Bunkua, la madre primordial del panteón kogi de la Sierra Nevada

En breve. Bunkua es la madre primordial del panteón kogi de la Sierra Nevada de Santa Marta (Colombia), figura femenina emparejada con Serankua o Kaku Serankua en la teogonía kággaba. Los trabajos de Gerardo Reichel-Dolmatoff (1949, 1985) y Konrad Theodor Preuss (expedición 1914-1915, publicada 1919-1927) la registran como fuente del alimento y protectora del culto agrario, madre de Sintana y de los demás hijos primordiales, con sitios sagrados femeninos localizados en lagunas y humedales de la Línea Negra.

Origen culturalKogi (autónimo kággaba, unas 20.000 personas) y arhuacos (autónimo iku, unas 55.000 personas), pueblos de la Sierra Nevada de Santa Marta en el norte de Colombia, con lenguas de la familia chibcha; tradición oral fijada por Konrad Theodor Preuss durante la expedición alemana de 1914-1915 y por Gerardo Reichel-Dolmatoff en trabajo de campo entre 1946 y 1985
TipoMadre primordial y principio femenino del panteón kogi; contraparte cósmica de Serankua o Kaku Serankua en el sistema mítico kággaba; a veces distinguida y a veces equiparada con Kalguxa (variante arhuaca) y con Seynekun (madre-tierra iku), según la escuela de mamos
Función míticaOrigen del alimento, tejedora del mundo mediante el pensamiento primordial aluna, madre de Sintana (primer héroe cultural) y de los demás hijos primordiales, protectora de la agricultura, patrona de las lagunas y humedales sagrados de la Sierra
AtestaciónKonrad Theodor Preuss, Forschungsreise zu den Kágaba-Indianern der Sierra Nevada de Santa Marta in Kolumbien (Anthropos, Viena, 1919-1927); Gerardo Reichel-Dolmatoff, Los kogi: una tribu de la Sierra Nevada de Santa Marta (2 vols., Universidad Nacional, Bogotá, 1949-1951; 2ª ed. Procultura, 1985); Reichel-Dolmatoff, The Sacred Mountain of Colombia’s Kogi Indians (Brill, Leiden, 1990); Alan Ereira, The Elder Brothers (Jonathan Cape, Londres, 1990)
Vigencia hoyEnseñanza oral por los mamos kogi y mamu arhuacos en las kankurwa (casas ceremoniales) de las cuencas altas de la Sierra; presencia en los materiales de etnoeducación kogi-arhuaca del Ministerio de Cultura y del Ministerio de Educación de Colombia; culto activo en los sitios sagrados femeninos identificados en la Línea Negra reconocida por la Corte Constitucional colombiana (Sentencia T-547 de 2010)

Bunkua es la madre primordial del panteón kogi de la Sierra Nevada de Santa Marta, macizo costero del norte de Colombia que los mamos describen como el Corazón del Mundo. Su figura ocupa el lugar de origen femenino en el sistema mítico kággaba: es la contraparte cósmica de Serankua o Kaku Serankua, madre de Sintana (primer héroe cultural) y de los demás hijos primordiales, fuente del alimento y patrona de las lagunas y humedales sagrados. Los textos etnográficos que la describen provienen de dos investigadores centrales: el alemán Konrad Theodor Preuss, que lideró la expedición del Instituto Anthropos en 1914-1915, y el austríaco-colombiano Gerardo Reichel-Dolmatoff, cuyo trabajo de campo entre 1946 y 1985 fijó la interpretación clásica del panteón kogi.

La Sierra Nevada de Santa Marta está habitada por cuatro pueblos indígenas de lenguas chibchas: los kogi (autónimo kággaba, unas 20.000 personas), los arhuacos (autónimo iku, unas 55.000 personas), los wiwa (unas 15.000 personas, lengua damana) y los kankuamos (unas 15.000 personas). Los tres primeros conservan una jerarquía sacerdotal encabezada por los mamos (kogi) o mamu (arhuacos), especialistas rituales formados desde la infancia en la kankurwa o casa ceremonial, con uso ritual del poporo (calabaza que contiene cal de conchas quemadas para masticar ayú, hoja de coca). Los mamos se autodenominan Hermanos Mayores frente al resto de la humanidad (Hermanos Menores), fórmula que Alan Ereira popularizó internacionalmente con el documental From the Heart of the World (BBC, 1990).

