Los Colla son un pueblo indígena trashumante del Norte Chico chileno, de tradición pastoril andina y origen colla altiplánico, asentados en la cordillera de la Región de Atacama. Reconocidos por la Ley Indígena 19.253 de 1993, mantienen una identidad propia ligada al pastoreo en la alta cordillera.
Su población se estima en 20.700 personas según el Censo INE 2017, distribuidas principalmente en Diego de Almagro, Copiapó y Tierra Amarilla. Sus rutas trashumantes históricas se ven hoy presionadas por la actividad minera en Atacama.
Colla de Chile
Índice
Los Colla (autodenominación: Colla, etnónimo de origen quechua-aymara qulla) son un pueblo indígena de tradición Quechua-Aymara asentado en la cordillera de los Andes de la Región de Atacama, en el Norte Chico chileno. Con una población estimada de aproximadamente 20.700 personas según el Censo INE 2017, constituyen el pueblo indígena de mayor crecimiento relativo en el norte del país. Originarios del altiplano boliviano y del noroeste argentino, migraron al territorio actual entre los siglos XIX y XX siguiendo rutas pastoriles ya consolidadas en época colonial. Reconocidos por la Ley Indígena 19.253 de 1993, sostienen una organización pastoril trashumante hoy presionada por la expansión de la minería en la zona. La CONADI coordina su reconocimiento como una de las nueve etnias indígenas chilenas, junto al Convenio 169 de la OIT, ratificado por Chile en 2008.
Datos esenciales
| Nombre | Colla |
|---|---|
| Autodenominación | Colla (de qulla) |
| Región | Región de Atacama |
| País | Chile |
| Familia lingüística | Quechua-Aymara (lengua de uso: castellano) |
| Lengua | Castellano; términos del quechua sureño y aymara |
| Población estimada | ~20.700 (Censo INE 2017) |
| Economía | Pastoreo trashumante, minería artesanal, agricultura de oasis |
| Claves culturales | Trashumancia, Floreo del ganado, Misachico |
| Estado | Reconocidos por Ley 19.253 |
| Lectura estimada | 9 minutos |
Ubicación y territorio
El territorio Colla en Chile abarca la franja cordillerana de la Región de Atacama, en las comunas de Diego de Almagro, Copiapó y Tierra Amarilla, con extensiones menores en Chañaral. El patrón histórico es el de comunidades pastoriles trashumantes que recorren rutas verticales entre el altiplano cordillerano —veranadas, sobre los 3.500 m— y los oasis y quebradas inferiores —invernadas, alrededor de los 1.500 m. Las comunidades indígenas reconocidas por la CONADI incluyen, entre otras, la Comunidad Colla del Río Jorquera, la Comunidad Colla de Diego de Almagro y la Comunidad Colla Pai-Ote. Existen además Áreas de Desarrollo Indígena (ADI) proyectadas para coordinar políticas en el ámbito andino. El territorio está cruzado por concesiones mineras de gran escala —Codelco División Salvador, Mantos de Oro— que generan tensiones por uso de aguas y rutas pastoriles.
Historia
Antes del contacto
El término qulla alude a los pueblos del altiplano del lago Titicaca, integrantes del antiguo señorío Colla previo a la incorporación al Tahuantinsuyu en el siglo XV. Las rutas pastoriles que conectaban el altiplano boliviano, el noroeste argentino y el Norte Chico chileno son anteriores a la llegada europea, asociadas a la circulación de camélidos.
Contacto colonial y siglo XX
Tras la conquista, las rutas trashumantes andinas se mantuvieron, aunque reorganizadas por el sistema de encomiendas y por el comercio de mulas. Entre los siglos XIX y XX, familias collas del altiplano y del noroeste argentino —sobre todo de Catamarca, Salta y Jujuy— se asentaron progresivamente en las quebradas chilenas siguiendo el ganado. Como documenta Gundermann (2003) en sus estudios sobre pastores andinos del sur, esta migración respondía a presiones territoriales y al cierre de rutas pastoriles tras la formación de los Estados nacionales. La hispanización lingüística fue acelerada: el castellano desplazó al quechua y al aymara en una o dos generaciones. Durante el siglo XX la actividad minera —El Salvador (1959), Mantos de Oro y la mediana minería del oro y el cobre— se expandió en zonas pastoriles.
Situación contemporánea
La Ley 19.253 de 1993 reconoció a los Colla como pueblo indígena chileno e inició un proceso de organización en comunidades. Hoy, líderes comunitarios como Ercilia Araya (Comunidad Pai-Ote) sostienen disputas judiciales con empresas mineras por el uso del agua y de las rutas pastoriles, en algunos casos llegando a la Corte Suprema y al Sistema Interamericano.
