Makunaima, el héroe cultural pemón del tepuy Roraima

Para empezar. Makunaima es héroe cultural del pueblo pemón (autónimo pemón, «gente»), karib de la Gran Sabana venezolana. Su hazaña central es la corta del gran árbol Wazacá, tronco cósmico donde crecían todos los frutos comestibles del mundo antiguo: al caer, el árbol se transformó en el tepuy Roraima (2.810 m), montaña tabular sagrada de la triple frontera venezolano-brasileño-guyanesa, y del tocón brotaron las aguas de los grandes ríos de la región (Orinoco, Amazonas, Esequibo). El ciclo pemón lo presenta como el mayor de cuatro hermanos primordiales, junto con Chikë, Anisiké y Manapé. La compilación etnográfica central es Tauron Panton: Cuentos y leyendas de los indios pemón, del capuchino Cesáreo de Armellada, publicada en tres volúmenes por la Universidad Central de Venezuela (Caracas, 1964, 1973, 1988), con relatos recogidos entre 1930 y 1960. El nombre alcanzó proyección literaria continental cuando el modernista brasileño Mário de Andrade lo tomó como protagonista de su novela Macunaíma, o herói sem nenhum caráter (São Paulo, 1928).

Origen culturalPueblo pemón, autónimo pemón («gente»), familia lingüística karib; ~30.000 personas distribuidas entre el estado Bolívar (Venezuela), el estado de Roraima (Brasil) y la Guyana Esequiba; tres subgrupos principales reconocidos por la etnografía: arekuna (norte de la Gran Sabana), taurepang (sur, hacia Roraima brasileño) y kamarakoto (oeste, cuenca del Caroní bajo); territorio dominado por los tepuyes, montañas tabulares de areniscas precámbricas del escudo guayanés
TipoHéroe cultural pemón, hermano mayor del ciclo de los cuatro hermanos primordiales (Makunaima, Chikë, Anisiké, Manapé); talador del árbol Wazacá (o Wazaka en variantes taurepang); trickster ambivalente con rasgos civilizadores y transgresores según el episodio; equivalente pemón de otras figuras karib de la Guayana venezolana y brasileña vinculadas al origen del paisaje sagrado
Función míticaTalador del árbol Wazacá o árbol de la abundancia, cuya caída dio origen al tepuy Roraima y a los grandes ríos de la región; ordenador del alimento y de las aguas; en episodios civilizadores enseña el cultivo de la yuca y las técnicas de pesca con veneno de barbasco; en episodios trickster engaña a sus hermanos y provoca la muerte de personajes secundarios; padre mítico del paisaje tabular de la Gran Sabana y de la hidrografía del escudo guayanés
AtestaciónCesáreo de Armellada, Tauron Panton: Cuentos y leyendas de los indios pemón (tres volúmenes, Universidad Central de Venezuela, Caracas, 1964, 1973 y 1988); Theodor Koch-Grünberg, Vom Roraima zum Orinoco (cinco volúmenes, Berlín y Stuttgart, 1917-1928; edición española parcial Del Roraima al Orinoco, Ediciones del Banco Central de Venezuela, Caracas, 1979-1982); David J. Thomas, Order Without Government: The Society of the Pemon Indians of Venezuela (University of Illinois Press, Urbana, 1982); Iris Myers, trabajos etnográficos con pemones (1930-1950); referencia literaria: Mário de Andrade, Macunaíma, o herói sem nenhum caráter (Editora Oficinas Gráficas de Eugênio Cupolo, São Paulo, 1928)
Vigencia hoyFigura identitaria central del pueblo pemón; toponimia y antroponimia (comunidades, cerros y ríos toman su nombre); presencia en el discurso político-cultural pemón sobre el Roraima y el Canaima; festival Volta ao Roraima anual en el estado brasileño con referencias al ciclo; sala dedicada en el Museu do Índio de Boa Vista (Roraima, Brasil); presencia continua en la literatura brasileña a través de la novela modernista de Mário de Andrade y sus adaptaciones cinematográficas (Joaquim Pedro de Andrade, 1969) y teatrales; adaptaciones escolares en los programas de educación intercultural bilingüe de Bolívar (Venezuela) y Roraima (Brasil); invocación por los piasán (chamanes pemones) en contexto ritual

