Uma, la madre agua y tierra del panteón nasa

Lo esencial. Uma es la Madre agua y tierra del panteón del pueblo Nasa —autónimo que en Nasa Yuwe significa «gente», denominación páez por los cronistas españoles del siglo XVI—, contraparte femenina de Tay (Padre Sol) en la pareja creadora primordial documentada por la etnohistoriadora estadounidense Joanne Rappaport en The Politics of Memory: Native Historical Interpretation in the Colombian Andes (Cambridge University Press, 1990) y en Cumbe Reborn: An Andean Ethnography of History (University of Chicago Press, 1994). Rige el agua de las lagunas del páramo de Moras, de los ríos que descienden de la cordillera Central colombiana (Páez, Ullucos, Símbola, La Plata) y de la tierra fértil del çxhab wala kiwe («Gran Casa Tierra», denominación del territorio ancestral nasa en Nasa Yuwe). En las variantes principales del ciclo genealógico Tay-Uma-Juan Tama recopiladas por Rappaport en Vitoncó, Cumbal, San Andrés de Pisimbalá y Belalcázar entre los años 1970 y 1980, la pareja Tay-Uma engendra al héroe cultural Juan Tama —cacique histórico-mítico de Vitoncó del siglo XVIII, firmante de las cédulas reales de amparo de los resguardos coloniales del Cauca— en las aguas primordiales de la Laguna de Juan Tama (páramo de Moras, nacimiento del río Páez). El culto contemporáneo a Uma sigue vivo en las ofrendas rituales a las lagunas sagradas del páramo, en el saakhelu (fiesta ritual del maíz nasa como Madre Tierra que recibe la semilla), en el Wet Wet Fxi’zenxi (rito de refrescamiento y armonización territorial), y en el discurso ambientalista contemporáneo del Consejo Regional Indígena del Cauca (CRIC, fundado en 1971) frente a los megaproyectos mineros e hidroeléctricos que amenazan el territorio ancestral. El pueblo Nasa —aproximadamente 186.000 personas según el Censo Nacional de Población y Vivienda del DANE 2018— es el más numeroso del departamento del Cauca.

