En síntesis. Kúmuku —también Kumukuari, «la abuela maíz» en la lengua cora— es la abuela primordial del maíz en el panteón del pueblo cora (autónimo náayeri, singular; plural náayerite, «el que camina»; exónimo cora, castellanización de origen probablemente cahita aplicada por los conquistadores del siglo XVI). Su nombre aparece registrado en la etnografía con las variantes Kúmuku, Kumukuari y Kumugu, según la escuela de transcripción de la lengua cora, de la familia yutoazteca (que reúne también al náhuatl, al wixárika, al tarahumara y al pápago). Regidora del ciclo agrícola completo —siembra, milpa, cosecha y semilla— y complementaria del padre sol Tayau y del hermano mayor Hatsikan, su figura fue sistematizada por primera vez por Konrad Theodor Preuss en Die Nayarit-Expedition: Textaufnahmen und Beobachtungen unter mexikanischen Indianern (2 vols., B.G. Teubner, Leipzig, 1912), fruto de la expedición 1905-1907 que documentó cora y wixárika de la sierra Madre Occidental. La recibieron después Thomas B. Hinton en Los coras (Universidad de Guadalajara, 1971), Alfredo López Austin en Los mitos del tlacuache: Caminos de la mitología mesoamericana (Alianza Editorial, México, 1990), Philip E. Coyle en From Flowers to Ash: Náyari History, Politics, and Violence (University of Arizona Press, Tucson, 2001), Johannes Neurath en Las fiestas de la Casa Grande (INAH, México, 2002) y Jesús Jáuregui y Johannes Neurath en Flechadores del sol: La Semana Santa cora (INAH, México, 2003). Kúmuku se manifiesta en cuatro colores rituales según las direcciones cardinales: azul del amanecer al este, blanca del mediodía al sur, amarilla del atardecer al oeste y roja de la noche al norte, correspondencia registrada por Preuss (1912) y sostenida en el ciclo agrícola contemporáneo. Los aproximadamente 25.000 náayerite de la Sierra del Nayar —Jesús María, Santa Teresa y Mesa del Nayar, en el norte de Nayarit y el sur de Durango— mantienen su culto en el mitote agrícola del maíz nuevo y en las ofrendas asociadas a las cuatro semillas rituales.
| Origen cultural | Pueblo cora (autónimo náayeri, singular; plural náayerite; exónimo cora, castellanización probablemente de origen cahita); lengua cora, familia yutoazteca (misma familia que náhuatl, wixárika, tarahumara y pápago); aproximadamente 25.000 hablantes distribuidos en la Sierra del Nayar —comunidades históricas de Jesús María del Nayar, Santa Teresa del Nayar y Mesa del Nayar, en el municipio de El Nayar en el norte de Nayarit, con extensiones en el sur de Durango y en comunidades migrantes de Tepic, Guadalajara y el Área Metropolitana de la Ciudad de México—; economía tradicional de agricultura de coamil (maíz, frijol, calabaza), caza y recolección; ciclo ritual anual del mitote agrícola combinado con las fiestas del Judea (Semana Santa cora), práctica documentada de forma clásica por Jesús Jáuregui y Johannes Neurath en Flechadores del sol (INAH, 2003) |
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| Tipo | Abuela primordial del maíz del panteón cora; deidad femenina reguladora del ciclo agrícola completo (siembra, milpa, cosecha, semilla); complementaria del padre sol Tayau y del hermano mayor Hatsikan (estrella de la mañana); se manifiesta en cuatro colores según las direcciones cardinales (maíz azul del amanecer al este, maíz blanco del mediodía al sur, maíz amarillo del atardecer al oeste, maíz rojo de la noche al norte); registrada con las variantes Kúmuku, Kumukuari y Kumugu; comparable en el corpus americanista con Nakawe del pueblo wixárika vecino, con Chicomecóatl mexica y con Yum Kax maya como diosas del maíz, aunque conserva rasgos yutoaztecas precoloniales por la menor sincretización jesuita durante los siglos XVII y XVIII |
| Función mítica | Preside el ciclo agrícola del maíz desde la siembra hasta la cosecha; distribuye los cuatro colores del maíz —azul, blanco, amarillo y rojo— por las cuatro direcciones cardinales; recibe las ofrendas del maíz nuevo en el mitote agrícola de la Sierra del Nayar; se le atribuye la enseñanza original del cultivo del maíz al pueblo náayeri; guardiana de la semilla ritual conservada entre ciclos agrícolas por los cabezas de familia y por las autoridades tradicionales; recibe ofrendas de esquite, atole y tortilla nueva en las noches del mitote comunitario que se celebra al ritmo del tambor de agua y de las sonajas de calabaza; comparte espacio ritual con Tayau (padre sol regidor del calendario diurno), con Hatsikan (hermano mayor identificado con la estrella de la mañana) y con las madres específicas del ciclo festivo cora |
