Baxwbakwalanuksiwe, el Devorador de los Hombres del panteón kwakwaka’wakw

En breve. Baxwbakwalanuksiwe (variantes ortográficas Bakhbakwalanooksiwae en Boas 1897 y Baxbakwalanuxsiwae en la ortografía kwak’wala reformada) —cuyo nombre suele traducirse como «el Devorador de los Hombres en el Extremo Norte del Mundo»— es la figura central del panteón Kwakwaka’wakw, pueblo de la familia lingüística wakash asentado en el norte de la isla de Vancouver y la costa continental adyacente de la Columbia Británica (Canadá). Su registro etnográfico canónico procede de Franz Boas, The Social Organization and the Secret Societies of the Kwakiutl Indians (Report of the U.S. National Museum for 1895, Washington, 1897), resultado del trabajo continuado con el intérprete y colaborador nativo George Hunt (1854-1933) entre 1886 y 1933. Baxwbakwalanuksiwe encarna el hambre insaciable y la violencia primordial: habita el confín septentrional del mundo, más allá del territorio humano habitable, y su función ritual es servir como principio de posesión simbólica del joven iniciado en la sociedad ceremonial hamatsa, la más prestigiosa de la temporada ritual invernal tsetsequa. La sociedad hamatsa traduce la ferocidad primordial en integración social mediante un ciclo de aislamiento en el bosque, aparición «salvaje» en el potlatch de invierno y «domesticación» ritual por parte de los miembros veteranos de la sociedad. Las máscaras de Baxwbakwalanuksiwe y de sus tres pájaros mensajeros —el cuervo Gwaxwgwakwalanuksiwe, el águila Galuxwadzuwus y la grulla Huxhukw— son iconos globales del arte formline de la Costa Noroeste. Tras la prohibición canadiense del potlatch (1885-1951) y la redada policial de Village Island de 1921, en la que se confiscaron unas 450 piezas, el U’mista Cultural Centre de Alert Bay (fundado en 1980) ha repatriado la mayor parte del corpus ceremonial y hoy alberga la referencia mundial para el estudio de las máscaras del ciclo hamatsa.

Origen culturalPueblo Kwakwaka’wakw (autónimo, ‘hablantes de kwak’wala‘), familia lingüística wakash; norte de la isla de Vancouver y costa continental adyacente de la Columbia Británica (Canadá); subgrupos históricos Kwaguʼł (de cuyo nombre procede el exónimo colonial «Kwakiutl»), ʼNa̱mgis, Mama̱liliḵa̱la y Dza̱wada̱ʼenux̱w; población estimada en unas 5.500 personas; sociedad estratificada tradicional (jefes, nobles, comuneros, esclavos); casas comunales de tablones de cedro rojo (Thuja plicata); ceremonia central del potlatch y temporada ritual invernal tsetsequa; sociedad ceremonial hamatsa como la más prestigiosa del ciclo iniciático
TipoSer cósmico devorador; principio primordial del hambre insaciable y la violencia caníbal ritual; mora en el «extremo norte del mundo» (ba̱xba̱kwala̱nu’x̱siwaʼe), más allá del territorio humano habitable; figura central del ciclo iniciático de la sociedad hamatsa; acompañado por tres pájaros mensajeros —el cuervo Gwaxwgwakwalanuksiwe, el águila Galuxwadzuwus y la grulla Huxhukw—; objeto exclusivo de representación ritual, nunca de encuentro cotidiano fuera del ámbito ceremonial invernal
Función míticaPrincipio de posesión simbólica del joven noble iniciado en la sociedad ceremonial hamatsa; representa la fuerza primordial que la sociedad debe domesticar mediante el ritual; ciclo iniciático de aislamiento en el bosque, aparición «salvaje» en el potlatch de invierno y reintegración ritual del iniciado a la sociedad humana; su presencia en la temporada invernal tsetsequa traduce la ferocidad primordial en jerarquía social ordenada; sus máscaras transformadoras dramatizan la doble faceta devorador/domesticado en el momento coreográfico decisivo
AtestaciónFranz Boas, The Social Organization and the Secret Societies of the Kwakiutl Indians (Report of the U.S. National Museum for 1895, Washington, 1897); Franz Boas y George Hunt, Ethnology of the Kwakiutl (Bureau of American Ethnology, Washington, 1921, 2 vols.); Franz Boas, Kwakiutl Tales (Columbia University Contributions to Anthropology, Nueva York, 1935); Franz Boas, Kwakiutl Ethnography (Helen Codere ed., University of Chicago Press, 1966, publicación póstuma); Stanley Walens, Feasting with Cannibals: An Essay on Kwakiutl Cosmology (Princeton University Press, 1981); Aldona Jonaitis (ed.), Chiefly Feasts: The Enduring Kwakiutl Potlatch (American Museum of Natural History / University of Washington Press, 1991); Douglas Cole, Captured Heritage: The Scramble for Northwest Coast Artifacts (University of Washington Press, Seattle, 1985); James Sewid, Guests Never Leave Hungry: The Autobiography of a Kwakiutl Indian (James P. Spradley ed., Yale University Press, New Haven, 1969)
Vigencia hoySociedad ceremonial hamatsa reactivada tras el fin de la prohibición del potlatch en 1951; danzas practicadas en potlatch contemporáneos de Fort Rupert, Alert Bay, Kingcome Inlet, Cape Mudge y Campbell River; máscaras Baxwbakwalanuksiwe y de los tres pájaros mensajeros expuestas en el U’mista Cultural Centre de Alert Bay (fundado en 1980 para albergar las piezas confiscadas en la redada de Village Island de 1921 y repatriadas décadas después); presencia en el Museum of Anthropology de la University of British Columbia (Vancouver), Royal BC Museum (Victoria), American Museum of Natural History (Nueva York), British Museum (Londres) y Metropolitan Museum of Art (Nueva York); iconos globales del arte formline en obras contemporáneas de Willie Seaweed, Mungo Martin, Beau Dick, Richard Hunt y Doug Cranmer

