Kaku Serankua, el segundo padre del panteón kogi de la Sierra Nevada

En síntesis. Kaku Serankua es el segundo padre primordial del panteón kogi de la Sierra Nevada de Santa Marta (Colombia), donde kaku significa aproximadamente «padre» o «soporte» en lengua kággaba. Los mamos lo describen como una advocación paterna del ciclo cosmogónico: en algunas variantes es el padre real del que Serankua es apenas un nombre operativo; en otras funciona como hijo o complemento del ciclo. Konrad Theodor Preuss (1919-1927) y Gerardo Reichel-Dolmatoff (1949-1951) documentaron esta duplicación de nombres primordiales como patrón chibcha característico de la Sierra Nevada.

Origen culturalPueblo kogi (autónimo kággaba, unas 20.000 personas según el Ministerio de Cultura de Colombia) de la Sierra Nevada de Santa Marta, departamentos de Cesar, Magdalena y La Guajira; tradición oral prehispánica documentada por etnógrafos alemanes y colombianos entre 1914 y 1990
TipoSegunda figura paterna del panteón kogi; advocación o complemento de Serankua en el ciclo cosmogónico; en algunas variantes identificado con el padre primordial del que Serankua es apenas un nombre operativo; culto activo en cerros altos y piedras sagradas de la sierra alta
Función míticaPaternidad primordial y sostenimiento del ordenamiento inicial fijado por Bunkua en Aluna (mundo del pensamiento); en el sistema mítico kogi opera como garante del equilibrio ecológico y ritual, cuya observancia recae en los mamos como Hermanos Mayores del planeta frente a los Hermanos Menores
AtestaciónKonrad Theodor Preuss, Forschungsreise zu den Kágaba-Indianern der Sierra Nevada de Santa Marta in Kolumbien (4 volúmenes, Anthropos, San Gabriel-Mödling, 1919-1927; expedición de campo 1914-1915); Gerardo Reichel-Dolmatoff, Los kogi: una tribu de la Sierra Nevada de Santa Marta (2 volúmenes, Editorial Iqueima, Bogotá, 1949-1951); The Sacred Mountain of Colombia’s Kogi Indians (E. J. Brill, Leiden, 1990); Alan Ereira, The Elder Brothers (Jonathan Cape, Londres, 1990)
Vigencia hoyCulto activo mantenido por los mamos kogi en la kankurwa (casa ceremonial); referencia recurrente en los documentales de Alan Ereira From the Heart of the World (BBC, 1990) y Aluna (2012); base ritual del mandato jurídico de la Línea Negra reconocido por la Corte Constitucional colombiana (sentencia T-849 de 2014 y Decreto 1500 de 2018); enseñanza oral vigente en las cuencas del río Guatapurí, el río San Miguel y el río Palomino

Kaku Serankua es una de las figuras paternas primordiales del panteón kogi, sistema mítico ancestral del pueblo indígena que habita la Sierra Nevada de Santa Marta, macizo aislado del norte de Colombia que asciende desde el mar Caribe hasta los 5.775 metros del pico Colón. El nombre kogi para el macizo es Gonawindúa, y sus mamos (autoridades rituales) lo consideran el «Corazón del Mundo»: punto de origen ecológico y ritual desde el cual se despliega el ordenamiento del planeta. Kaku Serankua ocupa dentro de ese panteón un lugar particularmente denso: es padre primordial en algunos ciclos, complemento del padre Serankua en otros y, en varios registros etnográficos, aparece como un mismo ser bajo dos nombres.

La Sierra Nevada alberga hoy a cuatro pueblos descendientes de la antigua civilización tayrona: los kogi (autónimo kággaba, unas 20.000 personas), los arhuacos o iku (unos 55.000), los wiwa (unos 15.000) y los kankuamos (unos 15.000). Los tres primeros conservan lenguas chibchas, el linaje ritual de los mamos (mamu entre los arhuacos) y el uso ceremonial del poporo (calabaza para el consumo de cal y hoja de coca ayú). Los kankuamos, mestizados en los siglos XIX y XX, están en proceso de recuperación cultural. Las cuatro comunidades comparten una idea común: los mamos son Hermanos Mayores encargados del cuidado del planeta frente a los Hermanos Menores, expresión con que designan a la humanidad occidental (Ereira, The Elder Brothers, 1990).

