Juan Tama, héroe cultural y cacique legendario del pueblo nasa

En síntesis. Juan Tama de la Estrella es héroe cultural y cacique histórico del pueblo Nasa del Cauca colombiano, figura del siglo XVIII con actividad política documentada aproximadamente entre 1700 y 1740, cuya biografía combina base documental colonial —los títulos de resguardo que consiguió del Rey de España se conservan en el Archivo Central del Cauca en Popayán— con un núcleo mítico donde nace del agua de la Laguna de Juan Tama (Páramo de Moras, Tierradentro, departamento del Cauca) como hijo del sol Tay y del agua Uma, gobierna los resguardos coloniales de Vitoncó, Tálaga y Pitayó, y al final de sus días regresa a la misma laguna para esperar el momento del retorno. La combinación de biografía política real y núcleo mítico explica que Juan Tama sea la referencia identitaria central del pueblo Nasa contemporáneo: Joanne Rappaport en The Politics of Memory (Cambridge University Press, 1990) dedica capítulos enteros a la interpretación indígena de la figura como memoria histórica activa; Manuel Quintín Lame hacia 1939 lo tomó como referente del movimiento indígena nasa del siglo XX en Los pensamientos del indio que se educó dentro de las selvas colombianas; el Consejo Regional Indígena del Cauca (CRIC), fundado en 1971 y convertido en referente latinoamericano de la organización indígena moderna, invoca a Juan Tama al comienzo de las sesiones de sus cabildos. Los títulos coloniales que Juan Tama consiguió para los resguardos de Tierradentro son el fundamento del Derecho Mayor del pueblo Nasa contemporáneo, argumento central del reconocimiento constitucional colombiano de 1991 al territorio indígena y de las restituciones territoriales negociadas desde entonces.