| Atestación | Konrad Theodor Preuss, Die Nayarit-Expedition: Textaufnahmen und Beobachtungen unter mexikanischen Indianern (2 vols., B.G. Teubner, Leipzig, 1912), primera etnografía sistemática de cora y wixárika fruto de la expedición 1905-1907; Thomas B. Hinton, Los coras (Universidad de Guadalajara, Guadalajara, 1971); Alfredo López Austin, Los mitos del tlacuache: Caminos de la mitología mesoamericana (Alianza Editorial, México, 1990); Philip E. Coyle, From Flowers to Ash: Náyari History, Politics, and Violence (University of Arizona Press, Tucson, 2001); Jesús Jáuregui, La yerra: Rito y sacrificio en la Sierra del Nayar (INAH, México, 2002); Johannes Neurath, Las fiestas de la Casa Grande (INAH, México, 2002); Jesús Jáuregui y Johannes Neurath (coords.), Flechadores del sol: La Semana Santa cora (INAH, México, 2003); Instituto Nacional de Lenguas Indígenas (INALI), Catálogo de las Lenguas Indígenas Nacionales (2008), variante Náayeri de la agrupación cora |
| Vigencia hoy | Figura viva en el ciclo ritual contemporáneo del pueblo cora; invocada en el mitote agrícola del maíz nuevo en Jesús María, Santa Teresa y Mesa del Nayar; presente en las ofrendas de esquite, atole y tortilla nueva sobre altares del centro ceremonial; representada en la pintura ritual con los cuatro colores del maíz sobre las máscaras del Judea (Semana Santa cora); preservada en el material curricular de las escuelas bilingües cora-castellano de la Coordinación General de Educación Intercultural Bilingüe de la Secretaría de Educación Pública; invocada por el Consejo Regional de Autoridades Tradicionales del Pueblo Náayeri en la defensa territorial contra el proyecto hidroeléctrico Las Cruces sobre el río San Pedro Mezquital, aprobado por CONAGUA en 2014 y suspendido judicialmente por la Suprema Corte de Justicia de la Nación en 2018; el maíz criollo náayeri figura como reserva biológica del corazón agrícola de México en programas del INIFAP y de la SEMARNAT |
Kúmuku es la abuela primordial del maíz en el panteón del pueblo cora o náayeri, agricultores de coamil y celebrantes rituales de la Sierra del Nayar agrupados en la familia lingüística yutoazteca junto con el náhuatl, el wixárika, el rarámuri y el pápago. El autónimo náayeri (singular) y náayerite (plural) es el nombre con el que el pueblo se designa a sí mismo, mientras que el exónimo cora procede de una castellanización probablemente de origen cahita aplicada por los conquistadores del siglo XVI. La lengua cora se habla hoy en las tres comunidades históricas del municipio de El Nayar en el norte de Nayarit —Jesús María del Nayar, Santa Teresa del Nayar y Mesa del Nayar— y en extensiones del sur de Durango, así como en las comunidades migrantes de Tepic, Guadalajara y el Área Metropolitana de la Ciudad de México. Los náayerite comparten frontera cultural con los wixáritari del este —cuyo panteón encabezado por Nakawe ofrece los paralelos más cercanos— y con los tepehuanos del norte.
La primera etnografía sistemática que registró a Kúmuku se debe a Konrad Theodor Preuss (Preußisch Eylau, 1869 – Berlín, 1938), americanista alemán formado en la Universidad de Berlín y director del Departamento Americanista del Museo Etnológico de Berlín. Preuss dirigió la Nayarit-Expedition entre 1905 y 1907, con base principal en el pueblo cora de Jesús María, y publicó los resultados en Die Nayarit-Expedition: Textaufnahmen und Beobachtungen unter mexikanischen Indianern (2 vols., B.G. Teubner, Leipzig, 1912), obra bilingüe alemán-cora/wixárika que ofrece el corpus mítico completo de ambos pueblos junto con vocabularios, textos rituales y observaciones etnográficas. En este corpus, Kúmuku aparece como abuela primordial del maíz, regidora del ciclo agrícola completo y complementaria del padre sol Tayau y del hermano mayor Hatsikan. Preuss transcribió los textos en lengua cora con la ayuda de intérpretes bilingües y con notas gramaticales que siguen siendo fuente primaria para la lingüística yutoazteca del noroeste mexicano.
