Kashi, la diosa luna wayúu y la primera menstruación

Para empezar. Kashi es la diosa luna del pueblo wayúu, hermana y contraparte de Kai (el Sol) en las genealogías míticas de la sociedad matrilineal arawak que habita la península de La Guajira binacional entre Colombia y Venezuela. Su ciclo mensual rige la menstruación, el encierro ceremonial de la señorita al primer sangrado y los ritmos agrícolas breves de las rancherías, según los registros etnográficos de Ramón Paz Ipuana (1972) y Michel Perrin (1976).

Origen culturalPueblo wayúu (familia lingüística arawak), sociedad matrilineal clánica que habita la península de La Guajira binacional (departamento de La Guajira en Colombia y estado del Zulia en Venezuela); la tradición oral está atestiguada desde el periodo colonial y sistematizada por etnógrafos venezolanos y franceses entre 1960 y 2000
TipoDiosa lunar femenina; hermana y contraparte de Kai (Sol); figura tutelar del ciclo menstrual, del encierro de la señorita y de las siembras breves de yuca y maíz
Función míticaRegir el tiempo íntimo del cuerpo femenino y de las fases lunares del calendario wayúu; presidir el ritual de blanqueo de la primera sangre; marcar el ritmo de la yonna, danza ceremonial celebrada bajo luna llena en épocas de bonanza tras la llegada de Juyá
AtestaciónRamón Paz Ipuana, Mitos, leyendas y cuentos guajiros (Instituto Agrario Nacional, Caracas, 1972); Michel Perrin, Le chemin des Indiens morts (Payot, París, 1976), edición española El camino de los indios muertos (Monte Ávila, Caracas, 1980), y Los practicantes del sueño (Monte Ávila, 1992); Miguel Ángel Jusayú, Relatos guajiros (Universidad del Zulia, Maracaibo); Weildler Guerra Curvelo, La disputa y la palabra (Ministerio de Cultura, Bogotá, 2002)
Vigencia hoyEncierro de la señorita todavía practicado en varias rancherías guajiras al primer sangrado, con modalidades adaptadas a la escolarización; ritmo lunar de la yonna en épocas de lluvia en la Alta Guajira y la costa del Zulia; vocabulario wayuunaiki del ciclo femenino en uso cotidiano según los registros lingüísticos de la Universidad del Zulia y de la Universidad de La Guajira

La península de La Guajira, un semi-desierto de matorral espinoso extendido entre el mar Caribe y las estribaciones de la Sierra Nevada de Santa Marta, es el territorio ancestral del pueblo wayúu. Con unos 380.000 hablantes en Colombia (censo DANE 2018) y 415.000 en Venezuela (INE 2011), la nación wayúu es la más numerosa entre los pueblos originarios de ambos países. Su lengua, el wayuunaiki, pertenece a la familia arawak, y su sociedad se organiza en clanes matrilineales llamados ei’ruku donde la pertenencia, el ganado y el territorio se transmiten por vía uterina. Los alaüla (tíos maternos) ejercen la autoridad familiar, y los outsü (chamanas mayoritariamente femeninas) y piachi intermedian con las potencias invisibles.

En este marco cultural, la luna ocupa un lugar central. Kashi es su nombre wayúu, palabra que designa a la vez la luna y el mes calendárico en wayuunaiki, según los registros lingüísticos recogidos por José Polo Figueroa, Néstor Perea y el equipo de investigadores wayúu de la Universidad del Zulia. El calendario tradicional wayúu es lunisolar: el mes se cuenta por la fase lunar completa de aproximadamente 29,5 días, mientras la estación anual queda marcada por la llegada de Juyá, la lluvia que revive la vegetación del semi-desierto en dos temporadas cortas. En este reparto del tiempo Kashi tiene autoridad sobre el tiempo íntimo del cuerpo, especialmente el ciclo menstrual femenino y el encierro de las jóvenes.

Ramón Paz Ipuana, guajiro nacido en 1937 y educado en Maracaibo, recogió durante los años sesenta las principales versiones del ciclo de Kashi en Mitos, leyendas y cuentos guajiros (Instituto Agrario Nacional, Caracas, 1972). Michel Perrin analizó su función ritual en Le chemin des Indiens morts (Payot, París, 1976; edición española El camino de los indios muertos, Monte Ávila, Caracas, 1980) y su relación con las outsü, chamanas que se comunican con las potencias mediante el sueño, en Los practicantes del sueño (Monte Ávila, 1992). Miguel Ángel Jusayú añadió variantes recogidas en la Alta Guajira en sus Relatos guajiros. Las tres fuentes coinciden en dos rasgos: Kashi es figura femenina y su culto es más íntimo, doméstico y femenino que el de Kai.

La luna wayúu y el ciclo femenino

En el sistema mítico wayúu Kashi rige el tiempo del cuerpo femenino con la misma regularidad con que Kai marca la jornada del pastoreo. Los registros lingüísticos de José Polo Figueroa y de Néstor Perea muestran que varios términos wayuunaiki del ciclo menstrual derivan directamente de la raíz kashi, y las expresiones cotidianas para referirse al mes calendárico también parten de esa misma raíz. La lengua misma refleja el vínculo estrecho entre luna, mes y sangre femenina, sin necesidad de una elaboración doctrinal explícita: el uso lingüístico transmite el sistema de referencias.

