Make-make, el creador supremo del panteón rapa nui

En breve. Make-make —transliterado también Makemake en fuentes anglófonas— es la deidad suprema del panteón rapa nui, creador de la humanidad de la isla y dios de las aves marinas. La figura fue registrada de forma sistemática por primera vez por Katherine Routledge en The Mystery of Easter Island: The Story of an Expedition (Hazell/Sifton, London, 1919), fruto de la expedición Mana que la investigadora británica dirigió a Rapa Nui entre 1914 y 1915. Recibió tratamiento etnográfico completo con Alfred Métraux en Ethnology of Easter Island (Bishop Museum Bulletin 160, Honolulu, 1940), tras la expedición franco-belga 1934-1935 que Métraux realizó junto con el arqueólogo belga Henri Lavachery. Quedó sistematizada en La Tierra de Hotu Matu’a: Historia y Etnología de la Isla de Pascua del padre capuchino Sebastian Englert (Universidad de Chile, Santiago, 1948), redactada durante los años de residencia del misionero en Hanga Roa entre 1935 y 1969. En la tradición registrada por estas fuentes, Make-make creó a los primeros seres humanos rapa nui tras mirar su propio reflejo en una calabaza de agua; protege al manutara (gaviotín Sula) que nidifica en el islote de Motu Nui; y encabeza el culto del tangata manu (hombre pájaro) documentado en la aldea ceremonial de Orongo, sobre el borde del volcán Rano Kau. Sus petroglifos son los más numerosos del arte rupestre de la isla —el investigador Georgia Lee catalogó unas 470 representaciones en The Rock Art of Easter Island (Institute of Archaeology, UCLA, Los Angeles, 1992)— con la característica cabeza de ojos grandes y boca dentada. El pueblo rapa nui, unas 7.750 personas censadas en la isla en 2017, mantiene la figura como referente central del renacimiento cultural iniciado en la década de 1990.

