Aymara de Chile | Ubicación, Lengua, Vestimenta, Cultura y Alimentación

Los Aymara de Chile son el segundo pueblo indígena más numeroso del país. Habitan el altiplano y la precordillera de Arica y Parinacota, Tarapacá y norte de Antofagasta, y conservan la lengua aymara, instituciones de reciprocidad andina y un ciclo ritual centrado en la Pachamama y los apus.

Según el Censo INE 2017, en Chile se autoidentifican como aymara unas 156.000 personas, con cerca de 13.000 hablantes de la lengua. La mayor parte vive ya en Arica, Iquique, Calama y Antofagasta, pero mantiene un fuerte vínculo con sus comunidades altiplánicas de origen.

Aymara de Chile

En el altiplano y la precordillera de las regiones de Arica y Parinacota, Tarapacá y norte de Antofagasta, sobre los 3.500 metros de altitud, habitan los Aymara de Chile (autodenominación: Aymara, también escrito Aimara), pueblo indígena de tradición pastoril y agrícola andina cuya presencia en el norte chileno está documentada desde tiempos prehispánicos por la arqueología y los archivos coloniales españoles. Aunque mayoritarios en Bolivia y Perú, los aymaras chilenos forman un núcleo sólido y plenamente reconocido por la Ley Indígena 19.253 de 1993.

De acuerdo con el Censo INE 2017, alrededor de 156.000 personas se autoidentifican como aymara en Chile, lo que les sitúa como el segundo pueblo indígena más numeroso del país tras los mapuche. La cifra incluye un fuerte componente urbano: cerca de siete de cada diez aymaras chilenos viven hoy en Arica, Iquique, Pozo Almonte, Alto Hospicio, Calama o Antofagasta.

Datos esenciales

Nombre Aymara de Chile
Autodenominación Aymara / Aimara (jaqi, «gente»)
Región Altiplano y precordillera de Arica y Parinacota, Tarapacá y norte de Antofagasta
País Chile
Familia lingüística Jaqi-Aymara
Lengua Aymara (ISO 639-3: aym)
Población estimada ~156.000 (Censo INE 2017)
Economía Pastoreo de camélidos, agricultura de altura, comercio fronterizo, asalariados urbanos
Claves culturales Pachamama, apus, Carnaval Andino, ayni, floreo de ganado, sincretismo católico
Estado Reconocido por la Ley Indígena 19.253 (1993)
Lectura estimada 11 minutos

Ubicación y territorio

El territorio histórico aymara chileno es la franja altiplánica y precordillerana entre el lago Chungará y el río Loa. La ADI Alto Andino de Arica y Parinacota reúne comunidades de Putre, General Lagos y los nacientes del Lluta y el Lauca, mientras la ADI Jiwasa Oraje («nuestro pueblo» en aymara) cubre el altiplano de Tarapacá: Colchane, Cariquima, Camiña y Pica.

En la región de Antofagasta, comunidades aymaras conviven con quechuas y atacameños en el alto Loa (Ollagüe, Ascotán). Más allá de las ADI, la mayoría de la población vive en la franja costera —Arica e Iquique, sobre todo— manteniendo vínculos rituales y económicos con los pueblos de origen.

Historia

Antes del contacto

El altiplano aymara fue asiento del reino de Tiwanaku (s. V-XII) y, tras su disolución, de los señoríos lacustres Pacajes, Karangas, Quillacas y Lupaqas, integrados luego al Tawantinsuyu inca. La franja chilena estaba poblada por grupos pacajes y carangas que sostenían un sistema de «verticalidad» andina, controlando pisos ecológicos desde el altiplano hasta los valles costeros.

Contacto colonial y siglo XX

La conquista española integró el territorio al virreinato del Perú; las reducciones toledanas y la mita potosina afectaron duramente a las comunidades. Tras la Guerra del Pacífico (1879-1884), Tarapacá y luego Arica pasaron a Chile, iniciando un proceso de chilenización que prohibió la lengua aymara en escuelas y reemplazó topónimos. Como documenta van Kessel (1992) en Holocausto al progreso: los Aymaras de Tarapacá, el extractivismo salitrero y luego cuprífero descapitalizó la economía pastoril.

