Selk’nam (Ona) | Ubicación, Lengua, Vestimenta, Cultura y Alimentación

Los Selk’nam, también conocidos como Ona, son un pueblo indígena de la Isla Grande de Tierra del Fuego cuya historia está marcada por el genocidio sistemático de las estancias ovejeras entre 1880 y 1920 y por una ressurgência contemporánea sancionada por la Ley 21.273 de 2023.

Su población se estima en 1.140 personas según el Censo INE 2017. Las comunidades Covadonga Ona y Selk’nam Hach Saye lideran la revitalización cultural y lingüística desde Santiago, Punta Arenas y Tierra del Fuego.

Selk’nam

La historia de los Selk’nam está marcada por el genocidio sistemático ejecutado entre 1880 y 1920 por las estancias ovejeras de Tierra del Fuego, que redujo el pueblo de unos 4.000 individuos a apenas un centenar de sobrevivientes hacia 1930. Hoy, este pueblo de la familia Chon reúne aproximadamente 1.140 personas en Chile, según el Censo INE 2017, distribuidas entre la Isla Grande de Tierra del Fuego y los centros urbanos de Punta Arenas y Santiago. La denominación Selk’nam es la forma autodesignada; Ona es etnónimo de origen yagán. Tras décadas de invisibilización oficial, la Ley 21.273 de 2023 reconoció jurídicamente al pueblo como una de las once etnias indígenas chilenas, hito que validó la ressurgência liderada por las comunidades Covadonga Ona y Selk’nam Hach Saye.

Datos esenciales

Nombre Selk’nam (también Shelknam u Ona)
Autodenominación Selk’nam
Región Región de Magallanes y la Antártica Chilena
País Chile
Familia lingüística Chon
Lengua Selk’nam (ISO 639-3: ona)
Población estimada ~1.140 (Censo INE 2017)
Economía Empleo urbano, gestión cultural, oficios diversos
Claves culturales Cazadores terrestres, ceremonia Hain, espíritus enmascarados
Estado Reconocidos por Ley 21.273 (2023); lengua extinta como L1
Lectura estimada 10 minutos

Ubicación y territorio

El territorio histórico Selk’nam abarca la totalidad de la Isla Grande de Tierra del Fuego, dividida hoy entre Chile (porción occidental) y Argentina (porción oriental). En Chile corresponde a la Región de Magallanes y la Antártica Chilena. Las comunidades reconocidas por la CONADI incluyen la Comunidad Covadonga Ona, con presencia en Santiago y Punta Arenas, y la Comunidad Selk’nam Hach Saye, con miembros en Tierra del Fuego. Tras la sanción de la Ley 21.273 en septiembre de 2023, la Subsecretaría de Servicios Sociales abrió procesos de catastro y reconocimiento de comunidades adicionales. Sectores clave del territorio histórico se encuentran hoy ocupados por estancias ovejeras y por el Parque Karukinka, gestionado por la Wildlife Conservation Society, con el que las comunidades sostienen mesas de cogestión cultural.

Historia

Antes del contacto

Los Selk’nam ocupaban la Isla Grande desde hace al menos 10.000 años, organizados en bandas territoriales (haruwen) ligadas a la caza del guanaco. Las evidencias arqueológicas muestran un patrón de movilidad estacional y un uso ritualizado del territorio.

Contacto colonial y siglo XX

El contacto colonial sostenido se desencadenó tras la fundación de Punta Arenas (1848) y, sobre todo, con las concesiones territoriales otorgadas a partir de 1880 a estancias ovejeras pertenecientes a empresarios como José Menéndez y Mauricio Braun. La presencia del guanaco, base alimentaria Selk’nam, entró en competencia con las majadas de ovejas. Como documenta Lucas Bridges (1948) en The Uttermost Part of the Earth, las estancias organizaron cacerías humanas con recompensas pagadas por orejas (y posteriormente cabezas) entregadas como prueba. Familias enteras fueron deportadas a las misiones salesianas de Isla Dawson y de Río Grande, donde murieron por epidemias de sarampión y tuberculosis. La población se redujo de unos 3.000-4.000 individuos a inicios del s. XIX a apenas 100-200 sobrevivientes hacia 1930. Lola Kiepja († 1966) y Ángela Loij († 1974) fueron consideradas durante décadas las «últimas Selk’nam puras»; Anne Chapman registró sus testimonios y cantos chamánicos.

Situación contemporánea

Las familias descendientes —mayoritariamente mestizas— sostuvieron la identidad pese a la invisibilización oficial. Hema’ny Molina, líder de la Comunidad Selk’nam Hach Saye, impulsó durante años el proyecto de reconocimiento legal. La Ley 21.273 de 2023 incorporó al pueblo como undécima etnia indígena reconocida por la Ley 19.253. El reconocimiento contradijo de manera pública la idea —reiterada por figuras como Nicanor Parra en su obra— de que los Selk’nam estaban extintos.