Makunaima es héroe cultural del pueblo pemón, karib de la Gran Sabana venezolana. Los tres subgrupos pemones actuales —arekuna al norte, taurepang al sur hacia Roraima brasileño y kamarakoto al oeste sobre el Caroní bajo— comparten el ciclo mítico donde Makunaima aparece como el mayor de cuatro hermanos primordiales (Makunaima, Chikë, Anisiké y Manapé). Su hazaña central, atestiguada en todas las variantes recogidas por Cesáreo de Armellada entre 1930 y 1960, consiste en la corta del árbol Wazacá, tronco cósmico que sostenía todos los frutos comestibles del mundo antiguo. La caída del árbol dio origen al tepuy Roraima (2.810 metros de altura), montaña tabular sagrada de la triple frontera Venezuela-Brasil-Guyana Esequiba, y a los grandes ríos de la región.

El ciclo pemón de los cuatro hermanos se despliega en una larga sucesión de episodios recogidos en los tres volúmenes de Tauron Panton. Makunaima lidera casi siempre la acción, con Chikë como acompañante inseparable, mientras Anisiké y Manapé actúan como figuras secundarias con funciones específicas. El primer volumen (1964) reúne los relatos de origen y las hazañas civilizadoras; el segundo (1973) incorpora episodios menores sobre animales, plantas y accidentes del paisaje; el tercero (1988), publicado póstumamente, cierra el ciclo con cuentos recogidos en las últimas comunidades taurepang y kamarakoto visitadas por Armellada. La suma de los tres volúmenes ofrece el corpus más completo disponible en español sobre la tradición pemón.

La proyección de Makunaima desbordó los límites de la etnografía cuando el escritor modernista brasileño Mário de Andrade publicó en 1928 Macunaíma, o herói sem nenhum caráter, novela fundacional del modernismo brasileño. Mário de Andrade había leído los relatos pemones en la traducción alemana de Theodor Koch-Grünberg (Vom Roraima zum Orinoco, cinco volúmenes, Berlín y Stuttgart, 1917-1928) y adaptó libremente varios episodios del ciclo para construir un protagonista que definió, según su propia declaración, como «el héroe sin ningún carácter» del Brasil moderno. La obra fijó el nombre Macunaíma —con la grafía portuguesa— en el imaginario cultural brasileño y latinoamericano, y sigue leyéndose como pieza central del canon de las letras brasileñas del siglo XX.

El talador del árbol Wazacá y el origen del Roraima

La corta del árbol Wazacá es el episodio central del ciclo Makunaima. En el tiempo antiguo, según los relatos recogidos por Cesáreo de Armellada (1964), un solo árbol gigantesco sostenía todos los frutos comestibles del mundo: bananas, mangos, aguacates, papayas, yucas y todos los tubérculos y frutas conocidas por el pueblo pemón. El árbol se llamaba Wazacá (o Wazaka en algunas variantes taurepang) y crecía en el centro de la Gran Sabana. Los frutos, sin embargo, permanecían fuera del alcance de la gente, que dependía exclusivamente de la caza y la pesca para sobrevivir.

Makunaima y sus tres hermanos decidieron talar el árbol para hacer accesibles los frutos. La faena duró varios días, con hachas de piedra que se rompían continuamente contra la madera dura del Wazacá. Cuando finalmente el tronco cedió y el árbol cayó, se transformó en el tepuy Roraima, montaña tabular de paredes verticales y cima plana que domina hoy la triple frontera Venezuela-Brasil-Guyana Esequiba desde sus 2.810 metros de altura. Del tocón dejado por el hacha brotaron las aguas de los grandes ríos: el Orinoco al norte, el Amazonas al sur y el Esequibo al este.