El estudio etnográfico del panteón kogi arranca en 1914-1915 con la expedición del antropólogo alemán Konrad Theodor Preuss al río San Miguel, cuyos resultados publicó entre 1919 y 1927 en cuatro volúmenes de la revista Anthropos como Forschungsreise zu den Kágaba-Indianern der Sierra Nevada de Santa Marta in Kolumbien. En 1946 el antropólogo colombiano Gerardo Reichel-Dolmatoff inició su trabajo de campo en las cuencas del río Palomino y el río Guatapurí; publicó Los kogi: una tribu de la Sierra Nevada de Santa Marta en dos volúmenes en 1949-1951, obra que fijó el vocabulario etnográfico posterior. En 1990 el cineasta británico Alan Ereira filmó para la BBC From the Heart of the World y publicó The Elder Brothers, que introdujo la figura de Kaku Serankua en el debate ecológico contemporáneo.

Kaku Serankua en la taxonomía cosmogónica kogi

El panteón kogi, tal como lo describió Reichel-Dolmatoff en Los kogi (1949-1951), está organizado en niveles diferenciados que los mamos manejan con distinta profundidad según su grado iniciático. En el nivel primordial aparecen las figuras del origen: la Madre Bunkua (o Bunkuwa), diosa creadora que teje en Aluna (mundo del pensamiento) el diseño de todo lo existente; Sé o Se-Esencia, principio abstracto de la potencialidad previa que precede a la materia; y una serie de padres que reciben nombres compuestos con el prefijo kaku, entre ellos Kaku Serankua, Kaku Sé y Kaku Aluna. El nombre Kaku Serankua puede traducirse como «padre Serankua» o «Serankua el que sostiene», según la etimología que Reichel-Dolmatoff reconstruyó a partir de las glosas de los mamos.

El problema historiográfico central lo formuló el propio Reichel-Dolmatoff en 1949: los mamos manejan taxonomías de nombres primordiales que a veces se solapan y que varían de una cuenca a otra. En la cuenca del río Palomino, Kaku Serankua aparecía como una figura distinta a Serankua, entendida como el padre real del que Serankua era apenas un nombre operativo. En la cuenca del río San Miguel, en cambio, Preuss (1919-1927) había recogido versiones donde Kaku Serankua era el hijo primordial y Serankua el padre. Reichel-Dolmatoff no intentó unificar estas variantes, sino que las presentó como taxonomías paralelas legítimas: la tradición oral kogi no busca una versión canónica única sino que mantiene varias líneas exegéticas coexistentes en el linaje de los mamos.

Un rasgo importante de esta taxonomía es que la duplicación de nombres primordiales no es residual: organiza el sistema iniciático de los mamos. Cada mamo recibe durante su formación (que se prolonga tradicionalmente 18 años en la kankurwa, según recogió Reichel-Dolmatoff en 1951) una asignación específica a una línea de nombres. Puede así especializarse en el culto de Kaku Serankua, en el de Kaku Sé o en el de Bunkua sin que esto se considere desviación. El panteón funciona como un repertorio abierto de figuras primordiales entre las que los mamos distribuyen su trabajo ritual.

Alan Ereira, en The Elder Brothers (1990), retomó esta taxonomía a partir de conversaciones directas con mamos kogi en la sierra alta durante 1988-1989. Kaku Serankua aparecía en su discurso como «el padre que sostiene», figura invocada específicamente cuando un mamo hablaba de las obligaciones rituales del pueblo frente al equilibrio ecológico del planeta. La distinción entre Kaku Serankua y Serankua no era, según Ereira, una separación de fondo formal, sino una precisión ceremonial: los mamos elegían un nombre u otro según el contexto ritual de la ofrenda.

Kaku como marcador de paternidad primordial: Preuss y Reichel-Dolmatoff

Konrad Theodor Preuss llegó a la Sierra Nevada en 1914 con la formación de la escuela histórico-cultural alemana y una experiencia previa entre los cora y huicholes de México. Su método de trabajo consistía en registrar cantos ceremoniales dictados por los mamos y traducirlos línea por línea con ayuda de un intérprete kogi bilingüe. En los cuatro volúmenes de Forschungsreise zu den Kágaba-Indianern (1919-1927), Preuss identificó por primera vez el prefijo kaku como un marcador léxico recurrente: aparecía asociado a al menos cuatro figuras primordiales del panteón kogi (Kaku Serankua, Kaku Sé, Kaku Aluna y Kaku Duginavi), formando una serie de nombres paternos donde la raíz kaku opera como marca de paternidad ancestral.

Reichel-Dolmatoff retomó y amplió esta observación tres décadas después. En Los kogi (1949-1951) mostró que el prefijo kaku no era exclusivo del panteón kogi sino que formaba parte de un patrón chibcha más amplio, presente también en el vocabulario ritual arhuaco (donde el equivalente iku es kakü), wiwa y kankuamo. La generalización del prefijo a lo largo del área chibcha de la Sierra Nevada indica, según Reichel-Dolmatoff, que la paternidad primordial no descansa en una sola figura suprema sino en un conjunto abierto de padres ancestrales que reciben nombres específicos según su función ritual. El sistema mítico kogi, en esta lectura, distribuye la paternidad primordial en varias advocaciones interrelacionadas.

