Pueblos indígenas de Chile

Chile reconoce oficialmente 11 pueblos indígenas u originarios a través de la Ley 19.253 de 1993 (conocida como Ley Indígena), ampliada posteriormente por la Ley 20.117 de 2006, que incorporó al pueblo Diaguita, y por la Ley 21.273 de 2023, que devolvió el reconocimiento jurídico al pueblo Selk’nam tras décadas de declaración oficial de extinción. La Corporación Nacional de Desarrollo Indígena (CONADI), dependiente del Ministerio de Desarrollo Social, es el ente rector de la política indígena estatal.

Según el Censo de Población y Vivienda 2017 (INE), 2.185.792 personas declararon pertenecer a un pueblo indígena, lo que equivale al 12,8% de la población chilena. El pueblo Mapuche concentra cerca del 80% de esa cifra. Chile ratificó el Convenio 169 de la OIT en 2008, lo que abrió la puerta a la consulta indígena previa, libre e informada en proyectos legislativos y administrativos que afecten directamente a los pueblos.

El proceso constituyente 2021-2022 contempló 17 escaños reservados para representantes indígenas, y la presidencia de la Convención Constitucional recayó en la lingüista mapuche Elisa Loncón Antileo. Aunque la propuesta de nueva Constitución fue rechazada en el plebiscito de salida de septiembre de 2022, marcó un hito en la representación política originaria. El proceso siguiente, encabezado por el Consejo Constitucional 2023, no incorporó plurinacionalidad y también fue rechazado en diciembre de 2023.

Chile presenta una geografía indígena tripolar: pueblos andinos al norte (Aymara, Quechua, Atacameño/Likan-Antai, Diaguita, Colla y Chango costero), pueblos del centro-sur con epicentro en el Wallmapu (Mapuche), y pueblos australes-fueguinos (Kawésqar, Yagán, Selk’nam) con un atípico vértice oceánico polinésico (Rapa Nui). La presente página agrupa los 11 pueblos cubiertos en pueblosindigenas.es bajo una visión panorámica de país, con enlaces individuales a cada ficha temática.

Pueblos indígenas reconocidos en Chile

Mapuche

El pueblo Mapuche («gente de la tierra» en mapudungun) es el pueblo originario más numeroso de Chile y uno de los más relevantes del Cono Sur. La familia lingüística araucana agrupa el mapudungun como única lengua, con variantes dialectales (huilliche, picunche histórico, pehuenche). Habitan el territorio ancestral del Wallmapu, que abarca desde el río Bío-Bío hasta Chiloé en Chile y la Patagonia argentina. El Censo INE 2017 registró 1.745.147 personas mapuche en Chile, casi el 80% del total indígena nacional. Resistieron tres siglos a la corona española antes de ser sometidos por el Estado chileno durante la Pacificación de la Araucanía (1861-1883). Hoy lideran demandas de restitución territorial y reconocimiento plurinacional. Más sobre los Mapuche.

Aymara

El pueblo Aymara habita la Puna y el altiplano del Norte Grande chileno, principalmente en las regiones de Arica y Parinacota, Tarapacá y Antofagasta, en continuidad cultural con los aymaras de Bolivia y Perú. Pertenecen a la familia lingüística aymara, que comparten con el sur peruano y el altiplano boliviano. El Censo INE 2017 contabilizó 156.754 personas aymaras en Chile. Comunidades como Putre, Visviri y Colchane mantienen el pastoreo de llamas y alpacas, el cultivo de quinua y los rituales de la Pachamama. La conformación del Estado-nación chileno tras la Guerra del Pacífico (1879-1883) los integró forzadamente. Más sobre los Aymara.

Quechua

El pueblo Quechua chileno está históricamente vinculado al avance del Tawantinsuyu (Imperio inca) en el extremo sur, y mantiene presencia en pequeñas comunidades del altiplano de la Región de Antofagasta, especialmente en Ollagüe y la cuenca del Salar de Ascotán. Pertenecen a la familia lingüística quechua, mayoritaria en los Andes peruano-bolivianos. El Censo INE 2017 registró 33.868 personas quechuas en Chile. Practican el pastoreo altiplánico, la minería artesanal de azufre y borax, y la celebración del Carnaval andino. Más sobre los Quechua.

Diaguita

El pueblo Diaguita habita los valles transversales del Norte Chico, especialmente en las regiones de Atacama y Coquimbo, en zonas como el Valle del Huasco y el Valle del Elqui. Hablaban el kakán, lengua hoy extinta. Fueron incorporados oficialmente a la nómina de pueblos reconocidos por la Ley 20.117 de 2006, tras un largo proceso de revitalización identitaria. El Censo INE 2017 registró 88.474 personas diaguitas. Su economía tradicional combinaba la agricultura de valles, la cerámica policromada y el comercio caravanero. Hoy enfrentan conflictos por la minería —incluido el caso emblemático de Pascua Lama, paralizado en 2018— y la escasez hídrica. Más sobre los Diaguita.