Origen culturalPueblo rapa nui de la isla del mismo nombre (nombre castellano: Isla de Pascua, del bautismo del navegante holandés Jacob Roggeveen el domingo de Pascua de 1722); isla volcánica de 163 km² situada a 3.700 km de la costa chilena continental (Valparaíso) y a 2.075 km de Pitcairn, la tierra habitada más cercana; anexada por Chile en 1888 tras el tratado firmado por el ariki Atamu Tekena; lengua vananga Rapa Nui (también re’o Rapa Nui), del grupo polinesio oriental —subgrupo Marquesas junto con marquesano y mangarevano—, aislada durante ochocientos años tras el poblamiento inicial; población actual de aproximadamente 7.750 habitantes según el censo de Chile de 2017, con un 50-60% de ascendencia rapanui; capital Hanga Roa; territorio integrado al Parque Nacional Rapa Nui declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1995; economía tradicional de horticultura de kumara (batata), taro, ñame y plátano, con recolección de aves marinas y pesca costera; sistema social precolonial organizado en diez u once mata (clanes) divididos entre Mata Nui (noroeste) y Mata Iti (sudeste), presididos por el ariki mau del linaje Miru descendiente directo del ancestro fundador Hotu Matu’a
TipoDeidad suprema y creadora del panteón rapa nui; dios del mar, de las aves marinas y de la fertilidad humana; nombre transliterado en la ortografía moderna como Make-make, en la variante Makemake de las fuentes anglófonas del siglo XIX y en la transcripción francesa Maké-Maké del expediente Métraux; iconografía característica con rostro de ojos grandes circulares, boca prominente con dientes marcados y, en las variantes de cuerpo entero, cabeza desproporcionada sobre torso pequeño; los petroglifos que lo representan son los más numerosos del corpus rupestre insular, con concentración máxima en la aldea ceremonial de Orongo, sobre el borde del cráter del volcán Rano Kau; comparable en la función creadora con figuras primordiales de otras tradiciones polinesias, aunque sin equivalente directo en el panteón polinesio occidental de Tangaroa y Hina, con quienes convive en el corpus rapa nui tardío
Función míticaCrea a los primeros seres humanos rapa nui tras mirar su propio reflejo en una calabaza de agua (variante del origen por reflejo); en la variante alternativa recogida por Englert, fertiliza a la primera mujer modelada con arcilla; protege al manutara (gaviotín Sula) que llega cada septiembre a nidificar en el islote de Motu Nui frente al acantilado sur; preside la competencia anual del tangata manu, en la que los hopu (nadadores representantes) de los matato’a (guerreros) descienden el acantilado de Orongo, cruzan a nado hasta Motu Nui y esperan al primer huevo del manutara; el vencedor entrega el makohi (huevo del gaviotín) a su patrón, quien recibe durante un año el título de tangata manu, encarnación viva del propio Make-make; en su función marina, gobierna la pesca costera y los recursos del arrecife; recibe ofrendas de aves, pescado y cráneos rituales en los ahu (plataformas ceremoniales) y en las viviendas de piedra de Orongo
AtestaciónKatherine Routledge, The Mystery of Easter Island: The Story of an Expedition (Hazell, Watson & Viney / Sifton, Praed & Co., London, 1919), primera etnografía sistemática moderna, fruto de la expedición Mana 1914-1915; Alfred Métraux, Ethnology of Easter Island (Bishop Museum Bulletin 160, Bernice P. Bishop Museum, Honolulu, 1940), y en versión divulgativa L’île de Pâques (Gallimard, París, 1941), tras la expedición franco-belga 1934-1935 con Henri Lavachery; Sebastian Englert, La Tierra de Hotu Matu’a: Historia y Etnología de la Isla de Pascua (Universidad de Chile, Santiago, 1948), fruto de la residencia del misionero capuchino en Hanga Roa 1935-1969; Thomas Barthel, Grundlagen zur Entzifferung der Osterinselschrift (Cram, De Gruyter, Hamburgo, 1958), sobre el corpus rongorongo; Grant McCall, Rapanui: Tradition and Survival on Easter Island (University of Hawaii Press, Honolulu, 1980); Georgia Lee, The Rock Art of Easter Island: Symbols of Power, Prayers to the Gods (Institute of Archaeology, University of California, Los Angeles, 1992); Jo Anne Van Tilburg, Easter Island: Archaeology, Ecology, and Culture (Smithsonian Institution Press, Washington, 1994); Steven Roger Fischer, Island at the End of the World: The Turbulent History of Easter Island (Reaktion Books, London, 2005)
Vigencia hoyFigura identitaria central del pueblo rapa nui contemporáneo desde el renacimiento cultural iniciado en la década de 1990; sus petroglifos en la aldea ceremonial de Orongo son visitados anualmente por unos 100.000 turistas como parte del Parque Nacional Rapa Nui, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1995 y transferido a la administración de la comunidad rapa nui mediante la compañía indígena Ma’u Henua desde 2016; presente en el arte contemporáneo insular (pintura, escultura en toromiro replantado, grabado en piedra), en los tatuajes tradicionales (tatu) recuperados por los talleres de Hanga Roa, en la danza y el canto del festival anual Tapati Rapa Nui celebrado desde 1968, y en el discurso identitario del Consejo de Ancianos (Honui) y de las organizaciones territoriales rapanui; reproducido masivamente como motivo iconográfico en artesanía, camisetas y postales del mercado turístico; motivo oficial del Congreso Nacional de la Cultura Rapa Nui; asociado desde 2008 al planeta enano transneptuniano Makemake, descubierto en 2005 y nombrado ese año por la Unión Astronómica Internacional

Make-make es la deidad suprema del panteón del pueblo rapa nui, habitante único de la isla del mismo nombre (Isla de Pascua en castellano, Easter Island en inglés) desde el poblamiento polinesio inicial. La isla, de 163 km² de superficie y origen enteramente volcánico, se encuentra en el sudeste del Pacífico a 3.700 km de la costa chilena continental de Valparaíso y a 2.075 km del atolón habitado más cercano (Pitcairn), lo que la convierte en uno de los lugares habitados más aislados del planeta. La lengua propia, vananga Rapa Nui, pertenece al grupo polinesio oriental —subgrupo Marquesas junto con marquesano y mangarevano— y se desarrolló en aislamiento durante los ochocientos años que mediaron entre la llegada de los primeros colonos polinesios (fechada por la arqueología en el rango 1200 d.C., con algunos autores planteando ventanas alternativas entre 800 y 1200 d.C.) y el contacto europeo con el desembarco de Jacob Roggeveen el domingo de Pascua de 1722. Chile anexó la isla en 1888 tras el tratado firmado por el ariki Atamu Tekena, y hoy la población es de unas 7.750 personas censadas en 2017, con un 50-60% de ascendencia rapanui.