Los Kwakwaka’wakw son un pueblo indígena de la Costa Noroeste norteamericana asentado en el norte de la isla de Vancouver y la costa continental adyacente de la Columbia Británica. Su autónimo significa ‘hablantes de kwak’wala‘, la lengua wakash septentrional —vecina del nuu-chah-nulth de la costa occidental de la isla de Vancouver— que agrupa a varios subgrupos históricos: los Kwaguʼł de Fort Rupert (de cuyo nombre procede el exónimo colonial «Kwakiutl», aplicado por error al conjunto durante buena parte del siglo XX), los ʼNa̱mgis del río Nimpkish con centro en Alert Bay, los Mama̱liliḵa̱la de Village Island y los Dza̱wada̱ʼenux̱w del Kingcome Inlet. La sociedad tradicional se estructuraba en jefes, nobles, comuneros y esclavos, ordenados en linajes que competían por el prestigio ritual mediante el potlatch. La vivienda comunal era la casa de tablones de cedro rojo (Thuja plicata), estructura rectangular decorada con postes frontales y pinturas exteriores, capaz de albergar a varias familias ampliadas y de servir de escenario a las danzas ceremoniales de la temporada invernal.

El registro etnográfico sistemático de las sociedades ceremoniales Kwakwaka’wakw comenzó con las expediciones de Franz Boas a la Columbia Británica entre 1886 y 1930, sostenidas en el trabajo continuado del intérprete y colaborador nativo George Hunt (1854-1933), hijo de un empleado escocés de la Hudson’s Bay Company y de una madre tlingit, criado como kwak’wala-parlante en el poblado Kwaguʼł de Fort Rupert. Su colaboración se prolongó durante cuarenta y siete años y produjo el corpus etnográfico más extenso jamás compilado sobre un pueblo indígena norteamericano: The Social Organization and the Secret Societies of the Kwakiutl Indians (Report of the U.S. National Museum for 1895, Washington, 1897), Ethnology of the Kwakiutl (Bureau of American Ethnology, Washington, 1921, 2 vols.), Kwakiutl Tales (Columbia University Contributions to Anthropology, Nueva York, 1935) y la póstuma Kwakiutl Ethnography (Helen Codere ed., University of Chicago Press, 1966). La descripción de la sociedad ceremonial hamatsa y de su figura tutelar Baxwbakwalanuksiwe ocupa varios centenares de páginas en el volumen de 1897 y sigue siendo la referencia central para el estudio del ciclo iniciático.

