Chak Chel, la diosa vieja maya del parto, tejido y sanación

En breve. Chak Chel es la diosa vieja del panteón maya yucateco, documentada en los códices prehispánicos de Dresde y Madrid y en la Relación de las cosas de Yucatán de Diego de Landa (~1566): anciana con garras de jaguar, tocado de serpiente enroscada y jarra invertida sobre la cabeza, patrona de las comadronas, del tejido con bastidor, del parto humano y del diluvio primordial que cierra el ciclo cósmico. Karl Taube en The Major Gods of Ancient Yucatan (Dumbarton Oaks, 1992) sistematizó la separación entre Chak Chel (Diosa O en la nomenclatura alfabética de Paul Schellhas, 1897/1904) y la joven Ix Chel (Diosa I), distinción borrada durante décadas por la divulgación popular anglosajona. Su figura sigue presente hoy en el hetzmek, ritual maya vigente en las comunidades yucatecas contemporáneas.

Origen culturalPueblos mayas de las tierras bajas del norte (Yucatán, Campeche, Quintana Roo) durante el Posclásico (900-1541); documentación colonial concentrada en el siglo XVI; referencias epigráficas del Clásico Tardío (600-900) en escenas de Palenque, Yaxchilán y el Petén guatemalteco
TipoDiosa vieja (anciana) del panteón maya yucateco; patrona simultánea del parto, del tejido, de la sanación herbolaria, del agua-diluvio y de las artes femeninas rituales; identificada como Diosa O en la nomenclatura iconográfica clásica de Paul Schellhas (Representation of Deities of the Maya Manuscripts, Peabody Museum, Cambridge, 1897/1904)
Función míticaVaciar la jarra celestial en el episodio del diluvio (Códice Dresden lámina 74); tejer el huipil primordial sobre el bastidor con hilos de la urdimbre; asistir a las mujeres en el trabajo de parto; presidir al colectivo de comadronas (h-men-alcalte yucatecas); custodiar la farmacopea vegetal ritual y las cerámicas rituales del linaje femenino
AtestaciónDiego de Landa, Relación de las cosas de Yucatán (~1566, ed. Miguel Rivera Dorado, Historia 16, 1985); Códice Dresden láminas 39 y 74 (siglos XI-XIII); Códice Madrid láminas de la sección del tejido; nomenclatura Paul Schellhas (Peabody Museum, 1897/1904); estudio central Karl Taube The Major Gods of Ancient Yucatan (Dumbarton Oaks, 1992); J. Eric S. Thompson Maya History and Religion (Oklahoma, 1970); Timothy Knowlton Maya Creation Myths: Words and Worlds of the Chilam Balam (University Press of Colorado, 2010); Ralph L. Roys The Book of Chilam Balam of Chumayel (Carnegie, 1933)
Vigencia hoyLas comadronas yucatecas contemporáneas invocan a Chak Chel en el hetzmek (bautizo maya que se realiza a los tres o cuatro meses de edad del bebé); documentado por Robert Redfield y Alfonso Villa Rojas en Chan Kom: A Maya Village (Carnegie, 1934) y por Villa Rojas en Los elegidos de Dios (INI, 1978); continuado en las investigaciones etnográficas del Centro INAH Yucatán bajo Ella Fanny Quintal; cofradías de comadronas también en comunidades tzotziles y tzeltales de Chiapas documentadas por el CIESAS Sureste y por el PROIMMSE-UNAM

