Diaguita de Chile | Ubicación, Lengua, Vestimenta, Cultura y Alimentación

Los Diaguita de Chile son un pueblo indígena de los valles transversales del Norte Chico, reconocido oficialmente por la Ley 20.117 de 2006 tras casi cinco siglos en que se les consideró extintos. Hablaron kakán, lengua hoy extinta, y mantienen una potente tradición alfarera y de crianza de la cabra.

Según el Censo INE 2017, en Chile se autoidentifican como diaguitas alrededor de 88.000 personas, principalmente en las regiones de Atacama y Coquimbo. El conflicto Pascua-Lama y la defensa del Huasco Alto los situaron en el centro del debate ambiental chileno del siglo XXI.

Diaguita de Chile

La historia de los Diaguita de Chile está marcada por el reconocimiento tardío de su existencia: la Ley 20.117 de 2006 los incorporó como pueblo indígena oficial tras casi cinco siglos en que el Estado y la academia los consideraron extintos. Hoy, este pueblo de la antigua lengua kakán reúne, según el Censo INE 2017, alrededor de 88.000 personas autoidentificadas en los valles transversales del Norte Chico chileno —regiones de Atacama y Coquimbo—, lo que los sitúa como el tercer pueblo indígena más numeroso del país.

El etnónimo Diaguita es un préstamo incaico-quechua que viajó del noroeste argentino al Norte Chico chileno; algunos colectivos prefieren las formas Kakán (por la lengua) o Cacanchango. Conviene distinguirlos de los Diaguita argentinos —Calchaquíes, Hualfines— cubiertos en la entrada de Argentina, con quienes comparten raíz lingüística pero historia política distinta.

Datos esenciales

Nombre Diaguita de Chile
Autodenominación Diaguita, Kakán, Cacanchango
Región Valles transversales del Norte Chico (Huasco, Elqui, Limarí, Choapa)
País Chile
Familia lingüística Kakán (lengua extinta)
Lengua Español; kakán extinta (toponimia residual)
Población estimada ~88.000 (Censo INE 2017)
Economía Crianza de la cabra, agricultura de valles, pirquineros, pisco y vid, turismo
Claves culturales Cerámica diaguita-incaica, jarro pato, transhumancia caprina, fiesta de la Vega de Paipote
Estado Reconocido por la Ley 20.117 (2006), modificación de la Ley Indígena 19.253
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Ubicación y territorio

El territorio diaguita histórico abarca los valles transversales del Norte Chico: los valles de Copiapó y Huasco en la Región de Atacama, y los valles de Elqui, Limarí y Choapa en la Región de Coquimbo. El núcleo cultural más visible está en el Huasco Alto (comunas de Alto del Carmen y Vallenar), con las comunidades de los Huascoaltinos.

Las comunidades inscritas ante la CONADI se concentran en Alto del Carmen, Diego de Almagro, Tierra Amarilla, Coquimbo y Paihuano. No existen Áreas de Desarrollo Indígena (ADI) específicamente diaguitas, pero sí asociaciones territoriales reconocidas en la Ley 20.117 y en la mesa del Convenio 169 OIT.

Historia

Antes del contacto

La cultura arqueológica diaguita chilena se consolida hacia el siglo IX, con cementerios, alfarería pintada y agricultura de regadío en los valles transversales. Como ha mostrado Castillo (1989), los tres períodos arqueológicos —Diaguita Clásico (900-1200), Diaguita-Inca (1471-1536) y Diaguita Histórico— muestran continuidad poblacional y un fuerte intercambio con el Tawantinsuyu en el último siglo prehispánico.

Contacto colonial y siglo XX

La conquista española integró los valles a la Capitanía General de Chile. La encomienda y la mita minera redujeron rápidamente a los diaguitas; en el siglo XVIII la lengua kakán se extingue y, en el XIX, los censos republicanos los declaran «extintos» o los asimilan al campesinado del Norte Chico. Como subraya Bustamante (2007), la «extinción» fue más un acto administrativo que un hecho demográfico: las comunidades persistieron en el Huasco Alto y en Tierra Amarilla bajo identidades de «agricultores», «crianceros» y «huascoaltinos».