Organización social y política
La organización social Colla se basa en la unidad doméstica pastoril: familias extensas que gestionan el rebaño y los recorridos trashumantes entre veranadas e invernadas. La autoridad tradicional se ejerce a partir del prestigio del cabeza de familia y del conocimiento de las rutas. Hoy las Comunidades Indígenas Colla reconocidas por la CONADI funcionan como personas jurídicas que negocian con la Subsecretaría de Servicios Sociales, el Ministerio del Medio Ambiente y la Dirección General de Aguas. Existe el Consejo Nacional Colla, instancia coordinadora a escala regional. Líderes contemporáneos —entre ellos Ercilia Araya, Sofía Cariqueo y los presidentes de la Comunidad del Río Jorquera— han llevado los conflictos sobre el uso del agua y la afectación de glaciares a tribunales nacionales y a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.
Lengua
La lengua de uso cotidiano del pueblo Colla en Chile es el castellano. La hispanización lingüística se completó hacia mediados del siglo XX. Persisten, sin embargo, numerosos términos del quechua sureño (familia Quechua) y del aymara (familia Aymara) en el habla regional, vinculados al pastoreo, la geografía andina y la religiosidad. No existe una «lengua colla» diferenciada de estos dos sistemas. Como recuerda Gundermann en sus estudios sobre pastores andinos del sur, el repertorio léxico mantiene una continuidad cultural con el mundo quechua-aymara altiplánico, aunque integrada al castellano regional. La lengua quechua y el aymara están reconocidas en Chile, y la CONADI promueve su enseñanza en zonas con población andina.
Diccionario quechua/aymara–español de uso colla
| Quechua/Aymara | Español |
|---|---|
| qulla (Q/A) | persona del altiplano (origen del etnónimo) |
| llama (Q) | llama (camélido doméstico) |
| alpaqa (Q) | alpaca |
| wik’uña (Q) | vicuña |
| tinka (Q) | libación ritual |
| Pachamama (Q/A) | Madre Tierra |
| apu (Q) | cerro tutelar, espíritu de montaña |
| mallku (A) | cerro mayor; autoridad ancestral |
| ayllu (Q/A) | comunidad de parentesco y territorio |
| chaku (Q) | arreo colectivo de camélidos |
| floreo (esp. de raíz andina) | marcaje ritual del ganado |
| vega (esp.) | humedal altoandino |
| misachico (esp. de raíz quechua) | procesión doméstica con imagen sagrada |
| charqui (Q) | carne deshidratada |
| chicha (Q) | bebida fermentada de maíz o algarroba |
| quena (Q) | flauta vertical |
| aguayo (Q/A) | tejido cuadrangular de carga |
Fuente: léxico quechua sureño y aymara documentado en el habla regional Colla; los Colla en Chile usan el castellano como lengua propia.
Economía
La base económica Colla es el pastoreo trashumante de cabras, ovejas, llamas y, en menor escala, caballares y mulares. El ciclo anual articula veranadas en la alta cordillera (sobre los 3.500 m) e invernadas en quebradas y oasis bajos. La trashumancia depende del acceso al agua y a vegas altoandinas. Se complementa con horticultura de subsistencia en quebradas, recolección de hierbas medicinales y, de manera creciente, con empleo en faenas mineras y servicios urbanos en Copiapó, Diego de Almagro y Vallenar. La minería artesanal del oro y del cobre se practica en algunas comunidades. Como observa Gundermann, los conflictos por el uso del agua entre comunidades pastoriles y empresas mineras son hoy el principal frente económico-político.
Vestimenta
La vestimenta tradicional Colla combina elementos andinos altiplánicos con la indumentaria del arriero norteño chileno. Los hombres usan poncho de lana —en colores tierra o vicuña—, sombrero de fieltro de ala ancha, chaqueta de lana, pantalón resistente y botas de montar.

Las mujeres llevan polleras superpuestas de lana, blusa, rebozo o manta sobre los hombros y sombrero. El aguayo, tejido cuadrangular de origen aymara-quechua, se usa para cargar al niño o productos. En contextos rituales —Floreo, Misachico, fiestas patronales— se incorporan cintas de colores, lanas trenzadas y elementos heredados de antepasados, valorados como ajuar familiar. La vestimenta cotidiana actual es la urbana chilena en las ciudades, con recuperación creciente de la indumentaria tradicional en festividades comunitarias y en eventos vinculados a la CONADI y al Consejo Nacional Colla.
