Wengongi, el creador supremo del panteón waorani del Yasuní ecuatoriano

En síntesis. Wengongi (con variantes documentadas Wengongui y Weengongui) es el creador supremo del pueblo waorani de la Amazonía ecuatoriana, un grupo de aproximadamente 4.800 personas asentado en el Parque Nacional Yasuní (provincias de Orellana, Napo y Pastaza). Su documentación etnográfica es tardía y está condicionada por la historia peculiar del contacto: los waorani fueron alcanzados sistemáticamente en 1958, dos años después de la muerte de cinco misioneros protestantes estadounidenses en el río Curaray (enero de 1956), episodio conocido en la historiografía anglosajona como la masacre de Palm Beach. La síntesis académica canónica es Laura Rival, Trekking Through History: The Huaorani of Amazonian Ecuador (Columbia University Press, Nueva York, 2002).

Origen culturalPueblo waorani (autónimo wao, «verdaderas personas»; el exónimo colonial auca, «salvaje» en quichua, es rechazado por el pueblo); aproximadamente 4.800 personas asentadas en el Parque Nacional Yasuní y sus alrededores (provincias de Orellana, Napo y Pastaza, Ecuador); lengua Wao Tededo, sin parentesco lingüístico demostrado con ninguna otra familia amazónica
TipoCreador supremo del panteón waorani; figura de tipo deus otiosus según la tipología de Mircea Eliade; no confundir con las almas de los muertos ni con los espíritus del bosque presentes en la práctica ritual del iromenga (chamán); presente en el ciclo cosmogónico oral recogido por James A. Yost en Tiwaeno entre 1974 y 1994 y por Laura Rival en Toñampare, Quehueiri-ono y Damointaro entre 1989 y 2002
Función míticaCrear el mundo primordial, engendrar a los primeros wao y separarlos de los grupos vecinos; establecer el territorio ancestral en la cuenca del Curaray, del Tiputini y del Yasuní; retirarse tras la creación y dejar a los iromenga (chamanes) la mediación cotidiana con los espíritus del bosque, del jaguar y de la chonta
AtestaciónJames A. Yost, informes y publicaciones del Instituto Lingüístico de Verano (SIL) sobre los waorani de Tiwaeno (1974-1994); Laura Rival, Trekking Through History: The Huaorani of Amazonian Ecuador (Columbia University Press, Nueva York, 2002) y Prey at the Center of the World: The Huaorani of Ecuadorian Amazonia (Berghahn, Oxford, 2016); Miguel Ángel Cabodevilla, Los huaorani en la historia de los pueblos del Oriente (CICAME, Coca, 1994); Ethel Emilia Wallis, The Dayuma Story: Life Under Auca Spears (Harper & Row, Nueva York, 1960), fuente primaria de la misión protestante de Rachel Saint
Vigencia hoyInvocado por la Nación Waorani del Ecuador (NAWE) como argumento identitario del territorio ancestral en la campaña judicial contra la ronda petrolera XI (2012), que culminó en la sentencia del Tribunal Provincial de Justicia de Pastaza de abril de 2019 declarando inconstitucional la licitación por falta de consulta previa; recogido también en el discurso público de la líder waorani Nemonte Nenquimo, Premio Ambiental Goldman 2020

La historia documental de Wengongi es inseparable de la historia del contacto waorani. Hasta mediados del siglo XX el pueblo wao vivió en aislamiento hostil respecto a colonos, caucheros, misioneros y grupos vecinos como los kichwa del Napo. El 8 de enero de 1956 cinco misioneros protestantes estadounidenses —Nate Saint, Jim Elliot, Roger Youderian, Peter Fleming y Ed McCully— fueron alcanzados por lanzas waorani en una playa del río Curaray llamada Palm Beach por los propios misioneros; el episodio, narrado por Elisabeth Elliot en Through Gates of Splendor (Harper, 1957), se convirtió en uno de los eventos más leídos del martirologio protestante del siglo XX y decidió el rumbo posterior del contacto con el pueblo waorani.

