Cuca, la bruja del folclore luso-brasileño y el canto de cuna infantil

Lo esencial. La Cuca —variante brasileña del ibérico Coco/Coca— es la bruja del folclore luso-brasileño, figura central del imaginario infantil del país y una de las presencias más difundidas del cancionero tradicional. En las representaciones populares aparece como mujer vieja de aspecto grotesco o, más frecuentemente en el siglo XX, con cabeza de cocodrilo o de iguana sobre cuerpo humanoide, cabellera desgreñada y garras largas; vive en cuevas, en bosques oscuros o en sítios abandonados; captura a los niños desobedientes que no se acuestan a la hora indicada por sus madres. Las fuentes centrales en portugués son Silvio Romero, Cantos Populares do Brasil (Nova Livraria Internacional, Lisboa, 1883; edición brasileña Aguilar 1979), obra que documentó por primera vez la cantiga de cuna Nana neném con la mención expresa de la Cuca como amenaza pedagógica, y Luís da Câmara Cascudo, Dicionário do Folclore Brasileiro (Instituto Nacional do Livro, Río de Janeiro, 1954; 12ª edición Global 2012), que sistematizó la entrada específica con etimología (variante brasileña del portugués Coca y del castellano Coco), variantes regionales y paralelos peninsulares. La fijación de la figura en el imaginario contemporáneo brasileño se produjo con la serie infantil Sítio do Picapau Amarelo de Monteiro Lobato (varios títulos entre 1920 y 1947, con edición del sello Companhia Editora Nacional de São Paulo), donde la Cuca aparece como bruja con cabeza de cocodrilo derrotable por la ingenuidad y la inteligencia de los niños protagonistas. La figura sigue siendo absolutamente central en la infancia brasileña actual: presente en cantigas de cuna cantadas en portugués en todo el país, en adaptaciones televisivas de la Rede Globo (miniseries de 1977 y de 2001), en producciones audiovisuales recientes (film A Cuca de 2023, serie brasileña de Netflix) y en la literatura infantil de las principales editoriales.