Un rasgo esencial de Bunkua es su papel de fuente permanente antes que de agente episódico. A diferencia de Sintana o Duginavi, héroes culturales itinerantes, Bunkua permanece como principio de origen que sostiene el orden agrario. Preuss (1919) la registró en transcripciones alemanas antiguas —Gaulchováng entre ellas—, mientras que Reichel-Dolmatoff (1985) la fijó como Haba Nabobá o simplemente la Madre, el principio femenino que teje el mundo mediante el pensamiento primordial aluna. Alan Ereira (1990) recuperó su papel en los documentales de la BBC como voz materna que los mamos invocan al denunciar el deterioro ecológico global.

La madre primordial que teje el mundo

El sistema mítico kogi presenta a Bunkua como la matriz primera de lo existente. Reichel-Dolmatoff (1949, ampliado en la segunda edición de 1985) reconstruyó la secuencia registrada entre los ancianos de Pueblo Viejo y Mamarongo: en el principio hay , esencia primordial anterior a toda diferenciación; después aparece aluna, el pensamiento; a continuación se manifiestan los padres primordiales, Serankua (o Kaku Serankua) y Bunkua, que dan origen a los hijos primordiales y al mundo material. Esta secuencia funciona como un orden ontológico: cada nivel presupone al anterior y prepara al siguiente. Bunkua ocupa el tercer estrato, el de los padres primordiales, en pareja con Serankua.

El tejido cósmico es la imagen central asociada a Bunkua. Los mamos kogi enseñan que la Madre teje el mundo con hilos de pensamiento (aluna), y que los sitios sagrados de la Sierra Nevada son los nudos donde se sostiene esta trama. Reichel-Dolmatoff (1985) observó que las mujeres kogi tejen mochilas y ropones en telar vertical, gesto cotidiano que reproduce el trabajo cosmogónico de Bunkua a escala humana. Cada mochila tejida por una mujer kággaba vincula la vida doméstica con el trabajo original de la Madre; los mamos supervisan que los patrones geométricos —espirales, rombos, cruces— respeten la memoria mítica del tejido primordial.

Los mamos ejercen el sacerdocio kogi desde la kankurwa, casa ceremonial cónica de piedra y palma que reproduce la Sierra Nevada como microcosmos. En su interior, la Madre está presente como principio de origen: los mamos le hablan durante las sesiones nocturnas de aluna (sueño-pensamiento) y consultan sus indicaciones para el orden agrario. El uso ritual del poporo acompaña estas sesiones: al masticar hojas de ayú y frotar el poporo, el mamo entra en el estado donde el pensamiento accede al orden mítico. Bunkua opera como marco último que garantiza que el pensamiento del mamo no se pierda, aunque no aparezca como interlocutora directa.

Reichel-Dolmatoff (1990) subrayó que la función agraria de Bunkua se manifiesta en la protección de las lagunas y humedales de la alta Sierra. La Madre teje el mundo desde las cabeceras donde nacen los ríos, y este mapa hidrográfico sacralizado organiza el calendario ritual kogi: los mamos suben a las lagunas en fechas específicas para hablar con la Madre y depositar ofrendas —piedras, conchas, hojas de ayú— que renuevan el pacto agrario entre los kággaba y su territorio.

Bunkua, Kalguxa y Seynekun: la cuestión de las advocaciones femeninas

Uno de los problemas etnográficos más discutidos del panteón de la Sierra Nevada es la relación entre Bunkua (kogi), Kalguxa y Seynekun (variantes arhuacas). Reichel-Dolmatoff, que trabajó tanto con kogi como con arhuacos, registró en Los ika: Sierra Nevada de Santa Marta (Universidad Nacional, 1991) que los mamu iku manejan una teogonía paralela con nombres propios. En algunos registros arhuacos, Kalguxa aparece como la madre primordial equivalente a Bunkua; en otros, Kalguxa y Seynekun son dos figuras distintas: la primera preside el origen absoluto, la segunda organiza la tierra habitable como madre-tierra concreta. La diferencia entre ambas escuelas de mamos depende del linaje sacerdotal y del sitio sagrado de referencia.

