En breve. Mavutsinim es el creador primordial del panteón kamayurá del Alto Xingu, el ser que surgió de la nada al inicio del tiempo y que, tocando concheros de piedra sobre troncos huecos, hizo aparecer a los primeros seres humanos y ordenó la primera aldea. Su registro sistemático procede de Orlando y Cláudio Villas-Bôas, Xingu: Os Índios, Seus Mitos (Zahar, Rio de Janeiro, 1970; edición inglesa Xingu: The Indians, Their Myths, Souvenir Press, Londres, 1974), primera compilación completa del corpus mítico del sistema xinguano; del trabajo musicológico de Rafael José de Menezes Bastos, A Musicológica Kamayurá: Para uma antropologia da comunicação no Alto Xingu (Editora da UFSC, Florianópolis, 1978; 2ª ed. 1999), central para la interpretación ritual del panteón kamayurá; y de los estudios de Ellen B. Basso sobre la variante kalapalo (A Musical View of the Universe: Kalapalo Myth and Ritual Performances, University of Pennsylvania Press, Filadelfia, 1985; In Favor of Deceit: A Study of Tricksters in an Amazonian Society, University of Arizona Press, Tucson, 1987). Mavutsinim es padre de Kuat, el sol, y de Iaê, la luna, gemelos nacidos de una mujer creada por él a partir de un tronco de árbol; su ciclo culmina con el robo del día al urubú rey Urubutsin y con la fundación del Kwarup, gran ritual funerario colectivo que reúne cada año en el Parque Indígena do Xingu a los pueblos ribereños del sistema.
| Origen cultural | Pueblo kamayurá, autónimo Apyap (‘nosotros mismos’ o ‘nuestra gente’); familia lingüística tupi-guaraní; asentamiento principal en la aldea Ipavu, a orillas de la laguna homónima, dentro del Parque Indígena do Xingu (norte del estado de Mato Grosso, Brasil); población estimada en unas 600 personas según el censo del Instituto Socioambiental de 2014; participan del sistema multiétnico ritual del Alto Xingu junto con Kuikuro, Kalapalo, Yawalapiti, Wauja, Mehinaku, Aweti y Trumai; economía de agricultura de mandioca en roza y quema, pesca fluvial y ceremonias interétnicas anuales |
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| Tipo | Creador primordial del panteón kamayurá; ser surgido de la nada al inicio del tiempo mítico; ancestro tocador de concheros de piedra que trajo al ser a los primeros humanos; padre de los gemelos Kuat (sol) y Iaê (luna); fundador del Kwarup, gran ritual funerario del sistema xinguano; figura equivalente al Taugi de la variante kalapalo documentada por Ellen Basso (1985) |
| Función mítica | Creador de los primeros seres humanos mediante la percusión de concheros de piedra sobre troncos huecos; ordenador de la primera aldea kamayurá; progenitor de los gemelos Kuat y Iaê que recuperaron el día en poder del urubú rey Urubutsin; fundador del Kwarup, ritual funerario colectivo que congrega a los pueblos del Alto Xingu para recordar a los muertos ilustres; enseñante del canto ceremonial y del uso de las flautas sagradas jakuí albergadas en la casa de flautas |
| Atestación | Orlando y Cláudio Villas-Bôas, Xingu: Os Índios, Seus Mitos (Zahar, Rio de Janeiro, 1970; edición inglesa Souvenir Press, Londres, 1974); Ellen B. Basso, A Musical View of the Universe: Kalapalo Myth and Ritual Performances (University of Pennsylvania Press, Filadelfia, 1985); Ellen B. Basso, In Favor of Deceit: A Study of Tricksters in an Amazonian Society (University of Arizona Press, Tucson, 1987); Rafael José de Menezes Bastos, A Musicológica Kamayurá: Para uma antropologia da comunicação no Alto Xingu (Editora da UFSC, Florianópolis, 1978; 2ª ed. 1999); Bruna Franchetto y Michael Heckenberger (eds.), Os Povos do Alto Xingu: História e Cultura (Editora UFRJ, Rio de Janeiro, 2001); Michael Heckenberger, The Ecology of Power: Culture, Place, and Personhood in the Southern Amazon, AD 1000-2000 (Routledge, Nueva York, 2005); Antonio Guerreiro, Ancestrais e suas sombras: Uma etnografia da chefia kalapalo (Editora Unicamp, Campinas, 2015) |