Origen culturalPueblo Nasa (también páez en la nomenclatura colonial castellana) del departamento del Cauca en el suroccidente de Colombia; territorio ancestral Nasa Kiwe concentrado históricamente en Tierradentro (municipios de Páez, Inzá, en la vertiente oriental de la cordillera Central), en la meseta de Tálaga, en Toribío, en Jambaló y en Pitayó (municipio de Silvia), con presencia contemporánea también en Caldono, Belalcázar, Corinto y Miranda; hablantes de Nasa Yuwe (lengua nasa, familia lingüística barbacoana según la clasificación de Landaburu, aislada según otras propuestas, con aproximadamente 60.000 hablantes activos según el Censo Nacional de Población y Vivienda del DANE de 2018); pueblo indígena más numeroso del Cauca colombiano y uno de los más poblados de Colombia, con aproximadamente 186.000 personas identificadas como nasa en el mismo censo del DANE de 2018, y presencia también en Putumayo, Valle del Cauca, Huila y Tolima por desplazamiento contemporáneo; sistema de gobierno tradicional a través de cabildos y resguardos coloniales (herederos de los títulos del siglo XVIII conseguidos por Juan Tama y por otros caciques nasa), coordinados desde 1971 en el Consejo Regional Indígena del Cauca (CRIC); economía tradicional agrícola con maíz, fríjol, papa, ulluco, cabuya y coca ritual, complementada desde el siglo XIX con café, ganadería menor y trabajo asalariado
TipoHéroe cultural y cacique histórico del pueblo Nasa, con base documental colonial y núcleo mítico ampliado; figura del siglo XVIII cuya biografía política real se conjuga con el motivo del héroe nacido del agua y con el motivo del héroe que regresa a las aguas y espera el momento del retorno; comparable con otros héroes americanos que combinan base histórica y elaboración mítica: Túpac Amaru II del alzamiento peruano de 1780, Sitting Bull del pueblo Lakota, Bochica muisca (aunque este último ya sin base histórica identificable); el motivo del «héroe dormido que retornará» tiene paralelos americanos en Quetzalcóatl mexica según el corpus del Códice Chimalpopoca y europeos en el rey Arturo británico según el corpus artúrico bretón-galés; en el panteón mítico nasa Juan Tama es hijo del sol Tay y del agua Uma, y gemelo del héroe adversario Juan Tama de las Sabanas según algunas variantes recogidas por Rappaport (1990); la figura funciona como fundador político-jurídico (los títulos de resguardo) y como fundador cultural (el modelo del cacique justo y sabio); su culto no incluye ceremonias formales sino invocación en cabildos, peregrinación a la Laguna de Juan Tama, y presencia recurrente en el discurso público del CRIC y de las autoridades tradicionales thë’ walas
Función míticaNace del agua de la Laguna de Juan Tama en el Páramo de Moras (Tierradentro, Cauca) como hijo del sol Tay y del agua Uma, o alternativamente es «encontrado» flotando en el río Lucumbí en una canasta según la variante recogida por Rappaport en The Politics of Memory (1990); crece en una casa nasa y descubre su origen sobrenatural al mostrar dones de sabiduría y de gobierno; se convierte en cacique de los resguardos coloniales de Vitoncó, Tálaga, Pitayó y otros de Tierradentro; en su función política obtiene del Rey de España, entre 1700 y 1740, títulos coloniales de propiedad territorial que definen los linderos de los resguardos nasa contemporáneos y que se conservan en fondos documentales del Archivo Central del Cauca en Popayán; enseña al pueblo Nasa el Wet Wet Fxi’zenxi (concepto nasa central que se traduce aproximadamente como «vivir bien» o «el buen vivir comunitario»), sistema de convivencia con el territorio y con las autoridades tradicionales thë’ walas; al final de sus días regresa a la Laguna de Juan Tama y desaparece bajo sus aguas, con la promesa de volver cuando el pueblo Nasa lo necesite; su figura opera como fundamento simbólico del Derecho Mayor, es decir, del argumento nasa de que sus derechos territoriales son anteriores a la constitución colombiana y basados en las cédulas reales que Juan Tama obtuvo del monarca hispano; los cabildos lo invocan al comenzar sus sesiones y las autoridades tradicionales lo mencionan en las ceremonias del saakhelu (ritual anual nasa de siembra y agradecimiento)
AtestaciónFondos coloniales del Archivo Central del Cauca en Popayán (colección «Cabildos de Indios», «Tierras» y «Aguas») que conservan los títulos originales otorgados a los resguardos de Vitoncó, Tálaga, Pitayó, Jambaló y otros en la primera mitad del siglo XVIII, con firmas coloniales y probanzas de linderos donde figura el nombre del cacique Juan Tama de la Estrella; Joanne Rappaport, The Politics of Memory: Native Historical Interpretation in the Colombian Andes (Cambridge University Press, Cambridge, 1990), obra de referencia central sobre la memoria histórica nasa, con capítulos monográficos sobre Juan Tama y sobre los otros caciques de Tierradentro; Joanne Rappaport, Cumbe Reborn: An Andean Ethnography of History (University of Chicago Press, Chicago, 1994) y Utopías interculturales: intelectuales públicos, experimentos con la cultura y pluralismo étnico en Colombia (Editorial Universidad del Rosario, Bogotá, 2008); Manuel Quintín Lame Chantre, Los pensamientos del indio que se educó dentro de las selvas colombianas (redactado hacia 1939, editado por Gonzalo Castillo Cárdenas y publicado póstumamente por Comité Ejecutivo Pro-Centenario Manuel Quintín Lame en 1971, con reediciones ampliadas por la Universidad del Cauca en 2004 y por la Editorial Universidad del Rosario en 2017); Marcela Tovar-Restrepo, Modernidad, colonialismo y educación intercultural en el pueblo Nasa (CINEP, Bogotá, 2000); documentación institucional del Consejo Regional Indígena del Cauca (CRIC) desde 1971, incluyendo actas de asambleas, plataformas políticas y publicaciones del Programa de Educación Bilingüe e Intercultural (PEBI); testimonios etnográficos contemporáneos de líderes nasa recopilados por Adonías Perdomo Dizú, Susana Piñacué Achicué, Ezequiel Vitonás Tálaga y otros; el Etnias de Colombia del Instituto Colombiano de Antropología e Historia (ICANH) recoge también entradas sobre Juan Tama y sobre los Nasa
Vigencia hoyJuan Tama es referencia identitaria activa del pueblo Nasa contemporáneo y aparece invocado con regularidad en el discurso público del Consejo Regional Indígena del Cauca (CRIC) desde su fundación en 1971 durante la Asamblea de Toribío; los cabildos nasa lo mencionan al comenzar sus sesiones y las autoridades tradicionales thë’ walas lo invocan en las ceremonias del saakhelu (ritual anual nasa de siembra y agradecimiento al territorio, celebrado principalmente en Vitoncó, en Pitayó y en Toribío entre septiembre y noviembre); la Laguna de Juan Tama en el Páramo de Moras (Parque Nacional Natural Nevado del Huila, jurisdicción de los municipios de Páez e Inzá) es lugar de peregrinación regular de líderes, autoridades tradicionales y estudiantes del sistema educativo propio nasa; el nombre del cacique aparece en instituciones educativas del CRIC, en la Universidad Autónoma Indígena Intercultural (UAIIN) creada en 2003, en escuelas del sistema educativo propio (SEIP) de los municipios de Páez, Inzá, Toribío, Jambaló, Corinto y Caldono, y en publicaciones de la editorial del CRIC; los títulos coloniales originales del Archivo Central del Cauca son argumento jurídico central del Derecho Mayor nasa y se han invocado en litigios de restitución territorial ante la Corte Constitucional colombiana, con sentencias favorables como la T-025 de 2004 (protección a población desplazada indígena) y el Auto 004 de 2009 (protección específica a treinta y cuatro pueblos indígenas en riesgo de exterminio físico y cultural, entre ellos el pueblo Nasa); la figura del cacique aparece también en el Plan de Vida del pueblo Nasa, documento programático territorial elaborado desde los años 1990 y actualizado periódicamente

