En síntesis. Mama Rahua es la cuarta y última de las hermanas-esposas del ciclo Ayar, el mito fundacional del linaje real inca del Cusco, y aparece en las crónicas coloniales del siglo XVI junto con Mama Ocllo, Mama Huaco y Mama Ipacura (llamada también Mama Cura) como parte del séquito femenino emergido de la ventana Capac Toco de la cueva Tampu Tocco en Pacaritambo. La etimología del nombre remite a rawa o rahua, voz del runasimi colonial que Rodolfo Cerrón-Palomino ha discutido en Voces del Ande (Fondo Editorial PUCP, Lima, 2008) con posible referencia a «flor» o a «cabello ceremonial» según la lectura léxica adoptada. Pedro Sarmiento de Gamboa la registra en la Historia índica (~1572) como esposa de Ayar Auca, el hermano que se petrificó al pisar la piedra del valle del Cusco y quedó fijado como huaca-mojón del territorio fundado; Juan de Betanzos, en la Suma y narración de los Incas (~1551), presenta una distribución alternativa de las parejas en la que la primacía dinástica se traslada a Mama Huaco; Felipe Guaman Poma de Ayala (~1615) la dibuja en la Nueva corónica y buen gobierno como una de las cuatro Coya originarias del linaje, con vestimenta ritual característica del Cusco prehispánico. La figura ocupa en la memoria dinástica del Tahuantinsuyu el lugar de cierre estructural del cuádruple femenino y quedará después integrada en la genealogía de las panaqa reales que Bernabé Cobo sistematizará en la Historia del Nuevo Mundo (~1653). La lectura contemporánea de la figura corre a cargo de Irene Silverblatt (Moon, Sun, and Witches, Princeton, 1987), María Rostworowski (La mujer en el Perú prehispánico, IEP, Lima, 1988) y Susan Elizabeth Ramírez (To Feed and Be Fed, Stanford, 2005), que devolvieron a las cuatro hermanas-esposas Ayar el peso genealógico y ritual que la crónica dinástica cusqueña posterior había desplazado hacia la línea masculina del Sapa Inca.
| Origen cultural | Pueblo inca del Cusco (siglos XIII-XVI); tradición mítica del ciclo de Pacaritambo registrada por las crónicas coloniales tempranas del siglo XVI (Juan de Betanzos ~1551, Pedro Cieza de León ~1553) y por las crónicas oficiales del período toledano (Pedro Sarmiento de Gamboa ~1572, Cristóbal de Molina ~1573-74); presencia iconográfica en la Nueva corónica y buen gobierno de Felipe Guaman Poma de Ayala (~1615) con dibujo específico de Mama Rahua; sistematización tardía en la Historia del Nuevo Mundo de Bernabé Cobo (~1653); relectura académica sostenida desde los estudios de género andinos de los años 1980 (Irene Silverblatt 1987, María Rostworowski 1988, Susan Elizabeth Ramírez 2005, Franklin Pease 1972) |
|---|---|
| Tipo | Cuarta y última de las hermanas-esposas Mama del ciclo Ayar, integrada al séquito femenino que emerge por la ventana Capac Toco de la cueva Tampu Tocco en Pacaritambo junto con sus tres hermanas Mama Ocllo, Mama Huaco y Mama Ipacura; en la versión canónica cusqueña de Sarmiento de Gamboa (~1572) es esposa del hermano Ayar Auca, cuya petrificación al pisar la piedra del valle del Cusco cierra la secuencia mítica de los cuatro hermanos y consagra el territorio fundado; en la versión de Betanzos (~1551) la distribución de las parejas es distinta y la primacía dinástica se traslada a Mama Huaco, con lo que Mama Rahua queda como cuarta hermana genealógica sin protagonismo narrativo específico |
| Función mítica | Cerrar la estructura del cuádruple femenino del ciclo Ayar con la última de las cuatro hermanas Mama; integrar el séquito genealógico de las Coya originarias del linaje real inca; funcionar como precedente ancestral de la línea femenina de las panaqa reales que perdurará como institución hasta la conquista española de 1533; recibir culto propio como huaca ancestral tras su muerte, con conservación de su cuerpo embalsamado en el Coricancha junto con los cuerpos de los Sapa Inca difuntos y sus Coya correspondientes, según documenta Bernabé Cobo (~1653); aportar al sistema mítico del Cusco la referencia numérica del cuatro femenino, complemento estructural del cuatro masculino de los hermanos Ayar y anticipación de la partición del imperio en cuatro suyus que Pachacuti formalizará en el siglo XV |
