Karagabí, el creador supremo del panteón emberá del Chocó

Para empezar. Karagabí (grafía frecuente en la etnografía contemporánea, también Caragabí en fuentes coloniales y republicanas del siglo XIX, y Kharagabí en variantes dialectales del Alto Andágueda) es el creador supremo del panteón Emberá del Chocó colombiano, figura principal del ciclo cosmogónico registrado por Nils M. Holmer en su Etnografía de los indios chocó (Etnologiska Studier 21, Göteborg, 1963) y desarrollado en detalle por Mauricio Pardo en Zroara Nebura: Historias del origen y otras narraciones de los ẽmbera del Alto Andágueda (Centro Jorge Eliécer Gaitán / Colcultura, Bogotá, 1987). Karagabí es el creador de la humanidad Emberá y el hermano gemelo o adversario primordial de Chakhi (también Chakena según dialecto), figura del par cosmogónico central del panteón Emberá. El ciclo mítico narra la creación de los primeros Emberá, la enseñanza del cultivo del plátano, de la yuca y del arroz de tierra alta, el gran diluvio provocado por el hermano adversario y el salvamento de la humanidad instruyendo a un hombre (o a una pareja) para construir una balsa con semillas. Los jaibaná (chamanes Emberá) invocan a Karagabí en ceremonias de curación y en los rituales de manejo de los jai (espíritus). El pueblo Emberá del Chocó, Antioquia, Risaralda, Caldas, Córdoba y del Darién colombo-panameño —con aproximadamente 50.000 personas identificadas en el Censo Nacional de Población y Vivienda del DANE de 2018 en Colombia, y unas 30.000 en Panamá según el Censo Nacional de 2010— comprende cuatro subgrupos principales: Chamí (interior de Antioquia y Risaralda), Katío (Antioquia, Chocó norte, Córdoba), Dóbida («gente del agua», ríos del Chocó) y Eyabida («gente de la montaña»), todos hablantes de Emberá bedéa (lengua emberá, familia chocoana). El discurso identitario contemporáneo del pueblo Emberá, marcado por el desplazamiento forzado del conflicto armado colombiano y por la resistencia contra megaproyectos hidroeléctricos como Urrá I y Urrá II sobre el río Sinú, mantiene a Karagabí como referencia central.