Rachel Saint, hermana de Nate Saint, se instaló entre los waorani en 1958 acompañada de Dayuma, una mujer wao que había huido del grupo años antes tras conflictos internos y que fue intermediaria clave. Rachel Saint permaneció con el pueblo en el asentamiento de Tiwaeno hasta 1979, coordinando la traducción del Nuevo Testamento al Wao Tededo y la reubicación de familias procedentes de grupos hostiles. Su relato personal, mediado por Ethel Emilia Wallis en The Dayuma Story: Life Under Auca Spears (Harper & Row, Nueva York, 1960), es la primera fuente narrativa extensa disponible en castellano y en inglés sobre el pueblo wao, aunque el marco teológico protestante condiciona la descripción del panteón indígena y del propio Wengongi.

La documentación etnográfica profesional llegó dos décadas después. James A. Yost, antropólogo del Instituto Lingüístico de Verano (SIL), trabajó con los waorani de Tiwaeno entre 1974 y 1994 y publicó estudios técnicos sobre la cultura material y la tecnología de caza —incluido el trabajo con Patricia M. Kelley sobre cerbatana, escopeta y lanza (1983)—. Laura Rival, antropóloga de la Universidad de Oxford, inició su trabajo de campo con el pueblo wao en 1989 en las comunidades de Toñampare, Quehueiri-ono y Damointaro; su síntesis, Trekking Through History: The Huaorani of Amazonian Ecuador (Columbia University Press, 2002), es la fuente académica principal sobre Wengongi en el marco de la organización social waorani y de la relación del pueblo con el bosque del Yasuní.

El creador supremo del panteón waorani del Yasuní ecuatoriano

El pueblo waorani ocupa hoy un territorio reconocido oficialmente de aproximadamente 800.000 hectáreas en el corazón del Parque Nacional Yasuní, declarado Reserva de la Biosfera por la UNESCO en 1989. Es una de las zonas con mayor biodiversidad documentada del planeta: los inventarios biológicos del Yasuní registran más de 4.000 especies vasculares por hectárea y aproximadamente 600 especies de aves. En esa geografía —cuencas del Curaray, del Tiputini, del Nashiño y del Cononaco— se desarrolló durante siglos un patrón de asentamiento disperso en nanicabo (casas comunales longitudinales que albergaban a una familia extensa), con una economía basada en la caza con cerbatana envenenada con macha (curare), en la horticultura de yuca amarga y en la recolección de la palma de chonta.

En ese marco, Wengongi ocupa el vértice del ciclo cosmogónico oral tal como fue recogido primero por James A. Yost en Tiwaeno entre 1974 y 1994 y después por Laura Rival en Toñampare y Damointaro entre 1989 y 2002. La figura es descrita como creador primordial de los wao, entendidos como «verdaderas personas» en oposición a los cowori (extranjeros, todos aquellos que no son wao). En la mayoría de las versiones Wengongi engendra a la primera pareja humana, delimita el territorio ancestral en la cuenca del Curaray y del Yasuní, y luego se retira. El patrón corresponde a lo que Mircea Eliade llamó deus otiosus, el dios que crea y se ausenta; la práctica ritual cotidiana waorani se dirige después a los espíritus del bosque, del jaguar y a las almas de los muertos, no al creador.

La documentación de Wengongi es, sin embargo, cualitativamente distinta a la disponible sobre los creadores vecinos. La atestación es menos abundante que la de Wanadi entre los ye’kwana del Orinoco, que Kumpara entre los shuar del alto Upano o que la del creador Kuwai entre los baniwa del río Negro. La razón es doble. El contacto sistemático waorani ocurrió en 1958, tres décadas más tarde que el de los shuar (misión salesiana de Sucúa, 1893) y casi un siglo después del contacto con los ye’kwana del alto Orinoco. Y la lengua Wao Tededo, aislada, exigió un aprendizaje lento a los primeros etnógrafos: Rachel Saint tardó una década en dominarla, y las traducciones publicadas son relativamente recientes.