| Atestación | Juan de Betanzos, Suma y narración de los Incas (~1551; ed. María del Carmen Martín Rubio, Atlas, Madrid, 1987); Pedro Cieza de León, El señorío de los Incas (~1553; segunda parte de la Crónica del Perú; ed. Manuel Ballesteros Gaibrois, Historia 16, Madrid, 1985); Pedro Sarmiento de Gamboa, Historia índica (~1572; ed. Ángel Rosenblat, Emecé, Buenos Aires, 1943; ed. Miguel Riquer, Historia 16, Madrid, 1988), fuente central de la versión canónica cusqueña; Felipe Guaman Poma de Ayala, Nueva corónica y buen gobierno (~1615; ed. Rolena Adorno y John Murra, Siglo XXI, México, 1980), con dibujo específico de Mama Rahua como una de las cuatro Coya originarias; Bernabé Cobo, Historia del Nuevo Mundo (~1653; ed. Biblioteca de Autores Españoles, Madrid, 1956), libro XII, sistematización tardía; Rodolfo Cerrón-Palomino, Voces del Ande (Fondo Editorial PUCP, Lima, 2008), discusión etimológica del nombre; Irene Silverblatt, Moon, Sun, and Witches (Princeton University Press, 1987); María Rostworowski, La mujer en el Perú prehispánico (IEP, Lima, 1988) y Estructuras andinas del poder (IEP, Lima, 1983); Susan Elizabeth Ramírez, To Feed and Be Fed (Stanford University Press, 2005); Franklin Pease, Los últimos incas del Cuzco (INC, Lima, 1972) |
| Vigencia hoy | Presencia en las escenificaciones del Inti Raymi del 24 de junio en la explanada de Sacsayhuamán, con actrices cusqueñas encarnando el cuarteto completo de las cuatro Coya originarias del linaje inca durante el desfile ceremonial anual; reivindicación identitaria en el discurso del feminismo indígena andino contemporáneo, con invocación de las cuatro hermanas Ayar (Mama Ocllo, Mama Huaco, Mama Ipacura, Mama Rahua) como precedente prehispánico de la agencia femenina en el poder político andino; presencia en el movimiento Warmi Kausay («vida de las mujeres» en runasimi) de mujeres andinas del Perú y de Bolivia, y en el Movimiento Amaru del Cusco; incorporación al material educativo del Ministerio de Cultura del Perú y al currículo de educación intercultural bilingüe del sur andino peruano; línea académica sostenida por historiadoras y antropólogas del IEP, del Ministerio de Cultura, de la Universidad Nacional de San Antonio Abad del Cusco y de la CHIRAPAQ Centro de Culturas Indígenas del Perú (Tarcila Rivera Zea), con presencia también en el feminismo comunitario boliviano (Julieta Paredes) |
La memoria dinástica del linaje real inca del Cusco se transmitió a la posteridad europea a través de una serie de crónicas coloniales escritas en el siglo XVI y en el primer tercio del siglo XVII por españoles peninsulares, mestizos peruanos e indígenas ladinos de segunda generación educados en el sistema colonial. La lista de textos fundamentales incluye la Suma y narración de los Incas de Juan de Betanzos (~1551), la segunda parte de la Crónica del Perú de Pedro Cieza de León (~1553), la Historia índica de Pedro Sarmiento de Gamboa (~1572), la Relación de las fábulas y ritos de los Incas de Cristóbal de Molina «el Cuzqueño» (~1573-74), los Comentarios Reales de los Incas del Inca Garcilaso de la Vega (Lisboa, 1609), la Nueva corónica y buen gobierno de Felipe Guaman Poma de Ayala (~1615) y la Historia del Nuevo Mundo del jesuita Bernabé Cobo (~1653). Todas ellas registran, con variaciones significativas, la lista de las cuatro hermanas-esposas Mama del ciclo fundacional Ayar, y en todas ellas Mama Rahua aparece como la cuarta y última de las Coya originarias del linaje.