| Vigencia hoy | Ejecución anual del Kwarup en la aldea Ipavu y en las aldeas de los pueblos ribereños del Alto Xingu (Kuikuro, Kalapalo, Yawalapiti, Wauja); mantenimiento de la casa de flautas y de las flautas sagradas jakuí bajo custodia masculina; contenido curricular en las escuelas indígenas del Parque Indígena do Xingu; referente identitario recogido por la Associação Terra Indígena Xingu (ATIX, fundada en 1994) y por la Federação dos Povos e Organizações Indígenas do Xingu; presencia en producciones audiovisuales indígenas del Coletivo Kuikuro de Cinema y en el largometraje Xingu (Cao Hamburger, 2011), reconstrucción de la creación del Parque por los hermanos Villas-Bôas |
Mavutsinim es el ser primero del panteón kamayurá, pueblo tupi-guaraní del Alto Xingu asentado en la aldea Ipavu, a orillas de la laguna homónima, dentro del Parque Indígena do Xingu. El corpus mítico donde queda registrado sistemáticamente por primera vez es Xingu: Os Índios, Seus Mitos, recopilado por los hermanos Orlando y Cláudio Villas-Bôas durante las cuatro décadas que dedicaron al trabajo con los pueblos xinguanos y publicado por la editorial Zahar en Río de Janeiro en 1970. La edición inglesa apareció en Londres en 1974 bajo el sello Souvenir Press, con traducción de Susana Hertelendy Rudge. En el orden narrativo kamayurá, Mavutsinim surge de la nada al inicio del tiempo y su primer acto creador consiste en tocar concheros de piedra sobre troncos huecos, percusión de la que emergen los primeros seres humanos.
El etnomusicólogo brasileño Rafael José de Menezes Bastos consolidó la interpretación ritual del panteón kamayurá en A Musicológica Kamayurá: Para uma antropologia da comunicação no Alto Xingu, publicada por la Editora da Universidade Federal de Santa Catarina en Florianópolis en 1978 y reeditada en 1999. Menezes Bastos trabajó con pajés kamayurá durante los años setenta y setenta y cinco y documentó cómo el gesto originario de Mavutsinim —la percusión de los concheros de piedra— sigue rigiendo la organización ceremonial del pueblo, con los cantos rituales entendidos como reactualización de la palabra creadora. La casa de flautas, edificación ceremonial situada en el centro de la aldea, custodia las flautas sagradas jakuí cuyo sonido remite al primer tañido del creador.
El ciclo de Mavutsinim se prolonga en el mito de los gemelos Kuat y Iaê, sus hijos nacidos de una mujer que él creó a partir de un tronco de árbol. Los gemelos son protagonistas del episodio central del corpus recopilado por los hermanos Villas-Bôas: el robo del día al urubú rey Urubutsin, que tenía secuestrada la luz solar. La estructura de gemelos que reordenan el cosmos aparece con paralelos en el Popol Vuh maya (Hunahpú e Ixbalanqué) y en múltiples mitologías amerindias, y ha sido analizada por Ellen B. Basso en su trabajo con los kalapalo, pueblo karib vecino de los kamayurá, donde la figura equivalente recibe el nombre de Taugi. El culto contemporáneo a Mavutsinim se sostiene en el Kwarup, ritual funerario colectivo que congrega cada año a los pueblos del sistema xinguano y que Menezes Bastos, Basso y Antonio Guerreiro han documentado en detalle desde los años setenta hasta el presente.