Origen culturalPueblo Nasa —autónimo en Nasa Yuwe con el significado «gente», denominación páez por los cronistas españoles desde la Relación de la provincia de los Yalcones del capitán Domingo Lozano Machuca (1580) y la Recopilación historial de fray Pedro de Aguado (~1581)—, hablantes de Nasa Yuwe (lengua tradicionalmente clasificada como paezano-barbacoana con debate abierto sobre su afiliación externa en Adolfo Constenla Umaña, Las lenguas del área intermedia, Universidad de Costa Rica, San José, 1991, y en Jon Landaburu, «Clasificación de las lenguas indígenas de Colombia» en Documentos sobre lenguas aborígenes de Colombia, Universidad de los Andes, Bogotá, 1979); asentamiento ancestral en Tierradentro (norte del actual departamento del Cauca, vertiente occidental de la cordillera Central colombiana, entre los ríos Páez y Ullucos), con expansiones históricas hacia los resguardos de Munchique, Toribío, Jambaló, Corinto, Caldono, Silvia, Belalcázar, Inzá y Páez; sistema político tradicional de cabildos indígenas de origen colonial reforzado desde 1971 por la fundación del Consejo Regional Indígena del Cauca (CRIC) en el resguardo de Toribío, referente latinoamericano de organización indígena moderna; economía tradicional de tul (huerto familiar policultivo con maíz, frijol, papa, yuca, ají, plantas medicinales), complementada con ganadería menor y cultivos comerciales de café en las tierras medias entre 1.500 y 2.000 metros de altitud; hidrografía central: nacimiento en el páramo de Moras del río Páez (cuenca del Magdalena), la Laguna de Juan Tama (sitio ritual central del ciclo Tay-Uma-Juan Tama), las Lagunas de San Rafael, el Páramo de Guanacas, y decenas de quebradas menores de origen glaciar y de escorrentía de páramo; aproximadamente 186.000 personas según el Censo Nacional de Población y Vivienda del DANE 2018, siendo el pueblo indígena más numeroso del departamento del Cauca y el cuarto más numeroso de Colombia
TipoDeidad primordial femenina del panteón Nasa, Madre agua y tierra, contraparte de Tay (Padre Sol) en la pareja creadora primordial; su nombre en Nasa Yuwe es Uma y se aplica a un campo semántico amplio que incluye el agua en todas sus manifestaciones (lagunas del páramo, ríos, quebradas, cascadas, lluvias) y la tierra fértil como matriz de la vida; forma con Tay el binomio fundacional del panteón, en algunas variantes del ciclo genealógico padres del héroe cultural Juan Tama (cacique histórico de Vitoncó en el siglo XVIII, firmante de las cédulas reales de amparo de los resguardos coloniales del Cauca); iconografía prehispánica no documentada (el pueblo nasa no tuvo escritura ni tradición pictográfica sistemática comparable a los códices mesoamericanos, y las esculturas monumentales del alto Magdalena en San Agustín y las tumbas hipogeas de Tierradentro pertenecen a horizontes preincaicos anteriores al asentamiento nasa datable); en las representaciones contemporáneas de la educación bilingüe intercultural del Programa de Educación Bilingüe Intercultural (PEBI) del CRIC se le asocia con el agua azul-verdosa de las lagunas del páramo y con la tierra fértil oscura de las tierras medias del café en los resguardos de Tierradentro y Toribío; asimilada parcialmente por el sincretismo cristiano rural del Cauca con la Virgen bajo distintas advocaciones marianas (Virgen del Rosario, Virgen de las Lajas del santuario de Ipiales en Nariño, Virgen del Carmen); comparable en el corpus andino con Pachamama (Madre Tierra quechua-aymara) por su función terrestre-fértil, y con la madre acuática inca del corpus documentado por el cronista jesuita Bernabé Cobo en la Historia del Nuevo Mundo (~1653) por su función acuática, aunque el sistema religioso nasa es autónomo del quechua-aymara y su lengua no tiene parentesco documentado con el quechua
Función míticaRige el agua en todas sus manifestaciones —lagunas del páramo (Laguna de Juan Tama, Lagunas de San Rafael, Páramo de Guanacas), ríos de la cordillera Central (Páez, Ullucos, Símbola), quebradas, cascadas, aguas termales— y la tierra fértil del çxhab wala kiwe (Gran Casa Tierra, denominación del territorio ancestral nasa); en su función de pareja creadora primordial con Tay, participa del ordenamiento inicial del mundo, distribuye a los seres humanos, animales y plantas en los pisos ecológicos del páramo, la selva de niebla, las tierras medias del café y los valles cálidos; en el ciclo genealógico principal recopilado por Joanne Rappaport en Vitoncó y San Andrés de Pisimbalá, es madre del héroe cultural Juan Tama, engendrado en las aguas primordiales de la Laguna de Juan Tama por el encuentro del rayo de sol de Tay con el agua-Uma; su culto ritual central