TL;DR. El Ucumar (también Ucumarí, Jucumari) es una criatura híbrida entre hombre y oso del folclore andino, especialmente vivo en Salta, Jujuy, Tucumán, Formosa y el altiplano boliviano-peruano. Su nombre proviene del aymara y quechua para «oso». Se le atribuye gran fuerza, aspecto peludo y una conducta ambigua: rapta jóvenes para llevarlas al monte y, en otras versiones, protege manantiales sagrados. Adolfo Colombres lo documentó como uno de los seres más persistentes de la cultura popular del NOA.
| Ficha rápida | Detalle |
|---|---|
| Nombres alternativos | Ucumarí, Jucumari, Ucumare, Ucumar Zupai |
| Etimología | Aymara/quechua «ukumari» = oso |
| Región | NOA (Salta, Jujuy, Tucumán, Formosa); altiplano boliviano y peruano |
| Apariencia | Hombre-oso peludo, baja estatura, gran fuerza |
| Origen cultural | Pueblos quechuas y collas; raíces precolombinas |
| Función mítica | Guardián del monte; figura ambigua entre temida y protectora |
En los rincones más remotos del noroeste argentino, entre cerros, quebradas y selvas de altura, aún resuena una leyenda que mezcla el miedo ancestral con el misterio de lo desconocido. Se trata del Ucumar, también conocido como Ucumarí, Jucumari o Ucumare, una figura mítica que ha sobrevivido en el imaginario popular de pueblos originarios, campesinos y criollos, especialmente en Salta, Jujuy, Tucumán, Formosa y parte del altiplano boliviano y peruano.
El relato pertenece a un sustrato precolombino documentado por etnógrafos como Adolfo Colombres y Bertha Koessler-Ilg. Suele presentarse como uno de los seres más persistentes de la cultura popular del NOA y mantiene rasgos propios que lo distinguen de otros «hombres salvajes» de la mitología andina.
¿Qué es el Ucumar?
Índice
El Ucumar es descrito como un ser híbrido entre hombre y oso, una criatura de gran fuerza, apariencia salvaje y comportamiento impredecible. Su nombre proviene del aymara y el quechua, donde ukumari/ucumari significa literalmente «oso». También se lo llama Ucumar Zupai, donde Zupai es un espíritu maligno en las tradiciones andinas.
Según Adolfo Colombres en Seres sobrenaturales de la cultura popular argentina (1984), su forma varía desde un oso peludo con rasgos humanoides hasta un hombre cubierto de pelos, de frente angosta y larga barba, a menudo descrito como de baja estatura pero con enorme fuerza y agilidad.
Distribución geográfica y raíces culturales
El mito está fuertemente enraizado en los pueblos quechuas y collas del NOA y se extiende por el altiplano boliviano y peruano. Si bien su mayor presencia narrativa actual es argentina, comparte familia con el Jucumari aymara y con figuras de «oso de los Andes» presentes en el folclore quechua de Cusco, Apurímac y Junín.
La presencia de osos andinos reales (Tremarctos ornatus, conocido como oso de anteojos) en zonas de yungas y altiplano da sustrato biológico al mito: es el único oso nativo de Sudamérica y su hábitat coincide con los territorios donde la leyenda persiste.
Conducta y comportamiento
Las versiones más extendidas atribuyen al Ucumar una conducta ambigua: en algunas, rapta jóvenes mujeres para llevarlas al monte y formar pareja —relato que vincula el mito con tabúes sociales sobre el matrimonio fuera de la comunidad—; en otras, actúa como guardián de manantiales sagrados, ahuyentando a quienes profanan el monte.
Suele decirse que silba al atardecer y que su voz se confunde con la del viento. Como otros seres del NOA, su aparición se asocia a horas liminales: el alba, la siesta, el anochecer.
Variantes y figuras emparentadas
El Ucumar comparte rasgos con otras figuras del «hombre salvaje» andino:
- Jucumari (aymara): hombre-oso de la mitología boliviana, protagonista de cuentos compilados por etnógrafos como Hugo Lanza Ordóñez.
- Salvaje o Salvajón: figura emparentada del centro argentino.
- Pumamaqui: variante con rasgos felinos en zonas más septentrionales.
Reflexión final
El Ucumar es una de esas figuras donde el mito y la naturaleza se entrelazan: el oso de anteojos real, el «hombre salvaje» universal y el espíritu guardián andino convergen en un solo personaje. Su persistencia en la oralidad del NOA habla de comunidades que aún viven cerca del monte y que, mediante el relato, mantienen viva una manera de pensar el límite entre lo humano y lo no humano. Como señalan etnógrafos como Colombres y María Inés Palleiro, estos seres híbridos cumplen una función simbólica: marcar lo que está dentro y lo que está fuera de la comunidad, advertir sobre los riesgos del monte y conservar memoria de cosmovisiones precolombinas que la conquista intentó silenciar.
Preguntas frecuentes
¿Qué significa la palabra Ucumar?
Procede del aymara y del quechua ukumari/ucumari, que significa «oso». La forma Ucumar Zupai añade el componente zupai, espíritu maligno en tradiciones andinas, marcando la dimensión sobrenatural del personaje.
¿Existe una base biológica para el mito del Ucumar?
Sí. El oso de anteojos (Tremarctos ornatus) es el único oso nativo de Sudamérica y habita los Andes desde Venezuela hasta Bolivia y norte de Argentina. Su presencia real en yungas y altiplano da sustrato a una figura mítica de «hombre-oso» presente en pueblos quechuas, aymaras y collas.
¿Qué relación tiene con el Jucumari boliviano?
El Jucumari es la versión aymara y boliviana de la misma familia mítica del hombre-oso. Comparten apariencia, etimología y tipo de relato (rapto, vida en el monte, fuerza descomunal), aunque cada región añade matices propios: en Bolivia hay ciclos narrativos completos sobre los hijos del Jucumari; en Argentina predominan los relatos de aparición y advertencia.
¿En qué provincias argentinas se mantiene viva la leyenda?
Salta, Jujuy, Tucumán y Formosa son las provincias con mayor tradición oral documentada. En zonas de yungas y selvas de altura, donde el oso de anteojos efectivamente habitaba o habita, los relatos del Ucumar siguen recogiéndose en trabajos de campo de antropólogos y folcloristas.