Vivienda
La vivienda Colla responde al patrón pastoril trashumante: refugios estacionales en las veranadas —pircas de piedra y techo de paja brava o de calamina ligera— y casas más permanentes en las invernadas y oasis, construidas en adobe, piedra y madera, con techos de barro y caña. El refugio de altura se llama localmente puesto; el conjunto de pircas y corrales se denomina majada. Las casas de los oasis cuentan con corrales adyacentes, huertos y, en algunos casos, hornos de barro para pan. En las ciudades —Copiapó, Diego de Almagro, Tierra Amarilla, Vallenar— las familias residen en viviendas urbanas convencionales. Numerosos puestos altoandinos se han abandonado en las últimas décadas por la presión minera sobre vegas y aguadas, fenómeno documentado en informes técnicos coordinados por la Dirección General de Aguas y por la Subsecretaría de Servicios Sociales.
Alimentación
La dieta Colla combina la base pastoril con productos del oasis y del comercio andino. La carne de cabra y de oveja —fresca o como charqui— constituye la proteína central; la leche se transforma en queso de cabra, producto característico del Norte Chico. El maíz, el trigo, las habas y la papa se cultivan en quebradas. Se consumen además algarroba —en forma de añapa o harina—, calabazas y frutos silvestres. La chicha de algarroba acompaña las celebraciones. Bebidas como el mate cocido y la infusión de hierbas medicinales (chachacoma, rica-rica, copa-copa) son cotidianas. Hoy la dieta se ha urbanizado de manera parcial, aunque persisten productos pastoriles que se comercializan en mercados regionales y en ferias de la CONADI orientadas a la economía indígena.
Religión y cosmovisión
La cosmovisión Colla es sincrética: combina el sustrato andino —culto a la Pachamama, los apus y las aguadas— con el catolicismo popular del Norte Chico. La Pachamama recibe ofrendas (tinkas, challas) en momentos clave del calendario pastoril: marcaje, esquila, primera leche, inicio de la veranada. Los cerros tutelares —el Tres Cruces, los Ojos del Salado, San Francisco— son apus que protegen a las comunidades. El catolicismo se vive a través de fiestas patronales y procesiones del Misachico, donde las imágenes domésticas viajan en peregrinación. Las creencias en seres del monte —el coquena, protector del ganado silvestre— acompañan el imaginario pastoril. La cosmovisión orienta la relación con el territorio y se invoca actualmente en los conflictos por la afectación de aguas y glaciares por la minería.
Celebraciones y rituales
El calendario ritual Colla integra ceremonias pastoriles y fiestas patronales católicas. El Floreo del ganado es la principal ceremonia comunitaria: en febrero o marzo, los animales son marcados con cintas de colores en orejas y cuello mientras se realiza una tinka a la Pachamama y a los apus para asegurar la fecundidad y protección del rebaño. La fiesta de San Santiago (25 de julio), patrono de los animales, se celebra con misa, procesión, música y comida comunitaria. El Carnaval andino —febrero— articula bailes, comparsas y rituales de fertilidad. El Misachico es la procesión doméstica con la imagen del santo familiar entre comunidades. La fiesta de la Virgen de la Candelaria, en Copiapó, congrega a comunidades collas en su peregrinación. La CONADI y los municipios apoyan parcialmente estas celebraciones como elementos del patrimonio cultural inmaterial regional.
Arte y artesanía
El arte Colla se expresa principalmente en el tejido —ponchos, frazadas, mantas, aguayos y fajas— elaborados con lana de oveja, llama y, en menor medida, vicuña, en telar de piso o de cintura. Los diseños retoman motivos andinos: bandas geométricas, peinecillos, rombos. La cestería con junquillo y paja brava produce esteras y canastos. El trabajo en cuero —monturas, lazos, riendas— es característico del oficio de arriero. En cerámica utilitaria persisten formas heredadas del repertorio andino. Los artesanos Colla participan en ferias regionales en Copiapó, Vallenar y La Serena, con apoyo del Ministerio de las Culturas y de la CONADI.
Música
La música Colla retoma instrumentos andinos —quena, sikus, charango, caja chayera, bombo— combinados con guitarra. Las cuecas norteñas, los carnavalitos y las bagualas componen el repertorio festivo, especialmente durante el Carnaval, San Santiago y la Virgen de la Candelaria.
