Tangata Manu, el hombre pájaro y el culto ceremonial de Orongo

En síntesis. El tangata manu («hombre pájaro» en vananga Rapa Nui) es el título ceremonial que, entre aproximadamente 1650 y 1867, ostentó cada año un ariki de la isla de Rapa Nui (Isla de Pascua, Chile) tras una competencia ritual celebrada en la aldea de Orongo, en el borde suroeste del cráter del Rano Kau. La institución sustituyó el poder religioso-político concentrado en los ariki mau y el culto de los moai, tras la revuelta de los matato’a (guerreros) que derribó las estatuas monumentales y redistribuyó el liderazgo entre los clanes. Cada primavera austral (septiembre-octubre), un hopu (siervo-mensajero) designado por cada ariki descendía los acantilados de Rano Kau, nadaba unos dos kilómetros hasta el islote Motu Nui, esperaba la llegada estacional de los manutara (gaviotín común, Sula sula), recogía el primer makohi (huevo) puesto y regresaba con él atado a la frente. El ariki cuyo hopu trajera el primer huevo se convertía en el tangata manu del año, encarnación viva de Make-make, con la cabeza rapada, la cara pintada de rojo y blanco, y con obligación de retiro ritual en la aldea de Anakena. El culto fue documentado por Katherine Routledge, quien en 1914-1915 entrevistó a los últimos participantes vivos y publicó los resultados en The Mystery of Easter Island (Sifton Praed, London, 1919), y sistematizado por Alfred Métraux en Ethnology of Easter Island (Bishop Museum Bulletin 160, Honolulu, 1940). Georgia Lee catalogó más adelante los aproximadamente 1.700 petroglifos de tangata manu del acantilado de Orongo en The Rock Art of Easter Island (UCLA Institute of Archaeology, Los Angeles, 1992). El último tangata manu fue elegido en 1867, poco antes de la conversión católica masiva y de las epidemias de viruela que redujeron la población de la isla a poco más de un centenar de personas. La figura ha vuelto al centro de la vida cultural contemporánea de los aproximadamente 7.750 habitantes actuales de Rapa Nui a través de la fiesta Tapati Rapa Nui (verano austral, cada febrero) y del arte del Parque Nacional Rapa Nui, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1995.

