Nalá — El Sol y sus variantes en la tradición qom o toba

Lo esencial: Nalá, escrito también Nalah, es una denominación del Sol en la documentación qom o toba. En los testimonios de Miraflores recogidos por Edgardo J. Cordeu aparece como una mujer anciana que ilumina el mundo.

Otras investigaciones registraron un Sol masculino. Por eso, una explicación rigurosa debe distinguir localidades, interlocutores y nombres: las fuentes no permiten reducir las tradiciones solares tobas a una única figura con idéntica biografía.

Figura Nalá o Nalah, Sol
Tradición Qom o toba
Referencia principal Miraflores, provincia del Chaco
Rasgo distintivo Personificación solar con variantes regionales
Fuentes consultadas Cordeu (1969), Lehmann-Nitsche (1923), Gómez (2017)

Nalá y la diversidad del cielo qom

El Sol ofrece una referencia cotidiana: su aparición, su altura y su desaparición permiten situar actividades y recorridos. Sin embargo, conocer un nombre indígena del astro no basta para reconstruir su significado narrativo. Las tradiciones qom o tobas incluyen testimonios recogidos en distintos sectores del Chaco, separados además por décadas de transformaciones históricas.

Una dificultad frecuente consiste en reunir todos esos datos como si describieran a una misma persona. Así se obtendría un personaje simultáneamente masculino y femenino, casado y soltero, joven y anciano. Las aparentes contradicciones disminuyen cuando cada afirmación conserva su procedencia.

Este artículo parte de Nalá en Miraflores y la compara con otras representaciones solares documentadas. El propósito no es elegir una versión correcta y declarar falsas las demás. Se trata de distinguir lo que cada investigador escuchó, lo que tomó de autores anteriores y lo que propuso como interpretación.

La figura solar registrada en Miraflores

En Aproximación al horizonte mítico de los tobas (1969), Cordeu presenta a Nalah como una anciana situada en el cielo por K’atá. Durante el día alumbra y calienta la tierra; por la noche continúa su trayecto por el ámbito subterráneo de los muertos. Los testimonios no la hacen esposa de Luna y destacan su condición solitaria.

Cordeu también advierte que algunos episodios conocidos por otras publicaciones no aparecieron en Miraflores. Entre ellos estaba la explicación que relacionaba la juventud o vejez solar con las estaciones. Esta ausencia impide añadir automáticamente ese motivo a los relatos locales.

Nalá: esquema del paisaje chaqueño y el Sol — ilustración editorial
Ilustración editorial del paisaje chaqueño y su contexto celeste.

El documento anterior que registró otra relación entre los astros

La comparación cambia al consultar La astronomía de los tobas (1923), de Roberto Lehmann-Nitsche. El investigador afirmó que sus propias averiguaciones entre interlocutores del Pilcomayo y del Chaco oriental presentaban a Sol como esposo y a Luna como esposa. No es la relación que aparecería después en el material de Miraflores.

Ese libro combina testimonios propios con una extensa discusión de escritos anteriores. Para leerlo resulta decisivo separar ambas capas. Una afirmación puede proceder de una conversación del autor, mientras que el párrafo siguiente puede comentar una obra que él juzga de calidad desigual. La proximidad en la página no vuelve equivalentes sus orígenes.

Entre las personas consultadas figura Nanratí, procedente del Pilcomayo. Cuando se le preguntó por la descendencia del matrimonio celeste, negó que tuviera hijos. El investigador dejó abierta la posibilidad de que otros interlocutores sostuvieran algo diferente, pero reconoció que no había aclarado el punto. Esa reserva no debe transformarse en una genealogía completada por imaginación.

La monografía también identifica a Martín Tomás, un joven del Chaco oriental con quien Lehmann-Nitsche conversó en Buenos Aires. Su padre y otros representantes habían viajado a la capital para solicitar tierras. El encuentro recuerda que las narraciones indígenas podían circular en espacios urbanos y políticos, además de transmitirse en los territorios de procedencia.

