El Kakuy —también cacuy o kakui— es un ave nocturna del monte santiagueño cuyo canto lastimero, según la tradición popular, es el llanto de una mujer convertida en pájaro como castigo por haber maltratado a su hermano. La leyenda circula con fuerza en Santiago del Estero, Tucumán, Salta, Catamarca y zonas del sur boliviano, en territorios habitados históricamente por pueblos quechuas y diaguitas, así como por comunidades campesinas de raíz hispano-indígena.
El Kakuy en resumen
Índice
| Tipo de relato | Leyenda etiológica andina y quichua santiagueña |
| Zona principal | Santiago del Estero, Tucumán, Salta, Catamarca, sur boliviano |
| Forma actual | Ave nocturna del monte (asociada al género Nyctibius) |
| Figura central | Mujer joven castigada por maltratar a su hermano |
| Tema dominante | Castigo divino, lazos familiares, advertencia moral |
| Origen probable | Tradición etiológica quichua sobre el canto del ave nocturna |
| Pueblos y regiones vinculadas | Quichua santiagueño, diaguita-calchaquí, campesinado criollo del NOA |
| Primeros registros folclóricos | Adán Quiroga (fines XIX), Bernardo Canal Feijóo, Adolfo Colombres |
El Kakuy
El Kakuy es una de las leyendas etiológicas más conocidas del folclore santiagueño y del corpus quichua del NOA: explica, en clave mítica, por qué un ave nocturna del monte emite ese grito agudo y lastimero que parece un llanto humano. La narración sostiene que dos hermanos vivían solos en el monte; el varón cuidaba de la hermana con ternura, pero ella lo maltrataba y le negaba comida. Una tarde, el hermano la condujo a la copa de un árbol alto y descendió, dejándola atrapada. La mujer, abandonada, fue transformada por castigo divino en el ave que hoy sigue gritando «¡cacuy, cacuy!» en las noches del monte chaqueño. Adán Quiroga y Bernardo Canal Feijóo son dos de los autores que han trabajado con detalle el corpus de la leyenda.
¿Qué es el Kakuy?
El término Kakuy designa simultáneamente al ave real —identificada por la zoología con especies del género Nyctibius (urutaú) presentes en el monte chaqueño y la selva pedemontana— y al personaje mítico de la leyenda etiológica. Una etimología folclórica muy difundida deriva el nombre de la voz quechua kakuy, asociada al grito del ave; otras lecturas, también andinas, lo vinculan a verbos quechuas relacionados con quejarse o lamentarse. La onomatopeya del canto y el nombre coinciden de forma evidente: el ave parece pronunciar su propio nombre.
La voz kakuy se ha integrado al castellano regional santiagueño como sustantivo común y como nombre propio del personaje mítico. En la tradición quichua santiagueña, la palabra conserva esa doble función: nombra al pájaro y al espíritu de la mujer transformada.
Origen del mito y regiones donde circula
La leyenda del Kakuy circula en regiones habitadas históricamente por los pueblos quichua santiagueño y diaguita-calchaquí, así como por comunidades campesinas criollas del monte chaqueño y del piedemonte tucumano. Su geografía mítica se concentra en Santiago del Estero —epicentro del corpus—, Tucumán, Salta, Catamarca, La Rioja y zonas del sur boliviano (Tarija y Chuquisaca). La tradición se transmite mayoritariamente en castellano regional con incrustaciones de quichua santiagueño, lengua que conserva una vitalidad significativa en Santiago.
Adán Quiroga, en sus Folklore calchaquí (1897) y otros estudios sobre el folclore del NOA, recoge la leyenda como ejemplo paradigmático de relato etiológico vinculado a aves nocturnas. Bernardo Canal Feijóo trabaja la figura en sus ensayos sobre la mitología quichua santiagueña a mediados del siglo XX. Adolfo Colombres, en Seres sobrenaturales de la cultura popular argentina (1984), interpreta el Kakuy en el contexto del corpus folclórico argentino más amplio. Berta Vidal de Battini recoge variantes regionales del relato en Cuentos y leyendas populares de la Argentina (1980-1984).