Origen culturalPueblo Emberá (autónimo Ẽmbera, «gente» en Emberá bedéa) de la selva chocoana en la vertiente pacífica colombiana y en la vertiente atlántica del norte de Antioquia y de Córdoba, con presencia también en el Darién panameño y en menor medida en las provincias del norte de Ecuador; asentados históricamente en cuencas de los ríos San Juan, Baudó, Atrato, Andágueda, Sinú, León, Bebará, Bebaramá, Docampadó y Naya; hablantes de Emberá bedéa (lengua emberá, familia lingüística chocoana, con variantes dialectales por subgrupo); cuatro subgrupos principales según la clasificación etnográfica y lingüística contemporánea: Chamí (interior de Antioquia, Risaralda, Caldas y norte del Valle del Cauca), Katío (Antioquia, Chocó norte, Córdoba y el Urabá), Dóbida («gente del agua», ríos del Chocó central y del Baudó), Eyabida («gente de la montaña», altiplanos y cordilleras); aproximadamente 50.000 personas identificadas como Emberá en el Censo Nacional de Población y Vivienda del DANE de Colombia de 2018 y unas 30.000 en Panamá según el Censo Nacional de 2010; economía tradicional basada en la agricultura itinerante de plátano, yuca, maíz, arroz de tierra alta, caña de azúcar, ñame, ají y frutales, complementada con pesca fluvial (sábalo, bocachico, dentón, sardina, guacuco), caza con cerbatana y flechas envenenadas con curare, recolección de frutos silvestres de la selva húmeda y actividad artesanal (cestería, orfebrería tradicional, tallas de madera); organización social en pequeñas comunidades ribereñas dispersas, con autoridades tradicionales jaibaná (chamanes) y estructuras políticas contemporáneas de cabildos reconocidos por la legislación colombiana y por la panameña
TipoCreador supremo del panteón Emberá; padre y creador de la humanidad; hermano gemelo o adversario primordial de Chakhi (también Chakena según dialecto), con quien forma la pareja cosmogónica central del panteón Emberá; el par KaragabíChakhi es motivo mítico recurrente en el ámbito americano, con paralelos en WanadiKaajushawa del corpus ye’kwana del alto Orinoco venezolano (registrado por Marc de Civrieux en Watunna: mitología makiritare, Monte Ávila, Caracas, 1970), en BochicaChibchacum del corpus muisca del altiplano cundiboyacense (registrado en las crónicas coloniales de fray Pedro Simón, Noticias historiales, ~1626, y de Lucas Fernández de Piedrahita, Historia general del Nuevo Reyno de Granada, 1688), y en HunahpúXbalanqué del Popol Vuh k’iche’ (manuscrito coleccionado por fray Francisco Ximénez, ~1701); el par cosmogónico opera funcionalmente como principio creador-productivo (Karagabí) y como principio destructivo-transgresor (Chakhi), pero ambos son necesarios para el desarrollo completo del mundo emberá; iconográficamente Karagabí no tiene representación prehispánica sistemática porque los Emberá no dejaron cerámica ceremonial monumental —a diferencia de las culturas mesoamericanas o andinas—, pero su presencia aparece en motivos de cestería, en tallas de madera de los bastones ceremoniales de los jaibaná, y en la simbología solar de collares y pectorales tradicionales
Función míticaCreador de los primeros Emberá a partir de la tierra o de la madera de jenené (palma) o de guayacán según variantes; enseñanza al pueblo Emberá del cultivo del plátano, de la yuca, del maíz y del arroz de tierra alta, de las técnicas de caza y de pesca, del uso del curare para las flechas y de la construcción de canoas de dugout; establecimiento del orden social y de las normas de convivencia comunitaria; adversario de Chakhi en la disputa cosmogónica primordial, en la que este último provoca un gran diluvio que amenaza con destruir a la humanidad emberá recién creada; Karagabí salva a la humanidad instruyendo a un hombre (o a una pareja en algunas variantes) para construir una gran balsa de madera y llevar semillas de las plantas cultivadas, motivo mítico paralelo con el arca de Noé del corpus veterotestamentario (Génesis 6-9), con el Nun egipcio, con Utnapishtim del Poema de Gilgamesh babilónico (~2100 a.C.), con Deucalión del corpus griego y con Manu del corpus védico; después del diluvio Karagabí se retira al cielo como creador remoto pero conserva la función de destinatario de las invocaciones de los jaibaná en ceremonias de curación y en rituales de manejo de los jai (espíritus, entidades espirituales que pueblan el mundo Emberá: jai del río, jai de la montaña, jai de los animales, jai de los antepasados); en algunas variantes es padre o hermano de figuras menores del panteón como Trutruika (culebra cósmica), Yiwene (planta de la sabiduría) o los jaibaná primordiales
