Lo esencial. Sinaá es el creador y anciano primordial del pueblo juruna (autónimo Yudjá, ‘los del río’ o ‘dueños del río’) del Bajo Xingu, figura que habita bajo las aguas del gran río en forma de anciano y que se retira las escamas del ojo para observar el mundo. Su registro etnográfico se remonta a Adalbert Kupfer, «Die Yuruna am Xingu» (Verhandlungen der Berliner Anthropologischen Gesellschaft 30, Berlín, 1898), primera descripción documental sistemática de los Yudjá, y a los trabajos de campo del etnólogo brasileño-alemán Curt Nimuendajú entre 1918 y 1923, publicados de forma póstuma en 1948 bajo el título Os Yuruna. La compilación mítica de Orlando y Cláudio Villas-Bôas, Xingu: Os Índios, Seus Mitos (Zahar, Rio de Janeiro, 1970), incorpora la versión sistematizada del ciclo. Trabajos etnológicos posteriores del Programa Xingu de la Universidade Federal de São Paulo (UNIFESP) y del Instituto Socioambiental (ISA) han documentado la continuidad del culto. Los Yudjá se autodenominan por su vínculo genealógico con Sinaá y con el río; la resistencia a la represa del Complexo Hidrelétrico do Xingu-Belo Monte, construida entre 2011 y 2019 en la Volta Grande do Xingu (estado de Pará), se apoya en el discurso identitario que invoca al anciano bajo el agua.
| Origen cultural | Pueblo juruna, autónimo Yudjá (‘dueños del río’ o ‘los del río’); familia lingüística tupí; asentamiento tradicional en el Bajo Xingu, aguas abajo del Parque Indígena do Xingu, en la Volta Grande do Xingu, estado de Pará; una parte del pueblo migró en el siglo XX hacia el Alto Xingu, dentro del Parque, donde se establecieron en la aldea Tuba Tuba; la rama del Bajo Xingu vive en la Terra Indígena Paquiçamba, homologada en 1991; población total estimada en unas 1.500 personas según el ISA (Instituto Socioambiental, 2020); economía tradicional basada en la pesca fluvial, la agricultura de mandioca y la recolección; canoeros expertos del Xingu, con navegación reconocida por Nimuendajú y por los hermanos Villas-Bôas |
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| Tipo | Creador primordial y anciano habitante del gran río Xingu; figura tutelar del pueblo Yudjá; ser antropomorfo que se retira las escamas del ojo para observar el mundo terrestre; padre-abuelo genealógico de los Yudjá, cuyo autónimo remite a la relación con el creador y con el río |
| Función mítica | Creador del pueblo Yudjá y garante de la relación entre el pueblo y las aguas del Xingu; morador subacuático que sostiene el orden del río y de las especies piscícolas de las que dependen los Yudjá; figura protectora invocada en la pesca y en la navegación; equivalente funcional del «abuelo del agua» documentado en otras mitologías amerindias (Sedna inuit del Ártico, Yakuruna quechua-amazónico del Ucayali) |
| Atestación | Adalbert Kupfer, «Die Yuruna am Xingu» (Verhandlungen der Berliner Anthropologischen Gesellschaft 30, Berlín, 1898); Curt Nimuendajú, Os Yuruna (obra póstuma, 1948; trabajos de campo 1918-1923); Orlando y Cláudio Villas-Bôas, Xingu: Os Índios, Seus Mitos (Zahar, Rio de Janeiro, 1970); Emilienne Ireland, trabajo etnográfico entre los pueblos xinguanos (tesis doctoral, Yale, 1988) y publicaciones subsiguientes; Rafael de Menezes Bastos y Bruna Franchetto (eds.), Cadernos de Campo 18 (Universidade de São Paulo, 2009), número especial sobre el Xingu; Instituto Socioambiental (ISA), Povos Indígenas no Brasil, ficha Yudjá (Juruna) actualizada 2020; documental Xingu (Cao Hamburger, 2011) |
