Fempellec, el último rey de la dinastía Ñaymlap del Lambayeque

Para empezar. Fempellec —también escrito Fempellech según la fonética con la que Miguel Cabello Valboa transcribió el nombre desde la lengua muchik costera— es el duodécimo y último rey de la dinastía Ñaymlap del reino Lambayeque o Sicán, la cultura preinca de la costa norte del Perú que floreció entre 750 y 1375 d.C. Su reinado se sitúa hacia la segunda mitad del siglo XIV y termina con una catástrofe fundacional: consciente de haber transgredido el pacto ritual con los dioses —por haber movido el ídolo verde de Yampallec fuera del santuario primordial de Chot según Cabello Valboa (1586), o por haber cometido incesto según la lectura de María Rostworowski (1992)—, provoca un diluvio de treinta días seguido de un año de sequía; la hambruna consecuente destruye la base agrícola del reino y los sacerdotes lo arrojan al mar atado a piedras. La conquista Chimú desde Chan Chan, hacia 1375 d.C., cierra el ciclo dinástico. El interés arqueológico contemporáneo del episodio se debe a Alan Craig e Izumi Shimada, que en «El Niño Flood Deposits at Batán Grande» (Geoarchaeology 1:1, 1986) correlacionaron el diluvio de Fempellec con un mega-Fenómeno El Niño documentado paleoclimáticamente entre 1350 y 1400 d.C. en los depósitos sedimentológicos del alto valle de La Leche y en el registro del lago Pallcacocha (Ecuador).

Origen culturalCultura Sicán o Lambayeque, preinca, costa norte del Perú (departamentos actuales de Lambayeque y La Libertad), floreció entre 750 y 1375 d.C., sucesora del reino Moche y anterior al reino Chimor con capital en Chan Chan
TipoDuodécimo y último rey de la dinastía fundada por Ñaymlap, transgresor ritual del pacto fundacional con los dioses del santuario de Chot, figura del colapso dinástico bajo diluvio y hambruna, ejecutado por sus propios sacerdotes en el mar
Función míticaTransgredir el pacto ritual con los dioses por haber movido el ídolo verde de Yampallec fuera del santuario primordial de Chot; provocar un diluvio de treinta días seguido de un año de sequía; encarnar la teodicea andina en la que la ruptura del pacto entre el señor y el dios se cobra sobre el pueblo entero; abrir la conquista del reino Lambayeque por el reino Chimor hacia 1375 d.C.
AtestaciónMiguel Cabello Valboa (o Balboa), Miscelánea antártica (~1586), única fuente colonial con la narración completa del ciclo lambayecano; María Rostworowski, Pachacamac y el Señor de los Milagros (IEP, Lima, 1992); Rafael Larco Hoyle, Los Mochicas (Rímac, Lima, 1938-1939); Izumi Shimada, Cultura Sicán: Esplendor preincaico de la costa norte (Fondo Editorial del Congreso, Lima, 1995) y Sicán y Sicán: Origen y desarrollo de una cultura pre-inca (Fondo Editorial del Congreso, Lima, 2014); Alan Craig e Izumi Shimada, «El Niño Flood Deposits at Batán Grande» (Geoarchaeology 1:1, 1986); Krzysztof Makowski, Los dioses del antiguo Perú (Banco de Crédito, Lima, 2000-2001)
Vigencia hoySitios arqueológicos de Batán Grande, Túcume, Chotuna y Chornancap en el departamento peruano de Lambayeque; Museo Nacional Sicán en Ferreñafe (Perú), inaugurado en 2001; Museo de Sitio Chotuna-Chornancap; Museo de Sitio de Túcume; iconografía Sicán como emblema regional lambayecano; interpretación paleoclimática del diluvio como referente en la investigación sobre El Niño histórico en los Andes