La biografía histórica de Juan Tama de la Estrella se desarrolla en el contexto colonial del Cauca de la primera mitad del siglo XVIII, cuando la gobernación española de Popayán intentaba consolidar el control administrativo sobre las regiones andinas del sur de la Nueva Granada mediante el sistema de resguardos coloniales de indígenas. La corona hispana había reglamentado desde las Leyes Nuevas de 1542 y sobre todo desde las visitas del oidor Diego de Egües en la década de 1620 y del oidor Luis Enríquez en la década de 1660 la constitución de territorios comunales indígenas —los resguardos— con el doble propósito de garantizar el tributo indígena, de facilitar la evangelización y de proteger formalmente a las poblaciones nativas frente a la expansión hacendataria criolla y mestiza. En la región de Tierradentro —vertiente oriental de la cordillera Central colombiana, valles altos del río Páez, del río Ullucos y del río Moras, altitudes entre 1.800 y 3.600 metros sobre el nivel del mar— los Nasa (llamados páez por los cronistas coloniales castellanos y por la documentación administrativa hasta bien entrado el siglo XX) habían resistido con éxito la penetración militar española desde la campaña de Juan de Ampudia en 1538 y desde la campaña de Domingo Lozano de 1562. La consolidación de resguardos en Tierradentro hacia 1700 significó un acuerdo político entre las autoridades coloniales y los caciques nasa que resultó decisivo para la continuidad territorial del pueblo hasta el presente.

Juan Tama de la Estrella aparece en los fondos coloniales del Archivo Central del Cauca en Popayán como cacique de los resguardos de Vitoncó, Tálaga, Pitayó y de otras localidades de la meseta de Tierradentro. La documentación conservada incluye los títulos originales de linderos con firmas de escribanos coloniales, las probanzas ante las autoridades de Popayán, y las cédulas reales que confirmaron la posesión territorial nasa frente a las pretensiones de encomenderos y hacendados criollos. Aunque los datos biográficos precisos —fechas de nacimiento y muerte, genealogía familiar, itinerarios políticos exactos— siguen siendo objeto de reconstrucción etnohistórica, la existencia del cacique como personaje real de la primera mitad del siglo XVIII está documentalmente confirmada. Su actividad política puede fecharse aproximadamente entre 1700 y 1740, y su firma o su nombre aparece en cédulas de resguardo fechadas en esas décadas. Los descendientes contemporáneos del cacique son reconocidos por los cabildos de Vitoncó y de otras localidades de Tierradentro como parte de la memoria comunitaria activa.

