Shakaim, el dios shuar del bosque y de la roza masculina

Para empezar. Shakaim es el dios del bosque y de la roza en la cosmología de los pueblos shuar y achuar de la Amazonía ecuatoriana. Su función mítica es proteger a los hombres que talan el bosque para abrir el arákmatai (huerto de tala y quema) y transmitirles la técnica del desmonte. En el mapa simbólico shuar y achuar es la contraparte masculina de Nunkui, dueña del huerto ya sembrado. Aparece atestiguado en Rafael Karsten (1935), en el volumen III de Arutam de Siro Pellizzaro (1978) y en el estudio etnográfico de Philippe Descola sobre los achuar (edición francesa 1986; edición española 1996).

Origen culturalShuar y achuar (familia lingüística jibaroana), Amazonía ecuatoriana (provincias de Morona Santiago, Pastaza y Zamora Chinchipe) y adyacente peruana (regiones de Loreto y Amazonas); tradición documentada por la etnografía finlandesa desde 1917 y sistematizada por el proyecto Mundo Shuar entre 1972 y 1985
TipoFigura tutelar masculina del bosque y del trabajo de tala; contraparte simbólica de Nunkui, la dueña del huerto ya sembrado; personaje entre humano y espíritu según las variantes
Función míticaEnseñar a los hombres shuar y achuar la técnica de la roza (tumba-y-quema) para abrir el arákmatai; proteger a los taladores frente a accidentes y espíritus del monte; receptor de cantos anent específicos ejecutados al alba antes de iniciar el desmonte de una nueva chacra
AtestaciónRafael Karsten, The Head-Hunters of Western Amazonas (Helsingfors, 1935); Siro Pellizzaro, Arutam: mitología shuar, vol. III, subtitulado Shakaim: el dueño del bosque (Ediciones Mundo Shuar, Sucúa, 1978); Philippe Descola, La selva culta: simbolismo y praxis ecológica de los achuar (edición francesa original 1986; Abya-Yala, Quito, 1996); Anne-Christine Taylor, La invención del jíbaro (Instituto Francés de Estudios Andinos, 1994); Juan Bottasso (ed.), Los shuar y las misiones (Abya-Yala, Quito, 1982)
Vigencia hoyFigura invocada en cantos anent durante la apertura de nuevos huertos por familias shuar y achuar del alto Pastaza, el Morona y el Santiago; contenido curricular del sistema de educación intercultural bilingüe (SEIB) ecuatoriano desde 1988; referencia identitaria en los planes de manejo ambiental de la Federación Interprovincial de Centros Shuar (FICSH) y del Consejo de Gobierno de la Nacionalidad Achuar (NAE) frente a la expansión petrolera y minera

La primera atestación escrita de Shakaim en la literatura etnográfica es la que registra Rafael Karsten en su capítulo sobre religión de The Head-Hunters of Western Amazonas (Helsingfors, 1935), basado en trabajo de campo entre los shuar del río Upano y los achuar del alto Pastaza entre 1917 y 1929. Karsten transcribe cantos anent shuar en los que un cazador se dirige al «espíritu que manda en la selva» durante el desmonte de una nueva chacra. La identificación explícita de ese espíritu con Shakaim la hará después Siro Pellizzaro en la década de 1970.

Siro Pellizzaro, misionero salesiano italiano en Sucúa desde 1954, sistematiza la figura de Shakaim en el volumen III de la serie Arutam: mitología shuar (Ediciones Mundo Shuar, 1978), dedicado entero a él con el subtítulo específico Shakaim: el dueño del bosque. El volumen reúne dieciséis variantes recogidas entre 1965 y 1975 de informantes shuar del alto Upano, junto con veintiún cantos anent de tala anotados en shuar chicham con traducción castellana. Es la fuente estándar para cualquier estudio contemporáneo sobre esta figura tutelar.

Philippe Descola, antropólogo francés que vivió con los achuar del río Kapawi y del alto Pastaza entre 1976 y 1979, dedica varios pasajes a Shakaim en La selva culta: simbolismo y praxis ecológica de los achuar (edición francesa original 1986; traducción española de Abya-Yala, Quito, 1996). Descola documenta la complementariedad ritual y práctica entre Shakaim y Nunkui: el hombre canta anent al primero al talar el bosque, la mujer canta anent a la segunda al sembrar y desherbar. Anne-Christine Taylor en La invención del jíbaro (Instituto Francés de Estudios Andinos, 1994) matiza que la figura de Shakaim es menos individualizada narrativamente que Nunkui, y esa diferencia refleja la organización del trabajo agrícola entre ambos pueblos jibaroanos.