Origen culturalPueblo rapanui (autónimo; el gentilicio se usa hoy también como sustantivo colectivo); vananga Rapa Nui como lengua materna, familia polinesia oriental (misma familia que el maorí de Nueva Zelanda, el marquesano, el hawaiano y el mangarevano); territorio ancestral en la isla de Rapa Nui (163 km²) situada a 3.700 km del continente sudamericano y a 2.075 km de la isla polinesia más próxima (Pitcairn), en el vértice sureste del Triángulo Polinesio; aproximadamente 7.750 habitantes según Censo INE Chile 2017; origen del poblamiento en migraciones polinesias procedentes de las Marquesas o de Mangareva hacia el año 1200 d.C.; comunidad concentrada hoy en el pueblo de Hanga Roa, único núcleo urbano de la isla, con territorio ceremonial en toda la isla y culto histórico centrado en la aldea ritual de Orongo al borde suroeste del cráter volcánico Rano Kau
TipoTítulo ceremonial anual (traducido «hombre pájaro» desde vananga Rapa Nui) otorgado al ariki cuyo hopu (siervo-mensajero) obtiene el primer makohi (huevo del manutara) de la primavera austral en el islote Motu Nui; institución religioso-política que sustituyó entre aproximadamente 1650 y 1867 el poder concentrado en los ariki mau de la dinastía de Hotu Matu’a y el culto monumental de los moai; el titular es encarnación viva del creador Make-make durante los doce meses siguientes al ritual; el título no se hereda ni se disputa en combate: se obtiene por la fortuna del manutara elegido en el islote y por la habilidad del hopu seleccionado por cada ariki; comparable en el corpus americano con las figuras aviares míticas del noroeste norteamericano como el Thunderbird y el Raven, pero con una estructura ceremonial anual mucho más elaborada
Función míticaSistema ritual anual que renueva el pacto entre los clanes de Rapa Nui y el creador Make-make; distribuye el poder político-religioso entre los matato’a (guerreros que gobiernan tras la revuelta contra los ariki mau); el tangata manu del año recibe las ofrendas de fertilidad de las cosechas de kumara (batata), taro, plátano y caña de azúcar; consagra el equilibrio entre los clanes marítimos (que controlan los recursos costeros) y los clanes agrícolas del interior; el retiro ritual del titular en la aldea de Anakena durante el año de reinado corta simbólicamente su relación con los asuntos cotidianos y lo sitúa como intermediario ante Make-make; los aproximadamente 1.700 petroglifos de tangata manu en los peñascos de Orongo consagran cada año el nombre del ganador y del clan al que pertenece
AtestaciónKatherine Routledge, The Mystery of Easter Island (Sifton Praed, London, 1919), primera etnografía sistemática del culto basada en entrevistas de 1914-1915 a los últimos participantes vivos, incluido Juan Tepano, principal informante rapanui; Alfred Métraux, Ethnology of Easter Island (Bishop Museum Bulletin 160, Honolulu, 1940), fruto de la expedición franco-belga 1934-1935 con Henri Lavachery; Sebastian Englert, La Tierra de Hotu Matu’a (Universidad de Chile, Santiago, 1948), padre capuchino residente en la isla entre 1935 y 1969, principal fuente sobre variantes y cronología histórica; Georgia Lee, The Rock Art of Easter Island (UCLA Institute of Archaeology, Los Angeles, 1992), catalogación sistemática de los petroglifos de Orongo; Grant McCall, Rapanui: Tradition and Survival on Easter Island (University of Hawaii Press, Honolulu, 1980, 2ª ed. 1994), etnografía contemporánea; Steven R. Fischer, Island at the End of the World: The Turbulent History of Easter Island (Reaktion, London, 2005), síntesis histórica
Vigencia hoyFigura central del renacimiento cultural rapanui contemporáneo desde los años setenta del siglo XX; motivo iconográfico principal en el arte del Parque Nacional Rapa Nui (declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1995); presente cada verano austral (febrero) en la fiesta Tapati Rapa Nui como una de las competencias tradicionales del festival, con la reconstrucción del recorrido Rano KauMotu Nui; tema recurrente en tatuajes, escultura, textil y arte plástico de los talleres artesanales de Hanga Roa; los petroglifos de Orongo son visitados por aproximadamente 100.000 turistas al año como parte del circuito del Parque Nacional; enseñanza en las escuelas bilingües vananga Rapa Nui-castellano del sistema chileno gestionadas por la Comunidad Indígena Ma’u Henua; presente en los pronunciamientos del Consejo Ma’u Henua sobre el gobierno del Parque Nacional desde la transferencia parcial de la administración en 2018

El culto del tangata manu ocupa una franja precisa de la historia del pueblo rapanui de Rapa Nui: los dos siglos comprendidos aproximadamente entre 1650 y 1867. No es una tradición inmemorial ni un mito de fundación sino un sistema religioso-político posterior a la revuelta de los matato’a (guerreros) del siglo XVII, que derribó a los ariki mau hereditarios de la dinastía descendiente de Hotu Matu’a y con ellos redujo el culto monumental de los moai. La aldea ceremonial de Orongo, construida en el borde suroeste del cráter del volcán Rano Kau, con vistas al Pacífico y a los tres islotes de Motu Nui, Motu Iti y Motu Kao Kao, es la sede del ritual anual del huevo. Los aproximadamente 53 hare paenga (casas de piedra semi-subterráneas) de Orongo y los cerca de 1.700 petroglifos de tangata manu catalogados por Georgia Lee (1992) fueron construidos y tallados durante estos dos siglos como escenario y como memoria del ciclo.