La lectura moderna del corpus documental y del corpus oral nasa sobre Juan Tama se debe principalmente al trabajo etnohistórico de Joanne Rappaport, antropóloga estadounidense de Georgetown University que investigó en Tierradentro desde finales de los años 1970 hasta el presente. Su obra The Politics of Memory: Native Historical Interpretation in the Colombian Andes (Cambridge University Press, 1990) dedica capítulos monográficos a Juan Tama y a los otros caciques nasa del siglo XVIII, y muestra cómo la memoria histórica indígena reelabora los datos documentales coloniales para producir un discurso identitario político-jurídico activo en el presente. Su continuación Cumbe Reborn: An Andean Ethnography of History (University of Chicago Press, 1994) amplió el marco comparativo con otras comunidades andinas. La generación posterior de investigadores —Marcela Tovar-Restrepo, Christian Gros, Jean Jackson, David Gow, María Teresa Findji, José María Rojas, Adolfo Triana Antorveza, entre otros— ha continuado la línea. La producción intelectual del propio pueblo nasa desde los años 1980 —con líderes como Adonías Perdomo Dizú, Susana Piñacué Achicué, Ezequiel Vitonás Tálaga, Rosalba Ipia Guegia— ha ido tomando el testigo de la interpretación autorizada de la figura.

El cacique nacido del agua y del sol

El núcleo mítico del ciclo de Juan Tama lo presenta como hijo del sol Tay y del agua Uma, las dos figuras primordiales del panteón nasa registrado en el corpus oral contemporáneo y en las variantes recopiladas por Rappaport, por Tovar-Restrepo y por los propios narradores nasa. Tay es el sol masculino, principio de la luz y del calor; Uma es el agua femenina, principio de la fecundidad y del origen. De la unión de ambos nace Juan Tama en la Laguna de Juan Tama, un pequeño espejo de agua situado en el Páramo de Moras, a aproximadamente 3.700 metros sobre el nivel del mar, en la jurisdicción actual del Parque Nacional Natural Nevado del Huila, en el límite entre los municipios de Páez e Inzá en el departamento del Cauca. La laguna tiene forma alargada, aguas claras y frías, y está rodeada de frailejones característicos de los páramos andinos septentrionales. Los Nasa contemporáneos la consideran lugar sagrado y la visitan en peregrinaciones regulares, sobre todo en las asambleas del CRIC y en las ceremonias del saakhelu.

Una variante recogida por Rappaport (1990) presenta al niño Juan Tama como criatura «encontrada» flotando en las aguas del río Lucumbí en una canasta de mimbre, imagen que remite al motivo mítico universal del héroe expuesto en el agua (Moisés en el Nilo del corpus veterotestamentario, Sargón de Acadia según la tablilla asiria del siglo VII a.C., Rómulo y Remo del corpus romano). En esta variante nasa una familia campesina lo recoge y lo cría en su casa como hijo propio; el niño crece con inteligencia y con gracia extraordinarias, y desde temprano muestra dones de gobierno, de justicia y de sabiduría que los ancianos identifican como signos de origen sobrenatural. Al llegar a la edad adulta descubre —o le revelan— su condición de hijo del sol y del agua, y asume la función de cacique de los resguardos de Tierradentro. La segunda variante —el nacimiento directo en la laguna como hijo del Tay y de Uma— es la que predomina en el discurso público contemporáneo, especialmente en los actos del CRIC y en las publicaciones del sistema educativo propio.

La función de Juan Tama como héroe cultural incluye la enseñanza al pueblo Nasa del Wet Wet Fxi’zenxi, concepto nasa contemporáneo que se traduce aproximadamente como «vivir bien» o «el buen vivir comunitario» y que designa el sistema integral de convivencia con el territorio (Nasa Kiwe), con las autoridades tradicionales thë’ walas y con los otros seres que habitan el mundo nasa. La figura del cacique nacido del agua es también fuente de las normas del çxhab (comunidad) y del çxhab wala kiwe (gran tierra comunal, territorio ancestral colectivo). En algunas variantes recogidas por Rappaport y por otros etnógrafos Juan Tama tiene un hermano o gemelo adversario llamado Juan Tama de las Sabanas, figura menos elaborada que aparece asociada a las tierras bajas y a las relaciones conflictivas con los pueblos vecinos guambianos (misak) y con los colonos criollos. La pareja de gemelos con funciones complementarias u opuestas es motivo mítico recurrente en el ámbito americano, con paralelos en Hunahpú-Ixbalanqué del Popol Vuh k’iche’, en Wanadi-Kaajushawa del corpus ye’kwana, o en Karagabí-Chakhi del corpus Emberá del Chocó.

