Yastay: el guanaco dorado dueño de los camélidos andinos

El Yastay —también Llastay o Llajtay— es el dueño y protector de los camélidos silvestres en la mitología andina del noroeste argentino y del sur boliviano. Aparece como un guanaco o vicuña dorada de gran tamaño que guía y defiende a las manadas, castigando al cazador codicioso. Comparte funciones con el Coquena en el corpus folclórico de la Puna y, en algunas variantes, ambos se confunden o se complementan.

El Yastay en resumen

Tipo de figuraDueño andino de los camélidos silvestres
Zona principalPuna argentina (Catamarca, La Rioja, Salta, Jujuy), sur de Bolivia, norte chileno
FormaGuanaco o vicuña de gran tamaño con pelaje dorado o blanco
Función simbólicaGuardián de las manadas silvestres, regulador de la caza
Tema dominanteEquilibrio con la fauna andina, castigo del exceso
Origen probableTradición pastoril prehispánica andina; categoría del «dueño de los animales»
Pueblos vinculadosDiaguita-calchaquí, colla, atacama, quechua, comunidades pastoriles del NOA
Registros folclóricosAdán Quiroga (1897), Juan Alfonso Carrizo, Coluccio (1948), Colombres (1984)

El Yastay

El Yastay es una de las figuras centrales del corpus folclórico de la Puna y la cordillera del NOA argentino. Documentado tempranamente por Adán Quiroga en sus estudios de folclore calchaquí a fines del siglo XIX, el Yastay aparece como un camélido extraordinario —generalmente un guanaco o una vicuña de pelaje dorado o blanco, mucho mayor que el común— que guía las manadas silvestres por las alturas y castiga al cazador que excede los límites del consumo razonable. Junto al Coquena, articula la ética ecológica precolonial del pastoreo y la caza en el altiplano.

¿Qué es el Yastay?

El término Yastay designa al dueño o señor de los camélidos silvestres —vicuñas, guanacos, llamas y, en algunas variantes, también del avestruz andino o suri— en la mitología andina del NOA y la Puna boliviana. Su forma habitual es la de un macho dominante de la especie, con pelaje brillante y proporciones extraordinarias. La etimología es discutida: algunas lecturas lo derivan del quechua llaqta («pueblo», «lugar habitado») con sufijo agentivo, sugiriendo el sentido de «dueño del lugar». Otras hipótesis lo vinculan a voces locales del sustrato kakán-diaguita o cunza-atacameño.

El Yastay se inscribe en la categoría más amplia del «dueño de los animales» presente en cosmovisiones indígenas de toda América. Como el Coquena de la Puna, el Apu Wamani de los Andes peruanos o el Tío minero boliviano, el Yastay encarna el principio de reciprocidad —el ayni andino— entre los humanos y los seres no humanos del territorio. La caza está permitida, pero solo en su justa medida y con el debido respeto.

Origen del mito y regiones donde circula

La leyenda del Yastay circula en regiones habitadas históricamente por los pueblos diaguita-calchaquí, colla, atacama y quechua, así como por comunidades pastoriles criollas del altiplano. Su geografía mítica se concentra en Catamarca —especialmente los Valles Calchaquíes—, La Rioja, Salta, Jujuy, el sur boliviano (Potosí, Tarija) y el norte chileno (Antofagasta, Atacama).

Adán Quiroga, en su Folklore calchaquí (1897) y otros estudios, recoge la leyenda como una de las figuras más persistentes del corpus calchaquí. Juan Alfonso Carrizo, en sus Cancioneros populares de Catamarca, La Rioja y Salta (1933-1942), documenta variantes en coplas y relatos orales. Félix Coluccio en su Diccionario folklórico argentino (1948) y Adolfo Colombres en Seres sobrenaturales de la cultura popular argentina (1984) sistematizan el corpus. Berta Vidal de Battini incluye narraciones del Yastay en sus volúmenes de cuentos y leyendas argentinas.

Apariencia y atributos

Las descripciones del Yastay coinciden en lo esencial con variantes regionales menores. Sus rasgos recurrentes:

  • Forma de guanaco o vicuña macho de gran tamaño, mayor que cualquier ejemplar común.
  • Pelaje dorado, blanco resplandeciente o color que cambia según la luz.
  • Cuernos imposibles para un camélido o protuberancias luminosas en la cabeza, en algunas variantes.
  • Velocidad sobrenatural en las pendientes; aparece y desaparece sin dejar rastro.
  • Aparición preferente al amanecer o al atardecer, en quebradas de altura.
  • Acompañado siempre por una manada de hembras y crías a las que defiende.
Yastay: silueta de guanaco dorado en la quebrada andina al amanecer — leyenda calchaquí y colla
Representación del Yastay: guanaco dorado en altiplano del NOA al amanecer, dueño mítico de las manadas silvestres.