La primera etnografía sistemática del culto se debe a Katherine Routledge (1866-1935), arqueóloga y etnógrafa británica que dirigió con su esposo William Scoresby Routledge la Mana Expedition to Easter Island (1913-1915). Los Routledge zarparon desde Falmouth en marzo de 1913 en el yate Mana (52 pies), llegaron a la isla en marzo de 1914 y permanecieron diecisiete meses. Katherine Routledge entrevistó personalmente a los ancianos rapanui que habían presenciado la última ceremonia del tangata manu en 1867, y en particular a Juan Tepano, principal informante que participó también con Alfred Métraux dos décadas más tarde. El libro resultante, The Mystery of Easter Island (Sifton Praed, London, 1919), incluye el primer relato coherente del ritual con nombres de participantes, cronología de la ceremonia, mapa de Orongo con las casas identificadas y transcripción de cantos rituales. Routledge acuñó la fórmula «bird-man cult» que se traducirá al castellano como «culto del hombre pájaro» y quedará fijada en la literatura posterior.

Alfred Métraux (1902-1963), antropólogo suizo-argentino de la escuela de Marcel Mauss, continuó y sistematizó el registro de Routledge en la expedición franco-belga 1934-1935 dirigida junto al arqueólogo Henri Lavachery. Métraux publicó los resultados en Ethnology of Easter Island (Bishop Museum Bulletin 160, Honolulu, 1940), monografía de referencia que integra el trabajo de campo propio con la revisión crítica de las fuentes anteriores (Eyraud 1866, Roussel 1869, Geiseler 1883, Thomson 1889, Routledge 1919). El padre capuchino Sebastián Englert (1888-1969), residente en la isla desde 1935 hasta su muerte, aportó en La Tierra de Hotu Matu’a (Universidad de Chile, Santiago, 1948) la cronología detallada del último ciclo del culto (1862-1867) y las genealogías de los tangata manu recordados por los ancianos rapanui de mediados del siglo XX. Georgia Lee cerró el corpus principal con The Rock Art of Easter Island (UCLA, 1992), catalogación fotográfica y planimétrica sistemática de los petroglifos del acantilado de Orongo.

La competencia anual del huevo del manutara

La ceremonia se preparaba cada primavera austral (septiembre) con la llegada de los ariki de los clanes a la aldea de Orongo. Cada ariki que aspiraba al título del año designaba a un hopu (siervo-mensajero-atleta) para que compitiera en su nombre. Los hopu, generalmente hombres jóvenes escogidos por su fuerza y su habilidad como nadadores, se establecían en cuevas del acantilado de Rano Kau, cerca del punto de descenso, y esperaban durante semanas la llegada de las bandadas de manutara (gaviotín común, Sula sula) que anidan cada primavera en el islote Motu Nui. Los ariki permanecían mientras tanto en las hare paenga de Orongo, en semirretiro ritual, con dietas restringidas y con la prohibición de trabajar, y presenciaban los cantos del tangata rongorongo (lector-recitador de las tablillas rongorongo) contratado para acompañar la ceremonia. El vigía anunciaba desde el promontorio la llegada de las primeras aves, y a partir de ese momento la competencia estaba abierta.

El descenso del acantilado de Rano Kau hasta el nivel del mar es de unos 300 metros de desnivel casi vertical sobre roca volcánica friable. Los hopu descendían por senderos apenas visibles con el pequeño ajuar del ritual: un flotador de totora (fibra vegetal ligera que crece en el fondo del cráter del Rano Kau) al que se ataban con una cuerda para no perderlo, una bolsa de tela vegetal para la comida seca (batata cocida, plátano, caña de azúcar), y la cinta o el tocado en el que llevarían el huevo pegado a la frente durante el regreso. La distancia de nado hasta Motu Nui es de aproximadamente dos kilómetros a través de aguas frías con corrientes fuertes y con presencia estacional de tiburones. Routledge (1919) transcribió la noticia recogida entre los ancianos de que varios hopu habían muerto ahogados o devorados en distintos años del culto, y que sus ariki quedaban descalificados del ciclo hasta la siguiente primavera.