El regreso de Juan Tama a la laguna al final de sus días completa el ciclo mítico. Habiendo cumplido su función política —los títulos de resguardo firmados, los linderos definidos, la comunidad organizada— el cacique se despide de su pueblo, camina hasta el Páramo de Moras, entra en las aguas de la Laguna de Juan Tama y desaparece bajo su superficie. La promesa que deja al pueblo Nasa es explícita: volverá cuando la comunidad lo necesite, cuando el Nasa Kiwe esté en peligro, cuando haya que defender el territorio ancestral. El motivo del «héroe dormido que retornará» tiene paralelos americanos en Quetzalcóatl mexica según el corpus del Códice Chimalpopoca (~1558), en Viracocha inca según algunas versiones de las crónicas coloniales recogidas por Betanzos y Cieza de León (aunque el corpus principal presenta a Wiracocha más bien como creador retirado que como héroe durmiente), y europeos en el rey Arturo de la Bretaña galesa según el corpus artúrico medieval del Historia Regum Britanniae de Godofredo de Monmouth (~1136). El motivo funciona como reserva de esperanza política y como fuente de reactivación identitaria en momentos de crisis.

Los títulos coloniales y el fundamento del Derecho Mayor nasa

La dimensión histórica de Juan Tama descansa en los títulos coloniales de resguardo que el cacique consiguió del Rey de España entre 1700 y 1740, documentos conservados en los fondos coloniales del Archivo Central del Cauca en Popayán. La colonia americana española reglamentaba desde las Leyes Nuevas de 1542 el estatuto jurídico de los pueblos indígenas mediante el sistema de resguardos —territorios comunales inalienables asignados a comunidades nativas específicas, con linderos definidos por visitas y confirmados por cédulas reales—. En la Gobernación de Popayán, jurisdicción colonial que abarcaba entonces gran parte del suroccidente actual de Colombia, la primera constitución sistemática de resguardos había ocurrido tras las visitas de los oidores Diego de Egües (1621-1624) y Luis Enríquez (1665-1670). Los caciques nasa del siglo XVIII, entre ellos Juan Tama de la Estrella, aprovecharon el marco jurídico existente para obtener títulos que fijaron los linderos de los resguardos de Vitoncó, Tálaga, Pitayó, Jambaló, Caldono y otras localidades de Tierradentro y de las mesetas circundantes.

Los documentos conservados en Popayán —fondo «Cabildos de Indios», fondo «Tierras», fondo «Aguas» del Archivo Central del Cauca— incluyen títulos con probanzas testimoniales de linderos, con firmas de escribanos coloniales, con confirmaciones de la Audiencia de Quito (a la que pertenecía entonces jurisdiccionalmente Popayán) y con cédulas del Consejo de Indias del Reino. El nombre de Juan Tama de la Estrella figura repetidamente como cacique demandante o como cacique confirmado en la titularidad. La documentación permite fechar la actividad política del cacique en las primeras cuatro décadas del siglo XVIII y ubicar sus actuaciones principales en los resguardos de Vitoncó (municipio actual de Páez) y Pitayó (municipio actual de Silvia). Rappaport (1990) analiza en detalle estos títulos y muestra cómo su reelaboración oral posterior por los cabildos nasa —proceso que la autora denomina «reelaboración de la memoria documental»— transformó los papeles coloniales en fundamento identitario contemporáneo.

El significado jurídico contemporáneo de estos títulos es central. La Constitución Política de Colombia de 1991, promulgada tras la Asamblea Nacional Constituyente que incluyó por primera vez representación indígena directa (con los constituyentes Lorenzo Muelas del pueblo misak-guambiano y Francisco Rojas Birry del pueblo Emberá), reconoce en su artículo séptimo la diversidad étnica y cultural de la nación, en el artículo diez el carácter oficial de las lenguas indígenas en sus territorios, en el artículo doscientos ochenta y seis los territorios indígenas como entidades territoriales, y en los artículos trescientos veintinueve y trescientos treinta el gobierno por autoridades propias en resguardos. La base jurídica para el reconocimiento constitucional de los resguardos indígenas colombianos son precisamente los títulos coloniales de origen hispano —entre ellos los conseguidos por Juan Tama para los resguardos de Tierradentro—. La Ley 89 de 1890, que reguló el estatus de los resguardos hasta la nueva constitución, había sido el marco jurídico intermedio que permitió al pueblo Nasa conservar buena parte de sus títulos coloniales durante la República.