Comportamiento y relatos populares

El Yastay actúa como guardián activo de las manadas silvestres. La narración canónica, recogida por Quiroga y Carrizo, sigue un patrón claro: un cazador encuentra una manada de guanacos o vicuñas en una quebrada y se prepara para abatir varios animales. De pronto aparece un macho extraordinario, más grande y de pelaje brillante, que se interpone entre el cazador y la manada. El cazador, fascinado, intenta dispararle: las flechas o las balas se desvían, la cuerda de la honda se corta o el arma falla. La manada huye al amparo del guardián.

Las consecuencias del enfrentamiento varían según las versiones:

  • El cazador respetuoso, que reconoce al Yastay y depone su intención, recibe a cambio buena suerte sostenida en la caza moderada.
  • El cazador insistente o codicioso pierde el rumbo en la quebrada y no encuentra el camino de regreso.
  • El que dispara contra el Yastay recibe el rebote del proyectil o sufre un accidente posterior.
  • En algunas variantes catamarqueñas, el cantor que conmueve al Yastay con coplas obtiene protección perenne.

La tradición indica protocolos de respeto. Antes de iniciar la caza, los pastores andinos depositan ofrendas de hojas de coca, alcohol o tabaco en apachetas (montículos rituales) y solicitan permiso a los apus —los espíritus tutelares de los cerros— y al propio Yastay. Estas prácticas, documentadas etnográficamente, han contribuido históricamente a regular la presión cinegética sobre las poblaciones de vicuñas y guanacos.

Significado cultural y función simbólica

El Yastay cumple varias funciones documentadas. Sirve como regulador ecológico tradicional: la creencia en su castigo limita la caza excesiva y protege poblaciones de camélidos silvestres en zonas remotas. Funciona como marcador identitario calchaquí y puneño: pertenecer al mundo pastoril del NOA implica conocer al Yastay y respetarlo. Y opera como articulador de la cosmovisión andina: encarna el principio del ayni, el intercambio equilibrado entre humanos, animales y montañas, junto a la Pachamama.

El cancionero del NOA conserva referencias frecuentes al Yastay. La copla popular recogida por Carrizo —«Cuando subo a la quebrada, / con cuidado pongo el pie, / no sea que me encuentre / al Yastay del Famatina»— articula la presencia viva del mito en la tradición oral.

Diferencia entre Yastay y Coquena

AspectoYastayCoquena
FormaAnimal: guanaco o vicuña dorado de gran tamañoHumano: hombre pequeño con poncho y sombrero
FunciónGuía y defiende las manadas desde dentroPastorea y arrea desde fuera
Zona dominanteCatamarca, La Rioja (Famatina), Salta, JujuyJujuy, Salta, Puna boliviana, norte chileno
Origen lingüísticoDiscutido (quechua, kakán, atacameño)Discutido (quechua, aymara, atacameño)
Relación entre ambosCoexisten en el corpus calchaquí; en algunas versiones, son la misma figura bajo distintas formas

Variantes regionales

RegiónRasgo distintivo
Catamarca (Valles Calchaquíes)Versión central del corpus; documentada por Adán Quiroga; vínculo con los apus de Famatina
La RiojaYastay del Famatina; integrado al cancionero popular recogido por Carrizo
Salta y JujuyCoexistencia con el Coquena; aparición en quebradas de altura
Sur boliviano (Potosí, Tarija)Variante con énfasis en la protección de las llamas domésticas además de los camélidos silvestres
Norte chileno (Atacama)Adaptaciones con sustrato lingüístico cunza; figura del «dueño del rebaño» similar

Qué parte es indígena y qué parte es colonial

La capa indígena prehispánica es la matriz dominante del Yastay. La figura del «dueño de los animales», la lógica del ayni y la práctica ritual de las apachetas pertenecen al sustrato cosmológico andino anterior a la conquista. La etimología quechua o local del nombre y la integración al sistema de apus y dueños son anteriores al contacto colonial.

