Ho’ok, la mujer-monstruo yaqui del cerro sagrado de Sonora

Lo esencial. Ho’ok («Bruja» en lengua yoeme noki) es la mujer-monstruo del panteón del pueblo yaqui (autónimo yoeme, plural yoemem) del sur de Sonora: ogresa comedora de niños nacida de una niña que se transformó por transgresión ritual, habitante del cerro Ho’ok Wo’i (cerca del pueblo yaqui de Vicam, hoy referente sagrado del mapa ritual yaqui) y muerta por los gemelos culturales yoemem. Del cuerpo desmembrado de Ho’ok brotaron el tabaco, la calabaza, la tuna y otras plantas útiles del Huya Ania (Mundo del Monte), motivo panamericano del cuerpo-alimento documentado también en los ciclos Xolotl mexica, Vichama moche y Cavillaca del Manuscrito de Huarochirí. El relato central lo recogió Ruth Warner Giddings en Yaqui Myths and Legends (University of Arizona Press, Tucson, 1959) —fuente etnográfica de referencia del corpus mítico yoeme del siglo XX— con la narración del cantor Miguel Barnet de Pascua Village de Tucson. Kathleen M. Sands amplió el análisis en «Ho’ok wa’ame: A Yaqui Ogre Woman» (Journal of American Folklore, vol. 98, 1985) con narradores yoemem de Guadalupe Village de Phoenix. Muriel Thayer Painter (1986), Edward H. Spicer (1980) y Larry Evers-Felipe S. Molina (1987) completan el corpus etnográfico. La estructura de gemelos culturales que matan al monstruo pertenece a un patrón panamericano registrado por Stith Thompson en el Motif-Index of Folk-Literature (Indiana University Press, Bloomington, 1955-1958) bajo los motivos G11 (ogros caníbales), K1917 (transformación por transgresión) y A1420 (origen de plantas útiles a partir del cuerpo del monstruo).