En The Sacred Mountain of Colombia’s Kogi Indians (Brill, Leiden, 1990), síntesis publicada al final de su carrera, Reichel-Dolmatoff dedicó un capítulo a los nombres compuestos con kaku y consolidó la lectura del prefijo como marcador de paternidad primordial. Kaku Serankua aparece allí como advocación paterna vinculada al sostenimiento del mundo material y a la garantía del ordenamiento ecológico. Reichel-Dolmatoff subrayó que las traducciones europeas convencionales («dios padre», «creador supremo») empobrecen sistemáticamente esta noción: el kogi no reconoce un dios supremo único sino una constelación de padres primordiales entre los que Kaku Serankua ocupa un lugar destacado pero no exclusivo.

Trabajos posteriores confirmaron la lectura. Angela Pérez-Villa, antropóloga colombiana contemporánea, ha documentado en las cuencas del río Guatapurí y el río Palomino cómo los mamos actuales siguen usando el prefijo kaku con la misma función paterna registrada por Preuss y Reichel-Dolmatoff hace casi un siglo. La continuidad léxica indica que se trata de un vocabulario técnico transmitido por sucesión iniciática dentro de la kankurwa, no de un repertorio expuesto al desgaste del habla cotidiana.

El culto ritual en cerros altos

El trabajo ritual dirigido específicamente a Kaku Serankua se localiza en los cerros altos de la sierra, cerca del límite superior de la vegetación arbórea, donde los mamos identifican piedras sagradas conocidas por nombres transmitidos oralmente desde generaciones anteriores. Preuss, en el volumen segundo de Forschungsreise (1921), describió el proceso de ofrenda: el mamo asciende con un discípulo joven, deposita en la piedra pequeñas ofrendas de conchas de mar molidas, algodón sin hilar, hojas de coca (ayú) y semillas simbólicas, y recita un kunsamu (canto ritual en lengua ceremonial) dirigido específicamente al padre invocado. Los kunsamu que Preuss recogió y transcribió en 1914-1915 permanecen como uno de los corpus más importantes de la lengua ritual kogi.

Reichel-Dolmatoff (1951) documentó variantes regionales: en la cuenca del río Palomino los cerros de culto a Kaku Serankua se localizan por encima de los 3.500 metros; en la vertiente occidental de Santa Rosa las piedras sagradas ocupan sitios de menor altura pero con visibilidad directa hacia el pico Colón. La lógica ritual vincula la altura del sitio con la jerarquía primordial de la figura invocada: los padres del ciclo cosmogónico reciben ofrenda en los puntos más elevados, los espíritus intermedios se atienden en sitios de altura media y las figuras territoriales inmediatas se veneran en pagamentos junto a manantiales y salinas.

Un aspecto notable del culto contemporáneo es su continuidad frente a las presiones territoriales del siglo XX. Alan Ereira, en el rodaje de From the Heart of the World (BBC, 1990) y del posterior documental Aluna (2012), acompañó a mamos kogi durante ceremonias de ofrenda a Kaku Serankua en cerros de la sierra alta. Ereira registró que los mamos vinculaban explícitamente la interrupción de estas ofrendas con el deterioro ecológico del planeta: la interpretación ritual kogi entiende la deforestación, la minería y el cambio climático como resultado directo del abandono del culto a los padres primordiales por parte de los Hermanos Menores. El culto a Kaku Serankua se presenta así como parte del régimen de responsabilidad ecológica de los mamos, no como práctica devocional aislada.

El marco jurídico contemporáneo del culto lo estableció la Corte Constitucional de Colombia mediante el reconocimiento de la Línea Negra, perímetro de sitios sagrados que rodea la Sierra Nevada e incluye las piedras rituales dedicadas a Kaku Serankua. La sentencia T-849 de 2014 y el Decreto 1500 de 2018 fijaron obligaciones estatales de protección: cualquier obra de infraestructura dentro del perímetro requiere consulta previa a los mamos y verificación de compatibilidad ritual, hecho excepcional dentro del ordenamiento constitucional latinoamericano.

