Hina, la diosa lunar rapa nui y panpolinesia

En síntesis. Hina es la diosa lunar del panteón rapanui de la isla de Rapa Nui (Isla de Pascua, Chile), rama local del panteón polinesio general con paralelos elaborados en Marquesas, Hawaii, Tahiti, la Nueva Zelanda maorí y Samoa. Su nombre aparece con variantes fonéticas según el subgrupo lingüístico: Hina en Rapa Nui, Tahiti, Marquesas y Hawaii; Hine en maorí de Aotearoa; Sina en samoano. En el corpus etnográfico rapa nui, sistematizado por Alfred Métraux en Ethnology of Easter Island (Bishop Museum Bulletin 160, Honolulu, 1940), Hina aparece como esposa de Tangaroa, dios del mar, y como regente del ciclo lunar que gobierna las mareas, la pesca y la siembra del kumara (batata). La cara visible de la luna es interpretada como el rostro de Hina mirando hacia la tierra. Comparativamente, el panteón panpolinesio le atribuye funciones más amplias: diosa lunar, madre de las mareas, tejedora del tapa (bark cloth), primera mujer en algunas variantes, patrona de las mujeres, protagonista del mito del origen de la muerte y del renacimiento lunar. Las referencias comparativas centrales son E.S. Craighill Handy en Polynesian Religion (Bishop Museum Bulletin 34, Honolulu, 1927), Robert D. Craig en Dictionary of Polynesian Mythology (Greenwood Press, New York, 1989) y Martha Beckwith en Hawaiian Mythology (Yale University Press, New Haven, 1940). Los aproximadamente 7.750 habitantes actuales de Rapa Nui mantienen a Hina en el canto ritual, en la iconografía del rongorongo tentativamente identificada por Thomas Barthel, y en las expresiones contemporáneas del renacimiento cultural rapa nui de las últimas décadas.