AtestaciónNils M. Holmer, Etnografía de los indios chocó (Etnologiska Studier 21, Göteborg Etnografiska Museum, Göteborg, 1963), fuente etnográfica temprana con material recogido en los años 1950 durante trabajo de campo en el Darién panameño y en el Chocó colombiano, con vocabulario, gramática básica del Emberá bedéa y transcripción de mitos de creación entre los cuales aparece Karagabí; Mauricio Pardo Rojas, Zroara Nebura: Historias del origen y otras narraciones de los ẽmbera del Alto Andágueda (Centro Jorge Eliécer Gaitán / Colcultura, Bogotá, 1987), fuente central en castellano con transcripción y traducción de un corpus mítico completo recogido con narradores Emberá Katío del Alto Andágueda (municipio de Bagadó, Chocó), a partir del trabajo de campo del autor entre 1979 y 1986 y con presentación en formato bilingüe Emberá bedéa-castellano; Mauricio Pardo Rojas, Adaptación al medio y participación social de la mujer entre los emberá del río Andágueda (tesis de maestría, Universidad de los Andes, Bogotá, 1980); Anne Marie Losonczy, La trama interétnica: ritual, sociedad y figuras del intercambio entre los grupos negros y emberá del Chocó (Instituto Colombiano de Antropología e Historia, Bogotá, 1997), estudio comparativo sobre las relaciones interétnicas y sobre el chamanismo Emberá en el contexto del Chocó pluriétnico; Anne Marie Losonczy, Viaje y violencia: la paradoja chamánica emberá (Instituto Colombiano de Antropología e Historia, Bogotá, 2006), sobre el chamanismo Emberá contemporáneo y las transformaciones del jaibanismo en el marco del conflicto armado colombiano; Luis Guillermo Vasco Uribe, Semejantes a los dioses: cerámica y cestería embera-chamí (Universidad Nacional de Colombia, Bogotá, 1987); trabajos de Fernando Urrea Giraldo sobre migración y familia Emberá desde los años 1990 (varias publicaciones en la Universidad del Valle); trabajos de Astrid Ulloa sobre Emberá Katío del Alto Sinú desde finales de los años 1990 (varias publicaciones en la Universidad Nacional); documentación institucional de la Organización Regional Emberá Wounaan (OREWA, fundada en 1979) y del Cabildo Mayor Emberá de Colombia; entradas de Etnias de Colombia del Instituto Colombiano de Antropología e Historia (ICANH)
Vigencia hoyKaragabí es figura central del discurso identitario Emberá contemporáneo y aparece invocado con regularidad en las ceremonias de los jaibaná (chamanes emberá) de curación, en rituales de manejo de los jai (espíritus) y en la resistencia comunitaria contra megaproyectos, contra el desplazamiento forzado y contra la violencia; los Emberá Katío del Alto Sinú lo invocaron en la larga resistencia contra la construcción de las hidroeléctricas Urrá I (llenado del embalse en 1999, inauguración en el año 2000, actualmente operada por la empresa Urrá S.A. E.S.P.) y Urrá II (proyecto suspendido tras la movilización indígena de 2004-2006 y las sentencias de tutela de la Corte Constitucional T-652 de 1998 y T-129 de 2011); los Emberá son uno de los pueblos indígenas colombianos con mayor tasa de desplazamiento forzado según el registro del Sistema de Información sobre Desplazamiento Forzado por la Violencia (SIPOD) de la Unidad para las Víctimas y según los informes de la Consultoría para los Derechos Humanos y el Desplazamiento (CODHES) de los años 2000 a 2020, con estimaciones que sitúan al pueblo Emberá entre los tres pueblos indígenas colombianos más afectados por el conflicto armado; las comunidades Emberá desplazadas en Bogotá —con presencia visible en el Parque Nacional Olaya Herrera entre 2019 y 2022, en el Parque Tercer Milenio y en otras concentraciones urbanas— han invocado a Karagabí en las movilizaciones por retornos dignos, restitución territorial y protección; el Auto 004 de 2009 de la Corte Constitucional colombiana incluyó al pueblo Emberá entre los treinta y cuatro pueblos indígenas en riesgo de exterminio físico y cultural, y ordenó al Gobierno formular un Plan de Salvaguarda Étnica específico