| Vigencia hoy | Discurso identitario del pueblo Yudjá que invoca a Sinaá en la reclamación del río frente a las obras del Complexo Hidrelétrico do Xingu-Belo Monte (construcción 2011-2019, operación desde noviembre de 2019); presencia del ciclo en el currículo de la educación intercultural bilingüe del Parque Indígena do Xingu; investigación etnológica sostenida del Programa Xingu de la Universidade Federal de São Paulo (UNIFESP, activo desde 1965 en cooperación con la Funai); litigio ante el Ministerio Público Federal brasileño y medidas cautelares de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH, MC-382/10, emitidas en abril de 2011) en defensa del territorio yudjá y del régimen del río |
El río Xingu nace en el cerrado del estado de Mato Grosso, atraviesa unos 2.700 kilómetros del centro-norte de Brasil y desemboca en el Amazonas frente a la isla de Marajó, ya en el estado de Pará. En su curso alto, dentro del Parque Indígena do Xingu creado por los hermanos Villas-Bôas en 1961, alberga el sistema multiétnico ritual formado por diez pueblos (Kamayurá, Kuikuro, Kalapalo, Yawalapiti, Wauja, Mehinaku, Aweti, Trumai, Suyá y Yudjá) que participan de un tejido ceremonial común documentado por Ellen Basso, Bruna Franchetto, Michael Heckenberger y Rafael José de Menezes Bastos entre los años setenta y hoy. En su curso bajo, aguas abajo del Parque, en la Volta Grande do Xingu (estado de Pará), viven desde hace siglos los juruna, autónimo Yudjá, pueblo tupí cuya relación con el río está inscrita en el nombre mismo: Yudjá significa aproximadamente ‘los del río’ o ‘dueños del río’.
El ciclo mítico yudjá tiene por figura central a Sinaá, creador y anciano primordial que reside bajo las aguas del Xingu. La primera descripción etnográfica del pueblo aparece en un artículo del médico alemán Adalbert Kupfer, «Die Yuruna am Xingu», publicado en el volumen 30 de las Verhandlungen der Berliner Anthropologischen Gesellschaft en Berlín en 1898. Kupfer había participado en la segunda expedición del etnólogo Karl von den Steinen al Xingu en 1887-1888 —la primera que documentó etnográficamente el conjunto de pueblos xinguanos— y recogió notas del ciclo de Sinaá durante ese trabajo. El registro sistemático llegó tres décadas más tarde con Curt Nimuendajú, etnólogo brasileño-alemán que trabajó con los Yudjá entre 1918 y 1923 y cuya monografía Os Yuruna apareció de forma póstuma en 1948, tres años después de la muerte del autor en Amazonas en 1945.
La figura de Sinaá tiene la particularidad, entre las deidades amazónicas, de residir bajo las aguas y de observar el mundo terrestre a través del gesto de retirar las escamas de su ojo. La estructura del «abuelo del agua» que vigila desde el fondo del río tiene paralelos con Sedna, la señora del fondo del mar en la mitología inuit del Ártico, y con Yakuruna, el hombre-agua del ciclo amazónico peruano-ecuatoriano del bajo Ucayali. En las últimas dos décadas, la construcción del Complexo Hidrelétrico do Xingu-Belo Monte —tercera hidroeléctrica más grande del mundo por potencia instalada, construida entre 2011 y 2019 en la Volta Grande do Xingu— ha convertido a Sinaá en emblema del discurso identitario yudjá en la defensa del río, con litigios activos ante el Ministerio Público Federal brasileño y medidas cautelares de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos desde 2011.
El anciano bajo el río Xingu del pueblo Juruna
Índice
La versión de Sinaá recopilada por Curt Nimuendajú (Os Yuruna, publicación póstuma 1948) presenta al creador como un anciano de aspecto humano que reside desde tiempo inmemorial bajo las aguas del río Xingu. No emerge nunca a la superficie: los Yudjá lo saben allí por la calidad de las pescas y por los sueños de los pajés. En el rasgo más distintivo del ciclo, Sinaá mantiene los ojos cubiertos por escamas —como los peces del río en cuya morada habita— y solo cuando se las retira puede ver el mundo terrestre. Ese gesto no es cotidiano: Sinaá se despeja los ojos únicamente cuando decide observar a los seres humanos y evaluar el estado del mundo.