incluye ofrendas de coca, chicha de maíz, tabaco y flores rituales depositadas en las lagunas del páramo por los thë’ walas (chamanes-médicos tradicionales) durante las ceremonias de armonización territorial; recibe invocaciones mayores en el saakhelu (fiesta ritual del maíz nasa, mediados del año agrícola), donde participa como Madre Tierra que recibe la semilla del maíz sembrada por el pueblo, y en el Wet Wet Fxi’zenxi (rito de refrescamiento y armonización territorial), donde participa como Madre agua que limpia y equilibra el çxhab wala kiwe; comparable en el corpus andino como madre-tierra con Pachamama y como madre-agua con Mama Quilla quechua (aunque esta última es propiamente Madre Luna del panteón inca)
AtestaciónJoanne Rappaport, The Politics of Memory: Native Historical Interpretation in the Colombian Andes (Cambridge University Press, Cambridge y Nueva York, 1990), fuente etnohistórica central que sistematiza el sistema Tay-Uma-Juan Tama a partir del trabajo de campo prolongado de la autora en los resguardos de Cumbal, Vitoncó, San Andrés de Pisimbalá y Belalcázar entre los años 1970 y 1980; Joanne Rappaport, Cumbe Reborn: An Andean Ethnography of History (University of Chicago Press, Chicago y Londres, 1994), que amplía el material genealógico de la pareja Tay-Uma en Cumbal y desarrolla la lectura del ciclo del héroe cultural Juan Tama; Joanne Rappaport, Utopías interculturales: intelectuales públicos, experimentos con la cultura y pluralismo étnico en Colombia (Editorial Universidad del Rosario, Bogotá, 2008); Manuel Quintín Lame Chantre, Los pensamientos del indio que se educó dentro de las selvas colombianas (redactado hacia 1939, publicado póstumamente por Gonzalo Castillo Cárdenas en 1971 y en edición facsímil de la Editorial Universidad del Cauca, Popayán, 2004), obra del líder nasa autodidacta (1880-1967) que menciona figuras del panteón primordial nasa como parte de su reivindicación política de la tradición indígena; Sofía Robayo, Los nasa: entre la subsistencia y la resistencia (Universidad de los Andes, Bogotá, 2005); Marcela Tovar-Restrepo, Modernidad, colonialismo y educación intercultural nasa (Cinep, Bogotá, 2000); Elias Sevilla Casas, Los indígenas del norte del Cauca: bases empíricas para la discusión ética del contacto ambiental (Universidad del Valle, Cali, 1976); materiales del Programa de Educación Bilingüe Intercultural (PEBI) del Consejo Regional Indígena del Cauca desde los años 1980; documentos del CRIC (fundado en 1971 en el resguardo de Toribío) sobre defensa del territorio y programas ambientales; David Gow, Countering Development: Indigenous Modernity and the Moral Imagination (Duke University Press, Durham, 2008); Susana Fernández Marulanda, trabajos etnográficos sobre ritualidad nasa contemporánea; Adonias Perdomo Dizú, Susana Piñacué Achicué y otros líderes nasa contemporáneos con múltiples publicaciones del CRIC entre 1980 y el presente
Vigencia hoyEl culto a Uma sigue vivo en las comunidades nasa contemporáneas del norte del Cauca (aproximadamente 186.000 personas según el Censo DANE 2018), especialmente en Tierradentro (municipios de Páez, Inzá, Belalcázar), en Toribío, Jambaló, Corinto, Munchique, Caldono y Silvia; las ceremonias mayores son las ofrendas rituales a las lagunas sagradas del páramo de Moras (donde se encuentra la Laguna de Juan Tama, sitio central del ciclo Tay-Uma-Juan Tama), el saakhelu (fiesta ritual del maíz nasa donde Uma participa como Madre Tierra receptora de la semilla) y el Wet Wet Fxi’zenxi (rito de refrescamiento y armonización territorial); las ofrendas incluyen coca, chicha de maíz, tabaco y flores rituales depositadas en el agua por los thë’ walas del cabildo; el sincretismo cristiano rural del Cauca ha asimilado parcialmente la figura de Uma con la Virgen bajo advocaciones marianas del santuario de la Virgen de las Lajas (en Ipiales, Nariño, aunque el santuario específico está fuera del territorio nasa) y de la Virgen del Carmen patrona de muchas parroquias rurales del Cauca; en el discurso ambientalista contemporáneo del CRIC desde los años 1990, la figura de Uma es referencia central en la resistencia contra los megaproyectos mineros (proyecto de oro de la Colosa en Cajamarca, proyecto de La Vega en Cauca) y contra los megaproyectos hidroeléctricos (proyecto de El Quimbo sobre el río Magdalena, con impacto sobre los territorios paez de La Plata y Belalcázar) que amenazan el çxhab wala kiwe; la defensa del páramo de Moras como reserva de agua y como sitio ritual central del ciclo Tay-Uma-Juan Tama es uno de los ejes constantes del discurso público del CRIC y de los cabildos de Tierradentro desde los años 1990 hasta el presente