Origen culturalPueblo yaqui (autónimo yoeme; plural yoemem; el exónimo yaqui proviene del cahíta yaki); lengua yoeme noki (cahíta) de la familia yuto-nahua, rama taracahíta; alrededor de 33.000 hablantes en México según INEGI 2020, distribuidos en los ocho pueblos yaquis del Río Yaqui (Bacum, Cocorit, Torim, Vicam, Belem, Huirivis, Rahum, Pótam) del sur de Sonora, más otros 6.000 hablantes en la diáspora yoeme federalmente reconocida en Arizona (Pascua Village de Tucson y Guadalupe Village de Phoenix); el ciclo mítico de Ho’ok se documenta también en el corpus del pueblo mayo (yoreme) vecino del norte de Sinaloa, con variantes locales que preservan los rasgos principales del relato
TipoMujer-monstruo del panteón yoemeyoreme; ogresa comedora de niños nacida por transgresión ritual de una niña; habitante del cerro Ho’ok Wo’i («cerro de Ho’ok»); muerta por los gemelos culturales yoemem, hermanos del ciclo cosmogónico paralelo a las parejas HunahpúIxbalanqué del Popol Vuh k’iche’, NayenezganiTobadzischini del ciclo diné (navajo) y KuatIaê del ciclo kamayurá del alto Xingu; fuente originaria del tabaco, la calabaza, la tuna y otras plantas útiles del Huya Ania (Mundo del Monte) que brotaron de las partes de su cuerpo desmembrado; corresponde a los motivos G11 (ogros caníbales), K1917 (transformación por transgresión) y A1420 (origen de plantas útiles del cuerpo de monstruo) del Motif-Index de Stith Thompson (Indiana University Press, Bloomington, 1955-1958)
Función míticaAntagonista primordial que representa la amenaza monstruosa anterior a la civilización humana; su muerte a manos de los gemelos culturales instaura el orden ritual del monte (Huya Ania) y prepara el terreno para el descenso del venado sagrado del Sea Ania al mundo humano; su cuerpo desmembrado da origen a las plantas útiles del monte —tabaco (bibam), calabaza, tuna, magueyes—, motivo del cuerpo-alimento panamericano; en el corpus del cantor Miguel Barnet registrado por Giddings (1959), la transformación se produce cuando la niña, prometida en matrimonio ritual al monstruo del monte, transgrede la prohibición y come de la comida sagrada; en el corpus de Guadalupe Village registrado por Kathleen M. Sands (1985), la transformación se atribuye a la práctica solitaria de la brujería, matiz que la vincula con las morea (brujas contemporáneas del ciclo cuaresmal yoeme) documentadas por Painter (1986)
AtestaciónRalph L. Beals, The Contemporary Culture of the Cáhita Indians (Smithsonian Bureau of American Ethnology, Bulletin 142, Washington, 1945), primera mención sistemática del ciclo; Ruth Warner Giddings, Yaqui Myths and Legends (University of Arizona Press, Tucson, 1959), relato central del ciclo con la narración de Miguel Barnet de Pascua Village recogida en septiembre de 1942; Edward H. Spicer, The Yaquis: A Cultural History (University of Arizona Press, Tucson, 1980), síntesis del ciclo en el marco del corpus mítico yoeme; Muriel Thayer Painter, With Good Heart: Yaqui Beliefs and Ceremonies in Pascua Village (University of Arizona Press, Tucson, 1986), documentación de las morea contemporáneas comparables; Larry Evers y Felipe S. Molina, Yaqui Deer Songs / Maso Bwikam (University of Arizona Press, Tucson, 1987), mención del ciclo en el marco del sistema de cinco mundos; Kathleen M. Sands, «Ho’ok wa’ame: A Yaqui Ogre Woman» (Journal of American Folklore, vol. 98, núm. 388, 1985), análisis literario y comparativo del ciclo con narradores yoemem de Guadalupe Village de Phoenix; Rosamond B. Spicer, People of Pascua (University of Arizona Press, Tucson, 1988), retrato colectivo con menciones al ciclo
Vigencia hoyFigura viva en el corpus oral del pueblo yoeme de los ocho pueblos yaquis del Río Yaqui (Bacum, Cocorit, Torim, Vicam, Belem, Huirivis, Rahum, Pótam) y de la diáspora de Arizona (Pascua Village, Guadalupe Village); el cerro Ho’ok Wo’i (cerca de Vicam, en el municipio de Guaymas, Sonora) sigue siendo lugar de referencia ritual —los cantores del maso bwikam lo mencionan en las canciones del ciclo del venado y en las conversaciones sobre el mapa sagrado del territorio—; los relatos del ciclo se transmiten oralmente en yoeme noki y en español a través de las generaciones y aparecen periódicamente en materiales educativos bilingües del Instituto Nacional de Lenguas Indígenas (INALI) y del Yaqui Language Consortium de la University of Arizona; la figura ha sido tema de proyectos artísticos y literarios contemporáneos como los poemarios at the helm of twilight (Broken Moon Press, Seattle, 1992) y Throwing Fire at the Sun, Water at the Moon (University of Arizona Press, Tucson, 2000) de la poeta yoeme Anita Endrezze

El relato central del ciclo de Ho’ok lo recogió la etnóloga Ruth Warner Giddings (1919-1953) en septiembre de 1942 con el cantor yoeme Miguel Barnet en Pascua Village de Tucson y lo publicó como el relato número 44 de Yaqui Myths and Legends (University of Arizona Press, Tucson, 1959), obra póstuma editada por Emil W. Haury tras la muerte prematura de la autora. El texto de Barnet narra el nacimiento de Ho’ok a partir de una niña prometida en matrimonio ritual al monstruo del monte, la transformación de la niña en ogresa por transgresión de la prohibición alimentaria del ciclo nupcial, la fase de terror durante la que Ho’ok devoraba a los niños de los pueblos vecinos, la aparición de los gemelos culturales yoemem —dos muchachos nacidos milagrosamente y crecidos aceleradamente—, el combate en el cerro Ho’ok Wo’i y la muerte final de Ho’ok a manos de los gemelos, seguida del nacimiento de las plantas útiles del monte —tabaco, calabaza, tuna, magueyes— a partir de las partes desmembradas de su cuerpo.