Situación contemporánea

Desde la Ley Indígena 19.253 (1993) y el Convenio 169 OIT (vigente en Chile desde 2008), las comunidades han recuperado derechos colectivos sobre tierra y agua. El conflicto del agua es hoy el eje crítico: la extracción minera en el Salar del Huasco, las cuencas de Lagunillas y los pozos privados de la zona costera presionan los acuíferos altiplánicos. Líderes vivos como Verónica Maquera (consejera nacional de la CONADI) y Ariel León han llevado el caso aymara a tribunales ambientales y al Convenio 169.

Organización social y política

La unidad básica es la marka, comunidad territorial con autoridades duales —mallku y mallku t’alla, varón y mujer— rotativas según el sistema de cargos. Sobre la marka opera el ayllu, agrupación de familias extensas que controlan distintos pisos ecológicos.

En Chile, las comunidades inscritas ante la CONADI conviven con asociaciones urbanas, federaciones de regantes y una red activa de dirigencias femeninas. La Consejería Aymara de la CONADI y la mesa interministerial del Convenio 169 son los principales canales de interlocución con el Estado.

Lengua

El aymara (ISO 639-3: aym) pertenece a la familia Jaqi-Aymara, que comparte raíces con el jaqaru y el kawki del Perú central. En Chile, el Censo INE 2017 estimó alrededor de 13.000 hablantes, mientras que el grueso de los ~2,4 millones de hablantes globales se concentra en Bolivia y Perú. La UNESCO clasifica al aymara chileno como «en peligro» debido a la ruptura intergeneracional.

Los primeros corpus son los del jesuita Ludovico Bertonio (Vocabulario de la lengua aymara, 1612). En las últimas décadas, lingüistas como Hardman han actualizado la descripción de la familia jaqi.

Diccionario aymara-español

Aymara Español
jaqi persona, gente
uta casa
uma agua
inti sol
phaxsi luna
pacha tiempo, espacio, mundo
pachamama madre tierra
mallku autoridad / cóndor
marka pueblo, comunidad
ayllu linaje territorial
ayni reciprocidad
minka trabajo colectivo
q’ulla medicina, hierba
quqa árbol
llamayu cosecha
aski uru buen día (saludo)
jallalla ¡que viva!

Para profundizar, ver la ficha de la lengua aymara.

Economía

La economía altiplánica combina pastoreo de llamas, alpacas y ovinos con agricultura de quinua, papa amarga y maíz en chacras de terrazas. La precordillera produce orégano, ajo, cebolla y olivos en valles como Codpa, Camarones y Camiña, ya con riego en quebrada. La arriería y el comercio fronterizo con Bolivia siguen vigentes en Visviri, Colchane y Ollagüe.

En la franja costera, los aymara urbanos trabajan en construcción, comercio, transporte, minería del cobre (Quebrada Blanca, Collahuasi) y litio (Salar del Huasco), además de mantener huertos suburbanos vinculados al ciclo ritual altiplánico.

Vestimenta

El traje femenino tradicional incluye la pollera de varios vuelos (de origen colonial), la blusa bordada, el aguayo o awayu (manta cuadrada multicolor para cargar guaguas y mercancía) y el sombrero borsalino. El masculino lleva pantalón de bayeta, camisa, chuspa (bolsa para hojas de coca) y el característico chullo (gorro de lana con orejeras).

Altiplano de Tarapacá o Carnaval Andino Arica — pueblo Aymara de Chile
Imagen vinculada al pueblo Aymara de Chile (~156.000 personas, Censo INE 2017), del altiplano y precordillera del norte; Carnaval Andino con la Fuerza del Sol como expresión cultural icónica.