Lehmann-Nitsche utiliza valoraciones despectivas y categorías hoy inaceptables para describir a los pueblos que estudió. Su obra se consulta como documento histórico, no como modelo de lenguaje ni como retrato neutral de las comunidades. El valor de una respuesta identificable no obliga a aceptar los prejuicios con los que el autor la rodeó.

El río occidental y una hipótesis que no es un relato completo

La desaparición del Sol plantea una pregunta sencilla: dónde continúa su recorrido cuando deja de verse. En la monografía de 1923 aparece la mención de un río hacia el horizonte occidental, señalado por interlocutores del Pilcomayo. El autor lo relacionó con el lugar por el que bajaría el astro.

Sin embargo, presentó esa conexión como una suposición propia. Había leído además una descripción anterior que hablaba de un mar y consideró que podía tratarse de una ampliación literaria. La existencia del dato sobre el río y la interpretación solar no tienen, por tanto, exactamente el mismo grado de certeza.

Esta distinción cambia la manera de contar el episodio. Puede explicarse que el investigador propuso un vínculo entre el río occidental y la puesta del Sol. No corresponde narrar, como si hubiera sido registrado, un viaje detallado en canoa, una batalla acuática o un encuentro con guardianes. El documento no proporciona esas acciones.

Los testimonios del oeste de Formosa

Cecilia Paula Gómez, en Notas para una cartografía oral del cielo entre los tobas del oeste formoseño (2017), documenta al Sol con el nombre Ahéwa y condición masculina. Describe su recorrido como referencia del día y de los momentos de la jornada. Los interlocutores pueden señalar en el cielo la posición solar al hablar de una hora, aun utilizando relojes.

Esta investigación permite comparar una referencia contemporánea con las históricas. No demuestra que Ahéwa y la Nalah de Miraflores compartan todos sus atributos. La equivalencia de ambos con el Sol es una ayuda de traducción, no una autorización para mezclar sus historias.

Variantes solares y diferencias documentales

Ámbito o documento Dato registrado Precaución
Miraflores, Cordeu Nalah femenina y anciana No trasladar a esta versión todos los motivos de otras regiones
Pilcomayo, Lehmann-Nitsche Sol masculino, esposo de Luna Conservar la identificación del testimonio
Chaco oriental, Lehmann-Nitsche También registra la pareja Sol masculino y Luna femenina No deducir una genealogía uniforme
Oeste formoseño, Gómez Ahéwa masculino y referencia de la jornada Distinguir el nombre y el contexto regional

El tiempo cotidiano en el archivo astronómico

La monografía de Lehmann-Nitsche también reúne noticias antiguas acerca de contar días mediante soles, períodos mediante lunas y momentos de la jornada señalando una posición celeste. Esa sección procede de bibliografía previa, no de todas las mismas conversaciones en las que preguntó por parentescos astrales.

Su interés está en mostrar que un documento sobre mitología puede contener información sobre prácticas temporales. El astro participa tanto en explicaciones narrativas como en formas de orientación. Hablar de una figura solar no obliga a suponer que cada referencia al Sol constituye una plegaria o un acto de culto.

El propio archivo revela desacuerdos entre observadores acerca de cómo clasificar esas relaciones. Algunos emplearon palabras como adoración, religión o magia con criterios distintos. Repetir cualquiera de esas etiquetas sin precisar qué conducta se observó puede hacer parecer demostrado un sistema ceremonial que el testimonio no describe.

La presencia colonial en los relatos escritos

En la obra de 1923 aparecen conversaciones atribuidas a misioneros y descripciones de Hilario B. Carabassa. Lehmann-Nitsche comentó el tono literario y las semejanzas bíblicas de algunas de ellas. Aunque les concedió valor desigual, sus propias reservas invitan a no tratarlas como transcripciones transparentes.

Por ejemplo, una historia que presenta a los astros como progenitores de la humanidad no queda confirmada por el simple hecho de aparecer citada en un estudio académico. El investigador debe mostrar quién la contó, cómo llegó al libro y si otros testimonios la apoyan. En el mismo documento, la respuesta de Nanratí sobre la ausencia de hijos celestes ya impide afirmar una ascendencia solar universal.

