Bororo | Ubicación, Lengua, Vestimenta, Cultura y Alimentación

Bororo

Los Bororo (autodenominación: Boe, «los hombres», también llamados Boróro Oriental en la etnografía clásica) son un pueblo indígena de la familia lingüística Macro-Jê, rama Bororoan, asentado en el centro-sur de Mato Grosso, en los valles de los ríos São Lourenço, Vermelho y Garças, dentro del bioma Cerrado. Según el Censo IBGE 2022 (publicado en agosto de 2023), 1.971 personas se autoidentificaron como Bororo en Brasil, lo que los convierte en un pueblo numéricamente pequeño pero icónico en la antropología sudamericana. La aldea Bororo, trazada en círculo con sectores fijos para cada mitad y clan, fue uno de los modelos centrales que Claude Lévi-Strauss utilizó para construir el análisis estructural de las sociedades indígenas: visitó el pueblo en 1935-1936 durante su misión etnográfica al Brasil, y sus observaciones aparecen en Tristes Tropiques (1955) y en numerosos artículos sobre dualismo y atomismo.

Datos esenciales

Nombre del pueblo Bororo
Autodenominación Boe («los hombres»)
Región Mato Grosso (centro-sur, valles del São Lourenço, Vermelho y Garças)
Países Brasil
Familia lingüística Macro-Jê (rama Bororoan)
Lengua Bororo (ISO 639-3 bor)
Población estimada 1.971 personas en Brasil (Censo IBGE 2022)
Economía Caza, pesca, agricultura familiar, recolección, artesanía y proyectos culturales
Claves culturales Aldea circular, mitades Tugarege/Ecerae, ritual aroe, plumaria ceremonial
Estado Reconocido FUNAI; varias TIs demarcadas; presencia salesiana desde 1894
Lectura estimada 11 minutos

Ubicación y territorio

El territorio Bororo se distribuye en seis Tierras Indígenas del centro-sur de Mato Grosso: TI Meruri (~82.300 ha en General Carneiro), TI Sangradouro/Volta Grande (compartida con los Xavante), TI Tadarimana (~9.785 ha en Rondonópolis), TI Teresa Cristina, TI Perigara (en el Pantanal de Mato Grosso) y TI Jarudore. Los datos detallados de demarcación pueden consultarse en el portal Terras Indígenas del Instituto Socioambiental (terrasindigenas.org.br). El paisaje predominante es el Cerrado, con sabanas, bosques en galería a lo largo de los ríos y áreas de transición al Pantanal en el sur. El centro-sur de MT es una región de fuerte presión agropecuaria —soja, ganadería extensiva, hidroeléctricas— que ha reducido el área tradicional de circulación del pueblo. Los Bororo conservan referencias rituales en lugares fuera de las TIs actuales, especialmente en las cabeceras de los ríos São Lourenço y Vermelho.

Historia

Antes del contacto

Los Bororo Orientales (los Bororo Occidentales, o Bororo de Cabaçal, se extinguieron en el siglo XIX) ocupaban hasta el siglo XVIII un vasto territorio que cubría parte del actual MT, MS y Goiás. Vivían en grandes aldeas circulares con disposición espacial fija para cada mitad y clan, cazaban tapir, ciervo y pecarí, pescaban en los ríos del Cerrado y cultivaban mandioca, maíz y zapallo. La organización dual y clánica es muy antigua y constituye el rasgo más característico documentado por la etnografía. Mantenían relaciones con los Karajá del Araguaia y con grupos Pareci al oeste.

Contacto colonial y siglo XX

El contacto sistemático con el frente colonial portugués se produjo en los siglos XVII-XVIII a través de las bandeiras paulistas en busca de oro y esclavos. Los Bororo participaron en alianzas y guerras con los bandeirantes, y luego con el gobierno colonial portugués que los empleó como auxiliares contra los Caiapó y los Pareci. La intensificación del contacto vino con la creación de la Provincia de Mato Grosso y, sobre todo, con la llegada de los misioneros salesianos a partir de 1894, fundadores de la misión de Meruri. La misión combinó trabajo evangelizador con producción etnográfica: los enciclopedistas Encyclopédia Bororo de los padres Albisetti y Venturelli (publicada 1962-1976) constituyen una documentación monumental, no exenta de tensiones políticas. Claude Lévi-Strauss visitó la aldea de Kejara en 1935-1936 durante la misión universitaria francesa al Brasil y dedicó al pueblo el capítulo «Una sociedad indígena y su estilo» en Tristes Tropiques (1955).