Origen culturalPueblo rapanui, isla de Rapa Nui (Isla de Pascua), 163 km² situados en el Pacífico sur a 3.700 km de la costa chilena continental y a 2.075 km de la Isla Pitcairn (el punto habitado más próximo); poblamiento polinesio original datado ca. 1200 d.C. desde Marquesas o Mangareva; lengua vananga Rapa Nui (también re’o Rapa Nui), del subgrupo polinesio oriental próximo al marquesano, aislada por más de 800 años; sistema social precontacto organizado en 10-11 clanes (mata) confederados bajo un ariki mau (‘rey supremo’) de linaje de Hotu Matu’a; economía tradicional de agricultura de kumara (batata), ñame, taro, plátano, caña de azúcar y pesca costera; aproximadamente 7.750 habitantes según censo INE 2017, unos 3.500 identificados étnicamente como rapanui; comunidad continental adicional en Valparaíso y Santiago; territorio administrado como comuna de la provincia de Isla de Pascua, región de Valparaíso, República de Chile, con estatuto especial desde la Ley 21.070 de 2018 sobre residencia y migración interna
TipoDiosa lunar rapa nui y panpolinesia; variantes fonéticas registradas según subgrupo lingüístico polinesio: Hina en Rapa Nui, Tahiti, Marquesas y Hawaii, Hine en maorí de Aotearoa (Nueva Zelanda), Sina en samoano; en Rapa Nui figura como esposa de Tangaroa, dios del mar, y contraparte lunar del ciclo cósmico dual (rua); en el panteón panpolinesio general recibe atribuciones más amplias: primera mujer creada por Tane en variantes maoríes, madre de las mareas, tejedora del tapa (bark cloth), regente de los oficios femeninos, patrona de la muerte y del renacimiento cíclico; la cara visible de la luna es interpretada en Rapa Nui como el rostro de Hina mirando hacia la tierra; comparable en el corpus americanista con Mama Quilla inca y con Kashi wayúu por la función lunar femenina
Función míticaGobierna el ciclo lunar de 29-30 días que en Rapa Nui ordena la pesca (mareas, migraciones de atún y bonito, ciclo del manutara), la siembra del kumara y de otros cultivos, y el calendario ritual de los clanes; como esposa de Tangaroa gobierna la contraparte lunar del mar; en el mito panpolinesio del origen de la muerte protagoniza el desafío ante Make-make (o Tane en variantes) sobre la finitud humana, resuelto con que los humanos deben morir mientras la luna renace cada mes (motivo panpolinesio con paralelos globales estudiado por James G. Frazer en The Belief in Immortality and the Worship of the Dead); patrona del tejido de tapa (bark cloth de mahute en Rapa Nui) y de los oficios femeninos; recibe ofrendas menores en los ahu costeros asociados a la pesca y en los sitios de labor femenina; cumplida la función lunar, comparte espacio ritual con Make-make, Tangaroa, Rongo y con el panteón menor de ivi atua (espíritus ancestrales)
AtestaciónAlfred Métraux, Ethnology of Easter Island (Bishop Museum Bulletin 160, Honolulu, 1940), obra etnográfica central que sistematizó el panteón rapa nui a partir del trabajo de campo de 1934-1935 durante la Franco-Belgian Expedition, incluyendo variantes locales del mito lunar; Katherine Routledge, The Mystery of Easter Island (Hazell, Watson & Viney, London, 1919), primera etnografía extensa a partir del trabajo del Mana Expedition de 1914-1915; Sebastian Englert, La Tierra de Hotu Matu’a: Historia y Etnología de la Isla de Pascua (Universidad de Chile, Santiago, 1948), síntesis del franciscano capuchino residente en la isla desde 1935; E.S. Craighill Handy, Polynesian Religion (Bishop Museum Bulletin 34, Honolulu, 1927), referencia comparativa central para Hina en el panteón panpolinesio; Robert D. Craig, Dictionary of Polynesian Mythology (Greenwood Press, New York, 1989); Martha Beckwith, Hawaiian Mythology (Yale University Press, New Haven, 1940), variantes hawaianas; Peter H. Buck (Te Rangi Hiroa), Anthropology and Religion (Yale University Press, New Haven, 1939) y Vikings of the Pacific (University of Chicago Press, Chicago, 1938); Raymond Firth, History and Traditions of Tikopia (Polynesian Society Memoir 33, Wellington, 1961); Georgia Lee, The Rock Art of Easter Island (Cotsen Institute of Archaeology, UCLA, Los Angeles, 1992)
Vigencia hoyFigura viva en el renacimiento cultural rapa nui de las últimas décadas; presente en el ciclo de canto tradicional de los kai-kai (cordeles rituales con relatos cantados), en la iconografía del rongorongo tentativamente identificada por Thomas Barthel en Grundlagen zur Entzifferung der Osterinselschrift (De Gruyter, Hamburg, 1958), en el corpus del festival Tapati Rapa Nui (celebrado cada febrero desde 1968), en la danza contemporánea ori Rapa Nui, en el arte del tatuaje rapanui renacido desde los años 1980, en la enseñanza bilingüe vananga Rapa Nui-castellano de las escuelas de la comuna de Isla de Pascua, en las artesanías de madera de toromiro reintroducido y en los pronunciamientos del Consejo de Ancianos Rapa Nui sobre gestión del territorio del Parque Nacional Rapa Nui (Patrimonio de la Humanidad UNESCO desde 1995)

El corpus etnográfico sobre Rapa Nui se abrió en el siglo XIX con las observaciones puntuales de misioneros, marinos y exploradores —Eugène Eyraud (misionero de los Sagrados Corazones, 1864), Pierre Loti (marino francés, 1872), Alphonse Pinart y William J. Thomson (etnógrafo del USS Mohican, 1886)— y solo se sistematizó ya entrado el siglo XX. La primera etnografía extensa se debe a Katherine Routledge, arqueóloga británica formada en Somerville College (Oxford), quien dirigió con su esposo el Mana Expedition entre 1914 y 1915 y publicó The Mystery of Easter Island (Hazell, Watson & Viney, London, 1919). Routledge recogió tradiciones orales de los últimos ancianos que habían conocido el ciclo precontacto pleno antes de la despoblación catastrófica del siglo XIX. La disciplina se afianzó con Alfred Métraux, antropólogo franco-suizo del Bishop Museum de Honolulu, y con Sebastian Englert, franciscano capuchino alemán residente en la isla desde 1935 y párroco de Hanga Roa hasta su muerte en 1969.