El autónimo Yudjá —traducible aproximadamente como ‘los del río’ o ‘dueños del río’— remite genealógicamente a Sinaá. Los Yudjá se conciben a sí mismos como pueblo descendiente del creador subacuático y como custodios del régimen del Xingu. Nimuendajú documentó que la pesca yudjá incorpora protocolos rituales dirigidos a Sinaá: se piden con canto ciertas especies (tucunaré, pacú, matrinchã, curimatá), se depositan ofrendas de urucú (Bixa orellana) en el agua antes de la faena mayor y se evita perturbar los remansos donde el anciano bajo el río descansaría. La navegación en canoa por los rápidos y por la Volta Grande sigue rigiéndose por normas ceremoniales transmitidas oralmente que remiten al ciclo.
La estructura del «abuelo del agua» tiene paralelos amerindios. Entre los inuit del Ártico, Sedna reside en el fondo del mar y sostiene el orden de los animales marinos que alimentan al pueblo; entre los quechua-amazónicos del oriente peruano-ecuatoriano, Yakuruna, el hombre-agua del bajo Ucayali, comparte la estructura del ser subacuático que gobierna la relación entre los seres humanos y las aguas fluviales. El corpus Watunna ye’kwana registrado por Marc de Civrieux localiza a Wanadi en el Kahuña celeste antes que en el fondo del agua, pero la lógica de una potencia lejana que sostiene el orden desde un espacio inaccesible es equiparable. Los Yudjá inscriben ese patrón compartido en la particularidad de Sinaá y de su gesto de retirar las escamas del ojo, motivo iconográfico exclusivo del ciclo yudjá que no aparece en otros corpus amazónicos documentados.
Emilienne Ireland, antropóloga estadounidense formada en Yale, trabajó con pueblos xinguanos desde la década de los ochenta y documentó variantes del ciclo de Sinaá circulantes entre los Yudjá establecidos en la aldea Tuba Tuba, dentro del Parque Indígena do Xingu (una parte de los Yudjá migró hacia el Alto Xingu a mediados del siglo XX bajo la protección del Parque; la otra rama permaneció en la Volta Grande, en el Bajo Xingu). Sus notas confirman que el motivo del anciano bajo el río se mantiene idéntico en las dos ramas geográficas del pueblo, con variantes menores en la descripción del gesto de retirar las escamas y en las especies piscícolas asociadas a la ofrenda. El corpus yudjá ha sido revisado posteriormente por el Programa Xingu de la Universidade Federal de São Paulo (UNIFESP), unidad universitaria que trabaja con los pueblos del Parque desde 1965 en cooperación con la Fundação Nacional dos Povos Indígenas (Funai).
De Adalbert Kupfer (1898) a Curt Nimuendajú (1918-1948): la construcción etnográfica
La primera descripción etnográfica del pueblo Yudjá y del ciclo de Sinaá se debe al médico alemán Adalbert Kupfer, autor del artículo «Die Yuruna am Xingu» publicado en el volumen 30 de las Verhandlungen der Berliner Anthropologischen Gesellschaft (Berlín, 1898). Kupfer había participado en la segunda expedición de Karl von den Steinen al río Xingu en 1887-1888, expedición pionera en la etnografía xinguana que también documentó por primera vez a los kamayurá, a los kuikuro y a los demás pueblos del Alto Xingu. En su artículo, Kupfer describió los asentamientos Yudjá de la Volta Grande do Xingu, las técnicas de canotaje y las prácticas rituales de pesca, e incluyó notas fragmentarias del ciclo mítico de Sinaá como creador subacuático.
