Los Tonocotés

pueblo Tonocotés

Los tonocotés o tokonotés, actualmente conocidos como zuritas. Son un pueblo indígena que reside en la República de Argentina.

En tiempos prehispánicos habitaron la franja centro-sur de los llanos santiagueños y en la actual ciudad de Santiago del Estero. Su territorio limitaba con la etnia Lules por el norte, con los Sanavirones por el sur, con los Diaguitas por el oeste y con el río Salado por el este.

En la actualidad viven en las provincias de Santiago del Estero y Tucumán. Están distribuidos en 19 aldeas rurales en los departamentos San Martín, Figueroa y Avellaneda, registrándose aproximadamente 6000 descendientes mestizos de los antiguos Tonocotés.

Organización Social y Política

Socialmente se agrupan en aldeas o comunidades cuya unidad mínima de organización es la familia nuclear. La máxima autoridad es el Kamáchej, un miembro de la aldea con capacidad de liderazgo, que se ha ganado el respeto de los suyos y que es elegido mediante asamblea cada cuatro años.

La elección se realiza entre el 20 y el 24 de junio, durante el Inti Raymi, en el solsticio de invierno. Hoy en día existen 19 Kamáchej,  uno por cada una de las 19 comunidades del Pueblo Tonocotés.

Su identidad aborigen ha sido remplazada progresivamente por el proceso de quichuización y  la cultura occidental, el mestizaje, el desarraigo, las pestes y los trabajos esclavos.

Aspectos más destacados de la Cultura Tonocotés

Idioma

La lengua nativa de los Tonocotés es el “Cacán”, idioma que en la actualidad está prácticamente extinto debido a la presión ejercida por las autoridades religiosas y civiles que impulsaron la adopción de la lengua quechua en la región.

Hoy en día, sólo se conservan dos palabras de la lengua Cacán: Gasta y Gualamba, que significan pueblo y grande respectivamente, por la transculturización, los Tonocotés hablan un dialecto propio derivado del quichua santiagueño y el español argentino.

Economía

Los Tonocotés de la época prehispánica eran indígenas sedentarios que ocupaban un territorio limitado y se dedicaban principalmente a la agricultura, caza, pesca y recolección de frutos silvestres como actividades económicas que le permitían subsistir.

Labraban la tierra y cosechaban maíz, quinoa, zapallo y porotos, aprovechando  las inundaciones anuales de los ríos Dulce y Salado para regar sus cultivos. Para pescar, utilizaban redes, lanzas o se sumergían en el agua atados con una soga en la cintura.

arte del pueblo Tonocotés
tapices hechos a mano por pueblos indigenas

Criaban aves domésticas, llamas, ñandúes y también cazaban animales silvestres, utilizando armas rudimentarias como el arco, la flecha, las boleadoras y las lanzas. Por lo general, las puntas de flechas eran de hueso y piedra y las envenenaban con una sustancia vegetal ponzoñosa.

Dedicaban tiempo a la recolección de algarroba, chañar, tuna, mistol, raíces silvestres como la yuca, miel silvestre y cacao.

Artesanía

Además, el pueblo Tonocotés tenía tejedores muy hábiles en el uso del telar. Este hecho fue aprovechado por los españoles quienes los obligaron a elaborar grandes cantidades de paños de algodón y otras piezas, logrando gracias a ellos, que la industria textil alcanzara un alto grado de desarrollo para su época.

Se destacaron por su trabajo en la alfarería, fabricando grandes urnas funerarias y pucos, en la creación de adornos de plumas, la cestería y la cerámica, cada uno de sus trabajos eran adornados con motivos muy elaborados con un gran significado espiritual para ellos.

También desarrollaron una metalurgia primitiva mediante la elaboración de objetos de metal como campanas, agujas, pinzas y armas de caza.

Los Toconotés continúan practicando la agricultura de subsistencia en sus pequeños conucos alrededor de las viviendas, crían aves de corral y cabras y, por su puesto, mantienen la costumbre ancestral del tejido en telar.

Creencias Religiosas y costumbres

Los antepasados Toconotés adoraban al dios Cacanchic. Lo veían como el protector de las siembras y le construían oráculos para hacerle ofrendas. Cacanchig tenía características buenas y malas a la vez, incluso los colonizadores creyeron que este representaba al demonio.

Sentían un gran respeto por el nacimiento, la vida y la muerte, adorando a su véz a ídolos  como la lechuza  que representaba  lo elevado, lo que está sobre ellos como la lluvia y el aire; y la serpiente que representa la tierra, su fertilidad y la cosecha. Ambos son la representación de la fertilidad y fecundidad.

Tenían un “brujo” o persona que servía de intermediario entre el pueblo y los dioses, siendo el encargado de comunicarse con la divinidad, realizar los rituales y sacrificios al dios Cacanchic, pedir por el éxito de las cosechas y la vez hacer daño a quienes consideraban sus enemigos.

El ritual para los muertos era muy supersticioso, primero enterraban a los muertos hasta que las partes blandas desaparecieran y luego, al estar descarnado el cuerpo se lo colocaba en urnas de barro decoradas, para, finalmente enterrarlos debajo de las vivienda.

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Con la llegada de los españoles, se formó un sincretismo religioso entre sus creencias nativas y las nuevas creencias andinas.

Vestimenta

La indumentaria del hombre estaba formada por una falda corta elaborada con las plumas de ñandú, un collar y ruanas decoradas que cubrían su torso. Las mujeres usaban el mismo atuendo pero hecho con cuero de Guanaco o fibra de caraguatá.

Debido a esta vestimenta y que andaban en grupos, los españoles los llamaron juríes, una distorsión de la palabra quichua “xuri” que significa ñandú.

Los Toconotés del siglo XXI usan la vestimenta propia de la cultura occidental.

Vivienda

La vivienda tradicional de la familia Toconotés era una choza circular o rectangular con techo de paja a dos aguas y paredes de ramas o palos poco duraderos.  Las construían sobre elevaciones o tumultos del terreno para protegerlas de las inundaciones en épocas lluviosas.

Actualmente, en las comunidades rurales las viviendas son construidas con paredes de ladrillos de barro, columnas de palos gruesos de madera y techos de madera también con tejas e incluso materiales modernos como láminas de zinc.

Alimentación

Su dieta se basaba en los rubros que cosechaban y recolectaban del monte. Estos se servían cocidos o extraían la harina del maíz y el algarrobo para preparar atoles y masas. Su alimentación era complementada con el producto de la caza y la pesca.

Era un pueblo alegre que le gustaba reunirse para cantar, bailar y embriagarse; las mujeres preparaban grandes banquetes y bebidas fermentadas a base de algarroba y maíz.

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