Situación contemporánea

Los Bororo afrontan hoy desafíos territoriales y demográficos significativos. La presión de la frontera agropecuaria sobre las TIs del centro-sur de MT, la contaminación de ríos con agrotóxicos y los conflictos puntuales con fazendeiros generan tensiones constantes. La relación con la misión salesiana de Meruri ha sido objeto de revisión crítica por antropólogos contemporáneos como Sylvia Caiuby Novaes y Aloisio Cabalzar. El pueblo lidera proyectos de revitalización lingüística y cultural en colaboración con universidades —la USP, la UFMT y la PUC-Goiás— y con la FUNAI. La proyección académica del pueblo, impulsada históricamente por Lévi-Strauss y consolidada por etnógrafos como J. Christopher Crocker (1985), Sylvia Caiuby Novaes y René Fuerst, mantiene a los Bororo en el centro del debate antropológico amazónico-cerratense.

Organización social y política

La sociedad Bororo es una de las más complejamente estructuradas de Sudamérica. Se divide en dos mitades exogámicas: Tugarege («los del mismo lado») y Ecerae. Cada mitad agrupa cuatro clanes patrilineales (los Tugarege incluyen Apiborege, Paiwoe, Aroroe, Iwagudu; los Ecerae incluyen Bokodori, Bado-Jeba, Kie y Bakoro), con subclanes y nombres rituales propios. La aldea ideal se traza en círculo con las casas de cada clan en posición fija; la mitad Tugarege ocupa el norte y los Ecerae el sur. En el centro de la aldea se levanta la Baito o casa de los hombres, espacio ritual reservado a los varones iniciados. La autoridad combina el cacique de aldea, el aroe etawujedu (jefe ritual del clan) y el chamán bari, especialista en diálogo con los espíritus de los muertos (aroe) y los espíritus de la naturaleza (bope). El sistema dual estructura el matrimonio, los nombres, los cantos y los rituales funerarios.

Lengua

El bororo es una lengua de la familia Macro-Jê, rama Bororoan, con código ISO 639-3 bor. Glottolog y Ethnologue contabilizan en torno a 1.500 hablantes, lo que la sitúa en una vitalidad media-baja: la transmisión intergeneracional sigue activa en TIs como Meruri y Tadarimana, pero las generaciones más jóvenes son frecuentemente bilingües con predominio del portugués. Es una lengua tonal, con marcación verbal de aspecto y una compleja morfología nominal. Existe un alfabeto bororo estandarizado, materiales escolares bilingües y la Encyclopédia Bororo de Albisetti y Venturelli como diccionario monumental. La revitalización lingüística ha avanzado en las dos últimas décadas con la formación de profesores indígenas en la UFMT y con publicaciones literarias bilingües. La cosmología bororo está profundamente codificada en la lengua: cada nombre personal pertenece a un clan y conlleva un complejo de cantos y prerrogativas rituales.

Diccionario bororo–español

Palabra Significado
boe la gente, ser humano
poboe agua
meri sol
ari luna
imedu madre
iedaga padre
mito uno
maku dos
maku-mito tres
maku-maku cuatro
ikere cinco
boe-iro tierra
tori río
boe-baru selva, bosque
aroe alma; espíritu de los muertos
bope espíritu de la naturaleza
bari chamán
baito casa de los hombres
pari canto-danza ceremonial

Economía

La economía Bororo combina tradicionalmente caza, pesca, recolección y agricultura familiar de roza y quema. Cazan tapir, ciervo, pecarí, mono y aves del Cerrado con arco y flechas y, en menor medida, escopetas; pescan en ríos y arroyos con anzuelo, redes y barbasco. Cultivan mandioca, maíz, frijol, arroz, batata y plátano en huertas familiares. La recolección estacional de frutos del Cerrado —pequi, baru, mangaba, buriti— y la captura de orugas e insectos completan la dieta. La artesanía bororo, particularmente los adornos de plumas, los collares, los arcos y la cestería, se vende en circuitos artesanales y en exposiciones museísticas. Una porción del pueblo trabaja como asalariado en haciendas vecinas, en proyectos de FUNAI y en la docencia de las escuelas indígenas. La presión sobre los recursos por la expansión sojera y ganadera ha reducido el rendimiento de la caza, dependencia clave de la economía tradicional.

Vestimenta

La vestimenta Bororo histórica era mínima, complementada con un sistema corporal de gran densidad simbólica: pintura corporal con urucum y carbón, plumaria ceremonial elaboradísima, brazaletes y collares de dientes de jaguar y semillas, y discos auriculares de madera o nácar (ouro-ouro). El color rojo del urucum y el negro del jenipapo codificaban estados rituales y pertenencia clánica.

Vestimenta bororo: tocado plumario pariko con plumas de guacamayo — Museu Nacional de Praga
Tocado pariko bororo: corona ceremonial con plumas de guacamayo y banda de garra de jaguar.