El creador primordial del ciclo Kamayurá y sus concheros de piedra
Índice
La secuencia narrativa recogida por Orlando y Cláudio Villas-Bôas (1970) sitúa a Mavutsinim como el ser primero, surgido de la nada al inicio del tiempo mítico. No hay antes de él aldea, humanos, animales ni tierra habitable: solo un vacío informe del que él mismo emerge sin origen atribuible. Su primer gesto no es la palabra pronunciada, como en otros ciclos amazónicos, sino la percusión: Mavutsinim talla concheros de piedra, los golpea rítmicamente sobre troncos huecos, y de esa vibración sonora nacen los primeros seres humanos. La aldea inaugural se organiza en torno al lugar donde el creador ejecutó la primera música. En la variante kamayurá recogida en Ipavu, esa aldea coincide simbólicamente con el emplazamiento actual del pueblo, junto a la laguna homónima.
El detalle de los concheros de piedra es central para la lectura de Rafael José de Menezes Bastos (1978, 2ª ed. 1999). El etnomusicólogo brasileño documentó que la organización ritual kamayurá reproduce hasta hoy ese primer gesto sonoro del creador: los pajés ejecutan cantos que reactualizan la percusión originaria, y las flautas sagradas jakuí, custodiadas en la casa de flautas del centro de la aldea, remiten al primer sonido con el que Mavutsinim hizo aparecer a los seres. La música ceremonial kamayurá funciona, en la lectura de Menezes Bastos, como forma de comunicación con el mundo sobrenatural que restituye periódicamente el orden primordial establecido por el creador.
Tras la formación de los primeros humanos, Mavutsinim instituye el orden social básico de la aldea: reparte el trabajo entre hombres y mujeres, enseña las técnicas de la roza y de la mandioca, funda el uso ceremonial de las plumas del gavião real y establece los cantos de fiesta que acompañan la vida colectiva. Los hermanos Villas-Bôas (1970) transcriben las narraciones de los pajés kamayurá donde el creador aparece como una figura pedagógica más que como una potencia distante: enseña gestos concretos, corrige errores, muestra el uso de las herramientas y del urucú (Bixa orellana) con el que los kamayurá pintan hasta hoy sus cuerpos para las ceremonias.
La figura de Mavutsinim como creador tocador de concheros presenta paralelos con otros ciclos amazónicos donde el sonido inaugural funda la humanidad. Entre los pueblos tupi-guaraní del sur, Ñamandú aparece como el ser primero cuya palabra-canto trajo el mundo al ser; entre los guaraní paraguayos, Tupã ocupa la posición del gran ser vinculado al trueno y a la palabra fundadora. La lectura conjunta de estas figuras, propuesta entre otros por Menezes Bastos en su obra posterior (A festa da jaguatirica, Editora UFSC, 2013), permite situar a Mavutsinim dentro del patrón tupi-guaraní de creador-músico, con la particularidad de que el instrumento originario kamayurá no es la palabra ni el canto puro, sino el conchero de piedra percutido sobre madera hueca.
El ciclo de los gemelos Kuat y Iaê según los hermanos Villas-Bôas (1970)
El episodio central del ciclo mítico de Mavutsinim, según la versión recopilada por los hermanos Villas-Bôas (1970), es el nacimiento de sus hijos gemelos Kuat (el sol) y Iaê (la luna). La narración kamayurá relata que Mavutsinim, después de haber creado la primera aldea, decidió tener hijos. Talló entonces un tronco de árbol dándole forma de mujer, sopló sobre él y la madera cobró vida: apareció así la primera mujer, esposa del creador. De esa unión nacieron los gemelos. La estructura mítica de la mujer nacida de un tronco esculpido tiene paralelos con el Popol Vuh k’iche’, donde los primeros hombres son formados de madera antes del ensayo definitivo con maíz, y con múltiples ciclos amazónicos donde la primera humanidad procede de material vegetal transformado.
El drama principal del ciclo de los gemelos es el robo del día. La versión de los Villas-Bôas (1970) narra que al principio no había luz solar sobre la tierra kamayurá: el día pertenecía al urubú rey Urubutsin, un ave enorme que lo tenía secuestrado en su morada celeste. Los seres humanos vivían en oscuridad. Kuat e Iaê, encomendados por Mavutsinim, urdieron el ardid para recuperar el día. Se ocultaron dentro del cadáver de un animal muerto, dejaron que Urubutsin descendiera atraído por la carroña y, cuando el ave se posó sobre el cuerpo, los gemelos lo atraparon. Solo lo liberaron cuando el urubú aceptó entregarles el día, que desde entonces alumbra la tierra en ciclos regulares alternados con la noche.