La sistematización etnográfica del corpus llegó tres décadas después con Curt Nimuendajú (1883-1945), etnólogo brasileño-alemán nacido Curt Unckel en Jena, Alemania, y naturalizado brasileño en 1922 con el nombre Nimuendajú que le había impuesto ritualmente el pueblo apapocuva-guaraní tras adoptarlo en 1906. Nimuendajú realizó viajes de trabajo entre los Yudjá entre 1918 y 1923, y redactó una monografía específica que quedó inédita a su muerte en el interior del estado de Amazonas en 1945. La obra Os Yuruna fue publicada de forma póstuma en 1948 por iniciativa de sus colegas del Museu Nacional de Rio de Janeiro y sigue siendo la referencia central sobre el pueblo y sobre el ciclo de Sinaá.
La compilación de Orlando y Cláudio Villas-Bôas, Xingu: Os Índios, Seus Mitos (Zahar, Rio de Janeiro, 1970), incorporó una versión resumida del ciclo de Sinaá a partir del trabajo con los Yudjá que habían migrado hacia el Alto Xingu tras la fundación del Parque Indígena en 1961. Los hermanos Villas-Bôas trabajaron durante cuatro décadas con los pueblos xinguanos y su compilación mítica sigue siendo obra de referencia para el conjunto del sistema; en el capítulo dedicado a los Yudjá, transcriben la narración del anciano bajo el río con matices que remiten a la variante recogida por Nimuendajú y con algún añadido procedente de los informantes de la aldea Tuba Tuba del Alto Xingu.
La renovación etnológica del corpus se produjo en las últimas dos décadas con el Programa Xingu de la Universidade Federal de São Paulo (UNIFESP) y con los trabajos del Instituto Socioambiental (ISA). El número 18 de los Cadernos de Campo de la Universidade de São Paulo (2009), editado por Rafael de Menezes Bastos y Bruna Franchetto, incluyó estudios sobre los pueblos xinguanos que actualizan el corpus mítico y lo cruzan con los debates contemporáneos sobre territorio y sobre los efectos del Complexo Hidrelétrico do Xingu-Belo Monte. La ficha Yudjá (Juruna) del portal Povos Indígenas no Brasil del ISA sintetiza la producción bibliográfica actualizada y ofrece la referencia estándar para consultas contemporáneas sobre el pueblo, con actualización periódica y con enlaces a los documentos oficiales de la Funai y del Ministerio Público Federal.
La resistencia yudjá al Complexo Hidrelétrico de Belo Monte (2010-2019)
La construcción del Complexo Hidrelétrico do Xingu-Belo Monte en la Volta Grande do Xingu, estado de Pará, entre 2011 y 2019, ha sido el mayor conflicto territorial contemporáneo del pueblo Yudjá. La obra —tercera hidroeléctrica más grande del mundo por potencia instalada, con 11.233 MW de capacidad— fue concebida ya en los años setenta bajo el régimen militar brasileño, retomada en 2002 durante el primer gobierno Lula, licitada en 2010 al consorcio Norte Energía y construida entre 2011 y 2019 con puesta en marcha operativa desde noviembre de ese año. El río Xingu quedó dividido en su tramo bajo: la Volta Grande, donde viven los Yudjá de la Terra Indígena Paquiçamba (homologada en 1991), sufre desde entonces una reducción severa del caudal, conocida técnicamente como el hidrograma de consenso, con impactos devastadores sobre la ictiofauna y sobre las prácticas tradicionales de pesca.
La respuesta Yudjá se organizó desde antes de la licitación. En 2010, líderes Yudjá de la Volta Grande participaron en la ocupación pacífica del sitio de obras junto con kayapó, xikrin, xipaya y otros pueblos de la región. La documentalista Iara Lee registró la protesta en el documental Belo Monte: Aviso Prévio (2012). En abril de 2011, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) emitió las medidas cautelares MC-382/10 solicitando al Estado brasileño suspender la licencia de obra hasta cumplir la consulta previa exigida por el Convenio 169 de la OIT y por el artículo 231 de la Constitución brasileña de 1988. Las medidas fueron matizadas más tarde ese mismo año tras la reacción diplomática de Brasil, pero la CIDH mantiene abierto el expediente y ha emitido pronunciamientos posteriores sobre la situación del pueblo Yudjá.