El relato ofrece la explicación etiológica pemón de tres rasgos característicos del paisaje. Primero, la forma tabular del Roraima, con paredes verticales de más de 400 metros y cima horizontal cubierta de vegetación endémica: el árbol caído se petrificó manteniendo su forma cilíndrica original. Segundo, la abundancia de plantas comestibles distribuidas hoy por toda la selva y la sabana: al caer, el árbol dispersó sus frutos en todas las direcciones. Tercero, el sistema hidrográfico de la región: las aguas que antes circulaban dentro del tronco se liberaron al talarlo y formaron los ríos principales del escudo guayanés.

Theodor Koch-Grünberg, en la sección segunda de Vom Roraima zum Orinoco (1917), recogió una variante taurepang del episodio en la que Makunaima tala el árbol solo, sin ayuda de sus hermanos, y donde el Wazacá se identifica específicamente con un tronco de aguacate. David J. Thomas, en Order Without Government: The Society of the Pemon Indians of Venezuela (University of Illinois Press, Urbana, 1982), documentó otras variantes registradas entre las comunidades arekuna del sector norte de la Gran Sabana, con detalles sobre los ayudantes animales que colaboraron con los hermanos en la faena de tala.

Los cuatro hermanos y el ciclo pemón

El ciclo pemón presenta a Makunaima siempre en compañía de sus tres hermanos: Chikë, Anisiké y Manapé. La estructura de cuatro personajes distingue al ciclo pemón de otros ciclos americanos donde los héroes son parejas de mellizos, como los Hunahpú e Ixbalanqué del Popol Vuh maya k’iche’ o los mellizos guaraní del ciclo Ñanderykey. En el corpus recogido por Armellada (1964, 1973, 1988), Makunaima lidera la acción y toma casi todas las decisiones, Chikë lo acompaña como asistente principal, Anisiké aparece como el hermano menor rebelde y Manapé como el hermano prudente que a veces advierte sobre los riesgos.

La figura de Makunaima resulta ambivalente. En los episodios civilizadores —la corta del Wazacá, la enseñanza del cultivo de la yuca, la creación de las técnicas de pesca con veneno de barbasco— aparece como héroe benevolente que ordena el mundo para la gente pemón. En otros episodios, en cambio, se comporta como trickster transgresor: engaña a sus propios hermanos, seduce a mujeres ajenas y provoca la muerte de personajes secundarios por descuido o burla. Esta ambivalencia lo aleja del modelo maniqueo occidental y lo acerca a otros tricksters americanos como el Curupira tupí-guaraní o los personajes del ciclo Jurupari baniwa. Otras figuras del corpus pemón, como el ogro devorador Piaimá o el brujo maléfico Kanaima, aportan el polo maligno frente al cual Makunaima destaca por su carácter intermedio.

La geografía del ciclo se ancla en los tepuyes de la Gran Sabana. Además del Roraima, las hazañas de los cuatro hermanos se localizan en el Kukenán (2.680 m), el Auyantepuy (2.535 m), el Chirikayén (2.640 m) y otros macizos tabulares del sur del estado Bolívar y del norte de Roraima brasileño. Cada tepuy lleva asociado uno o varios episodios: en el Auyantepuy nació la cascada más alta del mundo, el Salto Ángel o Kerepakupai Vená, cuya formación algunas variantes pemones atribuyen a un lanzamiento de agua ejecutado por Makunaima. La toponimia sagrada del paisaje pemón forma una red interconectada de referencias al ciclo mítico.

De Armellada a Mário de Andrade: la figura entre etnografía y literatura

La compilación etnográfica sistemática del ciclo comenzó con Theodor Koch-Grünberg, viajero alemán que recorrió la región del Alto Orinoco y la Guayana venezolano-brasileña entre 1911 y 1913. Su expedición produjo la obra en cinco volúmenes Vom Roraima zum Orinoco (Berlín y Stuttgart, 1917-1928), con el segundo volumen dedicado íntegramente a los mitos, leyendas y cuentos del pueblo pemón, incluidos los episodios centrales del ciclo Makunaima. La edición española parcial Del Roraima al Orinoco, publicada por Ediciones del Banco Central de Venezuela (Caracas, 1979-1982) en tres volúmenes, puso finalmente en castellano los relatos que hasta entonces solo circulaban en alemán.