La estructura de gemelos culturales que restablecen el orden cósmico frente a un adversario ave-monstruo tiene un paralelo notable con el Popol Vuh k’iche’, donde los hermanos Hunahpú e Ixbalanqué derrotan a Vucub Caquix, un ave sobrenatural que se hacía pasar por el sol falso. El folclorista brasileño Câmara Cascudo, en su Dicionário do Folclore Brasileiro (INL/MEC, Rio de Janeiro, 1954), ya había señalado esa recurrencia continental sin acceder al detalle etnográfico kamayurá; los Villas-Bôas (1970) fueron los primeros en documentar la versión completa. Ellen B. Basso, en su trabajo con los kalapalo vecinos (A Musical View of the Universe, 1985; In Favor of Deceit, 1987), documentó la variante karib del mismo ciclo, donde el equivalente de Mavutsinim es Taugi, y donde el motivo del trickster gemelo adquiere un desarrollo narrativo aún más elaborado.
Los gemelos Kuat e Iaê son hoy los astros que los kamayurá observan cada día y cada noche desde la aldea Ipavu. La luna Iaê rige el calendario ceremonial: los pajés anuncian las fechas del Kwarup y de la Iamurikumã (ritual de las mujeres) según los ciclos lunares. El sol Kuat marca el ritmo del trabajo diario y la duración de la temporada seca durante la cual se ejecutan las grandes ceremonias del sistema xinguano. Bruna Franchetto y Michael Heckenberger (2001), en el volumen colectivo Os Povos do Alto Xingu: História e Cultura, situaron el ciclo de Mavutsinim y sus gemelos dentro del sistema ritual compartido por los diez pueblos del Alto Xingu, sistema que Heckenberger caracterizó arqueológicamente en The Ecology of Power (Routledge, 2005) como una configuración regional milenaria con evidencia de asentamientos densos desde al menos el año 1000 d.C.
Ellen Basso (1985), Kwarup y vigencia contemporánea en el Parque Xingu
La antropóloga estadounidense Ellen B. Basso desarrolló su trabajo etnográfico con los kalapalo, pueblo karib del Alto Xingu vecino de los kamayurá, entre los años sesenta y noventa. Su obra A Musical View of the Universe: Kalapalo Myth and Ritual Performances (University of Pennsylvania Press, Filadelfia, 1985) documentó la variante kalapalo del ciclo del creador primordial, donde la figura equivalente a Mavutsinim aparece con el nombre de Taugi. Basso profundizó en el análisis del personaje en In Favor of Deceit: A Study of Tricksters in an Amazonian Society (University of Arizona Press, Tucson, 1987), mostrando cómo Taugi combina rasgos de creador ordenador y de tramposo cósmico, y cómo esa dualidad estructura la ética narrativa kalapalo.
El Kwarup es el gran ritual funerario colectivo del sistema xinguano y, en la lectura de Basso (1985) y de Menezes Bastos (1978), la ceremonia donde el orden fundado por Mavutsinim se reactualiza periódicamente. La palabra Kwarup designa a la vez el ritual y los troncos ceremoniales de madera de Aspidosperma que se instalan en el centro de la aldea para representar a los muertos ilustres del año. Durante varios días, los pueblos ribereños del Alto Xingu (Kamayurá, Kuikuro, Kalapalo, Yawalapiti, Wauja, Mehinaku, Aweti, Trumai) acuden a la aldea anfitriona invitados por los deudos. Se ejecutan cantos rituales, se pintan los cuerpos con jenipapo (Genipa americana) y urucú, se comparte el caldo de pequi (Caryocar brasiliense, fruta del cerrado) y se celebra el luto colectivo mediante la lucha ceremonial huka-huka.