La segunda gran fuente etnográfica del ciclo es el estudio de Kathleen M. Sands «Ho’ok wa’ame: A Yaqui Ogre Woman» publicado en el Journal of American Folklore (vol. 98, núm. 388, 1985) tras trabajo de campo con narradores yoemem de Guadalupe Village de Phoenix entre 1978 y 1982. Sands recogió variantes del relato de Giddings y ofreció el análisis literario más detallado disponible del ciclo, con atención especial a los motivos comparativos —G11 (ogros caníbales), K1917 (transformación por transgresión) y A1420 (origen de plantas útiles del cuerpo de monstruo) del Motif-Index de Stith Thompson (Bloomington, 1955-1958)— y a los paralelismos con los ciclos de gemelos culturales del Popol Vuh k’iche’ (HunahpúIxbalanqué) y del ciclo diné (navajo) (NayenezganiTobadzischini).

El marco etnográfico general del ciclo lo aportan las obras clásicas del yoeme: Ralph L. Beals, The Contemporary Culture of the Cáhita Indians (Smithsonian, Washington, 1945); Edward H. Spicer, The Yaquis: A Cultural History (University of Arizona Press, Tucson, 1980); Muriel Thayer Painter, With Good Heart: Yaqui Beliefs and Ceremonies in Pascua Village (Arizona, 1986); Larry Evers y Felipe S. Molina, Yaqui Deer Songs / Maso Bwikam (Arizona, 1987); Rosamond B. Spicer, People of Pascua (Arizona, 1988). El ciclo se sitúa en el momento cosmogónico anterior a la civilización humana, en el que las surem —hormigas antepasadas del ciclo etnogónico yoeme— aún no han bajado al subsuelo y el pueblo humano aún no controla el Huya Ania (Mundo del Monte). La muerte de Ho’ok a manos de los gemelos culturales establece el orden ritual del monte —fija los animales, hace crecer las plantas, permite la caza y la recolección— y prepara el terreno para el descenso del venado sagrado desde el Mundo Florido (Sea Muchachim) al mundo humano según lo describe el corpus del maso bwikam.

La mujer-monstruo del cerro Ho’ok Wo’i del territorio yaqui

El nombre Ho’ok —traducido como «Bruja» en el yoeme noki contemporáneo por los cantores de Pascua Village y de Guadalupe Village— designa a la ogresa comedora de niños del corpus mítico yoeme, y da nombre también al cerro Ho’ok Wo’i («cerro de Ho’ok») donde vivía. El cerro es un accidente geográfico real del sur de Sonora, situado en el municipio de Guaymas cerca del pueblo yaqui de Vicam, y sigue siendo mencionado por los cantores del maso bwikam en las canciones del ciclo del venado como referencia del mapa sagrado del territorio. Giddings (1959) transcribió el relato de Miguel Barnet en Pascua Village en septiembre de 1942 y lo colocó como el relato número 44 de su colección, en la sección dedicada a los ciclos cosmogónicos y de origen. Sands (1985) recogió tres variantes del mismo relato en Guadalupe Village con narradores yoemem entre 1978 y 1982.

La narración del origen de Ho’ok ordena el corpus del ciclo en dos actos. En el primer acto, una niña yoeme es prometida en matrimonio ritual al monstruo del monte —los relatos varían: en la versión de Barnet, un ente sin forma definida del Huya Ania; en otras versiones, un ser con forma de serpiente gigante—. Los padres de la niña cumplen el rito nupcial y la envían al monte con provisiones y con la prohibición estricta de no probar los alimentos que el monstruo ofrezca durante la primera semana. La niña transgrede la prohibición y come de la comida ofrecida, y su cuerpo se transforma en el de la ogresa: crece, le salen colmillos, las uñas se le vuelven garras, la piel se le cubre de vello, la voz se le vuelve gruñido. En el segundo acto, Ho’ok abandona al monstruo del monte, regresa al mundo humano y comienza a devorar a los niños de los pueblos yaquis vecinos, escondida en el cerro Ho’ok Wo’i desde donde acecha a las víctimas. El motivo del ogro femenino tiene paralelos en figuras como Wauta ogresa warao del delta del Orinoco y las Cihuateteo mexicas.