Situación contemporánea

La ressurgência identitaria diaguita arrancó en los años 1990 al amparo de la Ley 19.253 y culminó con la Ley 20.117 de 2006, que los reconoció como octavo pueblo indígena de Chile. Inmediatamente después llegó el conflicto Pascua-Lama: el proyecto de mina de oro binacional Chile-Argentina de la canadiense Barrick Gold, en los nevados del Huasco Alto, sobre territorio diaguita. La Comunidad Agrícola Diaguita de los Huascoaltinos llevó el caso a tribunales ambientales y a la CIDH; en 2013 la Corte chilena suspendió las faenas y en 2020 Barrick anunció el cierre definitivo del proyecto. Es un caso paradigmático del Convenio 169 en Chile.

Organización social y política

La organización comunitaria contemporánea descansa en las comunidades agrícolas heredadas del Norte Chico, asociaciones territoriales con tierras de uso común para pastoreo, regadío y rezagos forestales. Sobre esa base, la Ley 20.117 permitió a los diaguitas constituirse formalmente como comunidades indígenas inscritas ante la CONADI; hoy operan más de un centenar.

La Comunidad Agrícola Diaguita de los Huascoaltinos, líder durante el conflicto Pascua-Lama, se ha convertido en referente nacional de litigación ambiental indígena. La consejería diaguita de la CONADI participa en la mesa del Convenio 169 y en las consultas mineras del litio en el Salar de Maricunga.

Lengua

El kakán o cacán fue la lengua histórica de los diaguitas, hablada en el Norte Chico chileno y en el noroeste argentino. Como documenta Uribe (2002), su clasificación es problemática: algunos lingüistas la sitúan como aislada, otros la asocian al sustrato sanaviron-comechingón. La lengua está extinta desde el siglo XVIII y solo se conserva por la toponimia y unos pocos términos en crónicas coloniales y vocabularios.

Los términos abajo listados son reconstrucciones a partir de toponimia chilena y argentina —»-gasta» como «pueblo», «-ahuasi» como «casa»— y deben considerarse hipótesis filológicas, no léxico de uso vivo.

Diccionario kakán-español (reconstruido)

Kakán (reconstruido) Español
-gasta (sufijo) pueblo, asentamiento (reconstruido por toponimia)
-ahuasi (sufijo) casa (reconstruido por toponimia)
-ao (sufijo) río (reconstruido por toponimia)
diaguita etnónimo (de origen quechua, «serrano»)
cacán nombre histórico de la lengua
quingua lechuza (registrado en crónicas)
titaquín cacique principal (registrado en crónicas)
huasco topónimo del valle del Huasco
copiapó topónimo (probable origen kakán-quechua)
elqui topónimo del valle del Elqui
chañar árbol del Norte Chico (préstamo)
algarrobo árbol forrajero (préstamo)
pirca muro de piedra (préstamo quechua, uso diaguita)
jarro pato cerámica diaguita-incaica diagnóstica (denominación castellana)
chacra parcela cultivada (préstamo quechua)
guañaca pasto altoandino (registrado en crónicas)

Para el contexto de la familia, ver la entrada general de los pueblos indígenas de Chile.

Economía

La economía diaguita combina crianza de la cabra con transhumancia entre la costa, el valle y la cordillera; agricultura de regadío en los valles transversales (vid pisquera, hortalizas, olivos, paltos en Limarí y Choapa); pequeñas explotaciones mineras (pirquineros) y, en años recientes, turismo cultural y agroecológico.

El conflicto entre minería de oro y litio y agricultura familiar diaguita es estructural: las cuencas glaciares del Huasco Alto, los nevados de Tres Cruces y el salar de Maricunga concentran tanto reservas minerales como las nacientes que dan agua a las viñas pisqueras y a los rebaños caprinos.

Vestimenta

La vestimenta diaguita histórica incluyó túnicas tejidas en lana de camélido y algodón, con motivos geométricos en negro y rojo sobre fondo crema, semejantes a la decoración de su cerámica. La indumentaria contemporánea es la del campesinado del Norte Chico, pero las comunidades han recuperado en eventos rituales el quechquemitl tejido y los tocados con plumas y borlas.

Jarro pato diaguita-incaico o valle del Huasco — pueblo Diaguita de Chile
Imagen del pueblo Diaguita de Chile (~88.000 personas, Censo INE 2017), reconocidos por la Ley 20.117 (2006) tras siglos de invisibilización; el jarro pato es la cerámica diagnóstica.