Ese carácter de cuarta y última en el orden canónico ha tenido una consecuencia historiográfica precisa: Mama Rahua es, de las cuatro hermanas Mama del ciclo Ayar, la menos documentada individualmente por las crónicas coloniales del siglo XVI. Mientras Mama Huaco recibe en Juan de Betanzos (~1551) un papel narrativo destacado —el lanzamiento del bastón de oro taparaco desde la cumbre del cerro Huanacauri, con el que se marca el emplazamiento del Coricancha— y mientras Mama Ocllo queda fijada por la crónica canónica cusqueña posterior como primera Coya del linaje y esposa principal de Manco Cápac, Mama Rahua aparece en la mayoría de las crónicas solo como cierre de la lista, mencionada por nombre y por matrimonio con el hermano Ayar Auca, pero sin escena narrativa autónoma. Esa reducción del personaje a nombre-y-lista, sin acción propia, es en sí misma un dato historiográfico: refleja la estructura de la memoria dinástica que la crónica cusqueña canónica del período toledano transmitió a la posteridad europea.
Este artículo recorrerá por separado tres momentos de esa memoria. Primero, la posición estructural de Mama Rahua como cuarta hermana-esposa del ciclo Ayar y como cierre del cuádruple femenino, con discusión de la etimología del nombre y de las variantes de distribución de las parejas según Betanzos (~1551) y Sarmiento (~1572). Segundo, la sistematización de la lista canónica de las cuatro Coya originarias en la etnohistoria colonial, desde la Historia índica de Sarmiento hasta el dibujo de Felipe Guaman Poma (~1615) que fija iconográficamente el cuarteto. Tercero, la vigencia contemporánea de la figura en el discurso identitario andino femenino, con particular atención a las escenificaciones del Inti Raymi en Sacsayhuamán y a la recuperación historiográfica de la línea femenina del panteón inca realizada por Irene Silverblatt (1987) y María Rostworowski (1988).
La cuarta hermana-esposa Ayar y cierre estructural del cuádruple femenino
Índice
El ciclo fundacional Ayar registrado por las crónicas coloniales del siglo XVI presenta cuatro parejas de hermanos-esposos emergidas por la ventana Capac Toco de la cueva Tampu Tocco, situada unos 33 kilómetros al sur del Cusco actual, en el pueblo hoy llamado Pacaritambo. En la versión canónica cusqueña sistematizada por Pedro Sarmiento de Gamboa en la Historia índica (~1572), las cuatro parejas son: Ayar Manco con Mama Ocllo, Ayar Cachi con Mama Ipacura (o Mama Cura), Ayar Uchu con Mama Huaco, y Ayar Auca con Mama Rahua. Esta distribución es la que la historiografía peruana ha tratado como estándar durante siglos, y es la que aparece reproducida en la Nueva corónica de Felipe Guaman Poma (~1615) y en la sistematización tardía de Bernabé Cobo (~1653), libro XII, dedicado específicamente a la historia dinástica del linaje real inca.