La fase de terror del ciclo se prolonga durante un tiempo indeterminado del pasado primordial. Los pueblos yaquis intentan matar a Ho’ok, pero fracasan una tras otra vez: los cazadores caen víctimas de sus garras, las flechas no la penetran, el fuego no la quema. La ogresa se vuelve invulnerable a los medios ordinarios de defensa y los pueblos temen desaparecer bajo su ataque continuo. En este punto del relato aparecen los gemelos culturales yoemem, dos muchachos nacidos milagrosamente —en la versión de Barnet nacen de una piedra rota por el rayo; en otras versiones, de una mujer estéril que recibe el don del canto del venado—, y crecen en un día lo que un niño ordinario crece en veinte años, y quedan listos para la misión que les toca. El motivo del nacimiento milagroso y del crecimiento acelerado es común al ciclo HunahpúIxbalanqué del Popol Vuh k’iche’ y al ciclo NayenezganiTobadzischini del corpus diné.

El combate final se libra en la ladera del cerro Ho’ok Wo’i. Los gemelos yaquis atraen a Ho’ok al lugar mediante el canto del venado —canto que la ogresa no puede resistir porque proviene del Sea Ania— y la atacan con flechas de carrizo untadas con veneno del huya (una planta ritual del monte). La ogresa muere finalmente en un cráter del cerro, y su cuerpo se desploma. Los gemelos desmiembran el cadáver y lo distribuyen sobre la ladera y sobre las llanuras vecinas. De la cabeza de Ho’ok brota el bibam (tabaco); del vientre, la calabaza; de los brazos, la tuna del nopal; de las piernas, los magueyes; de los cabellos, las hierbas medicinales del monte. La geografía sagrada del Huya Ania nace del cuerpo desmembrado de la ogresa y la muerte de Ho’ok inaugura el ciclo agrícola y de recolección del pueblo yoeme.

El motivo panamericano de los gemelos que matan al monstruo

El ciclo de Ho’ok pertenece a una familia de mitos panamericanos que Stith Thompson documentó por primera vez en el Motif-Index of Folk-Literature (Indiana University Press, Bloomington, 1955-1958, seis volúmenes) bajo la combinación de motivos G11 (ogros caníbales), G11.3 (ogresa que devora niños), K1917 (transformación por transgresión de tabú alimentario), F531.5.7 (gigantes matados por gemelos), A1420 (origen de plantas útiles a partir del cuerpo del monstruo) y A2601 (origen de plantas cultivadas). La combinación es característica del ciclo de gemelos culturales americanos que Alfred Métraux había estudiado en La religion des Tupinamba (Ernest Leroux, París, 1928) y que Claude Lévi-Strauss reexaminó en Mythologiques I: Le cru et le cuit (Plon, París, 1964). La familia mítica cubre desde Alaska hasta el Chaco paraguayo con variantes locales que preservan el núcleo estructural.

El paralelismo más citado por los comparativistas —Sands (1985), Erdoes-Ortiz (1984) y Bierhorst (1985)— es con el ciclo de Hunahpú e Ixbalanqué del Popol Vuh k’iche’ del altiplano de Guatemala. Los gemelos maya-k’iche’ nacen de manera milagrosa, crecen aceleradamente, matan a los monstruos del ciclo primordial (Vucub Caquix, Cabracán, Zipacná) mediante astucia y coraje, y descienden al inframundo de Xibalbá a vencer a los señores de la muerte. El ciclo diné (navajo) tiene su versión propia con Nayenezgani («Matador de Enemigos») y Tobadzischini («Nacido del Agua»), hijos de la diosa Estsanatlehi (Mujer Cambiante) que matan a los Yee Naaldlooshii (monstruos primordiales) y establecen el orden del territorio diné. En el corpus tikuna del alto Amazonas, los gemelos Yoi e Ipi cumplen función paralela; en el corpus kamayurá del alto Xingu, la pareja Kuat e Iaê realiza la misma tarea.