En este marco, Baxwbakwalanuksiwe ocupa el vértice del sistema simbólico Kwakwaka’wakw. El nombre se traduce habitualmente como «el Devorador de los Hombres en el Extremo Norte del Mundo»: ba̱xba̱kwala̱nu’x̱siwaʼe, con el radical baʼkwala (‘comer humanos’) y el direccional -siwaʼe (‘en el extremo norte’). No es un antagonista humano ni un monstruo derrotable en una gesta heroica: es la fuerza cósmica del hambre insaciable, el principio primordial de la violencia devoradora que precede a toda vida social ordenada. La sociedad Kwakwaka’wakw no lo combate ni lo destierra; lo internaliza mediante el ritual de la sociedad ceremonial hamatsa. Como resumió el antropólogo Stanley Walens en Feasting with Cannibals: An Essay on Kwakiutl Cosmology (Princeton University Press, 1981) —obra dedicada íntegramente a este ciclo—, el hamatsa es el mecanismo simbólico mediante el cual la sociedad humana transforma la ferocidad primordial en jerarquía ritual ordenada.

El monstruo caníbal cósmico del extremo norte

Baxwbakwalanuksiwe habita el «extremo norte del mundo», región mítica situada más allá del territorio humano habitable, en un espacio que las narraciones sitúan al norte de las tierras Kwakwaka’wakw, hacia los confines glaciares donde el sol invernal apenas asoma. Boas y Hunt, en Ethnology of the Kwakiutl (Washington, 1921), recogen los relatos Kwaguʼł y ʼNa̱mgis según los cuales su morada es una casa gigantesca cuya boca cavernosa devora a quien se aproxima, rodeada de un río de sangre, y en cuyo interior humean las hogueras rituales del ser primordial. La entrada de la casa está flanqueada por sus tres pájaros mensajeros: el cuervo devorador Gwaxwgwakwalanuksiwe, el águila devoradora Galuxwadzuwus y la grulla larga devoradora Huxhukw, cuyo pico prolongado le permite quebrar los huesos del cráneo humano para sorber el cerebro.

La ubicación septentrional no es un dato geográfico contingente sino un rasgo estructural del sistema simbólico Kwakwaka’wakw. El norte —dirección del invierno, de la oscuridad y del frío— es también la dirección del origen y del retorno de la temporada ritual invernal tsetsequa: cuando la sociedad humana ordinaria de los meses de verano da paso al orden ritual del invierno, los seres del panteón se acercan a los pueblos y penetran en las casas ceremoniales. Baxwbakwalanuksiwe, morador del norte extremo, es el ser cuya llegada inaugura el ciclo iniciático más importante del año. Su presencia se manifiesta en las máscaras del hamatsa y en el sonido característico de un silbato ceremonial de madera de cedro rojo cuyo grito ronco imita el aullido del devorador.

La descripción visual del ser primordial procede sobre todo del testimonio de sus máscaras, más que de una iconografía figurativa fija. Boas (1897) describe la máscara principal como un rostro humano exagerado con boca desproporcionadamente ancha, dientes prominentes, ojos hundidos y una expresión de hambre feroz; el color dominante es el negro, con detalles rojos alrededor de la boca y de las cuencas oculares. La máscara suele acompañarse de mechones de piel de oso y de tiras de corteza de cedro rojo teñidas de rojo que enmarcan la cabeza del portador. Las tres máscaras de los pájaros mensajeros —de picos alargados que pueden abrirse y cerrarse mediante cordeles operados por el danzante— son los ejemplos más famosos del arte formline de la Costa Noroeste y forman el conjunto conocido internacionalmente como «las máscaras hamatsa«.

El propio nombre del ser reúne el mecanismo primordial que lo define. Stanley Walens, en Feasting with Cannibals (1981), sostiene que Baxwbakwalanuksiwe es el símbolo del hambre cósmica: la fuerza que mueve a todos los seres a devorarse mutuamente para vivir, desde el salmón que las aguas del Pacífico Norte hacen ascender a los ríos hasta el ser humano que come el salmón y el ser humano que envejece y muere para volver a la tierra. En su lectura, la sociedad hamatsa traduce esta verdad cósmica del hambre —un hecho de la naturaleza más que un mal moral— en un procedimiento ritual mediante el cual el joven iniciado aprende a integrarla en la vida ordenada de la sociedad humana. La ferocidad no se combate: se domestica y se pone al servicio del linaje.

La sociedad hamatsa y la iniciación del joven noble

La sociedad ceremonial hamatsa es la más prestigiosa de las sociedades secretas de la temporada ritual invernal tsetsequa. Boas la describió con detalle en The Social Organization and the Secret Societies of the Kwakiutl Indians (1897) como una sociedad iniciática abierta únicamente a jóvenes varones de linajes nobles cuyo derecho al ingreso se transmite por herencia junto con otros privilegios ceremoniales (ʼwikʼa̱m, en kwak’wala). La iniciación completa se despliega a lo largo de meses y culmina en un potlatch de invierno en el que el iniciado, ya «domesticado», es presentado a las casas nobles reunidas y recibe el nombre ceremonial que le corresponde. Los miembros veteranos —conocidos como hamshamtsis (‘el que ha sido hamatsa antes’)— asumen la tarea colectiva de la domesticación.

