Pareci-Haliti | Ubicación, Lengua, Vestimenta, Cultura y Alimentación

Pareci-Haliti

Los Pareci-Haliti (autodenominación: Haliti, «la gente»; también escritos Paresí) son un pueblo indígena de la familia Arawak, rama meridional, que habita los chapadões altos de la Chapada dos Parecis, en el centro-oeste del estado de Mato Grosso. Según el Censo IBGE 2022, la población Pareci-Haliti asciende a 3.560 personas, distribuidas en varias Tierras Indígenas (TI Tirecatinga, TI Utiariti, TI Pareci, entre otras). Habitantes de un bioma de Cerrado elevado, articulan un sistema clánico patrilineal complejo, una cosmología arawak con figura del héroe creador Kotitikoya y el deporte ritual del xikunahatí (cabezazos a una pelota de látex de mangaba), reconocido por el IPHAN como Patrimonio Cultural Inmaterial de Brasil en 2018. La obra clásica de Max Schmidt en Estudos de etnologia brasileira (1942) los proyectó al circuito etnográfico internacional.

Datos esenciales

Nombre del pueblo Pareci-Haliti (Paresí)
Autodenominación Haliti («la gente»)
Región Chapada dos Parecis, centro-oeste de Mato Grosso
Países Brasil
Familia lingüística Arawak (rama meridional)
Lengua Haliti (Paresí, código ISO 639-3 pab)
Población estimada ~3.560 personas (Censo IBGE 2022)
Economía Agricultura de roza, caza, pesca, cestería; arrendamiento agrícola en TI Tirecatinga
Claves culturales Xikunahatí (deporte ritual), sistema clánico patrilineal, Mundialito Indígena, héroe Kotitikoya
Estado Reconocido por FUNAI; lengua viva con transmisión intergeneracional
Lectura estimada 11 minutos

Ubicación y territorio

Los Pareci-Haliti habitan los chapadões altos del centro-oeste de Mato Grosso, en la Chapada dos Parecis, un altiplano de Cerrado situado entre 500 y 800 metros de altitud que constituye una de las divisorias hidrográficas más importantes del continente, donde nacen los afluentes meridionales del Amazonas y los tributarios septentrionales del Plata. El territorio Haliti se distribuye en varias Tierras Indígenas demarcadas y homologadas por la FUNAI, entre las que destacan la TI Tirecatinga (~129.000 ha, homologada en 1991), la TI Utiariti (~412.000 ha, homologada en 1996) y la TI Pareci (~563.000 ha, homologada en 1998), según los registros del Instituto Socioambiental. El paisaje combina sabanas estacionales, bosques de galería y campos cerrados, atravesados por los ríos Sangue, Sepotuba, Papagaio y Verde, todos tributarios del río Madeira-Amazonas.

Historia

Antes del contacto

Los Pareci-Haliti pertenecen a la rama meridional de la familia Arawak, vinculada a la dispersión de pueblos Arawak desde el noroeste amazónico hacia el sur del continente. Antes del contacto sistemático con la sociedad nacional brasileña, ocupaban un vasto territorio en la Chapada dos Parecis, articulado en aldeas semi-permanentes con jefaturas hereditarias y un sistema clánico patrilineal complejo descrito posteriormente por Max Schmidt (1942) en Estudos de etnologia brasileira, obra clásica que se convirtió en referencia para la etnografía Arawak meridional. El sistema mítico articulaba la figura del héroe creador Kotitikoya, la deidad Wazaré y un complejo ritual centrado en las flautas sagradas y el deporte del xikunahatí.

Contacto colonial y siglo XX

El contacto con la sociedad nacional se intensificó en el siglo XVIII a través de los bandeirantes paulistas en busca de oro, y se sistematizó a inicios del siglo XX con la Comisión Rondon: Cândido Mariano da Silva Rondon, comandante del Serviço de Proteção aos Índios (SPI), visitó a los Pareci en su expedición de 1907 durante la instalación del telégrafo Cuiabá–Santo Antônio do Madeira, dejando registro fotográfico y etnográfico fundamental del pueblo. La línea telegráfica atravesó el corazón del territorio Haliti y articuló el primer contacto sistemático con el Estado brasileño. La presencia salesiana, evangélica y, posteriormente, neopentecostal modeló el siglo XX. La población sufrió epidemias de sarampión, gripe y viruela que redujeron severamente su volumen demográfico durante las primeras décadas del siglo XX.