Kathleen Sands (1985) situó el ciclo de Ho’ok específicamente en la subfamilia de mitos de gemelos que matan a la ogresa —no al gigante masculino, característico de las variantes k’iche’ y navajo, sino a la mujer-monstruo femenina—. La subfamilia incluye la ogresa Wauta del ciclo warao del delta del Orinoco documentada por Johannes Wilbert; los Pukwudgie del ciclo wampanoag documentados por William Simmons; y la figura del Wendigo del ciclo algonquino y ojibwe del norte documentado por Basil H. Johnston. La coincidencia estructural sugiere un motivo panamericano de larga antigüedad, y el paralelismo yoeme-warao resulta especialmente notable porque la comparación estructural detallada del ciclo Ho’ok y del ciclo Wauta muestra secuencias narrativas casi idénticas en los actos de la transformación, del terror y de la muerte por los gemelos.

La lectura antropológica del ciclo tiene varias líneas paralelas. La lectura funcionalista de Beals (1945) y Spicer (1980) leyó la muerte de Ho’ok como fundación mítica del orden del monte y del ciclo agrícola. La lectura estructural de Sands (1985) —herencia del método comparado de Lévi-Strauss— leyó la oposición ogresa/gemelos como transformación del par cultura/naturaleza. La lectura simbólica de Painter (1986) subrayó la asociación entre Ho’ok y las morea (brujas contemporáneas del ciclo cuaresmal yoeme) y sugirió que el corpus mítico prolonga sus categorías en el corpus ritual del ciclo cuaresmal de Pascua Village. Las tres lecturas se complementan: el mito ordena una realidad cognitiva (Sands), sostiene una geografía ritual (Beals y Spicer) y sigue vivo en el ciclo ceremonial contemporáneo (Painter).

El cuerpo-alimento y la vigencia ritual contemporánea

El motivo del cuerpo desmembrado que produce plantas útiles —motivo A1420 del Motif-Index— tiene la más amplia distribución americana entre los ciclos que Thompson clasificó. En el ciclo mexica documentado por fray Bernardino de Sahagún en la Historia general de las cosas de Nueva España (Códice Florentino, 1577), el dios Xólotl se despedaza en las milpas del nacimiento del sol y de su cuerpo brotan las plantas cultivadas del Anáhuac; en el ciclo mexica paralelo, la diosa Tlaltecuhtli es desmembrada por Tezcatlipoca y Quetzalcóatl y de sus partes nace la tierra fértil. En el ciclo del norte peruano registrado por Antonio de la Calancha y por Rafael Larco Hoyle, el joven Vichama despedaza a los niños de la primera humanidad y de sus cuerpos brotan los tubérculos andinos. En el ciclo del Manuscrito de Huarochirí registrado por Francisco de Ávila hacia 1608, la diosa Cavillaca huye de Cuniraya Viracocha con su hijo, y en el trayecto ambos se transforman en las islas de la costa central peruana.

La lista sigue en las tres Américas: la Hainuwele del ciclo wemale de la isla de Ceram en Indonesia estudiada por Adolf E. Jensen en Hainuwele (Vittorio Klostermann, Fráncfort, 1939) —Jensen colocó los ciclos americanos del cuerpo-alimento en la familia mundial de la «figura Hainuwele»—; la Selu del ciclo cheroquí documentada por James Mooney en Myths of the Cherokee (Smithsonian, Washington, 1900), primera mujer maíz cuya sangre da al cultivo su rojo; el Ta’aroa del ciclo polinesio-tahitiano documentado por Teuira Henry en Ancient Tahiti (Bishop Museum, Honolulu, 1928). El caso yaqui de Ho’ok pertenece al mismo grupo estructural, con la variante local característica: no aparece como primera mujer maíz sino como ogresa antagonista, cuya muerte es condición del ciclo agrícola.