El nombre Chak Chel se traduce literalmente como «gran arco iris» o «roja resplandeciente» en maya yucateco, donde chak significa «grande» o «rojo» y chel designa el arco iris o el resplandor luminoso. La forma Chac Chel refleja la grafía colonial castellana usada en los documentos del siglo XVI (con la c del castellano donde el maya emplea la oclusiva glotalizada k’), mientras que Chak Chel corresponde al alfabeto lingüístico maya modernizado adoptado por el Instituto Lingüístico de Verano y por la Academia de las Lenguas Mayas de Guatemala. Una variante frecuente en las fuentes coloniales de Chiapas y del altiplano guatemalteco emplea Sak Chel («blanco resplandor» o «blanco arco iris»), asociada al aspecto lunar y albino de la diosa. La abreviatura Chel aparece de manera aislada en ciertos textos rituales tardíos del Libro de Chilam Balam de Chumayel. La combinación de «gran» y «arco iris» refleja el papel meteorológico de la diosa como madre de las lluvias caudalosas y del agua purificadora, cualidad compartida con las diosas viejas del panteón bacabes del calendario ritual maya, y con el signo Muluc del tzolk’in que representa la piedra preciosa asociada al agua.

El estudio iconográfico moderno de la deidad se debe fundamentalmente al epigrafista alemán Paul Schellhas, que en su obra Representation of Deities of the Maya Manuscripts publicada por el Peabody Museum de Cambridge en 1897 (con una segunda edición ampliada en 1904) estableció el sistema alfabético para designar a las divinidades mayas de los códices sin conocimiento previo de sus nombres jeroglíficos fonéticos. Bajo la etiqueta de Diosa O, Schellhas clasificó a la anciana de garras de jaguar y tocado de serpiente enroscada que aparece en las láminas del Códice Dresden, distinguiéndola formalmente de la Diosa I —joven, sensual, con orejas de conejo— que corresponde a Ix Chel en el sistema devocional yucateco del santuario insular de Cozumel. El sistema de Schellhas se convirtió durante el siglo XX en la referencia común de la epigrafía maya para designar deidades cuya lectura fonética se desconocía, y sigue empleándose hoy como código auxiliar en los estudios académicos del panteón maya prehispánico.

Karl Taube, epigrafista de la Universidad de California en Riverside, publicó en 1992 en la serie Studies in Pre-Columbian Art and Archaeology de Dumbarton Oaks (Washington) el estudio The Major Gods of Ancient Yucatan, referencia definitiva actual sobre el panteón maya del Clásico y del Posclásico documentable en los códices y en la epigrafía monumental. Taube identificó de manera concluyente que la lectura fonética del glifo asociado a la Diosa O corresponde al nombre Chak Chel, distinta iconográfica y funcionalmente de la Diosa I joven. Antes del trabajo de Taube era frecuente en la divulgación popular anglosajona identificar a ambas figuras como avatares de una misma diosa lunar-fértil llamada genéricamente «Ix Chel», con confusión sistemática entre iconografías, funciones rituales y advocaciones. La separación clara entre Chel vieja y Chel joven es hoy consenso académico del campo epigráfico maya, aunque el error inicial subsiste en abundante literatura de segunda mano circulante en internet y en manuales generales de mitología comparada.

La diosa vieja del parto, tejido y sanación yucateca

La iconografía de Chak Chel en los códices prehispánicos es especialmente reconocible por la combinación de rasgos que la separan del resto del panteón femenino maya. Aparece siempre como anciana de rostro arrugado, con dientes prominentes o ausentes, garras curvas de jaguar en manos y pies, y con un tocado formado por una serpiente enroscada sobre el cabello canoso. Sobre la cabeza porta con frecuencia una jarra invertida que vacía agua o serpientes hacia el suelo, atributo iconográfico central del episodio del diluvio primordial que se detalla en la sección siguiente. Viste el huipil largo y el rebozo de las ancianas mayas. Las escenas del Códice Dresden y del Códice Madrid la muestran de pie o en cuclillas, sentada frente al bastidor de tejido, o inclinada sobre otra figura femenina en actitud de asistencia al parto. En ocasiones acompaña a Itzamná, el anciano supremo del panteón yucateco, en escenas de creación cósmica donde ambos aparecen como pareja divina primordial.