Situación contemporánea

Tras la Constitución Federal de 1988 (artículos 231–232), los Pareci-Haliti han logrado la homologación de varias TI en la Chapada, recuperación demográfica sostenida y consolidación de la Associação Halitinã. En 2018 el IPHAN reconoció el xikunahatí (zikunaiti) como Patrimonio Cultural Inmaterial de Brasil, deporte ritual de cabezazos a una pelota de látex de mangaba en cancha de tierra. El Mundialito Indígena de Xikunahatí, celebrado anualmente desde 2009 en aldeas Haliti, ha proyectado el deporte al circuito internacional. Un debate ético contemporáneo singular concierne a los productores de soja indígenas: los Haliti de la TI Tirecatinga arriendan tierras a sojeros, caso paradigmático debatido por antropólogos, fiscalía federal y movimiento indígena. Como documenta Edward Mantoanelli Costa (varios), plantea preguntas sobre autonomía, sostenibilidad y desarrollo.

Organización social y política

La sociedad Pareci-Haliti se estructura en torno a un sistema clánico patrilineal con varios clanes nombrados (Kozarini, Waimaré, Kawalí, entre otros), tradicionalmente vinculados con figuras míticas y especializaciones rituales. La residencia es virilocal, con grupos domésticos extensos articulados en aldeas circulares en torno a una plaza central. La autoridad tradicional recae en el cacique y en el kamayrá (chamán), figura central que media con los espíritus, conduce los rituales del ciclo agrícola y dirige las flautas sagradas. La organización política se canaliza hoy a través de la Associação Halitinã, la Federação dos Povos Indígenas do Mato Grosso y otras asociaciones locales por TI. La APIB (Articulação dos Povos Indígenas do Brasil) integra la representación nacional, en la que líderes Haliti han participado activamente en las protestas contra el Marco Temporal (Tese 1.031 del STF, 2023).

Lengua

El haliti (también llamado paresí) es una lengua de la familia Arawak, rama meridional, código ISO 639-3 pab. Glottolog la sitúa próxima al enawene-nawe, al saraveca (extinto) y a otras lenguas Arawak meridionales. Cuenta con cerca de 3.000 hablantes activos, prácticamente toda la población, con vitalidad alta y transmisión intergeneracional sostenida según el Instituto Socioambiental y Ethnologue. La lengua tiene materiales pedagógicos en las escuelas bilingües de las TI Pareci, Utiariti y Tirecatinga, articuladas con SEDUC-MT y FUNAI. Aryon Rodrigues estableció la clasificación del haliti dentro del Arawak meridional, y trabajos posteriores de Glauber Romling da Silva y Ana Paula Brandão han profundizado en su fonología y morfología. La lengua dispone de variantes dialectales menores, pero mantiene inteligibilidad mutua entre las TI.

Diccionario haliti–español

Palabra haliti Significado
une Agua
kamai Sol
kemai Luna
ina Madre
apa Padre
hatya Uno
hinama Dos
haika Tres
haliti La gente, nosotros
kamayrá Chamán
kotitikoya Héroe creador
wazaré Deidad ancestral
zikunaiti Xikunahatí, deporte ritual
halu Tierra
une-ti Río
kawi Selva, bosque
halitinã La nación Haliti
haunalo Saludo, hola

Economía

La economía Pareci-Haliti combina agricultura de roza (mandioca, maíz, batata, calabaza, plátano, cacahuete, fríjol), caza en el Cerrado (anta, capivara, pacas, venado-campeiro), pesca en los ríos Sangue, Sepotuba y Papagaio, y recolección de frutos (mangaba, pequi, buriti, baru). La cestería, la cerámica y el trabajo en cuero completan la artesanía. Una característica singular es el arrendamiento agrícola: los Haliti de la TI Tirecatinga arriendan tierras a productores de soja externos y reciben un porcentaje de la producción, lo que ha generado un debate ético-legal sobre la sostenibilidad del uso del territorio indígena para monocultivo agroindustrial. La fiscalía federal ha intervenido en distintos momentos, mientras el movimiento indígena nacional debate la autonomía de cada pueblo. Este caso constituye un punto de fricción y reflexión en la política indigenista brasileña contemporánea.

Vestimenta

La vestimenta tradicional Pareci-Haliti, documentada por la Comisión Rondon (1907) y por Max Schmidt (1942), consistía en cordones ceñidores con cordeles de algodón, plumarias ceremoniales, coronas de plumas de arara y guacamayo (maraka), brazaletes y pintura corporal con jenipapo y urucum. La vida cotidiana contemporánea incorpora ropa de algodón industrial, mientras que el atuendo tradicional se reserva para celebraciones rituales como el kuyahiwete, el ciclo agrícola y, especialmente, las jornadas del xikunahatí.

Aldea pareci-haliti: pueblo Haliti en Chapada dos Parecis — Mato Grosso, Brasil
Pueblo Pareci-Haliti en Chapada dos Parecis: custodios del xikunahatí, deporte de cabezazos a una pelota de mangaba (Patrimônio Cultural Inmaterial IPHAN 2018).