La indumentaria contemporánea cotidiana es industrial, pero la plumaria y la pintura corporal mantienen una vitalidad ritual notable. Los grandes adornos de plumas de guacamayo, tucán, garza y águila harpía —diademas, brazaletes, capas pectorales, varas ceremoniales— son distintivos del pueblo y figuran entre las plumarias más complejas de Sudamérica. Cada ornamento corresponde a un clan específico y a un tipo concreto de canto-danza (pari). Las máscaras aroe maiwu, usadas en los rituales funerarios, son piezas de gran impacto visual y simbólico, donde los danzantes encarnan a los espíritus de los muertos. El pueblo Bororo produce hoy plumarias para uso ritual interno y para exposiciones museísticas, con cuidadosa atención a las prerrogativas clánicas que regulan quién puede portar cada objeto.

Vivienda

La aldea Bororo tradicional se traza en círculo perfecto, con un diámetro de hasta 200 metros, las casas de los Tugarege al norte y las de los Ecerae al sur. En el centro se eleva la Baito, casa de los hombres, espacio ritual reservado a los varones iniciados, donde se preparan los cantos, las plumarias y los rituales funerarios. Cada casa familiar es rectangular o oval, con paredes de barro o tablas y techo de palma. Cada clan ocupa una posición fija en el círculo, con su propio segmento espacial. Esta disposición fue uno de los ejemplos centrales que Lévi-Strauss utilizó en su análisis del dualismo concéntrico. En las TIs contemporáneas, la organización circular se mantiene parcialmente: en Meruri y otras aldeas, las casas de albañilería entregadas por programas estatales se han ido organizando alrededor de un espacio central que conserva la Baito y las funciones ceremoniales. Los nuevos liderazgos negocian con FUNAI y municipios para preservar la traza espacial del pueblo.

Alimentación

La dieta Bororo se basa en mandioca, maíz, frijol y carne ahumada de caza. Platos cotidianos incluyen kulao (sopa espesa de mandioca con carne), tortillas de maíz, pescado asado en hojas de bananera y caldos con frutos del Cerrado. La chicha de maíz y la chicha de mandioca se preparan para los rituales funerarios y las grandes festividades. La recolección estacional aporta frutos de alta densidad simbólica: el pequi (pequi), el baru (baru), la mangaba, el buriti. La caza de tapir, ciervo y pecarí mantiene una dimensión ritual, con prescripciones sobre qué clan puede consumir qué especies en momentos específicos del calendario ceremonial. En aldeas próximas a centros urbanos, la dieta incorpora arroz, harina, café y embutidos industriales, pero las familias mantienen la preparación tradicional para el ritual aroe maiwu, donde la comida funciona como ofrenda a los muertos.

Religión y cosmovisión

La cosmología Bororo, descrita exhaustivamente por J. Christopher Crocker (1985) en Vital Souls: Bororo Cosmology, Natural Symbolism and Shamanism, distingue dos categorías de espíritus: los aroe, espíritus de los muertos y de los antepasados, asociados al cielo y a la mitad cosmológica más estable, y los bope, espíritus de la naturaleza ligados a la transformación, la enfermedad y el devenir. Cada categoría tiene su propio chamán: el bari, especialista en los bope, y el aroe etawujedu, especialista en los aroe. El alma humana (aroe) se desprende del cuerpo en la muerte y debe ser conducida ritualmente al territorio de los antepasados mediante un complejo ritual funerario. La cosmovisión integra el dualismo Tugarege/Ecerae en una arquitectura cósmica donde cada clan, animal, planta, sustancia y región del territorio ocupa una posición fija. Lévi-Strauss describió este sistema como uno de los ejemplos más rigurosos de «atomismo concéntrico» del continente.

Celebraciones y rituales

El ritual central Bororo es el aroe maiwu, gran ceremonia funeraria que puede prolongarse durante seis meses tras una muerte. Se inicia con el entierro provisional del cadáver, sigue con cantos y danzas en la Baito, presenta máscaras de espíritus que recorren la aldea durante varias semanas, y culmina con el lavado ritual de los huesos y su reentierro definitivo en cestas decoradas. La ceremonia funciona como mecanismo de redistribución del estatus ritual y de los nombres clánicos, y reactualiza la totalidad del sistema cosmológico. El ritual imaru de iniciación masculina y los cantos diarios al amanecer y al atardecer (pari) completan el calendario ceremonial. La presencia salesiana ha modificado parcialmente prácticas y calendarios sin desplazar la centralidad del ciclo funerario, que sigue siendo el eje de la identidad cultural Bororo.