La posición de Mama Rahua en esta distribución es la de cuarta hermana emparejada con el cuarto y último hermano superviviente del ciclo, Ayar Auca. La secuencia narrativa del ciclo Ayar establece un orden preciso de eliminación de los hermanos: Ayar Cachi, el más fuerte, es engañado por los otros tres y encerrado en la cueva de Capac Toco por su temeridad; Ayar Uchu se petrifica en la cumbre del cerro Huanacauri tras ordenar el rito de investidura del hermano menor y quedar consagrado allí como huaca ancestral del linaje; Ayar Auca, tras acompañar a Ayar Manco hasta el valle del Cusco, se convierte en piedra al pisar el suelo del valle y queda fijado como mojón ritual del territorio fundado. Solo Ayar Manco sobrevive como Manco Cápac, primer Sapa Inca del linaje. En este marco, Mama Rahua, esposa del cuarto y último hermano petrificado, queda estructuralmente ligada al momento del cierre del ciclo: cuando su esposo se convierte en piedra-mojón del valle del Cusco, ella acompaña la escena como Coya-testigo del acto fundacional final.
La etimología del nombre Rahua es discutida por la lingüística andina contemporánea. Rodolfo Cerrón-Palomino, principal especialista en las lenguas quechua y aymara y catedrático del Pontificia Universidad Católica del Perú, ha discutido en varios trabajos —particularmente en Voces del Ande: ensayos sobre onomástica andina (Fondo Editorial PUCP, Lima, 2008)— la posible lectura del término. Dos hipótesis léxicas coexisten en la discusión: la primera relaciona rahua con la voz del runasimi colonial que designaba una flor ritual, coherente con la asociación de las Coya a la fertilidad agrícola y al culto a Pachamama; la segunda relaciona el término con rawa como referencia al cabello ceremonial, coherente con el peinado ritual característico de las ñustas del acllahuasi documentado por Cristóbal de Molina (~1573-74). Ambas hipótesis son compatibles con el papel simbólico de la figura, y el propio Cerrón-Palomino advierte que la lexicografía quechua colonial del siglo XVI, dependiente del vocabulario de Diego González Holguín (Ciudad de los Reyes, 1608), no permite decidir entre las dos con certeza filológica.
La versión alternativa de Juan de Betanzos en la Suma y narración de los Incas (~1551) presenta una distribución distinta de las parejas del ciclo Ayar, con consecuencias importantes para la lectura estructural del cuádruple femenino. En Betanzos, la esposa principal de Ayar Manco (futuro Manco Cápac) es Mama Huaco, no Mama Ocllo, y por tanto es Mama Huaco quien recibe el título de primera Coya del linaje y quien protagoniza el acto fundacional del Cusco mediante el lanzamiento del bastón de oro taparaco desde la cumbre del Huanacauri. En esta versión temprana de palacio, Mama Rahua conserva su posición como cuarta hermana, pero el reparto general de funciones dentro del cuarteto queda modificado. Que Betanzos preservase una distribución distinta —él, esposo de la ñusta Cuxirimay Ocllo, con acceso directo a las tradiciones orales del palacio cusqueño— es indicio de que la memoria dinástica del linaje real inca no se transmitió como texto único sino como campo de versiones en competencia, cada una con acentos diferentes sobre los mismos personajes.
De Sarmiento (1572) a Guaman Poma (1615): las 4 Coya originarias en la etnohistoria colonial
La sistematización de la lista canónica de las cuatro Coya originarias del linaje real inca corresponde específicamente al período de reordenación colonial de la memoria dinástica cusqueña llevado a cabo bajo el virreinato de Francisco de Toledo (1569-1581). La Historia índica de Pedro Sarmiento de Gamboa (~1572) fue redactada como parte de la información oficial que el virrey Toledo encargó al cronista para establecer el fundamento historiográfico de la legitimidad española sobre el Perú. El objetivo político del texto era demostrar que el imperio inca del Tahuantinsuyu era una construcción reciente —apenas cien años antes de la conquista— y por tanto una tiranía impuesta sobre los pueblos indígenas anteriores, con lo que la conquista española quedaba presentada como acto de liberación y no como usurpación de un poder legítimo. Esa finalidad legitimatoria influye directamente en la redacción de la lista de las cuatro hermanas-esposas Ayar, que Sarmiento fija en la forma que la historiografía peruana ha tratado como canónica.