Fempellec es el nombre —o el título dinástico, discutido por los especialistas— del duodécimo y último rey de la dinastía fundada por Ñaymlap, el dios llegado del mar que arribó al valle del Lambayeque hacia el año 750 d.C. según la genealogía consignada por el cronista mestizo Miguel Cabello Valboa en su Miscelánea antártica, obra terminada hacia 1586 y conservada manuscrita hasta la edición facsímil publicada por la Universidad Nacional Mayor de San Marcos de Lima en 1951, con una edición crítica reciente a cargo de Sonia Salazar-Zambrano en la Pontificia Universidad Católica del Perú en 2011. Cabello Valboa —clérigo secular malagueño que trabajó buena parte de su vida adulta en el norte peruano y tuvo acceso directo a informantes lambayecanos de habla muchik— es la fuente colonial única del ciclo Ñaymlap-Fempellec, y ninguna otra crónica mayor del siglo XVI consigna esa dinastía con la extensión que le dedica su relato. La secuencia de los doce reinados va de Ñaymlap fundador a Cium hijo primogénito, y luego Escuñain, Mascuy, Cuntipallec, Allascunti, Nofannech, Mulumuslan, Llamecoll, Lanipatcum, Acunta y finalmente Fempellec, el que rompe el pacto con los dioses.

La transgresión de Fempellec —descrita por Cabello Valboa con detalle— consiste en el desplazamiento del ídolo verde de Yampallec desde el santuario primordial de Chot, identificado hoy arqueológicamente con el sitio de Chotuna, en el valle bajo del Lambayeque, hasta otro lugar por decisión personal del rey; el cronista añade que la tentación llegó por vía demoníaca —un espíritu tomó forma de mujer hermosa para inducir al rey al desplazamiento del ídolo—, elemento diabolizador característico del filtro cristiano con el que el clérigo Cabello Valboa registra un mito preinca. María Rostworowski, en Pachacamac y el Señor de los Milagros (Instituto de Estudios Peruanos, Lima, 1992), propuso una lectura alternativa según la cual la transgresión original habría sido de tipo sexual —incesto ritual— y la variante del desplazamiento del ídolo sería una reelaboración colonial. Sea cual sea la variante primaria del mito, la consecuencia es la misma: llueve durante treinta días continuos con inundaciones catastróficas del delta del río Lambayeque, y luego siguen un año de sequía prolongada, hambruna generalizada y colapso agrícola.

El desenlace del reinado es tan preciso como el ciclo climático que lo precipita: los sacerdotes y funcionarios rituales del reino, considerando responsable directo al soberano por la ruptura del pacto con los dioses, lo apresan, lo atan con sogas a pesos de piedra y lo arrojan al mar frente a la costa lambayecana, en una ejecución ritual que restituye simbólicamente al reino la limpieza de la transgresión. La dinastía se extingue con esa muerte y el reino Lambayeque queda sin dirección política; hacia 1375 d.C., el reino Chimor o Chimú —cuya capital era Chan Chan, la gran ciudad de barro del delta del río Moche, en el actual departamento peruano de La Libertad— aprovecha el colapso para anexar el territorio lambayecano, incorporándolo a un dominio norteño que llegará hasta la conquista inca de Túpac Yupanqui hacia 1470 d.C.

El 12º y último rey de la dinastía Ñaymlap del Lambayeque

La dinastía Ñaymlap del reino Lambayeque —también llamado Sicán por los arqueólogos contemporáneos desde los años 1980 gracias a los trabajos de Izumi Shimada— ocupa cronológicamente el arco 750-1375 d.C. en la costa norte del Perú, entre el valle del río Motupe por el norte y el valle del río Zaña por el sur, es decir, los departamentos actuales de Lambayeque y La Libertad. Cabello Valboa consigna doce reinados sucesivos desde Ñaymlap fundador hasta Fempellec, y aunque la duración exacta de cada reinado no está especificada en el manuscrito, la aritmética elemental produce un promedio de unos cincuenta años por reinado, cifra elevada pero compatible con la longevidad ritualizada de las dinastías sacralizadas andinas. La localización de la capital dinástica fue el valle bajo del río Lambayeque —cerca de la actual ciudad de Lambayeque, en el departamento homónimo—, con el santuario primordial de Chot como centro ceremonial y con el ídolo verde de Yampallec como paladio dinástico. Los diez valles del área nuclear lambayecana —Cinto, Túcume, Collique, Ñamná, Reque, Ferreñafe, Sinto, Jayanca, Illimo y Pácora— eran los territorios administrados por la corte, según la reconstrucción etnohistórica moderna del conjunto.