La recepción posterior amplió el registro de Preuss durante todo el siglo XX. Thomas B. Hinton publicó Los coras (Universidad de Guadalajara, 1971) tras trabajo de campo en Jesús María y en Mesa del Nayar durante los años sesenta, con revisión del panteón y actualización etnográfica del ciclo del mitote. Alfredo López Austin dedicó a la abuela maíz cora un espacio en Los mitos del tlacuache: Caminos de la mitología mesoamericana (Alianza Editorial, México, 1990), donde la incluye en el corpus de deidades femeninas del maíz del noroeste yutoazteca. Philip E. Coyle, antropólogo estadounidense formado en Tulane con trabajo de campo prolongado en Santa Teresa del Nayar durante los años noventa, firmó From Flowers to Ash: Náyari History, Politics, and Violence (University of Arizona Press, Tucson, 2001), síntesis histórica del pueblo desde la resistencia colonial hasta el siglo XX. La monografía sistemática más reciente es Flechadores del sol: La Semana Santa cora (INAH, México, 2003), coordinada por Jesús Jáuregui y Johannes Neurath, complementada por Las fiestas de la Casa Grande (Neurath, INAH, 2002) y por La yerra: Rito y sacrificio en la Sierra del Nayar (Jáuregui, INAH, 2002).
La abuela primordial del maíz del panteón cora
Índice
El corpus mítico cora registrado por Preuss (1912) presenta a Kúmuku como abuela primordial del maíz y regidora del ciclo agrícola completo. Su nombre, transcrito por Preuss como Kumugu con las variantes locales Kúmuku y Kumukuari, se glosa habitualmente como «nuestra abuela» o «abuela maíz» en la lengua cora. La deidad se manifiesta bajo cuatro formas según los cuatro colores rituales del maíz —maíz azul del amanecer, maíz blanco del mediodía, maíz amarillo del atardecer, maíz rojo de la noche— que ocupan las cuatro direcciones cardinales del calendario ritual. Cada color corresponde a un momento del día, a una posición del sol, a un tipo de maíz criollo cultivado en la milpa y a un tramo del calendario ritual. El sistema, registrado por Preuss y confirmado por Hinton (1971) y por Neurath (2002), forma un cuadro cerrado de correspondencias entre el maíz y el mundo.
La abuela primordial no ocupa el trono absoluto del panteón cora: su función se ejerce en complementariedad con Tayau, el padre sol regidor del calendario diurno, y con Hatsikan, el hermano mayor identificado con la estrella de la mañana. La tríada Tayau-Hatsikan-Kúmuku forma el eje del panteón que Preuss registró en Jesús María a comienzos del siglo XX y que Jáuregui y Neurath (2003) actualizaron un siglo después en el marco de la Semana Santa cora. Tayau preside el día y el ciclo del sol; Hatsikan anuncia el amanecer y protege el paso del alba; Kúmuku ordena el ciclo agrícola de la milpa, desde la siembra en junio hasta la cosecha de octubre y la conservación de la semilla ritual entre ciclos. Ver la leyenda del padre sol Tayau y la leyenda de Hatsikan hermano mayor permite completar la tríada.
El paralelo americanista más cercano de Kúmuku es la abuela Nakawe del pueblo wixárika, vecino directo de los náayerite en la sierra Madre Occidental. Ambos panteones fueron registrados por Preuss durante la misma Nayarit-Expedition 1905-1907, y comparten la matriz yutoazteca de abuela creadora primordial anterior al ciclo agrícola específico. La diferencia es de énfasis: mientras Nakawe ocupa el fondo cósmico primordial del que procede todo el panteón wixárika, Kúmuku es más específicamente la abuela del maíz y del ciclo agrícola, con función paralela a las madres del maíz mesoamericanas como la mexica Chicomecóatl y la joven Xilonen, o la maya Yum Kax del maíz. La comparación regional inscribe a Kúmuku dentro de la familia americana de deidades del maíz, con rasgos yutoaztecas preservados por la menor evangelización jesuita en la Sierra del Nayar.