Atacameño / Likan-Antai

El pueblo Atacameño, autodenominado Likan-Antai («habitantes del territorio»), ocupa los oasis y quebradas del Salar de Atacama en la Región de Antofagasta, con núcleos en San Pedro de Atacama, Toconao, Peine y Socaire. Su lengua histórica, el kunza, está extinta como lengua materna pero se mantiene en topónimos y léxico ritual. El Censo INE 2017 contabilizó 30.369 personas atacameñas. Practican una agricultura ancestral de terrazas con quinua, maíz y algarrobo, además del pastoreo de llamas. Hoy enfrentan la presión extractiva del litio en el Salar de Atacama, donde se concentra el 25% de las reservas mundiales. Más sobre los Atacameño.

Colla

El pueblo Colla habita las cordilleras de la Región de Atacama, en zonas como Copiapó, Tierra Amarilla y la quebrada de Paipote, en estrecha relación con los Colla del noroeste argentino. Su origen es trasandino: descienden de pastores trashumantes que cruzaron la cordillera entre los siglos XVIII y XIX. El Censo INE 2017 registró 20.744 personas Colla en Chile. Mantienen el pastoreo de cabras y guanacos, las apachetas votivas y la fiesta de la Cruz de Mayo. Su reconocimiento como pueblo originario chileno fue especialmente significativo dado su carácter binacional. Más sobre los Colla.

Rapa Nui

El pueblo Rapa Nui es el único pueblo polinésico bajo soberanía chilena. Habita la Isla de Pascua (Rapa Nui), anexada por Chile en 1888. Hablan el rapanui, lengua de la familia polinesia oriental, emparentada con el maorí neozelandés y el tahitiano. El Censo INE 2017 contabilizó 9.399 personas Rapa Nui. Su patrimonio incluye los célebres moai (esculturas megalíticas) y el sistema ceremonial de Orongo, declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1995. Desde la Ley 16.441 de 1966 y la Ley 20.193 de 2007 rige un régimen especial; el control migratorio insular se reforzó por la Ley 21.070 de 2018. Más sobre los Rapa Nui.

Chango

El pueblo Chango habita históricamente la franja costera del desierto de Atacama, entre las regiones de Antofagasta y Coquimbo. Reconocidos como pueblo originario por la Ley 21.273 de 2020, que incorporó también la modificación del estatus Selk’nam, se trata del último reconocimiento territorial entre los pueblos costeros. El Censo INE 2017 los identificó parcialmente bajo otras categorías; estimaciones actuales hablan de varios miles de descendientes. Eran pescadores y recolectores marinos especializados, navegantes en balsas de cuero de lobo marino infladas. La sobreexplotación pesquera y la urbanización costera amenazan sus prácticas ancestrales. Más sobre los Chango.

Kawésqar

El pueblo Kawésqar (también conocido como Alacalufes) habita los archipiélagos de la Patagonia austral chilena, entre el Golfo de Penas y el Estrecho de Magallanes. Hablan el kawésqar, lengua aislada en grave peligro de extinción: quedan menos de diez hablantes nativos, concentrados en Puerto Edén. El Censo INE 2017 registró 3.448 personas Kawésqar. Eran nómadas marinos canoeros, expertos en la navegación de canales fueguinos y la caza del lobo marino. La sedentarización forzada en el siglo XX, las epidemias y el desplazamiento desde Wellington hacia Puerto Edén devastaron su población. La lingüista Gabriela Paterito ha sido figura clave en la documentación lingüística. Más sobre los Kawésqar.

Yagán

El pueblo Yagán (o Yámana) habita el extremo austral de Tierra del Fuego, en torno a Bahía Mejillones y Puerto Williams (Isla Navarino, Región de Magallanes), siendo el pueblo originario más austral del mundo. La lengua yagán es aislada y se considera moribunda: Cristina Calderón, última hablante nativa, falleció en febrero de 2022 a los 93 años. El Censo INE 2017 registró 1.600 personas Yaganas. Eran navegantes en canoas de corteza, cazadores de lobos marinos y recolectores de moluscos en los canales fueguinos. La evangelización anglicana del siglo XIX y las epidemias redujeron drásticamente su población originaria. Más sobre los Yagán.