La capa colonial-cristiana es relativamente débil. La evangelización tendió a identificar a los dueños andinos con figuras diabólicas en algunos contextos, pero la matriz del Yastay como guardián justo de la fauna se ha conservado mejor que en otras leyendas andinas: su forma animal y su función ecológica explícita dificultaron la asimilación a motivos cristianos.

La capa criolla campesina aporta el componente narrativo del cazador-castigado, las coplas del cancionero recogido por Carrizo, las anécdotas locales y la integración a la pedagogía ambiental contemporánea en el contexto de programas de conservación de vicuñas y camélidos silvestres en el NOA.

Reflexión final

El Yastay permanece vivo en la oralidad pastoril del NOA, especialmente en Catamarca y La Rioja, transmitido en coplas, cuentos y testimonios actuales de pastores. La identificación entre la creencia tradicional y los programas modernos de conservación de vicuñas ha permitido integrar la figura a la educación ambiental en escuelas rurales del altiplano. Aparece en la literatura argentina del siglo XX —Juan Carlos Dávalos, Carola Briones— y en producciones culturales contemporáneas. Como mito vivo, el Yastay ofrece un lenguaje compartido para nombrar el respeto debido a la fauna silvestre, el principio de reciprocidad andino y la presencia activa de los apus en el paisaje cotidiano del altiplano.

Preguntas frecuentes

¿Qué es el Yastay?

El Yastay —también Llastay o Llajtay— es el dueño y protector de los camélidos silvestres en la mitología andina del NOA argentino y del sur boliviano. Aparece como un guanaco o vicuña dorada de gran tamaño que guía y defiende a las manadas, castigando al cazador codicioso. Documentado por Adán Quiroga a fines del siglo XIX, comparte funciones con el Coquena en el corpus folclórico de la Puna; en algunas variantes ambos se confunden o se complementan. Circula con fuerza en Catamarca, La Rioja, Salta, Jujuy y zonas vecinas.

¿De qué pueblo originario es la leyenda del Yastay?

La figura tiene matriz andina prehispánica y circula en territorios habitados históricamente por los pueblos diaguita-calchaquí, colla, atacama y quechua, así como por comunidades pastoriles criollas del altiplano. Su forma actual no puede atribuirse a un único pueblo originario: forma parte del sustrato cosmológico compartido por las culturas pastoriles altoandinas, donde cada especie de animal silvestre tiene un dueño o guardián. Adán Quiroga la recoge en Folklore calchaquí (1897) y autores como Juan Alfonso Carrizo, Félix Coluccio y Adolfo Colombres amplían el corpus a lo largo del siglo XX.

¿Qué significa el nombre Yastay?

La etimología es discutida y ninguna lectura ha alcanzado consenso académico. Una hipótesis muy difundida lo deriva del quechua llaqta («pueblo», «lugar habitado») con sufijo agentivo, sugiriendo el sentido de «dueño del lugar». Otras lecturas lo vinculan al sustrato kakán-diaguita o al cunza atacameño. La figura se conoce también como Llastay, Llajtay o, en algunas zonas, Yastai en variantes regionales menores. La forma Yastay se ha consolidado en el castellano regional del NOA argentino.

¿Cuál es la diferencia entre el Yastay y el Coquena?

Ambos son dueños andinos de los camélidos silvestres con funciones similares, pero se diferencian en la forma. El Yastay aparece como un animal: un guanaco o vicuña dorado de gran tamaño que guía y defiende las manadas desde dentro. El Coquena aparece como un humano: un hombre pequeño con poncho y sombrero que arrea desde fuera. Su geografía mítica se solapa parcialmente: el Yastay es más fuerte en Catamarca, La Rioja y los Valles Calchaquíes; el Coquena en Jujuy, Salta y la Puna boliviana. En algunas versiones se confunden o se complementan.

¿Cómo se evita el castigo del Yastay?

La sabiduría pastoril andina indica varios protocolos: cazar solo lo necesario para alimentar a la familia, no abatir más vicuñas o guanacos de los imprescindibles, dejar coca, alcohol o tabaco en apachetas al pasar por territorio del Yastay, y agradecer a los apus y a la Pachamama antes de iniciar la salida. La creencia opera como una forma tradicional de ética ecológica que ha contribuido a la preservación de los camélidos silvestres en el altiplano. En las versiones documentadas por Quiroga y Carrizo, también se menciona la copla y el canto como forma de respeto que conmueve al guardián.