En breve: el Wapté-mnhõnõ es el ciclo iniciático central de los pueblos xerente (Akwẽ) y xavante (A’uwẽ-Uptabi) del Cerrado brasileño —uno de los ritos de paso más elaborados y más largos documentados en Sudamérica indígena, con un encierro ritual de cinco a ocho años en la casa iniciática Hö’wa, corte ritual del cabello, perforación de las orejas con palillos de veinte a treinta centímetros, carreras rituales con troncos de buriti de sesenta a ochenta kilos, cantos secretos, adquisición del nombre sagrado personal y salida final como Ritei’wa adulto pleno—. Fue documentado por Curt Nimuendajú en The Serente (1942) y sistematizado por David Maybury-Lewis en Akwẽ-Shavante Society (Oxford, 1967).
| Origen cultural | Xerente (Akwẽ) del actual estado de Tocantins y xavante (A’uwẽ-Uptabi) del actual estado de Mato Grosso, ambos pueblos de la familia lingüística jê central del Cerrado brasileño. |
| Tipo | Ciclo ritual iniciático de la clase de edad juvenil masculina, con encierro sagrado prolongado y adquisición del estatus adulto pleno de Ritei’wa. |
| Función mítica | Transformar al joven pre-adulto (Wapté-di) en adulto ceremonial (Ritei’wa) mediante encierro ritual en la casa iniciática Hö’wa, perforación auricular, aprendizaje de los cantos y los mitos secretos, y adquisición del nombre sagrado personal transmitido por el linaje. |
| Atestación | Curt Nimuendajú, The Serente (F.W. Hodge Anniversary Publication Fund, 1942); Curt Nimuendajú, The Eastern Timbira (Berkeley UP, 1946); David Maybury-Lewis, Akwẽ-Shavante Society (Oxford UP, 1967); David Maybury-Lewis (ed.), Dialectical Societies (Harvard UP, 1979); Aracy Lopes da Silva, Nomes e amigos (USP, 1986); Laura Graham, Performing Dreams (Texas UP, 1995). |
| Vigencia hoy | Rito plenamente activo en las aldeas xavante contemporáneas (Etéñitépa, Pimentel Barbosa, Sangradouro) y en las aldeas xerente de Tocantins; documentado audiovisualmente en los films de Divino Tserewahú Wapté-mnhõnõ (2000) y Já me transformei em imagem (2008). |
Wapté es, en las lenguas xerente y xavante del Cerrado brasileño, el término técnico que designa al joven varón de entre trece y dieciocho años que se encuentra en pleno proceso de iniciación ritual —fase que dura, según las aldeas y las generaciones, entre cinco y ocho años—. La palabra wapté se traduce literalmente como «iniciando» y forma parte de un sistema de nombres de edad extremadamente preciso: antes de esta fase, el varón se llama wapté-di («pre-iniciando», aproximadamente entre los ocho y los doce años); durante la iniciación se llama wapté; tras la ceremonia final de la perforación auricular (wapté-mnhõnõ, literalmente «el iniciando en el círculo») pasa a ser ritei’wa, adulto joven pleno, con derecho al matrimonio, al consejo comunitario (warã) y al ejercicio de la responsabilidad ritual. Cada uno de estos estatus tiene su propio conjunto de obligaciones ceremoniales, restricciones alimentarias y decoraciones corporales visibles.
El ciclo Wapté-mnhõnõ fue documentado por primera vez de manera sistemática por el etnólogo teuto-brasileño Curt Nimuendajú (1883-1945) durante sus dos estancias entre los xerente en 1937 y 1939, publicadas en The Serente (F.W. Hodge Anniversary Publication Fund, Los Angeles, 1942). Nimuendajú había pasado ya más de treinta años trabajando con los pueblos jê septentrionales cuando llegó a los xerente, y su descripción del Wapté es el testimonio etnográfico fundacional absoluto sobre este ciclo iniciático. Un cuarto de siglo después, el antropólogo británico David Maybury-Lewis (1929-2007) completó y actualizó el trabajo de Nimuendajú con los xavante de São Marcos, publicando en 1967 Akwẽ-Shavante Society (Oxford UP), obra pivote sobre la organización social xavante y hoy referencia obligada en la etnografía de los jê centrales. Ambos autores documentaron el Wapté como el rito de paso más elaborado que habían encontrado en Sudamérica indígena.