El mediador ritual del pueblo cora es el tonatí o cantador principal del mitote, encargado de entonar los cantos del ciclo agrícola frente al tambor de agua y las sonajas de calabaza durante las noches de la fiesta. En su repertorio, la voz del tonatí invoca sucesivamente a los cuatro colores de Kúmuku junto con las semillas correspondientes al maíz de cada dirección. El cantador es asistido por los xuraveme, jóvenes iniciandos que aprenden el repertorio y participan en las danzas nocturnas del mitote. Hinton (1971) documentó la formación prolongada del tonatí y la memoria oral de los cantos, sostenida durante los ciclos anuales sin interrupción documentada por los etnógrafos desde Preuss hasta el trabajo de Jáuregui y Neurath a comienzos del siglo XXI.
De Konrad Preuss (1912) a Jáuregui-Neurath (2003)
La historia del registro etnográfico de Kúmuku cubre casi un siglo y muestra una continuidad notable en el sistema ritual documentado. Preuss (1912) recogió el corpus mítico y el vocabulario cora en Jesús María del Nayar entre 1905 y 1907, con la ayuda de intérpretes bilingües del propio pueblo y con la asistencia del sacerdote local para el acceso a la comunidad. Su registro incluye textos rituales completos del mitote agrícola, oraciones al maíz nuevo, cantos al tambor de agua e invocaciones a Tayau, Hatsikan y Kúmuku. La transcripción en cora con traducción interlineal alemana convirtió el corpus en fuente primaria para la lingüística yutoazteca y para la etnología del noroeste mexicano durante toda la primera mitad del siglo XX.
El silencio etnográfico entre las dos guerras mundiales y las primeras décadas de la posguerra fue interrumpido por Thomas B. Hinton, antropólogo de la Universidad de Arizona, quien firmó Los coras (Universidad de Guadalajara, 1971) tras trabajo de campo en Jesús María y Mesa del Nayar durante los años sesenta. Hinton actualizó la lista de comunidades activas, revisó el panteón registrado por Preuss y documentó los cambios introducidos por la carretera abierta a Jesús María en los años cincuenta. La abuela maíz seguía siendo, sesenta años después del registro alemán, la reguladora del ciclo agrícola y la receptora de las ofrendas del maíz nuevo. Alfredo López Austin la incorporó en Los mitos del tlacuache (Alianza, México, 1990) dentro de la familia mesoamericana de diosas del maíz, con paralelos con la mexica Chicomecóatl.
La renovación del corpus llegó con la escuela mexicana del INAH bajo la dirección de Jesús Jáuregui y de Johannes Neurath entre 1995 y 2005. Neurath, antropólogo austríaco-mexicano formado en la Universidad Iberoamericana, publicó Las fiestas de la Casa Grande (INAH, México, 2002), monografía sobre el ciclo festivo cora en Santa Teresa del Nayar. Jáuregui firmó La yerra: Rito y sacrificio en la Sierra del Nayar (INAH, 2002), estudio del ciclo ganadero y de la ofrenda de novillos en el ciclo agrícola-ganadero contemporáneo. La monografía coordinada Flechadores del sol: La Semana Santa cora (INAH, México, 2003) reúne el registro renovado del panteón y del calendario ritual con las contribuciones de Jáuregui, Neurath, Beatriz Vázquez y Margarita Valdovinos. En esta obra, Kúmuku aparece como abuela del maíz cuya presencia sostiene el ciclo del mitote agrícola paralelo al ciclo católico del Judea.
La síntesis extranacional más reciente es From Flowers to Ash: Náyari History, Politics, and Violence (University of Arizona Press, Tucson, 2001), del antropólogo Philip E. Coyle, formado en Tulane con trabajo de campo prolongado en Santa Teresa del Nayar durante los años noventa. Coyle traza la historia larga del pueblo náayeri desde la resistencia colonial contra los conquistadores del siglo XVI hasta los conflictos agrarios del siglo XX, con atención al papel del ciclo ritual y del panteón cora en la construcción de la identidad política contemporánea. El corpus reunido por Preuss (1912), Hinton (1971), López Austin (1990), Coyle (2001), Jáuregui (2002), Neurath (2002) y Jáuregui-Neurath (2003) constituye la base documental sobre la que se apoya cualquier estudio actual del panteón cora y de la abuela primordial del maíz.