Instalados en las cuevas del islote Motu Nui, los hopu esperaban durante días o semanas la puesta del primer huevo. La espera podía prolongarse: la llegada de los manutara depende de la temperatura oceánica y de la abundancia estacional del alimento. El primer hopu que encontraba un makohi (huevo) recién puesto lo recogía con cuidado, lo envolvía en fibra vegetal, se lo ataba a la frente con la cinta preparada, y regresaba a nado hasta la playa al pie de Rano Kau gritando desde el agua el nombre de su ariki: «¡El huevo es tuyo, ariki [nombre], afeita tu cabeza!». El grito se repetía en cadena por los otros vigías del acantilado y llegaba a Orongo mientras el hopu aún subía por el sendero. El ariki ganador se retiraba entonces a su casa, se rapaba la cabeza y se pintaba la cara de rojo (con óxido de hierro) y blanco (con arcilla), signos visibles de su nueva condición de tangata manu del año.

La proclamación abría un año ritual completo. El nuevo tangata manu, encarnación viva de Make-make, quedaba obligado al retiro en la aldea de Anakena (costa norte, sede tradicional de la casa de Hotu Matu’a) durante los doce meses siguientes. Su presencia garantizaba la fertilidad de las cosechas de kumara (batata), taro, plátano y caña de azúcar, y la lluvia oportuna. Su nombre y el de su clan eran tallados por los oficiantes en un petroglifo nuevo del acantilado de Orongo, junto a los cientos de tangata manu anteriores. Sebastián Englert (1948) reconstruyó las genealogías de los últimos tangata manu a partir del testimonio de los ancianos de los años cuarenta, y consiguió identificar por nombre a los titulares de los ciclos comprendidos entre 1840 y 1867. El hopu ganador recibía por su parte honores del clan del ariki y quedaba integrado en la casa del titular con derechos sobre parte de las ofrendas del año.

Orongo, los petroglifos y el reemplazo del culto de los moai

La aldea ceremonial de Orongo ocupa el estrecho borde entre el interior del cráter del volcán Rano Kau (uno de los tres grandes volcanes de la isla, con un cráter de agua dulce de 1,6 km de diámetro cubierto por juncos de totora) y el precipicio de 300 metros que cae hasta el mar frente a Motu Nui. Las excavaciones dirigidas por William Mulloy en los años setenta y ochenta del siglo XX permitieron reconstruir el trazado: 53 hare paenga semi-subterráneas de planta ovalada, con muros de bloques de basalto tallados sin argamasa, con techos abovedados de lajas de piedra, con entradas muy bajas orientadas al mar y con interiores de un solo espacio para el ocupante ritual. Las casas fueron construidas específicamente para el ciclo del tangata manu: los ariki las ocupaban solo durante las semanas del culto, y estaban vacías el resto del año. La aldea es hoy uno de los conjuntos arquitectónicos mejor conservados del Parque Nacional Rapa Nui.

Los peñascos de basalto de Orongo, especialmente el promontorio conocido como Mata Ngarau, guardan aproximadamente 1.700 petroglifos catalogados por Georgia Lee en The Rock Art of Easter Island (UCLA, 1992). La iconografía predominante es la figura del tangata manu: un cuerpo humano en cuclillas con la cabeza sustituida por la de un ave marina, mayoritariamente la fragata (makohe, Fregata minor) por su pico curvado característico, y a veces el manutara (Sula sula) del que procede el huevo del ritual. En muchos casos la figura sostiene un huevo en la mano. Los petroglifos suelen agruparse en composiciones donde el tangata manu aparece rodeado por rostros del creador Make-make (identificables por los grandes ojos redondos y la boca abierta con dientes visibles), por representaciones de vulvas femeninas (símbolo de fertilidad, llamadas komari) y por embarcaciones de doble casco. Cada nuevo ganador añadía su composición al acantilado hasta llenar cada superficie disponible.

