Tornarssuk, el oso polar espíritu del panteón inuit del Ártico

En síntesis. Tornarssuk —también Tornârssuk en la grafía de Knud Rasmussen y Tuurngasuk en el dialecto de Groenlandia occidental— es el gran espíritu auxiliar del angakkuq (chamán Inuit, plural angakkuit) en el pensamiento religioso circumpolar del Ártico. Su nombre se forma con la raíz tornaq (‘espíritu auxiliar’) y el sufijo aumentativo -rssuaq (‘el gran’), y designa por tanto al jefe o soberano de todos los tornait (plural de tornaq: los espíritus auxiliares que el chamán invoca en la ceremonia). La documentación etnográfica sistemática de la figura procede de Knud Rasmussen, Intellectual Culture of the Iglulik Eskimos (Report of the Fifth Thule Expedition 1921-1924, Vol. 7 No. 1, Gyldendal, Copenhagen, 1929) y de Intellectual Culture of the Copper Eskimos (Vol. 9, 1932), con una atestación temprana en Franz Boas, The Central Eskimo (Sixth Annual Report of the Bureau of American Ethnology, Washington, 1888). Tornarssuk se manifiesta al iniciado con mayor frecuencia bajo la forma de un oso polar (Nanuq) gigantesco de ojos luminosos, aunque puede adoptar también apariencia de foca, de morsa o de figura vagamente humana con rasgos animales. La evangelización luterana danesa de Groenlandia lo identificó erróneamente con el Diablo cristiano en los siglos XVIII y XIX, distorsión colonial que la etnografía posterior ha desmontado. La recuperación cultural inuit contemporánea, canalizada desde 1977 por la Inuit Circumpolar Council, ha vuelto a integrar la figura en el discurso identitario del Ártico circumpolar.

Origen culturalPueblo Inuit (singular Inuk, plural Inuit, autónimo ‘gente’), circumpolar del Ártico americano y siberiano; distribución en el Ártico canadiense (Nunavut, Nunavik/Quebec, Nunatsiavut/Labrador, Inuvialuit en los Territorios del Noroeste), Groenlandia (kalaallit), Alaska (Iñupiat del norte y Yup’ik del suroeste) y Chukotka rusa (yupik siberiano); población total estimada en unas 180.000 personas; lenguas de la familia eskaleut, principalmente el Inuktitut con variantes dialectales (Inuktun en Groenlandia noroccidental, Iñupiaq en Alaska); economía tradicional de caza marina (foca, morsa, ballena, oso polar Nanuq) y de caribú, complementada con pesca fluvial y marina
TipoEspíritu auxiliar máximo del angakkuq (chamán Inuit); nombre construido con tornaq (espíritu auxiliar individual) y sufijo aumentativo -rssuaq (‘el gran’); jefe del conjunto de los tornait; potencia numinosa ambivalente asociada de manera preferente al oso polar (Nanuq), aunque también a la foca y a la morsa; figura comparable en la tipología chamánica circumpolar con los grandes espíritus auxiliares de los pueblos túnguses y buriatos de Siberia meridional
Función míticaFuente última del poder chamánico del angakkuq: en el ritual de iniciación, el candidato es ‘devorado’ simbólicamente por Tornarssuk (bajo la forma del oso polar espiritual) y ‘renacido’ con la qaumaneq (luz interior, vista chamánica); tras la iniciación, el nuevo angakkuq puede convocar a Tornarssuk como espíritu auxiliar principal en las ceremonias de curación, de adivinación, de propiciación climática y de viaje al mundo submarino para tratar con Sedna / Nuliajuk / Takánakapsâluk, la diosa del mar; potencia paralela y complementaria a Sila (aire y orden cósmico) y a Sedna (mar y animales marinos) dentro del orden espiritual Inuit
AtestaciónFranz Boas, The Central Eskimo (Sixth Annual Report of the Bureau of American Ethnology, Washington, 1888); Knud Rasmussen, Intellectual Culture of the Iglulik Eskimos (Report of the Fifth Thule Expedition 1921-1924, Vol. 7 No. 1, Gyldendal, Copenhagen, 1929), fuente central; Knud Rasmussen, Intellectual Culture of the Copper Eskimos (Vol. 9, Gyldendal, Copenhagen, 1932); Knud Rasmussen, The Netsilik Eskimos: Social Life and Spiritual Culture (Vol. 8 Nos. 1-2, Gyldendal, Copenhagen, 1931); Kaj Birket-Smith, The Eskimos (Methuen, London, 1936); Ann Fienup-Riordan, Boundaries and Passages: Rule and Ritual in Yup’ik Eskimo Oral Tradition (University of Oklahoma Press, Norman, 1994); Bernard Saladin d’Anglure, diversos estudios sobre chamanismo Inuit publicados entre 1970 y 2010
Vigencia hoyEl chamanismo Inuit tradicional está en gran parte reemplazado por el cristianismo tras la evangelización luterana danesa en Groenlandia (siglos XVIII-XIX), moraviana en Labrador (desde 1771), anglicana y católica en el Ártico canadiense y ortodoxa/luterana en Alaska; los angakkuit practicantes con formación tradicional completa son excepcionales en el siglo XXI; pero la Inuit Circumpolar Council (fundada en 1977, oficinas en Nuuk, Iqaluit, Anchorage y Chukotka) y los movimientos de revitalización cultural inuit desde los años setenta han vuelto a valorar figuras como Tornarssuk en el discurso identitario contemporáneo; la palabra sigue viva en el Inuktitut con la acepción básica de ‘gran espíritu’ o ‘ser espiritual poderoso’