Sincretismo con la Virgen del Rosario y vigencia agrícola contemporánea
La evangelización del pueblo cora fue tardía y parcial. La sierra Madre Occidental permaneció fuera del alcance intensivo del sistema misional durante los siglos XVI y XVII, y la penetración jesuita solo se consolidó en la primera mitad del siglo XVIII con la fundación de las misiones de Jesús María, Santa Teresa y Mesa del Nayar entre 1722 y 1727, tras la campaña militar de Juan Flores de San Pedro. La expulsión de los jesuitas de los territorios españoles en 1767 interrumpió el proceso evangelizador antes de que consiguiera reemplazar el panteón cora precolonial. El resultado, documentado por Jáuregui y Neurath (2003), es un ciclo ritual doble donde el calendario católico —Semana Santa, Corpus Christi, Virgen del Rosario— coexiste con el ciclo del mitote agrícola sin subordinación clara de uno al otro.
En el sincretismo cora contemporáneo, Kúmuku se relaciona con la Virgen del Rosario, patrona del pueblo de Jesús María del Nayar, cuya fiesta se celebra el 7 de octubre. La correspondencia funciona porque la fiesta del Rosario coincide con el cierre del ciclo agrícola de la milpa y con la ofrenda del maíz nuevo, momento del calendario en el que la abuela primordial recibe tradicionalmente las gracias por la cosecha. Neurath (2002) documentó cómo la procesión de la Virgen del Rosario en Jesús María incluye ofrendas de maíz nuevo depositadas en el altar, con los cuatro colores rituales presentes en las tortillas del banquete comunal posterior. La superposición no anula la abuela precolonial: la preserva como capa profunda del calendario, invocada bajo el nombre castellano de la Virgen y sostenida en el gesto ritual del maíz.
El mitote agrícola —fiesta comunitaria del maíz nuevo celebrada en los patios ceremoniales de las tres comunidades históricas al final de la temporada de lluvias— mantiene la centralidad ritual de Kúmuku. La celebración se prolonga durante una noche entera al ritmo del tambor de agua y de las sonajas de calabaza, con el tonatí como cantador principal y los xuraveme como danzantes iniciandos. Las ofrendas colocadas sobre el altar comunal incluyen elote fresco, esquite tostado, atole de maíz nuevo, tortillas recién hechas y semilla ritual del maíz de los cuatro colores. Jáuregui (2002) y Neurath (2002) documentan que el mitote se mantuvo activo durante todo el siglo XX y que continúa vigente en el siglo XXI, con adaptaciones a los calendarios escolares y laborales pero sin interrupción del ciclo agrícola. Los cabezas de familia conservan la semilla ritual entre ciclos, transmisión que garantiza la continuidad del corpus registrado por Preuss.
La defensa contemporánea del territorio náayeri ha traído a Kúmuku al discurso público del siglo XXI. Cuando la Comisión Federal de Electricidad y CONAGUA aprobaron en 2014 el proyecto hidroeléctrico Las Cruces sobre el río San Pedro Mezquital, con capacidad de anegar milpas rituales y sitios sagrados de las tres comunidades históricas, el Consejo Regional de Autoridades Tradicionales del Pueblo Náayeri presentó demanda de amparo con el argumento de la protección constitucional del territorio ancestral. La demanda invocó a la abuela maíz como fundamento del vínculo ritual del pueblo cora con la milpa, con las semillas de los cuatro colores y con los sitios asociados al ciclo agrícola. En 2018, la Suprema Corte de Justicia de la Nación suspendió los permisos ambientales del proyecto por no haberse realizado consulta indígena previa conforme al Convenio 169 de la OIT, decisión que abrió la posibilidad de cancelación definitiva del proyecto en años siguientes.
Lo que permanece
La lectura conjunta del registro de Preuss (1912), de las contribuciones de Hinton (1971), López Austin (1990), Coyle (2001), Jáuregui (2002) y Neurath (2002), y de la monografía de Jáuregui y Neurath (2003) devuelve una figura estable: Kúmuku es la abuela primordial del maíz cora, complementaria del padre sol Tayau y del hermano mayor Hatsikan, receptora de las ofrendas del maíz nuevo en el mitote agrícola y guardiana de los cuatro colores rituales del maíz. Un siglo de registro etnográfico muestra que el sistema no ha sido reemplazado por el calendario católico posterior, sino preservado como capa profunda que emerge en cada ciclo agrícola bajo la superficie de las fiestas cristianas del calendario colonial.