La geografía sagrada del ciclo tiene un anclaje concreto en el paisaje del sur de Sonora. El cerro Ho’ok Wo’i —accidente real del municipio de Guaymas, a unos 20 kilómetros al norte del pueblo yaqui de Vicam— sigue siendo mencionado como referencia sagrada por los cantores del maso bwikam en el mapa ritual del pueblo yoeme. Painter (1986) documentó cómo los ancianos de Pascua Village de Tucson mencionaban el cerro en las conversaciones sobre el territorio de origen y sobre las peregrinaciones de vuelta a Sonora que muchos yoemem de la diáspora hacen periódicamente para participar en las ceremonias de Cuaresma y Semana Santa. Evers y Molina (1987) lo mencionan de pasada en el comentario a las canciones del maso bwikam como uno de los puntos del mapa sagrado del territorio yaqui.

La vigencia contemporánea del ciclo se manifiesta también en la producción artística yoeme. La poeta Anita Endrezze (Long Beach, California, 1952), de ascendencia yoeme por línea paterna, publicó los poemarios at the helm of twilight (Broken Moon Press, Seattle, 1992) y Throwing Fire at the Sun, Water at the Moon (University of Arizona Press, Tucson, 2000), donde retoma la figura de Ho’ok como metáfora de la memoria intergeneracional del ciclo de la Deportación 1908-1911 (deportación yaqui a Yucatán) y de la resistencia contemporánea. El escritor yoeme Alfredo Véa (San Francisco, California, 1950) incorporó variantes del ciclo en su novela La Maravilla (Dutton, Nueva York, 1993), ambientada en Guadalupe Village de Phoenix. La combinación de arte literario contemporáneo, transmisión oral en yoeme noki en los ocho pueblos del río Yaqui y trabajo académico colaborativo (Yaqui Language Consortium de la University of Arizona con Felipe S. Molina como colaborador principal) mantiene el ciclo vivo tanto en la comunidad de origen como en la diáspora.

Lo que permanece

El ciclo de Ho’ok registrado por Beals (1945), Giddings (1959), Spicer (1980), Painter (1986), Evers y Molina (1987), Sands (1985) y Rosamond Spicer (1988) sigue vivo en el corpus oral del pueblo yoeme del sur de Sonora y en las comunidades yoemem de la diáspora federalmente reconocida de Arizona en el siglo XXI. El cerro Ho’ok Wo’i del municipio de Guaymas conserva su condición de referencia sagrada; los cantores del maso bwikam lo mencionan en las canciones del ciclo del venado; los ancianos de los ocho pueblos y de Pascua Village lo recuerdan como la geografía del ciclo primordial. El motivo estructural de los gemelos culturales que matan a la ogresa —motivo panamericano compartido con el Popol Vuh, el ciclo diné, el ciclo tikuna, el ciclo kamayurá y el ciclo warao— sigue siendo material vivo del imaginario mítico americano, y la figura de Ho’ok ocupa el lugar propio dentro de esa familia.

Recuperar el registro etnográfico preciso del ciclo —con la narración del cantor Miguel Barnet transcrita por Giddings en 1942, con el análisis literario de Kathleen Sands de 1985 y con el marco general de Spicer, Painter y Evers-Molina— permite leer la figura de Ho’ok dentro del sistema ritual yoeme vivo del siglo XXI, sin reducirla al monstruo del folklore local ni al icono del arte comercial del noroeste mexicano. El paralelismo estructural con figuras como Wauta ogresa warao, con las Cihuateteo mexicas, con los Pukwudgie wampanoag y con el Wendigo algonquino sitúa el ciclo yaqui en el marco panamericano al que estructuralmente pertenece. Otras figuras del panteón yoeme —el Mundo Florido Sea Muchachim, el venado padre Yomomoli, las surem antepasadas y los gemelos culturales matadores de la ogresa— completan el sistema del que Ho’ok es la antagonista primordial cuyo cuerpo dio origen al monte fértil.