El concepto nasa contemporáneo de Derecho Mayor designa precisamente esta continuidad jurídica: los derechos territoriales del pueblo Nasa son anteriores a la constitución colombiana de 1991, anteriores a la República de Colombia de 1819, anteriores incluso a la constitución del Virreinato de la Nueva Granada en 1739 y a la Gobernación de Popayán. Los títulos coloniales del siglo XVIII conseguidos por Juan Tama son la formalización jurídica hispánica de una posesión territorial anterior y ancestral del pueblo Nasa sobre el Nasa Kiwe. Este argumento del Derecho Mayor ha sido central en los litigios de restitución territorial contemporáneos, en las tomas de fincas por el movimiento indígena caucano desde los años 1970, en los planes de vida elaborados por los cabildos y por el CRIC desde los años 1990, y en las sentencias de la Corte Constitucional colombiana como el Auto 004 de 2009 sobre protección específica a los pueblos indígenas en riesgo. La figura histórica del cacique Juan Tama es el ancla concreta de este argumento jurídico general.

Del héroe dormido en la laguna al CRIC contemporáneo

La reactivación política de la figura de Juan Tama en el siglo XX se debe principalmente a dos momentos. El primero es la figura de Manuel Quintín Lame Chantre (Polindara, Cauca, 1880 – Ortega, Tolima, 1967), líder indígena nasa que desde 1910 organizó «La Quintiniada», movimiento indígena caucano que reivindicó la vigencia de los títulos coloniales de resguardo frente a las hacienda cañeras del valle geográfico del río Cauca y frente a los terratenientes del Tolima. Quintín Lame redactó hacia 1939, durante uno de sus períodos de reclusión, Los pensamientos del indio que se educó dentro de las selvas colombianas, texto autobiográfico y programático que se convirtió en referencia central del pensamiento indígena colombiano del siglo XX. El texto fue editado por Gonzalo Castillo Cárdenas y publicado póstumamente en 1971 por el Comité Ejecutivo Pro-Centenario Manuel Quintín Lame; ha tenido reediciones ampliadas por la Universidad del Cauca en 2004 y por la Editorial Universidad del Rosario en 2017. En su texto Quintín Lame invoca a los caciques coloniales del siglo XVIII, entre ellos Juan Tama, como fundamento del derecho indígena de resguardo.

El segundo momento decisivo es la fundación del Consejo Regional Indígena del Cauca (CRIC) en la Asamblea de Toribío el 24 de febrero de 1971. El CRIC —primera organización indígena regional formal de Colombia, y una de las primeras de América Latina— surge de la confluencia de la tradición Quintiniana con las luchas campesinas de la Asociación Nacional de Usuarios Campesinos (ANUC) y con las movilizaciones eclesiales de la Teología de la Liberación en el Cauca de los años 1960. La plataforma de siete puntos aprobada en la Asamblea de Toribío incluía la recuperación de las tierras de los resguardos, la ampliación de los resguardos, el no pago del terraje (renta impuesta a los indígenas por trabajar en hacienda), la aplicación de la Ley 89 de 1890, la defensa de la historia, de la lengua y de las costumbres indígenas, la formación de profesores indígenas, y el fortalecimiento de los cabildos. La reactivación de la memoria de Juan Tama y de los otros caciques del siglo XVIII fue parte central del proceso: las asambleas del CRIC se abren desde entonces con invocaciones al cacique nacido del agua, y los cabildos de Tierradentro han retomado la peregrinación a la Laguna de Juan Tama.