El sistema religioso nasa contemporáneo del norte del Cauca colombiano está estructurado en torno a una pareja creadora primordial: Tay, el Padre Sol, y Uma, la Madre agua y tierra. Esta estructura dual —principio celeste-solar-masculino y principio acuático-terrestre-femenino— es un patrón recurrente en los sistemas religiosos andinos y suramericanos, con paralelos en la pareja inca Inti-Pachamama, en la pareja embera-chocó Karagabí-Chinigua del Pacífico colombiano, en la pareja shuar Etsa-Nunkui de la Amazonía ecuatoriana y en la pareja kogi Sé-Bunkua de la Sierra Nevada de Santa Marta colombiana. El sistema nasa Tay-Uma tiene, sin embargo, especificidad propia por su vinculación genealógica con el héroe cultural Juan Tama, figura histórico-mítica del siglo XVIII colonial cuya biografía documental en el Archivo General de la Nación en Bogotá y en los archivos de Popayán se superpone al ciclo mítico de origen primordial.

La documentación etnohistórica más sistemática del ciclo Tay-Uma es la de Joanne Rappaport, etnohistoriadora estadounidense (Georgetown University), que realizó trabajo de campo prolongado en los resguardos nasa de Cumbal, Vitoncó, San Andrés de Pisimbalá y Belalcázar entre los años 1970 y 1980, publicando los resultados en dos obras de referencia: The Politics of Memory: Native Historical Interpretation in the Colombian Andes (Cambridge University Press, 1990) y Cumbe Reborn: An Andean Ethnography of History (University of Chicago Press, 1994). El corpus de Rappaport se complementa con la obra del líder nasa autodidacta Manuel Quintín Lame Chantre (1880-1967) Los pensamientos del indio que se educó dentro de las selvas colombianas (~1939, publicado póstumamente en 1971), con las sistematizaciones contemporáneas del Programa de Educación Bilingüe Intercultural (PEBI) del CRIC desde los años 1980, y con los trabajos etnográficos de Sofía Robayo (2005), Marcela Tovar-Restrepo (2000), Elias Sevilla Casas (1976), David Gow (2008) y Susana Fernández Marulanda.

La figura de Uma como Madre agua y tierra tiene en el pueblo nasa contemporáneo una densidad ritual y política singular. Ritual, porque el culto a Uma se ejecuta activamente en las ofrendas a las lagunas sagradas del páramo de Moras, en las ceremonias del saakhelu y en los ritos de armonización territorial del Wet Wet Fxi’zenxi. Política, porque la defensa del territorio ancestral (çxhab wala kiwe) frente a los megaproyectos mineros e hidroeléctricos, que se ha intensificado en Colombia desde los años 1990 con la apertura económica, ha adoptado el marco simbólico de Uma como Madre agua y tierra amenazada por la actividad extractivista, y ha hecho de la protección del páramo de Moras uno de los ejes constantes del discurso público del CRIC y de los cabildos de Tierradentro. El elemento acuático de Uma se ha vuelto en las últimas décadas una referencia central del ambientalismo indígena nasa contemporáneo.

La madre agua y tierra del panteón nasa

Uma es la deidad femenina primordial del panteón Nasa, cuya función abarca dos campos semánticos complementarios: el agua en todas sus manifestaciones y la tierra fértil como matriz de la vida. El agua de Uma incluye las lagunas glaciares del páramo (Laguna de Juan Tama en el páramo de Moras, Lagunas de San Rafael, Páramo de Guanacas, Laguna de Puracé), los ríos de la cordillera Central que descienden hacia el Magdalena (Páez, Ullucos, Símbola, La Plata), las cascadas y quebradas menores del sistema hidrográfico de Tierradentro, y las aguas termales de origen volcánico asociadas al volcán Puracé y al Nevado del Huila. La tierra de Uma es el çxhab wala kiwe («Gran Casa Tierra»), denominación en Nasa Yuwe del territorio ancestral nasa entendido como matriz viva que sustenta al pueblo. Esta identificación de Uma con el par agua-tierra —no separables entre sí, ligadas en la unidad del ciclo hidrológico del páramo— es característica del sistema religioso nasa y admite paralelos en otros pueblos andinos.

La iconografía prehispánica de Uma, como la de su contraparte Tay, no está documentada. El pueblo nasa no tuvo tradición pictográfica ni escrita sistemática comparable a los códices mesoamericanos o a los quipus andinos. Las esculturas monumentales del alto Magdalena en San Agustín (Huila) y las tumbas hipogeas pintadas de Tierradentro (Cauca) pertenecen a horizontes preincaicos anteriores al asentamiento nasa históricamente datable en el territorio actual, y su adscripción a los antepasados directos del pueblo nasa contemporáneo es un tema abierto en la arqueología colombiana discutido entre otros por Gerardo Reichel-Dolmatoff en Colombia indígena: período prehispánico (Fondo de Promoción de la Cultura, Bogotá, 1986), por Héctor Llanos Vargas y por Anne Legast. En las representaciones contemporáneas del Programa de Educación Bilingüe Intercultural del CRIC, Uma aparece asociada al agua azul-verdosa de las lagunas del páramo y a la tierra fértil oscura de las tierras medias del café en los resguardos de Tierradentro y Toribío, con adaptación gráfica moderna que reelabora la imagen ancestral en materiales educativos escolares.