Arte y artesanía

La artesanía Bororo es reconocida internacionalmente por la complejidad de su plumaria ceremonial. Diademas (pariko) con plumas de guacamayo y tucán, brazaletes con plumón de águila harpía, capas pectorales con plumas insertadas, máscaras aroe maiwu: piezas de altísima precisión técnica conservadas en museos como el Museu Nacional, el Museu do Índio y el Musée du quai Branly. La cestería, los arcos y flechas decorados, los collares con dientes de jaguar y la talla de figuras zoomorfas completan el repertorio. Fotógrafos Bororo y la asociación cultural de Meruri documentan visualmente al pueblo, mientras los cantos pari son grabados con apoyo universitario. La música ritual, con maracas, flautas parabara y cantos antifonales, sostiene la transmisión cultural.

Pueblos cercanos o relacionados

Los Bororo comparten matriz lingüística Macro-Jê con varios pueblos del centro-este de Brasil. Los Xavante y los Xerente, de la rama Jê central, son sus vecinos del norte y comparten organización dual aldeana similar; con los Xavante conviven en la TI Sangradouro/Volta Grande. Los Karajá del Araguaia mantenían contactos rituales con los Bororo en la antigüedad. Por la rama Macro-Jê se relacionan con los Krenak del este. Para una visión amplia de los pueblos del Cerrado, véase el hub Pueblos indígenas de Brasil. La cosmología Bororo dialoga con el perspectivismo de pueblos amazónicos como los Yanomami y los Baniwa.

Reflexión final

El pueblo Bororo, pequeño numéricamente pero gigantesco en términos antropológicos e históricos, mantiene una continuidad cultural notable a pesar de los desafíos demográficos, territoriales y de evangelización. La aldea circular, el ritual aroe maiwu y las plumarias ceremoniales constituyen un patrimonio cultural vivo, no solo un objeto de estudio académico. Las amenazas contemporáneas son reales: presión agropecuaria, contaminación de ríos por agrotóxicos, retroceso lingüístico en las generaciones jóvenes. Pero la articulación con universidades, la formación de líderes propios, la revisión crítica de la presencia salesiana y la resignificación contemporánea del legado de Lévi-Strauss y Crocker abren caminos para una continuidad activa. Más sobre los pueblos del país en brasil.

Preguntas frecuentes

¿Cuántos Bororo hay en Brasil hoy?

Según el Censo IBGE 2022, 1.971 personas se autoidentificaron como Bororo en Brasil, mayoritariamente en seis Tierras Indígenas del centro-sur de Mato Grosso —Meruri, Tadarimana, Sangradouro, Teresa Cristina, Perigara y Jarudore— y en zonas urbanas próximas como Rondonópolis y General Carneiro. Aunque numéricamente pequeño, el pueblo es uno de los más documentados de la antropología sudamericana, con una bibliografía que se remonta a Lévi-Strauss en los años 30 y a la Encyclopédia Bororo de los salesianos.

¿Qué papel tuvieron los Bororo en la obra de Lévi-Strauss?

Claude Lévi-Strauss visitó la aldea Bororo de Kejara en 1935-1936 durante la misión universitaria francesa al Brasil. La organización circular de la aldea, con sus mitades Tugarege y Ecerae y sus clanes en posición fija, se convirtió en uno de los modelos fundacionales del análisis estructural en antropología. El capítulo «Una sociedad indígena y su estilo» en Tristes Tropiques (1955) dedica páginas decisivas a este sistema, y en numerosos artículos posteriores Lévi-Strauss volvió al caso Bororo para discutir el dualismo concéntrico y el «atomismo» estructural en sociedades amerindias.

¿Qué es el ritual aroe maiwu?

El aroe maiwu es el gran ritual funerario Bororo, eje del calendario ceremonial del pueblo. Se prolonga durante varios meses tras una muerte, e incluye un entierro provisional, cantos y danzas en la Baito, máscaras de espíritus que recorren la aldea, y un lavado ritual final de los huesos del difunto. El ritual conduce el alma aroe al territorio de los antepasados, redistribuye nombres y prerrogativas clánicas entre los vivos y reactualiza el sistema cosmológico bororo. Es una de las celebraciones funerarias más complejas y prolongadas documentadas en la antropología sudamericana.

Referencias

  • Lévi-Strauss, Claude (1955). Tristes Tropiques. París: Plon.
  • Crocker, J. Christopher (1985). Vital Souls: Bororo Cosmology, Natural Symbolism, and Shamanism. Tucson: University of Arizona Press.
  • IBGE (2023). Censo Demográfico 2022 — Indígenas. Resultados do universo. Río de Janeiro: IBGE. ibge.gov.br
  • Instituto Socioambiental (2024). Povo Bororo. pib.socioambiental.org
  • Caiuby Novaes, Sylvia (2006). Imagem, Memória e Etnografia. São Paulo: Hucitec.

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