Pueblo indígena Wichís: Ubicación, Cultura, Vestimenta, Viviendas

Pueblo indígena Wichís

Los Wichís, término que en su idioma significa gente o Pueblo, son una etnia indígena Argentina de aproximadamente cuarenta mil personas que habitan en las provincias del Chaco, Formosa, Salta y Jujuy.

Sus antepasados habitaron las zonas occidentales de la región del Gran Chaco pero con el tiempo fueron desplazados hacia el norte del río Bermejo y hacia el sureste de la región chaqueña.

​De acuerdo a su ubicación geográfica, podemos encontrar los Wichís arribeños o Montaraces (phom-lheley) ubicados en el Río Bermejo y los Abajeños o Ribereños asentados en la ribera sur del río Pilcomayo (chom-lheley).

Otros pueblos cercanos son: Atacamas y los Mocovíes

Organización Social y Política

Los Wichis se asentaron en las orillas de los ríos, formaron aldeas o comunidades emparentadas entre si y administradas por un jefe anciano o cacique; y un consejo comunitario de hombres (huef o huet). Varias comunidades formaban parcialidades.

Por lo general eran familias monógamas aunque los caciques podían tener mas de una mujer. Los grupos familiares se organizaban para ir de caza y pesca tomando en cuenta la autoridad del jefe.

Aspectos más resaltantes de la Cultura Wichís

Lengua

La lengua Wichí o Wichí lhamtés como la llaman los indios del mismo nombre, es el lenguaje indígena de mayor vitalidad en Argentina.

Forma parte de un conjunto de lenguas chaquenses denominado mataco-guaycurú y de la familia lingüística mataco- mataguaya o mataco-maká.

Por la ubicación geográfica de los Wichís, se pueden distinguir dos dialectos principales: El Wichí lhamtés vejoz o arribeño del Bermejo, se hablan en la zona entre Tartagal y el río Bermejo en Salta y áreas vecinas de Chaco y Formosa y el Wichí lhamtés güisnay o abajeño del Pilcomayo, hablado en la ribera sur del río Pilcomayo en las provincias de Salta y Formosa.

Economía

economía tradicional del pueblo Wichís

La economía tradicional del pueblo Wichís se ha basado en la caza, la pesca y el cultivo de algunos rublos como el zapallo en pequeños huertos.

Los hombres se dedicaban a la caza y pesca en grupo, mientras que las mujeres le dedicaban tiempo al cultivo y, junto a los más jóvenes, a la recolección de frutos que crecían en la selva naturalmente como los cocos, el algarroba, los porotos, cimarrones, tuna, tasi y miel.

Los utensilios de trabajo como los palos de labranza, lanzas, flechas y arcos, eran elaborados artesanalmente por ellos mismos, principalmente con madera.

También trabajaban con cestería, cerámica, piedra pulida y textiles. Son conocidos actualmente por su labor con la textilería, utilizando las fibras de Chaguar o Caraguatá con las cuales continúan tejiendo las Yikas.

Las Yicas son unos hermosos y elegantes bolsos de colores en forma de malla apretada que trabajan con una aguja gruesa de madera, dos palos enterrados en el suelo y un hilo tirante entre ellos. En este telar van entrecruzando los hilos en cada vuelta sin apretar los nudos de manera que la malla valla quedando abierta.

Yicas

Antes del tejido, las mujeres Wichís recolectan las hojas de chaguaral, las limpian y separan las fibras de la parte externa; luego las machacan, remojan y secan al sol por uno o dos días. Seguidamente hilan las fibras formando ovillos y finalmente tiñen el hilo usando tintes vegetales.

Pero su laboriosidad no queda allí, las mujeres wichís también son excelentes en la creación de collares, pulseras, zarcillos, cortinas, cinchas, ropa y adornos utilizando semillas y palitos de Mimosa, Jaboncillo, La tipa, El tártago, Palo borracho, Achira, Guayacán y Algarrobo, entrelazando semillas con fibras de chaguar, bolitas de barro y conchas obtienen diseños muy originales y poco vistos.

Aún cuando en las últimas décadas sus tierras han sido invadidas, poniéndole más cuesta arriba el autoabastecimiento que habían mantenido desde sus antepasados, las actividades de pesca, recolección y artesanía les permiten en la actualidad realizar intercambios con las poblaciones blancas por aquellos productos que no pueden producir como la carne, el azúcar, artículos de aseo y medicinas.

Religión y costumbres

 Wichís

Los Wichís creen en la existencia de un ser  superior (Tokuah o Tokuaj) que gobernaba al mundo. Rendían culto a los seres de la naturaleza y en la actualidad,  la mayoría aún tienen la fuerte convicción que los espíritus de sus ancestros habitan en los montes y que las plantas y los animales también tienen alma y son sagrados.

Para ellos, el canto y el sonido está asociado con la vida, por ello todo lo que produce un sonido proviene de la naturaleza y ésta es la fuerza  que mueve al mundo.

Poseían un jefe religioso llamado Chamán que los protegía del mal y de las enfermedades, pero con la llegada de los misioneros ingleses, muchos se convirtieron al anglicanismo, y más recientemente, a iglesias protestantes como las evangelistas, pentecostales y bautistas.

Vivienda

La vivienda típica del pueblo indégena Wichí es una choza (huep) construida con materiales del entorno como ramas o varas de madera y barro. Tanto las paredes como el techo estaban hechas de una estructura de palos recubiertos con barro, piel de animales u hojas de palma de manera que resistiera los embates del tiempo y fuera segura para la familia.

Alimentación

quirquincho

Los Wichís cazaban preferiblemente quirquincho, yacaré y conejo para obtener su carne y servirla asada, igual que lo hacían con los peces que pescaban en los ríos.

La alimentación era similar a la de los pueblos de México y también a la de los habitantes aborígenes en Venezuela

La algarroba y la tuna eran procesadas para obtener harina con la cual preparaban pan y bebidas típicas de la región como la aloja. Su alimentación era complementada con las verduras y vegetales que cultivaban en sus huertos como el zapallo, porotos, pimientos, entre otros.

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