El nombre Fempellec —consignado en dos variantes por Cabello Valboa: Fempellec y Fempellech, con las oscilaciones fonéticas propias de la transcripción castellana temprana de la lengua muchik— presenta dificultades filológicas que los especialistas contemporáneos no han logrado resolver con certeza. La lengua muchik —también escrita mochica o muchic— fue el idioma costero norteño hablado entre los valles del Chira y del Chicama; se extinguió a fines del siglo XIX pero fue documentada gramaticalmente por Fernando de la Carrera Daza en su Arte de la lengua yunga (Lima, 1644) y por Ernst Middendorf en Das Muchik (Leipzig, 1892). El posible significado del nombre real —»el que gobierna», «el hijo del sol», «el señor del ídolo» según diferentes propuestas etimológicas— sigue siendo objeto de debate y la lectura más aceptada por los especialistas contemporáneos considera a Fempellec más un título dinástico ritualizado que un antropónimo personal.

La transgresión ritual de Fempellec —el desplazamiento del ídolo verde de Yampallec fuera del santuario primordial de Chot— tiene una lectura política precisa dentro del contexto lambayecano de la segunda mitad del siglo XIV. El ídolo de Yampallec —esposa mítica de Ñaymlap y epónima del propio reino según la lectura filológica dominante— era el paladio dinástico que garantizaba la continuidad ritual entre el fundador y sus sucesores; su presencia en el santuario primordial legitimaba la autoridad de cada rey, y su desplazamiento accidental —o deliberado, según la variante de Rostworowski— rompía el pacto ancestral entre la dinastía y los dioses del panteón lambayecano. El cronista Cabello Valboa registra la transgresión con el filtro del pecado cristiano y con la aparición demonizadora de la mujer tentadora, elementos de la interpretación europea del mito, pero por debajo de ese filtro los especialistas contemporáneos han leído una estructura mítica preinca de traslación ritual del ídolo cuya ruptura desencadena la catástrofe cósmica.

La muerte de Fempellec —arrojado al mar por sus propios sacerdotes atado a piedras— es el reverso simétrico de la llegada mítica de Ñaymlap, quien había venido por mar con toda su corte en una balsa dorada al inicio del ciclo dinástico. La estructura cíclica del mito lambayecano —fundación por vía marítima, colapso por vía marítima— es una figura característica de los mitos de origen dinásticos andinos, en la que la relación del reino con el mar cierra el arco temporal completo. Los paralelos comparativos con otros ciclos costeños andinos son evidentes: en la costa central el mito del dios Vichama narra un ciclo catastrófico cíclico de venganza divina, y en la costa sur el ciclo del creador pre-solar Kon guarda parentesco estructural con la fase heroica del ciclo lambayecano; en la vertiente moche anterior, el dios Ai Apaec ejerce el rol comparable de deidad principal cuya iconografía se hereda parcialmente en el Señor de Sicán del panteón lambayecano posterior. La caída de Fempellec es la primera catástrofe fundacional documentada en el corpus etnohistórico de la costa norte peruana.

El diluvio de Fempellec y la interpretación paleoclimática (Craig-Shimada 1986)

La lectura moderna del diluvio de Fempellec como memoria mítica de un evento paleoclimático real se debe al trabajo pionero de Alan Craig e Izumi Shimada, dos arqueólogos que en 1986 publicaron en la revista especializada Geoarchaeology, volumen 1, número 1, el artículo «El Niño Flood Deposits at Batán Grande, Northern Peru». Craig, sedimentólogo de la Southern Illinois University, y Shimada, arqueólogo director del Batán Grande Archaeological-Metallurgical Project desde 1978, cruzaron por primera vez la evidencia sedimentológica de las capas aluviales depositadas por inundaciones catastróficas en el complejo arqueológico del alto valle de La Leche con la cronología estratigráfica de las ocupaciones Sicán del mismo sitio, y establecieron la presencia de al menos dos grandes eventos de inundación asignables al Horizonte Medio y al Intermedio Tardío, uno de los cuales cae en la horquilla temporal 1350-1400 d.C. compatible con el reinado hipotético de Fempellec según la cronología derivada del cronista Cabello Valboa.