Shakaim en el ciclo mítico shuar y achuar

El ciclo canónico de Shakaim recogido por Siro Pellizzaro (Arutam, vol. III, Sucúa, 1978) lo presenta como un ser humano transformado en dueño del bosque tras enseñar a los shuar la técnica de la roza. En una variante recogida en el centro Uwents en 1968, Shakaim era un hombre sabio que vivía en una casa aislada del bosque profundo. Los primeros aents lo visitaron para pedirle ayuda porque no sabían cómo abrir claros en la selva para sembrar yuca. Shakaim les mostró cómo talar los grandes árboles, cómo esperar a que se secara la madera y cómo prender fuego controlado sin quemar el bosque circundante.

Otras variantes recogidas por Pellizzaro presentan un mito de instrucción menos personal y más colectivo. En la versión del centro Yuwients, Shakaim no es un hombre sino directamente un espíritu del bosque que se apareció a un cazador hambriento y le enseñó las cuatro fases de la roza shuar: identificación del terreno adecuado por observación del suelo, la vegetación y el drenaje; tala escalonada, primero los árboles pequeños y las lianas, después los grandes emergentes; secado durante la estación seca de julio a septiembre; y quema controlada al inicio de las lluvias. La técnica descrita coincide con la práctica etnográficamente documentada por Descola en el río Kapawi.

En las variantes más elaboradas del ciclo, Shakaim aparece emparentado con otras figuras del panteón: hermano o compañero de Etsa en algunas versiones, marido de una hija de Nunkui en otras, o vecino cercano en el bosque de arutam, el espíritu difuso del monte que da fuerza a los guerreros. Anne-Christine Taylor (1994) lee esta flexibilidad como rasgo de una estructura relacional jibaroana donde los personajes se definen por sus vínculos y funciones más que por biografías fijas.

Complementariedad Nunkui-Shakaim: la división ritual del trabajo agrícola

El rasgo que la etnografía contemporánea ha subrayado con más insistencia es la complementariedad simbólica y ritual entre Nunkui y Shakaim. Philippe Descola dedica varios capítulos de La selva culta (1996) al análisis de esta pareja de figuras tutelares del sistema agrícola shuar y achuar. Nunkui es dueña del huerto ya sembrado: rige la yuca, el maíz, el maní, el camote, la papa china y todas las plantas cultivadas. Shakaim rige el paso anterior: la selección del terreno, la tala del bosque primario y la preparación del suelo por quema controlada.

La división es también de género: la tala es tarea masculina, la siembra y el mantenimiento del huerto son tareas femeninas. Los cantos anent siguen esa misma división. Los hombres shuar y achuar dirigen cantos a Shakaim antes de iniciar el desmonte de una nueva chacra, pidiéndole permiso, protección frente a los espíritus del monte y buen rendimiento del futuro huerto. Las mujeres, categorizadas como nua, dirigen cantos a Nunkui al sembrar los primeros esquejes de yuca, al desherbar y al cosechar. Pellizzaro (Arutam, vol. III, 1978: 47-89) reproduce el corpus de cantos masculinos íntegro con transcripción en shuar chicham y traducción castellana.

Descola analiza esta complementariedad como parte de un sistema simbólico más amplio en el que la selva y el huerto son dos categorías del mundo achuar: el bosque es dominio de la caza y la guerra, ámbito masculino; el huerto es dominio de la alimentación cotidiana y la reproducción, ámbito femenino. Shakaim y Nunkui son las figuras tutelares de cada uno de esos ámbitos. La roza es el momento del año en que ambos ámbitos se encuentran: el bosque cede terreno al huerto, y ambos espíritus deben ser propiciados en secuencia por un mismo grupo doméstico.

Los cantos anent de tala y la práctica ritual contemporánea

Los anent son cantos mágicos personales que los shuar y achuar dirigen a los espíritus tutelares para obtener ayuda en tareas específicas. Existen anent de caza, de amor, de guerra, de crianza, de curación chamánica dirigidos por el uwishin, y de agricultura. Los anent dirigidos a Shakaim son cantos de tala y desmonte, transmitidos por línea masculina de padre a hijo. Pellizzaro (Arutam, vol. III, 1978) reproduce veintiún cantos completos en shuar chicham con traducción castellana, la colección publicada más extensa de este subgénero ritual.

El contenido de los cantos sigue una estructura fija: identificación del cantor por nombre y línea genealógica, invocación a Shakaim por sus atributos (dueño del bosque, guardián de los árboles altos, señor del machete), petición concreta (permiso para talar, protección frente a accidentes, garantía de buen suelo) y cierre con fórmula de agradecimiento. Los cantos se ejecutan al alba del día en que se inicia la tala, en soledad, sin instrumentos musicales. Anne-Christine Taylor documenta variantes achuar del alto Pastaza en su trabajo de campo de los años ochenta y noventa, con estructura equivalente y variaciones léxicas menores.