El trabajo de referencia central en lengua española es, sin embargo, el corpus recogido por el capuchino Cesáreo de Armellada. Misionero valenciano en la Gran Sabana desde 1932, Armellada aprendió la lengua pemón durante décadas de convivencia con las comunidades arekuna, taurepang y kamarakoto, y transcribió cientos de relatos que publicó bajo el título Tauron Panton: Cuentos y leyendas de los indios pemón. Los tres volúmenes aparecieron respectivamente en 1964, 1973 y 1988 (el último póstumo) por la Universidad Central de Venezuela en Caracas. La colección incluye versiones bilingües pemón-español y notas etnográficas sobre el contexto de cada relato.

La proyección literaria mayor del ciclo llegó por vía brasileña. Mário de Andrade, uno de los tres animadores centrales del modernismo brasileño de los años veinte (junto con Oswald de Andrade y Manuel Bandeira), leyó los relatos pemones en la edición alemana de Koch-Grünberg y decidió apropiarse de la figura de Makunaima para construir el protagonista de una novela fundacional. Macunaíma, o herói sem nenhum caráter apareció en São Paulo en 1928 y se convirtió inmediatamente en una obra de referencia de las letras brasileñas del siglo XX. La novela mezcla episodios pemones con motivos de otras tradiciones indígenas amazónicas y con elementos del folclore afro-brasileño, con lo cual crea un protagonista mestizo que Mário definió como el símbolo del Brasil moderno sin identidad fijada.

La vigencia contemporánea de la figura opera en dos niveles complementarios. En el interior pemón, Makunaima permanece como referente identitario central: comunidades, cerros y ríos llevan su nombre; el festival Volta ao Roraima que se celebra anualmente en el estado brasileño de Roraima incluye referencias al ciclo; el Museu do Índio de Boa Vista dedica una sala permanente a la figura y a los objetos rituales pemones. Fuera del ámbito pemón, la novela de Mário de Andrade sigue siendo lectura obligatoria en los currículos escolares brasileños, y ha generado adaptaciones cinematográficas (Joaquim Pedro de Andrade, 1969) y teatrales que han mantenido el nombre en circulación cultural durante casi un siglo.

Para terminar

Makunaima ocupa un lugar doble en el patrimonio simbólico americano. Como héroe cultural del pueblo pemón, protagoniza el ciclo mítico que explica el origen del Roraima, los grandes ríos y las plantas comestibles de la Gran Sabana; los tres volúmenes de Tauron Panton de Cesáreo de Armellada (1964, 1973, 1988) reúnen el corpus más completo disponible en español, con antecedente etnográfico en la obra alemana de Theodor Koch-Grünberg (1917-1928). Como referente literario latinoamericano, permanece asociado al modernismo brasileño de Mário de Andrade, cuya novela de 1928 fijó el nombre Macunaíma —con grafía portuguesa— en el canon continental.

Recuperar el registro etnográfico preciso significa restituir a Makunaima el lugar que ocupa dentro de la tradición pemón: héroe cultural con tres hermanos, talador del árbol Wazacá, ordenador del paisaje tabular de la Gran Sabana y de la hidrografía de la región. La continuidad del ciclo entre las comunidades arekuna, taurepang y kamarakoto contemporáneas, junto con la vitalidad de la referencia literaria brasileña, confirma la vigencia de una tradición atestada durante más de un siglo por la etnología venezolana, brasileña y europea. Los piasán (chamanes pemones) siguen invocando episodios del ciclo en el contexto ritual, y el culto milenarista Areruya, difundido entre las comunidades pemones desde comienzos del siglo XX, ha incorporado referencias sincréticas a los relatos tradicionales.

Preguntas frecuentes

¿Quién es Makunaima en la mitología pemón?