La primera etnografía sistemática moderna de Make-make se debe a Katherine Routledge (1866-1935), antropóloga británica formada en Somerville College (Oxford), que dirigió con su marido William Scoresby Routledge la expedición Mana a Rapa Nui entre marzo de 1914 y agosto de 1915. Los diecisiete meses de trabajo de campo, con sesiones prolongadas junto al informante Juan Tepano —hijo de un jefe rapa nui del linaje Miru y principal intérprete de los ancianos de Hanga Roa—, permitieron a Routledge recoger las genealogías completas de los diez mata (clanes) rapa nui, transcribir el corpus mítico central y catalogar los principales sitios ceremoniales de la isla. Los resultados se publicaron en The Mystery of Easter Island: The Story of an Expedition (Hazell, Watson & Viney / Sifton, Praed & Co., London, 1919), obra que ha permanecido como fuente de referencia obligada. Routledge documenta a Make-make como la deidad principal del culto insular y describe la ceremonia del tangata manu con testimonios de rapanui ancianos que habían participado directamente en las últimas competencias del siglo XIX, antes de la abolición del culto por los misioneros catequistas en 1866-1867.

La segunda etnografía de referencia se debe a Alfred Métraux (1902-1963), antropólogo suizo formado en la Escuela de Altos Estudios de París, que llegó a Rapa Nui en julio de 1934 con el arqueólogo belga Henri Lavachery a bordo del buque escuela franco-belga Rigault de Genouilly. Los cinco meses de trabajo de campo permitieron a Métraux completar el registro de Routledge y publicar el corpus definitivo en Ethnology of Easter Island (Bishop Museum Bulletin 160, Bernice P. Bishop Museum, Honolulu, 1940), obra en que Make-make aparece calificado como «el dios central del panteón rapa nui». El padre capuchino Sebastian Englert (Dillingen an der Donau 1888 – Hanga Roa 1969), residente en la isla desde 1935 hasta su muerte y párroco de la Iglesia Santa Cruz de Hanga Roa, cerró la trilogía etnográfica clásica con La Tierra de Hotu Matu’a: Historia y Etnología de la Isla de Pascua (Universidad de Chile, Santiago, 1948), obra en castellano que sistematizó las genealogías, los mitos y el vocabulario ceremonial del pueblo rapa nui. La combinación de estas tres etnografías —Routledge 1919, Métraux 1940, Englert 1948— es la base documental sobre la que se lee el corpus mítico de Make-make hoy.

El creador supremo y dios de las aves marinas

El corpus registrado por Routledge (1919), Métraux (1940) y Englert (1948) presenta a Make-make como la deidad creadora suprema del panteón rapa nui. En la variante más extendida del mito de creación, recogida de informantes ancianos en Hanga Roa en la década de 1910 y confirmada por Métraux dos décadas después, Make-make se sintió solo en el principio de los tiempos y quiso tener compañía. Miró su propio reflejo en una calabaza llena de agua (ipu-a-vai) y el reflejo se transformó en un pájaro que voló hacia él; el pájaro le habló y le hizo ver su necesidad de crear a otros. Make-make tomó tierra roja de la isla, la modeló y sopló sobre ella; nació así el primer hombre rapa nui. En una variante posterior recogida por Englert, la primera mujer nació de la unión de Make-make con la tierra fecundada.

La variante del reflejo tiene un valor semántico central en el corpus rapa nui documentado por Métraux (1940). El mito plantea el origen como reconocimiento de la propia imagen que el dios necesita para producir al otro, en lugar de acto solitario de una deidad ya completa. Englert (1948) recuerda que la palabra rapa nui para «espejo» era henua kite (literalmente «tierra que se ve»), y que la superficie del agua funcionaba como espejo primordial en el pensamiento insular; el mito del reflejo en la calabaza sería la versión religiosa de esa asociación cotidiana entre agua, imagen y visión. La cabeza de ojos grandes que caracteriza los petroglifos de Make-make —ojos desproporcionadamente circulares y prominentes— ha sido leída por Georgia Lee (1992) como referencia iconográfica directa al episodio del reflejo: el dios que se mira y se ve.