Pueblos cercanos o relacionados
Los Colla forman parte de una red andina amplia. Al norte limitan con el pueblo Atacameño o Lickanantay, hablantes del kunza y vecinos en la cuenca del Salar de Atacama. Más al norte, los Quechua de Chile, en Ollagüe y la Región de Antofagasta, comparten la lengua y muchos rasgos pastoriles. Los Aymara del altiplano de Tarapacá y Arica completan la trama andina chilena. Al sur, los Diaguita de Chile, del valle del Huasco, son pueblo vecino con quien comparten parte del territorio del Norte Chico. En el lado argentino, las comunidades collas de Catamarca, Salta y Jujuy mantienen lazos familiares con sus pares chilenos: las redes de la comunidad colla de Argentina son referencia obligada para entender la trashumancia transfronteriza histórica.
Reflexión final
Los Colla representan la presencia indígena andina más austral de la cordillera de Atacama. Su trashumancia pastoril, su sincretismo religioso y la lucha contemporánea por el agua frente a la minería los sitúan en el centro de los debates sobre derechos indígenas y justicia ambiental en el Norte Chico. La Ley 19.253, el Convenio 169 y los procesos judiciales recientes consolidan una agencia política propia, distinta a la de los pueblos australes. Ampliar la mirada sobre los pueblos indígenas de Chile exige conocer la trayectoria Colla y su vigencia.
Preguntas frecuentes
¿Dónde viven los Colla?
Los Colla viven en la cordillera de los Andes de la Región de Atacama, en el Norte Chico chileno, principalmente en las comunas de Diego de Almagro, Copiapó y Tierra Amarilla, con extensiones menores en Chañaral. Su patrón histórico es la trashumancia entre veranadas altoandinas (sobre 3.500 m) e invernadas en quebradas y oasis (alrededor de 1.500 m). Las comunidades reconocidas por la CONADI incluyen la del Río Jorquera, Diego de Almagro y Pai-Ote, entre otras.
¿Cuántos Colla hay actualmente?
Según el Censo INE 2017 se autoidentificaron como Colla aproximadamente 20.700 personas en Chile, cifra que muestra un fuerte crecimiento respecto al censo de 2002. La población se concentra en la Región de Atacama, con presencia significativa en zonas urbanas como Copiapó y Vallenar. Existen además comunidades collas en Argentina (Catamarca, Salta, Jujuy) con vínculos familiares, lo que vuelve al pueblo transfronterizo en su origen histórico.
¿Qué lengua hablan los Colla?
Los Colla en Chile hablan castellano como lengua propia tras un proceso de hispanización completado a mediados del siglo XX. En el habla regional persisten términos del quechua sureño (Pachamama, apu, charqui) y del aymara (mallku, aguayo) vinculados al pastoreo y la cosmovisión. No existe una «lengua colla» diferenciada de estos dos sistemas. La CONADI promueve la enseñanza del quechua y del aymara en programas interculturales del Norte Chico.
¿Cuál es la cultura del pueblo Colla?
La cultura Colla es una cultura pastoril trashumante de origen andino. Sus rasgos distintivos son el manejo de cabras, ovejas y llamas entre veranadas altoandinas e invernadas en oasis, las ceremonias del Floreo del ganado, San Santiago, Carnaval y Misachico, y un sincretismo religioso que combina el culto a la Pachamama y a los apus con el catolicismo popular del Norte Chico. Como documenta Gundermann, su organización pastoril es heredera del mundo andino altiplánico.
¿Por qué los Colla son conocidos por su lucha por el agua?
Los Colla mantienen disputas judiciales con empresas mineras —Codelco División Salvador, Mantos de Oro, entre otras— por el uso del agua, la afectación de vegas altoandinas y la destrucción parcial de glaciares, recursos clave para la trashumancia. Líderes comunitarias como Ercilia Araya (Comunidad Pai-Ote) han llevado casos a la Corte Suprema chilena y al Sistema Interamericano de Derechos Humanos, situando al pueblo en el centro del debate nacional sobre agua, minería y derechos indígenas amparados por la Ley 19.253 y el Convenio 169 de la OIT.
Referencias
- Gundermann, Hans (2003). Pastores andinos del sur. Universidad Católica del Norte.
- Núñez, Lautaro. Estudios sobre arqueología y etnografía del Norte Chico. Universidad Católica del Norte.
- Cárdenas, Ulises. Estudios etnográficos sobre comunidades Colla de Atacama.
- Censo INE 2017 — Instituto Nacional de Estadísticas, Chile.
- CONADI — Corporación Nacional de Desarrollo Indígena (Ley 19.253 de 1993).
- Ministerio del Medio Ambiente — afectación de vegas altoandinas y glaciares.