Karagabí es el creador supremo del panteón Emberá. Su función mítica principal es la creación de la primera humanidad Emberá, la enseñanza de las técnicas de cultivo, de caza y de pesca que sostienen la vida cotidiana en la selva chocoana, y la salvación del diluvio provocado por su hermano adversario Chakhi. La grafía Karagabí es la más frecuente en la etnografía contemporánea desde los años 1960 y sigue la ortografía normalizada del Emberá bedéa; la grafía Caragabí aparece en las fuentes coloniales y republicanas del siglo XIX, y en algunos trabajos etnográficos anteriores a 1970 que respetaban la ortografía castellana; la variante Kharagabí aparece en algunas transcripciones dialectales del Alto Andágueda, con la aspiración inicial marcada. El nombre no tiene etimología transparente en Emberá bedéa contemporáneo; algunos lingüistas han propuesto vinculaciones con el término kara (algo relacionado con «grande» o «primero») y con la partícula -bí presente en otros nombres del panteón, pero sin consenso.

La fuente etnográfica temprana sobre el mito de Karagabí es Nils M. Holmer, lingüista y etnógrafo sueco que trabajó en el Darién panameño y en el Chocó colombiano en los años 1950. Su Etnografía de los indios chocó publicada en 1963 por el Museo Etnográfico de Göteborg como número 21 de la serie Etnologiska Studier incluye vocabulario, gramática básica del Emberá bedéa y transcripción de mitos de creación entre los cuales aparece la figura del creador supremo. Holmer no era antropólogo profesional en sentido estricto sino lingüista comparado —había trabajado también sobre las lenguas Cuna (o Guna) del Darién con su Ethnolinguistic Cuna Dictionary de 1947— pero sus transcripciones son valiosas por su cuidado filológico y por la fecha temprana del registro. La generación posterior de trabajo etnográfico —Mauricio Pardo, Anne Marie Losonczy, Luis Guillermo Vasco Uribe, Fernando Urrea, Astrid Ulloa— ha ampliado, corregido y contextualizado la información de Holmer.

La fuente central en castellano sobre el corpus mítico Emberá es Mauricio Pardo Rojas, antropólogo colombiano de la Universidad Nacional que trabajó con las comunidades Emberá Katío del Alto Andágueda (municipio de Bagadó, Chocó) entre 1979 y 1986. Su libro Zroara Nebura: Historias del origen y otras narraciones de los ẽmbera del Alto Andágueda, publicado en 1987 por el Centro Cultural Jorge Eliécer Gaitán en coedición con Colcultura, presenta un corpus mítico completo en formato bilingüe Emberá bedéa-castellano, con transcripción cuidada de las narraciones y contexto etnográfico. El título del libro, Zroara Nebura, es la denominación Emberá del corpus de historias del tiempo antiguo, y funciona como equivalente aproximado del Popol Vuh k’iche’ o del Chilam Balam yucateco en tanto conjunto sistemático de narraciones cosmogónicas, aunque en formato oral y sin la codificación escrita colonial. En este corpus Karagabí aparece como creador y como hermano de Chakhi. Trabajos posteriores de Anne Marie Losonczy sobre chamanismo EmberáLa trama interétnica de 1997 y Viaje y violencia de 2006, ambos publicados por el ICANH— han contextualizado el ciclo en la práctica ritual del jaibanismo contemporáneo.

El creador supremo del panteón emberá y su hermano Chakhi

El panteón Emberá registrado por Holmer (1963), por Pardo (1987) y por Losonczy (1997, 2006) tiene una estructura relativamente estable en las variantes de los cuatro subgrupos —Chamí, Katío, Dóbida, Eyabida—, con variaciones de detalle según la comunidad ribereña. La figura principal es Karagabí, creador supremo, padre de la humanidad Emberá y hermano o gemelo de Chakhi (también Chakena según dialecto). Ambos hermanos aparecen desde el tiempo primordial y sus relaciones marcan el desarrollo del mundo. Karagabí es el hermano creativo, productivo y ordenador; Chakhi es el hermano transgresor, destructivo y desordenador. Los dos son necesarios: sin Karagabí no habría creación ni cultura; sin Chakhi no habría dinámica ni cambio en el mundo. La pareja cosmogónica opera funcionalmente como principio dual complementario.

El motivo del par de hermanos gemelos con funciones complementarias u opuestas es recurrente en el ámbito americano y aparece con paralelos en varios corpus. En el corpus ye’kwana del alto Orinoco venezolano registrado por Marc de Civrieux en Watunna: mitología makiritare (Monte Ávila Editores, Caracas, 1970), Wanadi y Kaajushawa forman una pareja creador-adversario paralela. En el corpus muisca del altiplano cundiboyacense colombiano registrado en las crónicas coloniales de fray Pedro Simón (Noticias historiales de las conquistas de tierra firme en las Indias Occidentales, ~1626) y de Lucas Fernández de Piedrahita (Historia general del Nuevo Reyno de Granada, 1688), Bochica es el héroe cultural y Chibchacum el adversario que provoca el diluvio del que Bochica salva a la humanidad. En el corpus k’iche’ del Popol Vuh (manuscrito coleccionado por fray Francisco Ximénez hacia 1701 en Chichicastenango), los gemelos Hunahpú y Xbalanqué son la pareja fundamental de héroes cosmogónicos. La estructura del par cosmogónico americano difiere de la estructura del par bíblico (Caín-Abel, Jacob-Esaú) porque en el corpus americano ambos hermanos son necesarios y ninguno es simplemente eliminado por el otro.