Origen culturalFolclore luso-brasileño, con matriz peninsular ibérica del Coco castellano y de la Coca portuguesa/gallega (dragón procesional del Corpus Christi documentado desde el siglo XV en Monção, Salvaterra y otras localidades del norte de Portugal); herencia colonial trasladada al Brasil entre los siglos XVI y XVIII con la ola migratoria portuguesa a las capitanías del litoral atlántico (Pernambuco, Bahía, Río de Janeiro, São Vicente, Maranhão), adaptada localmente con matices propios en el ambiente rural brasileño (sítios, fazendas) y con incorporación posterior de elementos africanos llegados con la trata negrera; el Coco ibérico está documentado en el cancionero infantil peninsular desde el siglo XVII con la fórmula «Duérmete niño, duérmete ya, que viene el Coco y te comerá» (variantes registradas por Francisco Rodríguez Marín en Cantos populares españoles, Sevilla 1882-1883, y por Ramón Menéndez Pidal); en Brasil la variante Cuca se fijó como femenina y se desarrolló con rasgos animales propios (cabeza de reptil), diferenciándose de otros seres «come-niños» del propio folclore luso-brasileño como el bicho-papão, el homem do saco y el Papa-figo; distribución panbrasileña sin excepción regional, con particular densidad de registro en el nordeste (Pernambuco, Bahía, Ceará, Paraíba, Alagoas, Sergipe, Rio Grande do Norte) donde el sustrato portugués del cancionero se conservó con mayor fidelidad, y en Minas Gerais y São Paulo del sudeste; presencia también en las comunidades caboclas y ribeirinhas del interior amazónico y del Maranhão
TipoBruja del folclore luso-brasileño con función pedagógica de amenaza para asustar a los niños desobedientes que no se acuestan a la hora indicada por sus madres o que se resisten a comer, dormir o cumplir con las rutinas domésticas; iconografía tradicional variable con dos capas principales: la capa más antigua registrada por Silvio Romero (1883) y por Câmara Cascudo (1954) presenta a la Cuca como mujer vieja de aspecto grotesco, con cabellera larga y desgreñada, garras largas y saco negro sobre la espalda para llevarse a los niños raptados; la capa más reciente fijada por Monteiro Lobato en la serie Sítio do Picapau Amarelo (a partir de 1921 con O Saci y con desarrollo pleno en Reinações de Narizinho de 1931 y en O Pica-Pau Amarelo de 1939) la presenta como bruja con cabeza de cocodrilo o de iguana sobre cuerpo humanoide, con vestido negro y cabellera amarilla, viviendo en una cueva del propio Sítio do Picapau Amarelo; esta segunda iconografía es la absolutamente dominante en el imaginario brasileño contemporáneo por efecto de las múltiples adaptaciones audiovisuales de la obra de Lobato; capacidad de rapto de niños desobedientes con transporte en saco negro o en huida a la cueva; capacidad de mantener a los niños prisioneros durante largos períodos y de amenazarlos con devorarlos si no cambian de conducta; motivo emparentado con el homem do saco, el bicho-papão («coco brasileño»), el Papa-figo del nordeste (que arranca hígados de niños para venderlos como remedio) y con la Mula sem Cabeça del interior rural (con matices distintos)
Función míticaFigura pedagógica de amenaza doméstica orientada al control conductual de los niños, con función paralela a la del Coco/Coca ibérico peninsular en las regiones de origen: la sola mención de la Cuca por parte de la madre o de la abuela produce efecto disuasorio inmediato sobre el niño renuente a acostarse, a comer o a comportarse con obediencia; transmisión oral casi exclusivamente por vía materna y familiar, con concentración temporal en el momento previo al sueño nocturno; canalización principal a través de la cantiga de cuna Nana neném («Nana, neném, que a Cuca vem pegar / Papai foi na roça, mamãe foi trabalhar»), documentada por Silvio Romero en 1883 y presente en la memoria colectiva de prácticamente todos los brasileños contemporáneos; función educativa complementaria en la literatura infantil clásica de Monteiro Lobato, donde la Cuca aparece como antagonista derrotable por la inteligencia y la solidaridad de los niños protagonistas (Narizinho, Pedrinho, Emília la muñeca parlante, Visconde de Sabugosa), lo que introduce un componente reflexivo sobre el miedo infantil y su superación; función identitaria contemporánea como emblema del imaginario nacional brasileño reconocible internacionalmente, junto con otras figuras del folclore panbrasileño como el Saci-Pererê, la Iara, el Curupira, el Boto Rosa y la Boiuna