La atestación etnográfica sistemática de Tornarssuk pertenece a la primera mitad del siglo XX, aunque una mención anterior aparece en Franz Boas, The Central Eskimo (Sixth Annual Report of the Bureau of American Ethnology, Washington, 1888). Boas realizó su trabajo de campo en la tierra de Baffin durante 1883-1884 y registró la figura como uno de los grandes espíritus del panteón Inuit, con la observación temprana de que las autoridades misioneras danesas de Groenlandia habían identificado a Tornarssuk con el Diablo cristiano, identificación que Boas ya trataba con reserva metodológica al considerarla una interpretación colonial ajena al sistema religioso Inuit. El registro de Boas es breve y programático: presenta el nombre, su rango entre los espíritus y su asociación preferente con el oso polar Nanuq, sin llegar todavía a la elaboración conceptual completa que ofrecerían los informantes chamánicos décadas después.

La documentación central procede de Knud Rasmussen y de la Quinta Expedición Thule (1921-1924). El explorador y etnógrafo danés-groenlandés —hijo de un pastor luterano danés y de una madre inuit-groenlandesa, hablante nativo de kalaallisut— recorrió el Ártico americano desde Groenlandia hasta el estrecho de Bering para estudiar la unidad cultural del pueblo Inuit. La ventaja lingüística respecto de los etnógrafos anteriores, incluido Boas, fue decisiva: Rasmussen podía recoger los testimonios de los angakkuit sin recurrir a intérpretes bilingües, con precisión terminológica y sensibilidad al contexto ritual. Su registro de Tornarssuk aparece en dos volúmenes principales del corpus de la expedición: Intellectual Culture of the Iglulik Eskimos (Report of the Fifth Thule Expedition 1921-1924, Vol. 7 No. 1, Gyldendal, Copenhagen, 1929), con el testimonio del angakkuq Aua sobre el ritual de iniciación chamánica, y Intellectual Culture of the Copper Eskimos (Vol. 9, Gyldendal, Copenhagen, 1932), con variantes recogidas entre los Inuit del cobre del actual Kitikmeot. Rasmussen añadió en The Netsilik Eskimos: Social Life and Spiritual Culture (Vol. 8 Nos. 1-2, 1931) datos comparativos de la región de Pelly Bay.

La etnografía posterior amplió el marco establecido por Rasmussen sin desmentirlo. Kaj Birket-Smith, en The Eskimos (Methuen, London, 1936; reedición 1959), sistematizó el conjunto del complejo chamánico Inuit y situó a Tornarssuk en la tipología comparada del chamanismo circumpolar, con paralelos entre los grandes espíritus auxiliares de los pueblos túnguses y buriatos del sur de Siberia. Ann Fienup-Riordan, en Boundaries and Passages: Rule and Ritual in Yup’ik Eskimo Oral Tradition (University of Oklahoma Press, Norman, 1994), estudió las correspondencias entre los Yup’ik del suroeste de Alaska, donde figuras del mismo orden reciben nombres distintos con funciones análogas. Los trabajos de Bernard Saladin d’Anglure y de la escuela canadiense contemporánea de estudios inuit han completado el análisis con material recogido en los años setenta, ochenta y noventa en Nunavik y Nunavut, siempre con el corpus de Rasmussen como referencia primaria.