La red del panteón nasa alrededor de Uma incluye a Juan Tama, héroe cultural cacique de Vitoncó en el siglo XVIII, hijo de la pareja Tay-Uma en la variante genealógica principal recopilada por Rappaport (1994) en Cumbal. Incluye también a los thë’ walas (chamanes-médicos tradicionales), intermediarios rituales entre los humanos y las deidades primordiales; a los espíritus del çxhab (territorio) que habitan lugares específicos como las lagunas del páramo, las cascadas y los pasos de montaña; y a la Madre Monte, figura femenina secundaria del panteón asociada a la selva de niebla de las tierras medias, que en algunas variantes aparece como aspecto o hija de Uma. Los paralelos comparativos en el corpus andino y amazónico incluyen a Pachamama quechua-aymara, a Karagabí del panteón embera-chocó del Pacífico colombiano, y a otras deidades femeninas del panteón americano como Chakhi, Antumia y Sira. Para el hub general del pueblo consúltese Etnia nasa: hub.

La lectura del sistema Tay-Uma como sistema binario primordial tiene consecuencias prácticas en la vida ritual y política nasa contemporánea. Cada elemento del par (celeste-terrestre, solar-acuático, masculino-femenino, día-noche, cumbre-valle) tiene su equivalente en la organización social y en el calendario ceremonial del pueblo. La construcción de las viviendas tradicionales de bahareque (barro con caña) sigue orientaciones que hacen referencia a la salida del sol (Tay) y al curso del agua (Uma); la disposición del tul (huerto familiar) y de la chagra (parcela de cultivo mayor) incorpora la lógica de complementariedad de los dos principios primordiales; los ciclos de siembra y cosecha del maíz, la papa, el frijol y las plantas medicinales del huerto familiar responden al calendario astronómico regido por Tay y al calendario hidrológico regido por Uma. La lectura académica de esta lógica binaria en la vida cotidiana nasa se debe a la generación de investigadores formados en la Universidad del Cauca y en la Universidad Nacional desde los años 1990.

Uma y la genealogía primordial de Juan Tama según Rappaport (1990)

La vinculación genealógica de Uma con el héroe cultural Juan Tama es central en el ciclo mítico documentado por Joanne Rappaport en The Politics of Memory: Native Historical Interpretation in the Colombian Andes (Cambridge University Press, 1990) y ampliada en Cumbe Reborn: An Andean Ethnography of History (University of Chicago Press, 1994). Juan Tama es figura histórico-mítica del siglo XVIII: cacique de Vitoncó (resguardo del actual municipio de Páez, Cauca), firmante de las cédulas reales de amparo de los resguardos coloniales del Cauca entre 1700 y 1740. Su figura histórica está documentada en el Archivo General de la Nación en Bogotá y en los archivos de Popayán con múltiples referencias a los conflictos por tierras entre los cabildos nasa y los terratenientes criollos del siglo XVIII colonial, especialmente en la región de Vitoncó, Belalcázar y La Plata. Rappaport analiza la superposición del Juan Tama histórico documentable en archivo con el Juan Tama mítico de la tradición oral nasa, en cuya versión mayoritaria es hijo de la pareja primordial Tay-Uma engendrado en las aguas de la Laguna de Juan Tama, en el páramo de Moras.

La variante genealógica principal recopilada por Rappaport en Vitoncó y San Andrés de Pisimbalá cuenta el nacimiento de Juan Tama en términos que hacen de Uma el elemento generativo primordial. En el páramo de Moras, en las alturas de la cordillera Central colombiana donde nace el río Páez, existe una laguna glaciar de aguas azul-verdosas rodeada por frailejones (Espeletia, planta característica del páramo andino) y por musgos de altura. Un día primordial, el rayo del sol de Tay atravesó las aguas de la Laguna hacia el fondo, y del encuentro nació el niño Juan Tama. Las mujeres nasa del resguardo, avisadas por los thë’ walas, subieron al páramo y recogieron al niño de las aguas. Lo criaron en secreto para protegerlo de los enemigos —caciques rivales de otros resguardos, colonos españoles, otras tribus— y lo prepararon para el gesto fundador del orden territorial nasa. Cuando Juan Tama creció, fundó el orden territorial del pueblo, negoció con la Corona española las cédulas de amparo de los resguardos, y estableció las normas de gobierno tradicional que los cabildos siguen aplicando hasta hoy.