Selk’nam

El pueblo Selk’nam (también Onas) habitaba la isla grande de Tierra del Fuego. Cazadores terrestres del guanaco, organizados en bandas patrilineales con un complejo sistema ceremonial conocido como Hain, fueron víctimas de un genocidio sistemático entre 1880 y 1920, perpetrado por estancieros ovejeros con la connivencia del Estado: se llegó a pagar libra esterlina por par de orejas selk’nam. Considerados oficialmente extintos durante décadas, sus descendientes lograron el reconocimiento estatal mediante la Ley 21.273 de 22 de septiembre de 2023, hito jurídico continental. La lengua selk’nam, de la familia chon, se mantiene en proceso de revitalización a partir del archivo etnográfico de Anne Chapman y Martin Gusinde. Más sobre los Selk’nam.

Distribución geográfica de los pueblos chilenos

La distribución territorial sigue ejes ecológicos definidos. En el Norte Grande (Arica-Parinacota, Tarapacá y Antofagasta) confluyen los pueblos andinos altiplánicos —Aymara, Quechua y Atacameño/Likan-Antai— y el pueblo costero Chango. En el Norte Chico (Atacama y Coquimbo) habitan los pueblos cordilleranos de los valles transversales: Diaguita y Colla. El Wallmapu y el centro-sur (desde el Bío-Bío hasta Chiloé, abarcando las regiones del Bío-Bío, Araucanía, Los Ríos y Los Lagos) constituye el corazón demográfico Mapuche.

La Patagonia austral (Aysén y Magallanes) corresponde al territorio de los pueblos canoeros Kawésqar y Yagán y del pueblo terrestre Selk’nam. Finalmente, en plena Polinesia y a 3.700 km de la costa continental, la Isla de Pascua alberga al pueblo Rapa Nui, único pueblo polinésico chileno. Esta diversidad geográfica —desde el altiplano andino sobre los 4.000 msnm hasta los archipiélagos fueguinos y la insularidad oceánica— configura una de las realidades indígenas más heterogéneas del continente.

Lenguas originarias y patrimonio inmaterial

Las once lenguas históricamente vinculadas a los pueblos chilenos presentan vitalidades muy desiguales. El mapudungun es la única con vitalidad demográfica significativa, aunque con rupturas generacionales claras: aproximadamente 250.000 hablantes activos según estimaciones de la Academia de la Lengua Mapuche, con mayor concentración en La Araucanía rural. El aymara y el quechua chilenos, en continuidad con sus parientes peruano-bolivianos, conservan transmisión intergeneracional en comunidades altiplánicas. El rapanui mantiene varios miles de hablantes en condiciones de bilingüismo insular.

Las lenguas kakán (Diaguita), kunza (Atacameño) y la lengua del pueblo Chango se consideran extintas como lenguas vehiculares, aunque sobreviven en topónimos, antropónimos y léxico ritual. Los pueblos australes presentan la situación más crítica: el kawésqar cuenta con menos de diez hablantes activos, el yagán perdió su última hablante nativa en 2022 con la muerte de Cristina Calderón, y el selk’nam está en proceso de revitalización a partir del archivo etnográfico. La Ley General de Educación 20.370 (2009) y el Programa de Educación Intercultural Bilingüe articulan políticas estatales de revitalización, complementadas por la Ley de Patrimonio Cultural Indígena 21.045 (2017) y por iniciativas comunitarias y académicas.

Marco jurídico y resistencia contemporánea

El sometimiento estatal de los pueblos indígenas chilenos siguió procesos diferenciados. La Pacificación de la Araucanía (1861-1883), dirigida por el coronel Cornelio Saavedra, consumó la incorporación militar del Wallmapu y la radicación forzosa de los Mapuche en reducciones. La incorporación del Norte Grande tras la Guerra del Pacífico (1879-1883) integró sin consulta a los pueblos andinos. El extremo austral fue objeto del genocidio Selk’nam durante el ciclo ovejero. La isla de Pascua fue anexada en 1888 mediante un acuerdo de cesión disputado.

El reconocimiento jurídico moderno comienza con la Ley 19.253 de 1993, que crea CONADI y reconoce nueve pueblos. La ratificación del Convenio 169 OIT en 2008 introdujo la consulta indígena. Las leyes 20.117 (2006), 21.070 (2018) y 21.273 (2023) ampliaron y precisaron derechos. El conflicto contemporáneo del Wallmapu —con casos como el asesinato del comunero Camilo Catrillanca en noviembre de 2018 a manos de Carabineros— mantiene la cuestión territorial mapuche en el centro del debate político. La fallida Convención Constitucional 2021-2022, con 17 escaños reservados y presidida por Elisa Loncón, evidenció tanto el avance simbólico como los límites del proyecto plurinacional en Chile.