La relación específica entre Karagabí y Chakhi en el corpus Emberá registrado por Pardo (1987) tiene rasgos particulares. Los dos hermanos habrían nacido del tronco de una palma cortada, o de la unión primordial del cielo y de la tierra según variantes. Compiten desde el comienzo por el reconocimiento de la primera humanidad —los Emberá recién creados—, y esa competencia produce las principales situaciones del ciclo mítico: la disputa sobre las técnicas de cultivo, la disputa sobre los animales de caza, la disputa sobre las armas rituales, la disputa sobre la muerte de los primeros humanos. La disputa culmina con el gran diluvio provocado por Chakhi, del que Karagabí salva a la humanidad instruyendo a un hombre para construir una balsa de madera y llevar semillas. Después del diluvio los dos hermanos se separan: Karagabí se retira al cielo como creador remoto, Chakhi queda como figura del monte, de los ríos peligrosos y de las enfermedades. Ambos siguen operando desde entonces sobre el mundo Emberá, pero a distancia.

La red del panteón Emberá alrededor de Karagabí incluye varias figuras menores documentadas por Pardo (1987) y por otras fuentes. Los jai son las entidades espirituales que pueblan el mundo Emberá: jai del río (con Antumia como jai del agua peligrosa según algunas variantes), jai de la montaña, jai de los animales de caza, jai de las enfermedades, jai de los antepasados. Los jaibaná son los especialistas rituales que negocian con los jai en las ceremonias de curación, en los rituales agrícolas y en la protección de la comunidad. El nia jai es el espíritu específico del río que los Dóbida («gente del agua») invocan con especial frecuencia. En algunas variantes del corpus aparecen también figuras como Trutruika (culebra cósmica), Yiwene (planta de la sabiduría) y los jaibaná primordiales que Karagabí instruyó al comienzo de los tiempos. El hub general del pueblo puede consultarse en Pueblo Emberá Chamí, y otras entradas colombianas complementarias en Pueblo Uwa.

El diluvio primordial y la creación de la humanidad emberá

El ciclo del diluvio es el episodio central del corpus mítico Emberá registrado por Pardo en Zroara Nebura (1987) y por otras fuentes etnográficas. La narración se desarrolla en varios momentos consecutivos. Primero, la creación de la primera humanidad Emberá por Karagabí: en algunas variantes de la madera de jenené (palma), en otras variantes del guayacán, y en otras variantes del barro amasado con la mano. Los primeros Emberá reciben de Karagabí la enseñanza del cultivo del plátano —planta que es la base alimentaria de la agricultura chocoana desde el período colonial, aunque de origen asiático introducida por los africanos esclavizados y adoptada rápidamente por los pueblos indígenas—, de la yuca, del maíz y del arroz de tierra alta, de las técnicas de caza con cerbatana, de la pesca con anzuelo y con nasa, del uso del curare para envenenar las flechas y del tallado de las canoas de dugout a partir de troncos de cedro macho o de guayacán.

Segundo, la disputa con Chakhi. El hermano adversario cuestiona las decisiones de Karagabí, intenta introducir la muerte definitiva entre los primeros Emberá, distribuye animales peligrosos y plantas venenosas, y finalmente decide provocar un gran diluvio que borre a la humanidad recién creada. Las aguas empiezan a subir. Los ríos se salen de sus cauces y el mar avanza tierra adentro. Karagabí, para salvar a la humanidad, se dirige a un hombre justo —según algunas variantes a una pareja, hombre y mujer— y le da la instrucción de construir una gran balsa de madera con troncos de jenené unidos con bejucos, cargarla con semillas de plátano, de yuca, de maíz, de arroz y de otras plantas cultivadas, meter en ella animales representativos de cada especie, y esperar la subida de las aguas. El paralelo con el arca de Noé del corpus veterotestamentario (Génesis 6-9) es transparente, pero el motivo del diluvio salvado por un héroe cultural con instrucciones divinas es también motivo mítico americano documentado en el corpus muisca (Bochica y Chibchacum), en el corpus inca (Wiracocha y el gran diluvio según algunas versiones), en el corpus mapuche (Trentren y Kaikai), en el corpus mesoamericano y en muchos otros.