La comparación regional inscribe a Kúmuku en la familia americana de diosas del maíz. Al oeste, la abuela Nakawe del pueblo wixárika ofrece el paralelo más próximo dentro de la matriz yutoazteca. Al sur, la Chicomecóatl mexica y la joven Xilonen presentan variantes mesoamericanas del mismo motivo agrícola. Al sureste, la Yum Kax maya reúne funciones similares en el mundo maya de las tierras bajas. La particularidad cora reside en la conservación del sistema de cuatro colores del maíz asociados a las cuatro direcciones cardinales, correspondencia registrada por Preuss al inicio del siglo XX y todavía vigente en las milpas y en los altares del mitote agrícola contemporáneo. El culto vigente a Tatewari, abuelo fuego del panteón vecino wixárika, proporciona el marco comparativo yutoazteca en el que Kúmuku ocupa el nicho complementario de abuela del maíz.
Preguntas frecuentes
¿Quién es Kúmuku en el panteón del pueblo cora?
Kúmuku —también Kumukuari, «la abuela maíz» en la lengua cora— es la abuela primordial del maíz del panteón cora (autónimo náayeri, plural náayerite; exónimo cora, castellanización probablemente de origen cahita). Regidora del ciclo agrícola completo, complementaria del padre sol Tayau y del hermano mayor Hatsikan, su figura fue sistematizada por primera vez por Konrad Theodor Preuss en Die Nayarit-Expedition (2 vols., Teubner, Leipzig, 1912), fruto de la expedición 1905-1907 que documentó cora y wixárika de la sierra Madre Occidental. Se manifiesta en cuatro colores rituales del maíz asociados a las cuatro direcciones cardinales.
¿Cómo son los cuatro colores rituales del maíz de Kúmuku?
Los cuatro colores rituales del maíz de Kúmuku corresponden a las cuatro direcciones cardinales del calendario cora registrado por Preuss (1912) y confirmado por Hinton (1971) y Neurath (2002). El maíz azul del amanecer se sitúa al este, el maíz blanco del mediodía al sur, el maíz amarillo del atardecer al oeste y el maíz rojo de la noche al norte. Cada color corresponde a un momento del día, a una posición del sol y a un tipo de maíz criollo cultivado en la milpa cora contemporánea de la Sierra del Nayar.
¿Qué relación tiene Kúmuku con el mitote agrícola cora?
El mitote agrícola es la fiesta comunitaria del maíz nuevo celebrada al final de la temporada de lluvias en los patios ceremoniales de Jesús María, Santa Teresa y Mesa del Nayar. Se prolonga durante una noche entera al ritmo del tambor de agua y las sonajas de calabaza, con el tonatí como cantador principal y los xuraveme como danzantes iniciandos. Las ofrendas al altar comunal —elote, esquite, atole, tortillas y semilla ritual del maíz de los cuatro colores— se dirigen a Kúmuku como abuela reguladora del ciclo agrícola completo documentado por Jáuregui y Neurath.
¿Cómo se sincretizó Kúmuku con la Virgen del Rosario?
La evangelización jesuita del pueblo cora fue tardía —misiones fundadas entre 1722 y 1727— e interrumpida por la expulsión de la Compañía en 1767. Kúmuku se relacionó en el sincretismo posterior con la Virgen del Rosario, patrona de Jesús María del Nayar, cuya fiesta el 7 de octubre coincide con el cierre del ciclo agrícola de la milpa. Neurath (2002) documentó cómo la procesión del Rosario incluye ofrendas de maíz nuevo de los cuatro colores. La superposición preservó la abuela primordial como capa profunda del calendario ritual cora.
¿Qué papel cumple Kúmuku en la defensa del territorio náayeri contra la hidroeléctrica Las Cruces?
Cuando la Comisión Federal de Electricidad y CONAGUA aprobaron en 2014 el proyecto hidroeléctrico Las Cruces sobre el río San Pedro Mezquital, con capacidad de anegar milpas rituales y sitios sagrados de las comunidades cora, el Consejo Regional de Autoridades Tradicionales del Pueblo Náayeri presentó demanda de amparo. La demanda invocó a Kúmuku como fundamento del vínculo ritual con la milpa y con las semillas de los cuatro colores. En 2018, la Suprema Corte de Justicia de la Nación suspendió los permisos ambientales por no haberse realizado consulta indígena conforme al Convenio 169 de la OIT.