La función principal en la vida ritual de las comunidades mayas yucatecas del Posclásico y del período colonial temprano fue la protección del parto. Diego de Landa en su Relación de las cosas de Yucatán registra que las mujeres embarazadas colocaban bajo su cama pequeñas imágenes de la diosa y encomendaban a ella el trabajo de parto mediante rezos específicos que las comadronas conocían de memoria. La comadrona tradicional, denominada h-men-alcalte en maya yucateco (aproximadamente «hacedora principal» o «que hace de mayor»), era simultáneamente partera, herbolaria y ritualista, y su relación con Chak Chel se transmitía por herencia matrilineal dentro de linajes familiares reconocidos en cada comunidad. Este oficio femenino complementaba en el ámbito doméstico las funciones sacerdotales masculinas de los ah k’inob que dominaban la ritualidad calendárica pública. El acto del parto se conceptualizaba como un momento peligroso durante el cual las almas de la madre y del recién nacido quedaban expuestas al mundo intermedio, y solo la protección directa de la diosa vieja podía asegurar el paso seguro a través del umbral.

La segunda función central era la patrona del tejido femenino. Las escenas del Códice Madrid muestran a Chak Chel sentada frente al bastidor con el huipil sobre el regazo, guiando con destreza los hilos de la urdimbre. El tejido en la cultura maya yucateca combinaba actividad productiva doméstica y acto ritual con dimensiones cosmológicas: el huipil reproduce sobre el cuerpo femenino el mapa del universo maya con sus cuatro rumbos cardinales, el eje central del árbol sagrado (yaxche) y las bandas celestiales de los pájaros y las serpientes. La tejedora maya era considerada por su comunidad como una sacerdotisa doméstica que ejecutaba mediante la urdimbre y la trama un acto de recreación del orden del mundo. Chak Chel supervisaba desde el otro plano el aprendizaje técnico y ritual que pasaba de madres a hijas en las casas mayas, y las primeras piezas tejidas por una joven se ofrendaban ceremonialmente a la diosa vieja como iniciación al oficio femenino tradicional.

La sistematización iconográfica definitiva de Chak Chel se debe al estudio de Karl Taube de 1992, ya mencionado, que compiló todas las apariciones documentadas de la diosa en los cuatro códices mayas supervivientes (Dresde, Madrid, París y Grolier) y las cruzó con la epigrafía de los monumentos del Clásico Tardío y con la evidencia arqueológica de las figurillas cerámicas de la isla de Jaina en Campeche. El trabajo estableció que la Diosa O es una entidad diferenciada del panteón, con atributos, funciones y contextos rituales propios, no reducible a otras figuras femeninas del sistema mitológico maya. Esta separación permite hoy leer con precisión las escenas mitológicas prehispánicas y desmontar confusiones anteriores sobre supuestos «avatares» de una diosa lunar única. Timothy Knowlton en Maya Creation Myths: Words and Worlds of the Chilam Balam (University Press of Colorado, 2010) ha refinado la interpretación funcional de Chak Chel a la luz de los textos coloniales del Chilam Balam, mostrando su papel específico en las narrativas del origen del mundo maya.

Distinción con Ix Chel y el diluvio maya del Códice Dresden 74

La confusión popular entre Chak Chel e Ix Chel tiene su raíz principal en la divulgación anglosajona del siglo XX, que fusionó ambas figuras bajo la etiqueta genérica de «diosa lunar maya» propagada especialmente por autores del circuito New Age y por manuales generales de mitología comparada. La distinción iconográfica es sin embargo evidente en los códices para quien los examina de manera directa. Ix Chel aparece siempre como joven de piel clara, orejas de conejo (símbolo de fertilidad lunar), con posturas sensuales y frecuentemente asociada al culto del santuario insular de Cozumel —lugar de peregrinación femenina prehispánico documentado por las fuentes coloniales españolas. Chak Chel es siempre representada como anciana con rasgos animales de jaguar y con presencia amenazadora en las escenas rituales. La joven es patrona de la fertilidad, del amor conyugal y del ciclo menstrual; la vieja gobierna los momentos límite del parto, del diluvio primordial y de la sanación grave donde peligra la vida del paciente.