Las demandas contemporáneas se articulan en tres ejes principales. Primero, la restitución territorial, especialmente urgente en el Wallmapu, donde la fragmentación reduccional inicial confinó a los Mapuche al 5% de su territorio histórico, y en el Norte Grande, donde la minería del cobre y el litio presiona oasis y salares atacameños. Segundo, el reconocimiento de la plurinacionalidad como principio constitucional, demanda que perdió impulso tras los plebiscitos rechazados de 2022 y 2023. Tercero, la justicia transicional, particularmente significativa para el pueblo Selk’nam y los pueblos australes, cuyas reparaciones simbólicas y materiales recién comienzan a institucionalizarse. La Ley 21.430 sobre garantías y protección integral de los derechos de la niñez (2022) incorpora consideraciones específicas sobre la niñez indígena en línea con la jurisprudencia interamericana.

En el plano internacional, Chile ha sido objeto de pronunciamientos relevantes. La Corte Interamericana de Derechos Humanos condenó al Estado chileno en el caso Norín Catrimán y otros vs. Chile (2014) por la aplicación discriminatoria de la Ley Antiterrorista 18.314 a líderes mapuche. Tras la masacre del joven Catrillanca y la persistencia del conflicto, la Comisión por la Paz y el Entendimiento creada por el gobierno de Gabriel Boric en 2023 abrió un proceso de diálogo nacional sobre la restitución de tierras y los derechos políticos mapuche, con el objetivo de presentar propuestas estructurales antes del término del periodo presidencial.

Educación intercultural y representación política

El sistema educativo chileno incorpora la asignatura de Lengua y Cultura de los Pueblos Originarios, obligatoria en establecimientos con concentración indígena igual o superior al 20% (Decreto 280 de 2009 y Decreto 301 de 2017). Tres universidades estatales mantienen carreras y programas específicos en pedagogía intercultural bilingüe, con especial desarrollo en la Universidad Católica de Temuco, la Universidad de La Frontera y la Universidad de Tarapacá. La Beca Indígena y el Hogar Indígena apoyan la trayectoria educativa de estudiantes pertenecientes a los once pueblos reconocidos.

En representación política, la Ley 21.298 de 2020 estableció escaños reservados para pueblos indígenas en el órgano constituyente; los 17 escaños se distribuyeron entre Mapuche (7), Aymara (2), y un representante para cada uno de los siguientes pueblos: Diaguita, Quechua, Atacameño, Colla, Kawésqar, Yagán, Rapa Nui y Chango. La presidenta de la Convención, Elisa Loncón Antileo, lingüista mapuche y académica de la Universidad de Santiago, encarnó la mayor visibilidad indígena en la institucionalidad chilena reciente. Ese mismo proceso visibilizó a líderes como Francisca Linconao (machi mapuche), Rosa Catrileo, Margarita Vargas (Kawésqar) y Tiare Aguilera (Rapa Nui).

Economía indígena, conflictos extractivos y medio ambiente

Chile es el primer productor mundial de cobre y el segundo de litio, con explotaciones que se concentran masivamente en territorios indígenas. La Reserva Nacional Los Flamencos y el Salar de Atacama —corazón Likan-Antai— son zona de operaciones de empresas como SQM y Albemarle, en tensión permanente con las comunidades atacameñas que demandan participación en beneficios y consulta previa efectiva. La sentencia de la Corte Suprema sobre la Cuestión del Agua del Salar de Atacama (2018) y la presión por las salmueras litíferas siguen reconfigurando el debate sobre la Estrategia Nacional del Litio impulsada en 2023 por el gobierno Boric.

En el Wallmapu, el conflicto territorial mapuche se entrelaza con la industria forestal: las plantaciones de pino y eucalipto de las grandes forestales Arauco y CMPC ocupan más de tres millones de hectáreas, en gran medida sobre territorio reclamado. La Ley 21.430 de Subsidio Forestal y los litigios por restitución bajo la Ley 19.253 marcan la disputa institucional, mientras que la Coordinadora Arauco-Malleco (CAM), la Resistencia Mapuche Lavkenche y la Resistencia Mapuche Malleco articulan la resistencia política y armada. La declaratoria de Estado de Excepción Constitucional en cuatro provincias del Wallmapu (vigente desde 2022 y prorrogada periódicamente) militarizó la zona.

En el extremo sur, la Patagonia chilena enfrenta proyectos de salmonicultura industrial que afectan a Kawésqar y Yagán, con repercusiones ambientales sobre fiordos y canales fueguinos. La creación del Parque Nacional Kawésqar (2019), de 2,8 millones de hectáreas, abrió un proceso de cogestión inédito en Chile, demandado por las comunidades para evitar la expansión salmonera dentro del área protegida.

Fuentes y referencias