La función marina de Make-make aparece asociada a las aves que nidifican estacionalmente en los islotes frente al acantilado sur de la isla —Motu Nui, Motu Iti y Motu Kao Kao—. Cada septiembre, con el inicio de la primavera austral en el hemisferio sur, el manutara (gaviotín Sula) regresa a nidificar en Motu Nui; el makohe (fragata, Fregata minor) también aparece en el ciclo ritual. Routledge (1919) documentó que la protección de estas aves era prerrogativa directa de Make-make: durante la temporada de nidificación, los ariki imponían un tapu (tabú polinesio) que prohibía la caza de aves y la recolección de huevos fuera del ritual del tangata manu. La transgresión del tapu traía enfermedad y sequía. Métraux (1940) glosa esta prerrogativa como marca de la especialización del panteón rapa nui, en el que las funciones marinas y aviares se concentraron en Make-make, mientras que otras deidades polinesias clásicas —el Tangaroa de Tahití y Nueva Zelanda, la Hina lunar— quedaron marginales en el corpus insular.

El panteón rapa nui tardío incluye, junto con Make-make, un conjunto de deidades secundarias: Hina como madre lunar, Tangaroa como dios marino menor (Métraux 1940 documenta un episodio en que Tangaroa llega a la isla en forma de foca y es sacrificado), y Uoke, el gigante levantador de la tierra que provocó el hundimiento del continente originario. El linaje sacerdotal, los ivi atua, custodiaba el conocimiento ritual asociado a Make-make y transmitía la genealogía de las invocaciones. La ausencia de un templo cerrado dedicado en exclusiva a la deidad —los ahu ceremoniales servían para el culto ancestral colectivo, no específicamente para Make-make— indica que su culto era territorial y estacional, con máxima concentración en el santuario elevado de Orongo durante los meses de la nidificación del manutara.

El culto del Tangata Manu y los petroglifos de Orongo

La aldea ceremonial de Orongo, situada en el borde noroeste del cráter del volcán Rano Kau en el extremo sudoeste de la isla, es el santuario mayor del culto de Make-make. Construida en el rango de los siglos XVI-XVII y en uso hasta 1867, la aldea consta de 53 hare paenga («casas-barca») de piedra semienterradas, orientadas hacia el precipicio de trescientos metros sobre el que se ven los tres islotes marinos —Motu Nui, Motu Iti, Motu Kao Kao— donde nidifica el manutara. Routledge (1919) fue la primera etnógrafa moderna en documentar sistemáticamente Orongo, y Métraux (1940) completó el registro con notas de Lavachery sobre los petroglifos y los espacios rituales interiores. Las paredes rocosas del entorno están cubiertas con petroglifos, y el conjunto es hoy la zona mejor conservada del arte rupestre del Pacífico polinesio.

El culto del tangata manu (hombre pájaro) que se celebraba anualmente en Orongo fue documentado con detalle por Routledge (1919) a partir de testimonios directos de ancianos rapanui que habían sido testigos o participantes en las últimas competencias del siglo XIX. La ceremonia se abría al comienzo de la primavera austral (agosto-septiembre) cuando el manutara comenzaba a llegar a Motu Nui. Los matato’a (guerreros) de los distintos mata designaban a un hopu (nadador representante), quien descendía el acantilado de Orongo hasta el mar, cruzaba a nado el kilómetro y medio hasta Motu Nui con la ayuda de un flotador de totora, y esperaba semanas o meses en el islote a que llegara el primer huevo de la temporada. Cuando encontraba el makohi, lo envolvía en un turbante de tapa (corteza vegetal batida), regresaba nadando y lo entregaba al patrón, quien recibía durante un año el título de tangata manu. El nuevo tangata manu se rapaba la cabeza y las cejas, se recluía durante meses en una cueva ritual del sector de Rano Raraku o de Anakena, y era considerado durante ese año encarnación viva del propio Make-make sobre la tierra.