Alfred Métraux (Lausana, 1902 – París, 1963), formado en la École Pratique des Hautes Études con Marcel Mauss y en el Institut d’Ethnologie de la Universidad de París, dirigió el trabajo de campo etnográfico de la Franco-Belgian Expedition to Easter Island de 1934-1935 junto con el arqueólogo belga Henri Lavachery. Los resultados aparecieron como Ethnology of Easter Island (Bishop Museum Bulletin 160, Honolulu, 1940), obra de 432 páginas que sigue siendo la síntesis etnográfica de referencia sobre el sistema social, religioso y ritual precontacto de Rapa Nui. Métraux registró la posición de Hina en el panteón local rapa nui como esposa de Tangaroa y regente del ciclo lunar, la comparó con los paralelos panpolinesios de Marquesas, Tahiti y Hawaii, y transcribió variantes locales del mito lunar que había recogido de los últimos ancianos rapa nui que retenían fragmentos de la tradición oral precristiana anterior a la conversión católica generalizada de la segunda mitad del siglo XIX.

La lectura comparativa del panteón rapa nui dentro del sistema polinesio general se apoya en el estudio clásico de E.S. Craighill Handy, Polynesian Religion (Bishop Museum Bulletin 34, Honolulu, 1927), y en la síntesis lexicográfica posterior de Robert D. Craig, Dictionary of Polynesian Mythology (Greenwood Press, New York, 1989). Handy trabajó las variantes de Hina a través de las Marquesas (isla de Nuku Hiva, 1920-1921) y Tahiti (1923-1925); Craig sintetizó los materiales comparativos en un diccionario de más de 300 entradas. Martha Beckwith registró en Hawaiian Mythology (Yale University Press, New Haven, 1940) las variantes hawaianas del ciclo lunar, y Peter H. Buck (Te Rangi Hiroa), maorí y director del Bishop Museum, aportó en Vikings of the Pacific (University of Chicago Press, Chicago, 1938) la lectura de las migraciones polinesias que explica la reelaboración local del panteón en cada isla. El aislamiento de Rapa Nui durante más de 800 años produjo una versión modesta de Hina, subordinada a Make-make como deidad creadora principal.

Hina en el panteón rapa nui y panpolinesio

El panteón rapa nui documentado por Métraux (1940) y Englert (1948) presenta una jerarquía específica que lo distingue de los sistemas polinesios de las islas de contacto continuado (Tahiti, Hawaii, Nueva Zelanda). En Rapa Nui, la deidad principal es Make-make, creador supremo asociado al culto del tangata manu (hombre-pájaro) y al ciclo ritual anual de Orongo sobre la caldera del Rano Kau. Bajo Make-make se organizan las deidades del mar (Tangaroa), de la agricultura y de la paz (Rongo), del cielo, y el panteón menor de ivi atua (espíritus ancestrales de linaje). Hina ocupa dentro de este ordenamiento una posición secundaria: es esposa de Tangaroa, regente del ciclo lunar y patrona de los oficios femeninos, pero no encabeza el panteón como sí lo hace en algunas variantes maoríes o tahitianas.