AtestaciónSilvio Romero, Cantos Populares do Brasil (Nova Livraria Internacional, Lisboa, 1883; edición brasileña de la editorial Aguilar en São Paulo, 1979), obra pionera de la folclorística brasileña que documentó por primera vez el cancionero infantil brasileño con la inclusión de la cantiga de cuna Nana neném y con la mención expresa de la Cuca como amenaza pedagógica; Silvio Romero, Contos Populares do Brasil (Nova Livraria Internacional, Lisboa, 1885), colección complementaria de relatos folclóricos; Luís da Câmara Cascudo, Dicionário do Folclore Brasileiro (Instituto Nacional do Livro, Ministério da Educação e Cultura, Río de Janeiro, 1954; 12ª edición actualizada Global Editora, São Paulo, 2012), obra lexicográfica panbrasileña con entrada específica para Cuca que sistematiza etimología, variantes y paralelos peninsulares; Luís da Câmara Cascudo, Geografia dos Mitos Brasileiros (José Olympio, Río de Janeiro, 1947); Luís da Câmara Cascudo, Antologia do Folclore Brasileiro (Livraria Martins, São Paulo, 1943), con recopilación de variantes regionales; Monteiro Lobato (José Bento Monteiro Lobato, 1882-1948), serie Sítio do Picapau Amarelo con la Cuca como personaje recurrente: O Saci (Companhia Editora Nacional, São Paulo, 1921), Reinações de Narizinho (Companhia Editora Nacional, São Paulo, 1931 en la primera edición completa que reunió las novelas anteriores del ciclo), O Pica-Pau Amarelo (Companhia Editora Nacional, São Paulo, 1939); Alceu Maynard Araújo, Folclore Nacional (Melhoramentos, São Paulo, 1964, tres volúmenes); Théo Brandão, estudios sobre folguedos populares alagoanos; João Nogueira, Antologia do Folclore Nordestino; para el sustrato peninsular ibérico: Francisco Rodríguez Marín, Cantos populares españoles (Sevilla, 1882-1883, cinco volúmenes) y Ramón Menéndez Pidal, Flor nueva de romances viejos (Madrid, 1928)
Vigencia hoyLa Cuca es figura absolutamente central del imaginario infantil brasileño contemporáneo, presente en la memoria colectiva de prácticamente todos los brasileños que crecieron oyendo a sus madres o abuelas cantarles la cantiga de cuna Nana neném antes de dormir; el texto de la cantiga —»Nana, neném, que a Cuca vem pegar / Papai foi na roça, mamãe foi trabalhar»— es reconocido inmediatamente por cualquier hablante de portugués brasileño de cualquier generación y de cualquier región del país; adaptaciones televisivas mayores del Sítio do Picapau Amarelo por la Rede Globo con la Cuca como personaje recurrente: la primera versión emitida entre 1977 y 1986 con dirección de Geraldo Casé y luego de Vera Vaz, que fijó definitivamente la iconografía lobateana con cabeza de cocodrilo; la segunda versión emitida entre 2001 y 2007 con dirección de Steve Rogers y de otros, con producción visual actualizada y con la Cuca interpretada por Adriana Esteves; producciones audiovisuales recientes: film brasileño A Cuca de 2023, serie brasileña A Semente Bruxa de Netflix de 2023 con desarrollo actualizado del personaje; literatura infantil contemporánea de las principales editoriales brasileñas (Companhia das Letrinhas, Melhoramentos, Ática, FTD, Salamandra) con títulos específicos sobre la Cuca; presencia en la cultura popular como emblema del imaginario nacional junto con el Saci-Pererê (Día do Saci celebrado el 31 de octubre desde 2005 como respuesta cultural brasileña al Halloween anglosajón); estudios académicos recientes en las universidades brasileñas sobre el efecto pedagógico de la figura y sobre las controversias contemporáneas asociadas al uso de amenazas infantiles en la crianza (Universidade de São Paulo, Universidade Federal do Rio de Janeiro, Universidade Federal de Minas Gerais)