La transición del culto ancestral centrado en los ahu con moai —que había predominado en los siglos XIII-XVI— al culto del tangata manu en Orongo se explica en la literatura arqueológica como respuesta a la crisis ecológica y social documentada para los siglos XVII-XVIII (Van Tilburg 1994, Fischer 2005). La deforestación total de la isla, con la desaparición de la palma Jubaea disperta y del toromiro (Sophora toromiro), redujo drásticamente la capacidad productiva; la revuelta de los matato’a (guerreros) hacia 1680 derribó los moai de los ahu costeros; y el culto se reorientó hacia una ceremonia guerrera anual en la que la victoria en la competencia por el huevo del manutara daba durante un año el poder ritual sobre los recursos escasos de la isla. Métraux (1940) leyó la ceremonia como reajuste religioso del poder tras el colapso del sistema clásico de los ariki mau.

Los petroglifos de Orongo constituyen la fuente iconográfica primaria para el estudio de Make-make. Georgia Lee, en The Rock Art of Easter Island (Institute of Archaeology, UCLA, Los Angeles, 1992), catalogó unas 470 representaciones de la deidad concentradas en el sector, con dos motivos iconográficos recurrentes: la cabeza aislada de ojos grandes circulares y boca dentada, y la figura híbrida del tangata manu —hombre en cuclillas con cabeza de fragata y huevo en las manos— que representa al ganador de la competencia anual. Los petroglifos se ejecutaron por percusión directa sobre las paredes basálticas del entorno de Orongo; se estima que las representaciones fueron acumulándose a lo largo de los siglos XVII, XVIII y primera mitad del XIX, con una densidad de superposiciones que llega en algunos paneles a veinte figuras por metro cuadrado. La abolición del culto por los misioneros catequistas de la Congregación de los Sagrados Corazones a partir de 1866-1867 detuvo la producción, pero la conservación de los paneles en el clima seco de Rano Kau ha permitido documentar el corpus completo en el siglo XX.

Vigencia contemporánea y renacimiento cultural rapa nui

La vigencia contemporánea de Make-make como referente identitario del pueblo rapa nui arranca del renacimiento cultural iniciado en la década de 1970 y acelerado desde 1990. Tras la abolición del culto tradicional por los misioneros catequistas del siglo XIX, la crisis demográfica había reducido la población insular a unas 110 personas en el censo de 1877, tras la razzia esclavista peruana de 1862-1863 (que secuestró a unos 1.500 rapanui para las guaneras del Perú, entre ellos casi la totalidad del linaje sacerdotal ivi atua) y las epidemias posteriores de viruela y tuberculosis. Durante casi un siglo, el conocimiento ritual estuvo confiado a la memoria de un puñado de ancianos y a las etnografías de Routledge, Métraux y Englert. La recuperación demográfica del siglo XX y el proceso de reafirmación identitaria posterior al Convenio 169 de la OIT y a la Ley Indígena 19.253 de Chile (1993) han devuelto a Make-make al centro del discurso cultural insular.

El Parque Nacional Rapa Nui, creado en 1935 y ampliado en 1966 para cubrir el 43% de la superficie de la isla, protege desde entonces los principales sitios asociados al culto de Make-make: la aldea ceremonial de Orongo con sus 53 hare paenga y petroglifos, el volcán Rano Kau, los islotes de Motu Nui, Motu Iti y Motu Kao Kao, el sector de Vinapu con su ahu de sillería que ha suscitado debates arqueológicos sobre contactos precolombinos (la hipótesis Heyerdahl de contacto con la civilización andina peruana e influencia recíproca con figuras como Wiracocha ha sido mayoritariamente descartada por la lingüística polinesia y la genética contemporánea, aunque algunos rasgos arquitectónicos siguen requiriendo estudio), y la playa de Anakena donde la tradición sitúa el desembarco fundacional. La UNESCO declaró el conjunto Patrimonio de la Humanidad en 1995 con la categoría de sitio cultural. Desde 2016, la administración del parque está transferida a la compañía indígena Ma’u Henua, la primera cogestión de patrimonio arqueológico por una comunidad indígena en Chile.