El ciclo iniciático comienza con el aislamiento del joven en el bosque durante varias semanas o meses. Alejado de la casa comunal, en un refugio construido con corteza de cedro rojo junto a un arroyo apartado, el iniciado ayuna, canta y entra en contacto simbólico con las máscaras de Baxwbakwalanuksiwe que los hamshamtsis le hacen llegar en visitas rituales. Se le dice que ha sido «raptado» por el devorador y que su regreso al pueblo será el regreso de un ser transformado. La duración exacta varía según el linaje y el ritmo de las ceremonias invernales, pero el aislamiento debe completar al menos un ciclo lunar antes del regreso público. Boas (1897) transcribe los cantos de aislamiento en kwak’wala registrados por Hunt, línea por línea con traducción inglesa.

El momento coreográfico decisivo llega con el regreso al pueblo, coincidiendo con el gran potlatch de invierno organizado por el linaje del iniciado. El joven aparece «poseído»: corre por la casa ceremonial gritando la sílaba ritual «hap, hap, hap» (‘come, come, come’), muerde simbólicamente a los asistentes —de ahí la fama occidental del «canibalismo hamatsa«, frecuentemente malinterpretada— y ejecuta la danza característica en la que se aproxima a los hamshamtsis y se retira alternativamente, dramatizando el enfrentamiento entre la ferocidad primordial y la sociedad humana ordenada. La segunda variante ritual —hamshamtsis propiamente dicho, versión «domesticada» del baile— sigue en la coreografía a la aparición «salvaje» del joven y prepara el momento de la integración final.

La domesticación ritual es obra colectiva de los hamshamtsis veteranos. Mediante cantos coordinados, agua rociada ceremonialmente sobre el iniciado, tabaco quemado y la presentación sucesiva de las máscaras del cuervo, del águila y de la grulla, los veteranos «traen de vuelta» al joven a la vida social ordenada. Al concluir el ciclo, el iniciado recibe su nombre ceremonial, se incorpora oficialmente a la sociedad hamatsa y adquiere el privilegio hereditario de danzar como hamshamtsis en los ciclos tsetsequa futuros. La revitalización kwakwaka’wakw insiste en un punto que la lectura sensacionalista del siglo XIX oscureció durante décadas: el hamatsa nunca implicó canibalismo real. El simbolismo entero apunta a la transformación —del joven poseído en miembro maduro del linaje— y no al acto físico de comer carne humana. Los mordiscos rituales eran simulacros; la «carne» ofrecida en momentos determinados era pescado seco o carne de animal disfrazada. La sociedad Kwakwaka’wakw nunca practicó el canibalismo alimentario.

La prohibición canadiense (1885-1951), el asalto de 1921 y la repatriación del U’mista

En 1884 el Parlamento canadiense enmendó el Indian Act para prohibir el potlatch y otras ceremonias tradicionales de los pueblos de la Costa Noroeste, con vigencia efectiva desde 1885. La prohibición se extendió durante sesenta y seis años, hasta 1951, y afectó de manera catastrófica al sistema ritual Kwakwaka’wakw, en el que se inscribe la sociedad ceremonial hamatsa y con ella la figura de Baxwbakwalanuksiwe. Las autoridades coloniales interpretaron la representación ritual del devorador como evidencia de canibalismo literal —a pesar de que ningún antropólogo serio de la época sostuvo tal cosa— y utilizaron esa lectura como argumento para justificar la prohibición ante la opinión pública canadiense y británica. Las misiones metodistas y anglicanas de la costa apoyaron activamente la medida.

El episodio más grave llegó en diciembre de 1921. El jefe Mama̱liliḵa̱la Dan Cranmer organizó un potlatch en Village Island (isla en el archipiélago del canal Johnstone, al norte de Alert Bay) para celebrar el matrimonio de su hija Emma. Asistieron unos trescientos invitados y se distribuyeron regalos por valor de varios miles de dólares canadienses de la época. El agente indio de la zona, William Halliday, ejecutó la redada policial en enero de 1922 al frente de la Royal Canadian Mounted Police. Cuarenta y cinco personas —jefes, danzantes, tallistas, miembros veteranos de la sociedad hamatsa— fueron procesadas por infracción del Indian Act. Veintidós recibieron sentencia de prisión (dos y tres meses en la penitenciaría de Oakalla, cerca de Vancouver). El resto quedó libre a cambio de la entrega voluntaria de las máscaras y objetos ceremoniales de sus linajes.