El folclore infantil brasileño se formó en el ambiente rural del período colonial y postcolonial (siglos XVI a XIX) como sedimentación de tres capas culturales sucesivas: el sustrato indígena tupí y tupí-guaraní del litoral atlántico y del interior próximo, la colonización portuguesa que trajo consigo el cancionero peninsular ibérico con sus figuras del «coco» y del «bicho» pedagógicos, y el aporte africano subsahariano llegado con la trata negrera hacia las plantaciones de caña de azúcar del nordeste (Pernambuco, Bahía, Alagoas, Sergipe) y hacia las minas del sudeste (Minas Gerais). La Cuca pertenece de manera clara a la segunda capa, la portuguesa: es una adaptación brasileña del Coco castellano y de la Coca portuguesa/gallega, con evolución local hacia rasgos femeninos y reptilianos que la diferencian de sus antecedentes peninsulares. Comparte espacio en el imaginario infantil brasileño con otras figuras de la misma capa (el bicho-papão, el homem do saco, el Papa-figo) y con figuras indígenas de la primera capa que también sirvieron como amenaza pedagógica en el contexto rural (Curupira, Caipora, Saci-Pererê).

Las fuentes centrales en portugués sobre la Cuca son tres, con roles complementarios: Silvio Romero (Lagarto 1851 – Río de Janeiro 1914) documentó por primera vez la cantiga de cuna Nana neném con la mención expresa de la Cuca en Cantos Populares do Brasil (Nova Livraria Internacional, Lisboa, 1883), obra pionera de la folclorística brasileña publicada en Portugal durante su estancia como diplomático brasileño en Lisboa; Luís da Câmara Cascudo (Natal 1898 – Natal 1986) sistematizó la entrada específica en el Dicionário do Folclore Brasileiro (Instituto Nacional do Livro, Río de Janeiro, 1954), con etimología, variantes regionales y paralelos peninsulares; Monteiro Lobato (José Bento Monteiro Lobato, Taubaté 1882 – São Paulo 1948) fijó la iconografía contemporánea de la Cuca con cabeza de cocodrilo en la serie infantil Sítio do Picapau Amarelo publicada por la Companhia Editora Nacional de São Paulo entre 1920 y 1947 en varios títulos sucesivos que después fueron reunidos en volúmenes de la obra completa.

El mapa del «coco» iberoamericano registrado por Câmara Cascudo (1954), por Rodríguez Marín (1882-1883) para el ámbito peninsular castellano y por estudios comparados posteriores muestra un conjunto de variantes de una misma figura pedagógica compartida entre las Américas y la península ibérica: en Castilla el Coco masculino, invocado en la fórmula «Duérmete niño, duérmete ya, que viene el Coco y te comerá»; en Portugal y Galicia la Coca femenina, con función dual como amenaza pedagógica infantil y como dragón procesional del Corpus Christi (documentado en Monção, Salvaterra, Redondela, Betanzos y otras localidades del noroeste peninsular); en Brasil la Cuca femenina con rasgos reptilianos propios; en México, Colombia, Argentina y otros países hispanoamericanos variantes del Coco masculino, con matices locales, y de otras figuras «come-niños» del cancionero regional. La red de figuras paralelas del folclore luso-brasileño incluye al bicho-papão (equivalente masculino directo del «coco» ibérico), al homem do saco, al Papa-figo del nordeste (con función más específica de arrancar hígados infantiles), y al Corpo Seco como muerto viviente rural.

La bruja del folclore luso-brasileño y su origen ibérico

La Cuca es la variante brasileña de una figura pedagógica compartida por todo el ámbito iberoamericano y con matriz peninsular clara. El Coco castellano y la Coca portuguesa/gallega son documentados en el cancionero infantil peninsular desde el siglo XVII, con antecedentes probables anteriores en la tradición oral bajomedieval. La fórmula castellana canónica —»Duérmete niño, duérmete ya, que viene el Coco y te comerá»— y sus múltiples variantes regionales aparecen recogidas por Francisco Rodríguez Marín en Cantos populares españoles (Sevilla, 1882-1883, cinco volúmenes), obra pionera de la folclorística peninsular contemporánea de los trabajos brasileños de Silvio Romero. La Coca portuguesa tiene además una segunda dimensión pública en el norte de Portugal y en Galicia como dragón procesional del Corpus Christi, documentada desde el siglo XV en las procesiones de Monção, Salvaterra, Redondela y Betanzos, donde una figura de gran tamaño con forma de dragón o de serpiente es sacada por las calles y «muerta» simbólicamente por San Jorge en un ciclo ritual anual.

El traslado de la figura al Brasil se produjo con la colonización portuguesa entre los siglos XVI y XVIII, transportado por las oleadas migratorias que poblaron las capitanías del litoral atlántico (Pernambuco, Bahía, Río de Janeiro, São Vicente, Maranhão) y luego el interior. En el ambiente rural brasileño del período colonial y del siglo XIX —caracterizado por las fazendas de caña de azúcar del nordeste, por las estâncias ganaderas del sur, por las minas de Minas Gerais y por los sítios del sudeste— la figura se conservó con fidelidad al modelo peninsular pero desarrolló progresivamente rasgos propios: género femenino fijo (frente al masculino Coco castellano), nombre estabilizado como Cuca (variante del portugués Coca con cambio vocálico probablemente por analogía con otras palabras del portugués brasileño), y rasgos animales reptilianos que no aparecen con esta claridad en las variantes peninsulares. La documentación de estos rasgos brasileños específicos fue tardía —Silvio Romero en 1883 y Câmara Cascudo en 1954—, pero la transmisión oral es evidentemente muy anterior.