El fenómeno paleoclimático responsable del diluvio de Fempellec es un evento severo del ciclo El Niño —también llamado ENSO (El Niño-Southern Oscillation) en la literatura climatológica contemporánea—, característico del Pacífico ecuatorial cuando el calentamiento anómalo de las aguas superficiales frente a la costa peruana provoca lluvias torrenciales sobre la vertiente occidental de los Andes durante varias semanas seguidas. En condiciones normales, la corriente fría de Humboldt mantiene la costa norte peruana como uno de los desiertos más áridos del planeta, con precipitaciones anuales por debajo de los cincuenta milímetros; durante los eventos El Niño severos, las precipitaciones pueden multiplicarse por veinte o treinta, y las escorrentías destruyen sistemas de riego, cauces canalizados, terrazas agrícolas y depósitos alimentarios. La memoria mítica de un diluvio de treinta días con inundaciones catastróficas del delta lambayecano encaja arqueológicamente con la firma sedimentológica de un evento El Niño severo del siglo XIV.

La corroboración paleoclimática del episodio ha venido de varios frentes independientes en las tres décadas siguientes al artículo de Craig-Shimada. El registro sedimentario del lago Pallcacocha, en la sierra sur del Ecuador —a unos cuatro mil metros de altitud en el páramo de la provincia de Azuay—, ha sido estudiado por Donald Rodbell y Geoffrey Seltzer desde los años 1990, y ha permitido identificar decenas de eventos El Niño severos en los últimos doce mil años a partir de las capas de sedimento fino que las lluvias torrenciales depositan en el fondo del lago. Su cronología confirma la presencia de un evento El Niño muy severo en la horquilla 1350-1400 d.C., compatible con la fecha propuesta para el colapso Sicán. Daniel Sandweiss, arqueólogo de la Universidad de Maine y codirector con Thor Heyerdahl y Alfredo Narváez de las excavaciones de Túcume entre 1988 y 1994, ha dedicado buena parte de su carrera al cruce entre paleoclimatología y arqueología de la costa peruana, y ha reforzado con nuevos datos la interpretación climática del ciclo Fempellec.

La interpretación climática del diluvio de Fempellec no reduce el mito a metáfora meteorológica: los especialistas contemporáneos —Shimada en primer lugar, junto con Krzysztof Makowski, María Rostworowski y otros— han insistido en que la potencia explicativa del mito lambayecano opera en varios planos simultáneos. El plano ritual —el pecado del rey rompe el pacto con los dioses— y el plano histórico —el reino colapsa por causa climática y por conquista Chimú— no se excluyen: el mito ofrece una lectura teológica de una catástrofe real que la memoria colectiva sostuvo durante casi doscientos años hasta que Cabello Valboa la recogió de sus informantes muchik hacia 1586. La coincidencia entre la firma sedimentológica de Batán Grande, la cronología del ciclo dinástico de Cabello Valboa y el registro paleoclimático del lago Pallcacocha ofrece un caso ejemplar de acuerdo entre mitografía, arqueología y ciencias del clima aplicado a los Andes preincas.

La caída de Sicán y la conquista Chimú (~1375)

Tras los treinta días de lluvia y el año de sequía posteriores al reinado de Fempellec, el reino Lambayeque quedó políticamente descabezado y económicamente devastado: la base agrícola del delta del río Lambayeque —sostenida durante seis siglos por una red de canales de irrigación que captaba agua del río en su curso alto y la distribuía por gravedad hasta el litoral— sufrió daños masivos con el desborde catastrófico, y la producción de maíz, algodón y frijol —los tres cultivos básicos del reino— colapsó durante el año de sequía posterior. Las poblaciones campesinas del delta emigraron hacia los valles altos serranos y hacia el sur, y el reino perdió la capacidad demográfica y productiva de sostener a la élite ritual y administrativa que había mantenido su estructura política. La conquista Chimú desde Chan Chan, hacia 1375 d.C., encontró un reino ya en estado terminal.