Preuss (1919), que trabajó principalmente entre los kogi de la cuenca del río Palomino, se centró en Bunkua sin desarrollar los paralelismos arhuacos. Reichel-Dolmatoff, en cambio, dedicó dos décadas (1946-1966) a trabajar entre kogi y arhuacos, y observó que los mamos y mamu de ambos pueblos aceptan la equivalencia funcional aunque cada tradición mantiene su nomenclatura. Un mamo kogi puede reconocer a Kalguxa como el nombre iku de la Madre y aceptar que las oraciones dirigidas a Bunkua alcanzan también a Kalguxa; a la inversa, un mamu iku puede señalar que Seynekun es una figura terrestre distinta, ligada al suelo cultivado, y no siempre equiparable con la Madre cósmica del panteón kogi.

Esta discusión sobre advocaciones tiene consecuencias rituales concretas. Reichel-Dolmatoff (1991) observó que los mamu iku dirigen ceremonias específicas a Seynekun como madre-tierra durante las siembras, mientras que las peticiones dirigidas a Kalguxa como madre-origen se reservan para momentos de restauración cósmica (después de una crisis climática, por ejemplo, o al inicio de un ciclo agrario largo). Los mamos kogi, en cambio, tienden a dirigir todas las oraciones femeninas a Bunkua sin diferenciar entre madre-origen y madre-tierra. Los propios mamos aceptan la coexistencia de nomenclaturas sin buscar una versión canónica: Bunkua, Kalguxa y Seynekun forman un campo semántico compartido antes que una teogonía cerrada.

Sitios sagrados femeninos y el culto contemporáneo

El culto contemporáneo a Bunkua se organiza territorialmente en torno a los sitios sagrados femeninos identificados por los mamos en la Línea Negra, red perimetral de puntos ceremoniales que rodea la Sierra Nevada por su base y que la Corte Constitucional colombiana reconoció oficialmente en la Sentencia T-547 de 2010. Los mamos kogi, arhuacos y wiwa han inventariado varias decenas de sitios femeninos: lagunas altas de la sierra (como las asociadas a la cuenca del Palomino), humedales de la base costera (como los complejos cenagosos de la Ciénaga Grande de Santa Marta) y hondonadas rituales donde se depositan las ofrendas dirigidas a la Madre.

La Línea Negra funciona como frontera cosmológica del territorio kogi-arhuaco. Cada sitio tiene una advocación específica —masculina o femenina, agraria o hidrológica— y forma parte de una red que los mamos mantienen mediante peregrinaciones periódicas. Los puntos femeninos ligados a Bunkua se concentran en las cabeceras de agua y en las hondonadas donde la vida vegetal se renueva. Cuando el Estado colombiano concede una licencia minera sobre un punto de la Línea Negra, los mamos protestan por vía jurídica ante la Corte Constitucional argumentando que se rompe la trama tejida por la Madre.

Alan Ereira (1990) documentó por primera vez ante audiencias internacionales la voz de los mamos kogi como advertencia ecológica. En el documental From the Heart of the World, transmitido por la BBC en 1990, los mamos denuncian el retroceso de los glaciares de la Sierra Nevada como signo de que los Hermanos Menores han olvidado a la Madre. Bunkua aparece indirectamente en este mensaje: es la fuente del alimento y del agua, y su tejido cósmico se rompe cuando el equilibrio climático se degrada. En 2012 Ereira volvió a la Sierra con Aluna, donde los mamos amplían el mensaje con datos hidrológicos.

Hoy la enseñanza sobre Bunkua se transmite por tres canales complementarios: la formación tradicional en las kankurwa, que puede durar dieciocho años para los mamos kogi de linaje pleno; la etnoeducación bilingüe kággaba-castellano promovida por el Ministerio de Cultura y por el Ministerio de Educación de Colombia desde los años noventa; y la producción documental y editorial de las organizaciones indígenas (Organización Gonawindúa Tayrona, Confederación Indígena Tayrona, Organización Indígena Kankuama), que difunden materiales sobre la Madre y sobre la Línea Negra.

Para terminar

Bunkua sigue presente en el orden agrario kogi-arhuaco como principio de origen que sostiene el trabajo cotidiano de las kankurwa y de las chagras. Menos conocida internacionalmente que Pachamama en el mundo andino, la Madre de la Sierra Nevada mantiene una vigencia sostenida en tres pilares: el trabajo etnográfico de Preuss (1914-1927) y de Reichel-Dolmatoff (1946-1990); la resistencia territorial kogi-arhuaca frente al Estado colombiano, que ha permitido conservar la jerarquía sacerdotal de los mamos; y la actividad reciente de las organizaciones indígenas de la Sierra, que traducen el mensaje materno en un lenguaje jurídico y ecológico contemporáneo.