Este relato reconstruye el ciclo Wapté-mnhõnõ en cinco pasos. Primero, el marco geográfico y cultural del Cerrado brasileño y de los pueblos jê centrales xerente y xavante, con su organización dual, sus clases de edad y su casa iniciática Hö’wa. Segundo, la descripción detallada de las fases del ciclo tal como las fijaron Nimuendajú y Maybury-Lewis, con las citas etnográficas más significativas. Tercero, la lectura comparativa a la luz del marco de Van Gennep sobre los ritos de paso y de los paralelos amerindios (Kaingang, Timbira, Kayapó) y mundiales (Kunapipi australiano, Sunrise-Dance apache, Kinaaldá navajo). Cuarto, la vigencia contemporánea del rito en las aldeas xavante y xerente actuales, con la documentación audiovisual de los cineastas indígenas Divino Tserewahú y Bartolomeu Patira. Y quinto, cinco preguntas frecuentes sobre el ciclo iniciático.
Los xerente y xavante del Cerrado brasileño
Índice
El Cerrado brasileño es el segundo bioma más extenso de Sudamérica —dos millones de kilómetros cuadrados de sabana arbolada, con árboles bajos de tronco retorcido, corteza gruesa y hojas coriáceas adaptadas a los incendios naturales de la estación seca—. Ocupa gran parte del centro de Brasil: Goiás, Tocantins, Distrito Federal, oeste de Bahía y Minas Gerais, este de Mato Grosso, sur de Maranhão y de Piauí. Los pueblos indígenas del Cerrado pertenecen mayoritariamente a la familia lingüística jê, dividida en tres bloques: jê septentrional (timbira, apinajé, kayapó), jê central (xerente, xavante) y jê meridional (kaingang, xokleng). Los xerente y xavante son los representantes más numerosos y mejor documentados del bloque central, y comparten entre sí una organización social dualista muy elaborada, un sistema de clases de edad ceremoniales muy preciso y un mismo ciclo iniciático Wapté-mnhõnõ con variaciones menores de aldea.
Los xerente —Akwẽ en su propio idioma— viven hoy en unas veintitrés aldeas de la Reserva Xerente y la Reserva Funil, en el actual estado brasileño de Tocantins, al este del río Tocantins medio, con una población cercana a las 4.400 personas según el censo del IBGE de 2010. Su territorio ancestral fue mucho más amplio: en el siglo XVIII ocupaban las tierras entre los ríos Tocantins y Araguaia, y sostuvieron una guerra prolongada contra los frentes coloniales portugueses y contra los pueblos vecinos. Los xavante —A’uwẽ-Uptabi («gente verdadera» en su lengua)— viven en el actual estado de Mato Grosso, en seis Terras Indígenas homologadas: Pimentel Barbosa, Areões, Marechal Rondon, Sangradouro, São Marcos y Parabubure, con una población cercana a las 22.000 personas. Ambos pueblos hablan lenguas mutuamente inteligibles del bloque jê central, y comparten la misma organización social dualista con clanes patrilineales, mitades ceremoniales complementarias y clases de edad iniciáticas.
El rasgo social más distintivo de los jê centrales es su organización dualista, tema al que David Maybury-Lewis dedicó el volumen colectivo Dialectical Societies: The Gê and Bororo of Central Brazil (Harvard UP, 1979). La sociedad xavante y la sociedad xerente están divididas en dos mitades ceremoniales exogámicas —Sdakran y Doi’kran entre los xerente; Öwawe y Poredza’õno entre los xavante—, cada una con sus propios cantos rituales, sus propias pinturas corporales y sus propias funciones ceremoniales. Todo hombre y toda mujer pertenece por nacimiento a una de las dos mitades (la del padre), debe casarse con alguien de la otra mitad y transmite su afiliación a los hijos. Este sistema de mitades es paralelo al de otros pueblos jê y bororo del Cerrado, y fue leído por Claude Lévi-Strauss en el capítulo octavo de Antropología estructural (Plon, 1958) como uno de los ejemplos mundiales más nítidos de estructura dualista aplicada a la totalidad de la vida social —del matrimonio a la ceremonia, del entierro al reparto de la caza—.