Organización social y política

La organización tradicional Selk’nam se basaba en bandas patrilocales territoriales (haruwen) bajo el liderazgo flexible de cazadores experimentados y chamanes (xon). No existían jefes hereditarios. La ceremonia Hain articulaba la transmisión del conocimiento masculino y la cohesión intercomunitaria. Hoy las dos comunidades principales —Covadonga Ona y Selk’nam Hach Saye— operan como personas jurídicas indígenas reconocidas por la CONADI. Mantienen interlocución con el Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, con la Subsecretaría de Servicios Sociales y con la Comisión de Derechos Humanos del Senado. La líder Hema’ny Molina, tras la aprobación de la Ley 21.273, ha continuado el trabajo de reconocimiento de comunidades en Tierra del Fuego y de cogestión patrimonial con el Parque Karukinka.

Lengua

El selk’nam (ISO 639-3: ona) pertenece a la familia Chon, junto al tehuelche y al manek’enk-haush. UNESCO la clasifica como lengua hablada extinta: la transmisión natural se interrumpió tras la muerte de Ángela Loij en 1974. Existen registros etnográficos amplios de Gusinde (1931), Tonelli (1926) y Anne Chapman, que recopiló cantos chamánicos de Lola Kiepja en los años 1960. Hoy la Comunidad Covadonga Ona y un equipo lingüístico vinculado a la CONADI conducen un proceso de revitalización a partir de fuentes documentales: enseñanza de léxico básico, cantos rituales y materiales pedagógicos. La lengua presenta una rica morfología verbal y un sistema de marcadores espaciales adaptado a la geografía abierta de la Isla Grande.

Diccionario selk’nam–español

Selk’nam Español
selk’nam nosotros, gente, pueblo
haruwen territorio de banda
k’auwi vivienda cónica de cueros
kre sol
kreeh luna
chon hombre, persona
na mujer
yowen niño
chalwe agua
karri fuego
amshj guanaco
xon chamán
hain ceremonia masculina de iniciación
shoort espíritu enmascarado masculino
kataix espíritu femenino del Hain
halpen espíritu femenino del Hain
tem haya, lenga

Fuente: Gusinde (1931, vol. 1) y Chapman (1982); términos documentados — lengua hablada extinta.

Economía

La economía tradicional Selk’nam se basaba en la caza del guanaco, complementada con la captura del coruro, aves y, en zonas costeras, mariscos y aves marinas. Cazadores con arco y flecha, los Selk’nam recorrían la Isla Grande en bandas patrilocales que ocupaban territorios definidos. La introducción del ganado ovino entre 1880 y 1900 colapsó esta base económica. Hoy las familias descendientes se dedican principalmente a oficios urbanos en Santiago, Punta Arenas y Porvenir: empleo público, gestión cultural, educación, comercio y artesanía. La Comunidad Covadonga Ona conduce proyectos de educación intercultural y memoria; Hach Saye participa en proyectos de turismo cultural y conservación junto al Parque Karukinka. La CONADI ha incorporado al pueblo en programas de fomento productivo tras 2023.

Vestimenta

La vestimenta tradicional Selk’nam estaba diseñada para la estepa fueguina: clima frío, viento y desplazamientos largos. La pieza principal era la kókel, capa de cuero de guanaco con pelo hacia afuera, atada al cuello, que cubría hasta las rodillas.

Máscara Hain shoort de los Selk'nam fotografiada por Martin Gusinde 1923
Imagen del pueblo Selk’nam (Ona, ~1.140 personas, Censo INE 2017); víctimas del genocidio fueguino 1880-1920 documentado por Lucas Bridges (1948); reconocidos legalmente por la Ley 21.273 de 2023.

Hombres y mujeres usaban además gorros cónicos de cuero (chuxen) y polainas o mocasines de cuero. La pintura corporal, con pigmentos minerales rojos, blancos y negros, se aplicaba según el estatus, la edad y el contexto ritual; alcanzaba complejidad extrema durante el Hain, donde los espíritus enmascarados aparecían pintados de forma precisa, fotografiados por Martin Gusinde en 1923. La vestimenta tradicional desapareció con la deportación a las misiones y el contacto sostenido con la población hispano-criolla. Hoy se recupera en eventos culturales y en producciones audiovisuales: la Comunidad Covadonga Ona ha colaborado con el Ministerio de las Culturas en exhibiciones y reconstrucciones contemporáneas.