El Ministerio Público Federal brasileño, a través de su Procuradoria Regional dos Direitos do Cidadão y de sus procuradurías en Pará, mantiene desde 2001 una serie continuada de acciones civiles públicas contra el Complexo, con más de veinticinco causas activas. La Fundação Nacional dos Povos Indígenas (Funai) ha emitido dictámenes contrarios al régimen del hidrograma de consenso aplicado por Norte Energía, dictámenes que han sido recogidos por el Instituto Socioambiental (ISA) en su expediente digital sobre Belo Monte. La antropóloga Sônia Magalhães, de la Universidade Federal do Pará, ha coordinado desde 2014 un panel de especialistas independientes sobre los impactos socioambientales de la obra que confirma el colapso de las poblaciones piscícolas en la Volta Grande.
El discurso identitario Yudjá ante el litigio invoca sistemáticamente a Sinaá. Los líderes del pueblo argumentan ante los tribunales y ante la Funai que el pueblo no puede separarse del río sin dejar de ser Yudjá, dado que su autónimo remite al vínculo con el agua y al ciclo del anciano subacuático. La cacique Josinete Juruna, la investigadora yudjá Bel Juruna y el líder Giliarde Juruna han llevado el argumento a foros nacionales e internacionales, incluidos el Fórum Xingu+, la Assembleia Nacional Constituinte dos Povos Indígenas y actos ante el Congreso Nacional brasileño. La resistencia Yudjá ha coincidido con la de otros pueblos amazónicos afectados por megaobras hidroeléctricas —Munduruku frente a Tapajós, Kayapó frente a Belo Sun, Enawenê-Nawê frente a Juruena— y ha entrado en diálogo con corpus míticos paralelos, entre ellos el de Karusakaibo munduruku y el de Mavutsinim kamayurá, cada figura invocada por su pueblo como argumento genealógico de defensa del territorio.
Una mirada final
Sinaá permanece hoy como figura tutelar del pueblo Yudjá y como argumento identitario en la defensa contemporánea del río Xingu. El anciano bajo el agua atestiguado por Adalbert Kupfer (1898), sistematizado por Curt Nimuendajú (trabajo de campo 1918-1923, publicación póstuma 1948) e incorporado a la compilación de los hermanos Villas-Bôas (1970), sigue invocado en el discurso público de los líderes Yudjá ante los tribunales, los organismos internacionales y la prensa brasileña. La equivalencia funcional con otros seres subacuáticos amerindios —Sedna en el Ártico inuit, Yakuruna en la Amazonía andina peruana, Iara en el ciclo amazónico brasileño, Boto Rosa del Amazonas medio— lo inscribe dentro de un patrón compartido de figuras del fondo del agua que sostienen la relación entre los seres humanos y los ríos.
Recuperar el registro etnográfico preciso restituye a Sinaá el lugar que ocupa dentro del panteón yudjá: creador subacuático y padre-abuelo del pueblo, custodio del régimen fluvial del Xingu, ser que se retira las escamas del ojo para observar el mundo. La continuidad del ciclo en las dos ramas geográficas del pueblo —la Terra Indígena Paquiçamba en la Volta Grande do Xingu (estado de Pará) y la aldea Tuba Tuba dentro del Parque Indígena do Xingu (estado de Mato Grosso)— y su presencia en el discurso público de los líderes Yudjá, confirman una tradición documentada sistemáticamente desde finales del siglo XIX y activa hoy como recurso simbólico central de la resistencia al Complexo Hidrelétrico do Xingu-Belo Monte.
Preguntas frecuentes
¿Quién es Sinaá en la mitología yudjá?