El gran espíritu auxiliar del angakkuq inuit

El chamanismo Inuit se organiza en torno a la figura del angakkuq (plural angakkuit), especialista ritual capaz de dialogar con los espíritus, curar enfermedades, adivinar el paradero de los animales de caza, viajar en trance al mundo submarino de Sedna y propiciar el retorno del buen tiempo cuando el clima se ha vuelto hostil a la comunidad. Cada angakkuq dispone de un conjunto de espíritus auxiliares —los tornait, plural de tornaq— que le prestan su fuerza en la ceremonia; los tornait pueden ser almas de animales, espíritus de lugar, antepasados chamánicos, o entidades numinosas no clasificables en las categorías anteriores. Tornarssuk, con el sufijo aumentativo -rssuaq, es el jefe del conjunto: el gran tornaq, el espíritu auxiliar por excelencia, la potencia máxima del sistema.

La forma más frecuente de aparición de Tornarssuk es la del oso polar (Nanuq) gigantesco. Rasmussen (1929) registró entre los iglulik la descripción de un oso blanco de proporciones sobrehumanas, con ojos que despiden luz propia, que se acerca al iniciado en la soledad del hielo. Las variantes documentadas admiten también la forma de foca de gran tamaño, de morsa, y en algunos relatos una figura vagamente humana con hocico y garras del oso; la ambivalencia formal es característica de los grandes espíritus del complejo chamánico circumpolar, donde el límite entre lo humano y lo animal se difumina en el rango superior del sistema. Los cazadores Inuit tradicionales trataban al oso polar ordinario con extremo cuidado ritual precisamente por esta homología: cazar mal a un Nanuq podía ofender al gran espíritu que en última instancia lo respalda, con la consecuencia de una mala racha de caza prolongada.

Tornarssuk vive, según las tradiciones registradas por Rasmussen, en las profundidades del hielo eterno o en el mundo submarino asociado con Sedna. La topografía espiritual Inuit del Ártico central asigna a las grandes potencias una localización precisa: Sila —el aire, el clima, el orden cósmico— cubre y envuelve todo; Sedna administra el mar y los animales marinos desde su morada submarina; Tornarssuk se mueve entre el hielo y las profundidades y aparece al iniciado con la fuerza del oso. Los tres constituyen los polos mayores del sistema, con centenares de espíritus menores —los tornait individuales de cada angakkuq, las almas animales, los espíritus locales— distribuidos entre ellos. La distribución no es jerárquica en el sentido de una pirámide teocrática, sino más bien un reparto de dominios: cada gran potencia rige un ámbito propio y el angakkuq trata con ellas según el problema ritual que la comunidad le presenta.

El vínculo entre el angakkuq y Tornarssuk se establece de modo personal e individual: cada chamán, tras la iniciación, mantiene una relación específica con el gran espíritu que le acompaña durante toda su vida ritual. Rasmussen (1929) transcribió el nombre secreto del Tornarssuk personal de Aua, el angakkuq iglulik principal informante del volumen VII, con la observación de que revelarlo en el contexto etnográfico requería un cuidado ceremonial que el propio Aua administró en la conversación. La transmisión chamánica se realizaba de un angakkuq maestro a un candidato joven a lo largo de un aprendizaje de varios años, con Tornarssuk como fuente última de la potencia transmitida. La ruptura de esta cadena de transmisión, provocada por la evangelización sistemática de los siglos XVIII a XX, es uno de los rasgos principales del quiebre del sistema chamánico Inuit tradicional.

La iniciación chamánica y el encuentro con el oso polar espiritual

La iniciación del angakkuq es el momento crítico en el que Tornarssuk se manifiesta al candidato y le transmite la potencia chamánica. El proceso, documentado por Rasmussen (1929) entre los iglulik y por Rasmussen (1932) entre los Inuit del cobre, ocupa varios años de aprendizaje bajo la dirección de un angakkuq maestro, con un episodio central de aislamiento prolongado y de contacto directo con el gran espíritu. El candidato es enviado durante un período de treinta días o más a una zona apartada del hielo, sin comida ni compañía humana, y debe permanecer allí hasta que el espíritu se le manifieste. La experiencia se describe en las fuentes como una muerte simbólica seguida de un renacimiento con las capacidades chamánicas activadas.