La descripción tradicional de la Cuca registrada en la capa más antigua del corpus por Silvio Romero (1883) y sistematizada por Câmara Cascudo (1954) tiene rasgos comunes con las brujas del cancionero infantil europeo: mujer vieja de aspecto grotesco, cabellera larga y desgreñada, ropa oscura, garras largas y saco negro sobre la espalda para llevarse a los niños raptados. Vive en cuevas apartadas del bosque, en sítios abandonados o en cabañas escondidas en zonas boscosas del interior. Se acerca a las casas rurales por la noche, cuando los niños se resisten a acostarse, y se lleva en su saco negro a quien encuentra despierto y desobediente. Los niños raptados son mantenidos prisioneros en su cueva durante largos períodos y amenazados con ser devorados si no cambian de conducta —motivo pedagógico central de la figura, orientado al control comportamental doméstico de la crianza en el ambiente rural brasileño del siglo XIX y de comienzos del XX—.

La función pedagógica de la Cuca en el contexto de la crianza rural brasileña tradicional era doble: por un lado, aseguraba el cumplimiento de la rutina doméstica del sueño nocturno en un ambiente donde las madres trabajaban largas jornadas en el campo, en la cocina o en la elaboración de productos artesanales, y necesitaban que los niños se durmieran temprano; por otro, contribuía al control de la exploración autónoma del entorno rural por parte de los niños pequeños, disuadiéndolos de aventurarse solos en los bosques cercanos, en las orillas de los ríos o en las cuevas y hondonadas del terreno, espacios donde efectivamente existían peligros reales (animales salvajes, corrientes de agua, precipicios, personas ajenas). La eficacia disuasoria de la amenaza dependía de su plausibilidad narrativa y de su reforzamiento repetido en las cantigas de cuna y en los relatos familiares, transmitidos casi exclusivamente por vía materna y por vía de las abuelas al conjunto de nietos y nietas.

La cantiga «Nana neném» y la documentación de Silvio Romero (1883)

La cantiga de cuna Nana neném es probablemente la más famosa del cancionero brasileño y la canalización principal de la amenaza de la Cuca en el imaginario nacional. El texto canónico registrado por Silvio Romero en Cantos Populares do Brasil (Nova Livraria Internacional, Lisboa, 1883) reza en su forma más difundida: «Nana, neném, que a Cuca vem pegar / Papai foi na roça, mamãe foi trabalhar». La estructura de la cantiga presenta tres elementos con función narrativa clara: la orden «Nana, neném» («Duerme, bebé»), la amenaza inmediata «que a Cuca vem pegar» («que la Cuca viene a atraparte»), y la explicación de la ausencia parental «Papai foi na roça, mamãe foi trabalhar» («Papá fue al campo, mamá fue a trabajar»), que motiva contextualmente por qué el niño está solo con la persona que le canta —típicamente la madre en pausa del trabajo, la abuela, o una hermana mayor—.

La documentación de la cantiga por Silvio Romero (Lagarto, Sergipe, 1851 – Río de Janeiro 1914) en Cantos Populares do Brasil (Lisboa, 1883) representa el primer registro sistemático del cancionero infantil brasileño. Romero, jurista, crítico literario y folclorista sergipano, fue una de las figuras centrales de la formación de los estudios folclóricos brasileños en el último tercio del siglo XIX y publicó su obra en Lisboa durante su estancia como diplomático. Su método fue el de recolectar textos orales del cancionero popular brasileño con anotación de variantes regionales y comentario comparativo con las tradiciones peninsulares ibéricas. La sección dedicada a las cantigas de cuna (llamadas nana-neném, ninar o acalanto en portugués brasileño) reunió decenas de textos, con la versión de la Cuca como la más difundida y con múltiples variantes regionales del nordeste, del sudeste y del sur del país.