El desarrollo del CRIC desde 1971 hasta el presente ha convertido a la organización en referente latinoamericano del movimiento indígena moderno. Sus programas —Programa de Educación Bilingüe e Intercultural (PEBI) desde 1978, Programa de Salud desde 1983, Universidad Autónoma Indígena Intercultural (UAIIN) desde 2003, Guardia Indígena desde 2001 como fuerza de autoprotección comunitaria en el marco del conflicto armado— han sido modelo para las organizaciones indígenas de Colombia (con la creación de la Organización Nacional Indígena de Colombia, ONIC, en 1982 en la que el CRIC tuvo papel fundacional), de Ecuador (con la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador, CONAIE, desde 1986), de Bolivia (con la Confederación de Pueblos Indígenas del Oriente Boliviano, CIDOB, desde 1982, y con la Confederación Sindical Única de Trabajadores Campesinos de Bolivia, CSUTCB, desde 1979), y de otros países. La figura de Juan Tama aparece con regularidad en el discurso del CRIC, en las publicaciones del PEBI, en las ceremonias del saakhelu celebradas anualmente en Vitoncó, Toribío y otras localidades entre septiembre y noviembre, y en el material educativo del sistema propio nasa (SEIP).

La vigencia contemporánea de Juan Tama ha sobrevivido a las dos fases más críticas del conflicto armado colombiano en el Cauca. Entre 1985 y 2005 la región vivió la presencia intensa de las FARC-EP (con el Frente Sexto en el norte del Cauca) y del ELN, la respuesta militar del Ejército colombiano, la aparición de grupos paramilitares (Bloque Calima de las AUC hacia 2000-2004), y una crisis humanitaria masiva que llevó al Auto 004 de 2009 de la Corte Constitucional a incluir al pueblo Nasa entre los treinta y cuatro pueblos indígenas colombianos en riesgo de exterminio físico y cultural. La Guardia Indígena, creada en 2001 con bastón de mando y sin armas, defendió los territorios nasa de la incursión de todos los actores armados. Líderes nasa como Cristóbal Secué (asesinado en 2001) y otros pagaron con la vida la defensa territorial. En este contexto la invocación de Juan Tama como cacique protector del Nasa Kiwe adquirió intensidad renovada en los discursos de asamblea y en las ceremonias comunitarias.

Lo que permanece

Los títulos coloniales conservados en el Archivo Central del Cauca de Popayán son documentos de papel del siglo XVIII con firmas de escribanos, con probanzas testimoniales y con cédulas confirmatorias. Su contenido jurídico específico —los linderos de los resguardos de Vitoncó, Tálaga, Pitayó, Jambaló y otros— sigue operando como base del régimen territorial contemporáneo del pueblo Nasa, tres siglos después de su expedición. La figura histórica del cacique Juan Tama de la Estrella, real en cuanto sujeto documentalmente atestiguado y mítica en cuanto figura de origen sobrenatural y de retorno prometido, funciona como puente entre el archivo colonial y la comunidad viva. Rappaport, en The Politics of Memory, muestra con detalle cómo la reelaboración oral nasa de los documentos coloniales es un trabajo activo de memoria histórica, no una supervivencia inerte. Cada generación del pueblo Nasa vuelve a leer los títulos, vuelve a invocar al cacique, vuelve a visitar la laguna del Páramo de Moras, y en cada relectura la figura de Juan Tama queda vinculada a las coyunturas del presente.

Los desarrollos actuales incluyen la profundización del sistema educativo propio nasa desde el nivel inicial hasta la Universidad Autónoma Indígena Intercultural (UAIIN) del CRIC, el fortalecimiento de la Guardia Indígena como referencia de autoprotección comunitaria replicada por otros pueblos indígenas colombianos, la participación política del pueblo Nasa en el proceso de paz con las FARC-EP (Acuerdo Final de La Habana de 2016) mediante el capítulo étnico y la Instancia Especial de Alto Nivel con Pueblos Étnicos (IEANPE), y los conflictos abiertos sobre delimitación territorial con proyectos extractivos y de infraestructura en el Cauca. En estos frentes contemporáneos Juan Tama aparece invocado con regularidad. El pueblo Nasa vecino comparte además paralelos con otros pueblos colombianos del área andina y amazónica, cuyos ciclos míticos pueden leerse en las entradas sobre Bochica muisca, sobre Aluna kogui, y sobre el pueblo Uwa, así como en el hub general de Pueblo Nasa: hub. Los otros ciclos del sprint —Tay y Uma, padres cósmicos del cacique, y las figuras Chakhi y Antumia del corpus Emberá— complementan el mapa mítico del Pacífico y de la cordillera colombianos.