La lectura crítica tampoco consiste en borrar automáticamente todo elemento cristiano. Los contactos religiosos forman parte de la historia de las comunidades. Lo necesario es distinguir una formulación transmitida en una situación de contacto de una supuesta versión precolonial que nadie ha demostrado para ese caso.

Nalá y otros personajes que pueden compararse

El artículo sobre Nowet permite continuar por otras figuras del universo narrativo toba. La comparación resulta útil para situar distintos personajes, siempre que no se invente entre ellos una relación jerárquica o familiar. Compartir un contexto cultural no significa intervenir juntos en cada narración.

Para ampliar la lectura astral pueden consultarse Inti, Guaraci y Mama Quilla. Son entradas de tradiciones diferentes. Funcionan como comparación entre formas de representar los astros, no como traducciones intercambiables de Nalá.

En particular, el esquema de un Sol masculino emparejado con una Luna femenina puede resultar familiar por otras lecturas. Esa familiaridad no permite imponérselo a Miraflores. Tampoco la presencia de una figura solar femenina convierte automáticamente a Nalá en madre creadora: serían atributos adicionales que requieren sus propias pruebas.

Un nombre solar que exige conservar sus lugares

Nalá pone de relieve el valor de nombrar un lugar junto a un relato. Los datos de Miraflores, Pilcomayo, Chaco oriental y oeste formoseño forman parte de una conversación documental más amplia. Mantenerlos diferenciados permite apreciar una diversidad que desaparece cuando se redacta una ficha de divinidad universal. El Sol visible es compartido; las relaciones mediante las que se lo comprende tienen voces, historias y contextos particulares.

Para el contexto cultural y lingüístico están disponibles las entradas sobre el pueblo qom o toba y la lengua toba qom. La guía de pueblos indígenas de Argentina amplía el recorrido geográfico.

Preguntas frecuentes

¿Qué es Nalá?

Nalá o Nalah es una denominación del Sol en documentación qom o toba. El artículo distingue sus representaciones según la localidad y la fuente que las registró. Compartir una referencia astronómica no convierte todas las descripciones en una sola leyenda: antes de atribuir parentescos, descendencia o acciones al personaje es necesario identificar de qué testimonio procede cada dato y qué información dejó sin resolver.

¿Nalá es masculino o femenino?

Las fuentes registran diferencias, por lo que no conviene presentar una sola respuesta para todas las tradiciones tobas. La monografía de Lehmann-Nitsche publicó testimonios que consideraban masculino al Sol, mientras que el material tratado en el artículo incluye otras representaciones. El criterio más preciso consiste en acompañar cada descripción con su procedencia y evitar que el género de una versión se imponga a las demás.

¿Nalá y Luna forman un matrimonio?

Algunas fuentes históricas registraron un matrimonio entre Sol y Luna, mientras que otras no. En la investigación de Lehmann-Nitsche, Sol aparece como esposo y Luna como esposa. Esta relación debe atribuirse a la versión concreta y no extenderse al conjunto del pueblo. Tampoco implica necesariamente que tengan hijos: Nanratí negó esa descendencia, y el investigador reconoció que no había resuelto la cuestión entre otros interlocutores.

¿Ahéwa es otro nombre del Sol?

Sí. Gómez documentó Ahéwa entre los tobas del oeste formoseño. La equivalencia astronómica con el Sol no significa que todas sus características narrativas coincidan con las de Nalá. Un nombre permite identificar el astro al que se refiere una conversación; para conocer sus vínculos o sus acciones todavía hace falta atender al relato concreto. La comparación entre regiones no debe sustituir esa información particular.

¿Cuándo se originó la leyenda de Nalá?

Las fuentes consultadas no establecen una fecha de origen. Las fechas de los estudios indican cuándo se publicaron los registros, no cuándo comenzaron a transmitirse las narraciones. Además, cada publicación reúne materiales con historias diferentes: entrevistas realizadas por el investigador, noticias de autores anteriores e interpretaciones propias. Para reconstruir una antigüedad específica harían falta pruebas adicionales que estas fuentes, por sí solas, no proporcionan.

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