El calendario tradicional wayúu es lunisolar. Las lunaciones de aproximadamente 29,5 días marcan el mes; las estaciones anuales quedan definidas por la llegada de Juyá (la lluvia) en dos temporadas cortas —el iiwa primaveral entre marzo y mayo, y el juyapü otoñal entre septiembre y diciembre— separadas por dos periodos de sequía. Kashi es referencia para todo lo que ocurre dentro del mes: las siembras breves de yuca y maíz cerca de las rancherías, la maduración de los frutos del monte, los turnos de guardia del ganado y las fases de crecimiento infantil vigiladas por las abuelas y por las outsü.

Este vínculo lunar contrasta con la función de Pulowi, esposa terrestre de Juyá, que rige el espacio del monte y de las profundidades marinas antes que el tiempo del cuerpo. Weildler Guerra Curvelo, antropólogo wayúu y autor de La disputa y la palabra: la ley en la sociedad wayuu (Ministerio de Cultura, Bogotá, 2002), ha señalado que la organización matrilineal wayúu encuentra en Kashi un pilar simbólico coherente: el tiempo lunar es el tiempo del clan, el tiempo del cuerpo materno y el tiempo del linaje que se transmite por vía uterina. Que la potencia lunar sea femenina y que ella marque el ciclo del cuerpo femenino sostiene la lógica matrilineal en el orden simbólico del panteón.

Kashi en el encierro de la señorita: rituales de la primera sangre

El ritual más asociado a Kashi en la tradición wayúu es el encierro de la señorita al primer sangrado menstrual. Cuando una niña wayúu tiene su primera menstruación, la abuela materna o una tía outsü del clan organiza el retiro ceremonial: la joven queda aislada en una parte separada de la ranchería durante un periodo que en las versiones tradicionales podía prolongarse entre varios meses y hasta un año, aunque las prácticas contemporáneas han abreviado la duración a semanas por compatibilidad con la escolarización obligatoria y con la asistencia sanitaria disponible en los cascos urbanos guajiros.

Michel Perrin en Le chemin des Indiens morts (Payot, 1976) describió el ciclo etnográficamente. Durante el encierro la joven aprende de las mujeres mayores las técnicas del tejido, especialmente la elaboración de las mochilas wayúu (susu) y de las hamacas (chinchorros); recibe instrucción sobre los deberes matrimoniales, los códigos del pagamento por compensación (palajana) y la organización interna del clan; y sigue una dieta específica que excluye la carne y privilegia caldos vegetales y bebidas de maíz. El proceso es entendido como una transformación completa: la niña muere ritualmente y renace mujer adulta preparada para el matrimonio pactado por los alaüla.

Kashi preside este proceso porque es la potencia del ciclo menstrual y del tiempo lunar. Ramón Paz Ipuana (1972) recogió varias versiones donde la abuela outsü invoca la luna al inicio del retiro y agradece a Kashi al final de las ceremonias de salida, que incluyen un baño ritual, cambio de atuendo, corte de cabello y presentación pública de la joven ya adulta a los parientes del clan. En la Alta Guajira algunas de estas ceremonias se combinan con la yonna, danza ceremonial acompañada de tambor kasha y flauta que suele celebrarse en luna llena y forma parte de las fiestas de bonanza tras la llegada de Juyá. La luna llena es entonces momento privilegiado del calendario ritual wayúu.

Kashi y Wolunka: dos mujeres en el origen del mundo

En el ciclo mítico wayúu recogido por Ramón Paz Ipuana (1972) y por Miguel Ángel Jusayú, el nombre de Wolunka designa a una figura femenina primordial cuyo cuerpo genital dentado hería a los hombres que intentaban unirse con ella. En algunas variantes son los mellizos míticos wayúu, hijos de Kai y Kashi según las genealogías del sur guajiro, quienes la desarman disparándole flechas hasta extraer los dientes y liberar así la posibilidad de unión sexual sin daño. Estas variantes presentan a Kashi como testigo del episodio: la luna presencia el desarme de Wolunka desde el firmamento y con ese acto queda establecido el reparto entre lo peligroso y lo seguro en la sexualidad humana.

Miguel Ángel Jusayú registró versiones de la Alta Guajira donde la relación entre Kashi y Wolunka es más estrecha. En estas variantes ambas figuras son emanaciones de una misma potencia femenina primordial: Wolunka encarna el peligro de la sexualidad no domesticada mientras Kashi encarna la ritualización de esa misma sexualidad mediante el encierro, el aprendizaje del tejido y el matrimonio pactado por los alaüla del clan. El paso mítico de Wolunka a Kashi corresponde así al paso ritual de la niña a la mujer wayúu adulta durante el encierro, y estructura simbólicamente la trayectoria vital femenina en la sociedad matrilineal.

