manoplas. Las mujeres llevaban vestidos de piel decorados con bordados de púas de puercoespín en diseños geométricos y, más tarde, con cuentas de vidrio en motivos florales.

Las capas de piel de conejo tejidas proporcionaban abrigo invernal excepcional. Las raquetas de nieve eran esenciales para desplazarse por la nieve profunda del interior. Los mocasines de alce, con suela gruesa para el terreno rocoso, se decoraban con bordados de cuentas.

La vestimenta ceremonial del balhats incluye mantas de botones con los crests del clan (influencia de los vecinos costeros gitxsan), tocados de plumas y capas de piel decoradas. La adopción de elementos de vestimenta costera (mantas de botones, tocados frontales) refleja la posición de los Wet’suwet’en como pueblo de transición entre las culturas del interior y de la costa.

Vivienda

La vivienda tradicional wet’suwet’en combinaba tipos del interior y de la costa. Las casas semisubterráneas (pit houses, keekwulee houses) eran usadas en invierno: fosas circulares excavadas hasta un metro de profundidad con techo cónico de postes y tierra, accesibles por escalera a través del orificio de ventilación. Esta forma proporcionaba excelente aislamiento contra temperaturas de -30 °C o menos.

En verano, se usaban campamentos de pesca con estructuras ligeras de postes y corteza junto a los ríos. Las comunidades principales, como Moricetown (Witset), tenían también casas de tablones de estilo costero, influencia de los vecinos gitxsan.

El campamento Unist’ot’en, establecido en 2009 en el territorio de la casa Unist’ot’en, incluye una casa grande ceremonial (healing lodge) construida según técnicas tradicionales con materiales contemporáneos. Este espacio funciona como centro de curación, punto de control territorial y símbolo de la soberanía wet’suwet’en sobre el Yintah.

Alimentación

El salmón es el alimento central de la dieta wet’suwet’en. La pesca en el cañón de Moricetown es una actividad estacional de importancia cultural y nutricional: los pescadores se sitúan sobre las rocas del cañón y capturan el salmón con redes de mano (dip nets) mientras los peces saltan las cascadas. Este sitio ha sido usado durante miles de años y la pesca se sigue practicando hoy, atrayendo también visitantes que observan la técnica.

El salmón se conserva ahumado (sobre fuego de aliso en smokhouses familiares) y seco para el invierno. La carne de alce es el segundo alimento en importancia: se consume fresca, seca y como pemmican. La dieta incluía ciervo, oso, cabra de montaña, castor, conejo y trucha de lago.

Las bayas (saskatoon, soapberry, huckleberry, arándanos silvestres) se recolectaban en abundancia en verano. La soapberry batida en «helado indio» es un manjar festivo compartido con los vecinos carrier y gitxsan. Las raíces silvestres y la corteza interior de pino complementaban la dieta vegetal. El bannock es hoy un alimento cotidiano, a menudo cocinado sobre fuego abierto en campamentos de caza.

Religión y espiritualidad

La espiritualidad wet’suwet’en se basa en una relación de reciprocidad con el territorio (Yintah) y sus seres. Cada animal, río, montaña y planta tiene un espíritu que debe ser tratado con respeto. La ley del territorio (Anuk nu’at’en) establece los protocolos de uso de la tierra: no tomar más de lo necesario, devolver los restos de los animales a la tierra o al agua, compartir la caza con la comunidad.

La relación con el salmón es profundamente espiritual. La ceremonia del primer salmón marca el inicio de la pesca con un protocolo ritual que asegura el retorno de los salmones al año siguiente. El chamán mediaba entre el mundo humano y el espiritual, practicando curación y comunicándose con los espíritus del territorio.

La cristianización (misiones oblatas y anglicanas) se superpuso a las creencias tradicionales sin eliminarlas. Hoy, muchos Wet’suwet’en practican un sincretismo, y el resurgimiento de las ceremonias tradicionales — especialmente en el contexto del movimiento de defensa del Yintah — ha fortalecido la espiritualidad del territorio. El campamento Unist’ot’en ofrece programas de curación que combinan ceremonias tradicionales con prácticas de salud mental contemporáneas.