Miguel Ángel Cabodevilla, misionero capuchino instalado en el vicariato de Aguarico desde 1988 y director de la editorial CICAME de Coca, publicó en 1994 el volumen Los huaorani en la historia de los pueblos del Oriente, una síntesis histórica y etnográfica basada en trabajo de campo directo con las comunidades del Cononaco. La obra completa el corpus de Yost y Rival con material oral recogido a mediados de la década de 1980 en las familias que aceptaron incorporarse al régimen misionero capuchino, distinto y en tensión con el proyecto protestante de Tiwaeno. La comparación entre las tres tradiciones documentales —SIL en Tiwaeno, capuchinos en el Cononaco, antropología académica en Toñampare— es hoy el marco básico para leer las versiones existentes sobre Wengongi y sobre el ciclo cosmogónico waorani.

Un rasgo distintivo del panteón waorani respecto a los pueblos vecinos es la ausencia de dueños específicos comparables a los shuar. Donde la tradición shuar del alto Upano documenta a Nunkui como dueña de la huerta, a Tsunki como dueño del agua y a Etsa como sol cazador, la tradición waorani recogida por Laura Rival no organiza el mundo en un catálogo cerrado de patronos sino en un continuo de espíritus del bosque asociados a árboles, ríos y animales concretos. Los wenae son las almas de los muertos que habitan la selva y aparecen en sueños; el iromenga (chamán) es el intermediario. Wengongi ocupa el vértice del ciclo, delimita el territorio y luego cede la escena a esa densa población de agencias no humanas descritas por Rival como el rasgo etnográfico central del pueblo wao.

De la masacre del Curaray River (1956) al contacto con Rachel Saint (1958) y Laura Rival (2002)

La historia moderna del pueblo waorani se cuenta habitualmente a partir del 8 de enero de 1956. Ese día, tras varios meses de contactos aéreos preparatorios desde una avioneta pilotada por Nate Saint —incluidos regalos lanzados con paracaídas en cestas de yuca y machetes—, cinco misioneros protestantes estadounidenses aterrizaron en una playa del río Curaray a la que llamaron Palm Beach. La expedición pertenecía a la Alianza Cristiana y Misionera y a la Misión de las Tribus Nuevas. Al segundo día del encuentro, un grupo waorani encabezado por el guerrero Nampa alcanzó con lanzas a Nate Saint, Jim Elliot, Roger Youderian, Peter Fleming y Ed McCully. Los cuerpos fueron recuperados por una expedición ecuatoriana y estadounidense diez días después.

El episodio se convirtió en uno de los eventos más leídos del martirologio protestante del siglo XX. Elisabeth Elliot, viuda de Jim Elliot, publicó en 1957 Through Gates of Splendor (Harper), que vendió más de un millón de ejemplares en las tres décadas siguientes y sigue reeditándose. Steve Saint, hijo de Nate, publicó en 2005 End of the Spear (SaltRiver), llevado al cine el mismo año. Estas fuentes son de género devocional y no antropológico: describen a los waorani desde la teología protestante evangelical y ofrecen escasa información directa sobre el panteón indígena, pero son documentos históricos indispensables para reconstruir la percepción exterior del pueblo wao en el momento del primer contacto documentado y el marco en el que se produjo la entrada de Rachel Saint dos años después.

Rachel Saint llegó a Ecuador en 1955 y, tras la muerte de su hermano, decidió instalarse entre los waorani. Dayuma, una mujer wao que había huido del grupo hacia una hacienda del Napo tras un episodio de venganza interna, se convirtió en su intérprete y en la puerta de entrada. En 1958 Rachel Saint y Elisabeth Elliot iniciaron la vida en el asentamiento de Tiwaeno, en la cuenca del alto Tiwaeno afluente del Curaray. Rachel permaneció allí hasta 1979. Su trabajo en Wao Tededo, con apoyo del SIL desde 1974, produjo la traducción del Nuevo Testamento (publicada en 1992) y una gramática descriptiva de la lengua. La operación misionera concentró en Tiwaeno a familias procedentes de grupos que hasta entonces mantenían venganzas de sangre entre sí, con consecuencias epidemiológicas graves —brotes de poliomielitis y de sarampión en los años sesenta y setenta— documentadas por Yost y por Cabodevilla.