Tercero, la duración del diluvio y el descenso de las aguas. La balsa flota durante un tiempo largo —variable según las versiones, desde días hasta lunas completas— sobre las aguas que cubren toda la tierra. Cuando las aguas comienzan a bajar, la balsa toca tierra en una cumbre alta —montaña identificada según las variantes con distintos accidentes geográficos del Chocó, del Alto Sinú o de la cordillera Occidental colombiana—. El hombre superviviente (o la pareja) baja de la balsa, planta las semillas que traía consigo, libera a los animales, y comienza a repoblar el mundo. La segunda humanidad Emberá desciende de ellos. En algunas variantes recogidas por Pardo (1987) los animales que salen de la balsa son también los antepasados míticos de las especies actuales de fauna chocoana: los sábalo del río, los guacamayos, los tucanes, los micos, los tapires, los venados.

Cuarto, la retirada de Karagabí al cielo y su vigencia posterior. Después del diluvio y del repoblamiento, Karagabí se retira al cielo como creador remoto. Ya no interviene directamente en la vida cotidiana de los Emberá, pero conserva la función de destinatario de las invocaciones rituales. Los jaibaná (chamanes emberá) lo mencionan en las ceremonias de curación y en los rituales de manejo de los jai, sobre todo en los rituales de mayor gravedad —enfermedades graves, protección de la comunidad frente a peligros externos, ceremonias funerarias importantes—. En algunas comunidades Emberá Katío y Chamí se registran también breves invocaciones a Karagabí al comienzo de la siembra del plátano y de la yuca, como agradecimiento por las semillas que él enseñó a cultivar. El culto a Karagabí no incluye templos ni cerámica ceremonial monumental —los Emberá, como pueblo de selva húmeda con vivienda en tambo palafito y con cultura material perecedera, no dejan la huella arqueológica de las culturas ceremoniales mesoamericanas o andinas—, pero la vigencia oral y ritual es continua desde el registro etnográfico temprano de Holmer hasta el presente.

Karagabí en el conflicto armado y el desplazamiento contemporáneo

El pueblo Emberá es uno de los pueblos indígenas colombianos más afectados por el conflicto armado interno del país desde los años 1980 hasta el presente. El registro del Sistema de Información sobre Desplazamiento Forzado por la Violencia (SIPOD) de la Unidad para las Víctimas, los informes de la Consultoría para los Derechos Humanos y el Desplazamiento (CODHES) y los estudios de la Organización Nacional Indígena de Colombia (ONIC) sitúan al pueblo Emberá entre los tres pueblos indígenas colombianos con mayor tasa de desplazamiento, junto con los Nasa del Cauca y los Awá de Nariño. Las causas del desplazamiento son la presencia de grupos armados —guerrillas de las FARC-EP y del ELN, autodefensas paramilitares del Bloque Elmer Cárdenas de las AUC en el Urabá y en el Chocó, disidencias posteriores a los Acuerdos de Paz de La Habana de 2016—, la disputa por corredores de narcotráfico entre el Pacífico y el Caribe colombiano, la expansión de la minería ilegal de oro en los ríos del Chocó, la deforestación por explotación maderera, y la construcción de megaproyectos hidroeléctricos.

El caso más documentado de resistencia Emberá contemporánea contra megaproyectos es el de los Emberá Katío del Alto Sinú frente a las hidroeléctricas Urrá I y Urrá II sobre el río Sinú en el departamento de Córdoba. La construcción de Urrá I, iniciada en 1993 por la empresa Urrá S.A. E.S.P., el llenado del embalse en 1999, y la inauguración en el año 2000 alteraron radicalmente el régimen hídrico del río, afectaron la migración del bocachico y de otras especies pesqueras fundamentales de la alimentación Emberá Katío, y desplazaron o cambiaron las condiciones de vida de comunidades ribereñas. La resistencia Emberá Katío, liderada entre otros por Kimy Domicó Pernía (asesinado en 2001 por paramilitares del Bloque Élmer Cárdenas de las AUC), incluyó movilizaciones, tomas de instituciones y acciones de tutela. La Corte Constitucional colombiana emitió la sentencia T-652 de 1998, favorable al pueblo Emberá Katío, y posteriormente la sentencia T-129 de 2011 que estableció estándares de consulta previa. El proyecto de Urrá II fue suspendido tras la movilización de 2004-2006 y las decisiones judiciales.