Junto a las mitades ceremoniales, los xerente y xavante organizan la vida social por clases de edad. Cada aldea tiene entre cinco y ocho clases de edad activas simultáneamente, cada una con su nombre propio, su repertorio de cantos y sus obligaciones ceremoniales. Un varón nace, es criado por su madre y sus tías hasta los ocho años, entra en la fase Wapté-di, ingresa hacia los trece años en la clase Wapté que se está iniciando en ese momento en la Hö’wa, pasa cinco a ocho años en encierro ritual, sale como Ritei’wa hacia los dieciocho a veintidós años, avanza después por las clases sucesivas —Nõdzö’u, Iprédupté, Ihi (los ancianos)— y termina su vida como miembro del consejo ceremonial de los mayores. Este sistema de clases de edad ordena la totalidad del tiempo social xavante-xerente, y el ciclo Wapté-mnhõnõ es su transición ritual central, la que convierte al niño en adulto ceremonial pleno.
El ciclo iniciático Wapté-mnhõnõ paso a paso
El ciclo Wapté-mnhõnõ comienza con la que los etnógrafos describen como el «rapto ritual» de los jóvenes. Hacia los trece a quince años, en el momento en que la aldea decide abrir una nueva clase de edad, todos los varones de la cohorte son extraídos ceremonialmente de la casa materna por los adultos padrinos —los i’amõ en xavante, los ipreredzu en xerente— y llevados a la casa iniciática Hö’wa (llamada también Wamnhorõ en algunas aldeas). La Hö’wa es una construcción circular de troncos y hojas de buriti (Mauritia flexuosa), erigida ex profeso en un punto del círculo ceremonial de la aldea. Allí los jóvenes vivirán durante cinco a ocho años, saliendo diariamente para tareas de caza, recolección y ejercicio físico, pero volviendo cada noche a dormir en el encierro ritual. La separación de la madre es explícita y ceremonialmente marcada: durante los primeros meses la madre puede llorar el «rapto» del hijo, y el intercambio verbal directo entre la madre y el iniciando queda restringido a los momentos ceremoniales autorizados.
Dentro de la Hö’wa, la vida del wapté está organizada minuciosamente. Los padrinos i’amõ enseñan los cantos secretos de la clase de edad —los da-uña-ma xavante, los höimana xerente—, la genealogía de los clanes y de las mitades ceremoniales, los nombres esotéricos de los espíritus (los Wa’a xavante y los espíritus paralelos xerente), las técnicas de caza colectiva del venado y del cerdo salvaje, la fabricación de las flechas ceremoniales y de los tocados de plumas de arara y de tucán. En determinados momentos del ciclo se practican los cortes rituales del cabello con cuchillo de bambú, se aplican pinturas corporales con genipa (Genipa americana) y urucú (Bixa orellana), y se realizan las carreras rituales colectivas —las uiwede xavante— en las que los jóvenes wapté corren varios kilómetros en formación por parejas cargando pesados troncos de buriti de sesenta a ochenta kilos a los hombros, alternando la carga entre corredores para transportarlos hasta la plaza ceremonial de la aldea.
La fase final del ciclo es la que da nombre al conjunto: wapté-mnhõnõ, literalmente «el iniciando en el círculo». En ella se ejecuta la perforación ritual de las orejas —operación por la cual los xerente y xavante son inmediatamente reconocibles entre todos los pueblos indígenas de Brasil—. Los padrinos i’amõ perforan el lóbulo de la oreja de cada wapté con una espina de mango afilada y, tras la cicatrización, introducen palillos de madera de progresivo grosor hasta llegar a los definitivos: cilindros de veinte a treinta centímetros de largo y unos tres centímetros de diámetro, tallados en madera ligera de embaúba (Cecropia sp.) y decorados a veces con motivos gráficos del clan. Estos palillos permanecerán en las orejas del adulto durante toda su vida activa, y son la marca visible más notable del hombre xavante-xerente adulto. La perforación se acompaña de cantos rituales específicos, de la aplicación de pinturas corporales elaboradas y de un banquete ceremonial en el que participan todas las mitades y todas las clases de edad de la aldea.
Tras la perforación viene la ceremonia final del ciclo, denominada ritei’wa-mnhõmãdi en xavante, que consagra la transición del wapté a la nueva clase de edad Ritei’wa. En esa ceremonia el joven recibe formalmente su nombre sagrado personal, transmitido por un pariente del clan paterno según la fórmula onomástica precisa que Aracy Lopes da Silva analizó en Nomes e amigos: da prática Xavante a uma reflexão sobre os Jê (USP, 1986). El nombre no es una elección arbitraria: es la transmisión de un patrimonio nominal específico que remonta al fundador del clan y que carga con él derechos ceremoniales, obligaciones rituales y responsabilidades sociales concretas. A partir de ese momento, el ex-wapté es adulto ceremonial pleno: puede casarse (con alguien de la mitad opuesta), participar en el consejo de la aldea (warã) al amanecer, cazar en las expediciones colectivas mayores y transmitir a su vez la ciencia ritual a las próximas cohortes de wapté cuando le llegue el turno de ejercer de padrino i’amõ.