Al final de su ciclo vital, Juan Tama no muere en el sentido ordinario del término. Regresa a la Laguna de Juan Tama, de la que había emergido, y espera desde el fondo del agua el retorno de los tiempos primordiales. Los thë’ walas pueden entrar en contacto con él en las ceremonias del páramo depositando ofrendas rituales sobre las aguas de la laguna: coca, chicha de maíz, tabaco, flores rituales. Otras variantes del ciclo documentadas por Rappaport en Cumbal y Belalcázar difieren en detalles genealógicos —en algunas versiones Juan Tama es criado por una anciana thë’ wala en lugar de por las mujeres del resguardo, en otras es engendrado por el trueno en lugar del rayo solar— pero mantienen el núcleo estructural del ciclo: el héroe emerge del agua-Uma en la Laguna del páramo, funda el orden territorial y regresa al agua esperando el retorno.

La lectura de Rappaport sobre la función política de la genealogía Tay-Uma-Juan Tama es que la tradición oral nasa construye una legitimidad territorial que remonta la posesión de los resguardos coloniales hasta el gesto fundador de los dioses primordiales, con Uma como matriz acuático-terrestre del héroe cultural. El territorio no se entiende como propiedad negociable de mercado sino como donación de Uma —agua y tierra— transmitida por Juan Tama a los descendientes contemporáneos. Esta lectura tiene consecuencias prácticas en la resistencia contemporánea de los cabildos nasa contra la titulación privada de tierras, contra los megaproyectos mineros e hidroeléctricos, y contra la presencia de actores armados en el çxhab wala kiwe. La invocación pública a Uma en las asambleas del CRIC y en las declaraciones de los cabildos frente al Estado colombiano tiene, así, densidad política contemporánea directamente vinculada a la estructura genealógica del ciclo mítico documentado por Rappaport hace tres décadas.

Continuidad en el saakhelu y en el discurso ambientalista contemporáneo

El culto contemporáneo a Uma tiene su centro ritual en dos ceremonias mayores del calendario nasa: el saakhelu (fiesta ritual del maíz nasa) y el Wet Wet Fxi’zenxi (rito de refrescamiento y armonización territorial). En el saakhelu, celebrado a mediados del año agrícola —generalmente entre junio y agosto según el resguardo—, Uma participa como Madre Tierra que recibe la semilla del maíz sembrada por el pueblo. La ceremonia central se organiza alrededor del tulpa (fogón ritual comunitario) y del tul (huerto familiar) de la comunidad anfitriona, y en ella los thë’ walas invocan a Tay, a Uma y al héroe Juan Tama en oraciones tradicionales en Nasa Yuwe. La siembra ritual del maíz durante el saakhelu se hace directamente sobre la tierra de Uma, con gestos ceremoniales que reproducen los movimientos primordiales del ordenamiento del çxhab wala kiwe.

Las ofrendas rituales a las lagunas sagradas del páramo son la segunda modalidad activa del culto a Uma. Los thë’ walas del cabildo suben al páramo de Moras y a las Lagunas de San Rafael en momentos rituales específicos del calendario agrícola —siembra del maíz, cosecha del maíz, cambio de autoridades del cabildo, refrescamiento del bastón de mando, ceremonias de armonización tras eventos negativos— y depositan sobre las aguas ofrendas de coca (planta sagrada del contexto ritual andino, aunque su cultivo sea marginal en Tierradentro y llegue a los rituales por intercambio con comunidades vecinas), chicha de maíz fermentada, tabaco y flores rituales del páramo. Las aguas de la laguna se consideran vivas y receptivas a las ofrendas, y su reciprocidad se expresa en el favor climático (lluvia oportuna para la siembra), en la salud del pueblo y en el orden ritual del calendario ceremonial.

El Wet Wet Fxi’zenxi (rito de refrescamiento y armonización territorial) se ejecuta cuando el çxhab wala kiwe ha sido afectado por eventos negativos —guerra, epidemia, desastre natural, conflictos internos, presencia de actores armados—. Los thë’ walas del cabildo se reúnen en un lugar sagrado del páramo (habitualmente una laguna asociada al ciclo de Juan Tama), preparan plantas rituales del ipx fxi’zenxi, invocan a Tay y a Uma como fuentes primordiales del orden territorial, y ejecutan la limpieza ritual del territorio con agua de la laguna, sal, coca y tabaco. La ceremonia puede durar varios días y participa la asamblea completa del cabildo de la comunidad afectada. En el contexto del conflicto armado colombiano posterior a los años 1980, el Wet Wet Fxi’zenxi se ha ejecutado repetidamente en Tierradentro, Toribío, Jambaló y Corinto para armonizar los territorios afectados por masacres, desplazamientos forzados y presencia de actores armados —guerrillas de las FARC y del ELN, paramilitares del Bloque Calima de las AUC, y ejército colombiano en operaciones antiguerrilla—.