El corpus etnográfico académico llegó con James A. Yost y con Laura Rival. Yost trabajó desde 1974 con las familias de Tiwaeno, aportó los primeros estudios técnicos sobre caza y demografía waorani y colaboró con Patricia M. Kelley en un análisis comparativo entre cerbatana, escopeta y lanza publicado en 1983. Laura Rival inició trabajo de campo en 1989 en comunidades ya salidas de Tiwaeno —Toñampare, Quehueiri-ono, Damointaro— y desarrolló durante trece años la investigación que dio como resultado Trekking Through History (Columbia, 2002). Su obra, ampliada en 2016 con Prey at the Center of the World (Berghahn), es la base académica canónica sobre el pueblo wao. Los tres corpus —SIL de Tiwaeno, capuchino del Cononaco y académico de Toñampare— permiten hoy reconstruir con relativa nitidez la figura de Wengongi.

La resistencia contemporánea Waorani contra las petroleras y la sentencia de 2019

El territorio waorani coincide geográficamente con la mayor concentración de reservas petroleras probadas de Ecuador. El bloque conocido como ITT (por las siglas de sus tres campos, Ishpingo, Tambococha y Tiputini) ocupa el sector oriental del Parque Nacional Yasuní y contiene aproximadamente el 20 % de las reservas nacionales. Desde la década de 1970 la industria petrolera —primero Texaco, después Petroecuador, más tarde una combinación de operadores privados y estatales— ha construido vías, plataformas y oleoductos que atraviesan territorio wao, con consecuencias documentadas sobre la salud comunitaria, la contaminación del agua y la fragmentación del hábitat. Laura Rival dedicó a este tema el volumen de 2016 Prey at the Center of the World, publicado por Berghahn Books en Oxford, que combina etnografía y análisis de política extractiva.

La Zona Intangible Tagaeri-Taromenani, creada por decreto ejecutivo en 1999 y ratificada por medidas cautelares de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos en 2006, protege un territorio de aproximadamente 700.000 hectáreas dentro del Yasuní reservado a los grupos waorani en aislamiento voluntario. Los tagaeri (~30-80 personas estimadas) y los taromenani (~150-300 personas estimadas) son grupos wao que rechazan todo contacto con la sociedad nacional; su existencia está documentada por sobrevuelos, por huellas, por lanzas encontradas en cultivos ilegales y por episodios trágicos —la masacre de Ompuere de 2003 y la masacre de marzo de 2013— donde otros waorani alcanzaron a familias enteras en incidentes vinculados a conflictos de tala ilegal y a venganzas antiguas documentadas por Cabodevilla y por la Fundación Alejandro Labaka de Coca.

El punto culminante de la resistencia jurídica waorani llegó en abril de 2019. La Nación Waorani del Ecuador (NAWE) y la Alianza Ceibo, con acompañamiento de Amazon Frontlines y de la abogada Lina María Espinosa, demandaron al Estado ecuatoriano por la licitación de la ronda petrolera XI (2012), que había subastado el bloque 22 sobre territorio ancestral wao en Pastaza sin consulta previa libre e informada. El 26 de abril de 2019 el Tribunal Provincial de Justicia de Pastaza, en Puyo, declaró inconstitucional la licitación y anuló la subasta del bloque 22 y del bloque 74, blindando aproximadamente 180.000 hectáreas de territorio waorani. La sentencia fue ratificada en julio de 2019 por la Sala Provincial de Pastaza. El fallo es hoy jurisprudencia de referencia en el derecho ambiental y en el derecho de los pueblos indígenas del Ecuador.

