Centzon Mimixcoa: los cuatrocientos cazadores estelares del norte

En breve. Los Centzon Mimixcoa son los cuatrocientos ancestros chichimecas convertidos en estrellas del norte tras una serie de mitos fundacionales que combinan caza, sacrificio y diluvio cósmico. Cazadores con flecha y atlatl, antepasados de los toltecas y los mexicas, sus huesos esparcidos por el desierto siguen siendo una de las imágenes más potentes de la cosmología nahua sobre el origen estelar de los pueblos del altiplano.

Origen culturalPueblos chichimecas del altiplano septentrional, recuperados por toltecas-chichimecas (siglo IX-XII) y mexicas (Posclásico)
TipoCuatrocientos ancestros estelares («Cuatrocientos Serpientes de Nube»), cazadores divinizados
Función míticaPersonificar las estrellas del norte (constelaciones del hemisferio septentrional), proveer el modelo del cazador con arco, atestiguar el origen chichimeca de los pueblos nahuas
AtestaciónAnales de Cuauhtitlán (siglo XVI sobre fuentes prehispánicas); Histoyre du Mechique de André Thevet (1543); Códice Florentino, libro III; Leyenda de los Soles (1558)
Vigencia hoyConcepto retomado por la danza azteca conchera; presente en la arqueoastronomía mexicana contemporánea (Stanislaw Iwaniszewski, Johanna Broda); inspira el muralismo del Centro Histórico de la Ciudad de México

El nombre lo dice todo. Cen es uno, tzon es cuatrocientos o multitud; mimixcoa es plural de mixcóatl, «serpiente de nube». Los Cuatrocientos Serpientes de Nube son una multitud estelar que la cosmología nahua identifica con las constelaciones del hemisferio norte: el grupo masculino y septentrional que complementa a los Centzon Huitznahua, los «Cuatrocientos del sur», asociados con las estrellas del firmamento meridional. La pareja conjunta cubre, con su geografía celeste, el conjunto del cielo estrellado nocturno.

El mito fundacional aparece en los Anales de Cuauhtitlán, un manuscrito náhuatl del siglo XVI redactado en San Bartolomé Cuauhtitlán a partir de documentos prehispánicos perdidos. En su narrativa, la pareja primordial Tonacatecuhtli y Omecíhuatl envía al mundo una flecha que cae sobre una cueva del cerro de Chicomóztoc, «el lugar de las siete cuevas», origen mítico de los pueblos chichimecas. De allí salen los Cuatrocientos Mimixcoa, cazadores con arcos y atlatl, dispuestos a poblar el norte. Una segunda flecha hace nacer a otros cinco mimixcoa diferentes: estos cinco, después de un proceso de iniciación ritual, atacan y matan a los cuatrocientos primeros.

El mito es, por tanto, un relato de sacrificio fundacional. Los cuatrocientos ancestros mueren para que la sucesión nahua-tolteca-mexica pueda comenzar. Sus huesos quedan esparcidos por el desierto chichimeca y sus almas ascienden al firmamento, donde forman las constelaciones del norte. Mixcóatl, el quinto cazador iniciador y padre de Quetzalcóatl en otras tradiciones, queda como ancestro reconocido de los pueblos toltecas y, por descendencia, de los mexicas. La estructura del mito es similar al de los hijos sacrificados que fundan dinastías en otras cosmologías americanas.

Arqueoastronomía y constelaciones del norte

La identificación de los Mimixcoa con constelaciones específicas del cielo del hemisferio norte ha sido objeto de estudio de la arqueoastronomía mexicana en las últimas décadas. La etnohistoriadora Johanna Broda y el arqueoastrónomo Stanislaw Iwaniszewski han argumentado que los cuatrocientos serpientes de nube se asocian principalmente con las estrellas septentrionales visibles en el horizonte de Tenochtitlan, con énfasis en las constelaciones que aparecen poco antes del amanecer durante la temporada seca.

El cerro de Tlamacazcatzin, situado al noreste del valle de México, era uno de los observatorios rituales asociados con la pareja Centzon Mimixcoa-Centzon Huitznahua. Las ofrendas mexicas registradas en el Templo Mayor incluyen restos de animales del altiplano norte —antílope, berrendo, ciervo bura— que algunos investigadores han relacionado simbólicamente con la caza original de los cuatrocientos hermanos del norte. La continuidad entre cazadores ancestrales y cazadores estelares era, para los mexicas, una sola línea simbólica.