El discurso ambientalista contemporáneo del Consejo Regional Indígena del Cauca (CRIC) desde los años 1990 ha incorporado la figura de Uma como referencia central de la resistencia frente a los megaproyectos mineros e hidroeléctricos que amenazan el territorio ancestral. La minería aurífera en el Cauca —con proyectos como el de La Vega, el de Suárez y el de Buenos Aires operados por empresas nacionales y transnacionales— y la hidroeléctrica en la cuenca del Magdalena —con proyectos como El Quimbo en el departamento vecino del Huila, que impactó indirectamente a las comunidades nasa de La Plata y Belalcázar— han generado en los últimos treinta años una movilización sostenida de los cabildos y del CRIC en defensa del çxhab wala kiwe. La invocación pública a Uma como Madre agua amenazada por la actividad extractivista ha sido explícita en múltiples declaraciones del CRIC, en los foros públicos del Cauca y en los pronunciamientos de la Guardia Indígena (Kiwe Thegnas, «guardianes del territorio»). La defensa del páramo de Moras como reserva de agua y como sitio ritual central del ciclo Tay-Uma-Juan Tama es uno de los ejes constantes del discurso público. El sincretismo cristiano rural del Cauca ha asimilado parcialmente la figura de Uma con la Virgen bajo distintas advocaciones marianas (Virgen del Carmen, Virgen del Rosario), lo que en algunas comunidades ha generado formas híbridas de ritualidad donde coexisten la ofrenda tradicional a Uma en las lagunas del páramo y la peregrinación cristiana a santuarios marianos regionales.

Una mirada final

La Uma del panteón nasa contemporáneo es figura ritual y política simultáneamente. Ritual, porque su culto se ejecuta activamente en las ofrendas a las lagunas sagradas del páramo, en las ceremonias del saakhelu y en los ritos de armonización territorial del Wet Wet Fxi’zenxi. Política, porque su invocación pública en el discurso del CRIC y de los cabildos ha adquirido en las últimas décadas densidad contemporánea directamente vinculada a la defensa del çxhab wala kiwe frente a los megaproyectos mineros e hidroeléctricos, a la titulación privada de tierras y a la presencia de actores armados. El elemento acuático de Uma se ha vuelto en las últimas décadas referencia central del ambientalismo indígena nasa contemporáneo, y su vinculación con la Laguna de Juan Tama en el páramo de Moras hace de este sitio uno de los ejes constantes del discurso público de defensa territorial.

La lectura académica del sistema Tay-Uma-Juan Tama se ha ido enriqueciendo desde los trabajos fundacionales de Joanne Rappaport en los años 1980-1990 hasta la investigación actual en la Universidad del Cauca en Popayán, en la Universidad Nacional de Colombia en Bogotá, y en las universidades estadounidenses y europeas que mantienen líneas de investigación sobre pueblos indígenas del suroccidente colombiano. La agenda pendiente incluye sistematización más densa de las variantes locales del ciclo en cada resguardo nasa, análisis comparativo con los sistemas religiosos de los pueblos vecinos (guambianos-misak, yanaconas, ingas, coconucos, embera-chamí, awá-kwaiker), estudio de la persistencia del vocabulario ritual del Nasa Yuwe en el castellano regional del Cauca, y documentación de las adaptaciones contemporáneas del saakhelu y del Wet Wet Fxi’zenxi en los resguardos afectados por el conflicto armado posterior a los años 1980. El proyecto conjunto de investigación del CRIC en colaboración con universidades públicas colombianas mantiene esta agenda activa hasta el presente. Para más figuras del corpus mítico americano consúltense Rubaruba y Mama Quilla.

Preguntas frecuentes

¿Quién es Uma en el panteón nasa?