La dirigente waorani Nemonte Nenquimo, de la comunidad de Nemompare y presidenta de la organización waorani de Pastaza (CONCONAWEP), fue portavoz visible del proceso judicial; en 2020 recibió el Premio Ambiental Goldman por su trabajo. En sus intervenciones públicas —carta abierta a los presidentes del mundo publicada en The Guardian el 12 de octubre de 2020, discurso ante la Cumbre Amazónica de Belém de agosto de 2023— Nenquimo invocó a Wengongi como argumento identitario del territorio ancestral: el bosque no es un recurso, es la creación del Wengongi heredada por los wao. La invocación tiene función política, no ritual: introduce el creador primordial waorani en el debate ambiental global sin traducirlo al vocabulario ecológico occidental. Es hoy la vía principal de vigencia pública de la figura fuera del marco estrictamente etnográfico.

La consulta popular del Yasuní ITT del 20 de agosto de 2023 fue el otro hito judicial y político reciente del proceso. Convocada tras la resolución de la Corte Constitucional del Ecuador de mayo de 2023 que admitió la solicitud del colectivo Yasunidos —presentada por primera vez en 2013 y bloqueada durante una década por el Consejo Nacional Electoral—, la consulta preguntó al electorado ecuatoriano si estaba de acuerdo con dejar el crudo del bloque ITT (Ishpingo, Tambococha, Tiputini) indefinidamente bajo tierra. El resultado fue de aproximadamente el 59 % a favor de dejar el crudo bajo tierra frente al 41 % en contra, con una participación superior al 82 %. La sentencia obligó a Petroecuador a desmantelar las instalaciones del campo ITT en el plazo de un año. La Nación Waorani del Ecuador (NAWE) apoyó activamente la campaña del Sí junto a organizaciones ecologistas nacionales e internacionales; el proceso incorporó la figura de Wengongi al debate constitucional ecuatoriano sobre extractivismo y derechos de la naturaleza reconocidos en el artículo 71 de la Constitución de Montecristi de 2008.

Fuera del terreno judicial, la memoria de la masacre de Palm Beach ha tenido un tratamiento cinematográfico y editorial denso en el mundo evangélico estadounidense: Beyond the Gates of Splendor (2002, documental de Every Tribe Entertainment), End of the Spear (2005, largometraje) y las giras internacionales de Steve Saint acompañado por Mincaye —uno de los waorani que participaron en el ataque de 1956 y que se convirtió al cristianismo evangélico bajo la influencia de Rachel Saint— contribuyeron a fijar la imagen del pueblo wao en la opinión pública norteamericana como caso paradigmático del ciclo martirio-conversión-redención. Laura Rival, en Prey at the Center of the World (Berghahn, 2016), y Miguel Ángel Cabodevilla, en el volumen colectivo Nadie sabe, nadie supo: en las márgenes de Palm Beach (CICAME, Coca, 2013), han criticado la simplificación de esa narrativa y han restituido la complejidad de la vida wao anterior y posterior al contacto, incluidas las venganzas internas entre familias, las epidemias de los años sesenta, la fragmentación del pueblo entre la misión protestante de Tiwaeno y la misión capuchina del Cononaco, y la resistencia contemporánea contra la industria petrolera.

Una mirada final

La figura de Wengongi ilustra una particularidad del corpus etnográfico amazónico ecuatoriano: la documentación disponible depende del momento del contacto y del perfil del recopilador. El pueblo waorani fue alcanzado sistemáticamente en 1958, mucho más tarde que sus vecinos shuar del alto Upano y quichua del Napo; la información oral se recogió primero desde el marco protestante de Rachel Saint en Tiwaeno, luego desde el marco capuchino de Cabodevilla en el Cononaco y por último desde el marco académico de James Yost y de Laura Rival. Comparado con creadores mejor documentados de la Amazonía —Wanadi ye’kwana, Kumpara shuar, Omawë yanomami— el corpus sobre Wengongi es menor en volumen pero suficiente para situarlo como creador primordial de tipo deus otiosus. La vigencia contemporánea de la figura, hoy más política que ritual, está ligada a la resistencia waorani contra las petroleras del Yasuní y a la sentencia del Tribunal de Pastaza de abril de 2019.