El sistema alfabético de Paul Schellhas ya había asignado en 1897 dos categorías separadas: la Diosa I corresponde a la joven Ix Chel, y la Diosa O corresponde a la anciana Chak Chel. Durante décadas la epigrafía de segunda mano superpuso ambas figuras por asumir que se trataba de fases vitales sucesivas de una misma diosa (joven, madre, anciana), error compatible con las lecturas mediterráneas de la Diosa Madre triple grabada por Robert Graves en The White Goddess (Faber & Faber, 1948) y por la corriente arquetípica jungiana del círculo de Zúrich. Karl Taube en 1992 corrigió el error mediante el estudio directo de los códices y de las inscripciones jeroglíficas del Clásico Tardío, mostrando que las funciones y los contextos rituales de ambas diosas son diferenciados y estables desde el período Clásico en adelante. El campo epigráfico maya de las últimas tres décadas ha ratificado unánimemente esta separación, y ningún epigrafista actual las identifica como una sola figura.

La escena mitológica más célebre en la que aparece Chak Chel es la del diluvio primordial del Códice Dresden, específicamente en la lámina 74 que cierra el volumen del manuscrito. La escena muestra a la diosa vieja de pie sobre el mundo, con la jarra celestial invertida entre las manos, vaciando torrentes de agua sobre la tierra. Junto a ella una serpiente celestial de doble cabeza, con las mandíbulas abiertas hacia arriba, expulsa también agua desde el cielo mediante un torrente violento. Debajo, la figura del anciano Itzam Cab Ain (variante iconográfica de Itzamná como monstruo terrestre-caimán) recibe el diluvio con las cuencas oscuras del rostro. La escena aparece asociada al ciclo pluvial que preside Chaac, dios maya del agua y de la lluvia, invocado hoy en el cha’chaac contemporáneo. Timothy Knowlton en Maya Creation Myths (Colorado, 2010) interpreta la escena como representación del ciclo cósmico de destrucción y renovación mediante el agua, prefiguración iconográfica de las tradiciones diluviales que aparecen después en el Libro de Chilam Balam de Chumayel.

La composición del Códice Dresden fue realizada aproximadamente entre los siglos XI y XIII en las tierras bajas del norte del Yucatán, probablemente en Chichén Itzá o en Mayapán durante la reorganización política del Posclásico Temprano. El manuscrito fue enviado a Europa después de la conquista y llegó a Dresde en el año 1739 por adquisición de Johann Christian Götze, director de la biblioteca real de Sajonia, en un momento en que su significado era totalmente desconocido para los eruditos europeos. Su desciframiento parcial durante los siglos XIX y XX permitió reconstruir el papel central de Chak Chel en el pensamiento cataclísmico maya del Posclásico. Ralph L. Roys en The Book of Chilam Balam of Chumayel (Carnegie Institution, Washington, 1933) demostró que la memoria de la escena diluvial pervivió en las variantes proféticas coloniales del k’atun maya, con reelaboraciones sincréticas cristianas donde la jarra de agua celestial se convierte en el arca bíblica del diluvio de Noé y donde Chak Chel se identifica sincréticamente con la Virgen dolorosa del imaginario colonial franciscano yucateco, en un fenómeno de superposición ritual que las etnografías del siglo XX han documentado con detalle en las comunidades del interior peninsular.

Continuidad ritual: las comadronas mayas y el hetzmek en Yucatán contemporáneo

El hetzmek es la ceremonia yucateca de paso infantil que se realiza cuando el bebé alcanza los tres meses (si es niña) o los cuatro meses (si es niño), edad en la que por primera vez puede sostenerse a horcajadas sobre la cadera del cargador adulto. La comadrona o padrina designada carga al niño sobre su cadera izquierda y le presenta ceremonialmente los objetos que definirán su vida productiva adulta: para las niñas, el huso y el bastidor de tejido, la jícara para servir alimentos y el molcajete de moler; para los niños, el machete, la coa agrícola, el hacha y el rifle o carabina de cacería. Cada objeto se acompaña de una fórmula ritual que invoca la protección de las divinidades ancestrales del linaje familiar, entre las que Chak Chel figura de manera prominente en las localidades del oriente yucateco. La ceremonia culmina con una comida compartida entre padrinos, padres y vecinos de la comunidad que sella los vínculos de compadrazgo de por vida entre las familias participantes.