En las celebraciones de Alto del Carmen, Diego de Almagro y Vallenar se ven hoy ponchos, fajas y bolsas con motivos cerámicos diaguita-incaicos —el jarro pato, las grecas escalonadas, los rombos y las espigas— como afirmación identitaria. Es un caso interesante de recuperación visual a partir de la arqueología y los museos regionales.

Vivienda

La vivienda histórica diaguita era rectangular, de muros de pirca (piedra apilada en seco) o adobe, con techo de paja brava sostenido por vigas de algarrobo o chañar. El sitio de Huana, en el valle del Huasco, conserva ejemplos arqueológicos restaurados.

Hoy las familias diaguitas habitan viviendas rurales convencionales en los valles, pero las majadas —pequeñas estancias de altura para el ganado caprino— mantienen la lógica de la pirca, el corral y el horno de barro. Estas majadas son a la vez espacios productivos y ámbitos de transmisión cultural intergeneracional.

Alimentación

La cocina diaguita se basa en queso de cabra, charqui, carne caprina, mote de trigo, porotos, papas, calabazas, frutos del chañar y del algarrobo, aceitunas, pisco y vinos de los valles. Platos canónicos son el chivo al palo, el cabrito al horno de barro, el arrope de chañar y el pan de horno con manteca de cabra.

El añapa y la aloja de algarrobo, bebidas fermentadas suaves, completan el repertorio. La cocina diaguita se ha convertido en pilar del turismo gastronómico del valle del Elqui y del Huasco, con denominación de origen para el queso de cabra del Limarí.

Religión y cosmovisión

La cosmovisión diaguita prehispánica veneraba al sol, a las cumbres nevadas (Tres Cruces, El Toro, El Plomo) y a los apus de los valles, en una matriz andina influida por el Tawantinsuyu. La conquista española impuso un catolicismo que se sincretizó con prácticas locales en torno a vírgenes, santos patronos y procesiones agrícolas.

Hoy las comunidades han recuperado prácticas de ch’alla a la Pachamama —influidas por el contacto con aymaras y quechuas— y rituales propios en las cumbres del Huasco Alto, ligados a la defensa de los glaciares y el agua. La espiritualidad contemporánea diaguita es indisociable del activismo ambiental.

Celebraciones y rituales

El calendario diaguita combina fiestas patronales del catolicismo popular con celebraciones recuperadas. Destacan la Fiesta de la Virgen de la Candelaria de Copiapó (febrero), la procesión de la Virgen del Tránsito en Alto del Carmen (15 de agosto) y la Vega de Paipote.

En los últimos veinte años se han recuperado el Inti Raymi diaguita en el solsticio de invierno (21 de junio) en el valle del Elqui, los pagos a la Pachamama en los nevados del Huasco y los rituales de bendición del agua al inicio de la temporada de riego. Estos eventos articulan identidad, soberanía territorial y defensa ambiental, y se han convertido en plataforma comunitaria frente a la presión minera.

Arte y artesanía

La cerámica diaguita es la firma cultural del pueblo: piezas pintadas en negro y rojo sobre crema, con motivos geométricos —rombos, escaleras, triángulos— y formas diagnósticas como el jarro pato, la jarra antropomorfa y el plato campanuliforme. La fase Diaguita-Inca añadió aríbalos a la tradición. Hoy ceramistas de Vallenar, Pisco Elqui y Andacollo reproducen la técnica con éxito en el mercado del turismo cultural.

Música

La música diaguita contemporánea recupera flautas, ocarinas y silbatos de cerámica documentados arqueológicamente, junto a la guitarra y el acordeón del campesinado nortino. Las cantoras de Alto del Carmen y los grupos de proyección folclórica del Elqui mantienen la tradición.

Pueblos cercanos o relacionados

Los Diaguita de Chile comparten raíz cultural con los Diaguita argentinos —Calchaquíes, Hualfines, Quilmes—, núcleo histórico del pueblo en el noroeste argentino, descritos en la entrada de Argentina. Hacia el norte, sus vecinos en el desierto son los Atacameños o Lickanantay de los oasis del Loa, en la ficha del pueblo Lickanantay.