Preguntas frecuentes

¿Quién es Wengongi en la mitología waorani?

Wengongi, con variantes Wengongui y Weengongui, es el creador supremo del pueblo waorani de la Amazonía ecuatoriana. Aparece al inicio del ciclo oral recogido por James A. Yost en Tiwaeno entre 1974 y 1994 y por Laura Rival en Toñampare y Damointaro entre 1989 y 2002. En la mayoría de las versiones engendra a la primera pareja de wao, delimita el territorio ancestral en la cuenca del Curaray y del Yasuní, y luego se retira. El patrón corresponde al tipo deus otiosus de Mircea Eliade: la práctica ritual cotidiana waorani se dirige después a los espíritus del bosque, del jaguar y a las almas de los muertos, no al creador.

¿Por qué se documentó tan tarde el panteón waorani?

Porque el contacto sistemático del pueblo waorani fue extremadamente tardío. Hasta 1958 los wao vivieron en aislamiento hostil frente a colonos, caucheros, misioneros y grupos vecinos. La entrada de Rachel Saint en Tiwaeno ese año, dos años después de la masacre del río Curaray en enero de 1956, abrió la primera vía de documentación estable. La lengua Wao Tededo es aislada, sin parentesco lingüístico demostrado con ninguna otra familia amazónica, lo que exigió un aprendizaje lento a los primeros etnógrafos. La antropología académica llegó dos décadas después con James A. Yost desde 1974 y con Laura Rival desde 1989.

¿Qué fue la masacre de Palm Beach del río Curaray en 1956?

El 8 de enero de 1956 cinco misioneros protestantes estadounidenses —Nate Saint, Jim Elliot, Roger Youderian, Peter Fleming y Ed McCully— aterrizaron en una playa del río Curaray llamada por ellos Palm Beach. Al segundo día del encuentro un grupo waorani encabezado por el guerrero Nampa los alcanzó con lanzas. El episodio, narrado por Elisabeth Elliot en Through Gates of Splendor (Harper, 1957) y por Steve Saint en End of the Spear (SaltRiver, 2005), se convirtió en uno de los eventos más leídos del martirologio protestante del siglo XX y decidió el rumbo del contacto posterior con el pueblo waorani a través de la misión de Rachel Saint en Tiwaeno.

¿Quiénes son los tagaeri y los taromenani?

Los tagaeri (unas 30-80 personas estimadas) y los taromenani (unas 150-300 personas estimadas) son grupos waorani en aislamiento voluntario que rechazan todo contacto con la sociedad nacional. Viven en la Zona Intangible Tagaeri-Taromenani, un territorio de aproximadamente 700.000 hectáreas dentro del Parque Nacional Yasuní protegido por decreto ejecutivo de 1999 y por medidas cautelares de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos de 2006. Su existencia está documentada por sobrevuelos, huellas y episodios trágicos como las masacres de Ompuere en 2003 y de marzo de 2013, vinculadas a conflictos con madereros y a venganzas antiguas registradas por Miguel Ángel Cabodevilla y por la Fundación Alejandro Labaka de Coca.

¿Cuál fue la sentencia Waorani vs. Ecuador de 2019?

El 26 de abril de 2019 el Tribunal Provincial de Justicia de Pastaza, en Puyo, declaró inconstitucional la licitación de la ronda petrolera XI de 2012, que había subastado el bloque 22 sobre territorio ancestral waorani sin consulta previa libre e informada. El fallo, ratificado en julio de 2019 por la Sala Provincial de Pastaza, blindó aproximadamente 180.000 hectáreas de territorio waorani en Pastaza. La demanda fue presentada por la Nación Waorani del Ecuador (NAWE) con acompañamiento de Amazon Frontlines y la abogada Lina María Espinosa. La dirigente Nemonte Nenquimo, portavoz del proceso, recibió el Premio Ambiental Goldman en 2020 por este trabajo. La sentencia es hoy jurisprudencia de referencia en derecho ambiental y en derechos de los pueblos indígenas del Ecuador.

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