Las variantes regionales de la cantiga Nana neném registradas por Silvio Romero (1883) y luego por Câmara Cascudo (1954) mantienen la estructura básica pero cambian detalles secundarios según la región: en el nordeste (Pernambuco, Bahía, Ceará, Alagoas) aparecen versiones extendidas con estrofas adicionales sobre el sueño del niño y sobre los sueños que le esperan; en el sudeste (São Paulo, Minas Gerais, Río de Janeiro) predomina la versión canónica breve de dos versos; en el sur (Rio Grande do Sul, Santa Catarina, Paraná) aparecen versiones con influencia gaúcha e italiana que a veces sustituyen a la Cuca por otras figuras del cancionero regional. La transmisión oral doméstica sigue viva hasta hoy con altísima cobertura poblacional: los estudios contemporáneos sobre el cancionero infantil brasileño realizados por el Instituto do Patrimônio Histórico e Artístico Nacional (IPHAN) y por las universidades federales muestran que la cantiga Nana neném es reconocida por más del 95% de los brasileños adultos de cualquier región del país.

La sistematización lexicográfica posterior por Luís da Câmara Cascudo en el Dicionário do Folclore Brasileiro (Instituto Nacional do Livro, Río de Janeiro, 1954; 12ª edición Global 2012) proporciona la entrada específica para Cuca con tres capas de información: la etimología de la palabra (variante brasileña del portugués Coca y del castellano Coco, con probable evolución vocálica por analogía interna del portugués brasileño), las variantes regionales de la iconografía y del relato, y los paralelos peninsulares ibéricos que confirman la matriz portuguesa colonial. La entrada de Cascudo también menciona la cantiga Nana neném como canalización principal de la figura, con remisión a la documentación pionera de Silvio Romero (1883). Trabajos etnográficos posteriores —Alceu Maynard Araújo en Folclore Nacional (Melhoramentos, São Paulo, 1964, tres volúmenes), Théo Brandão sobre folguedos populares alagoanos, João Nogueira sobre el folclore nordestino— han añadido variantes regionales y contexto de uso doméstico contemporáneo.

Monteiro Lobato y la Cuca en el imaginario infantil contemporáneo

La fijación de la iconografía contemporánea de la Cuca —con cabeza de cocodrilo o de iguana sobre cuerpo humanoide, vestido oscuro y cabellera amarilla desgreñada— se produjo con la incorporación de la figura tradicional del cancionero infantil a la serie literaria Sítio do Picapau Amarelo del escritor paulista Monteiro Lobato (José Bento Monteiro Lobato, Taubaté 1882 – São Paulo 1948), publicada por la Companhia Editora Nacional de São Paulo en varios títulos sucesivos entre 1920 y 1947. Lobato, editor y escritor central de la literatura infantil brasileña del siglo XX, construyó en el Sítio —espacio rural imaginado en el estado de São Paulo— un universo narrativo protagonizado por los niños Narizinho y Pedrinho, la muñeca parlante Emília, el Visconde de Sabugosa (títere de mazorca de maíz), Dona Benta (la abuela dueña del sítio), Tia Nastácia (la cocinera afrobrasileña) y una galería de personajes del folclore nacional, entre ellos la Cuca, el Saci-Pererê, el Curupira y otros.

La Cuca lobateana aparece por primera vez en O Saci (Companhia Editora Nacional, São Paulo, 1921) y se desarrolla plenamente en Reinações de Narizinho (Companhia Editora Nacional, São Paulo, 1931, primera edición completa que reunió las novelas anteriores del ciclo del Sítio) y en O Pica-Pau Amarelo (Companhia Editora Nacional, São Paulo, 1939). En estos títulos Lobato caracteriza a la Cuca como bruja con cabeza de cocodrilo o de iguana sobre cuerpo humanoide, viviendo en una cueva situada en las inmediaciones del propio Sítio, capaz de raptar niños y de amenazarlos con devorarlos, pero derrotable por la inteligencia, el coraje y la solidaridad de los niños protagonistas. Esta caracterización introduce dos innovaciones respecto a la figura tradicional: la fijación iconográfica reptiliana como rasgo canónico (que no era tan estable en el registro folclórico previo) y la posibilidad de la derrota narrativa de la bruja por parte de los niños, lo que añade un componente reflexivo sobre el miedo infantil y su superación mediante el ingenio y la cooperación.