Los textiles aymara —tejidos en telar de cuatro estacas con lana de alpaca y vicuña— codifican el linaje y el rango ritual. La chuspa es indispensable en cualquier ceremonia: contiene las hojas de coca con que se hacen los akullikus y las ofrendas a los apus. En Carnaval Andino y en el Floreo de ganado los textiles se renuevan con tintes naturales y bordados sincréticos.

Vivienda

La vivienda altiplánica tradicional es la uta: casa rectangular de adobe o piedra con techo a dos aguas de paja brava (ichu), estructurada en torno a un patio (kancha) que articula cocina, despensa y corral. Cada estancia familiar suele estar acompañada de un apacheta, montículo de piedras dedicado al apu tutelar.

En las ciudades del norte, la mayoría de las familias aymaras vive en viviendas urbanas convencionales, pero ha desarrollado una estética propia —la «arquitectura chola» altoperuana— en barrios como Cerro Chuño (Arica) o Alto Hospicio (Iquique), con fachadas decoradas y patios para festividades comunitarias.

Alimentación

La cocina aymara se basa en la papa amarga deshidratada (chuño, tunta), la quinua, el maíz, el charqui de llama y el cordero. Platos cotidianos son la kalapurka (sopa con piedras volcánicas calientes), el pesque de quinua, el watia (cocción bajo tierra) y la chairo de chuño y cordero.

Buechler (1980) describió cómo la mesa estructura la reciprocidad andina: cada banquete ritual encadena ayni con vecinos y apus. Bebidas centrales son la chicha de maíz, el aloja, el mate de coca y, en las ciudades, los anticuchos y las salteñas como gastronomía urbana aymara.

Religión y cosmovisión

El universo aymara se ordena en tres planos: alaxpacha (mundo de arriba), akapacha (mundo presente) y manqhapacha (mundo de abajo). En cada uno habitan fuerzas sagradas: la Pachamama (madre tierra), los apus o achachilas (cerros tutelares —Tata Sajama, Parinacota, Pomerape, Aucanquilcha—) y los espíritus subterráneos como el tío de las minas.

El sincretismo con el catolicismo es profundo: vírgenes y santos patronos coexisten con la Pachamama. Como muestra Carrasco, las prácticas de ch’alla (libación), akulliku (masticación de coca) y wilancha (ofrenda con sangre) siguen vigentes y se renuevan en cada ciclo agrícola y minero.

Celebraciones y rituales

El calendario aymara articula fiestas cívicas, religiosas y agrícolas. El gran evento urbano es el Carnaval Andino con la Fuerza del Sol en Arica (febrero), con miles de bailarines de tinkus, tobas, caporales y morenadas. En la precordillera y altiplano se celebra el Floreo del ganado (k’illpa), marcaje ritual de llamas y alpacas con borlas de lana, acompañado de ch’alla a la Pachamama.

Otras festividades destacadas son el Machaq Mara o año nuevo aymara (21 de junio, solsticio de invierno) reconocido como feriado regional en Arica y Parinacota; las fiestas patronales sincréticas (Virgen del Carmen de La Tirana —julio, Tarapacá—, San Andrés de Pachama, Cruz de Mayo); la Marka Marka y la Limpia de canales al inicio de la temporada agrícola.

Arte y artesanía

La artesanía aymara incluye textiles en lana de alpaca y vicuña (mantas, aguayos, chuspas, chullos), platería en filigrana (Pomata, Belén, Putre), cerámica utilitaria, instrumentos musicales y cestería de totora. Gavilán ha documentado el papel femenino central en el tejido como práctica narrativa.

Música

Los instrumentos típicos son la zampoña o siku (aerófono de tubos), la quena, el charango de caparazón de quirquincho —hoy reemplazado por madera— y los tambores tinya y caja. La tarka y el pinkullo marcan el ciclo agrícola. En las ciudades, el folclore aymara dialoga con la cumbia andina y el rap aymara.