El testimonio clásico procede del chamán Igjugarjuk, informante de Rasmussen en la región caribou del interior de Kivalliq, cuya narración de la propia iniciación aparece transcrita en Intellectual Culture of the Iglulik Eskimos (1929) y ha sido citada de manera reiterada por la etnografía posterior. Igjugarjuk describió su encierro invernal de treinta días en un iglú apartado, con solo agua y algunos bocados de carne por sustento, y el momento en el que un gran espíritu —identificado en la variante regional con la potencia que corresponde a Tornarssuk— se le apareció en forma animal para transmitirle el poder chamánico. La escena admite una lectura estandarizada del ritual de iniciación por muerte simbólica que Mircea Eliade, en Le chamanisme et les techniques archaïques de l’extase (Payot, Paris, 1951), analizó como pieza central del complejo chamánico circumpolar, con paralelos en Siberia central, Mongolia y el norte de Escandinavia.

El elemento característico de la iniciación Inuit es el devoramiento simbólico por el oso polar espiritual. Rasmussen (1929) registró entre los iglulik la escena en la que el candidato ve venir hacia sí al gran oso blanco, es alcanzado por sus mandíbulas y experimenta la destrucción sensorial completa del propio cuerpo; a continuación, los huesos se reordenan, la carne se recompone y el iniciado se levanta con la qaumaneq, la luz interior que constituye el sello del angakkuq auténtico. La qaumaneq se describe en las fuentes como una capacidad de visión sobrenatural: el angakkuq puede ver en la oscuridad, distinguir a los seres espirituales invisibles a los ojos ordinarios, discernir las causas ocultas de las enfermedades y adivinar el paradero de los animales de caza incluso a gran distancia. Sin la qaumaneq, el chamán no dispone de las facultades operativas que su función ritual requiere.

Tras la iniciación, el angakkuq puede convocar a Tornarssuk en las ceremonias colectivas. El ritual estándar registrado por Rasmussen incluye el uso del tambor chamánico (qilaut en Inuktitut), el canto en trance, la atadura ritual del cuerpo del angakkuq con correas para que el espíritu pueda ‘trabajar’ con él sin ser expulsado por movimientos involuntarios, y el diálogo con la audiencia comunitaria que asiste a la ceremonia. En los casos más complejos —una hambruna prolongada, una enfermedad grave que no cede, la desaparición inexplicable de los animales de caza—, el angakkuq emprendía un viaje espiritual al fondo del mar para tratar con Sedna, con Tornarssuk como espíritu que sostiene el viaje y garantiza el regreso al mundo de los vivos. La fabricación ritual de tupilaq (efigies chamánicas de acción hostil, documentadas sobre todo en Groenlandia oriental) forma parte del mismo repertorio, con el gran espíritu como fuente de la potencia empleada.

El sincretismo colonial danés y las recuperaciones contemporáneas

La evangelización luterana danesa de Groenlandia comenzó en 1721 con la misión del pastor Hans Egede, nacido en Harstad (Noruega) y enviado por la corona danesa a establecer una presencia cristiana en la costa occidental de la isla. En las décadas siguientes, los misioneros daneses aprendieron el kalaallisut y elaboraron un vocabulario cristiano en la lengua indígena, con la traducción del catecismo luterano, del Padrenuestro y de fragmentos escogidos del Nuevo Testamento. En ese proceso, Tornarssuk fue identificado con el Diablo cristiano por decisión terminológica de los misioneros, que buscaban un equivalente indígena para la figura del adversario de Dios. La elección se basó en la aparente ambivalencia moral del gran espíritu chamánico y en su potencia manifestada bajo formas animales —el oso, la foca, la morsa—, elementos que los misioneros interpretaron como signos de una naturaleza demoníaca desde la matriz teológica luterana.