Vivienda

La vivienda tradicional Selk’nam es la k’auwi, una estructura cónica de palos y cueros de guanaco, montada en bandas familiares en bosques de lengas o en cañadas protegidas del viento. A diferencia de las viviendas Kawésqar y Yagán —vinculadas al modo canoero—, la k’auwi Selk’nam respondía al patrón de movilidad terrestre de cazadores. En el centro ardía un fuego permanente; las pieles tendidas servían de aislante. Las bandas levantaban varias k’auwi en cada campamento estacional. Como documenta Gusinde (1931), durante el Hain se construía además una choza ritual de gran tamaño, espacio reservado a los hombres iniciados. Hoy las familias residen en viviendas urbanas convencionales en Santiago, Punta Arenas y Porvenir; las réplicas de k’auwi se construyen para fines pedagógicos y patrimoniales en colaboración con museos regionales.

Alimentación

La dieta Selk’nam dependía esencialmente del guanaco, que aportaba carne, grasa, cuero, tendones y huesos para herramientas. La carne se consumía asada o secada en charqui; las vísceras y la grasa eran reservadas para los cazadores. Se complementaba con coruro, zorros, aves (caiquenes, ñandúes) y, en franjas costeras, mariscos, aves marinas y, ocasionalmente, ballenas varadas. Los hongos —notablemente el llao-llao— y bayas silvestres como la chaura y el calafate aportaban variedad estacional. Como recuerda Lucas Bridges (1948), el reemplazo del guanaco por las ovejas introducidas precipitó tanto el hambre como los conflictos con los estancieros. Hoy la alimentación es la urbana chilena, con esfuerzos comunitarios por recuperar el conocimiento de la flora y fauna nativas en eventos de educación intercultural.

Religión y cosmovisión

La cosmovisión Selk’nam se estructuraba en torno al ser supremo Temáukel, principio ordenador del cosmos, y a una constelación de espíritus —masculinos y femeninos— que habitaban paisajes específicos. Los chamanes (xon) mediaban con esas fuerzas mediante cantos, sueños y trances. La mitología fundacional explicaba la jerarquía social: en tiempos primordiales, las mujeres dominaban a los hombres mediante la ceremonia Hain; los hombres descubrieron el engaño y revirtieron el orden, monopolizando la ceremonia. La religión tradicional se transmitía oralmente y a través del propio Hain, donde los iniciados aprendían los secretos cosmogónicos. Como documenta Chapman (1982), la cosmovisión Selk’nam combinaba un trasfondo ético —con sanciones impuestas por Temáukel— y un complejo dramático escenificado en los rituales. Tras la deportación misional, parte de las familias adoptó el catolicismo; la ressurgência contemporánea reactiva referencias cosmológicas en eventos culturales y en publicaciones comunitarias.

Celebraciones y rituales

El ritual central Selk’nam era el Hain, ceremonia masculina de iniciación que podía durar varios meses y reunía a múltiples bandas en un campamento ritual. Los iniciados (kloketen) aprendían los mitos cosmogónicos y enfrentaban pruebas físicas; los hombres adultos personificaban a los espíritus enmascarados (shoort, kataix, halpen) que aterrorizaban escénicamente a las mujeres y niños no iniciados, manteniendo así la ficción ritual del dominio espiritual masculino. La ceremonia fue documentada fotográficamente por Martin Gusinde en 1923 en uno de los últimos Hain registrados, y reconstruida etnográficamente por Anne Chapman en El fin de un mundo (2002). Tras el genocidio el Hain dejó de practicarse. Hoy las celebraciones públicas se concentran en el aniversario de la Ley 21.273 (septiembre), el Día Nacional de los Pueblos Indígenas (24 de junio) y eventos comunitarios en Santiago y Punta Arenas con cantos, narración oral y muestras patrimoniales.

Arte y artesanía

El arte Selk’nam alcanzó su máxima expresión en las máscaras y pinturas corporales del Hain: cuerpos cubiertos de bandas geométricas, cabezas con tocados cónicos de corteza, máscaras de cuero. Se elaboraban además arcos, flechas con puntas de piedra, capas de cuero pintado y bolsas de fibra. Las fotografías de Gusinde (1923) constituyen el archivo iconográfico fundamental. Hoy artistas vinculados a la Comunidad Covadonga Ona —en colaboración con museos de Santiago y Punta Arenas— reinterpretan ese imaginario en pintura, escultura y producciones audiovisuales que han ganado visibilidad internacional.

Música

La música Selk’nam tradicional incluía cantos chamánicos individuales, cantos rituales del Hain y canciones de duelo. Anne Chapman grabó a Lola Kiepja entre 1965 y 1966; el corpus —47 cantos— constituye el archivo sonoro central del pueblo y se conserva en el Smithsonian Folkways y el Archivo de la Palabra de Chile.