Celebraciones y ceremonias

El balhats (feast/potlatch) es la ceremonia central de la gobernanza y la vida social wet’suwet’en. Se celebra tras funerales, para la sucesión de nombres, la resolución de disputas territoriales y la validación de derechos. El balhats incluye discursos formales en witsuwit’en, la recitación de historias de la casa, la distribución de bienes (dinero, mantas, alimentos) y un festín abundante.

Las ceremonias estacionales marcan el inicio de la pesca del salmón (primeros frutos), la caza del alce y la recolección de bayas. Las ceremonias de curación en el campamento Unist’ot’en incluyen sweat lodges (cabañas de sudar), ofrendas al río y caminatas de sanación en el territorio. Estas ceremonias se han convertido en un componente central del movimiento de defensa territorial, fusionando espiritualidad y política de una manera que los Wet’suwet’en consideran inseparable.

Arte

El arte wet’suwet’en combina tradiciones del interior atabascano con influencias de la costa noroeste. La artesanía en corteza de abedul — canastos decorados con grabados raspados — y el bordado con púas de puercoespín y cuentas sobre pieles de alce son las formas artesanales más características. Los motivos florales del beadwork wet’suwet’en reflejan la tradición compartida con los Carrier/Dakelh.

Las mantas de botones con diseños de crests (lobo, rana, oso, fireweed, águila) son usadas en los balhats y muestran la influencia de los vecinos gitxsan. La talla en madera, aunque menos monumental que en la costa, produce cucharas, cuencos ceremoniales y, en las comunidades del este (Hagwilget), totems de estilo costero.

En el arte contemporáneo, la defensa del Yintah ha generado una producción artística significativa: murales, serigrafías, documentales y música vinculados al movimiento de oposición al gasoducto. El campamento Unist’ot’en ha sido objeto de múltiples documentales y ha inspirado obras de arte visual, fotográfica y literaria que combinan protesta política y afirmación cultural.

Música

La música wet’suwet’en se centra en los cantos del balhats, propiedad de las casas y clanes, interpretados durante los feasts como actos de afirmación de derechos. Los cantos de duelo, cantos de territorio y cantos de celebración tienen melodías descendentes con acompañamiento de tambor de mano y bastones rítmicos.

Los cantos de la tierra (land songs), que describen ríos, montañas y territorios de caza, adquirieron un significado político renovado durante la crisis de 2020, cuando se cantaron en barricadas y manifestaciones de solidaridad en todo Canadá. Estos cantos, que en el contexto del balhats son actos legales de afirmación territorial, se convirtieron en himnos de un movimiento. La fusión entre canción ceremonial y canción de protesta es una de las expresiones más poderosas de la cultura wet’suwet’en contemporánea.

Pueblos relacionados

  • Carrier/Dakelh — pueblo estrechamente emparentado al sur; comparten lengua atabascana y sistema de balhats.
  • Gitxsan — vecinos orientales, copeticionarios en el caso Delgamuukw; comparten sistema de feast y clanes matrilineales.
  • Haida — pueblo de Haida Gwaii; tradición artística costera que ha influido en el oeste wet’suwet’en.
  • Dene — pueblos atabascanos del norte de Canadá, emparentados lingüísticamente.
  • Tlingit — pueblo de Alaska y norte de BC; comparten raíces lingüísticas na-dené.

Reflexión final

Los Wet’suwet’en son un pueblo de 5.000 personas cuya defensa de un río — el Wedzin Kwa, río sagrado — paralizó un país de 40 millones de habitantes en febrero de 2020 y obligó a Canadá a confrontar una contradicción fundamental: la Corte Suprema reconoció su título aborigen en 1997, pero un cuarto de siglo después ese título no se ha traducido en jurisdicción real sobre el territorio. La tensión entre jefes hereditarios y consejos de banda no es una pelea interna sino el choque entre dos sistemas legítimos de gobernanza: el propio, enraizado en el balhats y la ley del territorio (Anuk nu’at’en), y el impuesto por la Ley Indígena de Canadá. El campamento Unist’ot’en, la pesca con red en el cañón de Moricetown y los cantos de la tierra entonados en barricadas ferroviarias son expresiones de una misma convicción: que el Yintah — el territorio — no es un recurso a negociar sino una responsabilidad a defender.

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