La comparación con las variantes panpolinesias amplía el contraste. En Tahiti (registro de Handy 1927) Hina aparece como primera mujer creada, esposa del héroe cultural Ti’i, patrona de las mareas y del tapa. En Nueva Zelanda maorí, Hine-nui-te-Pō (‘Gran Hine de la Noche’) es la diosa de la muerte que reside en el inframundo y a quien Maui intenta vencer sin éxito para lograr la inmortalidad humana. En Samoa, Sina protagoniza el mito de origen del cocotero: enterrada su pareja anguila, del suelo brota el árbol cuya cara mira eternamente a Sina. En Hawaii, Hina es esposa de Aikanaka o de Ku, madre de Maui y regente del ciclo lunar. La elaboración panpolinesia es rica en variantes locales que Craig (1989) organizó en más de veinte entradas conexas. La versión rapa nui es una entre esas muchas, reducida por el aislamiento pero preservada en el corpus recogido por Métraux.

Las variantes fonéticas del nombre se corresponden con las divisiones del polinesio como familia lingüística. Hina es la forma del subgrupo polinesio oriental (Rapa Nui, Tahiti, Marquesas, Hawaii); Hine es la forma maorí (con caída de la /a/ final característica del polinesio central); Sina es la forma samoana (con la mutación /h/ > /s/ del subgrupo polinesio nuclear occidental). Las tres formas remiten a una raíz proto-polinesia *sina reconstruida por los lingüistas comparativos (Andrew Pawley, Ross Clark, Malcolm Ross), y todas las variantes conservan el rasgo semántico central: figura femenina asociada a la luna y al brillo (el término sina tiene también el sentido secundario de ‘canas’ o ‘cabello blanco’ en varias lenguas polinesias, remitiendo al blanco lunar). La coherencia del nombre a través de más de 30 millones de kilómetros cuadrados de océano da una medida de la profundidad temporal del panteón polinesio común.

Peter H. Buck (Te Rangi Hiroa), antropólogo maorí formado en medicina en Otago y en antropología en el Bishop Museum, aportó en Vikings of the Pacific (University of Chicago Press, Chicago, 1938) la lectura migratoria que explica esta coherencia. La colonización polinesia del Pacífico central y oriental se produjo entre los siglos VIII y XIII d.C. desde un núcleo ancestral situado en las Samoa-Tonga occidentales. Los mismos linajes que llevaron a Hina a las Marquesas, a Hawaii y a la Nueva Zelanda maorí la llevaron a Rapa Nui con el arribo del ariki mau Hotu Matu’a desde Hiva (referencia toponímica no identificada con seguridad, generalmente asociada con Marquesas o Mangareva) hacia 1200 d.C. Una vez en la isla, los ocho siglos de aislamiento sin contacto exterior modificaron el rango relativo de las deidades: Make-make ascendió al lugar del creador supremo, Hina descendió al de esposa de Tangaroa. Los rasgos permanecen; la jerarquía cambió.

Esposa de Tangaroa y regente del ciclo lunar según Métraux (1940)

El registro más detallado de Hina en el corpus rapa nui es el que Métraux (1940) recogió durante la Franco-Belgian Expedition. La figura aparece como esposa de Tangaroa, dios del mar, formando con él una pareja cósmica que gobierna el ciclo dual (rua) mar/luna. La correspondencia funcional es la esperada en un sistema agrícola-pesquero: Tangaroa rige las aguas del océano, la pesca en aguas profundas y los recursos marinos; Hina rige el ciclo lunar que ordena las mareas, las migraciones de peces (especialmente atún, bonito, jurel), las noches propicias para la pesca costera nocturna y el calendario del manutara (Sterna fuscata, el ave migratoria cuyo huevo era el objeto del rito del tangata manu). Ambas deidades se necesitan mutuamente para el orden del ciclo pesquero rapa nui.

La misma pareja rige la agricultura del kumara (batata, Ipomoea batatas, cultivo básico rapa nui desde el poblamiento). El calendario lunar rapa nui, documentado por Englert (1948), organiza el ciclo anual en 12-13 meses lunares, cada uno con un nombre propio y con noches específicas propicias o desfavorables para la siembra, para el trasplante y para la cosecha del kumara. Cada noche del ciclo lunar recibe un nombre —hiro, ohiro, okoro, omutu, maure, hua, entre otros— y una función agrícola específica. El sistema es común al Pacífico polinesio (paralelos documentados en Marquesas por Handy, en Tahiti por Teuira Henry, en Hawaii por Kamakau) y remite a la regencia lunar de Hina, que ordena los tiempos de la tierra desde el cielo nocturno.