Apariencia y atributos del ave
El Kakuy se identifica zoológicamente con aves del género Nyctibius, en particular el Nyctibius griseus (urutaú común) presente en el monte chaqueño, el piedemonte y la selva pedemontana. Sus rasgos físicos coinciden con los que describe la tradición:
- Plumaje pardo grisáceo, mimético con la corteza de los árboles.
- Ojos grandes y amarillentos, adaptados a la visión nocturna.
- Postura erguida sobre ramas altas, casi inmóvil de día.
- Canto descendente, agudo y prolongado, que recuerda a un llanto humano.

Comportamiento y relatos populares
La narración canónica de la leyenda, recogida por Quiroga y desarrollada por Canal Feijóo, es la siguiente: dos hermanos quedaron solos tras la muerte de los padres. El varón trabajaba en el monte y traía cada día comida y agua a la hermana, que permanecía en el rancho. Ella, sin embargo, se mostraba ingrata y cruel: le negaba el agua a su regreso, lo dejaba al sol, lo despreciaba en presencia de visitas y le escondía la comida.
Cansado del maltrato, el hermano ideó una venganza. Le propuso ir juntos al monte a buscar miel de mistol o de algarrobo. Subieron a un árbol alto. Una vez arriba, el varón descendió rama por rama, cortándolas detrás de sí, y dejó a la hermana atrapada en la copa, sin posibilidad de bajar. La mujer, sola en lo alto del monte oscuro, fue transformada por castigo en el ave que desde entonces canta su lamento por las noches: «¡cacuy, cacuy!», con una voz que conserva, según la tradición, el dolor humano de la culpa y el abandono.
La leyenda conserva expresiones populares que aluden al canto: — «Ese pájaro está llorando.» o — «Es la hermana del cacuy que pena por su mal.» En la oralidad rural, escuchar al Kakuy de noche es señal de presagio: anuncia, según las versiones, la cercanía de la muerte, el remordimiento de un ausente o la presencia de un alma en pena.
Significado cultural y función simbólica
El Kakuy cumple varias funciones documentadas en el folclore santiagueño y del NOA. Sirve como relato etiológico: explica de forma narrativa por qué el ave canta con un sonido que evoca un llanto humano. Funciona como regulador moral dentro del marco de la familia rural: el castigo de la hermana ingrata advierte sobre la importancia del cuidado fraternal, especialmente en familias donde hijos quedaban a cargo unos de otros tras la muerte temprana de los padres. Y opera como marcador identitario del NOA, particularmente del mundo santiagueño quichua-hablante.
La figura ha sido elaborada en la literatura argentina del siglo XX. Juan Carlos Dávalos, Ricardo Rojas y otros autores del NOA han trabajado el Kakuy como símbolo del paisaje y la oralidad regional. La obra escultórica El Cacuy de Lola Mora, vinculada al imaginario regional, integra a la leyenda al patrimonio cultural argentino contemporáneo.
Variantes regionales
| Región | Rasgo distintivo |
|---|---|
| Santiago del Estero | Versión canónica recogida por Quiroga y Canal Feijóo; transmisión en castellano y quichua santiagueño |
| Tucumán y piedemonte | Hermana asociada al monte tucumano; énfasis en la pereza y la crueldad como vicio |
| Salta y Catamarca | Variante donde el árbol elegido es el algarrobo o el mistol; presencia ocasional del padre como figura ausente |
| La Rioja | Versión más breve, con énfasis en el canto del ave como anuncio de muerte |
| Sur boliviano (Tarija, Chuquisaca) | Adaptaciones donde el árbol se transforma en cerro o quebrada; motivo del castigo conservado |
¿Mito o realidad? Hipótesis sobre el ave
A diferencia de otras leyendas del NOA, el Kakuy tiene un correlato zoológico inequívoco. El ave existe: el Nyctibius griseus habita el monte chaqueño, el piedemonte tucumano y zonas selváticas de Salta y Bolivia. Su canto descendente —descrito por ornitólogos como un grito agudo, melancólico, que se repite en frases cortas— reproduce la onomatopeya de su nombre y produce, en oyentes no familiarizados, una impresión de llanto humano.