El culto del tangata manu no coexistió con el sistema anterior de los ariki mau y los moai: lo sustituyó. La cronología aceptada por Métraux (1940), Englert (1948), McCall (1994) y Fischer (2005) sitúa el cambio hacia mediados del siglo XVII, tras una revuelta interna que la tradición oral atribuye al conflicto entre los «orejas largas» (hanau eepe, clanes constructores de las estatuas monumentales) y los «orejas cortas» (hanau momoko, clanes agricultores). Los detalles exactos de la revuelta son debatidos —la propia interpretación etnohistórica clásica ha sido matizada por Jared Diamond (2005) y por Terry Hunt y Carl Lipo (2011) desde la arqueología reciente—, pero el resultado es documentable: los moai dejan de erigirse a mediados del siglo XVII, muchos son derribados de sus ahu (plataformas ceremoniales) durante el siglo XVIII, y el poder ritual y político pasa del linaje hereditario de los ariki mau al ciclo anual competitivo del tangata manu celebrado en Orongo.

El cambio ceremonial redistribuyó el poder entre los clanes. El sistema anterior de los ariki mau concentraba el mana (fuerza sagrada hereditaria) en el linaje del ariki henua descendiente de Hotu Matu’a, fundador legendario del pueblo procedente de Hiva. El sistema del tangata manu abría cada año la posibilidad de que cualquier ariki de cualquier clan alcanzara el título máximo mediante la habilidad de un hopu y la fortuna del manutara elegido. El precio fue la reducción del culto público de los ancestros divinizados (véase aku-aku) representados en los moai, y la concentración de la vida ceremonial anual en la aldea aislada de Orongo. La comparación con los ciclos de otros pueblos amerindios muestra un contraste interesante: mientras la avifauna mítica del noroeste norteamericano (véase Thunderbird y Raven) organiza clanes hereditarios permanentes, el tangata manu rapanui reparte el poder por ciclos anuales renovables.

Del último tangata manu (1867) al Tapati Rapa Nui contemporáneo

La cronología final del culto está documentada por Englert (1948) y por McCall (1994). En diciembre de 1862 y en los meses siguientes, ocho barcos peruanos organizaron una razzia esclavista sobre Rapa Nui y capturaron a aproximadamente 1.500 rapanui (cerca de un tercio de la población de entonces) que fueron trasladados a las islas Chincha del Perú para trabajar en la extracción de guano. Entre los capturados murieron por enfermedad, maltrato y suicidio la mayoría de los ariki, los ivi atua (sacerdotes) y los tangata rongorongo (lectores de las tablillas de escritura). Los pocos rapanui repatriados por presión diplomática francesa en 1863-1864 trajeron consigo la epidemia de viruela que redujo aún más la población. En noviembre de 1866 llegó a la isla el hermano lego Eugène Eyraud de la Congregación de los Sagrados Corazones, primer misionero católico. En 1867 se celebró la última ceremonia del tangata manu: los ancianos rapanui conservaron el nombre del último titular, transmitido a Routledge en 1914-1915 y anotado por Englert en 1948.

El colapso demográfico continuó los años siguientes. En 1877, cuando el capitán Alphonse Pinart visitó la isla, contó 111 supervivientes rapanui. La isla fue anexada por Chile en 1888 y arrendada a partir de 1895 a la compañía escocesa Williamson-Balfour, que gestionó como estancia ganadera todo el territorio salvo el pueblo de Hanga Roa donde los rapanui quedaron confinados. Las prácticas rituales tradicionales fueron perseguidas por la misión católica y luego por la administración colonial chilena. Sin embargo, la memoria del culto del tangata manu se conservó por transmisión oral en las familias rapanui. Cuando Routledge llegó a la isla en 1914 pudo entrevistar a testigos que habían presenciado la última ceremonia siendo niños o adolescentes; cuando Métraux llegó veinte años después, en 1934, seguía siendo posible recoger versiones detalladas del ritual del testimonio de Juan Tepano y de otros ancianos.