Lo que permanece

Kaku Serankua es una de las figuras primordiales del panteón kogi cuya vigencia se ha mantenido a lo largo de un siglo de trabajo etnográfico y de presión territorial sobre la Sierra Nevada. Las tres capas de fuentes (Preuss 1919-1927, Reichel-Dolmatoff 1949-1951 y 1990, Ereira 1990 y 2012) coinciden en presentarlo como advocación paterna del ciclo cosmogónico y como referencia ritual para el trabajo de los mamos en los cerros altos. Angela Pérez-Villa y otras investigadoras contemporáneas confirman la continuidad léxica del prefijo kaku como marcador de paternidad primordial, tanto en el panteón kogi como en las tradiciones paralelas de los iku (arhuacos), los wiwa y (en proceso de recuperación) los kankuamos.

Lo que permanece de Kaku Serankua en el momento actual es un culto ritual sostenido por los mamos kogi en sitios sagrados hoy reconocidos por la Corte Constitucional colombiana dentro del perímetro de la Línea Negra. La figura sigue viva en las cuencas del río Guatapurí, el río San Miguel y el río Palomino; sigue apareciendo en los kunsamu dictados durante las ofrendas de altura; y sigue presente en el discurso público de los mamos frente al Estado colombiano, a través de sus organizaciones representativas y del cine documental internacional. La Sierra Nevada, «Corazón del Mundo» para los Hermanos Mayores, mantiene con esto su régimen ritual pese a un siglo de contacto sostenido con el exterior.

Preguntas frecuentes

¿Quién es Kaku Serankua en el panteón kogi?

Kaku Serankua es el segundo padre primordial del panteón kogi de la Sierra Nevada de Santa Marta, en el norte de Colombia. Su nombre puede traducirse como padre Serankua o Serankua el que sostiene, según reconstruyó Gerardo Reichel-Dolmatoff en Los kogi (1949-1951). Los mamos lo describen como advocación paterna del ciclo cosmogónico: en algunas variantes es el padre real del que Serankua es apenas un nombre operativo; en otras funciona como complemento o hijo del ciclo. El culto se localiza en cerros altos de la sierra, cerca del límite superior de la vegetación arbórea.

¿Qué significa el prefijo kaku en lengua kogi?

El prefijo kaku significa aproximadamente padre o soporte en lengua kággaba, la variante chibcha hablada por los kogi. Konrad Theodor Preuss lo identificó por primera vez en Forschungsreise zu den Kágaba-Indianern (1919-1927) como marcador léxico recurrente en al menos cuatro figuras del panteón: Kaku Serankua, Kaku Sé, Kaku Aluna y Kaku Duginavi. Reichel-Dolmatoff mostró en Los kogi (1949-1951) y en The Sacred Mountain (Brill, 1990) que el prefijo forma parte de un patrón chibcha más amplio, presente también entre los arhuacos, los wiwa y los kankuamos.

¿En qué fuentes etnográficas aparece?

En tres capas principales de fuentes. Primero, Konrad Theodor Preuss registró la figura durante su expedición de 1914-1915 y publicó los resultados entre 1919 y 1927 en cuatro volúmenes de la revista Anthropos bajo el título Forschungsreise zu den Kágaba-Indianern der Sierra Nevada de Santa Marta in Kolumbien. Segundo, Gerardo Reichel-Dolmatoff publicó Los kogi (Editorial Iqueima, Bogotá, 1949-1951) y The Sacred Mountain of Colombia’s Kogi Indians (Brill, Leiden, 1990). Tercero, Alan Ereira publicó The Elder Brothers (Jonathan Cape, 1990) y filmó los documentales From the Heart of the World (BBC, 1990) y Aluna (2012).

¿Dónde se le rinde culto ritual?

El culto a Kaku Serankua se localiza en cerros altos de la Sierra Nevada de Santa Marta, cerca del límite superior de la vegetación arbórea, en piedras sagradas conocidas por nombres transmitidos oralmente. Los mamos ascienden con un discípulo joven, depositan ofrendas de conchas molidas, algodón sin hilar, hoja de coca ayú y semillas, y recitan un kunsamu (canto ritual). Reichel-Dolmatoff (1951) documentó variantes regionales en las cuencas del río Palomino y el río Guatapurí. El perímetro está hoy reconocido por la Corte Constitucional colombiana como parte de la Línea Negra (sentencia T-849 de 2014 y Decreto 1500 de 2018).

¿Qué relación tiene con Serankua?

La relación entre Kaku Serankua y Serankua varía según la cuenca y el linaje ritual del mamo. Preuss (1919-1927) recogió en el río San Miguel versiones donde Kaku Serankua es el hijo primordial y Serankua el padre. Reichel-Dolmatoff (1949-1951) registró en el río Palomino versiones inversas, donde Kaku Serankua es el padre real del que Serankua es apenas un nombre operativo. Alan Ereira (1990) documentó que los mamos actuales no consideran esta distinción una separación de fondo formal, sino una precisión ceremonial: eligen un nombre u otro según el contexto ritual de la ofrenda.

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