La reproducción contemporánea de la iconografía de Make-make en el arte insular es masiva. Los talleres de escultura en toromiro replantado (el árbol Sophora toromiro, extinto en la isla en 1962 y reintroducido desde ejemplares conservados en el jardín botánico de Göteborg y en Kew Gardens desde 1988) producen figuras de Make-make junto con réplicas de moai para el mercado turístico y para el consumo interno. El festival anual Tapati Rapa Nui, celebrado desde 1968 en la primera quincena de febrero, incluye una prueba de haka pei (descenso en trineo por la ladera del cerro Pu’i) y otra de toki (talla de piedra), en las que la iconografía de Make-make aparece como motivo central en los cuerpos tatuados de los participantes. La danza y el canto (riu) reactivados por la Escuela de Lenguas Rapa Nui recuperan textos con menciones directas a la deidad, junto con nombres de deidades secundarias como Rongo y las figuras protectoras del hogar conocidas como aku-aku.

El uso identitario de Make-make se ha proyectado también fuera de la isla. La Unión Astronómica Internacional adoptó en julio de 2008 el nombre Makemake para el planeta enano transneptuniano descubierto en marzo de 2005 por el equipo de Michael E. Brown en el Observatorio Palomar, decisión que dio al panteón rapa nui reconocimiento científico internacional. En Chile continental, la figura aparece en el material curricular del Ministerio de Educación para el subsector de historia y ciencias sociales, y en las campañas del Servicio Nacional del Patrimonio Cultural. El Consejo de Ancianos de Rapa Nui (Honui) y las organizaciones territoriales rapanui invocan a Make-make en pronunciamientos sobre la soberanía territorial, la administración del parque y la política migratoria insular. La figura funciona en el discurso público insular contemporáneo como marca de la continuidad entre el corpus mítico documentado por Routledge en 1914 y la vida ritual actual del pueblo rapa nui.

Más allá del mito

Make-make es la figura mejor documentada del panteón rapa nui y la que ha sobrevivido con mayor vitalidad al colapso demográfico del siglo XIX y a la evangelización posterior. Las tres etnografías clásicas —Routledge 1919, Métraux 1940, Englert 1948— y las obras arqueológicas de Georgia Lee (1992) y Jo Anne Van Tilburg (1994) permiten reconstruir un corpus donde el dios creador comparte espacio con Hina lunar, Tangaroa marino secundario, Uoke gigante hundidor de la tierra, con los aku-aku espíritus familiares del culto ancestral, con el linaje sacerdotal ivi atua y con el rey supremo ariki mau del linaje Miru fundado por Hotu Matu’a.

El culto histórico del tangata manu, que ordenaba la vida ritual insular en los siglos XVII-XIX tardíos, es la manifestación más documentada del sistema mítico. Su desaparición en 1866-1867 no clausuró la relación del pueblo rapa nui con Make-make: la figura permaneció en la memoria de los ancianos, en los petroglifos catalogados en el siglo XX, en el paisaje ritual de Orongo y en el arte de la isla. La recuperación de las últimas décadas ha restituido a la deidad su lugar público, con el Parque Nacional Rapa Nui administrado por la compañía Ma’u Henua, con el festival Tapati, con la reintroducción del toromiro para la escultura ritual y con la enseñanza del vananga Rapa Nui en las escuelas de Hanga Roa. En el panorama contemporáneo, la comparación regional con los grandes creadores de otras tradiciones polinesias y con figuras primordiales del área andina —comparación que interesó a Thor Heyerdahl y que la etnología moderna revisa hoy con reservas metodológicas y con base genética contraria— sitúa a Make-make como caso particular de deidad insular aislada, con desarrollo autónomo en los ochocientos años que separan el poblamiento inicial del contacto europeo.

Preguntas frecuentes

¿Quién es Make-make en el panteón rapa nui?

Make-make —transliterado también Makemake en fuentes anglófonas— es la deidad suprema del panteón rapa nui de la Isla de Pascua, creador de la humanidad insular y dios de las aves marinas. La figura fue registrada de forma sistemática por Katherine Routledge en The Mystery of Easter Island (Hazell/Sifton, London, 1919), fruto de la expedición Mana 1914-1915, y recibió tratamiento etnográfico completo con Alfred Métraux en Ethnology of Easter Island (Bishop Museum Bulletin 160, Honolulu, 1940). En la tradición registrada, Make-make creó a los primeros seres humanos rapa nui tras mirar su propio reflejo en una calabaza de agua, protege al manutara (gaviotín Sula) que nidifica en Motu Nui y encabeza el culto del tangata manu documentado en la aldea ceremonial de Orongo, en el borde del volcán Rano Kau.