Es importante subrayar que Kashi es una figura específicamente wayúu, con rasgos etnográficos propios que la distinguen de otras diosas lunares americanas. Los estudios comparados de Michel Perrin (1976, 1992) recomiendan analizar cada figura lunar en su marco etnográfico particular y evitar superposiciones apresuradas. Confundir a Kashi con otras potencias lunares del continente oscurece los rasgos específicos del sistema wayúu, especialmente la conexión directa con el encierro de la señorita y con la organización matrilineal clánica. La aproximación etnográfica particularizada, defendida también por Weildler Guerra Curvelo (2002), permite entender a Kashi en el contexto propio de las rancherías guajiras y del sistema jurídico consuetudinario de los ei’ruku.

Más allá del mito

En las rancherías guajiras contemporáneas el encierro de la señorita sigue practicándose, aunque con modalidades adaptadas: la duración se ha abreviado, en muchos casos coexiste con la escolarización pública y con la asistencia sanitaria, pero el marco ceremonial de Kashi permanece como referencia. La yonna se sigue celebrando en épocas de lluvia bajo luna llena, especialmente en la Alta Guajira colombiana y en la costa venezolana del Zulia. La nación wayúu mantiene sistemas propios de organización política, jurídica y ritual reconocidos por las Constituciones colombiana de 1991 y venezolana de 1999. Los censos DANE 2018 e INE 2011 registran una vitalidad lingüística notable del wayuunaiki: más del 80% de los mayores de cinco años en las comunidades wayúu lo declaran como lengua materna, y la palabra Kashi circula en el uso cotidiano tanto para nombrar la luna como para contar los meses transcurridos.

Preguntas frecuentes

¿Quién es Kashi en la mitología wayúu?

Kashi es la diosa luna del pueblo wayúu, hermana y contraparte de Kai (el Sol) en las genealogías míticas de la sociedad matrilineal arawak que habita la península de La Guajira binacional entre Colombia y Venezuela. La palabra kashi designa a la vez la luna y el mes calendárico en wayuunaiki, según los registros lingüísticos de José Polo Figueroa y Néstor Perea. Kashi rige el ciclo menstrual femenino, el encierro ceremonial de la señorita al primer sangrado, las siembras breves de yuca y maíz y las danzas ceremoniales de la yonna que se celebran bajo luna llena tras la llegada de Juyá.

¿Qué relación tiene Kashi con el ciclo femenino?

Kashi rige el tiempo del cuerpo femenino en el sistema wayúu con la misma regularidad con que Kai marca la jornada del pastoreo. Los registros lingüísticos muestran que varios términos wayuunaiki del ciclo menstrual derivan directamente de la raíz kashi. El calendario tradicional wayúu es lunisolar: las lunaciones marcan el mes, mientras la estación anual queda definida por la llegada de Juyá en dos temporadas cortas. Weildler Guerra Curvelo (2002) señala que la organización matrilineal wayúu encuentra en Kashi un pilar simbólico coherente porque el tiempo lunar coincide con el tiempo del clan y del cuerpo materno.

¿Qué es el encierro de la señorita y cómo se vincula con Kashi?

El encierro de la señorita es el retiro ceremonial que sigue al primer sangrado menstrual de una niña wayúu. La abuela materna o una tía outsü del clan organiza el aislamiento en una parte separada de la ranchería. Durante el retiro la joven aprende de las mujeres mayores las técnicas del tejido (mochilas susu y chinchorros), los códigos matrimoniales y la organización interna del clan. Michel Perrin (1976) describió el ciclo etnográficamente. Kashi preside todo el proceso porque es la potencia del ciclo menstrual y del tiempo lunar; las ceremonias de salida incluyen invocaciones a la luna al final del encierro.

¿Qué papel tiene Kashi en el ciclo de Wolunka?

En las variantes del ciclo wayúu recogidas por Ramón Paz Ipuana (1972) y Miguel Ángel Jusayú, Wolunka es una figura femenina primordial de cuerpo genital dentado herida por los mellizos míticos, hijos de Kai y Kashi. Kashi es testigo del episodio desde el firmamento. En las versiones de la Alta Guajira ambas figuras son emanaciones de una misma potencia femenina: Wolunka encarna el peligro de la sexualidad no domesticada, mientras Kashi encarna la ritualización mediante el encierro, el aprendizaje del tejido y el matrimonio pactado por los alaüla del clan. El paso mítico de Wolunka a Kashi corresponde al paso ritual de la niña a la mujer adulta.

¿En qué fuentes está registrado el ciclo de Kashi?

Las fuentes principales son cuatro: Ramón Paz Ipuana, Mitos, leyendas y cuentos guajiros (Instituto Agrario Nacional, Caracas, 1972); Michel Perrin, Le chemin des Indiens morts (Payot, París, 1976) y su edición española El camino de los indios muertos (Monte Ávila, Caracas, 1980); Michel Perrin, Los practicantes del sueño (Monte Ávila, 1992); Miguel Ángel Jusayú, Relatos guajiros (Universidad del Zulia). Weildler Guerra Curvelo en La disputa y la palabra (Ministerio de Cultura, Bogotá, 2002) añade el contexto jurídico y social contemporáneo del pueblo wayúu.

Deja un comentario