La confiscación acumuló unas 450 piezas: máscaras hamatsa de Baxwbakwalanuksiwe y de los tres pájaros mensajeros, máscaras de otros seres del ciclo tsetsequa —entre ellas representaciones de D’sonoqua y de Sisiutl—, silbatos ceremoniales, cofres frontales, sonajeros y mantos de danza. Halliday las envió al Museo Nacional del Hombre en Ottawa (hoy Canadian Museum of History), al Museo Real de Ontario en Toronto y —tras una venta parcial— al George Gustav Heye Center del American Museum of the American Indian en Nueva York. El proceso de dispersión museística lo reconstruyó con detalle Douglas Cole en Captured Heritage: The Scramble for Northwest Coast Artifacts (University of Washington Press, Seattle, 1985), obra que documenta el mercado internacional de arte indígena de la Costa Noroeste entre 1875 y 1925 y muestra cómo las políticas coloniales operaron como mecanismo de alimentación de los grandes museos metropolitanos.

La repatriación comenzó en la década de 1970, tras el fin oficial de la prohibición en 1951 y la reactivación paulatina del potlatch y de la sociedad hamatsa. El Museo Nacional del Hombre devolvió el primer lote en 1979, con la condición de que se construyera un edificio adecuado para su conservación. El resultado fue la fundación del U’mista Cultural Society en 1974 y del U’mista Cultural Centre en Alert Bay en 1980, en el territorio tradicional de los ʼNa̱mgis. El nombre U’mista designa en kwak’wala el regreso al hogar de una persona antes cautiva —el término tradicionalmente aplicado al retorno de un guerrero capturado por otro pueblo—, ahora extendido metafóricamente al regreso de las máscaras cautivas en los museos. Nuevas devoluciones desde el Museo Real de Ontario (1988), el Museo Nacional del Hombre (1988), el British Museum (2005 y 2019) y museos privados estadounidenses han recuperado la mayor parte del corpus confiscado en 1922, aunque algunas piezas permanecen dispersas.

Para terminar

Baxwbakwalanuksiwe sigue siendo el vértice del ciclo ceremonial invernal tsetsequa en las comunidades Kwakwaka’wakw del norte de la isla de Vancouver y de la costa continental adyacente. La sociedad hamatsa, prohibida durante sesenta y seis años y sistemáticamente perseguida por el Estado canadiense entre 1885 y 1951, se restableció en la segunda mitad del siglo XX gracias al trabajo de tallistas y jefes como Willie Seaweed (1873-1967, Fort Rupert), Mungo Martin (1879-1962, restaurador del corpus tradicional en el Royal BC Museum de Victoria), Doug Cranmer (1927-2006, hijo del organizador del potlatch de 1921 confiscado), Richard Hunt (n. 1951, biznieto de George Hunt) y Beau Dick (1955-2017, cuya obra recorrió el British Museum y el Museum of Anthropology de la University of British Columbia en la década de 2010). Los potlatch contemporáneos de Fort Rupert, Alert Bay, Kingcome Inlet, Cape Mudge y Campbell River reproducen el ciclo iniciático completo con la participación de nuevos jóvenes en cada generación. James Sewid, jefe Mama̱liliḵa̱la nacido en 1913, documentó esa reactivación en su autobiografía Guests Never Leave Hungry (Yale University Press, New Haven, 1969).

Recuperar la lectura etnográfica precisa restituye al ser primordial su lugar dentro del sistema ritual Kwakwaka’wakw: no un demonio caníbal literal, sino la fuerza cósmica del hambre insaciable que la sociedad humana debe domesticar mediante el ritual de la sociedad ceremonial hamatsa. Los paralelos con otros seres caníbales del continente —el Wendigo algonquino del Escudo Canadiense, la D’sonoqua gigante de las montañas de la propia costa Kwakwaka’wakw, el Piaimá pemón de la Gran Sabana venezolana, el Tornarssuk inuit del Ártico oriental— inscriben a Baxwbakwalanuksiwe dentro de un repertorio compartido de figuras de la devoración primordial, cada una desarrollada en la tradición particular de su pueblo. La continuidad del ciclo hamatsa en los potlatch del siglo XXI, la existencia del U’mista Cultural Centre como institución de referencia para la conservación del corpus repatriado y la presencia del motivo en el arte formline contemporáneo confirman que la tradición Kwakwaka’wakw sigue vigente más de un siglo después de la publicación etnográfica de Boas.