Preguntas frecuentes

¿Quién es Juan Tama en la tradición nasa?

Juan Tama de la Estrella es héroe cultural y cacique histórico del pueblo Nasa del Cauca colombiano, figura del siglo XVIII con actividad política documentada aproximadamente entre 1700 y 1740. Su biografía combina base documental colonial —los títulos de resguardo que consiguió del Rey de España se conservan en el Archivo Central del Cauca en Popayán— con un núcleo mítico donde nace del agua de la Laguna de Juan Tama en el Páramo de Moras (Tierradentro, Cauca) como hijo del sol Tay y del agua Uma. Gobernó los resguardos coloniales de Vitoncó, Tálaga y Pitayó, y al final de sus días regresó a la laguna para esperar el momento del retorno cuando el pueblo Nasa lo necesitara.

¿Cuál es el origen mítico de Juan Tama?

El núcleo mítico del ciclo lo presenta como hijo del sol Tay y del agua Uma, las dos figuras primordiales del panteón nasa. Nace en la Laguna de Juan Tama, pequeño espejo de agua situado en el Páramo de Moras a 3.700 metros sobre el nivel del mar, jurisdicción del Parque Nacional Natural Nevado del Huila, límite entre los municipios de Páez e Inzá en el departamento del Cauca. Una variante recogida por Joanne Rappaport en The Politics of Memory (Cambridge University Press, 1990) lo presenta como criatura encontrada flotando en el río Lucumbí en una canasta, imagen que remite al motivo mítico universal del héroe expuesto en el agua. La variante del nacimiento directo en la laguna predomina en el discurso público contemporáneo del CRIC.

¿Qué son los títulos coloniales del cacique Juan Tama?

Son los documentos coloniales del siglo XVIII expedidos por la Gobernación española de Popayán y confirmados por cédulas reales del Consejo de Indias que fijaron los linderos de los resguardos nasa de Vitoncó, Tálaga, Pitayó, Jambaló y otras localidades de Tierradentro. El cacique Juan Tama figura en ellos como demandante o como cacique confirmado en la titularidad, con firmas de escribanos coloniales y probanzas testimoniales. Se conservan en los fondos coloniales del Archivo Central del Cauca en Popayán (colecciones Cabildos de Indios, Tierras y Aguas). Su significado jurídico contemporáneo es central: la Constitución de Colombia de 1991 reconoce los resguardos indígenas basándose parcialmente en los títulos coloniales, y el concepto nasa de Derecho Mayor designa esta continuidad jurídica.

¿Qué relación hay entre Juan Tama y el CRIC?

El Consejo Regional Indígena del Cauca (CRIC), fundado el 24 de febrero de 1971 en la Asamblea de Toribío, es la primera organización indígena regional formal de Colombia y una de las primeras de América Latina. Sus asambleas se abren desde entonces con invocaciones al cacique Juan Tama, y sus cabildos de Tierradentro han retomado la peregrinación a la Laguna de Juan Tama en el Páramo de Moras. La reactivación política de la figura del cacique fue parte central del proceso fundacional del CRIC, que retomó también el legado de Manuel Quintín Lame Chantre (1880-1967), líder indígena nasa del siglo XX autor de Los pensamientos del indio que se educó dentro de las selvas colombianas (redactado hacia 1939, editado póstumamente en 1971).

¿Sigue vigente hoy la figura de Juan Tama en el pueblo nasa?

Sí, Juan Tama es referencia identitaria activa del pueblo Nasa contemporáneo. Aparece invocado en el discurso público del CRIC desde 1971, los cabildos nasa lo mencionan al comenzar sus sesiones, y las autoridades tradicionales thë’ walas lo invocan en las ceremonias del saakhelu (ritual anual nasa de siembra y agradecimiento al territorio, celebrado principalmente entre septiembre y noviembre en Vitoncó, Pitayó y Toribío). La Laguna de Juan Tama en el Páramo de Moras es lugar de peregrinación regular. El nombre del cacique aparece en instituciones educativas del CRIC, en la Universidad Autónoma Indígena Intercultural (UAIIN) creada en 2003, en escuelas del sistema educativo propio (SEIP) y en publicaciones editoriales del CRIC. Los títulos coloniales son argumento jurídico central del Derecho Mayor nasa.

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