La distorsión colonial ha sido desmontada por la etnografía académica del siglo XX. Boas (1888) ya advirtió que la identificación entre Tornarssuk y el Diablo era una superposición del vocabulario misionero sobre un sistema religioso Inuit con una lógica distinta. Rasmussen (1929, 1932), con la ventaja de hablar el kalaallisut como lengua materna y de disponer del acceso directo a los angakkuit del Ártico central, mostró que en el sistema chamánico Inuit Tornarssuk no es una figura ‘mala’ en el sentido cristiano, sino una potencia ambivalente cuya intervención puede ser benéfica o destructiva según el uso ritual y la calidad de la relación establecida con el angakkuq. La comparación con los grandes espíritus auxiliares del chamanismo túnguse y buriato del sur de Siberia respalda la interpretación: se trata de una figura estructuralmente equivalente, ajena a la dicotomía cristiana entre el bien y el mal, y perteneciente a un orden ritual donde los conceptos de sanción moral operan con otras coordenadas.

El impacto de la evangelización sobre las prácticas chamánicas Inuit fue profundo. En Groenlandia, la conversión luterana avanzó a lo largo del siglo XVIII y culminó en el XIX, con la desaparición gradual de los angakkuit practicantes con formación tradicional completa. La misión moraviana se instaló en Labrador desde 1771 con una dinámica similar. En el Ártico canadiense, la evangelización anglicana —a través de la Church Missionary Society desde 1876— y católica —a través de los oblatos de María Inmaculada desde principios del siglo XX— alcanzó su punto álgido en la primera mitad del siglo XX. En Alaska, el trabajo de las misiones ortodoxa rusa, moraviana, presbiteriana y católica cubrió el territorio a lo largo de los siglos XIX y XX. El resultado fue la práctica extinción del sistema chamánico completo, aunque elementos residuales —fórmulas de caza, tabúes menstruales, atenciones rituales al oso polar y a la foca— persistieron en muchas comunidades hasta bien entrado el siglo XX.

La recuperación cultural inuit contemporánea se activó desde los años setenta. La fundación en 1977 de la Inuit Circumpolar Council —con oficinas en Nuuk (Groenlandia), Iqaluit (Canadá), Anchorage (Alaska) y Chukotka (Federación Rusa)— dio a los pueblos Inuit un foro común de representación y un marco institucional para la revitalización de la lengua, del arte y del pensamiento religioso tradicional. Figuras como Tornarssuk han vuelto a aparecer en el discurso identitario inuit contemporáneo, en la producción literaria y artística —desde la escultura tradicional en piedra jabón hasta el cine, la novela y el teatro contemporáneos— y en la reflexión sobre la relación entre el pueblo Inuit y su medio ambiente ártico. La palabra sigue viva en el Inuktitut del siglo XXI con la acepción básica de ‘gran espíritu’ o ‘ser espiritual poderoso’, integrada en el vocabulario común de la lengua sin la carga demonológica que la misión cristiana intentó imponerle.

Una mirada final

La figura de Tornarssuk atraviesa casi siglo y medio de documentación etnográfica —desde Boas en 1888 hasta las etnografías Yup’ik de Fienup-Riordan en 1994 y los trabajos contemporáneos de la escuela canadiense de estudios inuit— con un núcleo semántico estable: el gran espíritu auxiliar del angakkuq, jefe de los tornait, potencia numinosa asociada de manera preferente al oso polar Nanuq, presente en el ritual de iniciación chamánica bajo la escena del devoramiento y del renacimiento con la qaumaneq. La distorsión colonial que lo identificó con el Diablo cristiano no ha sobrevivido al análisis etnográfico del siglo XX, que devolvió la figura a su marco propio dentro del complejo chamánico circumpolar, con paralelos tipológicos en los grandes espíritus auxiliares de los pueblos túnguses y buriatos de Siberia meridional.

El corpus de Rasmussen —los diez volúmenes del Report of the Fifth Thule Expedition 1921-1924 publicados en Copenhague entre 1927 y 1952— sostiene el peso principal del testimonio sobre Tornarssuk y sobre el conjunto del pensamiento religioso Inuit clásico. Las palabras del angakkuq Aua entre los iglulik, del chamán Igjugarjuk entre los caribou y de los informantes del Ártico del cobre siguen siendo la referencia obligada para el estudio de la figura. La comparación con el Wendigo algonquino del subártico canadiense en su registro espiritual, o con figuras animales sagradas de otros pueblos árticos y subárticos, sitúa a Tornarssuk en el marco tipológico del chamanismo circumpolar sin diluir su especificidad Inuit ni la carga semántica precisa del nombre en la lengua Inuktitut. Las recuperaciones culturales inuit contemporáneas —desde la Inuit Circumpolar Council hasta las escuelas bilingües de Nunavut y las expresiones artísticas de Nuuk, Iqaluit y Anchorage— mantienen viva la referencia en el siglo XXI, en diálogo con la producción literaria, cinematográfica y académica inuit del presente.