Sarmiento de Gamboa establece la distribución siguiente: Ayar Manco emparejado con Mama Ocllo, Ayar Cachi con Mama Ipacura, Ayar Uchu con Mama Huaco, y Ayar Auca con Mama Rahua. La primacía dinástica corresponde a la pareja Ayar Manco–Mama Ocllo, con lo que Mama Ocllo queda fijada como primera Coya del linaje real. Mama Rahua, en cuarta posición, queda emparejada con el último hermano petrificado del ciclo. El detalle es historiográficamente decisivo porque desplaza el centro de gravedad simbólico del mito fundacional de la primera pareja al orden completo del cuarteto: no importa tanto quién funda como esposa principal, sino que el ciclo esté completo y que las cuatro Coya originarias estén en su lugar. La memoria dinástica se estructura así como serie —serie ordenada, serie cerrada, serie completa— y no como acto puntual de fundación individual.
Cuatro décadas después de Sarmiento, Felipe Guaman Poma de Ayala fija iconográficamente el cuarteto en la Nueva corónica y buen gobierno (~1615), obra manuscrita de más de mil doscientas páginas escrita por un indígena ladino de la región de Huamanga (hoy Ayacucho) y descubierta en la Biblioteca Real de Copenhague por Richard Pietschmann en 1908. Guaman Poma dedica una sección específica a las Coya originarias y ofrece dibujos individualizados de cada una de las cuatro hermanas Ayar. En el dibujo correspondiente a Mama Rahua, la Coya aparece con la vestimenta ritual característica del Cusco prehispánico —túnica anacu ceñida al cuerpo, manto lliclla sobre los hombros sujeto con tupu de metal, y tocado ritual sobre el peinado trenzado— y con los atributos simbólicos que identifican su lugar en la serie: pequeñas variaciones cromáticas y ornamentales que distinguen a la cuarta hermana de las otras tres. La iconografía de Guaman Poma no es documental en sentido estricto —el cronista escribe casi un siglo después de la conquista y trabaja con memoria oral reconstruida— pero fija la imagen visual del cuarteto que la posteridad europea recibirá como referencia.
La sistematización tardía de Bernabé Cobo en la Historia del Nuevo Mundo (~1653), libro XII, completa el proceso. Cobo, jesuita nacido en Lopera (Jaén, España) en 1580 y llegado al Perú en 1599, tuvo acceso a los manuscritos coloniales anteriores —incluido el de Cristóbal de Molina y el de Polo de Ondegardo— y elaboró una síntesis ordenada del ciclo fundacional inca que ha funcionado durante siglos como referencia estándar de la etnohistoria peruana. En el capítulo dedicado al culto a los cuerpos embalsamados de los Sapa Inca difuntos, Cobo documenta que en el Coricancha del Cusco se conservaban también los cuerpos embalsamados de las Coya, con culto propio y ofrendas específicas durante el calendario ceremonial anual. La lista incluye a las cuatro Coya originarias del ciclo Ayar —Mama Ocllo, Mama Huaco, Mama Ipacura y Mama Rahua— y a sus sucesoras en la genealogía de las panaqa reales. Que Mama Rahua, la menos documentada narrativamente de las cuatro, tuviera cuerpo embalsamado con culto propio en el Coricancha confirma su condición póstuma de huaca dinástica reconocida por el culto oficial del Cusco prehispánico.