Pueblos cercanos o relacionados

Los aymaras chilenos comparten frontera, lengua y cosmovisión con los Aymara de Bolivia y Perú, núcleo demográfico mundial del pueblo. Dentro de Chile, sus vecinos andinos son los Quechua de Chile de Ollagüe y el alto Loa, descritos en la ficha del Quechua de Chile, y los Atacameños o Lickanantay de los oasis del Loa, en la entrada del pueblo Lickanantay.

Más al sur se relacionan con los Diaguita del Norte Chico —ver ficha del Diaguita de Chile— y con los Mapuche, descritos en la ficha del Mapuche de Chile. Para una panorámica del país, consulta el hub de Chile.

Reflexión final

El Aymara de Chile es un pueblo de doble vida: altiplánica y urbana, ritual y asalariada, fronteriza con Bolivia y Perú pero plenamente chilena. Su gran reto contemporáneo es el agua: la convivencia entre comunidades, mineras de litio y cobre, y agricultura intensiva costera marcará su futuro inmediato. La protección de los acuíferos altiplánicos y de los humedales del Lauca y el Huasco es la línea roja que cruza hoy todas sus reivindicaciones.

Preguntas frecuentes

¿Dónde viven los Aymara en Chile?

Habitan el altiplano y la precordillera de las regiones de Arica y Parinacota, Tarapacá y norte de Antofagasta, sobre los 3.500 metros de altitud, con dos Áreas de Desarrollo Indígena: ADI Alto Andino de Arica y Parinacota y ADI Jiwasa Oraje en Tarapacá. La mayoría vive ya en Arica, Iquique, Pozo Almonte, Alto Hospicio, Calama y Antofagasta como diáspora urbana, manteniendo vínculos rituales y económicos con sus comunidades de origen.

¿Cuántos Aymara hay actualmente en Chile?

Según el Censo INE 2017, alrededor de 156.000 personas se autoidentifican como aymara en Chile, lo que les sitúa como el segundo pueblo indígena más numeroso del país tras los mapuche. El grueso del pueblo aymara global —cerca de 2,4 millones de personas— vive en Bolivia y Perú. En Chile, la tendencia es de crecimiento sostenido por la autoidentificación urbana en Arica, Iquique y Antofagasta.

¿Qué lengua hablan los Aymara de Chile?

Hablan aymara (autodenominación: aymara; ISO 639-3: aym), lengua de la familia Jaqi-Aymara, emparentada con el jaqaru y el kawki peruanos. El Censo INE 2017 estimó alrededor de 13.000 hablantes en Chile, con fuerte ruptura intergeneracional. La UNESCO clasifica al aymara chileno como «en peligro». Programas de educación intercultural bilingüe y la CONADI trabajan su revitalización en escuelas de Arica, Tarapacá y Antofagasta.

¿Cuál es la cultura del pueblo Aymara de Chile?

La cultura aymara se organiza en torno al ayllu y la marka, con autoridades duales mallku y mallku t’alla, y se sostiene en la reciprocidad (ayni, minka). Su cosmovisión venera a la Pachamama y a los apus tutelares (Sajama, Parinacota, Pomerape). Marcadores visibles son el Carnaval Andino con la Fuerza del Sol, el Floreo del ganado, el Machaq Mara y un sincretismo profundo con el catolicismo en fiestas patronales como La Tirana.

Referencias

  • van Kessel, J. (1992). Holocausto al progreso: los Aymaras de Tarapacá. Iquique: IECTA.
  • Buechler, H. y Buechler, J. (1980). The Aymara of the Lake Titicaca. New York: Holt, Rinehart and Winston.
  • Carrasco, A. M. y Gavilán, V. (2014). «Mujeres aymaras y cambios en las relaciones de género». Chungará, Universidad de Tarapacá.
  • Instituto Nacional de Estadísticas (INE). Censo de Población y Vivienda 2017.
  • Corporación Nacional de Desarrollo Indígena (CONADI). Sitio oficial — Ley 19.253.
  • UNESCO. Lenguas indígenas en peligro.

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