Van Gennep, los ritos de paso jê y la mitología del origen del Wapté
El marco teórico universal para leer el ciclo Wapté-mnhõnõ es el de los ritos de paso, tal como los definió el etnógrafo francés Arnold Van Gennep en su obra clásica Les rites de passage (Émile Nourry, París, 1909). Van Gennep identificó una estructura tripartita común a los ritos que marcan las transiciones vitales en todas las sociedades humanas —nacimiento, pubertad, matrimonio, muerte—: separación del estatus anterior, fase liminal de encierro y aprendizaje, agregación al nuevo estatus. El Wapté-mnhõnõ ilustra esa estructura con una claridad excepcional. La separación es el «rapto» del joven por los padrinos y su ingreso en la Hö’wa. La fase liminal es el encierro prolongado de cinco a ocho años, con las restricciones alimentarias, sexuales y sociales que lo acompañan. La agregación es la ceremonia final Ritei’wa-mnhõmãdi con la perforación auricular, la adquisición del nombre sagrado y la entrada formal en el consejo de los adultos.
Comparado con otros ritos de paso amerindios documentados, el Wapté-mnhõnõ destaca por la longitud extraordinaria de su fase liminal. Los rituales de perforación del labio de los kaingang jê meridionales duran unas semanas; el Kinaaldá navajo del suroeste norteamericano, que consagra la primera menstruación de las mujeres, dura cuatro días; la Sunrise-Dance apache dura otros cuatro días. Los ceremoniales masculinos australianos de los aborígenes del Kimberley pueden durar meses, pero raramente años. En Sudamérica, solo el Iniciación Tsam-mëëri de los kaxinawá del río Purus y algunos rituales secretos de los baniwa del Alto Río Negro se acercan en duración al ciclo xavante-xerente, y ninguno de ellos incluye la marca corporal permanente de los palillos auriculares. El Wapté-mnhõnõ es, en la etnografía comparada, un caso límite por su duración, su elaboración ceremonial y la profundidad de la marca corporal que deja en el iniciado.
El mito de origen del Wapté-mnhõnõ varía según la fuente. Nimuendajú recogió en 1937-1939 una versión xerente en la que el rito fue instaurado por el héroe cultural Wanhmiptidi, hijo mítico de una estrella y de una madre terrestre, quien tras ser criado por su abuela materna reveló al pueblo el conjunto de las fórmulas rituales del ciclo iniciático. Maybury-Lewis recogió en 1962-1964 entre los xavante de São Marcos otra versión en la que el instaurador es Wamre, ancestro mítico de las mitades ceremoniales que descendió del cielo por un cordón de arco iris y enseñó a los primeros varones adultos el ciclo completo del Wapté. Aracy Lopes da Silva —discípula de Maybury-Lewis— demostró en su tesis de 1980 (publicada como Nomes e amigos, USP, 1986) que ambas variantes remiten al mismo patrón estructural profundo: un héroe cultural celeste desciende al mundo terrestre y transmite el ciclo iniciático como don ceremonial fundador del pueblo humano civilizado. Otros pueblos jê tienen mitos paralelos con héroes distintos pero misma función etiológica.
La antropóloga norteamericana Laura Graham dedicó un libro entero al análisis del discurso ritual xavante: Performing Dreams: Discourses of Immortality Among the Xavante of Central Brazil (Texas UP, 1995). Su hipótesis es que los cantos secretos que se aprenden en la Hö’wa y que se ejecutan durante el ciclo Wapté-mnhõnõ y las ceremonias posteriores son la forma discursiva más elaborada del pensamiento xavante sobre el tiempo, la muerte y la continuidad del linaje. Los cantos son transmitidos por los ancianos a los wapté durante las noches de encierro en la casa iniciática y forman un patrimonio nominal, ceremonial y sonoro que cada clase de edad recibe, transforma sutilmente y transmite a la siguiente. En la lectura de Graham, la fase liminal del Wapté no es solo separación del estatus anterior: es la introducción del joven en una tradición discursiva multigeneracional que remonta al héroe cultural instaurador del rito y que se prolonga hasta el consejo warã de los ancianos actuales de la aldea.