Vigencia contemporánea: las 4 Coya y el discurso identitario andino femenino
La recuperación historiográfica sistemática de las cuatro hermanas-esposas Ayar como grupo genealógico completo —y con ellas la restitución del peso histórico de Mama Rahua— es obra específica de los estudios de género andinos de las últimas cuatro décadas. La antropóloga estadounidense Irene Silverblatt publicó en 1987 Moon, Sun, and Witches: Gender Ideologies and Class in Inca and Colonial Peru (Princeton University Press), monografía que reformuló completamente la lectura del papel femenino en el Tahuantinsuyu. Silverblatt propuso el modelo interpretativo de la organización matri-patri paralela: la sociedad inca reconocía dos líneas de descendencia y de transmisión ritual, la masculina que pasaba de padre a hijo y culminaba en el Sapa Inca, y la femenina que pasaba de madre a hija y culminaba en la Coya con su séquito de ñustas, acllas y mamaconas del acllahuasi. En este marco, las cuatro hermanas Ayar —incluida Mama Rahua— funcionan como fundadoras ancestrales de la línea femenina del linaje, complemento estructural de los cuatro hermanos fundadores de la línea masculina.
La etnohistoriadora peruana María Rostworowski, formada en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos de Lima y directora durante décadas del Instituto de Estudios Peruanos, sostuvo desde los años 1950 una línea de trabajo paralela sobre la posición de la mujer en el Perú prehispánico. Sus libros Estructuras andinas del poder (IEP, Lima, 1983) y La mujer en el Perú prehispánico (IEP, Lima, 1988) documentan con detalle la genealogía de las Coya sucesivas del linaje real inca desde Mama Ocllo hasta Angelina Cuxirimay Ocllo, ñusta viuda de Atahualpa y después esposa del cronista Juan de Betanzos. Rostworowski insistió en que las cuatro hermanas Ayar deben leerse como conjunto genealógico ordenado —no como personajes individuales aislados— y que Mama Rahua, aunque menos documentada narrativamente que sus tres hermanas, cumple una función estructural precisa en la memoria dinástica: cierra el cuádruple femenino y garantiza que la serie esté completa, con lo que la fundación del Cusco queda validada como acto colectivo del cuarteto y no como iniciativa individual de una sola figura.
Susan Elizabeth Ramírez, historiadora estadounidense especialista en el Perú colonial y catedrática de la Universidad de Stanford, continuó esta línea de trabajo en To Feed and Be Fed: The Cosmological Bases of Authority and Identity in the Andes (Stanford University Press, 2005). Ramírez sostuvo que el sistema de las panaqa reales del Cusco prehispánico —los grupos familiares en torno a la memoria de cada Sapa Inca difunto y de su Coya correspondiente— reconocía a las cuatro hermanas Ayar como cabeceras genealógicas de líneas femeninas paralelas del linaje. En este esquema, Mama Rahua ocupa el lugar de cabecera de una panaqa específica que se disolvió en los primeros años de la conquista pero que había mantenido durante generaciones el culto de la cuarta Coya originaria en el Coricancha. La documentación colonial de Polo de Ondegardo (~1559) —encargado por el virrey Cañete de localizar los cuerpos embalsamados de los Sapa Inca y de las Coya para su traslado a Lima— confirma la existencia de estas panaqa paralelas y su vitalidad ritual hasta los años finales del siglo XVI.