Preguntas frecuentes

¿Quién es Baxwbakwalanuksiwe en el panteón kwakwaka’wakw?

Baxwbakwalanuksiwe (variantes ortográficas Bakhbakwalanooksiwae en Boas 1897 y Baxbakwalanuxsiwae en la ortografía kwak’wala reformada) es la figura central del panteón Kwakwaka’wakw, pueblo de la familia lingüística wakash asentado en el norte de la isla de Vancouver y la costa continental adyacente de la Columbia Británica. Su nombre suele traducirse como «el Devorador de los Hombres en el Extremo Norte del Mundo». Habita el confín septentrional del mundo, más allá del territorio humano habitable, y encarna el hambre insaciable y la violencia primordial. Su registro etnográfico procede de Franz Boas, The Social Organization and the Secret Societies of the Kwakiutl Indians (Washington, 1897), fruto del trabajo continuado con el intérprete y colaborador nativo George Hunt entre 1886 y 1933.

¿Qué es la sociedad hamatsa y cómo se relaciona con Baxwbakwalanuksiwe?

La sociedad hamatsa es la más prestigiosa de las sociedades ceremoniales de la temporada ritual invernal tsetsequa. Su iniciación reproduce la posesión simbólica del joven noble por Baxwbakwalanuksiwe, seguida de la domesticación ritual del iniciado por los miembros veteranos (hamshamtsis). El ciclo dura meses e incluye aislamiento en el bosque, aparición «salvaje» en el potlatch de invierno y reintegración social ordenada. La revitalización kwakwaka’wakw insiste en que el hamatsa nunca implicó canibalismo real: los mordiscos rituales eran simulacros y el simbolismo apunta a la transformación del joven poseído en miembro maduro de su linaje. Boas (1897) dedicó al ciclo varios centenares de páginas.

¿Qué papel juegan los tres pájaros mensajeros Gwaxwgwakwalanuksiwe, Galuxwadzuwus y Huxhukw?

Los tres pájaros mensajeros acompañan a Baxwbakwalanuksiwe en su casa cósmica del norte y son sus enviados en la ceremonia hamatsa. Gwaxwgwakwalanuksiwe es el cuervo devorador; Galuxwadzuwus es el águila devoradora; Huxhukw es la grulla larga devoradora, cuyo pico prolongado le permite quebrar los huesos del cráneo humano para sorber el cerebro. Sus máscaras —de picos alargados que pueden abrirse y cerrarse mediante cordeles operados por el danzante para producir el chasquido dramático característico— son los ejemplos más famosos del arte formline de la Costa Noroeste y forman el conjunto conocido internacionalmente como «las máscaras hamatsa».

¿Cómo afectó la prohibición canadiense del potlatch a las máscaras de Baxwbakwalanuksiwe?

La prohibición del potlatch, vigente entre 1885 y 1951 por enmienda al Indian Act, tuvo efectos devastadores sobre el sistema ritual kwakwaka’wakw. La redada policial del potlatch de Village Island de 1921, dirigida por el agente indio William Halliday, resultó en la confiscación de unas 450 piezas —incluidas las máscaras de Baxwbakwalanuksiwe y de sus tres pájaros mensajeros— y en la condena a prisión de veintidós personas. Las piezas se distribuyeron entre el Museo Nacional del Hombre en Ottawa, el Museo Real de Ontario en Toronto y el American Museum of the American Indian en Nueva York. La repatriación comenzó en 1979 con la fundación del U’mista Cultural Centre de Alert Bay en 1980.

¿Dónde se pueden ver hoy las máscaras Baxwbakwalanuksiwe?

En el U’mista Cultural Centre de Alert Bay, fundado en 1980 para albergar las piezas confiscadas en la redada de 1921 y repatriadas desde 1979; en el Museum of Anthropology de la University of British Columbia (Vancouver); en el Royal BC Museum (Victoria); en el American Museum of Natural History (Nueva York); y en las colecciones de referencia internacional del British Museum (Londres) y del Metropolitan Museum of Art (Nueva York). También pueden verse en los potlatch contemporáneos de Fort Rupert, Alert Bay, Kingcome Inlet, Cape Mudge y Campbell River, donde la sociedad hamatsa sigue practicándose cada temporada ritual invernal tsetsequa.

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