La práctica sigue vigente en amplias zonas shuar y achuar del alto Pastaza, del Morona y del Santiago. El sistema de educación intercultural bilingüe (SEIB) ecuatoriano incluye desde 1988 la enseñanza de anent en los materiales curriculares de las escuelas shuar. La expansión petrolera y minera en territorio jibaroano ha convertido a Shakaim en referente identitario de las movilizaciones por la defensa del bosque en el sur de Pastaza y en la Cordillera del Cóndor.

Para terminar

La figura de Shakaim conserva vigencia en la vida ritual y política shuar y achuar de comienzos del siglo XXI. Los planes de manejo ambiental de la nacionalidad Achuar (NAE), aprobados por el Ministerio del Ambiente ecuatoriano en 2010 y actualizados en 2020, invocan el vínculo ancestral con Shakaim como fundamento del rechazo a la explotación petrolera de los bloques 23 y 24 en el sur de Pastaza. El Congreso Extraordinario de la Federación Shuar celebrado en Sucúa en 2019 declaró a Shakaim y Nunkui símbolos de la defensa del territorio frente a la minería en la Cordillera del Cóndor. La colección editada por Juan Bottasso, Los shuar y las misiones (Abya-Yala, Quito, 1982), ya documentaba la persistencia de los cantos anent pese al contacto misional. El volumen III de Arutam es todavía hoy el libro más consultado por educadores shuar y por antropólogos que trabajan sobre agricultura amazónica.

Preguntas frecuentes

¿Quién es Shakaim en la mitología shuar y achuar?

Shakaim es el dios del bosque y de la roza en la cosmología de los pueblos shuar y achuar de la Amazonía ecuatoriana. Su función mítica es proteger a los hombres que talan el bosque para abrir el arákmatai (huerto de tala y quema) y transmitirles la técnica del desmonte. En el ciclo canónico recogido por Siro Pellizzaro (Arutam, vol. III, Sucúa, 1978), Shakaim era un hombre sabio del bosque profundo que enseñó a los primeros aents las cuatro fases de la roza: selección del terreno, tala escalonada, secado y quema controlada al inicio de las lluvias.

¿Cuál es la relación entre Shakaim y Nunkui?

Nunkui es la dueña del huerto ya sembrado y rige la yuca, el maíz y el resto de plantas cultivadas; Shakaim rige el paso anterior: la tala del bosque primario y la preparación del suelo por quema controlada. Philippe Descola en La selva culta (1996) analiza esta complementariedad como parte de un sistema simbólico más amplio en el que selva y huerto son dos categorías del mundo achuar. La división es también de género: la tala es tarea masculina y recibe anent a Shakaim; la siembra es tarea femenina y recibe anent a Nunkui.

¿Qué son los cantos anent dirigidos a Shakaim?

Los anent son cantos mágicos personales que los shuar y achuar dirigen a espíritus tutelares para obtener ayuda en tareas específicas. Los anent dirigidos a Shakaim son cantos de tala y desmonte transmitidos por línea masculina de padre a hijo. Se ejecutan al alba del día en que se inicia la tala, en soledad, sin instrumentos musicales, con estructura fija: identificación del cantor, invocación a Shakaim por sus atributos, petición concreta y cierre con fórmula de agradecimiento. Pellizzaro reproduce veintiún cantos completos en el volumen III de Arutam (1978).

¿En qué fuentes escritas aparece atestiguado?

Las tres fuentes principales son Rafael Karsten, The Head-Hunters of Western Amazonas (Helsingfors, 1935), basado en trabajo de campo entre 1917 y 1929; Siro Pellizzaro, Arutam: mitología shuar, vol. III, subtitulado Shakaim: el dueño del bosque (Ediciones Mundo Shuar, Sucúa, 1978); y Philippe Descola, La selva culta: simbolismo y praxis ecológica de los achuar (edición francesa 1986; Abya-Yala, Quito, 1996), con trabajo de campo entre los achuar del río Kapawi entre 1976 y 1979. Anne-Christine Taylor en La invención del jíbaro (1994) aporta comparaciones con material achuar del alto Pastaza.

¿Sigue teniendo vigencia hoy Shakaim?

Sí. La práctica sigue vigente en amplias zonas shuar y achuar del alto Pastaza, del Morona y del Santiago. El sistema de educación intercultural bilingüe (SEIB) ecuatoriano enseña anent en los materiales curriculares de las escuelas shuar desde 1988. La Federación Interprovincial de Centros Shuar (FICSH) y el Consejo de Gobierno de la Nacionalidad Achuar (NAE) invocan a Shakaim en los planes de manejo ambiental como fundamento del rechazo a la explotación petrolera y minera en la Cordillera del Cóndor y el bloque 23 de Pastaza. El Congreso Extraordinario de la Federación Shuar de 2019 lo declaró símbolo de la defensa del territorio.

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