La vigencia contemporánea de esta restitución historiográfica es visible en varios planos complementarios. En el plano ceremonial, la escenificación anual del Inti Raymi del 24 de junio en la explanada de Sacsayhuamán —organizada desde 1944 por el Ministerio de Cultura del Perú y convertida en el segundo espectáculo turístico-identitario más visitado del país después de Machu Picchu— incluye actrices cusqueñas encarnando el papel de las cuatro Coya originarias durante el desfile ceremonial. La figura de Mama Rahua, en cuarta posición del cuarteto, aparece cada año ante los aproximadamente cien mil asistentes que llenan la explanada. En el plano del discurso identitario del feminismo indígena andino contemporáneo, las cuatro hermanas Ayar son invocadas como precedente prehispánico de la agencia femenina en el poder político andino: el movimiento Warmi Kausay («vida de las mujeres» en runasimi) de mujeres andinas peruanas y bolivianas, la CHIRAPAQ Centro de Culturas Indígenas del Perú dirigida por Tarcila Rivera Zea, y el feminismo comunitario boliviano de Julieta Paredes recuperan la lista canónica del cuarteto como referencia simbólica. En el plano educativo, el Ministerio de Cultura del Perú y el Ministerio de Educación han incorporado la lista de las cuatro Coya originarias al currículo de educación intercultural bilingüe del sur andino peruano, con lo que la figura de Mama Rahua —tradicionalmente la menos documentada de las cuatro— ha recuperado presencia pública en las escuelas del Cusco, de Puno y de Apurímac.
Lo que permanece
Mama Rahua es la cuarta y última de las hermanas-esposas del ciclo Ayar, cierre estructural del cuádruple femenino que las crónicas coloniales del siglo XVI transmitieron a la posteridad europea como referencia genealógica del linaje real inca del Cusco. Su posición en la serie —cuarta, última, emparejada con el hermano petrificado del valle del Cusco— determinó que la crónica dinástica cusqueña le asignase el papel menos narrado individualmente de las cuatro Coya originarias, con lo que la figura quedó reducida en las fuentes coloniales tempranas a nombre-y-lista sin escena propia. Esa reducción es en sí misma un dato historiográfico de primer orden: refleja la lógica de la memoria dinástica del linaje real inca, que ordenaba a las Coya como serie y no como personajes individuales, y que valoraba la integridad del cuarteto por encima del protagonismo individual de cualquiera de sus miembros. La lectura contemporánea desde los estudios de género andinos de Irene Silverblatt (1987), María Rostworowski (1988) y Susan Elizabeth Ramírez (2005) restituyó a Mama Rahua el lugar que le corresponde como cabecera genealógica de una panaqa real específica y como fundadora ancestral de la línea femenina paralela del panteón inca.
La figura pertenece a un conjunto mayor cuyas piezas —las cuatro hermanas Mama, los cuatro hermanos Ayar, el sistema ceque del Cusco, el culto a Mama Quilla y a Pachamama, la genealogía dinástica de las Coya sucesivas y la partición del Tahuantinsuyu en cuatro suyus que Pachacuti formalizaría en el siglo XV— solo se dejan entender cuando se leen en conjunto. Leer a Mama Rahua por separado de Mama Ocllo, Mama Huaco, Mama Ipacura, Manco Cápac, Ayar Uchu, Ayar Cachi, Ayar Auca y del sistema ritual del Cusco es una operación historiográfica útil pero incompleta. La reivindicación identitaria contemporánea de las organizaciones de mujeres indígenas del Perú, Bolivia y Ecuador —que invocan a las cuatro Coya originarias como precedente prehispánico de agencia femenina en el poder— trabaja sobre esta restitución historiográfica y le da función política en las democracias andinas del siglo XXI. La cuarta hermana, la menos narrada, recupera así el lugar que la crónica dinástica cusqueña le había recortado, y ocupa en el discurso identitario del feminismo indígena andino contemporáneo la posición que la memoria oficial del Tahuantinsuyu le reconocía como huaca dinástica con culto propio en el Coricancha.
Preguntas frecuentes
¿Quién es Mama Rahua en el mito fundacional inca?
Mama Rahua es la cuarta y última de las hermanas-esposas del ciclo Ayar, el mito fundacional del linaje real inca del Cusco. En la versión canónica cusqueña sistematizada por Pedro Sarmiento de Gamboa en la Historia índica (~1572) es esposa del hermano Ayar Auca, el último de los cuatro hermanos supervivientes del ciclo, que se petrifica al pisar el suelo del valle del Cusco y queda fijado como huaca-mojón del territorio fundado. Su nombre remite en el runasimi colonial a rawa o rahua, con posible referencia a flor ritual o a cabello ceremonial según la discusión etimológica de Rodolfo Cerrón-Palomino en Voces del Ande (PUCP, 2008). Es la menos documentada individualmente de las cuatro Coya originarias.