Pueblos cercanos o relacionados

Los Selk’nam comparten el extremo austral con dos pueblos canoeros y un grupo afín. Los Yagán de Chile, vecinos al sur en torno al canal Beagle, mantenían intercambios rituales documentados en la pareja Kina/Hain. Los Kawésqar de Chile, canoeros del archipiélago occidental, mantenían contactos en zonas costeras. Los Manek’enk o Haush, hablantes de una lengua Chon hermana, ocupaban el sureste de la Isla Grande y fueron asimilados o exterminados a fines del s. XIX. Por el norte, los Tehuelche patagónicos compartían la familia Chon. En el lado argentino, las comunidades del extremo austral mantienen redes de cooperación con sus pares chilenos en la Argentina austral. La lengua selk’nam sigue siendo el eje del trabajo de revitalización liderado por las comunidades reconocidas por la Ley 21.273.

Reflexión final

Los Selk’nam constituyen el caso más paradigmático del Cono Sur en cuanto a destrucción colonial y posterior ressurgência: del genocidio de las estancias ovejeras al reconocimiento legal en 2023, el pueblo recorrió 140 años de invisibilización pública sostenida por una identidad familiar persistente. La Ley 21.273, el liderazgo de Hema’ny Molina y la labor de las comunidades Covadonga Ona y Hach Saye demuestran que el reconocimiento indígena en Chile es un proceso vivo. Conocer a los Selk’nam exige descartar las narrativas de extinción y atender a su agencia política contemporánea.

Preguntas frecuentes

¿Dónde viven los Selk’nam?

Los Selk’nam de Chile residen mayoritariamente en centros urbanos: Santiago, donde se concentra la Comunidad Covadonga Ona, y Punta Arenas y Porvenir, en la Región de Magallanes. La Comunidad Selk’nam Hach Saye mantiene presencia en Tierra del Fuego, en torno al Parque Karukinka. Su territorio histórico abarca la totalidad de la Isla Grande de Tierra del Fuego, hoy compartida con Argentina. La Subsecretaría de Servicios Sociales coordina los programas tras la sanción de la Ley 21.273 en 2023.

¿Cuántos Selk’nam hay actualmente?

Según el Censo INE 2017 se autoidentificaron como Selk’nam aproximadamente 1.140 personas en Chile, cifra que tras la Ley 21.273 de 2023 se espera al alza por nuevas autoidentificaciones. La población es mayoritariamente mestiza, descendiente de los pocos sobrevivientes del genocidio de 1880-1920. La Ley 21.273 reconoció al pueblo como undécima etnia indígena de Chile e impulsó procesos comunitarios adicionales en Tierra del Fuego.

¿Qué lengua hablan los Selk’nam?

Los Selk’nam hablan tradicionalmente el selk’nam, lengua de la familia Chon, registrada con el código ISO 639-3 ona. UNESCO la considera lengua hablada extinta: la transmisión natural se interrumpió tras la muerte de Ángela Loij en 1974. La revitalización, liderada por la Comunidad Covadonga Ona y la CONADI, parte de los registros etnográficos de Gusinde (1931) y Chapman, e introduce léxico y cantos en talleres comunitarios y escolares.

¿Cuál es la cultura del pueblo Selk’nam?

La cultura Selk’nam es una cultura terrestre de cazadores del guanaco. Sus rasgos distintivos son la ceremonia masculina Hain, con espíritus enmascarados (shoort, kataix, halpen), la vivienda cónica k’auwi, la pintura corporal ritual y una cosmovisión articulada por Temáukel y los chamanes xon. Las fotografías de Gusinde (1923) constituyen el archivo visual de referencia y han influenciado el arte contemporáneo chileno.

¿Por qué los Selk’nam son conocidos por el genocidio fueguino?

Entre 1880 y 1920 las estancias ovejeras de Tierra del Fuego, propiedad de empresarios como José Menéndez y Mauricio Braun, organizaron cacerías humanas con recompensas pagadas por orejas y cabezas de Selk’nam, según documenta Lucas Bridges (1948). Las deportaciones a las misiones salesianas de Dawson y Río Grande, sumadas a las epidemias, redujeron al pueblo de unos 4.000 individuos a apenas un centenar de sobrevivientes. La Ley 21.273 de 2023 reconoció esta historia y restituyó el estatuto jurídico del pueblo.

Referencias

  • Gusinde, Martin (1931). Die Feuerland-Indianer, vol. 1: Die Selk’nam. Mödling.
  • Bridges, Lucas (1948). The Uttermost Part of the Earth. Hodder & Stoughton.
  • Chapman, Anne (1982). Drama and Power in a Hunting Society: The Selk’nam of Tierra del Fuego. Cambridge University Press.
  • Chapman, Anne (2002). El fin de un mundo: los Selk’nam de Tierra del Fuego. Vázquez Mazzini.
  • Censo INE 2017 — Instituto Nacional de Estadísticas, Chile.
  • CONADI — Corporación Nacional de Desarrollo Indígena (Ley 19.253 de 1993; Ley 21.273 de 2023).
  • Survival International — historia y reconocimiento de los Selk’nam.

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