Preguntas frecuentes

¿Quién es Ho’ok en el corpus mítico del pueblo yaqui?

Ho’ok («Bruja» en yoeme noki) es la mujer-monstruo del panteón del pueblo yaqui (yoeme) del sur de Sonora, ogresa comedora de niños nacida de una niña que se transformó por transgresión ritual, habitante del cerro Ho’ok Wo’i cerca de Vicam y muerta por los gemelos culturales yoemem. Del cuerpo desmembrado de Ho’ok brotaron las plantas útiles del monte —tabaco, calabaza, tuna, magueyes—. El relato central lo recogió Ruth Warner Giddings en Yaqui Myths and Legends (University of Arizona Press, Tucson, 1959) con la narración del cantor Miguel Barnet de Pascua Village de Tucson en septiembre de 1942.

¿Cuál es el vínculo entre Ho’ok y el motivo de los gemelos culturales americanos?

El ciclo de Ho’ok pertenece a la familia panamericana de mitos en los que dos gemelos culturales matan a un monstruo primordial y establecen el orden del mundo. El paralelismo más citado es con Hunahpú e Ixbalanqué del Popol Vuh k’iche’ y con Nayenezgani y Tobadzischini del ciclo diné (navajo). Otras variantes incluyen a Yoi e Ipi del ciclo tikuna del alto Amazonas y a Kuat e Iaê del ciclo kamayurá del alto Xingu. Stith Thompson clasificó el motivo en el Motif-Index of Folk-Literature (Indiana, 1955-1958) bajo F531.5.7 (gigantes matados por gemelos).

¿Por qué del cuerpo desmembrado de Ho’ok brotaron plantas útiles?

Del cuerpo desmembrado de Ho’ok brotaron las plantas útiles del Huya Ania (Mundo del Monte) —tabaco (bibam), calabaza, tuna del nopal, magueyes y hierbas medicinales—, motivo del cuerpo-alimento común a los ciclos mesoamericanos (Xolotl mexica, Tlaltecuhtli mexica), andinos (Vichama del norte peruano, Cavillaca del Manuscrito de Huarochirí), norteamericanos (Selu cheroquí) y polinesios (Hainuwele wemale). Stith Thompson lo clasificó como A1420 (origen de plantas útiles a partir del cuerpo de un monstruo). La muerte de Ho’ok inaugura el ciclo agrícola y de recolección del pueblo yoeme.

¿Dónde queda el cerro Ho’ok Wo’i y qué papel cumple hoy?

El cerro Ho’ok Wo’i («cerro de Ho’ok») es un accidente geográfico real del sur de Sonora, situado en el municipio de Guaymas a unos 20 kilómetros al norte del pueblo yaqui de Vicam. Es el lugar donde la ogresa Ho’ok fue muerta por los gemelos culturales yoemem según el relato registrado por Giddings (1959) y sigue siendo mencionado como referencia sagrada por los cantores del maso bwikam en el mapa ritual del territorio yoeme. Los ancianos de Pascua Village de Tucson y de Guadalupe Village de Phoenix lo mencionan en las conversaciones sobre las peregrinaciones al territorio de origen.

¿Qué fuentes etnográficas conservan el ciclo completo de Ho’ok?

El corpus etnográfico completo del ciclo de Ho’ok se encuentra en Ruth Warner Giddings, Yaqui Myths and Legends (University of Arizona Press, Tucson, 1959, relato 44 con la narración de Miguel Barnet en Pascua Village en septiembre de 1942); Kathleen M. Sands, «Ho’ok wa’ame: A Yaqui Ogre Woman» (Journal of American Folklore, vol. 98, núm. 388, 1985, con narradores yoemem de Guadalupe Village); Edward H. Spicer, The Yaquis: A Cultural History (Arizona, 1980); Muriel Thayer Painter, With Good Heart (Arizona, 1986); y Larry Evers y Felipe S. Molina, Yaqui Deer Songs / Maso Bwikam (Arizona, 1987).

Deja un comentario