La imagen visual central del culto lunar rapa nui, según Métraux (1940), es la interpretación de las manchas de la cara visible de la luna. Los astrónomos modernos las llaman maria (mares lunares, planicies de basalto oscuro que contrastan con las tierras altas más claras); el observador rapa nui precontacto veía en esas manchas el rostro de Hina mirando hacia la tierra. La cara lunar es Hina misma en su forma visible desde el mundo humano. Cuando la luna crece, Hina se acerca; cuando mengua, se retira; cuando desaparece en la luna nueva, Hina viaja al otro lado del cielo o al mundo de los muertos, para regresar tres días después con la luna nueva visible. La regularidad del ciclo lunar (29,5 días sidéreos) es la regularidad de la propia Hina, y por eso el mes lunar es la unidad temporal del culto.

El ciclo lunar rapa nui recibía ofrendas menores en los ahu costeros (plataformas de piedra sobre las que se erigían los moai), especialmente en aquellos asociados a las comunidades pesqueras de la costa norte y este (Anakena, Tongariki, Ovahe). Las ofrendas eran modestas —una porción del primer pescado de la temporada, ramas del árbol hare paenga, restos del umu ritual (horno de piedra)— y se dirigían tanto a Tangaroa como a Hina conjuntamente. Métraux (1940) documentó variantes de la ofrenda de primicias en las que la mujer mayor del grupo familiar era la encargada de depositar la porción destinada a Hina, siguiendo la lógica del culto lunar como culto femenino. El sistema de ofrendas cayó en desuso durante la despoblación del siglo XIX y la evangelización católica intensiva desde 1864, pero fragmentos del calendario lunar y de sus nombres han sobrevivido en el uso vernáculo hasta el presente.

El mito de la muerte y la renovación lunar en Polinesia

Uno de los mitos panpolinesios de mayor difusión atribuye a Hina (o a la variante local del nombre) un papel en el origen de la muerte humana. La estructura básica del mito, documentada por Handy (1927) en Marquesas y Tahiti, por Beckwith (1940) en Hawaii y por Elsdon Best en Nueva Zelanda maorí, opone la finitud humana al renacimiento cíclico de la luna. Los humanos deben morir definitivamente; la luna muere cada mes pero renace. La explicación mítica varía por isla: en algunas variantes, Hina desafía a otra deidad (Tane, Rongo, Make-make) sobre el destino de los humanos y pierde el argumento; en otras, un error o una elección temprana condena a la humanidad a la muerte final mientras se le otorga a la luna la renovación cíclica; en otras aún, la propia Hina protagoniza el desafío directamente contra la muerte.

La variante rapa nui, registrada por Métraux (1940) con reservas de fragmentariedad debidas a la despoblación previa, sigue el esquema general con adaptaciones locales. En la versión recogida, Hina se enfrenta a Make-make por el destino humano. Hina propone que los humanos mueran y renazcan como la luna; Make-make responde que morirán una sola vez, como los peces sacados del agua. El razonamiento del creador supremo se impone y la humanidad rapa nui queda sujeta a la muerte definitiva, mientras la luna sigue su ciclo eterno. La versión rapa nui es más breve y esquemática que las variantes maoríes o marquesanas, probablemente por la pérdida de detalle narrativo durante los siglos XVIII y XIX de contacto traumático (razzias esclavistas peruanas de 1862-1863, epidemias de viruela y tuberculosis, evangelización).