Las comadronas tradicionales yucatecas, llamadas h-men-alcalte en las comunidades del oriente y x-alansaj en las del poniente peninsular, son mujeres mayores designadas por herencia familiar o por vocación ritual detectada durante los sueños de la juventud. Su formación técnica dura años y combina el aprendizaje anatómico del parto con la memorización de rezos, cantos y fórmulas de curación que se transmiten oralmente de generación en generación. Antes de asistir a un parto, la comadrona reza a Chak Chel (a menudo bajo advocación sincrética como «la Anciana» o «la Virgen del Rebozo«) y quema copal sobre el brasero doméstico para pedir el paso seguro del recién nacido a través del umbral. El rebozo de la comadrona es objeto ritual cargado de significado, y en algunas comunidades se cree que hereda parte del poder de la diosa vieja mediante la transmisión directa de mujer a mujer entre generaciones sucesivas de parteras del mismo linaje familiar.

La documentación etnográfica moderna del sistema comienza con la investigación pionera de Robert Redfield y Alfonso Villa Rojas en la comunidad yucateca de Chan Kom, publicada en 1934 en el volumen Chan Kom: A Maya Village por la Carnegie Institution de Washington. Redfield, antropólogo de la Universidad de Chicago, y Villa Rojas, maestro rural yucateco convertido en investigador de campo, describieron en detalle el hetzmek, las funciones de la h-men-alcalte, la persistencia del cha’chaac (petición de lluvia) y el sistema de creencias en las diosas viejas del panteón local, mostrando que la conquista española no había extinguido las prácticas rituales prehispánicas sino que las había reconfigurado bajo la superficie católica dominante. Alfonso Villa Rojas continuó la investigación durante décadas y publicó Los elegidos de Dios (Instituto Nacional Indigenista, México, 1978), monografía sobre los mayas lacandones y yucatecos que dedicó capítulos específicos al papel de las mujeres ancianas en la ritualidad terapéutica del sureste mexicano contemporáneo.

Las investigaciones etnográficas del Centro INAH Yucatán, coordinadas durante las décadas recientes por Ella Fanny Quintal, han documentado que el hetzmek se sigue realizando en decenas de comunidades del interior yucateco y del estado de Quintana Roo, con variaciones locales en el orden de los objetos presentados y en las advocaciones invocadas por la comadrona. Los estudios antropológicos del CIESAS Sureste (Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social, unidad de San Cristóbal de Las Casas) y del PROIMMSE-UNAM (Programa de Investigaciones Multidisciplinarias sobre Mesoamérica y el Sureste) han documentado en las cofradías de comadronas de Chiapas —tzotziles de Zinacantán y de San Juan Chamula, tzeltales de Tenejapa y de Oxchuc, choles del norte del estado— variantes ceremoniales equivalentes en las que la diosa vieja aparece bajo nombres locales como Me’ K’inal («Madre Tierra») o Vinajel («La del Cielo»). Estos linajes de comadronas conservan hasta hoy la función de intermediación entre la comunidad y las diosas ancestrales del parto, con una continuidad de práctica ritual documentada desde el siglo XVI hasta el presente etnográfico del sureste mexicano.

Lo que permanece

La Diosa O de Schellhas, la Chak Chel de Taube y la Anciana que las comadronas yucatecas siguen invocando en el hetzmek son la misma figura documentada durante ocho siglos, primero en los códices prehispánicos, después en las descripciones coloniales de Diego de Landa y hoy en el trabajo doméstico y semi-clandestino de las h-men-alcalte. La escena del diluvio del Códice Dresden 74, con la jarra celestial vaciando el agua sobre el mundo, opera como imagen mitológica del pasado remoto y prefigura el orden ritual que la partera contemporánea reproduce cada vez que asiste a un parto en las comunidades del interior de Yucatán, sosteniendo un linaje femenino de cuidado que las investigaciones del INAH y del CIESAS Sureste siguen documentando en el sureste mexicano actual.