El renacimiento cultural rapanui se cristalizó institucionalmente en la fiesta Tapati Rapa Nui, festival cultural anual celebrado por primera vez en 1975 (con antecedentes en la «Semana Rapa Nui» iniciada en 1968) durante las dos primeras semanas de febrero. La Tapati incluye competencias tradicionales: pesca en balsas de totora, escultura de moai en miniatura, tejido de fibra vegetal, tatuaje, canto rīu, y una versión ceremonial de la competencia del tangata manu con el descenso simulado del acantilado del Rano Kau, el nado hasta Motu Nui y la vuelta con el huevo (a menudo sustituido hoy por un huevo de plástico por razones de conservación de las aves). Dos candidatas de las principales familias rapanui compiten por el título de reina de la fiesta, y sus equipos representan cada disciplina. La Tapati es el escenario público central del renacimiento cultural rapanui contemporáneo, con transmisión televisiva y presencia turística internacional.

La figura del tangata manu es hoy motivo iconográfico dominante en el arte rapanui contemporáneo. Aparece en las tallas de toromiro (madera endémica en recuperación), en las esculturas de piedra basáltica, en los tatuajes tradicionales, en los grabados y pinturas del pueblo de Hanga Roa, y en el diseño gráfico institucional del Parque Nacional Rapa Nui (declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1995, ampliado en 1996). Los petroglifos de Orongo son visitados por aproximadamente 100.000 turistas al año como parte del circuito principal del Parque, gestionado desde 2018 en co-administración parcial con la Comunidad Indígena Ma’u Henua, órgano representativo del pueblo rapanui. El símbolo del tangata manu aparece en el logotipo del Ma’u Henua y en los pronunciamientos del Consejo sobre la gestión del patrimonio, junto con la reivindicación del carácter tapu (sagrado) de los sitios ceremoniales.

Una mirada final

El culto del tangata manu es uno de los sistemas ceremoniales polinesios mejor documentados por la etnografía: dos siglos de historia acotada (1650-1867), una aldea ritual identificable (Orongo), un ciclo anual reconstruido paso a paso por Routledge (1919), Métraux (1940) y Englert (1948), un corpus iconográfico catalogado por Lee (1992) con aproximadamente 1.700 petroglifos, y una transmisión oral viva que llegó hasta los últimos participantes entrevistados a comienzos del siglo XX. El sistema muestra a un pueblo que, tras la crisis de los moai, reorganizó su religión y su política sin abandonar el marco simbólico del mana heredado de la matriz polinesia común: sustituyó el liderazgo hereditario del ariki mau por el ciclo anual competitivo del hopu y el manutara, mantuvo al creador Make-make como referente último, y encontró en la ceremonia del huevo un procedimiento nuevo para renovar cada año el pacto entre los clanes de la isla y la ihi (fuerza sagrada) que garantiza la fertilidad de las cosechas y la abundancia del mar.

La persistencia contemporánea del tangata manu como emblema del renacimiento cultural rapanui muestra que la interrupción de un culto no equivale a la desaparición de su figura simbólica. La ceremonia dejó de celebrarse en 1867; los petroglifos de Orongo, la memoria oral conservada por los ancianos rapanui, la etnografía sistemática iniciada por Routledge y las prácticas artísticas contemporáneas han mantenido la figura viva. La comparación con otras avifaunas míticas americanas —el Thunderbird del noroeste norteamericano documentado por Franz Boas, el Raven tricksterista de las mismas costas— muestra un parentesco tipológico interesante en cuanto a la asociación entre poder político-religioso y ave marina, pero también un contraste importante: donde el Thunderbird y el Raven son figuras míticas permanentes de un panteón familiar, el tangata manu fue un título anual renovable atribuido a un ser humano concreto, encarnación temporal del creador Make-make por doce meses.

Preguntas frecuentes

¿Qué es el tangata manu en la cultura rapanui?