El desplazamiento masivo de Emberá hacia Bogotá y otras ciudades colombianas es fenómeno visible desde los años 2000. Comunidades Emberá —principalmente Katío y Chamí— desplazadas por el conflicto en Chocó, Antioquia, Risaralda, Caldas y Córdoba se han asentado en distintos puntos de Bogotá, especialmente en el barrio Santa Fe (Parque Tercer Milenio), en el barrio La Favorita, y en concentraciones esporádicas en el Parque Nacional Olaya Herrera (entre septiembre de 2019 y abril de 2022). Las condiciones de vida son precarias, con vivienda hacinada, dificultades para el trabajo y para el acceso a servicios, y exposición a la explotación sexual y laboral. Las movilizaciones Emberá en Bogotá desde los años 2010 han reclamado retornos dignos, restitución territorial, protección frente a la violencia y reconocimiento de sus derechos. En estas movilizaciones la figura de Karagabí aparece invocada con regularidad, junto con la reivindicación del jaibanismo, del uso de bastones ceremoniales y de la vestimenta tradicional (parumas de mujer, guayucos de hombre, pintura corporal de jagua).

El Auto 004 de 2009 de la Corte Constitucional colombiana, dictado por el magistrado Manuel José Cepeda en el marco del seguimiento a la sentencia T-025 de 2004 sobre protección a población desplazada, incluyó al pueblo Emberá entre los treinta y cuatro pueblos indígenas colombianos en riesgo de exterminio físico y cultural, y ordenó al Gobierno formular un Plan de Salvaguarda Étnica específico. La formulación del plan avanzó lentamente y con problemas de implementación desde entonces, con evaluaciones periódicas por la Corte y por las organizaciones indígenas. Los movimientos internos del pueblo Emberá han incluido en las últimas décadas la organización comunitaria a través de la Organización Regional Emberá Wounaan (OREWA, fundada en 1979 con sede en Quibdó), la Asociación de Cabildos Indígenas Emberá del Chocó (ASOREWA), el Cabildo Mayor Emberá Chamí de Risaralda, y otras estructuras políticas. La figura de Karagabí es referencia identitaria constante en el discurso público de todas estas organizaciones.

Para terminar

El corpus mítico registrado por Holmer en 1963 y por Pardo en 1987, contextualizado en el chamanismo Emberá contemporáneo por Losonczy (1997, 2006), sigue operando como recurso identitario activo del pueblo Emberá. Las condiciones históricas de las últimas cuatro décadas han sido especialmente duras: conflicto armado, desplazamiento masivo, megaproyectos que afectan territorios ancestrales, minería ilegal, deforestación. En este contexto la figura de Karagabí —creador supremo que enseñó a los primeros Emberá las técnicas de cultivo y salvó a la humanidad del diluvio primordial provocado por su hermano Chakhi— aparece invocada con regularidad. Los jaibaná siguen practicando ceremonias con bastones ceremoniales, aunque la transmisión del oficio se ha fragmentado por los desplazamientos y por la persecución específica de líderes espirituales por grupos armados. La red mítica del panteón Emberá con figuras como Chakhi, Antumia y otras entidades del corpus permite leer los mitos como un sistema activo.

La agenda etnográfica y política pendiente sobre Karagabí y sobre el corpus mítico Emberá incluye la profundización del registro oral con las cuatro variantes de subgrupo —Chamí, Katío, Dóbida, Eyabida—, el trabajo con las comunidades desplazadas en Bogotá y otras ciudades, la producción de materiales educativos en Emberá bedéa para el sistema educativo propio, y la protección jurídica del territorio ancestral frente a proyectos extractivos y de infraestructura. Los paralelos comparativos con otros corpus americanos —BochicaChibchacum del corpus muisca, WanadiKaajushawa del corpus ye’kwana, HunahpúXbalanqué del Popol Vuh k’iche’, Wiracocha del corpus inca— son línea de investigación abierta que puede leer el par cosmogónico KaragabíChakhi en su contexto americano más amplio. Otros ciclos del sprint —Sira y Rubaruba— completan el mapa de las figuras rectoras de otros pueblos indígenas colombianos y ecuatoriales cercanos.

Preguntas frecuentes

¿Quién es Karagabí en la tradición emberá?