Para terminar
El Wapté-mnhõnõ no es un rito etnográfico congelado en las páginas de Nimuendajú y Maybury-Lewis. Es un ciclo plenamente vivo en las aldeas xavante y xerente contemporáneas, y su vigencia hoy —a comienzos del siglo XXI— es un dato etnográfico verificado por décadas de trabajo de campo posterior a las obras fundacionales. Las aldeas de Etéñitépa (Pimentel Barbosa, Mato Grosso), de Sangradouro, de São Marcos y de Marechal Rondon mantienen el ciclo completo con encierro en la Hö’wa, aprendizaje de los cantos secretos, carreras rituales con troncos de buriti y perforación auricular final, ejecutados con un rigor ceremonial que hoy es motivo de orgullo comunitario y de reivindicación política frente al Estado brasileño y frente a la sociedad envolvente. En Tocantins, las aldeas xerente de la Reserva Xerente y de la Reserva Funil sostienen paralelamente el ciclo con las mismas fases y las mismas ceremonias finales.
La documentación audiovisual contemporánea del ciclo es especialmente rica gracias al cineasta indígena xavante Divino Tserewahú (Sangradouro, Mato Grosso). Su film Wapté-mnhõnõ (Vídeo nas Aldeias, 2000) documenta un ciclo completo desde el «rapto» inicial de la cohorte hasta la ceremonia final de perforación auricular, con testimonios de padrinos, iniciandos y ancianos, y con secuencias rituales rara vez accesibles a la cámara externa. Su film posterior Já me transformei em imagem (2008) es una reflexión metanarrativa sobre el papel del cine indígena en la transmisión y la preservación del ciclo iniciático a las nuevas generaciones xavante. Junto a Divino Tserewahú, otros cineastas indígenas —Caimi Waiassé, Jorge Protodi Xavante, Bartolomeu Patira— han producido en los últimos veinticinco años un corpus audiovisual sobre el Wapté que hoy es referencia obligada en los cursos universitarios de etnología brasileña y en las políticas públicas de patrimonio inmaterial del IPHAN.
El significado político del Wapté-mnhõnõ contemporáneo es también claro. En un contexto de presión creciente del agronegocio del soja sobre los territorios indígenas del Cerrado —Mato Grosso es hoy el principal productor mundial de soja transgénica, y las Terras Indígenas xavante están literalmente rodeadas por monocultivos—, el mantenimiento riguroso del ciclo iniciático es una forma de afirmación de la continuidad cultural, política y territorial del pueblo A’uwẽ-Uptabi. Cada cohorte de wapté que sale de la Hö’wa como Ritei’wa pleno es una generación más que reafirma la vigencia del proyecto colectivo xavante frente al horizonte de desmantelamiento cultural que amenaza el Cerrado brasileño desde hace décadas. Los palillos auriculares que llevan los adultos xavante y xerente en las orejas son hoy, más que nunca, marca visible de resistencia cultural sostenida por casi un siglo de etnografía documental y por milenios previos de transmisión oral ininterrumpida.
Preguntas frecuentes
¿Qué es el Wapté-mnhõnõ y a quiénes se aplica?
El Wapté-mnhõnõ es el ciclo iniciático central de los pueblos xerente (Akwẽ) del actual estado brasileño de Tocantins y xavante (A’uwẽ-Uptabi) del actual estado de Mato Grosso, ambos pueblos de la familia lingüística jê central del Cerrado brasileño. Se aplica a todos los varones jóvenes de una misma cohorte de edad (entre los trece y los dieciocho años, aproximadamente) que son iniciados en bloque como clase de edad. El término wapté se traduce literalmente como «iniciando» en xerente y xavante; mnhõnõ designa la fase final del ciclo con la perforación ritual de las orejas mediante palillos de veinte a treinta centímetros que el iniciado llevará durante toda su vida adulta. El ciclo completo dura entre cinco y ocho años y culmina en la transformación del wapté en ritei’wa, adulto ceremonial pleno con derecho al matrimonio, al consejo comunitario y a la participación en las ceremonias mayores del calendario ritual xavante-xerente.
¿Cuánto dura el ciclo iniciático Wapté?