El reino Chimor —también llamado reino Chimú por los cronistas coloniales y por la bibliografía moderna— surgió en el valle del río Moche, en el actual departamento peruano de La Libertad, hacia el año 900 d.C. sobre la base cultural de la civilización Moche anterior, y expandió su dominio por la costa norte peruana hasta convertirse en la mayor potencia política andina previa al imperio inca. Su capital, Chan Chan —a diez kilómetros al oeste de la actual ciudad de Trujillo—, cubría unos veinte kilómetros cuadrados y contaba con nueve ciudadelas amuralladas de adobe (los llamados palacios reales), lo que la convierte en la mayor ciudad de barro del continente americano. Los sucesivos gobernantes chimúes expandieron el reino desde el valle del río Piura por el norte hasta el valle del río Chillón por el sur, incorporando el valle del Lambayeque hacia 1375 d.C. bajo el reinado del emperador Minchançaman. La anexión de Lambayeque bajo Chimor duró un siglo, hasta la conquista del propio Chimor por el ejército inca de Túpac Yupanqui hacia 1470 d.C., cuando la costa norte pasó a formar parte del Tawantinsuyu.

La vigencia arqueológica del reino Lambayeque post-Fempellec y post-Chimor está sostenida por el trabajo continuado de tres grandes proyectos de campo desde los años 1970. Izumi Shimada, arqueólogo japonés-estadounidense de la Southern Illinois University, ha dirigido el Batán Grande Archaeological-Metallurgical Project desde 1978 en el complejo Sicán del alto valle de La Leche, y ha publicado la síntesis interpretativa en Cultura Sicán: Esplendor preincaico de la costa norte (Fondo Editorial del Congreso, Lima, 1995) y en Sicán y Sicán: Origen y desarrollo de una cultura pre-inca (Fondo Editorial del Congreso, Lima, 2014). Thor Heyerdahl, Daniel Sandweiss y Alfredo Narváez excavaron Túcume —el complejo Lambayeque más extenso conocido, con veintiséis pirámides de adobe en torno al Cerro La Raya— entre 1988 y 1994, y publicaron Túcume: Pyramids of Peru (Thames & Hudson, Londres, 1996). Y en 2011 Carlos Wester La Torre, director del Museo Nacional Brüning de Lambayeque, descubrió en Chornancap la tumba de una Sacerdotisa de Chornancap del siglo IX o X d.C. con ornamentos de oro, spondylus y cobre plateado, confirmando la existencia de un liderazgo femenino de altísimo rango en la dinastía y publicando los resultados en La Sacerdotisa de Chornancap (Museo Nacional Brüning, Lambayeque, 2016).

El tumi de oro de Illimo —cuchillo ceremonial hallado en 1935 en el sitio de Illimo, en el valle bajo del Lambayeque, y considerado desde entonces el emblema simbólico del norte peruano— es la pieza icónica de la cultura Sicán, con el mango en forma de figura antropomorfa alada que representa al Señor de Sicán con máscara aureolada, iconografía que la síntesis de Krzysztof Makowski en Los dioses del antiguo Perú (Banco de Crédito, Lima, 2000-2001) ha identificado con el propio Ñaymlap fundador del ciclo dinástico. La pieza —también llamada simplemente tumi en la designación castellanizada de la palabra quechua para «cuchillo ceremonial»— fue sustraída del Museo Larco Herrera de Lima en 1996 y no ha sido recuperada, aunque el Museo Nacional Sicán en Ferreñafe —inaugurado en 2001, en el departamento peruano de Lambayeque— exhibe una réplica de altísima calidad y alberga las piezas principales de la cultura recuperadas por décadas de excavación sistemática en Batán Grande y en Túcume. La reivindicación identitaria Sicán en el norte peruano contemporáneo pasa por el trabajo museográfico regional y por la reincorporación de la iconografía Sicán en la cultura visual del departamento de Lambayeque.