¿Por qué Mama Rahua tiene menos protagonismo narrativo que sus hermanas?
La posición estructural de Mama Rahua como cuarta y última hermana del ciclo Ayar determinó que la crónica dinástica cusqueña le asignase el papel de cierre del cuarteto, sin escena narrativa autónoma. Mientras Mama Huaco recibe en Juan de Betanzos (~1551) el papel destacado del lanzamiento del bastón de oro taparaco desde el Huanacauri, y mientras Mama Ocllo queda fijada por la crónica canónica de Sarmiento (~1572) como primera Coya del linaje y esposa principal de Manco Cápac, Mama Rahua aparece en la mayoría de las crónicas solo como nombre-y-lista. Esa reducción refleja la lógica de la memoria dinástica del linaje real inca, que ordenaba a las Coya como serie y valoraba la integridad del cuarteto por encima del protagonismo individual.
¿Qué dice Guaman Poma sobre Mama Rahua?
Felipe Guaman Poma de Ayala, indígena ladino de la región de Huamanga (hoy Ayacucho), dedica en su Nueva corónica y buen gobierno (~1615) una sección específica a las Coya originarias del linaje inca y ofrece dibujos individualizados de cada una de las cuatro hermanas Ayar. En el dibujo correspondiente a Mama Rahua, la Coya aparece con la vestimenta ritual característica del Cusco prehispánico —túnica anacu ceñida al cuerpo, manto lliclla sujeto con tupu de metal, tocado ritual sobre peinado trenzado— y con atributos simbólicos que la identifican como cuarta hermana. La iconografía de Guaman Poma trabaja con memoria oral reconstruida un siglo después de la conquista, pero fija la imagen visual del cuarteto que la posteridad europea recibirá como referencia estándar.
¿Cómo la recuperaron Silverblatt (1987), Rostworowski (1988) y Ramírez (2005)?
Irene Silverblatt, en Moon, Sun, and Witches (Princeton, 1987), propuso el modelo interpretativo de la organización matri-patri paralela: la sociedad inca reconocía dos líneas de descendencia y transmisión ritual, la masculina (Sapa Inca, nobles varones) y la femenina (Coya, ñustas, acllas, mamaconas). María Rostworowski, en La mujer en el Perú prehispánico (IEP, 1988), documentó la genealogía de las Coya sucesivas e insistió en que las cuatro hermanas Ayar deben leerse como conjunto genealógico ordenado. Susan Elizabeth Ramírez, en To Feed and Be Fed (Stanford, 2005), sostuvo que el sistema de las panaqa reales reconocía a las cuatro hermanas como cabeceras genealógicas de líneas femeninas paralelas del linaje. Las tres autoras restituyeron a Mama Rahua su lugar de fundadora ancestral.
¿Tiene vigencia contemporánea la figura de Mama Rahua?
Sí, en varios planos complementarios. En el plano ceremonial, la escenificación anual del Inti Raymi del 24 de junio en la explanada de Sacsayhuamán —organizada desde 1944 por el Ministerio de Cultura del Perú y con aproximadamente cien mil asistentes anuales— incluye actrices cusqueñas encarnando el cuarteto completo de las cuatro Coya originarias. En el plano del discurso identitario del feminismo indígena andino, el movimiento Warmi Kausay de mujeres andinas peruanas y bolivianas, la CHIRAPAQ dirigida por Tarcila Rivera Zea y el feminismo comunitario boliviano de Julieta Paredes recuperan la lista canónica del cuarteto como referencia simbólica. En el plano educativo, la lista se ha incorporado al currículo de educación intercultural bilingüe del sur andino peruano.