El mito tiene también una variante registrada por el franciscano fray Andrés de Olmos, que sirvió de base a la Histoyre du Mechique compilada por el viajero francés André Thevet hacia 1543. En esta variante, los Centzon Mimixcoa habitan inicialmente bajo tierra y emergen para ser cazados por Mixcóatl, en una inversión simbólica respecto a la versión de los Anales. La diversidad de las variantes refleja la riqueza interpretativa del mito y su capacidad para acomodar distintas tradiciones regionales nahuas.

La memoria chichimeca y el linaje tolteca

El mito de los Mimixcoa cumple en la cosmología mexica una función estructural análoga a la de Itzpapalotl: ata la civilización agraria del valle a una memoria chichimeca del norte. Los pueblos que dominaron el altiplano central durante el Posclásico nunca olvidaron que sus ancestros más remotos fueron cazadores nómadas del semidesierto. Los Cuatrocientos Serpientes de Nube son, en cierto modo, el censo mítico de esa población originaria.

La Leyenda de los Soles, manuscrito anónimo de 1558 en náhuatl, retoma el ciclo y lo encadena con el de los cinco soles cosmogónicos. Allí, los Mimixcoa figuran como pobladores de la era previa a la del quinto sol y como antepasados directos de los pueblos tlailotlaque y chichimecas que migraron hacia el valle. La estructura cíclica del relato fija a los cuatrocientos cazadores en un punto preciso de la historia cósmica: justo antes de que el orden civilizatorio del quinto sol cobre forma.

Las representaciones plásticas son escasas pero significativas. En el Códice Borbónico aparecen agrupaciones de figuras con flecha y atlatl que la iconografía nahua identifica con los Mimixcoa; en el Templo Mayor, el arqueólogo Leonardo López Luján ha hallado ofrendas con haces de flechas en arreglo radial que podrían ser representaciones materializadas del mito. La devoción no fue tan visible como la de los grandes dioses individuales, pero los rastros materiales muestran que el ciclo de los cuatrocientos hermanos estaba presente en la liturgia del Estado mexica.

Para terminar

Los Centzon Mimixcoa no son la deidad más visible del panteón mexica, pero quizá sí la que mejor expresa una verdad fundacional de la civilización del altiplano: el ascenso de los pueblos agrarios no borró la memoria de sus ancestros cazadores. Cada vez que un sacerdote mexica miraba al norte y veía surgir las constelaciones septentrionales antes del amanecer, estaba mirando a sus propios antepasados, los cuatrocientos cazadores muertos en un mito de origen que ningún imperio quiso olvidar.

Preguntas frecuentes

¿Qué significa Centzon Mimixcoa?

«Cuatrocientos Serpientes de Nube», del náhuatl centzon (cuatrocientos o multitud) y mimixcoa, plural de mixcóatl, «serpiente de nube». El nombre designa a los cuatrocientos cazadores ancestrales chichimecas convertidos en estrellas del hemisferio norte tras un sacrificio fundacional narrado en los Anales de Cuauhtitlán.

¿Quién los mata según el mito?

Cinco mimixcoa diferentes, surgidos después que los cuatrocientos primeros mediante una segunda flecha de la pareja primordial. Tras un proceso de iniciación ritual, los cinco atacan y derrotan a los cuatrocientos. El líder de estos cinco es Mixcóatl, padre mítico de Quetzalcóatl y ancestro reconocido de la dinastía tolteca y, por descendencia, de los mexicas.

¿Qué constelaciones representan?

Las estrellas del cielo del hemisferio norte visibles desde el valle de México. Johanna Broda y Stanislaw Iwaniszewski han propuesto identificaciones con constelaciones específicas que aparecían poco antes del amanecer durante la temporada seca. Su contraparte simbólica son los Centzon Huitznahua, los cuatrocientos hermanos del sur asociados con las estrellas del firmamento meridional.

¿En qué fuentes coloniales aparece el mito?

Principalmente en los Anales de Cuauhtitlán, manuscrito náhuatl del siglo XVI redactado a partir de fuentes prehispánicas; en la Histoyre du Mechique compilada por André Thevet hacia 1543 sobre la base de un texto franciscano perdido; en el libro III del Códice Florentino de Sahagún; y en la Leyenda de los Soles de 1558.

¿Por qué son importantes para entender el origen mexica?

Encarnan la memoria chichimeca de los mexicas. La civilización agraria del valle de México nunca olvidó que sus ancestros remotos fueron cazadores nómadas del altiplano norte, y los Cuatrocientos Mimixcoa son el censo mítico de esa población originaria. El mito ata la civilización del Posclásico a una memoria del semidesierto que el imperio quería al mismo tiempo recordar y trascender.

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