La duración habitual del ciclo Wapté es de cinco a ocho años, con variación según las aldeas y las generaciones. Curt Nimuendajú en The Serente (1942) documentó ciclos xerente de siete a ocho años; David Maybury-Lewis en Akwẽ-Shavante Society (Oxford UP, 1967) documentó ciclos xavante de São Marcos de cinco a seis años; estudios posteriores en aldeas de Pimentel Barbosa (Mato Grosso) y de la Reserva Xerente (Tocantins) han documentado variaciones dentro de ese rango. Durante todo el período, los jóvenes wapté viven en encierro relativo en la casa iniciática Hö’wa (o Wamnhorõ), erigida ex profeso en el círculo ceremonial de la aldea, saliendo diariamente para tareas de caza colectiva, recolección y ejercicio físico pero volviendo cada noche a dormir en la Hö’wa. La entrada y la salida son ceremoniales colectivas de toda la cohorte de edad, y ningún wapté individual puede abandonar la fase antes del cierre ritual completo del ciclo por parte de la aldea entera.
¿Qué se aprende durante el encierro en la Hö’wa?
Durante los cinco a ocho años de encierro en la casa iniciática Hö’wa, los padrinos i’amõ (xavante) o ipreredzu (xerente) transmiten a los wapté un patrimonio ceremonial completo. Los cantos secretos de la clase de edad —los da-uña-ma xavante y los höimana xerente— se aprenden noche a noche por transmisión oral rigurosa. La genealogía de los clanes patrilineales y de las mitades ceremoniales complementarias (Sdakran/Doi’kran xerente, Öwawe/Poredza’õno xavante) se memoriza hasta el nivel de los ancestros míticos fundadores. Los nombres esotéricos de los espíritus (los Wa’a xavante) y las fórmulas rituales para relacionarse con ellos se transmiten en la fase liminal más avanzada. Se aprenden las técnicas de caza colectiva del venado y del cerdo salvaje, la fabricación de flechas ceremoniales y de tocados de plumas de arara y tucán, y las coreografías de las carreras rituales uiwede con troncos de buriti de sesenta a ochenta kilos que se realizan en la plaza central. Todo este patrimonio se transmite bajo el sello del secreto ritual masculino.
¿Cuáles son las fuentes etnográficas principales sobre el Wapté?
Las fuentes etnográficas fundacionales son las obras de Curt Nimuendajú y David Maybury-Lewis. Nimuendajú, tras dos estancias entre los xerente en 1937 y 1939, publicó The Serente (F.W. Hodge Anniversary Publication Fund, Los Angeles, 1942), primera descripción sistemática del ciclo Wapté-mnhõnõ. En The Eastern Timbira (Berkeley UP, 1946) documentó los ciclos paralelos entre los pueblos jê septentrionales para comparación. Un cuarto de siglo después, David Maybury-Lewis publicó Akwẽ-Shavante Society (Oxford UP, 1967), obra pivote sobre la organización social xavante fruto de dos años de campo entre los xavante de São Marcos, y editó Dialectical Societies: The Gê and Bororo of Central Brazil (Harvard UP, 1979) sobre el conjunto de las sociedades dualistas del Cerrado. Aracy Lopes da Silva, discípula de Maybury-Lewis, publicó Nomes e amigos: da prática Xavante a uma reflexão sobre os Jê (USP, 1986) sobre el sistema onomástico xavante. Laura Graham publicó Performing Dreams (Texas UP, 1995) sobre el discurso ritual xavante.
¿Sigue vigente el rito Wapté-mnhõnõ hoy en las aldeas contemporáneas?
Sí. El ciclo Wapté-mnhõnõ está plenamente vigente en las aldeas xavante y xerente contemporáneas, con un rigor ceremonial que hoy es motivo de orgullo comunitario y de reivindicación política. Las aldeas xavante de Etéñitépa (Pimentel Barbosa, Mato Grosso), Sangradouro, São Marcos y Marechal Rondon mantienen el ciclo completo con encierro en la Hö’wa, aprendizaje de los cantos secretos, carreras rituales con troncos de buriti de sesenta a ochenta kilos y perforación auricular final con palillos de veinte a treinta centímetros. Las aldeas xerente de la Reserva Xerente y de la Reserva Funil de Tocantins sostienen paralelamente el ciclo con las mismas fases y las mismas ceremonias finales. La documentación audiovisual contemporánea es especialmente rica gracias al cineasta indígena xavante Divino Tserewahú de Sangradouro, cuyos films Wapté-mnhõnõ (Vídeo nas Aldeias, 2000) y Já me transformei em imagem (2008) documentan ciclos completos y hoy son referencia obligada en los cursos universitarios de etnología brasileña y en las políticas del IPHAN de patrimonio inmaterial.