Comparten también territorio con los Colla de Chile, transhumantes caprinos de la cordillera de Atacama, y con los Mapuche de la diáspora urbana del Gran Santiago, descritos en la ficha del Mapuche de Chile. Para una panorámica del país, consulta el hub de Chile.

Reflexión final

El Diaguita de Chile es uno de los casos más interesantes de ressurgência indígena del Cono Sur: un pueblo declarado extinto que ha logrado, en menos de tres décadas, reconocimiento legal pleno, frenar a una de las mayores transnacionales mineras del mundo y proyectarse como referente del Convenio 169 en América Latina. Su agenda futura —agua, glaciares, litio, denominaciones de origen— marcará la política indígena del Norte Chico. Para profundizar, ver el hub de Chile.

Preguntas frecuentes

¿Dónde viven los Diaguita en Chile?

Habitan los valles transversales del Norte Chico chileno: los valles de Copiapó y Huasco en la Región de Atacama, y los valles de Elqui, Limarí y Choapa en la Región de Coquimbo. El núcleo cultural más visible está en el Huasco Alto (Alto del Carmen, Vallenar), con la Comunidad Agrícola Diaguita de los Huascoaltinos. Las comunidades inscritas ante la CONADI se concentran en Alto del Carmen, Diego de Almagro, Tierra Amarilla, Coquimbo y Paihuano.

¿Cuántos Diaguita hay actualmente en Chile?

Según el Censo INE 2017, alrededor de 88.000 personas se autoidentifican como diaguitas en Chile, lo que les sitúa como el tercer pueblo indígena más numeroso del país tras mapuches y aymaras. La cifra ha crecido fuertemente desde el reconocimiento legal de 2006: en los censos previos los diaguitas eran considerados extintos o asimilados al campesinado nortino. La tendencia actual es de fuerte autoidentificación, especialmente en Atacama y Coquimbo.

¿Qué lengua hablan los Diaguita de Chile?

Hoy los diaguitas chilenos hablan español. Su lengua histórica fue el kakán o cacán, extinta desde el siglo XVIII y de clasificación lingüística debatida (algunos autores la consideran aislada, otros la asocian al sustrato sanaviron-comechingón). Solo se conserva por toponimia (sufijos como -gasta «pueblo», -ahuasi «casa») y por términos sueltos en crónicas coloniales. No existen iniciativas de revitalización lingüística comparables a las del mapudungun o el aymara.

¿Cuál es la cultura del pueblo Diaguita de Chile?

La cultura diaguita combina herencia arqueológica y prácticas vivas. Sus marcadores son la cerámica pintada en negro y rojo sobre crema, con piezas diagnósticas como el jarro pato; la crianza de la cabra con transhumancia entre costa, valle y cordillera; las majadas de pirca en altura; la cocina del cabrito al palo y el queso de cabra; y un fuerte movimiento contemporáneo de defensa del agua y los glaciares, con el conflicto Pascua-Lama (Barrick Gold) como caso emblemático.

¿Por qué los Diaguita son conocidos por el conflicto Pascua-Lama?

El proyecto Pascua-Lama de la canadiense Barrick Gold, mina de oro binacional Chile-Argentina en los nevados del Huasco Alto, planteaba intervenir glaciares y cuencas críticas para las comunidades diaguitas. La Comunidad Agrícola Diaguita de los Huascoaltinos llevó el caso a tribunales ambientales y a la CIDH; en 2013 la Corte chilena suspendió las faenas y en 2020 Barrick anunció el cierre definitivo. Es uno de los casos paradigmáticos del Convenio 169 OIT en Chile y un hito en la jurisprudencia ambiental indígena de América Latina.

Referencias

  • Castillo, G. (1989). Agricultores y pescadores del Norte de Chile: el Complejo Huentelauquén. Santiago: Universidad de Chile.
  • Uribe, M. (2002). «Cerámica Diaguita y arqueología de los valles del Norte Chico». Estudios Atacameños, Universidad Católica del Norte.
  • Bustamante, P. (2007). Diaguitas chilenos: la ressurgência de un pueblo. La Serena: Editorial Universitaria.
  • Instituto Nacional de Estadísticas (INE). Censo de Población y Vivienda 2017.
  • Corporación Nacional de Desarrollo Indígena (CONADI). Sitio oficial — Ley 19.253 y Ley 20.117.
  • Survival International. Pueblos indígenas y minería.

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