La combinación de estos tres pilares explica que el culto a Bunkua funcione hoy como una práctica activa vinculada a la protección del territorio, al calendario agrario y a la formación de nuevos mamos. La Madre teje todavía el mundo desde las lagunas altas de la Sierra, y los mamos siguen consultándola en las sesiones nocturnas de aluna, en el poporo compartido con los aprendices y en las peregrinaciones a los sitios sagrados femeninos inscritos en la Línea Negra.

Preguntas frecuentes

¿Quién es Bunkua en el panteón kogi?

Bunkua es la madre primordial del panteón kogi de la Sierra Nevada de Santa Marta (Colombia), figura femenina emparejada con Serankua o Kaku Serankua en la teogonía kággaba. Los trabajos de Konrad Theodor Preuss (Forschungsreise zu den Kágaba-Indianern, 1919-1927) y de Gerardo Reichel-Dolmatoff (Los kogi, 1949 y 1985) la registran como madre de Sintana y de los demás hijos primordiales, fuente del alimento, tejedora del mundo mediante el pensamiento primordial aluna y patrona de las lagunas y humedales sagrados del macizo.

¿Cómo se distingue de Kalguxa y Seynekun?

Kalguxa y Seynekun son nombres arhuacos (autónimo iku) para figuras femeninas primordiales que se relacionan con Bunkua sin identificarse siempre con ella. Reichel-Dolmatoff (Los ika, 1991) observó que algunos mamu iku equiparan Kalguxa con Bunkua como madre-origen, mientras que otros distinguen a Seynekun como madre-tierra concreta ligada al suelo cultivado. La diferencia depende del linaje sacerdotal y del sitio sagrado de referencia; los propios mamos aceptan la coexistencia de nomenclaturas sin imponer una versión canónica única.

¿Qué papel tiene aluna en su acción?

Aluna es el pensamiento primordial que Bunkua emplea para tejer el mundo. Reichel-Dolmatoff (1985) reconstruyó la secuencia cosmogónica kogi como Sé (esencia) antes que aluna (pensamiento), y aluna antes que Serankua-Bunkua (padres primordiales) y Sintana (primer hijo material). Bunkua actúa a través de aluna: teje la trama de sitios sagrados de la Sierra Nevada como una red mental antes que material. Los mamos kogi acceden a este nivel en las sesiones nocturnas dentro de la kankurwa, cuando el pensamiento del mamo se conecta con el pensamiento primordial de la Madre.

¿En qué fuentes etnográficas aparece?

En cuatro compilaciones principales. Konrad Theodor Preuss dirigió la expedición del Instituto Anthropos a la Sierra Nevada en 1914-1915 y publicó los resultados en Forschungsreise zu den Kágaba-Indianern (Anthropos, Viena, 1919-1927). Gerardo Reichel-Dolmatoff publicó Los kogi: una tribu de la Sierra Nevada de Santa Marta (Universidad Nacional, Bogotá, 1949-1951; 2ª ed. Procultura, 1985), Los ika (Universidad Nacional, 1991) y The Sacred Mountain of Colombia’s Kogi Indians (Brill, Leiden, 1990). Alan Ereira publicó The Elder Brothers (Jonathan Cape, Londres, 1990) junto con los documentales de la BBC From the Heart of the World (1990) y Aluna (2012).

¿Cómo se conserva su culto hoy?

A través de tres canales complementarios. Primero, la formación tradicional en las kankurwa, casas ceremoniales donde los mamos kogi y mamu arhuacos preparan a los aprendices durante ciclos que pueden alcanzar los dieciocho años. Segundo, la etnoeducación bilingüe kággaba-castellano y iku-castellano promovida por el Ministerio de Cultura y por el Ministerio de Educación de Colombia desde los años noventa. Tercero, la actividad de las organizaciones indígenas (Organización Gonawindúa Tayrona, Confederación Indígena Tayrona, Organización Indígena Kankuama), que traducen el mensaje materno en un lenguaje jurídico y ecológico contemporáneo.

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