El atuendo ceremonial articula coronas de plumas, pectorales de conchas y semillas, brazaletes con motivos geométricos del repertorio Arawak meridional, collares de dientes de jaguar y de capivara, y pintura corporal con grafismos clánicos. Los grafismos —rombos, espirales, motivos zoomorfos— se aplican también en la cestería y en la cerámica. En las jornadas del xikunahatí, los equipos llevan pinturas corporales identificatorias, plumarias específicas y collares ceremoniales. La indumentaria de las mujeres incluye faldas de fibra de buriti en celebraciones, complementadas con collares y pinturas faciales. El uso simbólico del urucum (rojo, asociado a fuerza vital) y del jenipapo (azul-negro, asociado a transformación) articula un código visual que opera como inscripción cosmológica en el cuerpo.

Vivienda

La aldea Pareci-Haliti tradicional se organiza en torno a una plaza central circular en cuyo centro se erige la casa de las flautas sagradas, espacio ritual restringido en el que se conservan los instrumentos y los objetos del culto a Wazaré y a Kotitikoya. Las casas familiares (hati) son construcciones grandes de planta rectangular u oval, con paredes de palma, techo de paja y vigas de madera, capaces de albergar varias familias extensas vinculadas por parentesco patrilineal. Cada aldea tiene típicamente entre 6 y 15 casas dispuestas alrededor de la plaza, articulando un patrón circular característico de los pueblos del Cerrado. Las casas contemporáneas combinan elementos tradicionales con materiales industriales (techos de zinc, paredes de madera aserrada), particularmente en las TI más cercanas a las ciudades de Tangará da Serra y Brasnorte. La aldea incluye también la casa de farinha, la escuela bilingüe, un puesto de salud SESAI y, en muchos casos, la cancha de xikunahatí.

Alimentación

La base alimentaria Pareci-Haliti se articula en torno a la mandioca, transformada en harina, beiju y la bebida fermentada kawi. Otros cultivos centrales incluyen el maíz (consumido como mingau, pamonha y bebida fermentada), la batata, el ñame, la calabaza, el cacahuete, el fríjol y el plátano. La caza aporta carne de anta (kalore), capivara, pacas, venado, jabalí y aves del Cerrado. La pesca en los ríos Sangue, Sepotuba y Papagaio aporta tucunaré, traíra, pacu, surubim y matrinxã. La recolección estacional de frutos del Cerrado —mangaba (cuya látex se usa para la pelota del xikunahatí), pequi, buriti, baru, jatobá— complementa la dieta y articula el calendario ritual. El plato emblemático es el peixe assado envuelto en hojas de plátano, junto con el beiju de mandioca y la chicha de mandioca o maíz que acompaña los trabajos colectivos y las jornadas del xikunahatí.

Religión y cosmovisión

La cosmovisión Pareci-Haliti describe un universo habitado por humanos, espíritus de la naturaleza, antepasados y entidades asociadas al sol (kamai), la luna (kemai) y las grandes aguas. La figura central del panteón es Kotitikoya, héroe creador y demiurgo que fundó las instituciones y el sistema clánico, junto a Wazaré, deidad ancestral del territorio. El kamayrá (chamán) media con los espíritus a través del tabaco, los cantos, los sueños y las flautas sagradas. La cosmología Haliti articula paralelos entre el orden cosmológico, el orden social (clanes patrilineales) y el orden ritual (ciclos agrícolas, xikunahatí, ritos de iniciación). Como documenta Edward Mantoanelli Costa (varios), el xikunahatí no es solo juego competitivo, sino práctica ritual ligada a los ciclos cósmicos y a los clanes. La presencia evangélica y neopentecostal convive con la cosmología tradicional.

Celebraciones y rituales

El xikunahatí (zikunaiti), reconocido como Patrimonio Cultural Inmaterial por el IPHAN en 2018, constituye el ritual-deporte central. Se juega entre dos equipos que se enfrentan cabeceando una pelota maciza de látex de mangaba —no se permite tocar la pelota con las manos ni con los pies—, en una cancha de tierra delimitada. El partido articula a los clanes en oposición ritual, reproduce el orden cosmológico y conmemora a los antepasados. El Mundialito Indígena de Xikunahatí, celebrado anualmente desde 2009, reúne equipos de aldeas Haliti, otros pueblos brasileños invitados y observadores internacionales. El kuyahiwete, ritual de iniciación masculina, marca el paso a la edad adulta de los varones del clan. El ciclo agrícola articula celebraciones del plantío y de la cosecha, mientras que las flautas sagradas (Iamõnia) se ejecutan en rituales restringidos a los hombres iniciados.