Karagabí (grafía frecuente en la etnografía contemporánea, también Caragabí en fuentes coloniales y republicanas, y Kharagabí en variantes dialectales del Alto Andágueda) es el creador supremo del panteón Emberá del Chocó colombiano. Es el creador de la humanidad Emberá y el hermano gemelo o adversario primordial de Chakhi (también Chakena según dialecto), con quien forma la pareja cosmogónica central del panteón. La fuente etnográfica temprana es Nils M. Holmer, Etnografía de los indios chocó (Etnologiska Studier 21, Göteborg, 1963), y la fuente central en castellano es Mauricio Pardo Rojas, Zroara Nebura: Historias del origen y otras narraciones de los ẽmbera del Alto Andágueda (Centro Jorge Eliécer Gaitán / Colcultura, Bogotá, 1987).

¿Cuál es la relación entre Karagabí y Chakhi?

Karagabí y Chakhi forman la pareja cosmogónica central del panteón Emberá según el corpus registrado por Mauricio Pardo en Zroara Nebura (1987). Karagabí es el hermano creativo, productivo y ordenador; Chakhi es el hermano transgresor, destructivo y desordenador. Los dos son necesarios en la estructura mítica: sin Karagabí no habría creación ni cultura; sin Chakhi no habría dinámica ni cambio en el mundo. El motivo del par de hermanos con funciones complementarias u opuestas es recurrente en el ámbito americano y tiene paralelos en Wanadi-Kaajushawa del corpus ye’kwana, en Bochica-Chibchacum del corpus muisca y en Hunahpú-Xbalanqué del Popol Vuh k’iche’.

¿Qué narra el mito del diluvio Emberá?

El ciclo del diluvio es el episodio central del corpus mítico Emberá según Pardo (1987). Chakhi, el hermano adversario, provoca un gran diluvio para borrar a la humanidad recién creada por Karagabí. Las aguas empiezan a subir. Karagabí, para salvar a la humanidad, instruye a un hombre justo (o a una pareja según variantes) para construir una gran balsa de madera con troncos de jenené (palma) unidos con bejucos, cargarla con semillas de plátano, yuca, maíz, arroz y otras plantas cultivadas, y meter en ella animales representativos de cada especie. La balsa flota durante un tiempo largo. Cuando las aguas bajan, toca tierra en una cumbre alta y el superviviente comienza a repoblar el mundo. El paralelo con el arca de Noé del Génesis es transparente, y el motivo del diluvio con salvación por héroe cultural es motivo mítico americano recurrente.

¿Quiénes son los jaibaná y qué relación tienen con Karagabí?

Los jaibaná son los chamanes del pueblo Emberá, especialistas rituales que negocian con los jai (espíritus, entidades espirituales que pueblan el mundo Emberá: jai del río, de la montaña, de los animales, de las enfermedades, de los antepasados) en las ceremonias de curación, en los rituales agrícolas y en la protección de la comunidad. Los jaibaná invocan a Karagabí en las ceremonias de mayor gravedad —enfermedades graves, protección frente a peligros externos, ceremonias funerarias importantes— y también al comienzo de la siembra del plátano y de la yuca como agradecimiento por las semillas que Karagabí enseñó a cultivar. Anne Marie Losonczy en La trama interétnica (ICANH, 1997) y en Viaje y violencia (ICANH, 2006) documenta las transformaciones del jaibanismo contemporáneo en el marco del conflicto armado colombiano.

¿Sigue vigente hoy Karagabí en las comunidades emberá?

Sí, Karagabí es figura central del discurso identitario Emberá contemporáneo. Los Emberá Katío del Alto Sinú lo invocaron en la resistencia contra las hidroeléctricas Urrá I y Urrá II, con las sentencias favorables de la Corte Constitucional T-652 de 1998 y T-129 de 2011. Los Emberá son uno de los pueblos indígenas colombianos con mayor tasa de desplazamiento forzado; las comunidades Emberá desplazadas en Bogotá —con presencia visible en el Parque Nacional Olaya Herrera entre 2019 y 2022— han invocado a Karagabí en las movilizaciones por retornos dignos, restitución territorial y protección. El Auto 004 de 2009 de la Corte Constitucional incluyó al pueblo Emberá entre los treinta y cuatro pueblos indígenas colombianos en riesgo de exterminio físico y cultural, y ordenó al Gobierno formular un Plan de Salvaguarda Étnica específico. La Organización Regional Emberá Wounaan (OREWA, fundada en 1979) es una de las estructuras políticas de referencia.

Deja un comentario