Preguntas frecuentes

¿Qué significa el nombre Chak Chel?

Literalmente «gran arco iris» o «roja resplandeciente» en maya yucateco, donde chak significa «grande» o «rojo» y chel designa el arco iris o el resplandor luminoso. La forma Chac Chel es la grafía colonial castellana, mientras Chak Chel corresponde al alfabeto lingüístico maya modernizado. Una variante frecuente en las fuentes coloniales de Chiapas y Guatemala emplea Sak Chel («blanco resplandor»), asociada al aspecto lunar y albino de la diosa. El nombre refleja el papel meteorológico como madre de las lluvias caudalosas y del agua purificadora del diluvio primordial que aparece en la lámina 74 del Códice Dresden.

¿Cuál es la diferencia entre Chak Chel e Ix Chel?

Ix Chel es la diosa joven de la luna, la fertilidad y el amor conyugal, patrona del santuario insular de Cozumel, con orejas de conejo y postura sensual, clasificada como Diosa I por Paul Schellhas en 1897. Chak Chel es la diosa vieja del parto, del tejido, de la sanación grave y del diluvio, con garras de jaguar y tocado de serpiente, clasificada como Diosa O. Karl Taube en 1992 estableció la distinción definitiva, corrigiendo la confusión anterior de la divulgación anglosajona que fusionaba ambas figuras bajo la etiqueta genérica de «diosa lunar maya».

¿Qué escena muestra el Códice Dresden lámina 74?

El diluvio primordial maya. Chak Chel aparece de pie sobre el mundo, con la jarra celestial invertida entre las manos, vaciando torrentes de agua sobre la tierra. Junto a ella una serpiente celestial de doble cabeza, con las mandíbulas abiertas hacia arriba, expulsa también agua desde el cielo. Debajo, la figura del anciano Itzam Cab Ain (variante iconográfica de Itzamná como monstruo terrestre-caimán) recibe el diluvio. Timothy Knowlton en Maya Creation Myths (Colorado, 2010) interpretó la escena como representación del ciclo cósmico de destrucción y renovación mediante el agua, prefiguración de las tradiciones diluviales del Libro de Chilam Balam de Chumayel.

¿Quiénes eran las comadronas mayas?

Las h-men-alcalte («hacedoras principales») eran mujeres mayores designadas por herencia familiar o por vocación ritual detectada durante los sueños de la juventud, que combinaban las funciones de partera, herbolaria y ritualista en las comunidades mayas yucatecas. Su formación técnica duraba años y combinaba el aprendizaje anatómico del parto con la memorización de rezos, cantos y fórmulas de curación transmitidas oralmente. Antes de asistir a un parto, la comadrona rezaba a Chak Chel y quemaba copal sobre el brasero doméstico para pedir el paso seguro del recién nacido a través del umbral peligroso del nacimiento.

¿Qué es el hetzmek y sigue vigente?

El hetzmek es la ceremonia yucateca de paso infantil que se realiza cuando el bebé alcanza los tres meses (niña) o cuatro (niño), edad en la que por primera vez puede sostenerse a horcajadas sobre la cadera del cargador. La comadrona o padrina carga al niño sobre su cadera izquierda y le presenta los objetos que definirán su vida productiva adulta (huso, bastidor, jícara para niñas; machete, coa, hacha para niños), cada uno acompañado de una fórmula ritual que invoca a Chak Chel entre otras divinidades ancestrales. Las investigaciones etnográficas del Centro INAH Yucatán bajo Ella Fanny Quintal han documentado su vigencia actual en decenas de comunidades del interior peninsular.

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