El motivo del origen de la muerte por el ciclo lunar es un tema mítico de difusión global estudiado por James G. Frazer en The Belief in Immortality and the Worship of the Dead (Macmillan, London, 1913, tres volúmenes) y en secciones específicas de The Golden Bough. Frazer recopiló más de sesenta variantes en pueblos de África (khoisan, hotentotes, banto), Australia (aborígenes de Nueva Gales del Sur, Queensland), Melanesia (Nueva Bretaña, Fiyi) y las Américas (chorote del Chaco, algonquino del noreste). La estructura recurrente —los humanos podrían haber renacido como la luna pero un error o una decisión temprana los condenó a morir— sugiere una difusión antigua o un desarrollo paralelo por la evidencia astronómica común: todos los pueblos vieron la luna renacer cada mes y todos preguntaron por qué los humanos no. El paralelo americano más próximo en el Chaco es el mito wichí de Ajulai (sol femenino y ciclos astrales). En los Andes, Mama Quilla cumple una función paralela como diosa lunar en el ordenamiento inca.

El motivo lunar femenino tiene también una dimensión ritual femenina en Polinesia general. Las mujeres eran las tejedoras del tapa (bark cloth de Broussonetia papyrifera o de Ficus prolixa; en Rapa Nui, del mahute), oficio patrocinado por Hina en las variantes marquesanas y hawaianas. En Rapa Nui, aunque la producción de tapa era menos elaborada que en las islas de recursos vegetales más abundantes (Rapa Nui es árida y con vegetación limitada por la deforestación precontacto), las mujeres mantuvieron el oficio como labor propia bajo la advocación de Hina. La menstruación femenina, sincronizada con el ciclo lunar de 28-29 días, era interpretada explícitamente como manifestación del vínculo entre Hina y las mujeres. El sistema entero del culto lunar rapa nui es un culto femenino en su núcleo, aunque los ahu y las ofrendas mayores fueran gestionadas por los ariki masculinos.

Lo que permanece

Hina sobrevive hoy en Rapa Nui como fragmento, no como culto vivo con la fuerza precontacto. La conversión católica generalizada desde 1864, la despoblación catastrófica del siglo XIX (que redujo la población de unos 4.000 habitantes precontacto a 111 supervivientes en 1877 según el censo del padre Roussel), y la interrupción de las cadenas de transmisión ritual dejaron el panteón precristiano en estado fragmentario cuando Routledge lo encontró en 1914. Métraux registró en 1934-1935 lo que quedaba: nombres, funciones básicas, algunos mitos incompletos, el calendario lunar aún en uso vernáculo. El renacimiento cultural rapa nui de las últimas décadas —festival Tapati Rapa Nui desde 1968, escuela bilingüe vananga Rapa Nui-castellano, canto tradicional recuperado, danza ori Rapa Nui, tatuaje renacido desde los años 1980— ha traído a Hina de vuelta al vocabulario cotidiano y a la iconografía, aunque no al culto ritual activo.

La comparación con las variantes panpolinesias muestra el peso del aislamiento. Donde Nueva Zelanda maorí conservó a Hine-nui-te-Pō como figura teológica desarrollada, y Hawaii mantuvo un culto lunar femenino elaborado hasta el siglo XIX, Rapa Nui vio a Hina reducida a esposa de Tangaroa y a regente lunar sin gran despliegue narrativo. Es el mismo panteón polinesio, pero en su versión más modesta. El corpus de Métraux (1940), completado por Englert (1948), Barthel (1958) para el rongorongo, Georgia Lee (1992) para el arte rupestre y las etnografías contemporáneas de Grant McCall en Rapanui: Tradition and Survival on Easter Island (University of Hawaii Press, Honolulu, 1980) y Steven Fischer en Island at the End of the World (Reaktion, London, 2005), permite reconstruir con razonable confianza la posición precontacto de Hina en el sistema ritual rapa nui.

Preguntas frecuentes

¿Quién es Hina en el panteón rapa nui?

Hina es la diosa lunar del panteón rapa nui de la isla de Rapa Nui (Isla de Pascua, Chile), rama local del panteón polinesio general con paralelos en Marquesas, Tahiti, Hawaii, Nueva Zelanda maorí y Samoa. En el corpus etnográfico rapa nui sistematizado por Alfred Métraux en Ethnology of Easter Island (Bishop Museum Bulletin 160, Honolulu, 1940), Hina aparece como esposa de Tangaroa, dios del mar, y como regente del ciclo lunar que gobierna las mareas, la pesca y la siembra del kumara (batata). La cara visible de la luna es interpretada como el rostro de Hina mirando hacia la tierra. Su rango en Rapa Nui es secundario respecto a Make-make, creador supremo local.