Las adaptaciones televisivas mayores del Sítio do Picapau Amarelo producidas por la Rede Globo consolidaron definitivamente la iconografía lobateana de la Cuca en el imaginario brasileño contemporáneo. La primera versión televisiva, emitida entre 1977 y 1986 con dirección inicial de Geraldo Casé y con producción en el Projac de Río de Janeiro, presentó a la Cuca con máscara y disfraz de cocodrilo humanoide, interpretada por diversas actrices a lo largo de la serie; esta versión fue vista por generaciones enteras de niños brasileños durante los años 1980 y fijó definitivamente el aspecto reptiliano como imagen canónica. La segunda versión televisiva, emitida entre 2001 y 2007 con dirección de Steve Rogers y de otros, produjo una actualización visual con efectos digitales y con la Cuca interpretada por la actriz Adriana Esteves con maquillaje prostético y vestuario de bruja reptiliana modernizado; esta versión llegó a nuevas generaciones y renovó la vigencia del personaje.

Las producciones audiovisuales brasileñas más recientes han recuperado la Cuca como personaje central de películas y series orientadas a un público adulto con estética de terror y de fantasía. El film brasileño A Cuca de 2023 y la serie brasileña de Netflix A Semente Bruxa de 2023 son ejemplos de esta tendencia contemporánea, con desarrollo actualizado del personaje que mantiene los rasgos iconográficos lobateanos pero con tratamiento narrativo maduro. En paralelo, la literatura infantil brasileña de las principales editoriales (Companhia das Letrinhas, Melhoramentos, Ática, FTD, Salamandra) sigue produciendo títulos específicos sobre la Cuca orientados al público infantil y a la enseñanza básica del país, con ilustraciones que oscilan entre la fidelidad a la iconografía lobateana clásica y propuestas gráficas contemporáneas más suaves y menos amenazantes. La figura sigue siendo emblema del imaginario nacional brasileño junto con el Saci-Pererê, con el que comparte el estatus de personaje identitario reconocible en cualquier región del país.

Una mirada final

El corpus registrado por Silvio Romero (1883), por Câmara Cascudo (1954) y por Monteiro Lobato (1921-1947), completado por trabajos etnográficos posteriores y por las adaptaciones televisivas de la Rede Globo (1977-1986 y 2001-2007), muestra a la Cuca como variante brasileña del Coco/Coca ibérico con evolución local hacia rasgos femeninos y reptilianos propios, y como figura pedagógica de amenaza doméstica orientada al control conductual de los niños en el ambiente rural brasileño de los siglos XIX y XX. Su canalización principal a través de la cantiga de cuna Nana neném y su fijación iconográfica por Monteiro Lobato en el Sítio do Picapau Amarelo aseguraron su continuidad en el imaginario nacional hasta el presente, con un grado de reconocimiento intergeneracional que la sitúa como una de las figuras más emblemáticas del folclore brasileño contemporáneo.

La agenda etnográfica pendiente sobre la Cuca y el folclore infantil luso-brasileño incluye el estudio comparado sistemático de las variantes peninsulares ibéricas (Coco castellano, Coca portuguesa/gallega) con las variantes americanas (Cuca brasileña, variantes hispanoamericanas del Coco), el análisis de las controversias contemporáneas sobre el uso de amenazas infantiles en la crianza y sobre el efecto psicológico de las cantigas de cuna con contenido amenazante, y la documentación de las adaptaciones audiovisuales y literarias recientes de la figura. Otras figuras del sprint —la Boiuna, la Muiraquitã, la Naiá, el Corpo Seco, la Comadre Fulozinha, el Papa-figo, el Uirapuru— completan el mapa de este ciclo brasileño y luso-brasileño del corpus panbrasileño registrado por Câmara Cascudo (1947, 1954).

Preguntas frecuentes

¿Qué es la Cuca en el folclore brasileño?