Makunaima es héroe cultural del pueblo pemón, karib de la Gran Sabana venezolana con subgrupos arekuna, taurepang y kamarakoto. Aparece como el mayor de cuatro hermanos primordiales, junto con Chikë, Anisiké y Manapé. Su hazaña central es la corta del árbol Wazacá, tronco cósmico que sostenía todos los frutos comestibles del mundo antiguo. La caída del árbol dio origen al tepuy Roraima (2.810 m), montaña tabular de la triple frontera Venezuela-Brasil-Guyana, y a los grandes ríos de la región. Cesáreo de Armellada recogió la compilación central del ciclo en Tauron Panton: Cuentos y leyendas de los indios pemón, publicada en tres volúmenes por la Universidad Central de Venezuela (Caracas, 1964, 1973, 1988).

¿Cuál es el mito del árbol Wazacá?

Wazacá era el árbol único de la abundancia en el tiempo antiguo pemón: sostenía todos los frutos comestibles del mundo (bananas, mangos, aguacates, papayas, yucas), pero los frutos permanecían fuera del alcance de la gente. Makunaima y sus tres hermanos decidieron talar el árbol para hacerlos accesibles. Cuando el tronco cedió, se transformó en el tepuy Roraima, con paredes verticales de más de 400 metros y cima horizontal, mientras del tocón brotaron las aguas de los ríos Orinoco, Amazonas y Esequibo. El relato ofrece la explicación etiológica pemón de tres rasgos del paisaje: la forma tabular del Roraima, la distribución actual de las plantas comestibles y el sistema hidrográfico de la Gran Sabana.

¿Quiénes eran los tres hermanos de Makunaima?

Chikë, Anisiké y Manapé. Los cuatro hermanos protagonizan el ciclo pemón recogido en los tres volúmenes de Tauron Panton de Cesáreo de Armellada (1964, 1973, 1988). Makunaima lidera casi siempre la acción, con Chikë como asistente inseparable; Anisiké aparece como el hermano menor rebelde y Manapé como el hermano prudente que advierte sobre los riesgos. La estructura de cuatro personajes distingue al ciclo pemón de otros ciclos americanos organizados alrededor de parejas de mellizos, como los Hunahpú e Ixbalanqué del Popol Vuh maya. La geografía del ciclo se ancla en los tepuyes de la Gran Sabana: Roraima, Kukenán, Auyantepuy y Chirikayén, entre otros macizos tabulares.

¿Qué relación tiene con la novela Macunaíma de Mário de Andrade?

El modernista brasileño Mário de Andrade leyó los relatos pemones en la edición alemana de Theodor Koch-Grünberg (Vom Roraima zum Orinoco, cinco volúmenes, Berlín y Stuttgart, 1917-1928) y adaptó libremente varios episodios del ciclo para construir su novela Macunaíma, o herói sem nenhum caráter, publicada en São Paulo en 1928. La obra mezcla episodios pemones con motivos de otras tradiciones indígenas amazónicas y con elementos del folclore afro-brasileño para crear un protagonista mestizo que Mário definió como «el héroe sin ningún carácter» del Brasil moderno. Se convirtió en obra fundacional del modernismo brasileño y fijó el nombre Macunaíma —con grafía portuguesa— en el canon literario continental.

¿Sigue vigente la figura de Makunaima hoy?

Sí, con vitalidad doble. En el interior pemón permanece como referente identitario central: comunidades, cerros y ríos llevan su nombre; los piasán (chamanes pemones) siguen invocando episodios del ciclo en el contexto ritual; el culto milenarista Areruya, difundido desde comienzos del siglo XX, incorpora referencias sincréticas a los relatos tradicionales; el festival Volta ao Roraima que se celebra anualmente en el estado brasileño incluye alusiones al ciclo; el Museu do Índio de Boa Vista dedica una sala permanente a la figura. Fuera del ámbito pemón, la novela de Mário de Andrade sigue siendo lectura obligatoria en los currículos escolares brasileños y ha generado adaptaciones cinematográficas y teatrales durante casi un siglo.

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