El tangata manu («hombre pájaro» en vananga Rapa Nui) es el título ceremonial que, entre aproximadamente 1650 y 1867, ostentó cada año un ariki de la isla de Rapa Nui (Isla de Pascua, Chile) tras una competencia ritual celebrada en la aldea de Orongo, en el borde suroeste del cráter del Rano Kau. El titular se convertía durante doce meses en encarnación viva del creador Make-make, con la cabeza rapada y la cara pintada, y quedaba obligado al retiro ritual en la aldea de Anakena. El culto sustituyó al sistema anterior de los ariki mau y al culto de los moai tras la revuelta de los matato’a (guerreros) del siglo XVII, y fue documentado por Katherine Routledge (1919), Alfred Métraux (1940), Sebastián Englert (1948) y Georgia Lee (1992).

¿Cómo era la competencia anual del huevo del manutara?

Cada primavera austral (septiembre-octubre), los ariki de los clanes designaban a un hopu (siervo-mensajero-atleta) para competir en su nombre. Los hopu descendían el acantilado de 300 metros del Rano Kau, nadaban con un flotador de totora aproximadamente dos kilómetros hasta el islote Motu Nui, esperaban en cuevas la llegada de los manutara (Sula sula) y recogían el primer makohi (huevo) puesto. El hopu ganador regresaba con el huevo atado a la frente y gritaba desde el agua el nombre de su ariki. El ariki del hopu ganador se convertía en tangata manu del año. Routledge (1919) transcribió testimonios de hopu muertos ahogados o devorados por tiburones, y cuyos ariki quedaban descalificados hasta el ciclo siguiente.

¿Qué relación tienen los petroglifos de Orongo con el culto del tangata manu?

Los peñascos de basalto de Orongo, especialmente el promontorio de Mata Ngarau, guardan aproximadamente 1.700 petroglifos catalogados por Georgia Lee en The Rock Art of Easter Island (UCLA Institute of Archaeology, Los Angeles, 1992). La iconografía predominante es la figura del tangata manu: cuerpo humano en cuclillas con cabeza de ave marina, mayoritariamente la fragata (makohe, Fregata minor) por su pico curvado característico, sosteniendo a veces un huevo. Cada nuevo ganador anual añadía su composición al acantilado durante los dos siglos de vigencia del culto (aproximadamente 1650-1867). Las composiciones incluyen también rostros de Make-make y símbolos de fertilidad (komari, representaciones de vulvas femeninas). Es el conjunto de arte rupestre más importante de la Polinesia.

¿Cuándo y por qué desapareció el culto del tangata manu?

La última ceremonia se celebró en 1867. Englert (1948) documentó los factores del cierre: en diciembre de 1862 barcos peruanos organizaron una razzia esclavista que capturó a aproximadamente 1.500 rapanui (cerca de un tercio de la población) para trabajar en las islas Chincha; entre los capturados murieron la mayoría de los ariki, los ivi atua (sacerdotes) y los tangata rongorongo (lectores de las tablillas). Los repatriados en 1863-1864 trajeron la viruela. En noviembre de 1866 llegó el primer misionero católico, Eugène Eyraud. En 1877 quedaban 111 supervivientes rapanui. La combinación de despoblación por razzia esclavista, epidemia de viruela y conversión católica cerró el ciclo del culto.

¿Cómo está presente el tangata manu en la cultura rapanui actual?

La figura del tangata manu es motivo central del renacimiento cultural rapanui contemporáneo desde los años setenta del siglo XX. Aparece cada verano austral (febrero) en la fiesta Tapati Rapa Nui, festival cultural anual celebrado por primera vez en 1975, con una reconstrucción ceremonial de la competencia (descenso del Rano Kau, nado hasta Motu Nui, regreso con el huevo). Es motivo iconográfico dominante en las tallas de toromiro, esculturas de basalto, tatuajes y arte plástico de Hanga Roa. Los petroglifos de Orongo son visitados por aproximadamente 100.000 turistas al año en el Parque Nacional Rapa Nui (Patrimonio de la Humanidad UNESCO 1995), gestionado desde 2018 en co-administración parcial con la Comunidad Indígena Ma’u Henua.

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