Más allá del mito

Cabello Valboa (1586), Rostworowski (1992), Craig-Shimada (1986), Shimada (1995 y 2014), Heyerdahl-Sandweiss-Narváez (1996), Wester La Torre (2016) y Makowski (2000-2001) forman el arco documental completo con el que el andinismo contemporáneo aborda la caída de Fempellec y el colapso del reino Lambayeque. El diluvio ritual de treinta días encuentra su firma paleoclimática en los depósitos sedimentológicos de Batán Grande y en el registro del lago Pallcacocha, la conquista Chimú de 1375 d.C. queda documentada por la arqueología comparativa de Chan Chan y del valle del Lambayeque, y la iconografía del Señor de Sicán —heredada del ciclo Ñaymlap fundacional— se conserva en el corpus metálico recuperado por Shimada en Batán Grande. La historia de Fempellec funciona como memoria mítica de un episodio real de El Niño severo, y esa doble lectura —ritual y climática— es hoy el paradigma interpretativo dominante en la investigación sobre el ciclo lambayecano.

Preguntas frecuentes

¿Quién es Fempellec en la mitología lambayecana?

Fempellec —también escrito Fempellech por Cabello Valboa— es el duodécimo y último rey de la dinastía fundada por Ñaymlap del reino Lambayeque o Sicán, cultura preinca de la costa norte del Perú florecida entre 750 y 1375 d.C. Su reinado se sitúa hacia la segunda mitad del siglo XIV y termina con una catástrofe fundacional: su transgresión del pacto ritual con los dioses provoca un diluvio de treinta días seguido de un año de sequía; los sacerdotes lo arrojan al mar atado a piedras y la conquista Chimú desde Chan Chan cierra el ciclo dinástico hacia 1375 d.C.

¿Cuál fue la transgresión ritual de Fempellec?

Según Miguel Cabello Valboa en la Miscelánea antártica (~1586), Fempellec desplazó el ídolo verde de Yampallec —esposa mítica de Ñaymlap y paladio dinástico— fuera del santuario primordial de Chot, identificado hoy con el sitio arqueológico de Chotuna en el valle bajo del Lambayeque, inducido por un espíritu que tomó forma de mujer hermosa. María Rostworowski en Pachacamac y el Señor de los Milagros (IEP, Lima, 1992) propuso una lectura alternativa según la cual la transgresión original habría sido de tipo sexual —incesto ritual—, y la variante del ídolo sería una reelaboración colonial cristianizadora.

¿El diluvio de Fempellec fue un evento real?

Alan Craig e Izumi Shimada publicaron en Geoarchaeology (vol. 1, núm. 1, 1986) el artículo «El Niño Flood Deposits at Batán Grande, Northern Peru», en el que correlacionaron los depósitos sedimentológicos aluviales del sitio con un mega-Fenómeno El Niño severo fechable en la horquilla 1350-1400 d.C. Esta cronología es compatible con el reinado hipotético de Fempellec. El registro del lago Pallcacocha en Ecuador, estudiado por Donald Rodbell y Geoffrey Seltzer, corrobora la presencia de un evento severo en esa horquilla temporal. Daniel Sandweiss ha reforzado la interpretación climática desde la Universidad de Maine.

¿Cuándo conquistó Chimor el reino Lambayeque?

Hacia 1375 d.C. el reino Chimor —también llamado Chimú— desde su capital Chan Chan, la mayor ciudad de barro del continente americano, en el valle del río Moche del actual departamento peruano de La Libertad, anexó el reino Lambayeque tras el colapso agrícola provocado por el diluvio y la sequía posteriores al reinado de Fempellec. La anexión duró un siglo, hasta la conquista de Chimor por el ejército inca de Túpac Yupanqui hacia 1470 d.C. Bajo dominio Chimor, Túcume prolongó su ocupación ritual y política y luego pasó a manos incas dentro del Tawantinsuyu.

¿Dónde se conserva hoy el legado arqueológico Sicán?

El Museo Nacional Sicán en Ferreñafe (departamento peruano de Lambayeque), inaugurado en 2001, alberga las piezas principales de la cultura recuperadas por Izumi Shimada en Batán Grande desde 1978. El Museo de Sitio de Túcume conserva el legado de las excavaciones de Heyerdahl, Sandweiss y Narváez entre 1988 y 1994. El Museo de Sitio Chotuna-Chornancap exhibe la Sacerdotisa descubierta en 2011 por Carlos Wester La Torre. El tumi de oro de Illimo, hallado en 1935 y sustraído del Museo Larco Herrera en 1996, sigue sin ser recuperado.

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