¿Qué variantes panpolinesias tiene el nombre Hina?

El nombre presenta tres variantes fonéticas según los subgrupos del polinesio como familia lingüística. Hina es la forma del polinesio oriental (Rapa Nui, Tahiti, Marquesas, Hawaii); Hine es la forma maorí de Aotearoa (Nueva Zelanda), con caída de la /a/ final; Sina es la forma samoana, con mutación de /h/ a /s/ propia del polinesio nuclear occidental. Las tres remiten a una raíz proto-polinesia *sina reconstruida por los lingüistas comparativos, y conservan el rasgo semántico central de figura femenina lunar. Robert D. Craig documentó las variantes en Dictionary of Polynesian Mythology (Greenwood Press, New York, 1989); E.S. Craighill Handy había trabajado antes las variantes marquesanas y tahitianas en Polynesian Religion (Bishop Museum Bulletin 34, Honolulu, 1927).

¿Cómo se relaciona Hina con Tangaroa en Rapa Nui según Métraux (1940)?

Métraux (1940) recogió durante la Franco-Belgian Expedition to Easter Island de 1934-1935 la posición de Hina como esposa de Tangaroa, dios del mar. Ambos forman una pareja cósmica dual (rua) que gobierna conjuntamente el ciclo pesquero rapa nui: Tangaroa rige las aguas del océano y la pesca en aguas profundas; Hina rige el ciclo lunar que ordena las mareas, las migraciones de atún y bonito, las noches propicias para la pesca costera nocturna y el calendario del manutara (Sterna fuscata). La misma pareja rige la agricultura del kumara mediante el calendario lunar rapa nui que organiza el año en 12-13 meses lunares con noches específicas propicias para la siembra y la cosecha, documentado por Sebastian Englert en La Tierra de Hotu Matu’a (Universidad de Chile, Santiago, 1948).

¿Qué mito conecta a Hina con el origen de la muerte humana?

El mito panpolinesio del origen de la muerte, documentado por E.S. Craighill Handy en Polynesian Religion (Bishop Museum Bulletin 34, Honolulu, 1927) y por Martha Beckwith en Hawaiian Mythology (Yale University Press, New Haven, 1940), opone la finitud humana al renacimiento cíclico de la luna. En la variante rapa nui recogida por Métraux (1940), Hina se enfrenta a Make-make sobre el destino humano y propone que los humanos mueran y renazcan como la luna. Make-make responde que morirán una sola vez como los peces sacados del agua, y su respuesta se impone. La humanidad rapa nui queda sujeta a la muerte definitiva mientras la luna sigue su ciclo eterno. James G. Frazer estudió el motivo global en The Belief in Immortality and the Worship of the Dead (Macmillan, London, 1913).

¿Qué presencia contemporánea tiene Hina en la cultura rapa nui viva?

Hina sobrevive hoy como fragmento tras la conversión católica generalizada desde 1864 y la despoblación del siglo XIX que redujo la población de unos 4.000 habitantes precontacto a 111 supervivientes en 1877 según el censo del padre Roussel. El renacimiento cultural rapa nui de las últimas décadas —festival Tapati Rapa Nui desde 1968, escuela bilingüe vananga Rapa Nui-castellano, canto tradicional kai-kai, danza ori Rapa Nui, tatuaje renacido desde los años 1980— la ha traído de vuelta al vocabulario cotidiano y a la iconografía contemporánea. El calendario lunar tradicional con nombres específicos para cada noche del ciclo (hiro, ohiro, okoro, omutu, maure, hua) sigue en uso vernáculo entre pescadores y agricultores mayores de la comuna de Isla de Pascua.

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