La leyenda etiológica nace, con toda probabilidad, de la coincidencia entre la sonoridad del canto y la imaginación del oyente nocturno. El relato es una de las explicaciones populares más exitosas de la fauna del monte chaqueño: convierte un fenómeno acústico real en una narración moral que se transmite oralmente generación tras generación.
Reflexión final
El Kakuy permanece vivo en la oralidad rural del NOA y en la literatura argentina del siglo XX. Aparece en cuentos infantiles, festivales folclóricos y propuestas pedagógicas en escuelas santiagueñas, donde sirve como puerta de entrada al patrimonio quichua. La identificación zoológica del ave nocturna real ha permitido, en las últimas décadas, integrar la leyenda a programas de educación ambiental y conservación del monte chaqueño. Como mito vivo, el Kakuy ofrece un lenguaje compartido para nombrar la culpa, el remordimiento y el lazo familiar quebrado, mientras conserva la huella sonora del ave que sigue gritando en las noches del monte.
Preguntas frecuentes
¿Qué es el Kakuy?
El Kakuy es una leyenda etiológica del folclore quichua santiagueño y del NOA argentino que explica el canto lastimero de un ave nocturna del monte chaqueño, identificada zoológicamente con el género Nyctibius. Según la tradición, una mujer cruel que maltrataba a su hermano fue convertida en pájaro como castigo y desde entonces grita «¡cacuy, cacuy!» en las noches. Está documentada en Santiago del Estero, Tucumán, Salta, Catamarca y zonas del sur boliviano.
¿De qué pueblo originario es la leyenda del Kakuy?
La leyenda circula en regiones habitadas históricamente por los pueblos quichua santiagueño y diaguita-calchaquí del NOA, así como por comunidades campesinas criollas del monte chaqueño. Su forma actual es producto de la oralidad quichua-castellana del NOA. Adán Quiroga la recoge en sus estudios de folclore calchaquí a fines del siglo XIX, y Bernardo Canal Feijóo y Adolfo Colombres la trabajan a lo largo del siglo XX como ejemplo paradigmático de relato etiológico regional.
¿Qué significa el nombre Kakuy?
Una etimología folclórica muy difundida deriva el nombre kakuy del quechua, asociado por onomatopeya al grito del ave nocturna del monte. Otras lecturas, también andinas, lo vinculan a verbos quechuas relacionados con quejarse o lamentarse. El término ha pasado al castellano regional santiagueño como sustantivo común y como nombre propio del personaje mítico, y conserva en la tradición quichua su doble función: nombra al pájaro y al espíritu de la mujer transformada.
¿Cuál es el origen del mito del Kakuy?
El mito tiene matriz quichua santiagueña y nace, con toda probabilidad, de la coincidencia entre el canto descendente del ave nocturna real y la imaginación moral de los oyentes rurales. La narración convierte un fenómeno acústico verificable en una leyenda etiológica que advierte sobre la ingratitud familiar. Adán Quiroga lo recoge en Folklore calchaquí (1897) y autores como Bernardo Canal Feijóo, Berta Vidal de Battini y Adolfo Colombres lo amplían en el siglo XX como referencia central del corpus folclórico del NOA.
¿Existe realmente el ave Kakuy?
Sí. El Kakuy se identifica zoológicamente con el Nyctibius griseus (urutaú común), ave nocturna que habita el monte chaqueño, el piedemonte tucumano y zonas selváticas de Salta, Misiones y el oriente boliviano. Su canto descendente, agudo y melancólico, reproduce la onomatopeya de su nombre y produce, en oyentes no familiarizados, una impresión de llanto humano. La existencia del personaje mítico que llora en lo alto del árbol pertenece, naturalmente, al ámbito de la creencia y la tradición oral.