Sinaá es el creador primordial y anciano subacuático del pueblo juruna (autónimo Yudjá, ‘los del río’ o ‘dueños del río’) del Bajo Xingu, pueblo tupí asentado tradicionalmente en la Volta Grande do Xingu, estado de Pará (Brasil). Habita bajo las aguas del río Xingu en forma de anciano humano y mantiene los ojos cubiertos por escamas como los peces del río; solo cuando se las retira puede ver el mundo terrestre y evaluar el estado de los seres humanos. Su primera descripción etnográfica aparece en Adalbert Kupfer, «Die Yuruna am Xingu» (Verhandlungen der Berliner Anthropologischen Gesellschaft 30, Berlín, 1898), y su sistematización procede de Curt Nimuendajú, Os Yuruna (publicación póstuma 1948, trabajo de campo 1918-1923).
¿Por qué los Juruna se autodenominan Yudjá?
El autónimo Yudjá significa aproximadamente ‘los del río’ o ‘dueños del río’ en la lengua tupí del pueblo, y remite genealógicamente a su vínculo con Sinaá, el creador subacuático del ciclo mítico. Los Yudjá se conciben a sí mismos como pueblo descendiente del anciano bajo el río y como custodios del régimen del Xingu. El exónimo juruna procede del nheengatú, la lengua franca amazónica de origen tupí que se difundió durante el periodo colonial, y significa aproximadamente ‘boca negra’, referencia probable a un ornamento facial documentado por los cronistas del siglo XVIII. En la producción etnológica y jurídica contemporánea (Instituto Socioambiental, Funai, Ministerio Público Federal), el pueblo aparece designado como Yudjá (Juruna).
¿Quiénes documentaron por primera vez el ciclo de Sinaá?
La primera descripción etnográfica del pueblo Yudjá y del ciclo de Sinaá se debe al médico alemán Adalbert Kupfer, autor del artículo «Die Yuruna am Xingu» publicado en el volumen 30 de las Verhandlungen der Berliner Anthropologischen Gesellschaft (Berlín, 1898). Kupfer había participado en la segunda expedición de Karl von den Steinen al río Xingu en 1887-1888. La sistematización etnográfica del corpus llegó con Curt Nimuendajú (1883-1945), etnólogo brasileño-alemán que trabajó con los Yudjá entre 1918 y 1923 y cuya monografía Os Yuruna fue publicada de forma póstuma en 1948. La compilación de Orlando y Cláudio Villas-Bôas en Xingu: Os Índios, Seus Mitos (Zahar, Rio de Janeiro, 1970) incorporó una versión resumida del ciclo.
¿Cómo afecta el Complexo Hidrelétrico de Belo Monte al pueblo Yudjá?
El Complexo Hidrelétrico do Xingu-Belo Monte, tercera hidroeléctrica más grande del mundo por potencia instalada (11.233 MW), fue construido entre 2011 y 2019 en la Volta Grande do Xingu, estado de Pará, donde vive la rama principal del pueblo Yudjá (Terra Indígena Paquiçamba, homologada en 1991). El régimen del hidrograma de consenso aplicado por el consorcio Norte Energía ha reducido severamente el caudal del tramo, con impactos devastadores sobre la ictiofauna y sobre las prácticas tradicionales de pesca de las que dependen los Yudjá. En abril de 2011, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos emitió las medidas cautelares MC-382/10, y el Ministerio Público Federal mantiene más de veinticinco acciones civiles públicas contra el Complexo.
¿Sigue vigente el culto a Sinaá en el siglo XXI?
Sí. El ciclo de Sinaá sigue vivo en las dos ramas geográficas del pueblo Yudjá: la Terra Indígena Paquiçamba en la Volta Grande do Xingu, estado de Pará (Bajo Xingu), y la aldea Tuba Tuba dentro del Parque Indígena do Xingu, estado de Mato Grosso (Alto Xingu), rama que migró a mediados del siglo XX bajo la protección del Parque fundado por los hermanos Villas-Bôas en 1961. La figura del anciano bajo el río es invocada sistemáticamente por los líderes Yudjá en el litigio contra el Complexo Hidrelétrico do Xingu-Belo Monte, y forma parte del currículo de la educación intercultural bilingüe del Parque Indígena. El Programa Xingu de la Universidade Federal de São Paulo (UNIFESP) documenta la continuidad del culto desde 1965 en cooperación con la Funai.