Preguntas frecuentes

¿Qué es Tornarssuk en el pensamiento inuit?

Tornarssuk es el gran espíritu auxiliar del angakkuq (chamán inuit), jefe del conjunto de los tornait (espíritus auxiliares plurales). Su nombre se construye con la raíz tornaq (‘espíritu auxiliar’) y el sufijo aumentativo -rssuaq (‘el gran’). Aparece al chamán en la ceremonia y en el ritual de iniciación, con la forma preferente de un oso polar (Nanuq) gigantesco de ojos luminosos, aunque admite también la forma de foca, de morsa y de figura vagamente humana con rasgos animales. Es una de las tres potencias mayores del sistema religioso inuit, junto con Sila y Sedna, documentadas por Knud Rasmussen en la Quinta Expedición Thule (1921-1924).

¿Cómo aparece Tornarssuk al iniciado en la iniciación chamánica?

Según el registro de Knud Rasmussen (1929) entre los iglulik, el candidato a angakkuq pasa un aislamiento de treinta días o más en el hielo, con ayuno estricto, hasta que el gran espíritu se le manifiesta. Tornarssuk se presenta bajo la forma del oso polar Nanuq gigantesco, alcanza al iniciado con las mandíbulas y produce el devoramiento simbólico del cuerpo; los huesos se reordenan, la carne se recompone y el iniciado renace con la qaumaneq (luz interior, vista chamánica). Desde entonces puede convocar a Tornarssuk como espíritu auxiliar principal en las ceremonias colectivas de curación, adivinación y viaje al mundo submarino de Sedna.

¿Por qué los misioneros daneses lo identificaron con el Diablo cristiano?

La misión luterana danesa dirigida por Hans Egede se instaló en Groenlandia en 1721 y elaboró en las décadas siguientes un vocabulario cristiano en la lengua kalaallisut. Los misioneros identificaron a Tornarssuk con el Diablo por decisión terminológica, buscando un equivalente indígena para la figura del adversario de Dios en el catecismo luterano; se basaron en la ambivalencia moral del gran espíritu y en sus formas animales. La etnografía académica del siglo XX (Boas 1888, Rasmussen 1929 y 1932) desmontó la identificación: en el sistema chamánico inuit Tornarssuk es una potencia ambivalente ajena a la dicotomía cristiana entre el bien y el mal.

¿Cómo se relaciona Tornarssuk con Sila y con Sedna?

Tornarssuk, Sila y Sedna forman las tres potencias mayores del pensamiento religioso inuit clásico documentado por Rasmussen. Sila —el aire, el clima, el orden cósmico— cubre y envuelve todo; Sedna (también Nuliajuk o Takánakapsâluk) administra el mar y los animales marinos desde su morada submarina; Tornarssuk vive entre el hielo y las profundidades y aparece al angakkuq bajo la forma del oso polar. Los tres son complementarios y no jerárquicos: cada uno rige un dominio específico, y el angakkuq trata con ellos según el problema ritual que la comunidad le presenta. Las tres figuras han sido registradas en Nunavut, Groenlandia y Alaska con variantes locales.

¿Sigue vigente Tornarssuk en el siglo XXI?

El chamanismo inuit tradicional está en gran parte reemplazado por el cristianismo tras la evangelización luterana danesa en Groenlandia (siglos XVIII-XIX), moraviana en Labrador (desde 1771), anglicana y católica en el Ártico canadiense y ortodoxa/luterana en Alaska. Los angakkuit con formación tradicional completa son excepcionales en el siglo XXI. Pero la Inuit Circumpolar Council (fundada en 1977, oficinas en Nuuk, Iqaluit, Anchorage y Chukotka) y los movimientos de revitalización cultural inuit desde los años setenta han vuelto a valorar figuras como Tornarssuk en el discurso identitario contemporáneo; la palabra sigue viva en el Inuktitut con la acepción básica de ‘gran espíritu’ o ‘ser espiritual poderoso’.

Deja un comentario