La Iamurikumã, ritual de las mujeres complementario del Kwarup, ha sido estudiada por Aparecida Vilaça y por Bruna Franchetto en distintos trabajos posteriores a 2000. En la Iamurikumã, las mujeres kamayurá y de los pueblos vecinos asumen temporalmente la ejecución de cantos y prácticas ceremoniales reservadas ordinariamente al ámbito masculino de la casa de flautas. El ciclo mítico de Mavutsinim justifica esa alternancia: en el tiempo primordial, según algunas versiones recogidas por los Villas-Bôas y ampliadas por Antonio Guerreiro en Ancestrais e suas sombras: Uma etnografia da chefia kalapalo (Editora Unicamp, Campinas, 2015), las flautas jakuí fueron primero de las mujeres y el orden ceremonial actual invierte esa asignación original mediante una compensación ritual periódica.
La vigencia contemporánea del ciclo de Mavutsinim se mide en la continuidad del Kwarup, ejecutado cada año en la aldea Ipavu y en las aldeas de los pueblos ribereños del Alto Xingu. La Fundação Nacional dos Povos Indígenas (Funai) reconoce el ritual como patrimonio cultural del Parque Indígena do Xingu, y desde 2005 la ATIX (Associação Terra Indígena Xingu) mantiene el registro documental de las ceremonias en coordinación con las asociaciones locales. La amenaza contemporánea principal al sistema xinguano procede del Complexo Hidrelétrico do Xingu-Belo Monte, cuya construcción en el río Xingu entre 2011 y 2019, aguas abajo del Parque Indígena, ha alterado el régimen fluvial y ha reducido las poblaciones piscícolas de las que dependen los pueblos ribereños. El discurso identitario kamayurá invoca a Mavutsinim y al Kwarup como argumentos de defensa del territorio en las negociaciones con el Estado brasileño y con la Funai.
Más allá del mito
Mavutsinim permanece hoy como pieza central del orden ritual kamayurá y del sistema xinguano en su conjunto. La figura del creador primordial, atestiguada sistemáticamente por Orlando y Cláudio Villas-Bôas (1970), interpretada en su dimensión ritual y musical por Rafael José de Menezes Bastos (1978, 2ª ed. 1999) y comparada con la variante kalapalo por Ellen B. Basso (1985, 1987), sigue invocada en los cantos de los pajés de la aldea Ipavu y en las ceremonias interétnicas del Kwarup. Su equivalencia funcional con otros creadores primordiales amazónicos —Wanadi entre los ye’kwana venezolanos, Karusakaibo entre los munduruku del Tapajós, Yoi entre los tikuna del Solimões— lo inscribe dentro de un patrón compartido de deidades demiúrgicas del continente, cada una en la tradición propia de su pueblo.
Recuperar el registro etnográfico preciso restituye a Mavutsinim el lugar que ocupa dentro del panteón kamayurá: creador primordial surgido de la nada, tocador de concheros de piedra, padre de los gemelos Kuat e Iaê, fundador del Kwarup. La continuidad del ritual en el Parque Indígena do Xingu, creado en 1961 por los hermanos Villas-Bôas (Orlando, Cláudio y Leonardo) como primera gran reserva indígena moderna de Brasil, garantiza que el ciclo mítico se transmita a las nuevas generaciones kamayurá. Los ~2,6 millones de hectáreas del Parque, en el norte de Mato Grosso, albergan hoy dieciséis pueblos de tres familias lingüísticas (tupi, karib, arawak) cuyo tejido ritual —documentado por Michael Heckenberger (2005) con evidencia arqueológica que remonta el sistema xinguano al menos al año 1000 d.C.— confirma una configuración regional milenaria en la que Mavutsinim ocupa el lugar del principio.
Preguntas frecuentes
¿Quién es Mavutsinim en el panteón kamayurá?