¿Qué era el culto del tangata manu y por qué se celebraba en Orongo?

El culto del tangata manu (hombre pájaro) era la ceremonia anual del pueblo rapa nui que se celebraba en la aldea ceremonial de Orongo, en el borde del volcán Rano Kau, entre agosto y septiembre. Los matato’a (guerreros) de los distintos mata (clanes) designaban a un hopu (nadador representante) que descendía el acantilado, cruzaba a nado hasta el islote de Motu Nui y esperaba semanas al primer huevo del manutara. El vencedor entregaba el makohi (huevo) a su patrón, quien recibía durante un año el título de tangata manu, encarnación viva de Make-make. Routledge (1919) recogió testimonios directos de ancianos rapanui que habían participado en las últimas competencias del siglo XIX antes de la abolición del culto por los misioneros catequistas en 1866-1867.

¿Cómo son los petroglifos de Make-make y cuántos se han catalogado en Orongo?

Los petroglifos de Make-make son los más numerosos del arte rupestre de la isla. Georgia Lee catalogó unas 470 representaciones en su obra The Rock Art of Easter Island: Symbols of Power, Prayers to the Gods (Institute of Archaeology, UCLA, Los Angeles, 1992), concentradas en las paredes basálticas del entorno de la aldea ceremonial de Orongo. La iconografía característica presenta rostro de ojos grandes circulares, boca prominente con dientes marcados y, en las variantes de cuerpo entero, cabeza desproporcionada sobre torso pequeño. Junto con la cabeza aislada, aparece con frecuencia la figura híbrida del tangata manu —hombre en cuclillas con cabeza de fragata y huevo en las manos— que representa al ganador de la competencia anual. Los paneles se ejecutaron por percusión directa sobre la roca, con acumulaciones de superposiciones que llegan en algunos casos a veinte figuras por metro cuadrado.

¿Cuáles son las fuentes etnográficas clásicas sobre Make-make?

Las tres etnografías clásicas del pueblo rapa nui que documentan a Make-make son, en orden cronológico: Katherine Routledge, The Mystery of Easter Island: The Story of an Expedition (Hazell/Sifton, London, 1919), fruto de la expedición Mana 1914-1915; Alfred Métraux, Ethnology of Easter Island (Bishop Museum Bulletin 160, Honolulu, 1940), tras la expedición franco-belga 1934-1935 con Henri Lavachery; y Sebastian Englert, La Tierra de Hotu Matu’a: Historia y Etnología de la Isla de Pascua (Universidad de Chile, Santiago, 1948), redactada durante los años de residencia del misionero capuchino en Hanga Roa entre 1935 y 1969. La combinación de las tres es la base documental sobre la que se lee hoy el corpus mítico. Georgia Lee (1992) completó el estudio iconográfico con el catálogo del arte rupestre y Jo Anne Van Tilburg (1994) integró la evidencia arqueológica.

¿Qué vigencia tiene Make-make en la cultura rapa nui contemporánea?

Make-make es la figura identitaria central del renacimiento cultural rapa nui iniciado en la década de 1970 y acelerado desde 1990. El Parque Nacional Rapa Nui, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1995 y transferido a la administración de la compañía indígena Ma’u Henua desde 2016, protege los principales sitios del culto: Orongo, Rano Kau y los islotes de Motu Nui, Motu Iti y Motu Kao Kao. La iconografía aparece en el arte contemporáneo insular (escultura en toromiro reintroducido, pintura, tatuajes), en el festival anual Tapati Rapa Nui desde 1968, y en los pronunciamientos del Consejo de Ancianos (Honui) sobre soberanía territorial y administración del parque. La Unión Astronómica Internacional adoptó en 2008 el nombre Makemake para un planeta enano transneptuniano descubierto en 2005 por el equipo de Michael E. Brown en Palomar.

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