Arte y artesanía

La artesanía Pareci-Haliti incluye cestería con grafismos geométricos del repertorio Arawak meridional, cerámica de uso cotidiano y ritual, plumarias ceremoniales con plumas de arara y guacamayo, collares de semillas, dientes de jaguar y conchas de río, y la elaboración de las pelotas de látex de mangaba para el xikunahatí. Los arcos, las flechas, las cerbatanas y las flautas sagradas completan el repertorio material. Los grafismos clánicos —rombos, espirales, motivos zoomorfos— operan como un código visual que articula la identidad clánica y la cosmología en cestería, cerámica, pintura corporal y plumaria. La música ritual articula las flautas sagradas (Iamõnia), maracas, tambores y los cantos colectivos que acompañan los rituales del ciclo agrícola y las jornadas del xikunahatí.

Pueblos cercanos o relacionados

Los Pareci-Haliti integran el conjunto Arawak meridional de Mato Grosso. Son vecinos territoriales del pueblo Enawene-Nawe, con quien comparten parentesco lingüístico Arawak y proximidad geográfica en la cuenca del Juruena. En la región más amplia de Mato Grosso comparten ámbito con los Xavante (Macro-Jê) del Cerrado oriental y con los Bororo (Macro-Jê, Bororoano) del Pantanal de transición. En el ámbito más amplio de la familia Arawak, mantienen vínculos lingüísticos con los Baniwa y los Apurinã. Hacia el oeste, los Nambikwara (familia Nambikwara, lengua aislada) ocupan los territorios contiguos de la Chapada dos Parecis. La línea telegráfica Rondon, instalada en 1907, articuló históricamente el contacto entre los pueblos del centro-oeste de Mato Grosso y la sociedad nacional brasileña.

Reflexión final

El pueblo Pareci-Haliti combina vitalidad demográfica creciente, lengua viva con transmisión intergeneracional plena, cultura ritual vigorosa —xikunahatí reconocido por el IPHAN, Mundialito Indígena, sistema clánico patrilineal— y un debate contemporáneo singular sobre el uso del territorio. El caso del arrendamiento de tierras a sojeros plantea preguntas profundas sobre autonomía indígena, sostenibilidad ambiental y los límites del modelo de desarrollo económico en TI demarcadas. La obra etnográfica clásica de Max Schmidt (1942) y los trabajos contemporáneos de Edward Mantoanelli Costa han proyectado al pueblo al circuito antropológico internacional. Para más información, véase la guía de Brasil.

Preguntas frecuentes

¿Cuántos Pareci-Haliti viven en Brasil?

Según el Censo IBGE 2022, los Pareci-Haliti suman aproximadamente 3.560 personas, distribuidas en varias Tierras Indígenas demarcadas en la Chapada dos Parecis, centro-oeste de Mato Grosso, entre las que destacan la TI Tirecatinga (~129.000 ha), la TI Utiariti (~412.000 ha) y la TI Pareci (~563.000 ha), todas homologadas entre 1991 y 1998. La población ha crecido sostenidamente en las últimas décadas tras la severa caída demográfica de inicios del siglo XX a causa de las epidemias asociadas al contacto con la Comisión Rondon y la línea telegráfica Cuiabá–Santo Antônio.

¿Qué es el xikunahatí y por qué es importante para los Pareci-Haliti?

El xikunahatí (también llamado zikunaiti) es un deporte ritual Pareci-Haliti que se juega cabeceando una pelota maciza de látex de mangaba entre dos equipos —sin tocar la pelota con manos ni con pies—, en una cancha de tierra. Reconocido como Patrimonio Cultural Inmaterial de Brasil por el IPHAN en 2018, articula la organización clánica, los ciclos cosmológicos y la conmemoración ancestral. El Mundialito Indígena de Xikunahatí, celebrado anualmente desde 2009 en aldeas Haliti, ha proyectado el deporte al circuito internacional como caso emblemático de patrimonio inmaterial vivo y de proyección cultural indígena.

¿Qué visitó Cândido Rondon entre los Pareci-Haliti?

El comandante Cândido Mariano da Silva Rondon, fundador del SPI y promotor del indigenismo brasileño, visitó a los Pareci-Haliti en 1907 durante la expedición de instalación del telégrafo Cuiabá–Santo Antônio do Madeira, que atravesaba el corazón del territorio Haliti. La línea articuló el primer contacto sistemático con el Estado brasileño, dejando registro fotográfico y etnográfico fundamental, pero introdujo epidemias que diezmaron severamente la población. La huella Rondon es central para entender la historia de contacto del pueblo en el siglo XX.

Referencias

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