Mavutsinim es el creador primordial del panteón kamayurá, pueblo tupi-guaraní del Alto Xingu asentado en la aldea Ipavu, dentro del Parque Indígena do Xingu (norte de Mato Grosso, Brasil). Según el corpus mítico recopilado por Orlando y Cláudio Villas-Bôas en Xingu: Os Índios, Seus Mitos (Zahar, Rio de Janeiro, 1970), Mavutsinim surgió de la nada al inicio del tiempo y trajo al ser a los primeros humanos tocando concheros de piedra sobre troncos huecos. Es padre de los gemelos Kuat (sol) e Iaê (luna) y fundador del Kwarup, el gran ritual funerario colectivo del sistema xinguano.
¿Qué relación tiene Mavutsinim con los gemelos Kuat e Iaê?
Mavutsinim es el padre de los gemelos Kuat (el sol) e Iaê (la luna), nacidos de una mujer que él creó tallando un tronco de árbol y soplando sobre él para darle vida. Los gemelos protagonizan el episodio central del ciclo mítico kamayurá: el robo del día al urubú rey Urubutsin. La luz solar estaba secuestrada en la morada celeste del urubú y la tierra vivía en oscuridad; Kuat e Iaê se ocultaron dentro del cadáver de un animal muerto, atraparon a Urubutsin cuando descendió atraído por la carroña, y solo lo liberaron cuando el ave aceptó entregarles el día. La estructura tiene paralelos con Hunahpú e Ixbalanqué del Popol Vuh k’iche’.
¿Qué es el Kwarup y cómo se relaciona con Mavutsinim?
El Kwarup es el gran ritual funerario colectivo del sistema xinguano, fundado según el mito por Mavutsinim. La palabra designa a la vez el ritual y los troncos ceremoniales de madera de Aspidosperma que se instalan en el centro de la aldea para representar a los muertos ilustres del año. Durante varios días, los pueblos ribereños del Alto Xingu (Kamayurá, Kuikuro, Kalapalo, Yawalapiti, Wauja, Mehinaku, Aweti, Trumai) acuden a la aldea anfitriona invitados por los deudos. Se ejecutan cantos rituales, se pintan los cuerpos con jenipapo y urucú, se comparte el caldo de pequi y se celebra el luto colectivo mediante la lucha ceremonial huka-huka. Sigue ejecutándose cada año.
¿Quiénes documentaron por primera vez el ciclo de Mavutsinim?
La primera compilación sistemática del ciclo de Mavutsinim procede de Orlando y Cláudio Villas-Bôas, hermanos sertanistas brasileños que trabajaron con los pueblos del Alto Xingu desde 1946 y que fundaron el Parque Indígena do Xingu en 1961 junto con su hermano Leonardo. Publicaron Xingu: Os Índios, Seus Mitos por Zahar en Rio de Janeiro en 1970; la edición inglesa apareció en Souvenir Press (Londres) en 1974. Rafael José de Menezes Bastos consolidó la interpretación ritual del panteón kamayurá en A Musicológica Kamayurá (Editora da UFSC, Florianópolis, 1978; 2ª ed. 1999). Ellen B. Basso documentó la variante kalapalo, donde el equivalente se llama Taugi, en A Musical View of the Universe (University of Pennsylvania Press, Filadelfia, 1985) y en In Favor of Deceit (University of Arizona Press, Tucson, 1987).
¿Sigue vigente el culto a Mavutsinim en el siglo XXI?
Sí. El Kwarup fundado por Mavutsinim se ejecuta cada año en la aldea Ipavu de los kamayurá y en las aldeas de los pueblos ribereños del Alto Xingu, dentro del Parque Indígena do Xingu (norte de Mato Grosso, Brasil). La casa de flautas del centro de la aldea custodia las flautas sagradas jakuí bajo custodia masculina, y el ritual complementario de la Iamurikumã reactualiza periódicamente la alternancia mítica original. La Fundação Nacional dos Povos Indígenas (Funai) reconoce el ritual como patrimonio cultural del Parque, y la Associação Terra Indígena Xingu (ATIX, fundada en 1994) mantiene el registro documental. La construcción del Complexo Hidrelétrico do Xingu-Belo Monte (2011-2019) aguas abajo del Parque ha llevado a los kamayurá a invocar a Mavutsinim y al Kwarup como argumentos de defensa del territorio.