Uma es la Madre agua y tierra del panteón del pueblo Nasa —autónimo en Nasa Yuwe con el significado «gente», llamado páez por los cronistas españoles del siglo XVI— asentado históricamente en Tierradentro (norte del departamento del Cauca colombiano). Es contraparte femenina de Tay, el Padre Sol, en la pareja creadora primordial documentada por la etnohistoriadora Joanne Rappaport en The Politics of Memory: Native Historical Interpretation in the Colombian Andes (Cambridge University Press, 1990) y en Cumbe Reborn: An Andean Ethnography of History (University of Chicago Press, 1994). Rige el agua de las lagunas del páramo de Moras, de los ríos que descienden de la cordillera Central colombiana y de la tierra fértil del çxhab wala kiwe (Gran Casa Tierra, denominación en Nasa Yuwe del territorio ancestral nasa).

¿Cuál es la función mítica de Uma?

Uma rige el agua en todas sus manifestaciones —lagunas del páramo (Laguna de Juan Tama, Lagunas de San Rafael, Páramo de Guanacas), ríos de la cordillera Central (Páez, Ullucos, Símbola), quebradas, cascadas, aguas termales— y la tierra fértil del çxhab wala kiwe. En su función de pareja creadora primordial con Tay, participa del ordenamiento inicial del mundo y distribuye a los seres humanos, animales y plantas en los pisos ecológicos del páramo, la selva de niebla, las tierras medias del café y los valles cálidos. En el ciclo genealógico principal recopilado por Joanne Rappaport en Vitoncó y San Andrés de Pisimbalá, es madre del héroe cultural Juan Tama, engendrado en las aguas primordiales de la Laguna de Juan Tama por el encuentro del rayo de sol de Tay con el agua-Uma.

¿Qué relación tienen Uma y Juan Tama según Rappaport?

Juan Tama es figura histórico-mítica del siglo XVIII: cacique de Vitoncó y firmante de las cédulas reales de amparo de los resguardos coloniales del Cauca entre 1700 y 1740. En la variante genealógica principal recopilada por Joanne Rappaport en Vitoncó y San Andrés de Pisimbalá, Juan Tama nace en las aguas de la Laguna de Juan Tama (páramo de Moras, nacimiento del río Páez), engendrado por el encuentro del rayo de sol de Tay con las aguas primordiales de Uma. Las mujeres nasa del resguardo, avisadas por los thë’ walas, subieron al páramo y recogieron al niño de las aguas. Cuando Juan Tama creció, fundó el orden territorial del pueblo nasa, negoció las cédulas reales de amparo de los resguardos coloniales con la Corona española, y estableció las normas de gobierno tradicional que los cabildos siguen aplicando hasta hoy.

¿Qué papel tiene Uma en el saakhelu y en las ofrendas a las lagunas?

En el saakhelu (fiesta ritual del maíz nasa celebrada a mediados del año agrícola, generalmente entre junio y agosto), Uma participa como Madre Tierra que recibe la semilla del maíz sembrada por el pueblo. Los thë’ walas del cabildo invocan a Tay, a Uma y al héroe Juan Tama en oraciones tradicionales en Nasa Yuwe. Las ofrendas rituales a las lagunas sagradas del páramo son la segunda modalidad activa del culto a Uma: los thë’ walas suben al páramo de Moras y a las Lagunas de San Rafael en momentos rituales específicos del calendario y depositan sobre las aguas ofrendas de coca, chicha de maíz fermentada, tabaco y flores rituales. Las aguas de la laguna se consideran vivas y receptivas a las ofrendas, y su reciprocidad se expresa en el favor climático, en la salud del pueblo y en el orden ritual del calendario ceremonial.

¿Cómo funciona la figura de Uma en el discurso ambientalista del CRIC?

El discurso ambientalista contemporáneo del Consejo Regional Indígena del Cauca (CRIC, fundado en 1971 en el resguardo de Toribío) ha incorporado la figura de Uma como referencia central de la resistencia frente a los megaproyectos mineros e hidroeléctricos que amenazan el territorio ancestral. La minería aurífera en el Cauca y la hidroeléctrica en la cuenca del Magdalena han generado en los últimos treinta años una movilización sostenida de los cabildos y del CRIC en defensa del çxhab wala kiwe. La invocación pública a Uma como Madre agua amenazada por la actividad extractivista ha sido explícita en múltiples declaraciones del CRIC, en los foros públicos del Cauca y en los pronunciamientos de la Guardia Indígena (Kiwe Thegnas, «guardianes del territorio»). La defensa del páramo de Moras como reserva de agua y como sitio ritual central del ciclo Tay-Uma-Juan Tama es uno de los ejes constantes del discurso público desde los años 1990.

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