La Cuca es la bruja del folclore luso-brasileño, variante brasileña del Coco castellano y de la Coca portuguesa/gallega, con evolución local hacia rasgos femeninos y reptilianos propios (cabeza de cocodrilo o de iguana sobre cuerpo humanoide en la iconografía contemporánea fijada por Monteiro Lobato). Funciona como figura pedagógica de amenaza doméstica orientada al control conductual de los niños desobedientes que no se acuestan a la hora indicada o que se resisten a comer, dormir o cumplir con las rutinas domésticas. Las fuentes centrales son Silvio Romero, Cantos Populares do Brasil (Nova Livraria Internacional, Lisboa, 1883) y Luís da Câmara Cascudo, Dicionário do Folclore Brasileiro (Instituto Nacional do Livro, Río de Janeiro, 1954). La figura sigue viva en la memoria colectiva brasileña.

¿Cuál es el origen ibérico de la Cuca?

La Cuca es la variante brasileña del Coco castellano y de la Coca portuguesa/gallega, figuras pedagógicas del cancionero infantil peninsular documentadas desde el siglo XVII con antecedentes probables medievales. La fórmula castellana canónica es «Duérmete niño, duérmete ya, que viene el Coco y te comerá», recogida por Francisco Rodríguez Marín en Cantos populares españoles (Sevilla, 1882-1883). La Coca portuguesa tiene además una segunda dimensión como dragón procesional del Corpus Christi en Monção, Salvaterra, Redondela y Betanzos, «muerta» simbólicamente por San Jorge en un ciclo ritual anual desde el siglo XV. El traslado al Brasil se produjo con la colonización portuguesa entre los siglos XVI y XVIII, con evolución local hacia el género femenino fijo y hacia los rasgos reptilianos posteriores.

¿Qué dice la cantiga «Nana neném»?

El texto canónico de la cantiga de cuna Nana neném registrado por Silvio Romero en Cantos Populares do Brasil (Lisboa, 1883) reza: «Nana, neném, que a Cuca vem pegar / Papai foi na roça, mamãe foi trabalhar» («Duerme, bebé, que la Cuca viene a atraparte / Papá fue al campo, mamá fue a trabajar»). La estructura presenta tres elementos: la orden de dormir, la amenaza inmediata de la Cuca, y la explicación de la ausencia parental que motiva por qué el niño está solo con la persona que le canta. Es probablemente la cantiga más famosa del cancionero brasileño y sigue siendo reconocida por más del 95% de los brasileños adultos de cualquier región del país. Se transmite casi exclusivamente por vía materna y familiar.

¿Qué papel tuvo Monteiro Lobato en la iconografía de la Cuca?

Monteiro Lobato (Taubaté 1882 – São Paulo 1948) fijó la iconografía contemporánea de la Cuca con cabeza de cocodrilo o de iguana sobre cuerpo humanoide al incorporar la figura tradicional del cancionero infantil a la serie literaria Sítio do Picapau Amarelo, publicada por la Companhia Editora Nacional de São Paulo entre 1920 y 1947. La Cuca lobateana aparece por primera vez en O Saci (1921) y se desarrolla plenamente en Reinações de Narizinho (1931) y en O Pica-Pau Amarelo (1939), caracterizada como bruja reptiliana que vive en una cueva del Sítio, capaz de raptar niños pero derrotable por la inteligencia y solidaridad de los protagonistas Narizinho, Pedrinho, Emília y el Visconde de Sabugosa. Las adaptaciones televisivas de la Rede Globo (1977-1986 y 2001-2007) consolidaron esta iconografía.

¿Sigue vigente hoy la Cuca en Brasil?

Sí. La Cuca es figura absolutamente central del imaginario infantil brasileño contemporáneo, presente en la memoria colectiva de prácticamente todos los brasileños que crecieron oyendo la cantiga Nana neném antes de dormir. Las adaptaciones televisivas del Sítio do Picapau Amarelo por la Rede Globo (miniseries de 1977-1986 con Geraldo Casé y de 2001-2007 con Steve Rogers y la actriz Adriana Esteves) consolidaron la iconografía reptiliana lobateana. Producciones audiovisuales recientes incluyen el film brasileño A Cuca de 2023 y la serie brasileña A Semente Bruxa de Netflix de 2023. La literatura infantil de editoriales como Companhia das Letrinhas, Melhoramentos y Ática sigue publicando títulos específicos. La figura es emblema del imaginario nacional junto con el Saci-Pererê, reconocible en cualquier región del país.

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